24 de octubre de 2013

Mighty Max

Voy a suponer que todos habéis oído hablar de los Polly Pocket. Es más, si formáis parte de mi numeroso grupo de lectoras, esto es, si tenéis órganos susceptibles de ser fecundados y nacisteis en algún momento entre finales de los ochenta y mediados de los noventa, voy a ir un poco más lejos e incluso suponer que de pequeñas tuvisteis alguno.

Para los que hayáis vivido debajo de una piedra todos estos años, Polly Pocket es una línea de muñecas y accesorios dirigida a las niñas cuya peculiaridad son las cajitas parecidas a polveras en las que se guardan. O al menos así era en sus orígenes; ahora soy incapaz de soportar más de cinco segundos en la página web oficial para comprobar si siguen vendiendo la misma mierda frita de siempre o han innovado en los últimos veinticuatro años.

En 1992, conscientes del tirón del producto, su fabricante, la compañía británica Bluebird Toys, produjo para Mattel una línea de características similares; pero para los hombrecitos de la casa, con monstruos, extraterrestres, un chaval que llevaba la gorra ladeada, y otras bestias extrañas, a cada cual más aterradora o repugnante. La llamaron Mighty Max.

Aunque aún conservo mi afición por los juguetes, Mighty Max me pilló ya un poco mayor y, a partir de cierta edad, tu familia deja de regalarte muñecos para empezar a regalarte libros y calcetines. Por suerte, a mí hermano sí le pilló en el momento adecuado, y gracias a él llegué a conocer bastante bien esta colección. Es lo bueno de compartir juguetes con tu hermano. Lo malo es que él arrancaba los dedos de goma a mis Masters a mordiscos y les chuperreteaba la cabeza hasta que perdían el color, y yo le extraviaba sus figuritas.


Origen de la línea


Mighty Max, como ya sabemos, es una versión para chicos de los Polly Pocket, lo que probablemente significa que, en algún momento a comienzos de los noventa, un directivo de Bluebird Toys vio a su hijo pequeño -futuro capitán del equipo de criquet de su escuela- jugando felizmente con los Polly Pocket de su hermanita Charlotte y pensó que eso no estaba bien. No es que visitar un saloncito de belleza con muñecas más pequeñas que un dedal tuviera nada de malo, pero el equilibrio del universo depende de que los chicos jueguen con cosas de chicos, que por norma general nunca son rosas, delicadas ni huelen bien. Mejor prevenir que convertirse en un padre intransigente en el futuro.

Polly Pocket es amor.

Así pues, había que diseñar un juguete apropiado para los Zipis y Zapes del mundo. ¿Y qué hay más apropiado que los monstruos? Se acabaron las cajitas con forma de polvera o maletita. Estos juguetes debían causar pavor incluso antes de abrirlos: arañas, serpientes, ratas, moscas, escorpiones, tiburones, dinosaurios, manos putrefactas, ciberzombis... Sólo lo que fuera peligroso, espeluznante o inmundo tendría cabida en esta colección. Ninguna madre en su sano juicio querría ver estos juguetes decorando los estantes. Su lugar estaba debajo de la cama o al fondo de un baúl. Además, su interior debía dar tanto o más miedo que el exterior, y reproduciría lugares lúgubres y amenazadores, repletos de horrores vivientes y trampas en miniatura.

Mighty Max conquers the Palace of Poison. Hasta los nombres son alucinantes.

Ahora bien, si queremos enseñar valores adecuados a nuestros hijos, también debería haber un héroe. ¿Y quién tendría valor suficiente para aventurarse en estas pequeñas parcelas del infierno haciendo frente a las aciagas y tenebrosas amenazas que ocultaban?

Un niño, por supuesto; un niño con el que cualquier chico pudiera identificarse rápidamente y que no pusiese en duda su sexualidad. Moderno, guay, enrollado, en la onda... Vestiría camiseta blanca, pantalones vaqueros, zapatillas deportivas y, por supuesto, una gorra con la visera de lado. La camiseta llevaría además la inicial de su nombre bordada: "M" de Max. "M" de mighty.

"M" de minúsculo.

El éxito estaba asegurado.


