30 de diciembre de 2013

'Los campanilleros', de Manolo Escobar

¿Era Manolo Escobar uno de los mayores artistas que nos ha dado España? La respuesta es un rotundo sí. Por eso, el pasado 24 de octubre, muchos hicimos una pequeña pausa en nuestras ajetreadas agendas para lamentar que tan grande artista pasara a mejor vida. Algunos dicen que ahora el Cielo es un lugar mejor porque allí pueden escuchar su voz; pero como no les faltan buenas voces allí arriba, desde Frank Sinatra a Freddy Mercury, yo prefiero pensar que Manolo se ha reencarnado en un magnífico gallo andaluz negro que cada mañana despierta a algún pueblo de Almería con su quiquiriquí. El hinduismo tiene su punto.

Ahora, en esta época del año en la que el consumo eléctrico se dispara y las cuentas bancarias adelgazan tanto como nosotros engordamos a base de turrón, es mejor momento que nunca para escuchar villancicos, y si os gusta el cancionero popular español, no lo hay más popular ni más español que el de Manolo Escobar. Yo escucharía sus villancicos incluso en plena canícula de agosto, pero entiendo que mis costumbres no son normales.

Dicho esto, y aunque os animo a comprar alguno de los numerosos recopilatorios de villancicos de Manolo Escobar en eBay o Amazon, donde os saldrán más o menos baratos, esta no va a ser una de esas escasísimas entradas en las que inserto una sucesión de vídeos de YouTube que luego se retiran de la famosa plataforma web por cuestiones de copyright y dejan mis textos desangelados. No, señor. Esta vez me voy a centrar en una sola canción: Los campanilleros.

26 de diciembre de 2013

Power Rangers: Operación Santa Claus

En lo que se refiere a cambiar el título de películas o episodios de televisión para distribuirlos en otros países, siempre he sido partidario de ser fiel al original. Descalabros como La semilla del Diablo provocan que me rechinen los dientes.

En España, el episodio 128 de Power Rangers, titulado originalmente I'm Dreaming of a White Ranger a modo de guiño a la canción navideña que popularizó Bing Crosby en los años cuarenta, se tradujo literalmente como Sueño con un Ranger Blanco. Admitid ahora que si llego a usar ese título para esta entrada, no hubierais estado igual de dispuestos a leerla. En cambio, el título latino rompe el molde con su fantástico Operación Santa Claus. ¿No estáis deseando saber cómo vuestros héroes multicolores favoritos salvan la Navidad? Yo sí, desde luego.

Quizá haber pasado de recapitular el primer episodio de la serie al 128º os parezca un salto un poco bestia, pero no lo es, porque todos los episodios de Power Rangers, ya sean Zeo, TurboMegaforce o Cachiflú, son exactamente iguales desde 1993. Power Rangers no es una serie famosa por sus argumentos intrincados y personajes de psicología compleja y comportamiento verosímil, sino por su tema cañero, sus uniforme arcoíris, sus inofensivos golpes de kung-fu y sus robots gigantes de cartón.

23 de diciembre de 2013

El tió de Nadal

A todos los que no seáis españoles, la siguiente costumbre os sonará extraña. Es más, a mí me suena extraña de cojones y soy tan español como los toros y las sevillanas. O eso dicen mis apellidos: Schultheiss Müller. Dicho sea de paso, lo cierto es que me hacen muy poca gracia los toros desde que mi abuelo los puso una Navidad en la tele cuando estaban echando E.T. el extraterrestre, ni sé bailar sevillanas. Pero, ojo, que me gusta mucho la paella. Sin marisco. Sólo quería resaltar que la siguiente costumbre nació en Cataluña, y Cataluña es tan diferente del resto de España en algunos aspectos que, para mí, es como si fuera Turkmenistán. Igual que el País Vasco con su Olentzero, o Cádiz con el arrastre de latas de Algeciras. Tampoco entiendo que comamos uvas cuando suenan las campanadas en Nochevieja. Este país tiene unas fiestas de locos.

En fin, lo importante es que Cataluña es una comunidad rica en tradiciones, algunas de ellas, como la que hoy nos trae aquí, relacionadas con el noble arte de cagar. No sé a cuento de qué viene su fijación anal, pero, ¿quién no ha pasado por esa fase en su vida? Yo no la superé hasta los veintinueve años.

El tió de Nadal es una costumbre navideña basada en la creencia popular de un tronco mágico que caga dulces y juguetes. Creo que lo he resumido bastante bien, pero supongo que podemos entrar un poco más en detalle en el tema.

19 de diciembre de 2013

Batman: Un peligro navideño

Si algo consigue que Charles Dickens se levante de su tumba de la Abadía de Westminster, no será un ritual sacado del Necronomicón ni una máquina inventada por científicos soviéticos en los años cuarenta. Ni mucho menos, porque será este cómic de Batman de 1945 inspirado en Cuento de Navidad. Y si no consigue que Mr. Dickens se levante, al menos provocará que los pocos restos que queden del escritor inglés se remuevan en su tumba. O se agiten ligeramente.

Batman es uno de los pocos héroes del plantel de DC que tanto escritores, como lectores pueden tomarse en serio. No viene de otro planeta, no es un semidios, ni tampoco obtuvo superpoderes a raíz de un experimento fallido. Lo poco de guasa que tiene Batman es que le hayan interpretado Michael Keaton, Val Kilmer y George Clooney. ¿Y nos quejamos de Ben Affleck? ¡Venga ya!

Sin embargo, Batman no siempre ha sido un personaje complejo y hecho a sí mismo, como pueden creer erróneamente quienes sólo lo conozcan por los cómics publicados en los últimos cuarenta años o la reciente trilogía cinematográfica de Chritopher Nolan. Antes de los años setenta, Batman fue Adam West, y antes de ser Adam West, fue un fantoche disfrazado que limpiaba las calles de Gotham de gánsteres fácilmente impresionables, cerebros en salmuera y gorilas-bomba con la ayuda de un niño en paños menores y un ahora olvidado Bat-sabueso.

El cómic que vamos a repasar hoy es una buena muestra de cuánto ha evolucionado Batman desde que Bob Kane lo crease allá por 1939. También lo es de que a mediados de los años cuarenta, no debía de ser especialmente complicado conseguir una bolsa de marihuana.

18 de diciembre de 2013

Navidad 2013


Ah, Navidad... Cuánto la disfrutaría si no tuviera que ir a trabajar y pudiera quedarme en casa sentado en el sofá todo el día, con una taza de chocolate caliente en las manos y una manta cubriéndome las piernas, viendo películas de Disney y de Chevy Chase y haciendo maratones de episodios navideños de series ñoñas de televisión... Sí, esa es la vida que quiero para mí. Sólo tenéis que añadirle una joven Mamá Noel de busto generoso trayéndome ese delicioso chocolate caliente y, tal vez, unas pastitas, y seré un hombre feliz.

Pero podría ser mucho peor. Podrían ser las Navidades de las que hablaba Phoebe Cates en Gremlins, esas en las que encontraron a su padre disfrazado de Santa Claus en la chimenea, desnucado y hediendo a putrefacción. ¡O incluso podría hacer más frío!

Aparte de desearos unas felices fiestas, y como viene siendo habitual, quería recordaros que a partir de mañana comienza el especial navideño de El Tipo de la Brocha. Espero que disfrutéis leyendo las entradas que he preparado (y que aún estoy preparando) tanto como yo he disfrutado yendo al baño hace unos minutos. La sinceridad, como veis, es mi perdición.

16 de diciembre de 2013

El hobbit: La desolación de Smaug (2013)


¿Recordáis la conclusión de mi crítica de Un viaje inesperado? ¿No? ¡Si sólo ha pasado un año! Qué cabeza de chorlito la vuestra. Pues bien, ya hemos visto al dragón, y es, con diferencia, el mejor dragón que ha pasado por el celuloide: enorme, orgulloso, fiero... Ya sabéis: "mis dientes son espadas, mis garras lanzas ¡y mis alas un huracán!". Y lo que es más importante, es un magnífico conversador, con una voz grave e imponente, que infunde temor y respeto incluso en el doblaje español, aunque me temo que las cuerdas vocales de Iván Muelas no están a la altura de las de Benedict Cumbertbatch (¿qué le vamos a hacer?, murió Constantino Romero). Smaug es a la segunda parte de El hobbit lo que Gollum a la primera. ¿Estamos todos contentos? No lo sé.

La desolación de Smaug es una buena película de acción fantástica, más grande y espectacular que su predecesora, con un protagonista que sigue siendo carismático aunque lo perdamos de vista por momentos (y no me refiero sólo a cuando se pone el anillo) y con escenarios apabullantes e increíblemente elaborados que recuerdan a lo mejor de otras cintas del género de fantasía, como Cristal Oscuro Legend.

No obstante, la película repite los defectos de la primera parte, aunque se noten menos, y también arroja sus propias nuevas sombras sobre la obra original. Me refiero en particular a una sombra de nariz respingona a juego con unas orejas puntiagudas llegada de los mundos perdidos de Abrams y Lindelof.

