16 de septiembre de 2013

Masters of the Universe: Origin of Hordak

La última vez que escribí sobre los Masters del Universo fue en mayo, hace ya más de tres meses, por lo que diría que ha pasado suficiente tiempo como para retomar el tema donde lo dejamos.

Naturalmente, a pesar de este paréntesis, DC ha seguido publicando cómics de los Masters del Universo, incluyendo el primer número de un crossover de los Masters con Superman y el resto de la Liga de la Justicia, y esto significa que tenemos mucho trabajo pendiente por delante. Bueno, tengo. A vosotros os basta con esperar y leer. Y esperaréis mucho, porque estoy decidido a tomarme esta tarea con calma.

Por lo tanto, mientras me planteo si esperar a que se cierren los actuales arcos argumentales para escribir una entrada sobre cada uno de ellos, o si dedicar un artículo independiente a cada uno de los números que han salido, vamos a comentar un cómic muy ligerito sobre los orígenes de uno de los principales villanos de la serie. Como recordaréis, ya repasamos el origen de He-Man y de Skeletor, y ahora le ha llegado el turno al viejo cara de murciélago: Hordak, "amigo de nadie y enemigo de todos", peor que el tabaco y el alcohol juntos.

No obstante, antes de entrar a resumir esta historia, me gustaría hablar sobre el apartado artístico. El dibujo de Keith Giffen en este número me encanta. El principal responsable de este relanzamiento de los Masters del Universo imita aquí el estilo de Kirby, a quien mi novia solía referirse como ese "globo rosita tan mono" hasta que escuchó mi disertación nº 367 sobre el mundo de la historieta norteamericana. En realidad, me refería al dibujante Jack Kirby, cuya influencia en el noveno arte debería estudiarse en las aulas en lugar de perder el tiempo con patochadas como el postimpresionismo. Trazos rectos, poses desafiantes, líneas dinámicas y todas esas manchas cósmicas que tanto molan. A alguno le parecerá una birria digna del corcho de un parvulario, pero a mí me gusta que los cómics sean caricaturescos y coloridos.

Sin embargo, el guión, también firmado por Giffen, es una mediocridad. No malo, sólo mediocre. Ya dije que es difícil cagarla cuando el material del que se parte es tan bueno, pero Giffen consigue decepcionarme dos de cada tres veces. Realmente ni siquiera llega a contar el origen de Hordak, sino su ascenso a ese codiciado puestecito de semidiós en el que sólo hay que sentarse y mandar. De todos modos, también es verdad que un cómic sobre el origen en sentido estricto nos hubiera conducido al paritorio, porque Hordak no es como Skeletor, que un día se pasó con el bronceado y ya nunca más necesito afeitarse, sino que el líder de la Horda nació con esa horrible cara de murciélago albino.

Este que es el origen de Hordak.

El cómic comienza en media res que, con independencia de lo que puedan creer los desafortunados que vieron el primer episodio de La cúpula, no es una vaca partida por la mitad. Estamos en el Mundo de la Horda, un millón de años antes de que naciera el príncipe Adam. ¿Por qué un millón exactamente? Porque en las leyendas los números siempre son redondos. Si os contasen una historia que comenzase diciendo "Hace 997 años", dejaríais de escuchar y pondríais la tele a ver si echan algo bueno.

Pedruscos siderales y restos de naves espaciales flotan a la deriva en el espacio. Se ha desatado una gran batalla entre los Guerreros Cósmicos y la Horda, y de entre las carcasas y los cadáveres, emerge un único superviviente: Zodac, Guerrero Cósmico 097-427-09, segundo pelotón del escuadrón Overkill 657. Como decían en Astérix legionario: "1ª legión, 3ª cohorte, 2ª manípula, 1ª centuria. Ave".

A ver quién limpia ahora este estropicio...

¿Es cosa mía o este casco le hace parecer un pescado?

Zodac es, con diferencia, uno de los personajes más interesantes de los Masters del Universo y, por eso y porque me apetece, se merece un largo paréntesis. No os preocupéis, el cómic en sí tiene poca chicha y ya llegaremos a eso.

Hay muchas interpretaciones del personaje y su afiliación siempre ha sido tema de debate entre los seguidores de la serie, gente con demasiado tiempo libre y a veces discutible higiene corporal.

