14 de octubre de 2013

Drakis y Cheetos Pandilla

Hace mucho tiempo, en los albores de la humanidad, o quizá un poco más tarde, más cerca de los años noventa tal vez, en los quemadores de una planta de producción alimenticia de Barcelona, la empresa Matutano, fundada por Luis Matutano Jover, tataranieto de Luis Matutano Scrig, creó un producto destinado a revolucionar el sector de las patatas chips en España. Se llamaba Drakis, y en su forma acolmillada y su sabor incomparable a queso y bacon residían el poder y la voluntad de gobernar a cualquiera que no tuviera diabetes.

Los Drakis fueron el aperitivo preferido de los niños españoles durante muchos años, y la Real Academia de la Lengua incluso se planteó sustituir la expresión "venderse como churros" por "venderse como Drakis". Hasta donde yo sé, fueron las primeras patatas con spin-off: los Drakis Pandilla.

Sin embargo, todo lo bueno llega a su fin, y un día, no muy diferente de cualquier otro, nos acercamos a la tienda de chucherías de nuestro barrio y las bolsas de Drakis habían volado de los estantes para siempre. La distribución se interrumpió inexplicablemente de la noche a la mañana, y su sabor y su aroma se perdieron en el tiempo.

Pero jamás cayeron en el olvido, y la historia se convirtió en leyenda; y la leyenda, en mito.

Hoy, con una bolsa vacía de Cheetos Pandilla a mi lado y hasta arriba de refresco de cola y de glutamato monosódico, hablaré de estos dos snacks hasta donde el colesterol me permita.

La segunda foto de una bolsa de Drakis en todo Internet.

Como su propio nombre da a entender, los Drakis hacían referencia a Drácula, el conde transilvano; célebre personaje de terror nacido en 1897 de la pluma del escritor irlandés Bram Stoker. Para quien no leyese mi artículo sobre los vampiros en la Historia, plagado de errores y erratas, Stoker basó su creación en el príncipe rumano Vlad Tepes, apodado Dracula, que significa "Hijo del Dragón". Y, en efecto, nada dice aperitivo infantil como un producto cuyas raíces se remontan a un personaje histórico al que se conocía por su afición a empalar a la gente en el portal de su castillo.

Los Drakis eran, en palabras de su propio anuncio, "dientes que se comen", y un chaval podía ponérselos en la boca para hacer el mongolo hasta que su madre o su padre le partían la cara por dar la lata y el niño se los tragaba de golpe.

Muestra de "hacer el mongolo".

La mascota de los Drakis era Draki, un chaval rubiete que iba ataviado como el conde Drácula de las películas de la Universal y que, como no podía ser de otra forma, llevaba el propio snack que promocionaba colocado a modo de colmillos.

El lector poco informado podría pensar que Draki era un niño corriente y no un verdadero vampiro, ya que nunca vimos sus auténticos colmillos. Sin embargo, los poderes sobrenaturales que demostraba en el anuncio de televisión descartan esa opción. Draki podía volar, convertirse en tornado y también introducirse en los espejos para observarnos desde el otro lado de su superficie azogada, lo que desde luego es un poder bastante singular para un vampiro y mucho más siniestro y alucinante que ponerse a brillar cuando te da el sol.

Por lo tanto, lo más probable es que Draki fuese un vampiro hecho y derecho, pero que perdiese sus colmillos en el transcurso de alguna noche de caza y decidiese reemplazarlos por un delicioso snack. En la oscuridad, incluso unos dientes de patata pueden dar canguelo. Pensadlo y sabréis que es cierto.

¡Mira lo que tu Dios ha hecho de mí!

El éxito de los Drakis propició la creación de un nuevo producto que pronto se convirtió en uno de los más vendidos de Matutano: los Drakis Pandilla. O Pandilla Drakis. Nadie parece recordar con exactitud su nombre y yo no voy a ser diferente porque no me gusta dar la nota.

La Pandilla Drakis estaba formada por tres miembros, tan unidos como los tres mosqueperros: el propio Draki, que como buen vampiro que era no envejecía con la edad; un murciélago morado, que quizá fuera el mismo que ya acompañaba al pequeño nosferatu en el dibujo de las bolsas de Drakis; y un fantasma con cara de atontado que debía de habitar en el mismo castillo que el joven conde y su murciélago, porque cualquiera se pone a embrujar un piso a solas al precio que está el alquiler del suelo.

