22 de agosto de 2013

Las Tortugas Ninja de Eastman y Laird

En mayo de 2011, Paramount y Nickelodeon anunciaron que Michael Bay produciría una nueva película de las Tortugas Ninja. A principios de 2012, el propio Michael Bay declaró que nuestros quelonios favoritos serían alienígenas en lugar de mutantes y, naturalmente, el lado rabioso de internet se le echó encima como un perro de presa: que si ya se cargó los Transformers, que si esto es una "pinche" blasfemia, que si deberían vender pastillas de cianuro en las salas donde exhiban la película…

Cuanto más mayor me hago, menos entiendo esa actitud. No es que Bay vaya a robarnos nuestros recuerdos sobre la primera serie de televisión (que, por cierto, era bastante mediocre), o a quemar todas las copias existentes de los cómics originales y a meter los juguetes de Bandai en una trituradora.

No, Bay está "violando" la infancia de nadie, sólo ofreciendo una nueva visión de las Tortugas Ninja que os podrá gustar o no, pero que nadie, salvo quizá algún psicópata con  métodos de tortura altamente improbables, os obligará a ver. A mí me gustaría tanto como al resto de fans ver una película acorde con el concepto que tengo de las Tortugas Ninja y realizada con los medios y efectos especiales actuales, pero ¿qué más me da lo que pueda hacer Michael Bay? En el peor de los casos, me pondrá en bandeja una crítica que se escribirá sola. Creo que cuando dijo que los fans tenían que relajarse, la razón estaba de su parte.

Dejando ese tema a un lado, hoy voy intentar profundizar en los orígenes de las Tortugas Ninja repasando su primer cómic. Para ello, debemos remontarnos a 1983, y concretamente a noviembre de ese año, cuando Kevin Eastman y Peter Laird, dos jóvenes estadounidenses afincados en Northampton y deseosos de hacerse un hueco en la industria del cómic, recibieron la visita de la musa del pulp.

Eran tiempos más sencillos. James L. Brookes estrenaba La fuerza del cariño, Brian de Palma ultimaba la posproducción de El precio del poder, y All Night Long y Islands In The Stream eran la canciones de moda en la radio. Eastman y Laird tenían por entonces veintiún y veintinueve años. Ambos habían estudiado historia del arte, eran ávidos lectores de tebeos de superhéroes y querían vender sus propios cómics. Sólo necesitaban encontrar una idea original, dinero para llevarla a cabo y público al que vender los resultados. Ahí es nada. Pero de momento, tenían lo más importante: papel, lapiceros, tinta y una mesa de dibujo más o menos amplia.

Al menos era un punto de partida.

Un día, durante una tormenta de ideas que solo puedo imaginar acompañada de montones de latas de cerveza y comida para picar, Eastman, con el recuerdo del Ronin de Frank Miller aún fresco y probablemente una tasa de alcoholemia de 1,25 gramos por litro en sangre, dibujó una tortuga enmascarada erguida sobre sus patas traseras y con nunchakus atados a las extremidades superiores.

Escribió "Tortuga Ninja" sobre el dibujo y, con un rictus que anunciaba una risa desbocada, se lo enseñó a su amigo Laird.

Arte evocador.

Supongo que Laird escupió un chorro de cerveza que llegó hasta el otro lado de la habitación y se partió el ojete durante varios minutos.

Luego, una vez recuperada la compostura, Laird dibujó una versión simplificada de esa misma tortuga.

Más arte evocador.

Ambos supieron que iban por buen camino si lo que querían era aliviar su vejiga antes de alcanzar el cuarto de baño, pero Laird intuía que necesitaban algo más, empezando por otra cerveza.

Bajo las palabras "Tortugas Ninja", Eastman dibujó entonces no ya una, ni dos, ni tres, sino cuatro, ¡cuatro! tortugas bípedas y enmascaradas, cada una empuñando un arma distinta. Laird entintó el dibujo y añadió las palabras "Mutantes Adolescentes" al título, tal vez inspirado por las colecciones de Jóvenes Titanes y Patrulla X.