9 de diciembre de 2013

Tortugas Ninja: Turtles in Time


Todo lo que triunfaron las tabas y los dados en la Edad Media (fuente de información por determinar) lo hicieron en los años noventa las tortugas ninja. Incluso aquí en España, donde ni por asomo nos llega todo lo que se produce en los Estados Unidos, se vendió mucho más que los muñecos de Bandai; tuvimos peluches, libros de pegatinas, cómics, juegos de tablero, sábanas, cámaras de fotos... ¡La lista es interminable, monada!

Ese pico de popularidad probablemente no volverá a repetirse, pero lo cierto es que desde que terminó la primera serie de televisión, que fue el detonante de la fama de las tortugas ninja tras la relativa oscuridad en la que estaban los cómics pulp originales, nuestros quelonios favoritos han protagonizado otras dos series más y aún siguen vendiendo juguetes. ¿Habéis visto su nueva alcantarilla secreta? Mide un metro de altura y es alucinante, creedme.

Hoy, sin embargo, no vengo a hablar del presente de las tortugas, sino que me voy a retrotraer a su periodo de esplendor, en concreto al año 1992, cuando salió el mejor videojuego de las tortugas ninja que habrá jamás: Turtles in Time de Super Nintendo, una adaptación más que fiel del Arcade del mismo título.

2 de diciembre de 2013

Legend (1985)

El fin de semana pasado, estando solo en casa, sintiéndome algo nostálgico y a falta de un buen cómic que echarme a la vista (recién había terminado de releer El Hombre Radiactivo: La amenaza de lava líquida de Magmo el Hombre Lava), compré Legend y la vi por primera vez. Hasta ese momento lo único que sabía de esta película se resume en muy pocas líneas: la dirigió Ridley Scott después de hacerse un nombre en el género de la ciencia ficción con Alien y Blade Runner, se arreó un guantazo en taquilla antes de convertirse en una película de culto, la protagonizaba un jovencísimo Tom Cruise, y Tim Curry interpretaba a un demonio rojo que me sonaba de un gag de Padre de familia. Por no saber, no sabía ni de qué leches iba.

Pero, claro, uno no puede haber disfrutado de Cristal Oscuro, La Historia Interminable, Dentro del Laberinto, La princesa prometida y Willow, y pretender sin más decir que conoce el cine fantástico de la década en la que nació. Legend era la pieza que me faltaba para completar el hexágono del cine fantástico de los años ochenta, así que, aprovechando que la edición en Blu-ray estaba rebajada un 30%, la eché al carro.

Ahora puedo imaginar que esta cinta, pese a sus muchos defectos, me hubiera fascinado si la hubiese visto cuando aún no levantaba seis palmos del suelo y compraba tiritas del pato Donald en la parafarmacia en lugar de cuchillas desechables.

25 de noviembre de 2013

El juego de Ender (2013)

Me encanta El juego de Ender. ¿Es una película perfecta? No. Pero yo me refería a la novela de Orson Scott Card. La película, por cierto, también me gustó mucho. De hecho, es la película que más me ha gustado en lo que va de año y no albergo grandes esperanzas respecto de Lluvia de albóndigas 2 o Rodencia y el diente de la princesa. Tampoco es que haya visto gran cosa entre peli y peli de superhéroes, claro, y hasta ahora mi favorita era probablemente Star Trek: En la oscuridad, pese a que el guión tiene más agujeros que las teorías conspiratorias sobre el asesinato de JFK.

El juego de Ender ha obtenido buenos resultados en las taquillas norteamericanas, aunque está pasando desapercibida en muchos otros países. En España, la novela no es conocida más que entre los mayores freaks de la ciencia ficción. A mí me gusta el género y, aun así, no había oído hablar de ella hasta hace unos meses, cuando empezaron a anunciar la película como la superproducción que es. No es que los tráileres me llamasen especialmente la atención, pero como salía Harrison Ford, me sentía en el deber de verla. ¡Era Harrison Ford en el espacio!

Entonces, indagando un poco, me enteré de que el filme se basaba en un libro de ciencia ficción de 1977. Indagando un poco más, esto es, pasando del segundo párrafo de la Wikipedia, supe que su autor había sido el blanco de los gays durante décadas por hacer declaraciones del tipo "no se puede permitir que quienes violan flagrantemente la regulación de la sociedad sobre el comportamiento sexual permanezcan como ciudadanos aceptables, iguales dentro de esa sociedad". Así se hacen amigos.

La novela obtuvo los premios Hugo, Nebula y SF Chronicle, cuyos jurados eran seguramente heterosexuales, e incluso forma parte de la lista de lecturas recomendadas de algunos cuerpos militares, como los marines de Estados Unidos. Además, 1977 fue un año muy significativo en la historia. Se estrenó La guerra de las galaxias, murió Elvis, nació la primera versión de la aventura conversacional Zork, se celebraron las primeras elecciones en España en 42 años, y, lo más importante, mis padres se conocieron y yo me convertí en un proyecto a medio plazo.

Si soy capaz de comprarme una colonia porque me trae recuerdos de El coche fantástico, ¿cómo no iba a ver una película basada en una novela de 1977? Es mucho menos rebuscado, desde luego.

18 de noviembre de 2013

Gain Ground

¿Qué es lo que ocurre cuando decides hablar sobre un videojuego que te recomendaron en un artículo sobre snacks con sabor a queso que escribiste hace más de un año? Que te topas con un título tan entretenido, como odioso.

Nunca fui fan de Sega, porque mi primera videoconsola fue una NES y la bigamia me parece espantosa (¿alguien puede manejar a más de dos mujeres?, ¿a una siquiera?); pero por suerte tuve varios amigos que pensaban que Mario era una birria al lado de Sonic, de modo que pude disfrutar de unos cuantos juegos de la marca "rival". Gain Ground nunca estuvo entre ellos, pero tampoco me extraña, porque en España nunca fue muy conocido y, en lo que a mí respecta, aquella era una época en la que rara vez probaba algo que no fuera un plataformas, una aventura gráfica o un bocadillo de mortadela.

Gain Ground salió originalmente para recreativa y pronto fue "portado" a Master System, Mega Drive y TurboGrafx-16. Ahora, gracias a las tiendas on-line, se puede adquirir para todas las videoconsolas de séptima generación, incluida la Wii. Por su dificultad, sólo se lo recomiendo a los jugadores con paciencia. La mentecatería se castiga.

11 de noviembre de 2013

Thor: El Mundo Oscuro (2013)

En primer lugar, he de manifestar mi más profundo descontento por el hecho de que la película no se titule Thor 2. Me parece que con ello han desaprovechado un chiste obvio y burdo para su distribución en países de habla española. De todos modos, el tiempo pondrá las cosas en su lugar, y cuando dentro de un año o menos, el Blu-ray de la película esté en mi estantería, yo preguntaré a las visitas si le apetece ver Tordos y no Thor: El Mundo Oscuro.

En segundo lugar, debo confesar que salí del cine tal y como entré: con náuseas. La película no tuvo nada que ver. Lo que ocurre es que ese día había comido como un cerdo. Colines, pan con tomate y jamón serrano, chistorrita, huevos rotos con patatas y jamón, chuletón de buey, tarta de dos chocolates y, por supuesto, café. Un banquete para dos o tres personas que mi estómago se negaba a digerir. Supongo que tenía la sangre tan saturada de alimento que no me llegaba riego al cerebro, porque estuve vegetando con los ojos abiertos durante gran parte de la película, de tal modo que apenas hubiera desentonado jugando al ajedrez con Stan Lee en la clínica donde ingresan al personaje de Stellan Skarsgård.

En pocas palabras: no estaba en la mejor disposición para ver una película de casi dos horas en la que hay que quedarse hasta el final de los títulos de crédito para ver la última escena (aunque el "extra" que merece la pena, por su conexión con la trama de Thanos y las Gemas del Infinito, es la escena que está a mitad de los créditos, no la última, que es de una ñoñez supina).

Dicho esto, que podría haber influido en cierta medida en mi opinión, pasemos a la sinopsis.

4 de noviembre de 2013

Polo Red: La colonia de 'El coche fantástico'

Si sois lectores habituales del blog, es probable que ahora mismo os sintáis algo confusos. ¿Qué hago yo hablando de una colonia? No me pega nada, ¿verdad? Es más, ¿por qué porras querría yo gastarme sesenta pavos en una colonia para pijos en lugar de invertirlos en tebeos viejos de los Ewoks o en alguna otra oscura tontería que sólo a mí se me ocurriría?

La respuesta está en el título de esta entrada: quien fuera que diseñara la compañía de marketing de la nueva fragancia para hombres de Ralph Lauren estaba pensando en El coche fantástico. Lo negarán si el anciano Glen A. Larson se levanta belicoso una mañana y decide demandarlos a todos, pero es cierto. Yo lo sé, ellos lo saben y vosotros también lo sabréis cuando terminéis de leer este artículo.