Estas dos nuevas mascotas se unieron como patatas chips a la adictiva dentadura de vampiro con sus correspondientes formas de murciélago y de fantasma, las más trabajadas que habíamos visto hasta la fecha, aunque no todas las patatas te tocasen enteras o se pareciesen a las que aparecían dibujadas en la bolsa. De hecho, incluso a día de hoy, la mayoría de los murciélagos suelen ser una birria irreconocible, y es más fácil encontrar murciélagos de carne y hueso atrapados en los filtros de la piscinas en mejor estado.

Dibujo de algún aficionado. Juradme por favor que Draki jamás llevó vaqueros.

Los Drakis Pandilla tenían un sabor característico a queso y eran deliciosos, aunque no puedo confirmar si, como ocurre ahora, ese sabor procedía de la mezcla de al menos once ingredientes englobados bajo el término "aroma de queso" y de los cuales la mitad ni siquiera son lácteos.

Sea como fuere, los Drakis Pandilla se convirtieron en mi snack favorito tan pronto como salieron. Además de estar más buenos que Ursula Andress saliendo del mar en 007 contra el Dr. No, gracias a las bolsas Precio Joven de Matutano eran asequibles incluso para los bolsillos de un crío que prefería gastarse el grueso de su paga en tebeos y colecciones de cromos.

Como anécdota personal, contaros que mi madre estaba convencida de que los Drakis Pandilla eran más saludables que los Drakis, imagino que porque con los primeros al menos acababas con las manos un poco menos pringadas. Parece una tontería, pero debe de haber parte de verdad en eso, porque con la comida sana uno no suele mancharse. Decidme si no, cuándo fue la última vez que necesitasteis agua y jabón para limpiaros las manos por culpa de un trozo de apio.

Por desgracia, los Drakis acabaron desapareciendo de las tiendas sin previo aviso, y con ellos nuestro buen amigo Draki. El resto de la pandilla, que resultó ser bastante chaquetera, no tardó en encontrar otra mascota a la que arrimarse: Chester, el guepardo Poochy de Cheetos.

No conoceréis el verdadero odio hasta que hayáis odiado a la mascota de una empresa multinacional alimenticia.

Mirándolo por el lado bueno, a pesar de que fueron separados de su compañero y rebautizados como Cheetos Pandilla, los fantasmas y murciélagos del sello Matutano siguen estando igual de buenos que sus antecesores, y siempre que tengo antojo de patatas, son mi primera opción. La segunda, por si os interesa, son los Pelotazos.

Los Drakis, en cambio, permanecen desaparecidos del mapa, y temo no volver a saborearlos nunca ni poder asustar a mis hijos despertándoles en mitad de la noche con una linterna bajo la barbilla iluminando esos fantásticos piños anaranjados para crearles un trauma del que jamás puedan recuperarse por completo. El único consuelo que me queda es que Pepsico, Inc. sigue manteniendo la marca "Drakis" en España, por lo que si algún día decide que el mercado está preparado para la resurrección del pequeño vampiro, podremos reencontrarnos con esta familiar marca en los estantes.

Actualizado (16 de octubre de 2013): Matutano sí que sabe cómo celebrar Halloween, y por eso, ¡ha traído de vuelta los Drakis! Más o menos, quiero decir. Lo cierto es que no se llaman Drakis, sino Cheetos Halloween, ni tienen su característico sabor a ketchup, sino a barbacoa, y Draki sigue presuntamente desaparecido mientras el maldito Chester acapara protagonismo; pero su sabor es artificialmente perfecto y, lo que es más importante, son "dientes que se comen".

Qué sorpresas le da la vida a uno, ¿eh?

20 comentarios

  1. En estas cosas igual y es mejor vivir de nuestras memorias. De mi infancia tenía un gran recuerdo de las "Pizzerolas" (de Sabritas, que -ignoro por qué- tenía el mismo logo de la cara sonriente de Matutano y que igualmente fue fagocitada por Frito-Lay/Pepsico). Pues igual desaparecieron y quedaron en el recuerdo. Hasta que hace unos años las volvieron a sacar y, por supuesto, me hice de una bolsa cuanto antes. No es que fuesen malas, pero estuvieron muy por debajo de mis recuerdos. A veces la nostalgia nos juega esas malas pasadas.