La figura original de Mattel, que salió con la segunda hornada de muñecos en 1982, formaba parte de las Fuerzas del Mal. Esto era tan incuestionable como el subtítulo que había bajo su nombre: el Diabólico Guerrero Cósmico. "Diabólico" que significa excesivamente malo y "Guerrero Cósmico" que significa soy mejor que el resto. Además, Zodac tenía lo mismos pies terminados en uñas fuertes y afiladas que Skeletor (todo un desafío para la esteticien cuando iba a hacerse la pedicura) y en el reverso de la caja aparecía disparando a He-Man y Man-At-Arms. Con todo, el punto clave, el mayor indicio de iniquidad, es que Zodac tenía el pecho y la espalda cubiertos de pelo, mientras que los Guerreros Heroicos se depilaban de arriba a abajo como precursores de la honesta metrosexualidad que eran.

Qué ojo para el dramatismo visual tiene ese volcán.

En el segundo cómic de los Masters del Universo publicado por DC, editado en España por Ediciones Zinco, Zodac pasó de villano a turista interdimensional sin una afiliación concreta. Aunque en este número el propósito de Zodac era impedir que He-Man palmara, no parecía que al Guerrero Cósmico le preocupase tanto la salud del campeón de Eternia como alguna causa mayor que el guionista se preocupó mucho de no desarrollar, utilizando al efecto palabras como "hados" o "destino". De todos modos, tampoco voy a prestar mucha atención a un cómic en el que Skeletor derrota por segunda vez a Superman, porque la sola idea es absurda. ¡Y esperaos a que llegue una tercera en el crossover que DC está publicando este mismo año!

El carácter neutral de Zodac y su papel como guardián del equilibrio en el Universo se mantuvieron en la miniserie que DC publicó entre diciembre de 1982 y febrero del año siguiente, donde el Guerrero Cósmico volvía a ayudar a He-Man para evitar que Skeletor reuniese las dos mitades de la Espada del Poder, porque si lo hacía destruiría no sólo el planeta Eternia, sino TODO EL UNIVERSO; un resultado, en mi opinión, bastante improbable, porque cualquiera que tuviese los muñecos originales sabe que no había forma humana de mantener las dos mitades de la espada unidas.

El sueño de Stephen Hawking.

En los archivos secretos de Scrollos de los tebeos de London Edition Magazines, publicados en España también por Ediciones Zinco, el papel de Zodac se perfila un poco más y se nos presenta con el rimbombante título de "Cósmico Ejecutor de la Ley", miembro de "una raza galáctica muy poderosa que había jurado mantener el equilibrio cósmico entre el bien y el mal". La leche en polvo, vamos.

En el pasado, Zodac ayudó a Skeletor y a Hordak cuando los Masters estuvieron a punto de derrotarlos definitivamente, razón por la que algunos creen que es un cabrón con pintas; pero él se limita a que la balanza no se decante por ningún bando para que todas estas historias sean más entretenidas. ¿Os imagináis un cómic en el que Extendar, el Guerrero Heroico Extensible, se dedicase a reordenar estanterías y limpiar el polvo de las lámparas en lugar de combatir a las Fuerzas del Mal? Menudo coñazo.

¡Estáis castigados! Cada uno a su cuarto.

En la serie de televisión de Filmation, Zodac sale en tres episodios: Buscando a He-Man, La búsqueda y Los Discos Dorados del Conocimiento.

En Buscando a He-Man, Skeletor tiende una trampa al campeón de Eternia, le borra la memoria y lo destierra al Laberinto de Todo el Universo, porque, en contra de todo pronóstico, Skeletor también tuvo sus momentos. La Hechicera convoca entonces a Zodac, Guía de los Espacios Cósmicos y observador de todo lo que ocurre en el Universo (incluso se sabe de memoria dónde está Wally en cada uno de sus álbumes), para que les ayude a encontrar a He-Man. Zodac dice que no puede intervenir directamente en los asuntos del cosmos, porque eso sería injusto y tendría que levantarse de su sillón; pero entrega a los Guerreros Heroicos una varita que puede guiarlos hasta He-Man. Para rematar la aventura, Zodac lanza un mensaje sobre el sostenimiento ambiental con la sutileza de un piano cayéndote en la cabeza.

En La búsqueda, Zodac recuerda a la Hechicera que su raza no puede intervenir en los problemas de los mortales para, acto seguido, hacer eso mismo advirtiéndola de que Skeletor planea hacerse con la Semilla Estrella, una esfera dorada que conserva parte del poder que provocó el Big Bang. Al final, en un giro inesperado de los acontecimientos, Zodac revela que él mismo había soplado a Skeletor la localización de la Semilla Estrella para probar a He-Man. Y luego le extraña encontrarse gatos muertos en el felpudo de su casa...

