20 de enero de 2014

Superman: La guerra de los mundos

En 1898, H. G. Wells escribió La guerra de los mundos, un libro de ciencia ficción en el que los marcianos invadían Inglaterra y destruían todo a su paso, imparables, hasta que se exponían a la atmósfera terrestre y sucumbían a las bacterias; una crítica del escritor al colonialismo, el encorsetamiento de la sociedad británica y la compota de manzana. También contiene uno de los mejores ejemplos de anticlímax de la historia de la literatura. No, en serio, ¿bacterias?

En 1938, un joven Orson Welles popularizó el relato en los Estados Unidos a su peculiar manera: retransmitiéndolo como si fuera un boletín radiofónico sobre el ataque alienígena a los campos de Grover's Mill, Nueva Jersey. Esta retransmisión es famosa en los Estados Unidos porque provocó la histeria colectiva en diversos reductos rurales, ya que mucha gente conectó el programa ya empezado y pensó que el ataque era auténtico. Teniendo en cuenta que en aquella época la tele estaba en pañales y que los seriales radiofónicos eran lo que lo petaba en materia de entretenimiento, uno sólo puede concluir que al menos un millón y medio de americanos eran demasiado impresionables y paranoicos. Eran otros tiempos, claro, y yo aún recuerdo a mi abuela viendo Air Force One como si fuera un documental, angustiada porque iba a morir el presidente Ford. Harrison Ford.

En 1998, Roy Thomas y Michael Lark se unieron para colaborar bajo el sello Otros Mundos de DC en un crossover menos descabellado de lo que puede parecer, introduciendo a Superman en la novela de Wells e incorporando a la historia elementos tanto de la emisión radiofónica, como de su adaptación cinematográfica de 1953.

Iré con mi opinión por delante: este cómic, inédito en España hasta noviembre del año pasado, es una obra maestra. Incluso me gusta más que ver a Superman zurrando a Cthulhu.

Las primeras páginas del cómic se centran en el origen de Superman: el fin de Krypton, su llegada a Kansas, el desarrollo de sus fabulosos poderes... Es la misma historia que hemos leído o visto mil veces (la última, de la mano de Zack Snyder), así que se agradece que no le dediquen más de cuatro páginas.

¡Madre mía! Martha, ¿desde cuándo tenemos ese sillón?

Ahora bien, aunque el rollo del origen nos lo sabemos todos al dedillo, hay algo que podría sorprender a los lectores del Superman de los últimos treinta años, y es que este no es el mismo superhéroe todopoderoso al que estamos acostumbrados. De hecho, pocos lectores españoles conocerán esta versión de Superman, ya que, en España, nuestros abuelos ni siquiera vieron a los héroes de los cómics americanos luchar contra las potencias del Eje porque crecieron con los tebeos de la Posguerra (Roberto Alcázar y Pedrín, El Guerrero del Antifaz...).

He de decir que no hay muchas historias de Superman que sean realmente buenas. Ni siquiera las de mi venerado John Byrne, que hizo un magnífico trabajo con los 4 Fantásticos, son para tirar cohetes. Y creo que buena parte de la culpa la tienen los propios guionistas por dopar a Superman de superpoderes y llevarlo al mismo universo en el que Batman se bate cada noche con criminales de tres al cuarto y tiene que tomarse un bote entero de analgésicos cada vez que regresa a la Batcueva. Marvel, gracias al talento de autores como Stan Lee y Walt Simonson, fue mucho más inteligente al darle a Thor un mundo en el que podía moverse entre iguales.

Sin embargo, el Superman de La guerra de los mundos es el de los primeros cómics de Siegel y Shuster, y está muy lejos de ser Dios reencarnado. Puede saltar por encima de un edificio de veinte pisos, pero no volar; levantar enormes pesos, pero no sacar planetas de su órbita; correr más rápido que un tren expreso, pero no a más velocidad que la luz; y su piel es inmune a las balas, pero él mismo no es invulnerable.

Su aspecto y el emblema de su traje también pertenecen a la Edad Dorada de DC. Superman es fornido, pero no tiene una tableta de chocolate por abdomen, y como dicen en el propio cómic, viste como si hubiera salido de un circo. Ni siquiera sabe qué significa la "S" de su traje, porque nadie se lo ha dicho y tampoco existe la Wikipedia para que pueda consultarlo, y el único que se refiere a él como "superhombre" es Lex Luthor, en referencia al Übermensch de Nietzsche. Los demás le llaman Clark y su identidad secreta dura un suspiro.

Superman #1 (1939). ¿Dónde habré visto yo esa pose antes?

