14 de febrero de 2011

Hércules y la manzana de oro

Hay episodios de Hércules: Sus viajes legendarios malos y los hay peores. Rebuscando mucho incluso hay alguno genuinamente bueno, aunque ahora mismo no recuerdo ninguno. Pero lo importante es que la mayoría son entretenidos y que amenizaron mis mañanas de verano en los noventa. Además, creo que cualquiera que creciese viendo las películas de Ray Harryhausen sabrá apreciar que Sam Raimi y su equipo llevaran el género de la aventura fantástica a la televisión.

En concreto, el episodio que comentaré hoy no tiene desperdicio. Se inspira en el juicio de Paris (no esta Paris, sino este Paris) y trae más pechugas que un cubo de Pollo Popcorn del Kentucky Fried Chicken. Además, da la casualidad de que me cuadra para este San Valentín.

¿Recordáis el tono homoerótico con el que comenzaba el episodio en el que Hércules conocía a Xena? Pues eso no es nada comparado con el comienzo de La manzana. Me temo que estamos alcanzando niveles peligrosos en la escala Maciste.


La historia empieza en una hermosa playa del Mediterráneo... con sus olas, su arena y su chiringuito fuera de plano. Tras mostrar el paisaje, la cámara pasa a un primer plano de un cuerpo tumbado y semidesnudo y lo recorre de pies a cabeza. Esta es la clase de panorámica que me gusta ver en series como Las Vegas, porque el cuerpo suele ser el de una maciza en bikini con un culo de infarto. Pero esas piernas peludas no son de ninguna maciza, sino de Kevin Sorbo.

El semidiós duerme como un lirón hasta que los gritos entusiasmados de su amigo le despiertan, y, al incorporarse, ve esto:

Let's go surfin' now. Everybody's learning how. Come on and safari with meeee...

Aunque no distingue bien, ese es Iolaus (Michael Hurst) haciendo surf. Y lleva un bañador al que le falta mucha tela para convertirse en speedo. Una imagen que me perseguirá toda la vida.

¿Y sabéis que es lo que me extraña? Que fue Kevin Sorbo quien dirigió este episodio. Estrella y director en uno. Sinceramente, podía haberle dicho al guionista que se ahorrase escenas como esta. Yo no querría ser el director que incluyó por primera vez a Iolaus en ropa interior surfeando en la Antigua Grecia. O, ya puestos, este otro plano:

Ay, qué mozos tan fornidos. Y qué taparrabos tan bien colocaditos.

En serio, si me hubiera ocupado del montaje, esa parte se habría quedado en la sala de edición. Quemándose en una papelera, probablemente. Y cuando me preguntasen acerca de esa toma, respondería:"¿De qué estás hablando? ¿Cómo iba a rodarse una escena tan ridícula? La habrás soñado". Por cierto, este es uno de los pocos casos en que no me importa que la conversión a DVD sea pésima.

Pero tranquilos, soportar tanto pectoral y culo prieto está a punto de tener su recompensa.

Mientras Hércules se dirige a la ciudad para asistir a una boda que pondrá fin a la larga disputa entre dos reinos, Iolaus se queda pescando en la playa. Al rato, una almeja gigante emerge del agua y al abrirse...


...

...

Perdonad. Acabo de darme cuenta de que no puedo escribir sin manos.

Esa belleza de pechos king size es Afrodita, la diosa del amor (Alexandra Tydings). Y cuando digo "amor", quiero decir "sexo". Es fácil distinguirlos; pero, por si os liáis, tened esto presente: por el primero nunca te dan un recibo.

La entrada en escena de Afrodita es una referencia al mito de su nacimiento, según el cual la diosa emergió de la unión de la espuma del mar y el esperma de Urano, cuyos testículos había cortado y arrojado al agua su hijo Crono (mira tú qué majo el crío). Afrodita arribó a las costas de Chipre sobre la misma concha que le sirvió de cuna, y una vez allí, supongo, se puso ciega a croquetas de cangrejo y queso halloumi. En la serie, no obstante, optaron por la versión menos truculenta del mito, y Hércules y Afrodita son hermanos e hijos de Zeus.