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  2. Que deliciosos estaban los Drakis, todavía tengo su sabor grabado en mi memoria.

    Me acuerdo que en el juego Drascula los Drakis recibían un homenaje como un objeto imprescindible para avanzar.

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  3. En México Matutano era Sabritas(la cara sonriente fue la que marcaba la diferencia y se prestaba a bromas y chistes de índole sexual en la primaria ochentera).
    Recuerdo que sólo lo anunciaron en sus camionetas de reparto y uno que otro cartel en tienditas de pueblos lejanos..no duró ni 15 dias en la capital.

    Poco después también iban a desaparecer cheetos porque tenían un colorante(amarillo 5 ó rojo 25) que estaba asociado a la hiperactividad y déficit de atención en los niños...gracias a la corrupción de la SSA perduró este y otros productos venenosos más para deleitarnos.

    Buena reseña que me recuerda la burbuja ochentera que ha condenado a unas generaciones ochenteras que no soportan la realidad, a escudarse en el consumismo actual y comprar cualquier producto "nostálgico" que le recuerde la tranquilidad de antaño...jajaja, esto no es para todos, que quede claro.

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  4. gt7h1: El que se deja deja llevar por la nostalgia puede salir escarmentado, sí. Pero no es tanto el que la realidad no esté a la altura de nuestros recuerdos como que es imposible paladear un snack y tener la misma sensación que cuando eras niño. Los críos son tan fácilmente impresionables...

    Anonimatus: ¿Dráscula? ¿Una aventura gráfica que mezcla humor y terror y que no conozco? ¡Esto hay que remediarlo! ¡Al Brochamóvil!

    M@nchitas: ¿Chistes de índole sexual por una carita sonriente? ¿Por qué? ¿Cómo?

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    1. Puede ser. Aunque por allí leí que nuestras papilas gustativas son distintas (o son más, o algo así) cuando somos niños; de allí que hay ciertos alimentos que no te gustan cuando eres pequeño. Y también la predilección por ciertos sabores que los adultos no encuentran agradables.

      Sin embargo, al menos en el caso que mencioné de las Pizzerolas, tengo la impresión de que tampoco son iguales. Las de mi recuerdo te dejaban una gruesa capa de polvo saborizante en cuanto hubieses comido algunas (otro gran momento era cuando por fin te permitías chuparte los dedos; cuántas veces puso a prueba mi fuerza de voluntad para no hacerlo antes de que la capa valiera la pena). Los de ahora, al menos eso me pareció, tenían una capa más bien anecdótica. Al final, me parecieron simplemente unos totopos más, del montón. Por supuesto, probablemente las de ahora sean más saludables al no estar tan recargadas de saborizantes, colorantes y vete a saber qué más. Pero definitivamente no es igual.

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  5. ¡Estupenda entrada! :D

    Yo toda la vida les he llamado Fantasmitos, y no fue hasta hace un par de años que alguien se atrevió a decirme "se llaman Pandilla", y fue la primera vez que miré atentamente la bolsa y descubrí que, en efecto, no eran Fantasmitos. Creo que los Fantasmitos eran unos helados pequeñitos que venían varios en una bolsa, ¿puede ser? xD.

    La cuestión es que les sigo llamando Fantasmitos y son mis patatas de bolsa favoritas =3

    Lo más fascinante de la entrada, por cierto, es que alguien haya dedicado su tiempo a un fanart de las patatas xD.

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  7. Menudos chaqueteros tan pronto son la pandilla de Draki como la de Chester. No recordaba para nada la bolsa.

    PD: por cierto acerté la comida ^^

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  8. Muy bueno. Me alegra saber de otro humano que adora los pelotazos. Creo que son las únicas "chips" que me compro de marca; el resto son marca Lidl "strugen", "swenteins", etc. Puede que me equivoque pero los Drakis destacaban porque sabían mucho más a sucedáneo de tomate respecto a otras patatas de la competencia y me duele en el alma pero yo caí en la tentación de hacer el mongolo, idéntico a la foto XD. Desde que me quitaron los Cheetos de queso de la bolsa verde con el dibujo del ratón con obesidad morbida, me borraron la infancia de un plumazo. Un saludo, te sigo!!

