16 de mayo de 2013

Juego de Tronos: El ascenso

Todos sabíamos que antes o después tenía que pasar. Era tan inevitable como la muerte, los impuestos o la operación bikini. No todos los episodios de Juego de Tronos podían ser buenos, y el sexto de esta tercera temporada ha sido algo flojo. Reconozcámoslo: que hubiera tantos episodios de notable alto o sobresaliente seguidos no era normal. Y los hemos visto peores.

¿El problema? Cualquiera que siga la serie lo conoce: aquí no pasa na' de na'. O eso dicen algunos de mis mejores amigos imaginarios. En realidad, sí que pasan cosas e incluso hay una secuencia de acción en el Muro bastante resultona; pero es cierto que la mayoría de escenas solo sirven para empalmar con los puntos de inflexión que deberían llegar en episodios venideros.

Además, hay que reconocer que la serie se resiente cuando Dany no aparece. Aunque solo sea por el cambio de aires, echo en falta el desierto de Essos. Son las únicas capturas de pantalla en las que consigo distinguir algo más que el blanco de los ojos de los actores.

Dicho esto, ya podemos repasar El ascenso.


A un par de días del Muro


No me gusta Samwell Tarly. Y no lo digo porque al tipo le sobren tantos kilos como para dibujar un mapa detallado de la Vía Láctea en sus lorzas. Ya sabéis lo mucho que me dolió que al Viejo Oso le abrieran varias vías de comunicación entre sus entrañas y el aire libre, y yo mismo me acerco a una edad en la que cada vez es más difícil no aparecer en la piscina con el flotador incorporado, así que no se puede decir que tenga prejuicios contra las personas "bajas de tórax", como decía Obélix.

Samwell no me gusta sencillamente porque es un blandengue. Y no soporto a los blandengues. Cada vez que veo esa cara de pánfilo que exuda candidez por cada uno de sus poros, me entran ganas de arrancarle la cabeza a dentelladas a un gatito. Si quisiera ver algo dulce, cogería el azucarero de la despensa… y recordaría que necesito comprar azúcar.

El tipo ni siquiera sabe encender un fuego decente y encima presume de ir recogiendo basura por el monte. ¿Vidriagón?, ¿cómo de útil puede ser un pedazo de piedra afilada? Y lo más triste de todo es que ahora también le da por cantar, de manera que ya desentona en todas las acepciones posibles del término. ¡Por el amor de R'hllor!, ¿había alguna forma de hacer que este personaje me gustase menos? Probablemente no, pero solo porque Chris Farley está muerto y no puede interpretarlo.

¿Te vas a comer ese bebé?

A pesar de todo, Elí parece sentir algo por el primogénito de la casa Tarly. Y no me refiero a sentimientos perfectamente justificados en este contexto, como vergüenza ajena o desprecio, sino a afecto. Supongo que es a lo te expones cuando eres una paleta desarrapada y vives en una cabaña donde lo normal es ser hija de tu hermanastra y dar a luz a tu propio hermanastro para que se lo coman unos demonios de hielo. Es un poco como ser de Murcia.

En resumen, preferiría que la serie se olvidara de esta pareja hasta que se le ocurra algo más emocionante que sentarslos junto al fuego a charlar. No hace falta que les ataque un caminante blanco, con que una ardilla les dé la lata me conformo. Lo que tengo muy claro es que no necesito que nadie me recuerde que Sam y Elí siguen vivos con escenas triviales.


Al norte de Invernalia


Decir que Meera y Osha no acaban de congeniar es un eufemismo de llevarse a matar. Parece que ni siquiera despellejar y cocinar conejos para los hombres mientras éstos se tumban a la bartola sirve para tender puentes entre ellas; es más bien al contrario, como una de esas actividades al aire libre que celebran las grandes empresas para fomentar el espíritu de equipo y luego acaban llevándote a desear que tu jefe se caiga de una tirolina y se parta el cuello.

Bran, que aún no tiene la madurez suficiente para disfrutar de esta clase de enfrentamientos, reprende a las mujeres por andar a la gresca y les pide que hagan las paces. Meera parece dispuesta a dar su brazo a torcer, pero Osha siempre ha sido bastante hosca y no está muy por la labor de colaborar. Al fin y al cabo, que lo primero que veas de una persona sea su mano poniéndote un puñal en la garganta no ayuda.