Iolaus aún está reponiéndose de la impresión causada por las kazoongas divinas, cuando aparecen otras dos deidades: Artemisa, diosa de la caza, y Atenea, diosa de la guerra y de la sabiduría. Y Atenea, por alguna razón que se me escapa, lleva gafas de sol. Y yo qué pensaba que era una serie complicada para hacer emplazamiento de producto. Que alguien le pase a Iolaus unos Levi's.

Por favor, ¿puede alguien decirle a esa imbécil que se quite las gafas de sol?

En este punto es donde entra en juego el mito del juicio de Paris, el primer concurso de belleza del que se tiene constancia. Y ya entonces se hacían trampas. De todos modos, hoy día las trampas están justificadas, porque, salvo que encuentren a la nueva Mona Grudt, Venezuela siempre ganaría el certamen de Miss Universo.

Las diosas quieren que Iolaus elija a la más hermosa de las tres (porque son mujeres, entiendo), y, para inclinar la balanza a su favor, cada una de ellas le soborna a su manera: Artemisa le ofrece la posibilidad de convertirse en el héroe más grande de todos los tiempos, querúbico, aceitoso y, en definitiva, súper gay; Atenea le promete conocimiento y una barba a juego, para que pueda adoctrinar a filósofos homosexuales; y Afrodita le tienta con una manzana de oro con la que podrá enamorar perdidamente a cualquier mujer.

En caso de que no supierais a cuál de las diosas escogeríais, ¿os habéis planteado iniciar una carrera en el apasionante mundo de la siderurgia?

Gaaaaaay...

Ioalus, que ya ha dado muestras de pérdida de aceite en el pasado, está algo indeciso; pero en cuanto Afrodita pone la manzana al alcance de su mano, se desvanecen todas sus dudas.

Sinceramente, tal y como va vestida Afrodita, creo que podría haber llevado una bolsa de excrementos en la mano y el resultado habría sido el mismo.

¿Manzana? ¿Qué manzana?

Por desgracia, a partir de aquí el episodio va cuesta abajo y sin frenos. Iolaus utiliza la manzana con la princesa sin saber que es la novia y echa por tierra la boda, provocando que los reyes se declaren abiertamente la guerra.

Lo curioso es que Afrodita recurrió a las palabras "enamorarse desesperadamente" y "almas gemelas", cuando debería haber utilizado expresiones como "estar más salida que una mona en celo". Vedlo por vosotros mismos:

Esa cara no es de estar actuando.

Ahora bien, en realidad todo forma parte de un plan de Afrodita para que los dos reinos entren en guerra y luego se construyan templos en su honor.

Como de costumbre, cuesta seguir la línea de pensamiento de los personajes y, en última instancia, de los guionistas. ¿Qué se supone que va a ocurrir?, ¿que el ganador va a ver las pilas de cadáveres y hogares en llamas y pensar "Oye, este sería un sitio estupendo para erigir un templo a la diosa del amor"? Si fuera un especulador desalmado, a lo sumo utilizaría el terreno para levantar departamentos a pie de playa; pero templos... ¡Venga ya!

Mantén la mirada alta, Hércules. Es tu hermana.

Al final, aunque el hechizo se rompe, Afrodita consigue lo que se propone y los reyes y sus ejércitos de cuatro soldados se enfrentan en la playa, lo que da lugar a la típica escena de melé en la que los especialistas hacen el ganso esperando que el espectador no se fije demasiado en los detalles, como, por ejemplo, en el ya famoso agarrar a Iolaus por el culo para que dé una voltereta hacia atrás.

Hércules resuelve la situación de una forma un tanto inesperada: utilizando la manzana para que los reyes se enamoren. ¿He mencionado ya que ambos eran hombres? Sé que esto es la Antigua Grecia y que por aquel entonces se mariposeaba cosa fina, pero no creo que jugar con la inclinación sexual de la gente esté bien.