Premisa de la aventura


Entre los años setenta y ochenta, las compañías jugueteras se dieron cuenta de que vendían más productos si daban un empujón a la imaginación de los niños proponiéndoles un punto de partida para sus aventuras. Con Mighty Max acertaron de pleno.

Según dejaba entrever el cartón de los juguetes (y quiénes somos nosotros para poner en duda la palabra del cartón), Max era el típico crío de los noventa, un impúber Jonathan Brandis al que era fácil imaginarse repartiendo el periódico en bicicleta o jugando al Art of Fighting en los recreativos, tan bueno para meterse en líos como para salir de ellos.

Un día, antes de salir a por tabaco, el padre de Max le dejó su vieja gorra de béisbol. Max se la puso porque era muy guayona, y "guay" era su segundo apellido; pero al colocar la visera de lado, soltó un grito de terror. ¡Había sido transportado a un lugar extraño y hostil! ¡Y la gorra había cambiado de color! Y lo que es peor: ¡lo mismo podía decirse de sus calzoncillos!

Algo muy raro estaba sucediendo. Max descubrió que estaba atrapado en otra dimensión: ¡la Doom Zone!, y, de algún modo, la gorra era lo que le había conducido hasta allí. Ahora debía encontrar la forma de volver a casa, reuniendo pistas mientras su gorra le llevaba de una enloquecedora aventura a otra. Gracias por el regalo, papá.

Genial, otra pesadilla lovecraftiana que quiere devorarme.

La historia, al igual que el diseño de Max, dio un giro cuando empezó a emitirse la serie de televisión Las aventuras de Mighty Max, de la que jamás vi un solo episodio, pero que, como cualquier otro vehículo de promoción utilizado para vender juguetes, no creo que alcanzase altas cotas de calidad. La cancelaron tras dos temporadas en antena.

Ahora la gorra ya no era el legado del padre de Max, sino que la había encontrado al romper una vieja estatua de su madre, y se llamaba Gorra Cósmica, porque cualquier cosa incrementa su índice de molonidad en un 173% si le añades el adjetivo "cósmico"; por ejemplo: poder cósmico o escobilla de váter cósmica.

Además, Max ya no estaba solo, sino que contaba con la ayuda de dos protectores: Virgil, un búho sabio con túnica, y Norman, un guerrero vikingo inmortal. Se me ocurren pocos compañeros mejores que un vikingo inmortal. Es más, paso del búho y me quedo sólo con el vikingo de nombre anacrónico. ¿Quién necesita oír consejos de un pajarraco viejo y gordo cuando te persiguen un nigromante y su dragón de la perdición? Lo que hace falta es un brazo capaz de blandir un hacha y sesgar cabezas y extremidades a ritmo de heavy metal.

Mucho "Rema, rema, rema tu bote", pero aquí nadie ha cogido todavía los remos.

El objetivo de Max también cambió en consonancia con su condición de portador de la Gorra Cósmica. Ya no se trataba sólo de regresar a casa a tiempo de ver Cadillacs y Dinosaurios, sino de salvar el mundo del perverso Skull Master, otra oveja descarriada que sumar a la galería de villanos fracasados de la época.

Su plan no puede fallar porque va montado dentro de una hidra gigante con armadura.

El reverso de las cajas incluía un minicómic en el que se nos relataba una aventura de Max en el siniestro lugar que representaba el juguete que teníamos en nuestras manos.

Debido al escaso número de viñetas, estas historietas no daban para mucho, más o menos como un episodio de la segunda temporada de Juego de Tronos; pero añadían un mínimo trasfondo a cada juguete, lo que siempre es de agradecer.

Nunca olvidaré mi enfrentamiento de tres segundos con aquel enorme murciélago.


Los juguetes


Las cajas estándar, que empezaron a comercializarse en 1992, eran las denominadas Doom Zones. Cerradas ocupaban lo mismo que un puño y, al ser de plástico sólido, era difícil que las rompieses por burro que fueras. A mí mismo se me han caído del trastero al suelo cuando estaba sacándolas para hacer las fotos de esta entrada y siguen como nuevas.