Westeros Fighter II: Champion Edition.

Jojen interrumpe la discusión cuando empieza a convulsionarse como una gallina descabezada mientras duerme, cosa que, según dice Meera, le ocurre cada vez que tiene una visión. Lo mismo le pasaba a mi primo cuando veía Pokémon sin tomarse su Depakine®. Era ideal tenerlo a mano si querías preparar Margaritas.

Con el jaleo, Hodor y Rickon se despiertan y disfrutan de su instante de gloria de la temporada.

¿Ataques epilépticos? ¿Qué será lo siguiente que inventen para quitarnos protagonismo?

Cuando Jojen abre los ojos agradecido por no haberse tragado su propia lengua, dice que ha visto a Jon Nieve rodeado de enemigos.

¿Tanto warg y tanto rollo onírico y eso es todo lo que ve? ¿Un teaser trailer?

En fin, otra escena que podría haberme ahorrado.


En el escondrijo de la Hermandad sin Estandartes


En el bosque, Anguy de Logsley enseña a Arya algunos truquitos para disparar flechas contra enemigos rellenos de paja, porque aunque la chica tiene muy buena puntería, es demasiado lenta para superar la prueba de tiro con arco de la fortaleza Gerudo del The Legend of Zelda: Ocarina of Time.

En ese momento, llega Melisandre, la Sacerdotisa Roja, Mel para los amigos, y hablando en alto valyrio, le pregunta a Thoros sobre cómo le fue su misión de convertir al rey Robert al bombillismo. La respuesta y reacción del sacerdote es de esas que marcan época. No lo explico, os lo muestro:


Y por eso me encanta este tipo. No es solo porque se parezca a Jim Henson, Dios lo tenga en su gloria.

Thoros conduce a la mujer roja al interior de su acogedora cueva y allí se reúnen con Beric Dondarrion, que estaba a punto de calentarse unos malvaviscos o quizá de morirse por vicio.

Mel se queda embelesada al contemplar las cicatrices del líder de la hermandad y alucina en colores cuando Thoros le dice que lo ha resucitado ya seis veces. ¡Ni en Dragon Ball resucitan tanto! Thoros asegura que no sabe cómo lo hace, pero dice que desde que lo hizo la primera vez, su fe en R'hllor, el Señor de las Bombillas, es más fuerte que nunca, casi tanto como el alcohol que se echa al coleto cada mañana al levantarse.

Necesito un clérigo de nivel 10 en mi equipo capaz de realizar conjuros de resurrección.

Muerta de envidia porque ella apenas domina la purificación de alimentos y el parto de asesinos sobrenaturales, Mel se ahorra las críticas y revela su verdadero propósito: llevarse consigo a Gendry, el bastardo del rey Robert, para educarlo en los caminos de la Fuerza. O algo así. Si retomamos el comentario que Mel hizo antes de largarse de Rocadragón acerca de que Stannis no era el único con sangre real (episodio 23, por si no lo recordáis), me inclino a pensar que pronto podríamos asistir al nacimiento de un nuevo bebé sombra. ¡Y qué monos son! Solo espero que esta vez no le estropeen la partida de Warhammer a nadie para concebirlo.

La Hermandad sin Estandartes cambia a Gendry por un par de bolsas de oro y un cupón de descuento para una limpieza dental, y Arya pierde al último amigo que le quedaba en el continente, razón de sobra para decirle cuatro cosas a Mel antes de que se marche. Sin embargo, la mujer roja contraataca con profecías y abracadabras y, resumidamente, le dice que ve oscuridad en sus ojos, que cerrará muchos ojos para siempre (ojos azules, ojos marrones, ojos verdes) y que ellas dos volverán a verse.

Qué poca delicadeza. ¿Es que no ven que tienen al pobre tuerto de Beric delante?

Veo un grano y muchas puntas abiertas. Deberías cuidarte un poquito.