Por último, en Los Discos Dorados del Conocimiento descubrimos que Zodac es el último miembro vivo del extinto Consejo de los Sabios, guardianes del conocimiento y de la virtud en el Universo y de la última caja de Chocos. También descubrimos que Zodac es el primer homosexual de la serie en salir del armario, porque al final del episodio elige un compañero con el que navegar entre galaxias velando por la sabiduría, manteniendo el equilibrio cósmico y cantando temas de Madonna.

La biblia de la serie iba un poco más allá y decía que Zodac no sólo era miembro del Consejo, sino su mandamás, y el único que retuvo su forma corpórea cuando el Consejo se convirtió en el Espíritu de Grayskull. Supongo que le gustaban demasiado las telenovelas y los batidos de fresa como para renunciar a ellos y convertirse en una bola de luz así sin más.

Por lo tanto, a pesar de ser un vago redomado que no movía nunca un dedo, podemos decir que, a diferencia de lo que ocurría en las historietas, en los dibujos animados el personaje era básicamente bueno.

Bonitos guantes de fregar.

En la serie de Mike Young Productions, Zodac fue reemplazado por Zodak, con k en lugar de c, porque con k todo suena más radical, sobre todo si eres negro.

Aunque parecidos en aspecto, Zodak y Zodac son muy diferentes. En lugar del guardián cósmico de las versiones precedentes, Zodak es un guerrero inmortal que combatió a los Hombres Serpiente en los primeros tiempos de Eternia. Su heroísmo, sin embargo, se pone en entredicho, porque King Hiss se merendó a su hermano pequeño antes de que los Hombres Serpiente fueran encerrados en la Montaña de la Serpiente, y desde entonces, Zodak se pasa todo el día meditando en un templo perdido de la mano de Dios a la espera del día en que pueda vengarse de Hiss a lo Lang Jeffries en Réquiem para el gringo.

El personaje perdió así su aparente omnipotencia, pero a cambio se dignó en levantarse de su sillón estelar para repartir hostias como panes. Siempre se gana algo.

¡Yo soy Zodak, madafaka!

Volviendo al cómic, que es de lo que debería estar hablando, el descalabrado Zodac se da cuenta de que Hordak y él son los únicos supervivientes de la batalla, y lo comprueba enseguida al darse de bruces con una proyección energética del propio Hordak, que le da una somanta de palos al tiempo que le revela que la muy larga guerra entre los Guerreros Cósmicos y la Horda ha sido orquestada por él mismo para cebarse con las almas de los difuntos. ¿Cómo funciona eso? No tengo ni la más remota idea. Pero Hordak es así como medio vampiro, así que voy a darlo por bueno.

¡Burbujas cósmicas! ¡Qué guay!

Ahora podría hablaros de las distintas versiones de Hordak que ha habido desde que salió la línea de juguetes de la Horda del Terror, pero el personaje no es ni la mitad de interesante que Zodac. No obstante, daré algunas pinceladas aquí y allá para satisfacer vuestra curiosidad.

Mattel creó la Horda del Terror en 1985, tres años después de que salieran los primeros muñecos de los Masters, para darle un soplo de aire fresco a la colección. Y vaya sí lo consiguió. En lugar de los moldes habituales, esta vez Mattel tiró la casa por la ventana y creó algunos de los muñecos más imaginativos de la línea, entre los que se encuentra mi absoluto favorito: Modulok, el Monstruo Terrorífico Transformable. Tengo fotos del día que me lo compraron y se me ve el niño más feliz del mundo con él en la mano. No quiero engañarme, sé que ver nacer a mi primer hijo será un mero reflejo de esa emoción.

Con Hordak no se anduvieron con chiquitas. Si Skeletor era el Señor de las Fuerzas del Mal, Hordak sería simple y llanamente el ser más malvado del universo. Al menos es lo dice el reverso de la caja, y las cajas nunca mienten. Hordak es tan malo que no respeta los ceda el paso, nunca te da la hora y cuando se tira un pedo... ¡señala a otro! Menudo tunante está hecho.

Aunque nunca alcanzó las mismas cotas de popularidad que Skeletor, porque Skeletor tuvo un dragón que escupía agua y Hordak sólo una estúpida sierra en el pecho, Hordak es el villano definitivo, un conquistador infame con cara de vampiro que domina tanto la ciencia como la magia, algo así como el Doctor Muerte de los cómics de Marvel. Es más, la Horda no era simplemente mala, sino una "organización super-maligna, aún más temible que las huestes de Skeletor". Super-maligna, que es mucho más que maligna. Ahí es nada.

¿Cuándo mangó Hordak el báculo de Skeletor?