31 de octubre de 2013

Viernes 13 (1980)

Un día, el productor y director neoyorquino Sean S. Cunningham se levantó de la cama y pensó: "Quiero producir y dirigir una película titulada Viernes 13". Aún no tenía ni pajolera idea cuál sería el argumento (si es que lo necesitaba), ni qué desayunaría esa mañana (si café con tostadas o una lata de atún); pero ese fue el germen de la que hoy es una de las más famosas y sangrientas sagas de slasher movies de la historia del cine de terror, con más de una decena de entregas y doscientos y pico asesinatos a sus espaldas.

Sin embargo, en 1980, dos años antes de que la máscara de hockey se convirtiera en un icono y mucho antes del über Jason del nuevo siglo, Viernes 13 se presentó como un modesto giro de tuerca al Halloween de John Carpenter, que se había estrenado apenas dos años antes con notable éxito.

El rodaje del filme duró un mes y costó medio millón de pavos. Para sorpresa de todos, la recaudación ascendió a casi cuarenta millones. No hace falta ser muy listo para imaginar por qué al año siguiente ya se había estrenado la primera secuela.

28 de octubre de 2013

Drácula (1958)

En mayo, me compré el pack en DVD tiulado Los mejores monstruos de Christopher Lee, que incluye algunas de las mejores películas de terror que produjeron los estudios Hammer entre finales de los cincuenta y principios de los setenta.

Salvo que seáis muy poco espabilados, en cuyo caso os ruego que os volváis por donde habéis venido y veáis alguna reposición de Jersey Shore, ya supondréis que Drácula es precisamente una de las películas incluidas en el pack.

Menospreciada en su estreno por la crítica británica, el tiempo ha llevado a que muchos la consideren la mejor película basada en el infame conde transilvano; pero, honestamente, dudo que la mayoría haya visto siquiera una cuarta parte de los setenta filmes que lista la Wikipedia, que, sorprendentemente, no incluye esa obra cumbre del cine español que es Brácula: Condemor II.

Sea como fuere, el éxito de Drácula se tradujo en saga, pero esta primera incursión de la Hammer en el mito del insigne vampiro es quizá la más renombrada y supuso un hito para la productora británica.

24 de octubre de 2013

Mighty Max

Voy a suponer que todos habéis oído hablar de los Polly Pocket. Es más, si formáis parte de mi numeroso grupo de lectoras, esto es, si tenéis órganos susceptibles de ser fecundados y nacisteis en algún momento entre finales de los ochenta y mediados de los noventa, voy a ir un poco más lejos e incluso suponer que de pequeñas tuvisteis alguno.

Para los que hayáis vivido debajo de una piedra todos estos años, Polly Pocket es una línea de muñecas y accesorios dirigida a las niñas cuya peculiaridad son las cajitas parecidas a polveras en las que se guardan. O al menos así era en sus orígenes; ahora soy incapaz de soportar más de cinco segundos en la página web oficial para comprobar si siguen vendiendo la misma mierda frita de siempre o han innovado en los últimos veinticuatro años.

En 1992, conscientes del tirón del producto, su fabricante, la compañía británica Bluebird Toys, produjo para Mattel una línea de características similares; pero para los hombrecitos de la casa, con monstruos, extraterrestres, un chaval que llevaba la gorra ladeada, y otras bestias extrañas, a cada cual más aterradora o repugnante. La llamaron Mighty Max.

Aunque aún conservo mi afición por los juguetes, Mighty Max me pilló ya un poco mayor y, a partir de cierta edad, tu familia deja de regalarte muñecos para empezar a regalarte libros y calcetines. Por suerte, a mí hermano sí le pilló en el momento adecuado, y gracias a él llegué a conocer bastante bien esta colección. Es lo bueno de compartir juguetes con tu hermano. Lo malo es que él arrancaba los dedos de goma a mis Masters a mordiscos y les chuperreteaba la cabeza hasta que perdían el color, y yo le extraviaba sus figuritas.

21 de octubre de 2013

'Zothique, el último continente', de Clark Ashton Smith

Clark Ashton Smith es el menos conocido de los llamados "tres mosqueteros" de Weird Tales. Robert E. Howard, creador de Conan de Cimmeria, sería Porthos; H. P. Lovecraft, del que huyo desde que leí En las montañas de la Locura, sería Athos; y supongo que Smith sería el galante y afeminado Aramis. La verdad, lo veo poco apropiado. Alguien no le dio muchas vueltas a aquello de los tres mosqueteros.

En Zothique, el último continente, la editorial Valdemar recopila dieciséis relatos del autor ambientados en Zothique, el último continente de un futuro post-apocalíptico que poco o nada tiene que ver con el futuro post-apocalíptico de películas como Mad Max o Waterworld, y que se acerca más al mundo Hyborio de Conan, si bien lo hace con una visión menos homérica y más descorazonadora que la de Howard, y una ambientación terrorífica al tiempo que romántica.

Ahora bien, como dijo Enrique Dueñas en su reseña de la difunta PoderFriki, el hecho de que los relatos de Zothique se desarrollen en el futuro está totalmente desaprovechado, y lo mismo hubiera dado ambientarlos en ese pasado imaginario al que recurren la mayoría de historias del género de la fantasía heroica. No obstante, ese detalle deja de importarte una vez comienzas a leer.

17 de octubre de 2013

Muestras de afecto: El Expediente X de Bruce Campbell

Expediente X. Guau... No recordaba por qué me gustaba tanto esta serie hasta que empecé a ver capítulos sueltos hace un par de meses. En 2008 repasé los episodios que Chris Carter y Frank Spotnitz consideraban lo suficientemente imprescindibles como para lanzarlos juntos en un pack en DVD (imprescindibles para que ellos tuvieran un colchón decente en caso de que su segundo largometraje sobre la serie se pegase un batacazo en taquilla, como acabó sucediendo); pero, por algún motivo, no me provocaron la misma sensación de canguelo que cuando ponían la serie en Telecinco, antes de que la cadena empezase a emitirla a una hora en la que sólo estaban despiertos los adictos a la Teletienda.

Sin embargo, escogiendo los episodios adecuados y viéndolos por la noche y a solas, he recuperado una pequeña parte de aquella vieja sensación de intriga y angustia que noté la primera vez que los vi. Que me he cagado un poquito viéndolos, vamos.

Ahora bien, aunque en su día me tragué Expediente X de principio a fin, no recordaba que Bruce Campbell fuera una de las estrellas invitadas de la serie. Quizá porque en este episodio en concreto lleva el pelo cortado estilo recluta y está menos graciosete que de costumbre.

14 de octubre de 2013

Drakis y Cheetos Pandilla

Hace mucho tiempo, en los albores de la humanidad, o quizá un poco más tarde, más cerca de los años noventa tal vez, en los quemadores de una planta de producción alimenticia de Barcelona, la empresa Matutano, fundada por Luis Matutano Jover, tataranieto de Luis Matutano Scrig, creó un producto destinado a revolucionar el sector de las patatas chips en España. Se llamaba Drakis, y en su forma acolmillada y su sabor incomparable a queso y bacon residían el poder y la voluntad de gobernar a cualquiera que no tuviera diabetes.

Los Drakis fueron el aperitivo preferido de los niños españoles durante muchos años, y la Real Academia de la Lengua incluso se planteó sustituir la expresión "venderse como churros" por "venderse como Drakis". Hasta donde yo sé, fueron las primeras patatas con spin-off: los Drakis Pandilla.

Sin embargo, todo lo bueno llega a su fin, y un día, no muy diferente de cualquier otro, nos acercamos a la tienda de chucherías de nuestro barrio y las bolsas de Drakis habían volado de los estantes para siempre. La distribución se interrumpió inexplicablemente de la noche a la mañana, y su sabor y su aroma se perdieron en el tiempo.

Pero jamás cayeron en el olvido, y la historia se convirtió en leyenda; y la leyenda, en mito.

Hoy, con una bolsa vacía de Cheetos Pandilla a mi lado y hasta arriba de refresco de cola y de glutamato monosódico, hablaré de estos dos snacks hasta donde el colesterol me permita.

10 de octubre de 2013

The Typing of the Dead

Conservo muy buenos recuerdos de las partidas que echaba a The House of the Dead 2 en los recreativos de la sala Picadilly de la Gran Vía de Madrid. Por aquella época, mis amigos y yo aún íbamos al instituto, así que os hablo de la Edad del Bronce más o menos, y cuando quedábamos para ver algún estreno en los cines de Gran Vía (cine mudo, en blanco y negro), solíamos hacer tiempo hasta que empezaba la película merendando en el McDonald’s o en el KFC y jugando a las máquinas de Picadilly. The House of the Dead 2Jurassic Park: The Lost World y el Star Wars Trilogy Arcade eran mis favoritas.

Con el tiempo, y para mi disgusto, se puso de moda el Dance Dance Revolution, y casi todo el mundo prefería bailotear para llamar la atención de los viandantes e inflar su ego (alguno incluso ligaba) a liarse a tiros contra huestes inagotables de zombis, dinosaurios y tropas imperiales, una actividad mucho más edificante y sana para el cerebro. La sociología del siglo XXIII estudiará este comportamiento con gran interés.