Y la pregunta que debemos hacernos ahora es: ¿Emprenderá Arya una carrera como asesina profesional? De todos los caminos que han emprendido los protagonistas desde la primera temporada, el suyo es el que menos claro tengo, pero habida cuenta de su obsesión por matar gente, no me extrañaría un pelo que acabara ganándose la vida dando matarile por encargo. Siempre es mejor que ser periodista.


En Fuerte Terror


El hobbit siniestro despierta a Theon de su confortable y cálido sueño con el estruendo de una corneta y… un momento… ¡Ya sé quién es el psicópata que tortura a Theon! ¡Es el bastardo de Lord Bolton! ¿No recordáis las vuvuzelas que casi vuelven locos a los hombres del hierro durante el asedio de Invernalia? ¡Es el mismo sonido que este! Y Lord Bolton dijo que mandaría a su bastardo a recuperar Invernalia. ¡Las piezas encajan!

¡Ja! Sabía que antes o después desvelaría este misterio. Es más, en este mismo episodio hay otra pista en la que no había caído hasta ahora. Fijaos más adelante en el emblema en forma de "X" que hay detrás de Jaime y Brienne. Es un hombre desollado en una cruz de San Andrés, ¡el emblema de la Casa Bolton!

Watson, recoge nuestras cosas. Regresamos a casa. Este caso está resuelto.

El bastardo de Bolton, se llame como se llame, tortura a Theon con un juego siniestro hasta que le suplica que le corte el dedo meñique. ¿Por qué tanta tortura? Porque le gusta y un hombre debe buscar la felicidad.

Quiero que juguemos a un juego.


En Aguasdulces


Robb y compañía se reúnen con dos emisarios de Lord Frey para negociar los términos de la alianza que permitirá al ejército del Joven Lobo salir adelante después del batacazo que supuso el fulminante despido de Lord Karstark.

A cambio de su apoyo militar, Lord Frey quiere: 1) una disculpa formal por la ruptura del pacto matrimonial de Robb, 2) que se le entregue Harrenhal libre de cargas y gravámenes al término de la guerra, y 3) que Edmure Tully se case con una de sus hijas, todas ellas de belleza distraída.

"¿Puedo verla antes?". Qué gracioso y qué tonto es.

Aunque Edmure no quiere contraer matrimonio con un callo malayo, cuando Robb le dice que así podrá compensar la pifia de Molino de Piedra, se hace un poco el mártir y acaba aceptando. Supongo que el hecho de que su tío Brynden amenace con resolverle los problemas de caries para siempre de un guantazo también influye en su decisión. Y ya lo decía Saphir: "Todos deben casarse, no es lícito sustraerse egoístamente a una calamidad general".

Y ahora que ya he recurrido a la cita del día para ahorrarme mis propios chistes, decidme, ¿soy el único al que este pacto le huele a chamusquina?

Haced caso al almirante Ackbar. Viviréis más tiempo.

No es que Lord Frey no me parezca un hombre de fiar, pero Robb le hizo un feo bien gordo al no casarse con una de sus hijas y, honestamente, ¿cómo puede uno fiarse en alguien que cuando no se pasa lo noche recorriendo los pasillos de Hogwarts para pescar a alumnos indisciplinados, está concibiendo hijos como si no existiese un mañana?

Ni siquiera su cara inspira confianza. Desde luego si saliera de viaje, yo no le dejaría que cuidara de mi hámster. Y ni siquiera tengo uno.



En Harrenhal


Por fin una escena disfrutable y hasta cierto punto conmovedora, aunque demasiado corta para mi gusto.

Lord Bolton invita a Brienne y Jaime a comer, y ofrece al segundo la posibilidad de coger el próximo tren a Desembarco del Rey a cambio de que deje bien claro a su padre, la Mano, que él no tuvo nada, pero que nada que ver con su reciente pérdida de peso en lo que viene siendo del antebrazo para abajo. Brienne, en cambio, debe quedarse como prisionera porque traicionó a Robb Stark al escaquearse con el Matarreyes siguiendo las órdenes de Lady Catelyn (lo vimos en el episodio 18).

Jaime sale en defensa de su "dama", porque sin duda han conectado a un nivel muy profundo después de compartir una bañera llena de roña, e intenta convencer a su anfitrión de que la deje marchar con él. Sin embargo, Bolton se mantiene en sus trece y le aconseja que no abuse tanto de su posición, que esto ya parece el mercado de las nuevas tecnologías. La cara de chasco y desengaño de Jaime lo dice todo.