Habían nacido las Tortugas Ninja. Ya solo les faltaba pensar una buena historia. Probablemente si rebuscaban en sus estanterías, encontrasen algo que pudieran reciclar de sus tebeos de superhéroes… Tal vez algo de Daredevil.

En mayo de 2012, este dibujo se vendió por 71.700 dólares.

En marzo de 1984, Eastman y Laird fundaron la compañía Mirage Studios, con sede en el cuarto de estar de Laird.

En mayo de ese mismo año, los fundadores y únicos empleados de Mirage Studios publicaron el primer cómic de las Tortugas Ninja. 3.000 ejemplares en blanco y negro que imprimieron con 1.200 dólares provenientes de una afortunada devolución de Hacienda y un préstamo del tío de Eastman.

Eastman y Laird presentaron su cómic en una convención celebrada en Portsmouth, y los 200 dólares que Laird tenía en su cuenta del banco fueron a parar a un anuncio en la revista Comics Buyer’s Guide Magazine.

La suerte les acompañó y varios distribuidores de distintos puntos del país les llamaron para comprar aquel cómic de aspecto tan original. Las 3.000 copias se agotaron enseguida, y lo mismo sucedió con las primeras reimpresiones. El resto es historia. Basta con añadir que el precio de salida del cómic fue de 1,50 y que a día de hoy, una copia de la primera tirada puede llegar a costar hasta 6.000 dólares. De todos modos, hay que ser muy Nicholas Cage para querer hacerse con uno de esos ejemplares.

La portada original, acaparando todo el color del cómic.

Ahora que ya conocéis el origen de las Tortugas Ninja como franquicia, podemos repasar el primer número de la colección para conocer su origen como personajes de ficción. O podéis dejar de leer y hacer algo útil, como cortarme el césped. Yo no tengo jardín, pero dicen que la intención es lo que cuenta.

En un callejón oscuro de la ciudad de Nueva York, las Tortugas Ninja, con su líder Leonardo a la cabeza, se preparan para combatir contra una banda callejera que parece sacada de un beat 'em up y que se hace llamar los Dragones Púrpuras. Eligieron mal el nombre, porque todo el mundo sabe que el rojo es mucho mejor color, pero son tipos duros. Su problema es que las tortugas lo son más. La frase del día está en mente de Leonardo:

"Sí, sangramos… ¡pero vosotros también!".

La oscura salpicadura que sigue a esta reflexión nos deja bien claro que estas no son las simpáticas y divertidas tortugas de los dibujos animados. Las tortugas de las viñetas son más sombrías y golpean fuerte. Leonardo no desenvaina sus katanas para partir una doble de queso con ternera y cebolla; para eso, utiliza el cortapizza que anuncian en la teletienda.

He incluido imágenes de la última edición en color, porque los autores no eligieron el blanco y negro por motivos artísticos, sino para ahorrar pelas.

Generalmente, los críticos citan como fuente de inspiración para la ambientación y la historia de este primer número el Daredevil de Frank Miller, que rescató esta colección de Marvel al borde de la cancelación cambiando su tono colorido y desenfadado por uno más sucio y urbano con tintes de novela negra. Estas señas de identidad fueron copiadas por Eastman y Laird, que parodiaron el género haciendo de una de las criaturas más lentas de la creación un ágil asesino ninja.

Tras la breve contienda, las tortugas descienden a su humilde y apestoso hogar: las alcantarillas, donde el maestro Splinter les felicita por su reciente victoria y les cuenta la razón por la que las ha entrenado como ninjas durante los últimos trece años en lugar de mandarlas al colegio y hacer de ellas unas tortugas de provecho.

Mi historia comienza en mil novecientos diquitidós. Decimos "diquiti" a raíz de que el káiser nos robara la palabra veinte.

Resulta que mucho antes de convertirse en una rata mutante de 1,20 m de estatura, Splinter era la mascota de Hamato Yoshi, uno de los miembros más respetados del Clan del Pie, los asesinos más temidos de Japón.

Aunque podríamos preguntarnos por la catadura moral de una persona que se une a un clan de asesinos o si  no quedaban hámsteres o cobayas en la tienda de mascotas cuando decidió comprarse una rata desaliñada como animal de compañía, de momento vamos a creernos que Yoshi es un hombre extraordinario. Sólo con observar e imitar a su amo, Splinter aprendió de él todo lo que hay que saber sobre el ninjitsu, alardes con nunchaku y pose de la grulla incluidos.