A finales de 2007, la sala Picadilly cerró para convertirse en la cosa que más aborrezco en el mundo entero: un restaurante-sala de conciertos de Los 40 Principales, y así, con el sonido de algún cantante pop trasnochado, acabó una etapa de nuestras vidas.

¿Y a cuento de qué viene esta perorata nostálgica? A que hace poco mi hermano me enseñó una versión de The House of the Dead 2 que no conocía y me puse a recordar los viejos tiempos con él como el abuelo cebolleta que soy. Además, necesitaba una introducción más o menos coherente para darle algo de chicha a este artículo.

The Typing of the Dead es una versión del clásico de Sega en la que en lugar de eliminar a las hordas de no-muertos armados con una pistola de luz, lo hacemos con el teclado. Tecleando quiero decir, no golpeando a los zombis con el dispositivo de nuestro ordenador. "Teclea o muere", proclama el subtítulo del videojuego. No podría sonar más ridículo de habérselo propuesto

7 de octubre de 2013

'Bigfoot', de Niles, Zombie y Corben

¿Sabéis la frustración que siente uno cuando lee gratis el primer número de una serie de cómics, queda entusiasmado por el potencial que tiene la historia, paga por los tres números restantes y éstos resultan ser una patata infumable que apenas se sostendría como película de serie B? Eso es lo que sentí yo cuando terminé de leer Bigfoot, un cómic de Steve Niles y Rob Zombie con dibujos de Richard Corben.

No me preguntéis por los trabajos anteriores de Steve Niles, porque lo único suyo que he leído es Batman: Gotham después de medianoche y sólo he dedicado dos minutos a visitar su página web. De todos modos, alguien que está tan pagado de sí mismo como para decir que es uno de los responsables de haber devuelto la relevancia a los cómics de terror, no merece mi atención. Los verdaderos artistas del género están demasiado chiflados como para diseñar su propia página web. Véase Alan Moore.

Tampoco estoy muy familiarizado con la obra de Rob Zombie, el cineasta roquero de Massachusetts con pinta de buhonero, pero me gustó su remake de Halloween y eso ya dice algo a su favor. Por otro lado, me sentí bastante decepcionado cuando me enteré de que Zombie no era su apellido de nacimiento. Y si es verdad que ese eterno proyecto suyo llamado Tyrannosaurus Rex no tiene nada que ver con dinosaurios, le retiraré la palabra.

Por último, a Richard Corben lo conocí leyendo cómics para adultos a escondidas cuando era un crío. Por aquel entonces, a diferencia de hoy, no sabía el gran historietista que era, pero su estilo ya me llamaba la atención. Era diferente, impactante y, lo que es más importante, dibujaba mujeres con pechos grandes.

Sin embargo, no fueron estos nombres lo que me atrajo de este cómic, sino su evocadora portada, que reproduce el fotograma más conocido del vídeo que un jinete de rodeo retirado grabó en una reserva forestal de Willow Creek el 20 de octubre de 1967. Hasta la fecha, este vídeo, con sus apenas 53 segundos de metraje, es la grabación más clara y larga que existe de un tipo disfrazado de gorila tomando el pelo a la gente.

3 de octubre de 2013

'La tienda', de Stephen King

Si juzgaseis a Stephen King por las novelas que he comentado en este blog, pensarías que el tipo, además de feo como un sapo, no es tan bueno como pintan. Sin embargo, nunca he dicho tal cosa, y si alguien tiene ganas de leerse mis reseñas anteriores para hacerme tragar mis propias palabras, que lo haga. Luego borraré su comentario y cambiaré la reseña correspondiente. ¡Mi poder sobre el blog es ilimitado! ¡Ja, ja, ja, ja, ja!

Si no fuera por la condenada memoria caché, claro.

El caso es que ya iba siendo hora de comentar un buen libro del señor King. En este sentido, no es que La tienda sea mi novela favorita del autor, pero es un placer sumergirse en sus páginas por la noche, cuando uno está en la cama y quiere evadirse del resto del mundo. Sé que hay cosas más entretenidas que hacer en la cama a esas horas, pero os diré la verdad: odio lavar las sábanas. Por eso, para determinadas cuestiones, siempre he preferido la encimera de la cocina. Estoy hablando de comer sándwiches de pastrami, por si no estabais en mi misma onda.

30 de septiembre de 2013

Halloween 2013


¿Oís gritos en la oscuridad? Eso es porque octubre está a la vuelta de la esquina y ya sabéis lo que toca. O al menos deberíais saberlo. Si sois los últimos de la clase o simplemente acabáis de llegar al blog (pobres almas en desgracia), os recuerdo que en un mes llega Halloween, seguido del menos comercial Día de Todos los Santos. Esto significa que todos los artículos de octubre compartirán la misma temática terrorífica, una tradición a la que el mal tiempo acompaña y que estoy orgulloso de mantener por sexto año consecutivo. Habrá películas, libros, cómics, videojuegos, juguetes y comida. No quiero que falte de nada.

El jueves que viene comienza nuestra particular maratón. Así pues, permaneced atentos a vuestras pantallas. Puede que sea la última vez que las veáis... Uuuuuh,

Ah, y este año no cambiaré el diseño del blog porque no he tenido tiempo de preparar nada y un cambio en la paleta de color sería cutre incluso para mis estándares

23 de septiembre de 2013

The Trash Pack: Los Basurillas

Todos pensamos que la época en la que se vendían los mejores juguetes es en la que nosotros crecimos. En mi caso, serían los juguetes de los ochenta y principios de los noventa: las líneas originales de Masters del Universo, Tortugas Ninja, Transformers... Es una opinión extendida, pero que, analizada con el mínimo rigor, es tan fiable como un elefante haciendo malabarismos sobre un monociclo. No se tiene en pie.

No sólo se trata de que los materiales y las técnicas de fabricación hayan mejorada una barbaridad con los años, sino que, incluso obviando el aspecto más objetivo, evidentemente no es lo mismo la ilusión que sientes al ver un juguete nuevo cuando eres un crío que cuando lo ves siendo adulto; un bebé incluso encuentra la mar de entretenida una servilleta de papel.

Por eso, he decidido dedicarle este artículo a un juguete actual que creo que es tan bueno como cualquier otro que pudierais tener cuando eráis pequeños: los Trash Pack, distribuidos en España por Giochi Preziosi comolos Basurillas, que, como veréis enseguida, resulta tan apropiado como poco imaginativo. Yo los hubiera llamado la Pandilla Basura.

Ah, no, que ese nombre ya estaba cogido. Pues Pandilla Basurilla entonces.

19 de septiembre de 2013

Mortal Kombat: Rebirth


Me gusta mi café, negro, caliente y amargo, y mis Mortal Kombat, fulminantes, sangrientos y rocambolescos. ¿La película de Paul W.S. Anderson de 1995? No tengo ningún problema con ella. Es una cinta de artes marciales con mucha acción, música cañera, localizaciones magníficas y suficientes peleas y guiños al videojuego como para satisfacer al fan más recalcitrante. ¿Que hay que verla cuando tienes diez años para que te guste porque el argumento es una bobada y está plagado de clichés? No tiene porqué.

Pero sí que es cierto que hay conceptos que envejecen peor que otros y no se adaptan al público igual que lo hacían antes. Entonces suele ser cuando llega alguien con una idea nueva y el símbolo del dólar dibujado en los ojos y le da un giro de tuerca a la fórmula de siempre. Aquí es donde entra en escena el realizador Kevin Tancharoen. Y por cierto, no tomo café.

16 de septiembre de 2013

Masters of the Universe: Origin of Hordak

La última vez que escribí sobre los Masters del Universo fue en mayo, hace ya más de tres meses, por lo que diría que ha pasado suficiente tiempo como para retomar el tema donde lo dejamos.

Naturalmente, a pesar de este paréntesis, DC ha seguido publicando cómics de los Masters del Universo, incluyendo el primer número de un crossover de los Masters con Superman y el resto de la Liga de la Justicia, y esto significa que tenemos mucho trabajo pendiente por delante. Bueno, tengo. A vosotros os basta con esperar y leer. Y esperaréis mucho, porque estoy decidido a tomarme esta tarea con calma.

Por lo tanto, mientras me planteo si esperar a que se cierren los actuales arcos argumentales para escribir una entrada sobre cada uno de ellos, o si dedicar un artículo independiente a cada uno de los números que han salido, vamos a comentar un cómic muy ligerito sobre los orígenes de uno de los principales villanos de la serie. Como recordaréis, ya repasamos el origen de He-Man y de Skeletor, y ahora le ha llegado el turno al viejo cara de murciélago: Hordak, "amigo de nadie y enemigo de todos", peor que el tabaco y el alcohol juntos.

9 de septiembre de 2013

La Historia Interminable (1984)

Hay películas que vemos cuando somos niños y que generan en nosotros sentimientos y emociones que nos definen durante toda nuestra vida. Por eso, cuando alguien más o menos de nuestra quinta nos dice que no ha visto tal o cual película, no podemos explicárnoslo y exclamamos con los ojos como platos "¿De verdad no la has visto?", porque es evidente que una persona que naciera en los ochenta y no viera esa película no tuvo infancia; es más, deberían subirla a un barco y soltarla en alguna isla del Pacífico donde todavía existan cazadores de cabezas.