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  9. El otro día le hablé de los Drakis a mi moza, bastante más joven que yo, y ni de oídas le sonaban. Le obligaré a leer este artículo aunque nunca podrá comprobar que los Drakis están mejor que los Pandilla.

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  10. Mil gracias por devolver a mi maltrecha memoria (la grifa ya se sabe) un recuerdo infantil tan importante... ha sido ver la bolsa de Drakis y retroceder unas décadas mi pituitaria!
    Las recuerdo pringosas, con mucho sabor a falso tomate, y con una textura esponjosa... creo que lo más parecido en la actualidad serían los "pelotazos" pero con mucha distancia.
    También como adulto aprecio los murcielaguillos de Pandilla, y también detesto la mascota felina que los acompaña. Ya no se fabrican mierdas como entonces!

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  11. Buenas a todos,
    quería comentar que hace cosa de un mes, en un supermercado Consum, vi una bolsa de snacks con la misma forma que los Drakis, y además según la bolsa tenía también el mismo sabor.
    Lo compré para probarlo y creo que, si no es el mismo sabor, se acerca mucho al de los Drakis original. A ver si alguien puede probarlos y corroborar mi teoría.
    Por cierto, ¿me juega la memoria una mala pasada o con los Drakis regalaban pegatinas cuadradas fluorescentes de Bola de Dragón?
    Un saludo a todos y enhorabuena por el blog, tipo.

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  12. Corregidme si me équivoco,pero no hubieron unos Drakis falsos mas economicos,que vendieron muchisimo en los kioscos,la bolsa éra pequeña y concretamente valdrían algo asi como cinco duros.Vamos,un intrusismo "snack-quero" en toda regla.

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  13. En vista de esto... ¿cuándo saldrá un snack con forma de falo? más destinado al público femenino... u homogay.

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  14. Jerometa: Los Fantasmikos eran un polo de Miko, creo recordar.

    Dani el Grande: Gracias. No he podido evitar fijarme en que tú, en cambio, has tenido dificultades para escribir tu comentario. Sin acritud.

    Vladek: En realidad, no les culpo. Quien a buen hombro se arrima... y no sé qué más.

    soytutioargail: Hay gente que pondría en duda lo de "ser humano", pero sí, me gustan los Pelotazos. Me he partido la caja con eso de los "Strugen" y los "Swenteins". Gracias.

    Critical +: Aléjate de los jardines de infancia.

    Namor: Mil "de nadas". Los Pelotazos son otra maravilla. En mi fiesta de Halloween tampoco faltarán.

    Juan Mendez: Si te refieres a los Cheetos Halloween, no es el mismo sabor, aunque puede engañar a según qué paladares. Recuerdo figuritas de goma y tazos de Dragon Ball, pero no pegatinas.

    David Charles: ¿Y no eran Precio Joven? Ni idea.

    Anónimo: Nunca, espero. Las formas fálicas me hacen sentir violento. Sufro este problema desde que se me cayó encima un cargamento de pepinos.

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  15. Siempre fui más de Drakis que de la Pandilla, aunque los dedos se pringaban cosa mala y como los "colmillos" abultaban media bolsa, la cantidad de snack cancerígeno a ingerir era menor :(

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  16. De acuerdo con lo que dice M@nchitas, en México, los Drakis, siempre se llamaron cheetos colmillos, sabían bien en los noventas, después desaparecieron un tiempo de las tiendas algunas marcas de cheetos, y luego las regresaron con nueva imagen y con la leyenda impresa de "ahora son horneados" o algo parecido, y si, también regresaron a los "drakis" colmillos, pero ya no me saben igual, y no es por la nostalgia, si no por que realmente ya no pican tanto como antes :C. Saludos!

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  17. Ojo, acabo de volver de Portugal y (ademas de Continente) hay Drakis y Twister de los antiguos. Estoy pensando en mudarme permanentemente.

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  18. Si queréis volver a comer drakis, en consum los venden. No son los drakis originales pero la marca consum prácticamente los ha clavado.

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