Esto explica cómo aprendió la cobaya de mi hermano a dibujar planos de proyectos arquitectónicos.

Por desgracia, Hamato Yoshi y su compañero Oroku Nagi, con quien competía en todos los campos de las artes marciales (sojutsu, taijutsu, mearmaslejosjutsu…), bebían los vientos por la misma muchacha.

Pese a que ninguna mujer en su sano juicio saldría con un hombre con una rata por mascota, Miss Flor de Loto escogió a Yoshi, y Nagi, rabioso de celos, la tomó con ella e intentó matarla. Yoshi llegó a tiempo de salvar a su amante; pero, cegado por la mala leche, escabechó a Nagi. Este acto deshonró a Yoshi ante su clan, porque uno no va matando a sus hermanos por trivialidades como una cara bonita y un culito respingón, así que le dieron a escoger entre suicidarse honorablemente o marcharse a otro país con su chica.

Tras sopesar durante aproximadamente una décima de segundo los pros y los contras de ambas alternativas, Yoshi se mudó a Nueva York y allí hizo realidad su sueño de abrir una escuela de artes marciales. Ahora podía llamar a sus alumnos pequeños saltamontes y obligarles a encerarle el coche con la excusa de estar enseñándoles los secretos del ninjitsu.

El rostro de la viñeta superior izquierda aparece en mis peores pesadillas.

Mientras Yoshi disfrutaba de una vida idílica en la Gran Manzana, el hermano pequeño del fallecido Nagi, Oroku Saki, planeaba su desquite, porque la venganza es un plato que se sirve frío, con una porción de limón, picante en abundancia y mucho, mucho dolor.

Tras deslomarse entrenando durante once años convenientemente concentrados en tres viñetas, que en una película de Rocky se traducirían en un montaje de tres minutos con música de Bill Conti, Saki fue nombrado cabeza de la sucursal neoyorquina del Clan del Pie. Tenía entonces dieciocho años, lo que significa que podía ser un maestro asesino y todo lo que quisiera, pero sin un carné falso no le iban a vender cerveza con alcohol en los Estados Unidos hasta que cumpliera veintiuno.

Bajo el alias de Shredder y disfrazado de abrelatas, Saki se cobró su venganza asesinando a Yoshi y a su mujer.

Y aun así, su piso está más limpio que el mío.

Tras perder a su dueño y maestro, Splinter vagó por las calles de Nueva York triste y solo durante una temporada, algo así como el ratoncito Fievel en Fievel y el Nuevo Mundo, sólo que alimentándose de basura y actuando como transmisor de numerosas enfermedades con nombres terminados en –osis.

Todo era gris y monótono hasta que, un buen día, Splinter presenció un accidente que cambiaría su vida para siempre.

"Un anciano ciego cruzó la calle sin darse cuenta de que un enorme camión estaba a punto de arrollarle. En el último segundo, un joven saltó sobre el anciano, alejándolo del camión. Mientras el vehículo derrapaba para detenerse, un recipiente de metal salió disparado de la parte trasera del camión y golpeó al joven cerca de los ojos".

Me repatea cuando los viejos cruzan por donde no deben.

Hasta ahí tenemos, punto por punto, el origen de Daredevil, el Hombre sin Miedo, creado por Stan Lee y Bill Everett en 1964 en plena efervescencia superheroica y copiado sin pudor por Eastman y Laird.

Si pensáis que me lo estoy inventando o que estoy de cachondeo, no tenéis más que echar un vistazo a las viñetas del cómic original para daros cuenta de las similitudes:

Most heroic act ever.

Ahora bien, en un alarde de más jeta que espalda no ausente de creatividad, Eastman y Laird decidieron darle una vuelta de tuerca al accidente que dio a Matt Murdock sus poderes. Así, según relata Splinter, tras golpear al joven, el recipiente de metal dio un triple mortal en el aire que le hizo merecedor de una puntuación media de 8.5 por parte de los jueces y luego rebotó un par de veces en el suelo hasta chocar con la pecera que llevaba un crío que pasaba por allí.