La mayoría de las Doom Zones consistían en la cabeza cercenada de un monstruo, lo que ya era infinitamente más chulo que cualquier Polly Pocket que pudiera existir; pero algunas eran en sí mismas una criatura completa, lo que era más chulo todavía. En cualquier caso, todas tenían multitud de detalles magníficamente esculpidos y el logotipo "MM" grabado con letras doradas sobre rojo en el "dorso".

Mighty Max trapped by Arachnoid.

El interior de las Doom Zones variaba de unas a otras y había escenarios de todo tipo: cuevas, mazmorras, cementerios, laboratorios, junglas, glaciares, naves espaciales, cloacas... Max hacía mucho turismo gracias a su Gorra Cósmica. Qué lástima que no se pusiera ninguna vacuna antes de salir de casa.

Las Doom Zones incluían siempre una figura de Max, que era diferente para cada juguete (gotta catch 'em all!), y generalmente una de estas dos cosas: una pareja de enemigos, o un enemigo y algún tipo de mascota diabólica gigante. En ocasiones, había vehículos u otros accesorios que ahora soy incapaz de identificar.

Para que os hagáis una idea más clara de lo que uno se podía encontrar, veamos con más detalle, y a modo de ejemplo, EL ARACNOIDE. Arriba lo teníais cerrado y así es por dentro:


Como veis, las patas que sobresalían de la araña con sobrepeso pertenecen a una araña más pequeña y, aun así, gigantesca si la comparamos con  el diminuto Max. Desde luego yo no querría encontrarme nada parecido en mi bañera.

La araña se llama Creeps y está deseando hincarle a Max los quelíceros para paralizarle con su veneno, inyectarle sus jugos digestivos y licuar sus vísceras hasta convertirlas en un caldo que sea capaz de digerir. Bon appétit.

En el reverso de la tapa hay un piso con dos paneles de control, que imagino que sirven para realizar experimentos diabólicos o para encender el televisor, y más abajo hay un agujero que sirve de ventana a la realidad, donde nada es igual de divertido y hay que pagar las facturas.


En el piso inferior, está el doctor Stanley Kirby. Le reconoceréis por sus bonitos ojos verdes y compuestos. Él está muy contento con su habilidad para adherirse a las paredes y prevenir el peligro captando las más sutiles vibraciones en el aire con los pelillos de su espalda; sin embargo, algunos de sus colegas piensan que jamás debió hacer experimentos genéticos sin antes haber visto La mosca.


La plataforma coronada por un enorme cerebro sobre la que se encuentra el doctor -en mi opinión, una cámara de mutación- gira sobre sí misma. ¿Y quién nos espera al otro lado de la pared? ¡Anda, si es Max!

Lo que Max no sabe es que el buen doctor puede introducir sus patas a través de los agujeros de la pared, e incluso asomar su enorme cabeza, para darle un susto de muerte o pegarle un papel en la espalda que diga: "Dadme una patada en el culo, por favor".


Continuando con la aventura, encontramos a Max en un verdadero aprieto. El doctor Kirby, que ahora se hace llamar "¡EL ARACNOIDE!", le tiene acorralado y, a su espalda, una extraña telaraña púrpura se cierne sobre él.

El pobre Max está sudando la gota gorda y ni siquiera sabe que Creeps se le acerca poco a poco por la retaguardia. Y Creeps todavía no ha desayunado.


¡Max ha caído en la trampa! O más bien la trampa ha caído sobre él.

El Aracnoide es muy feliz por haber atrapado a su presa y no ve el momento de devorarla. Quizá ahora Skull Master le ayude a conseguir esa subvención del programa de apoyo a la investigación genética con artrópodos que tan bien le hubiera venido antes de que empezara a expulsar tela de araña por el pompis. Ahora supongo que podría gastarse la subvención en cócteles de bicho.


De una forma muy ingeniosa que no puedo compartir con vosotros porque le prometí a Max que guardaría el secreto, nuestro joven héroe se ha liberado de su prisión de seda mutante.

Aprovechando que el Aracnoide está distraído hablando con su madre por teléfono para que le perdone por no ir a cenar con papá y ella el fin de semana que viene, Max ha hecho un pacto con Creeps para que la formidable araña le ayude a derrotar al doctor. ¿Le habrá prometido Max casarse con alguna de sus 462 hijas? Eso es algo que nunca sabremos.