En la mayor parte de los casos se trata de películas de aventuras y fantasía, porque son las que tienen esa capacidad de hacernos creer en la magia y en los finales felices, aunque no pocas veces son cintas de terror de serie B que alquilamos en el videoclub atraídos por su carátula y que nos hicieron cubrirnos la cabeza con la sábana durante semanas.

La Historia Interminable, del director alemán Wolfgang Petersen, es esa clase película. No, no de las que sustituyen tus sueños por pesadillas espantosas en las que el gigante de Mickey y las habichuelas mágicas te persigue por la ciudad para aplastarte como una vulgar uva, sino de las que te hacen soñar despierto. No obstante, como cualquier otra película infantil que se precie, también daba un poco de miedo, ¿u os habéis olvidado ya de G'mork?

5 de septiembre de 2013

Guerra Mundial Z (2013)

Después de haber oído tantos rumores sobre los rifirrafes que hubo entre Brad Pitt y el director Marc Foster durante el rodaje de Guerra Mundial Z, de leer sobre las constantes reescrituras del guión y los problemas de presupuesto, y de tener un encontronazo con un Dementor, la verdad es que  no tenía grandes esperanzas puestas en esta película.

Sin haber leído el libro en el que se basa y a la vista de los tráileres, ni siquiera estaba seguro de si se trataba de la típica peli de zombis, o de una peli de zombis en la que iban a evitar usar la palabra "zombi" por ser demasiado mainstream. La primera alternativa no me llamaba la atención, y la segunda me parecía una estupidez improbable, porque la "Z" del título tenía que responder a algo y dudaba que fuera a "zanahoria". ¿Guerra Mundial Zanahoria? Menudo disparate.

Por suerte, ninguna de mis predicciones era acertada. En primer lugar, la película es imaginativa y hace lo posible por evitar la desidia derivada de la sobreexplotación del género zombi, desligándose en la medida de lo posible de las bases sentadas por La noche de los muertos vivientes de George A. Romero (ya sabéis, con gente que trata de sobrevivir al apocalipsis zombi encerrándose en una casa/centro comercial/base militar/bar/centro de turismo rural). En segundo lugar, hay montones de zombis y les llaman por su nombre: ZOMBIS, no infectados ni mamarrachadas similares.

¿Hay esperanza entonces para este blockbuster veraniego? La respuesta es sí con un largo "pero".

2 de septiembre de 2013

Mundodisco: Snuff

Creo que nunca había tardado tanto en terminarme un libro. Empecé Snuff a mediados de enero de este año, la misma semana que salió a la venta, y después de leerme del tirón más de la mitad del libro en un sólo fin de semana, lo abandoné sin más.

Cada vez que iba a acostarme lo veía sobre mi mesita de noche, cogiendo polvo, congregando ácaros y esperando a que me decidiera a terminar de leérmelo; y siempre se me ocurría alguna razón para no retomarlo: estaba demasiado cansado, tenía que madrugar al día siguiente, había desarrollado fobia a morir desangrado tras cortarme con una hoja de papel, mi novia tenía encendido el botón de love, sweet love...

Llegó un momento en el que incluso me daba reparo volver a abrir el libro, no fuera que el pobre estuviera ofendido y me cantara las cuarenta.

Y así he estado hasta que el fin de semana pasado me lo terminé de una tacada, así sin más. Ahora ya no sé si escribir un decálogo sobre hábitos de lectura o una reseña del libro. Optaré por lo segundo para no tener que cambiarle el título a esta entrada.

26 de agosto de 2013

Pacific Rim (2013)

A pesar de que había 36º C a la sombra, daba la impresión de que la heladería tenía la calefacción puesta. Parecerá una locura, pero estaba convencido de ello. Noté que una gota de sudor resbalaba por mi pierna derecha hasta el tobillo, donde la absorbió un calcetín que no hacía juego con mis zapatillas playeras. Mi hermano dijo que crear ese ambiente infernal debía de ser la forma que tenía el dueño de conseguir que la gente comprase más helados, granizados y batidos. No veía el momento de entrar en el cine y dejarme envolver por el aire acondicionado. Pero antes, y después de comprar un granizado de limón, mi hermano y yo pasamos por una juguetería que vendía imitaciones de Transformers por menos de 10 euros, luego entramos en un Cashconverter en el que encontré una novelización de X-Men 3, y, por último, visitamos una tienda de cómics donde compré el primer volumen de Masacre de Marvel Now!, del que ya había leído un par de números en su edición digital en inglés.

¿Y por qué porras os hablo yo de esa calurosa tarde? Porque no se me ocurría otra forma de presentar el último estreno del director Guillermo del Toro y estaba rellenando líneas para que el póster que he colocado a la derecha del texto cuadrase con la introducción del artículo. Estoy orgulloso de haberlo conseguido.

22 de agosto de 2013

Las Tortugas Ninja de Eastman y Laird

En mayo de 2011, Paramount y Nickelodeon anunciaron que Michael Bay produciría una nueva película de las Tortugas Ninja. A principios de 2012, el propio Michael Bay declaró que nuestros quelonios favoritos serían alienígenas en lugar de mutantes y, naturalmente, el lado rabioso de internet se le echó encima como un perro de presa: que si ya se cargó los Transformers, que si esto es una "pinche" blasfemia, que si deberían vender pastillas de cianuro en las salas donde exhiban la película…

Cuanto más mayor me hago, menos entiendo esa actitud. No es que Bay vaya a robarnos nuestros recuerdos sobre la primera serie de televisión (que, por cierto, era bastante mediocre), o a quemar todas las copias existentes de los cómics originales y a meter los juguetes de Bandai en una trituradora.

No, Bay está "violando" la infancia de nadie, sólo ofreciendo una nueva visión de las Tortugas Ninja que os podrá gustar o no, pero que nadie, salvo quizá algún psicópata con  métodos de tortura altamente improbables, os obligará a ver. A mí me gustaría tanto como al resto de fans ver una película acorde con el concepto que tengo de las Tortugas Ninja y realizada con los medios y efectos especiales actuales, pero ¿qué más me da lo que pueda hacer Michael Bay? En el peor de los casos, me pondrá en bandeja una crítica que se escribirá sola. Creo que cuando dijo que los fans tenían que relajarse, la razón estaba de su parte.

Dejando ese tema a un lado, hoy voy intentar profundizar en los orígenes de las Tortugas Ninja repasando su primer cómic. Para ello, debemos remontarnos a 1983, y concretamente a noviembre de ese año, cuando Kevin Eastman y Peter Laird, dos jóvenes estadounidenses afincados en Northampton y deseosos de hacerse un hueco en la industria del cómic, recibieron la visita de la musa del pulp.

19 de agosto de 2013

Los incorregibles albóndigas (1979)

Cuando uno oye un título como Los incorregibles albóndigas y ve ese magnífico cartel en el que sale Bill Murray rodeado de chicas ligeritas de ropa metiéndole mano, lo normal es que piense que se trata de la típica comedia americana de adolescentes salidos. De hecho, en los años ochenta, Hollywood produjo unas cuantas: Porky's, La revancha de los novatos, Desmadre a la americana... Una gran época en la historia del cine, ¿qué os voy a contar?

Sin embargo, la cosa tiene su truco, porque lo que el espectador va a encontrarse en este filme no es tanto eso, como un homenaje escrito en tono de nostalgia a las experiencias vividas en los campamentos de verano, un recordatorio de aquellos días maravillosos que algunos de nosotros pasamos lejos de la vigilancia constante de nuestros padres, conociendo nuevos amigos y lanzándonos a la aventura. O que, en lugar de maravillosos, fueron los peores días de nuestra vida. ¿Os han sacado alguna vez del váter mientras mandabais un fax u obligado a llamar a Verónica, la ectoplasta del espejo, a medianoche? A mí sí.

Pero aunque no soy norteamericano, ni nací en los setenta, y preferiría pasar mis vacaciones en la Fortaleza Infernal con Christopher Lambert que revivir mis experiencias de campamento de verano, esta es una cinta que consigue que las cosas que llevo dentro se remuevan. Lo mismo que los burritos de chile, pero de otra manera, con sentimientos y esas zarandajas.

Además, nada de lo anterior impide que la película tenga sus oportunas raciones de pechuga y muslo. A mí desde luego me gustan mucho los pantalones cortos, o, como decía la canción, "We like short shorts!".

12 de agosto de 2013

Leisure Suit Larry Reloaded

Debo de haber probado casi todas las aventuras gráficas a las que solemos referirnos como clásicas, o al menos lo he intentado, lo cual, según el maestro Yoda, no vale un pimiento. Ya sabéis: "Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes, y acércame otra de esas salchicas espaciales, por favor". Sin embargo, nunca he sido un gran seguidor de los Leisure Suit Larry de Al Lowe.