La pecera se rompió y de ella cayeron cuatro pequeñas tortugas (galápagos de Florida o tortugas espalda de diamante, según las fuentes), que se deslizaron por una boca de alcantarilla junto con el recipiente roto, pringándose con el légamo verdoso que contenía.

Splinter recogió las tortugas y se las llevó consigo para lavarlas, porque, al parecer, la higiene de unos reptiles desconocidos es la principal preocupación de una rata que se alimenta de lo que encuentra en cubos de basura. Sin embargo, el moco verde ya había hecho su efecto, y pronto, tanto las tortugas como Splinter aprendieron a hablar y a caminar sobre sus patas traseras, desarrollándose física y mentalmente más allá de lo que permitía el sentido común.

Basado en hechos reales.

Tras darle una pensada, Splinter hizo lo único que una rata mutante gigante podía hacer en su situación: enseñar ninjitsu a las tortugas. A primera vista pueda que no parezca la salida más obvia, pero darles lecciones de claqué hubiera sido más complicado.

Splinter bautizó a las tortugas con los nombres de cuatro artistas renacentistas sobre los que había leído en un libro rescatado del desagüe: Leonardo, Michaelangelo, Donatello y Raphael. Supongo que si hubiera sido un libro de genealogía vasca, les habría llamado Laurentzi, Martxelin, Diegotxe y Ruisko.

Eastman y Laird probaron antes con nombres japoneses, pero pensaron que a los lectores les sonarían a chino. Os daré tiempo para pillar el chiste y reíros.

Nada más terminar de contar a sus discípulos esta historia, Splinter les asigna una misión: retar y matar a Shredder para vengar la muerte de su maestro Hamato Yoshi. Y si de vuelta a casa compran Krispies y un poco de queso gouda, todavía mejor. La paloma muerta que arrastró la corriente la semana pasada empieza a oler un poco raro.

Así pues, siguiendo los formalismos propios de los retos ninja, detallados en el artículo 206 del Código Shinobi, Splinter ordena a Raphael que haga llegar una carta de desafío a Shredder. Este momento en solitario nos permite conocer un poco mejor a este héroe con caparazón.

"Ah, el aire nocturno… ¡me encanta! Detesto las húmedas y oscuras alcantarillas. A mis hermanos no parece importarles, pero este es mi lugar. ¡Qué sentimiento de libertad, cuánto espacio para moverme!".

Puede que conocer no fuera la palabra más apropiada, porque lo único que nos dicen estos bocadillos acerca de Raphael es que no le entusiasman las alcantarillas y que sufre un leve caso de claustrofobia. No me extraña y, además, pongo en duda que al resto de las tortugas les importe un carajo vivir donde viven. Todos los excrementos y la basura que la lluvia arrastra a las cloacas de Nueva York, millones de galones de aguas fecales cada año, pasan constantemente por delante de la puerta de su casa de camino al mar. Imaginaos que no tiraseis de la cadena de vuestro retrete después de usarlo y multiplicad el pestazo por la población del área urbana correspondiente. Os llorarían los ojos.

Splash page. O cómo rellenar páginas cuando no te apetece dibujar.

Raphael se infiltra en el cuartel general de Shredder, liquida a tres guardias y envía la nota de Splinter por sai-mail a través de una ventana. El desafío está lanzado (literalmente, en este caso) y Saki lo acepta, porque uno no llega lejos en un clan ninja rechazando desafíos escritos con tan buena caligrafía.

Después de escapar de un grupo de fans de Mötley Crüe que querían arrastrarlo hasta un concierto en el Madison Square Garden, Shredder llega al lugar elegido para el combate, una azotea iluminada tan solo por la luz de la luna… y la contaminación lumínica de una de las ciudades más grandes del planeta.

Como enseguida descubren las tortugas, Shredder no ha acudido solo a la cita. Sus mejores guerreros del Clan del Pie lo acompañan, y para ser unos tipos que se cubren la cabeza con un calcetín sucio con ojos de teleñeco, imponen bastante. Además, superan a los quelonios en número y dominan el milenario arte del posado en grupo, un detalle esencial cuando quieres impresionar a tus enemigos o aspiras a ser portada de la revista Ninja.