Fin de la aventura.

Después de comprobar que las ventas de las Doom Zones iban viento en popa, Bluebird creó una serie de variantes cada vez más pequeñas de su producto original.

Las Horror Heads, del tamaño de un paquete de Smint, hacían maravillas con el poco espacio del que disponían a la vez que mantenían el espíritu de sus predecesoras. A pesar de que no ibas a encontrarte ningún mecanismo curioso en su interior, seguían proporcionándote un decorado en el que desarrollar las aventuras de Max bastante más interesante que la alfombra de tu dormitorio.

Las Horror Heads incluían una figura de Max y dos monstruos, o un monstruo de mayor tamaño, o un monstruo y una navecita, o... lo que fuera que consiguieran meter ahí dentro.

Mighty Max battles Skull Warrior.

Las Monster Heads eran un ñordaco. De tan malas que eran ni siquiera se abrían. Llevaban una figura de Max dentro y un monstruito incrustado en la propia cabeza haciendo las veces de tapón.

No fueron el peor producto de toda la línea por los pelos.

Gorillabat.

El paso siguiente fueron las Shrunken Heads, tan menudas que el único monstruo que cabía dentro era el que estaba empotrado en la pared interior de la tapa del juguete, que sólo suponía una amenaza para Max si éste estaba dispuesto a acercarse mucho y dejarse masticar hasta la muerte.

Las Shrunken Heads tenían un diseño bastante original y, aunque no daban mucho juego, siempre me llamaron la atención. Además, las figuritas de Max estaban muy trabajadas; de hecho, los coleccionistas de Mighty Max, gente solitaria y sin vida que nunca ha visto la luz del sol, les siguen la pista muy de cerca.

Pharaoh's Curse.

Antes decía que las Monster Heads no fueron el peor juguete de Mighty Max por los pelos. Me refería concretamente a los pelos de fibra de las Hairy Heads, que consistían en una cabeza horrenda, similar a cualquier otra de la línea, y que, como peculiaridad, tenían un largo mechón de pelo que recordaba al de los odiosos trolls de la suerte. Las cabezas no se abrían y sólo incluían una figurita de Max.

Aunque sé que llegaron a venderse en España (lo leí un foro del que sé que me puedo fiar porque sus participantes apenas cometen faltas de ortografía), lo cierto es que no había visto ninguna Hairy Head hasta que empecé a documentarme para escribir este artículo. Debería haber hecho como de costumbre y haberme limitado a inventarme la información que no conozco, porque odio a los trolls de la suerte con toda mi alma. De hecho... en la casa donde veraneaba con mi familia, teníamos uno con el pelo azul que iba disfrazado de roquero. Estaba colocado en un estante del dormitorio que compartía con mi hermano y nadie quería tirarlo o esconderlo por si traía mala suerte. Me parecía el juguete más espantoso que había visto nunca e incluso hubiera preferido jugar en público con mi pequeño pony Enredos antes que acercarme al troll.

Ruptus.

Antes de que me amargue pensando en juguetes peores, pasemos a las rarezas de la colección, que rompían con el concepto de cabeza monstruosa de bolsillo, pero seguían siendo una excelente adquisición.

En primer lugar, teníamos los Battle Warriors, también conocidos como Action Masters, cuya singularidad radicaba en que el recipiente de las figuritas era en sí mismo una monstruo articulado con algún artilugio equipado, como un lanzamisiles capaz de sacarle un ojo a alguien, o tal vez una batidora de varillas.

Lo que perdías en decorado lo ganabas en forma de bestia gigantesca a la que enfrentar a Max y sus compañeros. Suerte que el chaval tenía una gorra con la visera de lado para combatir contra estas amenazas ciclópeas, ¿eh?

La hidra bicéfala que habéis visto más arriba era un Battle Warrior, y para que no os quedéis con ganas de más, aquí tenéis otro:

Mighty Max melts Lava Beast.

Por último, y cerrando la colección por todo lo alto, estaban los Big Playsets, que, como veréis si seguís leyendo, hacían honor a su nombre.