No es que no los conociese, claro. Recuerdo a la perfección haber leído en el colegio la Micromanía número 48, que le dedicaba portada, guía y análisis al primer título de la saga, y también la rumorología que giraba en torno al juego y sus secuelas (mucho antes de que discutiésemos sobre si se podía o no resucitar a Aeris en Final Fantasy VII, ya nos planteábamos si se podía ver a alguna gachí en pelotas en los Larry); pero, hasta la fecha, sólo había llegado a terminar el sexto título de la saga, que me costó bastante superar y tampoco disfruté en exceso. De su caída en picado tras la séptima entrega es mejor no hablar.

La verdad es que los Leisure Suit Larry no son santo de mi devoción. Su argumento suele resumirse en que el protagonista, Larry Laffer, quiere zumbarse a uno o varios pibones, y, lamentablemente, no por ser un propósito loable sobre el que erigir una filosofía de vida, constituye una historia interesante sobre la que desarrollar un videojuego, ¡y mucho menos seis! Solventada esta cuestión, pasemos ya al análisis.

5 de agosto de 2013

¡El Tipo de la Brocha va al zoo!


Ah, agosto… el mes del año en el que mis calzoncillos siempre están empapados de sudor y las visitas del blog descienden hasta un 70%. Si no fuera porque tengo a mis dos únicas neuronas deslomándose para conseguir engañarme a mí mismo y creerme que estoy de vacaciones y no trabajando como un imbécil desde casa, hasta me plantearía escribir sobre el Frigo Pie.

Volviendo al tema de las visitas, ¿a dónde os vais en verano que no podéis dedicar media hora a acrecentar mi ego?, ¿a Turkmenistán? ¿Es que no tenéis conexión a Internet en el teléfono móvil? ¿Para qué queréis tanto chisme de última generación con 3G, 4G y no sé qué G si no es para leer vuestros blogs favoritos? Y si vuestros blogs favoritos no actualizan en agosto, ¡leed el mío!

Además, ¿en qué otro lugar ibais a encontrar un detallado repaso de la visita de un perturbado mental a un zoológico? El bueno de Teo no es el único que ha ido al zoo este verano.

1 de agosto de 2013

'Los dioses de Marte', de Edgar Rice Burroughs

Este es el mejor libro secuela que he leído nunca. No creáis que he pensado más de cinco segundos en una afirmación tan contundente, pero esa es la impresión con la que me quedé a tan solo unos minutos de haberme terminado el libro.

En Los dioses de Marte, la segunda novela del ciclo de Barsoom, Edgar Rice Burroughs recupera todos los elementos que nos fascinaron de Una princesa de Marte y los multiplica por tres. Tres veces más acción, tres veces más muertos, tres veces más tías buenas, tres veces más marcianos... Aunque las matemáticas no fueran lo vuestro, quiero suponer que captáis la idea. Hay más y mejor.

Antes de seguir adelante, la Comisión Antispoilers me obliga a advertiros que si todavía no habéis leído la novela anterior, a lo mejor queréis imaginaros a Gandalf entre este párrafo y el siguiente gritando aquello de "¡No pasarás!" con cara de estar liberando el resultado de tres días de fuerte estreñimiento, porque os voy a destripar el final de Una princesa de Marte para poder situaros en el contexto de su continuación.

29 de julio de 2013

'Una princesa de Marte', de Edgar Rice Burroughs

Una princesa de Marte es el primer libro del ciclo de Marte del escritor californiano Edgar Rice Burroughs, más conocido como el autor de Tarzán o como el tipo que sale con un loro sobre el hombro entre las primeras imágenes que aparecen en Google al buscar su nombre. ¿Ya lo habéis buscado? Continuemos. La saga está compuesta por once libros y es conocida entre los aficionados como la serie de Barsoom, que significa Marte en el idioma... barsoomiano, supongo.

El primer libro de la saga, sin ser una novela extraordinariamente bien escrita o que vaya a cambiar vuestra forma de ver el mundo, tiene tres grandes virtudes: que es tan sencillo y breve como entretenido. Estas tres cualidades, unidas a las fantásticas portadas que suelen acompañar sus ediciones, hacen de Una princesa de Marte un claro exponente de lo que en Estados Unidos se viene conociendo como pulp fiction, y en España, como novela popular o novela de a duro: se lee en un pispás, pasas un buen rato y no le das más vueltas.

Además, ¿cómo no va ser buena una saga que inspiró a un dibujante de la talla de Frank Frazetta ilustraciones como la de la portada que acompaña estos párrafos? O al menos eso es lo que os diría si Frazetta, artífice de la estética característica del género literario de espada y brujería, no hubiera reconocido tranquilísimamente que no se leía los libros que ilustraba. Los lectores nunca se quejaron y, de todos modos, probablemente sólo se compraban los libros por las portadas.

25 de julio de 2013

Xena: Pecados del pasado

¿Sabéis por qué las casas no se empiezan por el tejado? Porque vamos muy retrasados en el campo de la repulsión magnética. Yo llevo pidiendo un aeropatín como el de Regreso al futuro II desde el 89 y aquí estoy todavía, desgastando las suelas de mis zapatos. Es una vergüenza.

Naturalmente, no era ahí donde quería llegar, pero estoy medio grogui por no haber dormido nada en dos días y creo que el mensaje es obvio: a veces es bueno seguir un orden. Antes de mear, por ejemplo, los expertos recomiendan bajarse la bragueta. Por eso pienso que para hablar sobre Xena: La Princesa Guerrera, quizá habría sido bueno empezar por el primer episodio de la serie y no por el segundo de la tercera temporada o el especial navideño de la segunda.

A vosotros, claro, os da lo mismo, mientras haya chistes de lesbianas, ¿no? La verdad es que no puedo culparos. Yo antes era igual que vosotros. Pero mejor.

22 de julio de 2013

Pressing Catch: Hulk Hogan vs. Último Guerrero

¿Sabéis lo que echo en falta en este blog? Menos spam. Y también un artículo sobre Pressing Catch, el WrestleMania de los americanos.

No me creo que alguien no sepa de qué estoy hablando, pero por si acaso, y parafraseando al amigo Retroyonki, Pressing Catch era un show en el que unos tipos dopados y de color naranja se daban galletas más falsas que el dinero del Monopoly para ganar un cinturón más feo que Derticia.

Corrían los años noventa, y los críos nos levantábamos temprano los sábados por la mañana sólo para ver a tíos semidesnudos dándose mamporros . Y luego empezaba Humor Amarillo, y también tenías tus dosis de "chinos" pegándose batacazos. Eran los buenos viejos tiempos de Telecinco.

Pero que no os despiste esta introducción. Soy un redactor especializado y, además, ya habéis leído el título. Hoy os traigo uno de los momentos cumbre de Pressing Catch, un combate histórico entre dos luchadores que no necesitan presentación: Hulk Hogan contra el Último Guerrero, una lucha que debía servir para que Hogan pasase la antorcha a la nueva generación antes de retirarse. Hogan no sólo no se retiró, sino que veintitrés años después de este evento, el bigotudo de cabello platino aún sigue dando que hablar en la WWE. Incluso ha salido no hace mucho una cinta suya en la que se beneficia a una morenaza con los pechos operados.

18 de julio de 2013

Star Trek: En la oscuridad (2013)

¿Por qué en el Star Trek de J. J. Abrams la mayoría de los personajes corren de un lado para otro frenéticamente en lugar de caminar? ¿Por qué los klingons van ahora afeitados en lugar de llevar barba, símbolo de su coraje? ¿Por qué el Spock de Zachary Quinto siempre tiene cara de necesitar un antiácido? ¿Por qué un pastor reformista de Colorado pierde el tiempo comentando en la radio que la escena en la que Kirk se acuesta con dos mujeres-gato promueve el bestialismo? ¿Por qué cada vez que Spock soltaba una frase lógica, mi novia se volvía para decirme que soy "clavadito" a él a pesar de que Spock es un 17,3% más cuadriculado que yo?

Star Trek: En la oscuridad es la secuela del reboot cinematográfico de 2009 de la serie televisiva de 1966 Star Trek, y, al igual que la primera película, es un compendio de acción vertiginosa, comedia fácil, guiños a la saga y más inconsistencias que el final de Perdidos.

Si os gustó la película de 2009, es bastante probable que también os guste En la oscuridad, porque aunque repite todos los defectos de su antecesora, es más espectacular y atiende a la simplicidad de los estrenos veraniegos sin traicionar su espíritu. En cambio, si os disgustó u os dejó indiferentes, no deberíais ir al cine a verla, y yo en vuestro lugar aprovecharía para hacer algo más constructivo, como leer una buena novela de ciencia ficción o cantar canciones gallegas tradicionales en un banco.

A partir de aquí, ojito, spoilers a punta de pala.