Si los vecinos se aburren de ver el Late Show de David Letterman, solo tienen que asomarse a la ventana.

La batalla entre las tortugas y los guerreros del Pie estalla, y en apenas siete viñetas, corre suficiente sangre como para surtir un autobús de donación de la Cruz Roja. Debo destacar, por cierto, que ni Shredder ni sus guerreros comentan nada acerca del hecho de estar peleando contra tortugas mutantes. Supongo que como son japoneses, están acostumbrados a ver cosas raras.

Cuando la lucha acaba, sólo quedan en pie nuestros héroes, que están hechos un cristo, y Shredder, fresco como una lechuga porque, como buen entrenador Pokémon, ha dejado que sus mascotas peleen por él.

Sin embargo, ahora que sus hombres han caído, a Shredder ya no le queda otra salida que ensuciarse las manos… o conceder esta victoria a las tortugas y regresar a casa para quitarse los veinte kilos de cuchillas que lleva encima, ducharse, cambiarse de ropa, bajar al videoclub a alquilar Ninja III: La dominación y repantigarse en el sofá a ver la película mientras disfruta de una deliciosa sopa de miso. Yo sé muy bien lo que haría en su lugar.

A diferencia de Batman, las Tortugas Ninja no necesitan onomatopeyas.

Contando con la ventaja de no estar sangrando por cuarenta heridas distintas, Shredder decide quedarse a luchar y supera una tras otra a las tortugas con relativa facilidad hasta que llega el turno de Leonardo, que de un solo ataque le deja la camisa hecha jirones y un par de tajos en el torso de los que no se curan solo con agua oxigenada y mercromina.

A pesar de todo, Shredder desprecia sus esfuerzos por derrotarlo, y Leonardo se da cuenta de que si quieren vencer, deben trabajar en equipo, lo que se traduce en arrojar cuchillas y otros objetos puntiagudos a Shredder procurando no acercarse demasiado.

Quizá no sea una actitud muy heroica, pero los resultados son indiscutibles.

A un corte en diagonal de ser el Zorro.

Acortando las distancias poco a poco hasta poder sacudir a su enemigo a gusto, las Tortugas Ninja logran que Shredder hinque las rodillas en el suelo y se arrepienta de no haber contratado un seguro médico y apostado francotiradores en las azoteas colindantes.

Leonardo ofrece a Saki su katana para que se haga el sepukku y muera con honor; pero el maestro asesino tiene una idea mejor: volarlo todo por los aires con una granada. Mejor en el sentido de "¿A quién puñetas no le gustan las explosiones?".

Donatello, muy ágil, interviene derribando a Shredder con su bastón y catapultándolo por encima de la baranda del edificio segundos antes de la explosión.

¿No debería sonar un "BOOM"? Esperaba un "BOOM".

A pie de calle, las tortugas encuentran uno de los guanteletes de Shredder, y Leonardo dice una frase que debía de tener pensada desde que Splinter les encargó la misión:

"Hmm… Parece que Shredder… ¡ha quedado triturado!".

Si no pilláis el chiste, es porque se trata de un juego de palabras del cómic original que solo tiene gracia si traducís Shredder como Triturador, como hicieron en el doblaje de la película de acción real de las Tortugas Ninja de 1990.

Triturador… triturado. ¡JA! La monda.

Solo le falta ponerse las gafas de sol y… YEAAAAAAAH!

Sea como fuere, no es necesario que las tortugas pierdan el tiempo rebuscando lo que haya podido quedar de Shredder tras la explosión para prenderle fuego y echar las cenizas al agua. El único motivo para hacer algo así sería que el Clan del Pie hubiera creado una raza de gusanos mágicos capaces de comerse los restos del cadáver para luego reconstruir el cuerpo de Saki y devolverlo a la vida. Qué tontería, ¿no?

"Somos las Tortugas Ninja. Golpeamos con fuerza y desaparecemos ¡en la noche!".

Soy el Tipo de la Brocha. Escribo 3.500 palabras y desaparezco ¡en la red!