Espera un momento… ¿Cómo que no hay postre?

Más allá del diálogo, también son interesantes los pequeños detalles que puedes perderte si te dedicas a cortarte las uñas de los pies o jugar al Angry Birds mientras ves el episodio, detalles como cuando Brienne ayuda a Jaime a cortar su filete, o él sujeta la mano de ella cuando se posa sobre el cuchillo de la mantequilla para "reforzar sus argumentos" frente a Bolton.

Cuando esta pareja se separe, y me temo que acabará sucediendo, la serie perderá muchos enteros.


En Desembarco del Rey


Siguiendo con el culebrón palaciego allí donde lo dejamos, Lord Tywin comparte con Lady Olenna su proposición de casar a Cersei con Loras. Sin embargo, la nana se niega a aceptarlo, porque a Cersei ya se le está pasando el arroz y ella quiere tener muchos nietos para hacerles pedorretas hasta que cumplan quince años, regalarles calcetines gruesos por Navidad y prepararles la mejor tortilla de patata del mundo.

Tywin responde poniendo en duda la sexualidad de Loras, ella le dice que cómo si él no lo hubiera probado cuando era un chaval, él que eso es antinatural y que en Altojardín son más tolerantes que una caterva de hippies emporrados, ella que una cosa es un poco de sodomía y otra el incesto entre hermanos… ¡Menudo festival! Como se nota que la HBO sabe aprovechar a sus mejores actores.

Finalmente, Tywin amenaza con nombrar a Loras miembro de la Guardia Real, lo que supone llevar una armadura muy cuca, pero también someterse a una vasectomía moral. Lady Olenna, que no ve el momento de tener nietos, se ve obligada a aceptar el enlace, aunque sea a regañadientes.

Ya sabéis lo que dicen de las bodas de conveniencia. ¿No? Yo tampoco.

-Entonces, si me abro una cuenta hoy, ¿me regalan la tostadora?
-¡Ya le he dicho que esto no es un banco, señora!

En los jardines de la Fortaleza Roja, Loras y Sansa mantienen una de las conversaciones más vacuas y bochornosas que recuerdo haber oído desde que discutí con el televisor mientras veía Cambia de look en Divinity. En lo único que parecen congeniar es en su deseo de abandonar Desembarco del Rey, y no me extraña, porque hay que ver al precio que se están poniendo los seguros de vida.

Dime, Lady Sansa, llegado el caso, ¿tú te pondrías un consolador con arnés? Es una pregunta hipotética.

Observando a la joven y  hermosa pareja desde una ventana, Cersei y Tyrion discuten sobre sus problemas y, a su peculiar manera, incluso llegan a empatizar, lo que me recuerda un poco a su escena juntos en este otro episodio, solo que con menos sensiblería.

Echándole redaños, Tyrion pregunta abiertamente a su hermana si ordenó que lo asesinasen en la batalla de Aguasnegras, y cuando ella lo niega, comienza a pensar que fue cosa de su sobrino Joffrey. Creo que el chaval aún le culpa por regalarle dos prostitutas el día su mayoría de edad. Tyrion tendría que haber ido sobre seguro y haberle comprado la trilogía de Hostel en DVD.

Quizá se reirían un poco si él se disfrazase de Oompa Loompa y ella de Malvada Bruja del Oeste.

Poco después, Tyrion comparte los planes de boda de su padre con Sansa y no le queda más remedio que dar la noticia con Shae delante. No obstante, hay que añadir que la supuesta revelación ocurre fuera de cámara, por lo que puede que solo jugasen al tute subastado.

Por su lado, Varys y Meñique mantienen una charla sobre el caos que hay en no sé qué escalera, que debe de estar rota, porque la gente no para de caerse cuando intenta subir por ella. Como de costumbre, estaba más pendiente de operar a mi paciente con diagnóstico de insuficiencia cardíaca que del episodio, pero Meñique sigue estando en forma y es malo hasta la médula, porque al descubrir que Ros era uno de los pajaritos de Varys, se la regaló a Joffrey para que la utilizase como diana en sus prácticas de tiro.