15 de julio de 2013

The Cave


A caballo entre un juego de plataformas, una aventura gráfica y una colonoscopia geológica, The Cave es el resultado de la última colaboración de Ron Gilbert con Double Fine, la desarrolladora presidida por su amigote Tim Schafer. Última y ultimísima porque Gilbert ha dejado la empresa para colaborar en un juego de piratas para iOS y seguir escribiendo entradas ilustrativas en su blog, donde mantiene viva la esperanza de los cuatro alelados que todavía esperan conocer el verdadero secreto de Monkey Island y comprender el final de LeChuck's Revenge. Sería interesante enumerar las 1.001 razones por las que nunca veremos un Monkey Island 3 creado por Ron Gilbert, pero sólo se me ocurren tres y además hoy he venido a hablaros de este otro juego.

8 de julio de 2013

El último desafío (The Last Stand) (2013)

Quería haber comentado esta película cuando se estrenó en el cine en febrero de este año. Pero después de consultarlo con la almohada y discutir durante horas con ella porque no nos poníamos de acuerdo, finalmente no fui a verla y, por lo tanto, no escribí la crítica de rigor. Intuía que el regreso de Arnold Schwarzenegger al cine después de su carrera gubernamental iba a ser bastante modesto, nada tan espectacular como para que la gran pantalla le diera ese extra que hace que merezca la pena pagar diez euros por sentarte en una butaca de la que se acaba de levantar alguien que olía peor que tú.

Por lo tanto, preferí esperar a que la película saliera el DVD. Y supongo que hice bien, porque comprándola en Amazon sólo me he gastado dos euros más que si hubiera ido al cine y ahora puedo verla  todas las veces que quiera y, si me canso de ella, utilizar la caja para calzar el sofá.

Hablando ya del filme, es extraño que después de pasar casi diez años en el banquillo de las estrellas, el retorno de Arnold al cine de acción en un papel protagonista haya caído en manos de un coreano. Decir que Kim Jee-Woon no es un director curtido en Hollywood es quedarse corto, porque este es su debut en el cine estadounidense, y tampoco es que en su país natal haya trabajado mucho. El primer largometraje que dirigió, cuyo título suena como si alguien se hubiese atragantado comiendo ternera marinada con salsa de soja, es relativamente reciente y su filmografía anda bastante escasa de títulos. No obstante, si habéis visto ese delirio asiático llamado El bueno, el malo y el raro, sabréis que Jee-Woon tiene talento para la acción y reconoceréis su huella en esta película.

4 de julio de 2013

Star Trek: A quien los dioses destruyen


Este viernes se estrena en España la segunda película de Star Trek dirigida por J. J. Abrams (¡viaja a un artículo del futuro!), y no se me ocurre mejor forma de celebrarlo que repasando el episodio de la serie original en el que el capitán James T. Kirk se enfrentó a Khan por primera vez. Sí, he dicho Kahn; no necesito ver la película para saber que Benedict "Sherlock" Cumberbatch interpreta a ese gran antagonista cuyo papel clavó Ricardo Montalbán en 1967. Sólo necesito meterme en su ficha de la IMDb.

No obstante, escoger la mejor forma no suele ser mi estilo, así que el episodio que voy a recapitular no será Semilla espacial, sino otro muy distinto en su tono y mucho menos popular, cutre como tantos otros, pero disfrutable a su manera, aunque sólo sea por las altas cotas que alcanza en su escalada hacia lo absurdo y lo risible. ¡Las botas del villano ni siquiera hacen juego!

Fecha de emisión: 3 de enero de 1969.

1 de julio de 2013

Transformers: Afterdeath

Tras un paréntesis quizá demasiado largo, retomamos los viejos cómics de Transformers donde los dejamos. O no exactamente. En realidad, me voy a saltar varios números de golpe y porrazo para hablar de la muerte de Optimus Prime, porque es lo que más me apetece; y si no puedo darme estos caprichos de vez en cuando, ¿para qué porras tengo un blog? Desde luego no es para ligar mucho.

Aunque esta era la primera vez que el líder de los Autobots palmaba en los cómics y, por lo tanto, debería haber sido un momento muy dramático, el impacto en su día fue menor porque cinco meses antes de que se publicase este número, el líder de los Autobots ya había espichado en la película de título redundante Transformers: The Movie.

Os lo creáis o no, la muerte cinematográfica marcó a muchos chavales de aquella época. Aunque cuando Hasbro produjo esa película sólo pensaba en personajes nuevos para sustituir a los viejos o, lo que es lo mismo, en una nueva tanda de juguetes con los que llenar las estanterías de Toys "R" Us, los críos no veían más allá de la caída de su ídolo. Muchos salieron del cine llorando. O eso tengo entendido.

Sin embargo, a partir de ese momento, se abrió la veda para los guionistas de cómics y series de televisión y, pérdido el impacto de la primera defunción, Optimus Prime protagonizaría la serie más larga de muertes y resurrecciones jamás escrita, llegando en algún caso a regresar de entre los muertos en el ridículo tiempo de un minuto y quince segundos. La carrera profesional de Sean Bean está basada en su historia.

Este número, el 24 de la colección de Marvel (no me preguntéis por la edición de Forum, porque no la conservo), se publicó en enero de 1987. Esto es importante porque en el guión de Bob Budiansky se nota la influencia de las primeras películas sobre "juegos electrónicos" y "computadoras personales", como Tron, Juegos de guerra o Starfighter: La aventura comienza. A su vez, la edad de oro de los videojuegos empezaba a tocar a su fin con la llegada de las primeras videoconsolas domésticas realmente populares, como la NES y la Master System, que abrían un nuevo mundo de posibilidades frente a los salones recreativos.

Situado el cómic en contexto, creo que ya podemos repasar su historia.

24 de junio de 2013

El Hombre de Acero (2013)

¿Otra película sobre los comienzos de un superhéroe cuyo origen ya debería saberse al dedillo hasta el que asó la manteca? Jerry Siegel y Joe Shuster crearon a Superman en 1933, y su primer tebeo (el famoso Action Comics #1 del que Nicolas Cage vendió un ejemplar por más de dos millones de dólares) se publicó en junio de 1938, lo que significa que el personaje es tan viejo que podría ser mi abuelo, con la diferencia de que Superman no me da chorizo de León cuando voy a verlo.

Lo importante es que el Hombre del Mañana es un pionero. Con él dio comienzo la era de los superhéroes, de las mallas ajustadas, los poderes fantásticos y las dobles identidades que no hay por dónde coger. Antes de Superman solo estaban Popeye, Tarzán y justicieros pulp xenófobos como Hoverboy.


Por lo tanto, si a estas alturas alguien desconoce aún su origen, debería sentirse igual de ignorante que si no supiese en qué año descubrió Colón América, dónde está la Isla de Pascua, o cuántos robles roería un roedor si los roedores royeran robles. Ha pasado de ser una cuestión de cultura popular reservada a los raritos aficionados a los cómics a ser una cuestión de cultura general sobre la que podrían preguntarte en el Trivial Pursuit.

Así las cosas, debemos preguntarnos: ¿Necesita el público que le presenten a un personaje como Superman, Batman o Spider-Man cada pocos años? Yo me inclino por pensar que no, pero parece ser que sí, y no me voy a hacer el listo pensando que no hay estudios de marketing detrás de estos constantes reboots.

Sin embargo, yendo al terreno personal, preferiría que no me contasen los orígenes de un superhéroe una y otra vez, ¡quiero ver historias nuevas! ¡Quiero ver a Superman enfrentándose a alguien que no sea Lex Luthor o Zod! ¡Quiero que pelee contra un supervillano que no sea el Hombre Nuclear de Superman IV? ¡Quiero que hagan referencia a aquella vez que Superman estuvo a punto de protagonizar una peli porno con Big Barda! ¿Es eso mucho pedir?

19 de junio de 2013

Juego de Tronos: Mhysa

Se terminó. Punto final. Una temporada más se cierra y la producción de una cuarta comienza el mes que viene.

Supongo que esta es una buena noticia para cualquiera que estuviera hasta las narices de leer estas entradas. Otros, la mayoría espero, las echaréis de menos. Yo, por mi parte, me lo he pasado como un enano estos últimos meses, tanto viendo los episodios, como escribiendo sobre ellos.

Hasta tal punto me he divertido que incluso me he planteado si repetir el esquema que he seguido esta temporada con las dos temporadas anteriores. De momento lo he descartado porque eso requeriría tantos fines de semana de trabajo como episodios hay, y me gustaría embarcarme en otros proyectos y afrontar nuevos retos con el blog.

Vale, es mentira, seguiré escribiendo la mierda de siempre. Lo que ocurre es que soy un vago y me da pereza. Demandadme.

El mensaje con el que quiero que os quedéis es que esta tercera temporada ha superado con creces a las dos anteriores y, a diferencia de lo que me sucedió con la segunda, no me han entrado ganas de darme un baño de burbujas en compañía de mi tostadora cada vez que me sentaba delante del ordenador a teclear como loco.

Con esto no quiero decir que el décimo y último episodio de la temporada sea la repanocha y los ojos me hicieran chiribitas viéndolo, porque pese a sus excelentes diálogos y su capacidad para entretener, está lejos de ser brillante o sorprendente y, desde luego, no aspira a compararse con Las lluvias de Castamere. Es más, por primera vez desde que empezó la serie, el cierre de temporada ni siquiera tiene un final que nos deje con la miel en los labios y preguntándonos durante meses qué le pasará a tal o cual personaje. En definitiva, lo mejor que se puede decir de él es que pone punto y final a algunas tramas y nos permite iniciar un nuevo ciclo de historias que ni siquiera puedo imaginar a dónde irán a parar. Y eso es bueno.