Según los primeros minicómics, las historietas de Marvel e incluso los tebeos de London Edition Magazines, en el pasado Hordak cometió el error de aceptar a Skeletor como alumno en sus cursillos de Magia Avanzada para felones, malandrines y gente vil en general, y el viejo cara de hueso le hizo una trastada que acabó confinándolo a Etheria.

Por lo tanto, cuando Hordak por fin consiguió reabrir el portal entre ambos mundos, no hizo distinciones entre Skeletor y He-Man. Ya conocéis su lema: "amigo de nadie y enemigo de todos".

Deberían grabar un disco de heavy metal.

Mientras Skeletor nos divertía con sus ridículas fechorías en los dibujos animados de He-Man, Hordak hacía las veces de villano principal en la serie de She-Ra, producida también por Filmation con la esperanza de llegar al público femenino e impulsar las ventas de algunos de los juguetes más cursis que ha conocido la humanidad.

Los episodios se desarrollaban en Etheria, el planeta gemelo de Eternia, donde Hordak era el líder absoluto de un erial asqueroso y trataba de sofocar la rebelión liderada por Adora, la hermana del príncipe Adam, que, como éste, podía sostener en alto su espada e invocar el Poder de Grayskull para convertirse en She-Ra, la Princesa del Poder.

Por supuesto, toda dignidad que pretendiera tener Hordak como muñeco o villano de tebeo la perdía desde el momento en que le oías reírse como un cerdito en tu televisor.

Hordak en el váter. Sólo le falta el periódico.

En la serie de Mike Young, Hordak era un poderoso mago y señor de la guerra que combatió contra los Hombres Serpiente y luego se enfrentó al Rey Grayskull para conquistar Eternia, pero cuando quiso enviar el Castillo de Grayskull a la terrible dimensión de Despondos, le salió el tiro por la culata y acabó él encerrado junto a su ejército en esa dimensión. Desde ahí pudo convertir a Keldor en Skeletor y hacer un par de apariciones grandilocuentes, pero la serie, por desgracia, se canceló antes de que fuera liberado.

El Hordak de MYP es lo único más chulo que un Pirulo.

Y de nuevo retomamos el cómic de hoy.

Hordak abandona a Zodac a su suerte y éste decide que ha llegado el momento de poner fin a la locura y matar a... ¿su hermano? Hacedme un favor y volved a leer ese interrogante poniendo el mismo tono de voz que Luke en El retorno del Jedi cuando descubre que Leia es su hermana.

Sí, habéis leído bien: en esta versión de los Masters, Hordak y Zodac son hermanos. ¿No veis el aire que se dan? Los mismos ojitos tiernos, el mismo mentón... Son como dos gotas de agua.

Si os estáis preguntando si este tipo de desviaciones respecto de las versiones anteriores de los personajes me molestan, la respuesta es no. Me preocupa más cómo tender toda la ropa en un tendedero cuyas cuerdas no se tensan.

Zodac, muy resuelto y armado con su lanza cósmica, se pone en marcha hacia la Cueva del Terror, conocida en el original como the Fright Zone (la Zona del Terror). Teniendo en cuenta que en este cómic la guarida de Hordak no es una cueva, sino una fortaleza, la traducción elegida para la distribución del juguete en España puede parecer horrible en retrospectiva, pero en su día acertaron.

La "Cueva" del Terror en este cómic es idéntica a la de los dibujos de Filmation; un pequeño guiño a los fans treintañeros de los Masters.

Hordak observa a su hermano desde lo alto de su guarida mientras habla con el cráneo de su padre, revelándonos así la identidad de la Calavera del Poder que Skeletor utilizó para conquistar Eternia y borrar la memoria de los Guerreros Heroicos en los cómics que repasamos entre agosto de 2012 y abril de este año. Si necesitáis refrescar vuestra memoria, tenéis los artículos aquí recopilados. Y también aquí. Soy muy ordenadito.

Aunque la calavera no dice ni pío, porque es un objeto inanimado que sólo sirve como soporte para velas en castillos transilvanos, por suerte Hordak es el típico megalómano pirado que habla solo y así nos enterarnos de que su padre echó a Zodac de casa y que Hordak espera destruir a su hermano para que su sangre le convierta en el Amo del Universo.

¿Ser o no ser? ¿Y quedará bien esta calavera junto al florero?

Zodac se adentra en la Cueva del Terror, un lugar repleto de "trucos, trampas y amenazas", y es emboscado por una versión mutante y gigantesca de Leech, que no se parece en nada al muñeco original de Mattel ni a la versión monstruosa que vimos en los cómics digitales de la propia DC.