En fin, imagino que al menos ahorrarán un pastizal celebrando dos bodas al mismo tiempo.

Que se besen, que se besen...

Ah, sí. Y para terminar, el surf se pone de moda.

Ahora ya sabéis un poco más de mitología griega y que no está mal volver homosexual a la gente si es para detener una guerra.

17 comentarios

  1. No son gafas de sol xD nunca has visto en los animes que loas personajes "sabios" siempre llevan gafas?
    Nah, ya sabía que lo sabías ^^

    Sobre el episodio... es de esos que cada cinco minutos me quedo o.O' pero es que es así toda la serie...

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  2. Bueno, muy bueno, sinceramente siempre preferí Xena, pero me parece que voy a cambiar de opinión. Por cierto, buen comienzo y buenas bunga bunga...

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  3. Afrodita está cañón, pero el look profesora hardcore de Atenea... ¡también me pone, qué leche!
    Y sí, la cara es genuina de chupetada en la oreja, eso no puee fingirse.
    Lástima que un excelente episodio de tetas quede arruinado por el efecto "gayzador" de la manzana.

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  4. las imágenes de Iolus en su forma héroe y sabia son muy duras para una mente mortal.

    Aparte de eso me he reído bastante con el articulo, sigue así.

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  5. Interesante la revitalización de la epopeya clásica. Muy fino el sustituir la manzana por melones. Porque fue eso, ¿no?

    De esta serie solo vi poquitos capítulos, no sé si lamentarlo. Por lo pronto, con mucho me quedo con estas reseñas.

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  6. En ion litio hay un tio que escribe articulos parecidos a este.

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  7. Sigo buscando la manzana!!!

    Jajajaja
    Genial!

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  8. Jo, es que ha sido ver la foto de Afrodita y pensar: a) ¡Yo quiero unas iguales! y b) Pobrecita, tiene que tener la espalda destrozada...

    Respecto a los elementos gays de la serie, no sé dónde demonios los veis... yo no he pillado ni uno. xD

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  9. El mundo siempre se equilibra: demasiados pechos --> un poco de varonilidad herculiana!

    Fantástica primera entrada Tipo de la Brocha!

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  10. Ja ja ja, me he desternillado de risa recordando los sinsentidos de esa serie, espero no llegar al punto de la incontinen... ehh, olvídalo.

    Deja voy a secarme, excelente artículo.

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  11. Jajajajaja.
    Gran artículo para empezar, aunque no se esperaba menos del Tipo de la Brocha.
    Sigue siendo así de gay...digo agudo.
    Un saludo

    PD: Valla par de cabezas de mongolo.

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  12. Lo que más me gustaba de esta serie era el rigor histórico con el que se narraban los hechos. 100% fieles a la historia.

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  13. si mi memoria no falla Kevin Sorbo se pegó una leche a caballo mientras rodaba la serie que casí lo mandan a hacer surf al Aqueronte con Caronte..

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  14. Si la comparamos con Xena esta serie es increiblemente rigurosa con la Historia.

    De hecho las referencias homoeróticas no estan desacertadas en absoluto, el Hércules mitológico tuvo un rollete con su compeñero de aventuras.

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  15. Vaya, yo buscando cosas sobre Anthony Quinn y me topo con ésto. Muy simpática la columna, salvo por ese "tufo" a homofobia que desprende...

    Bueno, la serie tampoco es que fuera muy en serio, era una parodia constante sobre muchas cosas, un modo de hacer crítica.

    Guapa, guapa la diosa del amor.

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  16. Pecado es: no haber comentado en esta entrada.

    Soleil Moon Frye y Amanda Wenk bien pudieron seguir el ejemplo de Alexandra Tydings y darnos unas cuantas grabaciones de Red Shoes Diaries antes de reducirse los pechos. Un minuto de silencio por semejante perdida... también por los de Linsey Dawn Mckenzie.

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