2 de febrero de 2012

8 razones por las que el Príncipe Valiente es un tipo duro de pelar

Todo buen aficionado al Noveno Arte debería haber oído hablar alguna vez del Príncipe Valiente, creado por Harold Foster en 1937 y publicado en forma de tiras hasta nuestros días, ya en manos de otros artistas. El problema es que la mayoría de los que han oído hablar de esta historieta han visto que su protagonista es un chaval con cara de niña y un desafortunado corte de pelo. No es la clase de héroe de acción al que estamos acostumbrados. Esta tontería ha echado para atrás a muchos potenciales lectores de las aventuras del príncipe Val durante años y puedo contarme entre ellos.

Por suerte, hace poco el primer número de la nueva edición que está publicando Planeta cayó en mis manos por casualidad, y desde entonces me he convertido en un ferviente admirador de la obra de Foster. Una narración espléndida que supera el paso del tiempo y un dibujo impecable, de estilo realista y profuso en detalles, me han llevado a relegar un montón de cómics de Marvel al trastero, para dejar hueco a las aventuras del príncipe Val.

Este artículo no va dirigido a las personas que ya conocen y, por lo tanto, sin duda elogian el trabajo de Foster, sino a los que todavía no le han dado una oportunidad al Príncipe Valiente. Y para poneros en el buen camino, os probaré que el príncipe Val es el tipo más duro que ha pisado Inglaterra desde los tiempos del rey Arturo. Pese a su peinado. Y el uso de pintalabios.


#1. El jardín de infancia



El rey de Thule, perseguido por sus enemigos, huye a Bretaña, donde se instala con su familia y sus hombres en el único lugar que les dejan los bretones: un islote apestoso en mitad de una ciénaga más apestosa todavía.

En este ambiente tan acogedor es donde el rey ve crecer a su hijo, el príncipe Val. Recordad que Yoda eligió un pantano como refugio porque a nadie en su sano juicio se le ocurriría buscarle allí. Val, en cambio, no tuvo elección, solo un padre con muy mal criterio para las inversiones inmobiliarias.

Ahora pensad que mientras que la mayoría de nosotros pasamos nuestra infancia jugando con G.I. Joes, viendo dibujos animados y durmiendo bajo techo abrazados a un Gusiluz, Val lo hizo luchando contra la malaria y el paludismo y cazando patos con flechas bifurcadas.

Empezáis a verlo con otros ojos, ¿verdad? Pues esto no ha hecho más que empezar.


#2. Echando una mano a la Madre Naturaleza con la evolución de las especies



Antes he omitido que, entre otros peligrosos y prehistóricos habitantes, en la ciénaga vive un saurópodo salvaje ávido de carne humana. Por lo que sabemos, podría ser Piecito trastornado después de haber sido expulsado del Valle Encantado. De hecho, voy a pensar que es él. Y que antes de llegar aquí devoró a sus amigos; incluso al pteranodón enano, que debía ser todo cartílagos y huesos.

Pues bien, Val captura al monstruo con un cepo que ha creado en una sola noche sirviéndose de las ramas de un árbol, condenando al animal a una muerte lenta y dolorosa. Y así es como se extinguieron los dinosaurios.

Aprende a terminar tu trabajo, enorme piedra del espacio y/o brusco cambio de clima.


#3. Hasta luego, cocodrilo



Hoy en día, ser un cocodrilo gigante no es fácil. A no ser que tengas mucha suerte, lo más probable es que te despidas del mundo posando para una fotografía con un montón de paletos australianos o volando por los aires en una película de serie B. Pero en los tiempos del rey Arturo, la vida no era mucho mejor.

El cocodrilo gigante de la imagen simplemente escogió el peor día posible para atacar una aldea de pescadores. De haber sabido que Val andaba por los alrededores, se hubiera quedado en el mar luchando por la supervivencia con otros animales de su tamaño, como el último dinosaurio vivo. Al que Val liquidó doce páginas atrás.

Ahora solo le queda pensar en cuántos zapatos y bolsos harán con su piel.


#4. ¡Es la hora de las tortas!



Val se presenta en Camelot y manifiesta ante el rey Arturo y su esposa su deseo de ser nombrado caballero. Sin embargo, por mucho que la fresca de Ginebra le haga ojitos al muchacho, uno no se convierte en caballero de la noche a la mañana. Hay que seguir unas reglas, y Val debe empezar su carrera como escudero de Sir Gawain.

Esto no acaba de convencer al príncipe porque, seamos claros, Sir Gawain no ha matado a ningún cocodrilo gigante en las últimas veinticuatro horas, y cuando los otros escuderos se burlan de sus ambiciones durante la cena, Val les invita a una ración extra de nudillos.

He visto a Conan el bárbaro metido en trifulcas de taberna menos violentas.