Hasta siempre, Ros. Nos gustaban tus grandes tetas.

Solo Gary Oldman siseando podría ser así de malo.


En el Muro


Mientras Tormund el Matagigantes se queja de lo descuidados que están los árboles que crecen al pie del Muro (en los buenos viejos tiempos, los Cuervos bajaban cada mañana a cortarlos y el Athletic de Bilbao ganaba títulos), Ygritte le dice a Jon que a ella no la engaña y que sabe que sigue siendo fiel a la Guardia de la Noche, pero que eso se la refanfinfla siempre que sean fieles el uno al otro y no vote a CiU.

Además, si él deja de serle fiel, le cortará las pelotas y las usará como colgante, que sería lo más chic en bisutería que se ha visto en el continente desde que Jaime se colgó del cuello su propia mano.

¿Y quieres saber lo que haré con el pequeño Lord Nieve? Un calzador.

Aunque a primera vista escalar una muralla de hielo de 200 metros de altura puede parecer sencillo para cualquiera que se llame John Long, la tarea no es moco de pavo, y si no fuera porque Jon ha visto Máximo riesgo docenas de veces, Ygritte y él hubieran acabado dándose de morros contra el suelo a una velocidad de tantos kilómetros hora que no merece la pena ni calcularlos. Además, me faltan datos.

La escena, como escena de acción, funciona bastante bien y tiene su puntillo de emoción, sobre todo porque después de pasar media hora viendo a gente sentada y hablando, el cuerpo te pide un poco de marcha. Por eso me gusta que Orell no se lo piense dos veces antes de cortar la cuerda que sujeta a Jon e Ygritte cuando éstos les ponen en peligro con sus acrobacias.

-Elsa, dame la otra mano, cariño. ¡No puedo sostenerte!
-¡¿Quieres dejarte de citas y subirme de una puñetera vez?!

Por cierto, y antes de que se me olvide, ¿sabíais que el actor que interpreta a Orell es el pirata del ojo chungo de Piratas del Caribe? ¡Yo me enteré este fin de semana pasado! Y jamás lo hubiera dicho debajo de todo ese gorro, pero es él. Buscad la foto.

Tras el accidentado ascenso, el grupo de salvajes corona el Muro y Jon e Ygritte comparten un beso apasionado delante de un croma que canta La Traviata. ¡Menudas vistas!

Ahora a ver quién es el primer idiota que escupe hacia abajo.


Valoración


Yo juraría que ya valoré el episodio en la introducción, pero remataré el comentario: El ascenso no disgusta, pero tampoco encandila, como una Coca-Cola sin burbujas o una cerveza sin alcohol, y sufre claramente el problema de que la serie sea la adaptación de un libro: no todos los episodios pueden ser igual de emocionantes o intrigantes. La diferencia es que el libro lo puedes seguir leyendo hasta llegar al meollo del asunto sin esperar a la semana siguiente.

Y ahora, pasemos a los resultados de la encuesta sobre culos que propuse la semana pasada:


El empate entre Brienne e Ygritte no me sorprende, pero me extraña que Jon Nieve obtuviera un solo voto. La próxima vez que Kit Harington visite mi blog se va a deprimir un montón.

12 comentarios

  1. ¡¡¡Por fin la entrada esperada que el Tipo de la Brocha prometió!!
    Vaya encuesta, aunque me decanto por Ygritte.
    Probablemente me dejé sugestionar por tu entrada anterior y las charals en el ciclotón, porque me pareción un poquito guango el capitulo.
    Menos mal que no fue un "capitulo de recapitulación", aunque se nota que es el capitulo de descanso para extender la serie, completar la historia que nadie quiere pero es necesaria, hacer más pasta y dar tiempo a que nuevas ideas surjan...normal de cualquier serie.
    Muy buenos pies de foto y esta reseña contrasta un poco con el triste capitulo guango que tenía que llevar.
    El próximo por inercia debe ser más ágil.

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  2. Hombre, yo creo que más que un episodio de relleno es un episodio de transición. No en todos los episodios va a estar Danaerys consiguiendo ejércitos a lo "badass".