Nota: Esta es una versión ampliada de la primera parte de un artículo que escribí para ion litio en 2010. Puedes leer el original pinchando aquí y su continuación aquí.

18 comentarios

  1. Las tortugas originales son geniales, no se andan con bromas ni con tonterías. Aunque me mola de los dibujos que cada cual lleve sus colores, en los videojuegos hace mas fácil situarlas XD

    Si no has visto te recomiendo la película de animacion: Turtles Forever que es un cross de las tortugas modernas (las anteriores no las de ahora) y las clásicas de dibujos.

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  2. ¡aaaah!..¡¡¡cowaaaaabongaaaa!!!
    A pesar de que en su momento me impactó la serie y sus videojuegos, jamás tuve una tortuga de Bandai y sus películas no me gustaron(fueron de la época de Mortal combat, avengers, capitan américa y churros noventeros similares). Unicamente tenía unos tubos de chochos con patas y antifaz y una tortuga malhecha de plástico inflado junto con un robocop.

    De lujo la reseña, por la red circuló la peli de Casey Jones(echa por fans) que espero lo incluyan en la nueva.

    En la serie ponen a Splinter como un maestro que mutó en rata, a Krang como un fugitivo de la dimensión X donde habitan puros cerebros como él, lo que hace el marketing.

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  3. Es increible que una idea tan absurda haya sido tan popular, y es algo que admiro de esos sujetos
    En mi opinion habria sido mas genial que splinter se hubiera encontrado con un cd de los beatles, pero supongo que por derechos de copyight era mas fácil poner nombres de artistas que ya estaban muertos
    Me agrada mas la versión de nick toma las cosas que funcionaron de las versiones anteriores de las tortugas y trata de adaptarlas
    Buen informe
    por cierto.
    http://www.youtube.com/watch?v=aqW5upASa-8

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  4. Vladek: Vi Turtles Forever. Lo mejor se lo dejaron para el final.

    M@nchitas: La primera película es todo lo que un fan de las Tortugas Ninja esperaba y más. Hablaré de ella algún día,

    SLAYER: Mi hermano ya me enseñó ese vídeo. Preferiría no haberlo visto jamás.

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    1. siendo justo no es tan cientificamente de acuerdo, pero te hace pensar
      te recomiendo no ver el de ducktales

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  5. Mira que a mi me molaba la serie de dibujos noventera, serie que solo volvería a ver por nostalgia y porque April O´nelle estaba como un queso, pero el comic original le da un millón de patadas a dicha serie. Es tan bizarra, estereotipada y violenta que mola por decreto-ley.

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  6. Vaya, no sabía que las Tortugas ninjas, tuvieran un inicio oscuro, creía que al principió eran infantiles y luego se volvieron más serias e oscuras, lo mismo que con Batman, esto me pasa por no leer comics, pero es que con tanto reinicio o reinvención me quedo @¬@, aparte como en el séptimo, en el noveno arte solo sacan alguna que otra joya al año.

    Las Tortugas ninjas, son junto a Batman, los héroes occidentales que marcaron mi infancia, que lastima que no tuvieran la misma senda en altura artística (no estilo e naturaleza), en series animadas, pelis de dibujo o acción en vivo y videojuegos.

    Creo que la evolución de las Tortugas ninjas, ha sido muy buena y bien desarrollada, además tengo la creencia de que por más inverosímil o surrealista que parezca un argumento (un hombre que se va por el mundo adiestrándose, para convertirse en un guardián disfrazado de murciégalo, que combate a criminales como, un espantapájaros, un payaso o una liga de filántropos-terroristas), bien llevado, puede ser hasta una obra artística y o un entretenimiento excelente (TDK Trilogy).

    En verdad tengo ganas de ver esa peli de Bay, no espero nada, solo que sepa satisfacer a los fans de ahora, como lo hizo la de 1990, espero no pedir mucho.

    Por último, hay un fandom que apoya la relación amorosa de April O'Neil con cualquiera de las tortugas, yo me opongo por una solo razón.

    http://www.folkvox.com/fail/wp-content/uploads/la-confesion-sexual-de-april-de-las-tortugas-ninja-1.jpg

    http://www.folkvox.com/fail/wp-content/uploads/la-confesion-sexual-de-april-de-las-tortugas-ninja-2.jpg

    Gargoyles

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    1. Lo gracioso de eso es que en la neva serie Donatello tiene un cuelgue tremendo por April y ella mas o menos se deja un poco que el la achuche.