#5. La gran evasión



Evidentemente no todos los problemas pueden solucionarse a guantazos. Solo la mayoría. Por lo tanto, un buen héroe también debe saber cuándo ha llegado el momento de hacer mutis por el foro. Por ejemplo, cuando sus enemigos le superan en proporción de veinte a uno.

Pero incluso huyendo de un castillo en el que todo el mundo quiere verlo muerto, Val consigue impresionarnos. Después de saltar desde lo alto del muro al foso (unos veinte metros y todos para abajo), Val se sumerge hasta el fondo para enturbiar el agua y se sirve de un junco hueco para respirar hasta que consigue arreglarse un escondrijo un poco más cómodo. Y así permanece hasta que cae la noche, paciente como un ninja.

¿Y por qué los soldados no se echan al foso para buscarlo?, os preguntaréis. Pues bien, aparte de que las clases de natación no eran muy populares en el siglo V d.C., las aguas del típico foso medieval no eran cristalinas ni tenían carpas de colores. De hecho, adivinad dónde desembocaban los retretes de muchos castillos. Sí, es exactamente lo que estáis pensando. Y Val aguanta ahí doce horas.


#6. A ladies' man



Antes de que Val sentase la cabeza con su querida Aleta, reina de las Islas de la Bruma, y empezase a engendrar una basta prole de súper guerreros, otra mujer cayó rendida a sus pies: Ilene, una doncella a la que tuvo que socorrer en diversas ocasiones, incluso cuando el enemigo eran feroces hordas vikingas, para que luego la muy desagradecida falleciera en un naufragio de nada. Mujeres...

Fijaos que en la imagen, Ilene no tiene ojos ni tan siquiera para el seductor mostacho de Sir Gawain, que sonríe pese a la falta de atención que le brinda la muchacha, porque él mismo sabe que nadie puede competir con el atractivo andrógino de Val. Si Ilene estuviera ovulando, probablemente ya se habría quedado embarazada.


#7. Etrigan



Si sois lectores habituales de los cómics de superhéroes de DC, alguna vez os habréis cruzado con un demonio amarillo que habla en verso conocido como Etrigan. Pues bien, su creador, el grandísimo Jack Kirby, copió se inspiró en la máscara que utiliza Val en uno de los primeros relatos de la colección para liberar el castillo de su amada Ilene de unos okupas indeseables.

En efecto, Val sirvió de fuente de inspiración para crear un demonio del Infierno. En cambio, Chuck Norris solo inspiró un estúpido meme de internet. ¿Qué os dice eso?


#8. El Príncipe Sanguinario



Por último, cerrando este artículo de la forma más truculenta que se me ocurre sin recurrir a una foto de mi cuarto de baño, esta es la lista de personas a las que Val da matarile en el primer número reeditado por Planeta:

  1. Escudero de Sir Negarth: flechazo en el cuello.
  2. Soldado del castillo de Eeriwold #1: puñalada en el estómago.
  3. Soldado del castillo de Eeriwold #2: puñalada.
  4. Alabardero del castillo de Eeriwold: mandoble por la espalda.
  5. Guardia del castillo de Eeriwold: mazazo por la espalda.
  6. Carcelero del castillo de Eeriwold: puñalada.
  7. Caballero Rojo: puñalada en el costado.
  8. El Ogro: infarto provocado con el disfraz de Etrigan.

Ocho muertes en 46 páginas, lo que hace una media aproximada de una muerte por cada cinco, seis páginas. Si os parece poco, permitidme que os lo diga de otro modo:

Película Body count
Viernes 13 (1980) 9
Príncipe Valiente (1937)
8
Scream (1996)
6
Halloween (1978) 5
Muñeco diabólico (1988) 5
Saw (2004) 5
Pesadilla en Elm Street (1984)  4

Como veis, comparando el número de víctimas de este cómic con el de la primera película de cada una de las sagas más famosas del género slasher, el príncipe Val solo queda por debajo de Pamela Voorhees, que tenía un jersey azul muy bonito, y supera a Cara de Fantasma, Michael Myers, Chucky, Jigsaw y Freddy Krueger. Da que pensar, ¿verdad?

Esto se debe a que Val es una persona eminentemente práctica, y ante la alternativa de matar a alguien o noquearlo y arriesgarse a que dé la voz de alarma cuando se recupere, prefiere ensuciarse las manos de sangre.

Y ahora, ¿vais a empezar a leer el Príncipe Valiente de una vez o qué?

1 comentario

  1. Aun asi, cuando lei el prin cipe valiente, se me quedo mas sensación de novela que de cómic. Tal vez fuese pro la epoca, pero si mal no recuerdo los diálogos eran muy parcos en palabras, y se explayaban en los textos. Yo siempre lo dije, el principe valiente tendria que haber sido una novela, no un comic...


    Por cierto, si necesitas hablar de un especial de navidad (dada la época) podrías hacer una opinion de alguno de los viejos episodios navideños de los simpsons... (si no lo has hecho ya)(O incluso hablar del Grinx. Que cojones, habla del Grinx XD)

    ResponderEliminar