17 de junio de 2013

Pokémon Rojo y Azul


Si hay un videojuego del que quería hablar, probablemente ya lo he hecho, y si no, y suponiendo que viva mil años, acabaré haciéndolo algún día. Sin embargo, como no puedo confiar en encontrar el secreto de la vida eterna en las bolsitas de kétchup del Burger King, es casi seguro que algunos juegos sobre los que esperaba escribir en los comienzos de mi andadura por Internet se acaben quedando en el tintero. Es triste, pero aún hay muchos títulos pendientes y no tengo tiempo para escribir sobre todos ellos. El mundo de ahí fuera también me necesita. Todas esas damas no se van a poner en apuros ellas solas, ¿sabéis?

Por eso, a partir de ahora procuraré evitar los títulos que nadie conoce, como el Shadowgate de NES, y ser algo más selectivo, no tanto como para no darme un poco de margen de vez en cuando, porque adoro indagar en la dimensión desconocida, pero lo suficiente como para que la mayoría de entradas no os suenen a chino. En otras palabras: voy a hablar de Pokémon.

Sí, a mediados de los noventa, yo también jugué al Pokémon de Game Boy, aunque fuera en un emulador. Mi hermano tenía las ediciones roja y azul originales, pero no iba a ir hasta su habitación para pedírselo cuando podía jugarlo a pantalla grande en mi propio ordenador, ¿verdad? De puerta a puerta había casi tres metros de parquet, y ya puestos a caminar, era más tentador continuar hasta la cocina.

En su momento, también me tragaba religiosamente la serie de dibujos animados japonesa cuando llegaba a casa del colegio y, en lo que solo puedo calificar de un grito de socorro ante la desaparición de mi dignidad, incluso me compré el Pokémon edición amarilla. Sí, ese en el que viajas acompañado de Pikachu y le salen corazoncitos de la cabeza si lo tratas bien.

13 de junio de 2013

Juego de Tronos: Las lluvias de Castamere

Después de una semana de receso para evitar el bajón de audiencia del Día de los Caídos, HBO y Canal+ traen a nuestras pantallas un grandísimo episodio, tan grande como espantoso y deprimente y, en mi opinión, el más impactante de los 29 que cuenta ya la serie, con un último acto dilatadísimo que deja en agua de borrajas la ejecución de Eddard Stark al final de la primera temporada e incluso la batalla del Aguasnegras de la segunda temporada.

El hecho de que gracias a mi perspicacia habitual me temiera lo peor desde hace algunos episodios no hizo este plato más digerible, solo menos inesperado, y si no llega a ser porque después de ver el episodio me tomé un buen tazón de leche con cacao acompañado de magdalenas mientras veía la danza de la victoria de Keith Apicary, me hubiera ido a la cama con la sensación de que el mundo es un lugar asqueroso y nefasto en el que la madre de Bambi merecía morir.

No creo que este nuevo punto de inflexión en la serie deje a nadie indiferente, y si lo hace, es probable que esa persona sea en realidad un reptil extraterrestre que ha venido a nuestro planeta para robarnos el agua y convertirnos en hamburguesas. Mi consejo es que desconfiéis de cualquiera que vista mono rojo, lleve gafas de sol y se le haga la boca agua cuando ve un hámster.

10 de junio de 2013

Out Run


No tengo coche y no sé conducir. Me saqué el carné hará cosa de seis o siete años y no he vuelto a coger el volante desde que aprobé el examen práctico. Bueno, una vez estuve esposado a un volante, pero esa es otra historia.

Tampoco me gusta la Formula 1, lo que probablemente sea algún tipo de pecado entre los Pirineos y el estrecho de Gibraltar; pero es que no creo que exista nada más anodino que ver en la televisión. Las motos, el ciclismo y los programas faranduleros los coloco al mismo nivel.

Y ahora dejad que os hable de Out Run, el videojuego. Este título de Sega nació como máquina recreativa en 1986, con tres variantes a cada cual más chula que recreaban la sensación de conducir un coche deportivo para aquellos que no podían permitirse comprar uno, o todavía iban a clase en autobús o bicicleta. Fue uno de los primeros éxitos comerciales de Sega, cuando el nombre de la compañía aún no significaba mucho, pero al menos no era el chiste que es ahora; y, como es lógico, en los años siguientes también vio la luz en las videoconsolas, entre otras Master System y Mega Drive. Hoy Out Run es uno de los grandes clásicos de los videojuegos de carreras.

¿Y qué es lo que hace a este juego tan especial como para que os hable de él cuando, como ya he dicho, ni siquiera tengo coche y los únicos juegos de carreras que alguna vez me han interesado son los Mario Kart? Me alegra que me hagáis esa pregunta. A ver si soy capaz de responderla sin recurrir a la mímica.

3 de junio de 2013

Blueberry: El oro de la sierra


¿Sabéis? No pensaba hablar de todos los cómics de Blueberry, pero al final puede que acabe haciéndolo, porque me fastidia encontrar tan poca información en Internet sobre una colección tan condenadamente buena. Al menos, no información en español. Y desde luego no voy a aprender francés para leer lo que dicen otros tipos sobre un tebeo. Odio el francés. Suena... afrancesado.

En marzo del año pasado, repasamos el ciclo de El caballo de hierro, y más de un año después, nos toca abordar la bilogía de El oro de la sierra, formada por La mina del alemán perdido y El fantasma de las balas de oro; una historia en dos volúmenes que, dada su continuidad inmediata, debería haberse recogido en uno solo en lugar de venderse por separado. Maldigo a las editoriales, ¡las maldigo!

Dejando de lado mis prejuicios, os adelanto que de entre todos los ciclos comentados hasta la fecha, este es mi favorito, entre otras razones porque el dibujo de Giraud empieza a dejar de lado los convencionalismos del cómic clásico americano (del que El príncipe Valiente es uno de los máximos ejemplares) para dar paso a los trazos más característicos de su álter ego artístico: Moebius. A ello le acompaña un magnífico guión de Charlier, que se mete más que nunca en la sesera de los personajes, dotándolos de una psicología más compleja e interesante. Y esto es probablemente lo único inteligente que diré en esta entrada.

30 de mayo de 2013

Juego de Tronos: Los Segundos Hijos

Todos habéis oído hablar del karma. Básicamente, es el principio de causa y efecto aplicado a las acciones humanas. Si te portas bien, cenarás caliente; y si te portas mal, acabarás casándote con un enano. Sin embargo, apuesto mi colchoneta hinchable de Spider-Man a que no habíais oído hablar del antikarma. Es un concepto que me he inventado para justificar mi pesimismo. Si algo bueno me pasa, sé que pronto me sucederá algo horrible para compensarlo. De este modo se mantiene el equilibrio cósmico.

Es una estupidez, sí, pero solo así puedo justificar que se me borrara esta entrada a media hora de publicarla. Prefiero pensar que ha sido eso y no que soy un cretino marsupial. Menos mal que guardaba un borrador bastante avanzado en este cacharro con el que trabajo y que intenta pasar por ordenador portátil.

Los Segundos Hijos es un episodio diferente; en primer lugar, porque no vamos botando de un lado para otro del mapa constantemente, sino que el guión se centra en unas pocas localizaciones, lo que permite avanzar más dentro de cada historia en lugar de dejarnos con la miel en los labios; y en segundo lugar, porque prescinde de varias parejas a las que estamos acostumbrados a favor de la interacción de personajes que hasta ahora apenas habían tenido relación. El resultado es curioso y entretenido, y aunque el episodio no tiene ningún momento blockbuster hasta su último tramo, yo lo sitúo entre mis favoritos de esta temporada. No es Besado por el fuego ni se le parece, pero sigue siendo muy bueno y mata el antojo.

27 de mayo de 2013

'Un mundo para Thunderman', de Lou Carrigan

Este es el segundo bolsilibro que voy a repasar después de aquella incursión con Rancho Drácula, e imagino que no será el último bolsilibro que comente, porque tardo nada y menos en leerlos, son una excelente forma de evadirse de la rutina y luego me cuesta muy poco escribir una reseña. Solo un poco menos que a sus autores escribir estos libros.

El relato que traigo hoy es del escritor Antonio Vera Ramírez, que firmaba para la editorial Bruguera como Lou Carrigan, uno de sus autores más prolíficos.

La obra se publicó dentro de la colección La conquista del espacio bajo el título de Un mundo para Thunderman, que se enmarca en el género de la ciencia ficción, pero realmente tiene más tintes de fantasía heroica, con un héroe broncíneo y musculoso en taparrabos, monstruos antropófagos y damiselas en apuros de atributos generosos.

¡Y en la portada de la edición original pone que puedes ganar un millón de las antiguas pesetas! ¿Seguirá siendo válida la promoción?