La idea en este caso era la misma que con las Doom Zones, sólo que a lo grande y con más figuritas y accesorios. Había un montaña de lava reminiscente de la Montaña de la Serpiente de los Masters del Universo, una nave espacial con pico de pájaro, una isla en forma de cabeza de dragón, una fortaleza infernal erigida a la imagen y semejanza de Skull Master (el ego, ya se sabe), y un monumental monstruo de lava que dejaba pequeños a los Battle Warriors.

Los dibujos de las cajas también eran una auténtica gozada.

Mighty Max storms Dragon Island.

Mi hermano llegó a tener al monstruo de lava, Magus, que venía equipado con una mandíbula demoledora, misiles térmicos "que se disparan", una cárcel de piedra para Norman (¡y para nadie más!) y un puesto de control con una nave de fuego para emergencias, porque si hay una emergencia y tengo que salir pitando, lo más seguro es hacerlo en una nave de fuego. Además, el muñeco incluía compartimentos para guardar un zarpamóvil volcánico, un vehículo lanzallamas y una moto de combate. A todo lo anterior unidle cinco figuras y entenderéis por qué digo que era una pasada.

Mighty Max blasts Magus.

A principios de los noventa, tenía que ser muy deprimente ser una niña y que te regalasen un Polly Pocket existiendo Mighty Max, ¿no?


Conclusión


Está fuera de toda duda que Mighty Max fue una colección de juguetes fantástica, capaz de transformar los cursis Polly Pocket en lugares de pesadilla para liliputienses.

A pesar de ello, no hay mucha gente que la recuerde, así que espero que este artículo sirva al menos para atribuirle parte del reconocimiento que se merece.

18 comentarios

  1. La serie de Mighty Max era tremenda y antes de cancelarla le dieron un final más que digno. Un final que después copiaria Stephen King en La Torre Oscura... Ahí es nada!

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  2. Acabas de activar mi botón de los recuerdos....por mi mismo nunca hubiese recordado que tenia estos juguetes....madre mía, ¿que fue de la cabe cita de momia y de la serpiente que tenia?...ahora quiero llorar, ejemplo,gracias....

    Jajaja, en serio, muchas ggracias por abrirme estos recuerdos!!!

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  3. Recuerdo muy bien Mighty Max blasts Magus.
    Llevo tiempo queriendo saber como se llamaba ese juguete con el que tanto jugué de niño (no lo tuve yo... lo tenia mi vecino y siempre iba a jugar con el)
    Muchas gracias por el articulo, gracias a el puedo saber por fin como se llamaba esa cosa.

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  4. Como tú has dicho, a mi me pilló mayor y no tenía hermano, tenía hermana, así que no he sabido de la existencia de esta colección hasta el día de hoy, eso sí, mi hermana si tuvo sus poly pocket (incluidas las zapatillas que merecen una sección aparte), mientras que a mi, ya me reglaban libros y calcetines y reglaban mis tortugas ninja a mis primos, así que sí, yo jugué con las poly pockets, pero no creo que me haya afectado lo más mínimo, me despido que voy con prisa, he de encontrar mi bolso que tengo cita en la peluquería

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  5. Maravillosa historieta, temía por la seguridad del pequeño Mighty Marx pero es un pequeñajo con suerte. Siempre le sale bien todo.

    Los muñecos son tan molones que ahora me apetecen coleccionarlos, habría flipado si hubiese tenido alguno de estos.

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  6. Yo no tuve ningún muñeco de mighty max y mi hermano era de los rangers asi que lo único que hice fue ver la serie de dibujos que no estaba mal.

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  7. ¡Buenos días!

    Me paso por tu blog por recomendación de amigos. Me encantan los videojuegos, digamos que nací con uno debajo del brazo; comenzando por la Master System para pasar a la Sega MegaDrive, PlayStation, Xbox, PSP, Xbox360... ¡Todas!

    También he visto que le has dedicado entradas a Tomb Raider, así que me gustaría mostrarte mi página web dedicada a la franquicia; encontrarás de todo:
    www.tombraiderspain.com

    En fin, ya tienes una seguidora más en tu haber.
    M.

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  8. Por cierto, los juguetes que muestras en esta entrada eran míticos en la década de los 90, yo nunca llegué a tener ninguno, pero un primo mío tuvo todos los de la franquicia Alien.