    En cuanto a Tarly, ya mejorará, hombre, un poco de confianza! No es exactamente un héroe de acción, pero también puede aportar algo a la historia.

    El resto de escenas, buenas y necesarias para avanzar la trama, sobre todo los duelos entre Lady Olenna y Tywin y entre Varys y Meñique (que pena lo de Ross, con las alegrias que nos daba esta chica de tanto en tanto...)

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  3. La verdad, leyendo la reseña ya no me parecio tan aburrido el capitulo... Es cierto que venia demasiaaaaaaaado bien, y esta bueno estas "pausas"
    Tarly parece ser la esperanza para todo gorditonoñocobardenerd de que es posible conseguir una chica (espero que no lo maten en el proximo episodio porque mataria mis esperanzas!)
    Me molesta un poco que Jaime se este poniendo bondadoso, era un lindo hombre para odiar, ahora me esta empezando a gustar... un tipo que se acuesta con su hermana PUAJ!!! Matadlo pronto Martin por favor!!
    Y yo que voy un capitulo adelantao,vale la pena no ver a Dragoncita por un capitulo!

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  4. Soy de Murcia y me resulta tremendamente ofensivo y errado el comentario sobre mi ciudad. En Murcia no hay demonios de hielo.

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  5. Uuuuuffff... si te parece horrible la atención que le dan a Sam en la serie, con escenas de relleno (relleno, jejeje, he hecho un chiste de gordos... soy gracioso) mejor no leas a partir del tercer libro, ya que ahi le dedican capítulos enteros y ahi si te entran ganas de tocar el violín con tus venas y un cuchillo.

    Lo has bordado con los símiles, especialmente con el de Murcia y la carrera de periodismo.

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  6. M@nchitas: ¿Prometí? Si todas las semanas escribo una.

    Juan Germán Socías Segura: Me cito: "empalmar con los puntos de inflexión que deberían llegar en episodios venideros". Transición, ¿no? ¿O se lo decías a M@nchitas?

    Anónimo: Jaime se ha revelado como un hombre de tonos grises. La perspectiva de Ned Stark, el "bueno", limitaba mucho al personaje de cara al espectador.

    Anónimo: Señor, me quito el sombrero. Es usted un fuera de serie.

    Fénix: Aún estoy con Choque de Reyes, me da pereza empezar estas novelas, aunque luego disfruto mucho leyéndolas. En relación con los murcianos y los periodistas, tengo familia en Murcia y... bueno, periodistas. Es una de las profesiones peor valoradas en casi cualquier lista.

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  7. Reconozco que me gustan más los capítulos con acción que con diálogo y conversaciones más o menos trascendentes (John Nieve y la churri cada vez que salen, puedes ir al baño porque solo hablan para cabrearse y luego poder reconciliarse formalmente con un buen polvo donde caiga) pero Lady Olenna?

    CADA VEZ que sale esta mujer es para decir verdades como puños al Lannister que toque e ir partiendo la pana. Se coloca clarisimamente en mi top 3 de mejores persnajes de esta temporada.

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  8. No me habia percatado que Frey era el mismo de Harry Potter!! que buena observacion! Solo habia ubicado a los ex Roma (Bruto, Julio Cesar y el colorado de Greys Anatomy que no se como se llama)

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  9. Acabo de enterarme lo de Van houten... hasta le veo parecido a Milhouse, maldito señor de la brocha... TU ME SUGESTIONAS...diria Jerry McGuire

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  10. Ese dia tocaba brazo de gitano de postre, a Jaime sólo le faltaba eso.

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  11. Capítulo de transición bastante notable (notable no porque sea bueno, si no porque se nota mucho que es de transición). Quitando la parte de Jon y alguna cosita de Desembarco el resto se nota que es muy forzado (lo de Edmure haciéndose de rogar es malo con ganas XD) o sencillamente innecesario (y tu lo recordaras... pero a la mayoría de la gente me temo que hay que recordarle que Sam existe aunque sea con una escena tan penosa)

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  12. Yo estoy con eter, lo de capítulo de transición se nota pero aun así es muy disfrutable. Creo que el problema con Sam es el actor que lo interpreta, en el libro no lo recuerdo tan pánfilo. Es que aquí el tío no puede más con su cara de buenazo.

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