El hecho de que incluso Keith Giffen sea incapaz de mantener la consistencia dentro de una misma serie de historietas es para mear y no echar gota. De hecho, de no ser porque Zodac dice que es Leech, hubiera pensado que se trataba del famoso dragón cuya marioneta de goma venía con el juguete de la Cueva del Terror. Qué buenos ratos pasé con él.

Leech, has cambiado. Tú antes molabas.

Después de liquidar a esa abominación de la naturaleza, Zodac se enfrenta al mismísimo Hordak, que no se anda con chiquitas y le da una paliza de padre y muy señor mío a su hermano mientras le explica que sólo gracias a él ha podido llegar tan lejos. Esto es lo que se llama echar sal en la herida.

Concluida la conversación, Hordak absorbe la energía de Zodac y se convierte en un semidiós. Hasta le dan un carné y todo.

Únete a mí y juntos gobernaremos la galaxia.

Ah, sí, y por algún motivo que no alcanzo a comprender, la sombra de Batman (o de la Torre de Sauron sin el ojo en medio) aparece en esta viñeta:

¡Santa silueta!

Como veis, el cómic tiene poca chicha y plantea más interrogantes de los que resuelve, como por ejemplo: ¿Pertenece la Calavera del Poder al Primer Hordiano o es un personaje completamente distinto? ¿En qué momento se convirtió Hordak en la abominación gigeriana que vimos en el cómic del origen de Skeletor? ¿Por qué si Hordak y Zodac son hermanos, éste parece humano y aquél y su padre parecen sacados de una peli de Underworld? ¿En qué momento pensó Hordak que le quedaría bien un pantalón corto tan ajustado?

Me da que a DC no le importará un comino la calidad del producto hasta que la gente deje de comprarlo.

Este jueves, más cosas radicales con la letra k.

11 comentarios

  1. Mas que leech parece un gusano de dune de 3 cabezas ¡mira detrás de ti!

    Respecto al cómic parece muy normal no pasa na, eso si los repasos a los personajes siempre molan.

    ¿quien mas falta por tener origen el King Hiss?

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  2. Excelente reseña.
    Este comic si es bastante mediocre, aunque la verdad me gustó mucho el final, el grito de Hordak es épico... Pero en realmente deja más preguntas de las que responde y que Zodac y Hordak fueran hermanos me pareció un cliché demasiado trillado (aunque ahora que lo pienso, esa profecía de la que habla explica porque secuestró a la hermana de He-Man)...
    En fin, de paso le agradezco señor Brocha, por usted comencé a leer los nuevos comics de He-Man.

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  3. ¿Ya has visto el trajecito horrible que le han puesto a He-Man?

    DC está que no acierta una.

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  4. Mirarlo así, desde el momento que crearon a Zodak, con k que es más molona, abrieron la puerta a la teoría de los hermanos. Las letras son casi las mismas :P

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  5. Como siempre el análisis es más interesnate que lo analizado. Admiro tu capacidad enciclopédica para conocer tantos detalles de los Masters. Te haré caso y seguiré esperando que me vayas contando los comics tú.

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  6. Esperemos que la nueva oleada de historietas de DCU VS MOTU traiga consigo estos épicos combates y podamos ver nuevamente a Zodac, aunque por su historia más le valdría enfrentarse a The Spectre.

    Tal vez esa sombra de Batman implica que Hordak es el Batman de ese universo, un Batman enloquecido y convertido en Man-Bat. Incluso tiene el logo murcielágico en el pecho.

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  7. Vladek: Un origen de King Hiss sería interesante en buenas manos. Pero no caerá en ellas.

    Mario Angel Baracus: No sé si decirte "de nada" o pedirte perdón.

    Jeral: La armadura nueva no me parece mal por mucho que prefiera la clásica, y además nada es peor que He-Man Puño Boleador; pero ojalá las historias fueran mejores.

    Javier Arance López: Y casi coincide con Kodak. ¿Publicidad subliminal?

    Mixtli1984: Es un tema que conozco bien, pero siempre aprendo algo preparando estas entradas.

    LacraESECEFE: ¡Teorías conspirativas con Batman y Hordak! Me gusta.

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  8. Buen trabajo como siempre.

    Ahí va una teoría, Zodac en realidad es como Hordak pero le avergüenza su aspecto y por eso lleva una mascara mágica que le hace parecer humano, eso explica porque no se la quita nunca.

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    1. Una máscara mágica que le hace parecer un pescado.

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  9. Así que está usted viendo la Cúpula... Trataré de colar su explicación de lo que es media res en el próximo examen de literatura, aunque no creo que cuele...

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  10. ¿y hay sexo en esto de los masters del universo?

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