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  9. Recuerdo que yo de pequeño, tuve el de la araña que has comentado y mi hermano menor tenía uno de las cabezas, en el aperecía el simbolo de la radioactividad y la figura era la de un mutante, creo.

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  10. Links: Stephen King ya no mola. Van a publicar la secuela de El resplandor. Bueno, sí que mola.

    Frank_83: Llámame el Extractor de Recuerdos.

    Enrique199x: Y el mundo es un poco mejor.

    krol con k: Que no te pongan mascarilla, guapo, que la cobran aparte.

    Mixtli1984: No es difícil localizarlos a la venta en Internet. Anímate, no son muy caros y le dan un toque singular a tu casa.

    Vladek: Jo. Ojalá hubiera visto algún episodio de la serie. La verdad es que no recuerdo ni pillarla en la tele.

    Melodie Rodríguez: ¿Yo le he dedicado entradas a Tomb Raider? Oh, ya, a la peli. Entrada entonces, en singular.

    Anónimo: Probablemente se tratase de Mighty Max Fights Nuke Ranger.

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  11. La cancioncita del comercial de Polly pocket era pegagosa..no como sus muñecas.
    Aquí tuvo más éxito la saga de MASK en donde los protagonistas eran unos minimonos y un vehiculo gigante.

    A mi nunca me llamaron la atención, pero es una magnífica reseña-

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  12. Yo también soy del grupo al que Mighty le pilló ya muy mayor, me habría encantado que hubiera salido unos cuantos años antes, en ese periodo oscuro en el que dejaron de fabricar Masters del Universo hasta que mis padres me compraron la Game Boy.

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  13. No llegué a los Mighty Max, pero si viví su descendiente directo (su copia descarada, vamos) en forma de Power Rangers.

    http://i.ebayimg.com/t/Mighty-Morphin-Power-Rangers-PVC-figures-Micro-Machines-Micro-Morphin-Playsets-/00/s/MTIwMFgxNjAw/z/ge0AAOxyfpJSZGvx/$(KGrHqJ,!loFErfs0ZojBSZGvwM3Hg~~60_58.JPG

    http://i.ebayimg.com/t/MIGHTY-MORPHIN-POWER-RANGERS-PLAYSET-1995-BANDAI-MICRO-PLAYSET-/00/s/Njg1WDg4NA==/$(KGrHqZ,!lIE+2BFE1GzBP+GsN5lSw~~60_35.JPG

    ¡Vivan los recuerdos!

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  14. M@nchitas: Lo único que sé de MASK es que existía una serie de televisión. El camión de la intro mola. Me recuerda a Optimus Prime.

    Anonimatus: No recuerdo ningún periodo oscuro en el maravilloso mundo de los juguetes. Siempre había alguna colección de moda.

    Dáin: Mighty Max fue bastante imitado en su momento, lo que es otra prueba más de su éxito. Yo incluso conservo una caja-tortuga de las Tortugas Ninja.

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  15. A mi tambien me pillaba mayor ya,pero sin duda éra antes de los Joes que de esto,de hecho probablemente ese muñequin y sus artilugios me hubiera durado por casa un par de horas.

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  16. Como ya han dicho la serie era magnifica (o así la recuerdo...kill our idols...) una mezcla de Dragones& Mazmorras con más acción y humor no ridiculo, y todavia recuerdo el ultimo episodio que era genial... de hecho ni siquiera sabia que habia muñequitos o zarandajas, donde yo vivo estoy casi seguro q ni llegaron a venderse....

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  17. +1 a mayores para MM, pero sí recuerdo haber jugado con los Masters del universo y el castillo de Skeletor que tenía también trampas y redes misteriosas sospechosamente parecidas a las que nos cuentas! está claro que cuando algo funciona.....por cierto, lo mejor era que me dejaban ser la pantera de Skeletor que era como peludita y cuca..(ejem..digo..mortal e indomable) y me recuerdo más feliz que una perdiz haciéndola dar saltitos por la alfombra..ahora lo miro con la distancia y pienso..joder, qué simple! pero uno de los mejores recuerdos de mi vida..qué cosas, oye.

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  18. hojala las volvieran a sacar por lo menos las caras grandes

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