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  7. Fénix: Lo curioso es que el punto de partida ya era la leche de raro (¿tortugas ninja mutantes adolescentes?), pero es que los cómics van a más, son un derroche de imaginación.

    Anónimo: No quiero saber nada de cruces entre especies. ¿Noto cierta obsesión con Batman? ¡BATMAN!

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  8. ¿Yo obsesivo con Batman? Bat jamás en mi bat vida me bat habían bat ofendido, esto es un bat insulto, bat prepárese para una bat represalia.

    No se preocupe, es verdad que Batman lo tengo muy marcado, debido a sus pelis y series, pero para nada soy un fanboy-terrorista y por supuesto no lo mencionare siempre que comente, en plan.

    ``O si esto es genial, pero nada como Batman *¬*´´

    Que por cierto, menuda la noticia sobre Batman de hoy, ha sido casi como ver a Goku en una película americana, con eso lo digo todo.

    Para terminar señor de la bocha, Gárgolas la serie de Disney (tan buena como la ``otra´´ de Warner), si usted la vio en su momento o posteriori, me gustaría saber si algún día querría hacer un artículo sobre ella.

    Gracias por tener un blog, con artículos bien explícitos y con tan buen humor.

    Gargoyles

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  9. De hecho yo leo tu blog porque hace unos años lei tu reseña de las tortugas ninja en ionlitio, soy de méxico, nose como diablos di con esa página, en fin estaría muy bien si pudieras hablar más de las tortugas ninja y toda la ola de productos que llego a ofecer la "tortugomania", figuras de acción, videojuegos,(incluso llegaron a sacar sopas), tambien lei tu reseña de los 10 mejores muñecos de las tortugas ninja, acá en méxico hay mercados ambulantes y es muy comun encontrar puestos donde venden esas figuras.

    Ultimo apunte: Mucha gente se esta llendo con la idea de que
    Michael Bay esta dirigiendo la pelicula de las tortugas ninja, el solo es el productor, en realidad la esta dirigiendo Jonathan Liebesman que ha hecho bodrios infumables como Battle Los Angeles y Wrath of the Titans, por lo cual no espero nada bueno.

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  10. Esto no tiene nada que ver con esta entrada pero estoy esperando si harás una reseña de Pacific Rim. Por cierto genial blog

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  11. Que maravilla de comic. Tengo unas ganas bestiales de echarle un vistazo. Me alegra que recuperases un articulo de ion litio.
    seria genial que hiciesen una serie siguiendo el tono oscuro del comic, habra que esperar como va la pelicula que estan preparando.

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  12. Buena observación acerca de que Bay en realidad no está violando la infancia de nadie. La verdad es que los fans estan molestos (y con razón) por el hecho de que están cambiando el concepto inicial de las Tortugas Ninja (tortugas mutadas entrenadas como ninjas) por algo completamente diferente (guerreros alienígenas), algo que no ocurría con su adaptación de Transformers (robots alienígenas transformables antes y después de Bay)

    Sabía que la versiones originales de las Tortugas eran más violentas y serias pero no que su origen estuviese ligado al de Dare Devil. Tras ver la parte relativa a Splinter tengo la teoría de que en realidad es una de las ratas de Nimh que acabó en Japón, eso explicaría por qué tiene la inteligencia y la memoria para asimilar los movimientos de Yoshi, por qué ha vivido tantos años antes de mutar, que tenga la empatía para ayudar a seres de otra especie o que supiese leer.

    Los fans criticaran mucho la primera serie de dibujos pero tuvieron un acierto al hacer que Splinter fuera Yoshi mutado en un hombre rata.

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  13. Por cierto, que visto ya el aspecto de las tortugas y Shredder de la nueva pelicula he de decir dos cosas:

    1-Leonardo es el unico que me recuerda a las anteriores tortugas, los otros me parecen demasiado raros.

    2-¿William Fitchner no acabo en la UVI de tanta cuchilla que llevaba encima?

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