Devolver a Superman a sus raíces es sin duda uno de los grandes aciertos de este cómic. Con ello, el superhéroe que era Superman en los años treinta encaja con precisión milimétrica en el año en el que se emitió el famoso programa de Orson Welles, lo que a su vez se refleja en un dibujo sobrio, afincado en el género noir, y muy afín a los cómics de aquella década. Además, tanto el Superman pre-Crisis, como el Superman Post-Crisis podrían haber despachado a los marcianos de Wells de dos guantazos antes de la hora del café, y de ser así, esta historia no hubiera sido ni la mitad de interesante.

Es cierto que hay elementos en Superman: La guerra de los mundos que no estaban en el primer número de Action Comics, sino que surgieron más adelante, como, por ejemplo, los Kent encontrando la nave estrellada y saltándose todos los trámites de adopción para llevarse al pequeño visitante de otro planeta a su casa. Pero esos elementos, por una razón u otra, se han convertido en parte esencial de la mitología de Superman y, por tanto, es natural que Roy Thomas los incorpore a este relato.

Además, es más creíble que unos granjeros metodistas eduquen a Superman para ayudar al prójimo a que decida él mismo actuar en beneficio de la humanidad. Todos sabemos lo que haría un adolescente con sus poderes. Básicamente lo mismo que el Superman de Richard Donner en 1978: mirar la ropa interior de las chicas.

¡Rosa!

Del origen de Superman, pasamos a ver una advertencia de la inminente invasión marciana: destellos en el planeta rojo que mosquean a la peña científica; y de ahí a Metrópolis, donde Clark Kent busca trabajo como reportero en el periódico Daily Star, que en los tebeos de 1940, para evitar conflictos con un periódico real homónimo, se convertiría en el Daily Planet.

El editor jefe es George Taylor, no Perry White, aunque como guiño a los lectores de menos de setenta años, Perry es el redactor de noticias locales, y Lois Lane trabaja escribiendo historias románticas para una de las columnas del periódico, igual que en los primeros cómics de Siegel y Shuster. Jimmy Olsen, que no formaría parte oficial de la plantilla hasta finales de 1941, hace un cameo en una viñeta para cerrar el plantel de caras conocidas del periódico.

La ambientación es acorde con la época, mostrándonos una América que vive la depresión económica previa a la Segunda Guerra Mundial, con una tasa de desempleo elevada, y también machista, en la que las mujeres se veían relegadas a trabajos menores. De esto último la Batgirl de los años sesenta también sabía un rato.

Clark está de suerte y le contratan para investigar la caída de un meteorito cerca de Woking, que, comparte nombre con el pueblo inglés en cuyos alrededores aterrizan los marcianos de la novela de Wells.

Lois Lane pone el grito en el cielo porque lleva mucho tiempo detrás del puesto de reportera, y por aquello de ahorrarse un numerito, el editor jefe decide enviarla junto a Clark a cubrir la noticia en lugar de darle un cachete en el culo y pedir que le suba un café. Cosa que me parece muy bien porque en este blog apoyamos la igualdad de género. Ejem.

¿Qué será lo próximo, Lois? ¿Pagarte el mismo sueldo que a un hombre?

Lois y Clark (¡Las nuevas aventuras de Superman!) viajan al lugar donde se estrelló el meteorito y encuentran un enorme cráter rodeado de gente sin nada mejor que hacer. La sorpresa es que en el cráter no hay ningún meteorito, sino un gigantesco cilindro de metal de naturaleza artificial. Y esta es la razón por la que uno necesitaba prensa hace setenta años y ahora nos basta con las fotos que saca cualquier garrulo en Twitter.

Entre la multitud, Lois reconoce al famoso profesor Ogilvy, el astrónomo de la novela de Wells, y éste le presenta a su colega Lex Luthor, que por ahora está menos calvo que de costumbre, aunque todo se andará. Y no creo que los tónicos crecepelo radiactivos que vendían entonces vayan a servirle de mucho.

Luthor jugará un papel importante durante la invasión alienígena, siguiendo la máxima de a quien buen árbol se arrima, buen árbol le cobija.

En cuatro páginas, todos calvos.

Los sucesos que se desencadenan a partir de este momento son similares a la novela. Tras la torpe salida de los primeros marcianos del cilindro, el profesor Ogilvy encabeza una delegación de paz para dialogar con los visitantes. ¿De qué habla uno con un pulpo amorfo venido de otro planeta? Desde luego no de gastronomía gallega. Por suerte, el problema de comunicación no llega a plantearse, porque un aparato asoma del cilindro y dispara un rayo de luz que hace saltar llamaradas por todos lados y abrasa al personal. No hay mucho de lo que hablar cuando estás carbonizado.

Clark cubre a Lois del rayo calorífico y las llamas consumen su traje de reportero, revelando el espléndido traje rojo y azul que llevaba debajo, capa incluida. Lois alucina en colores y no se le ocurre nada más tonto que preguntar si el traje está hecho a prueba de fuego. En su defensa diré que no es la pregunta más estúpida que ha hecho una reportera en la historia del periodismo, sobre todo desde que la política de contratación de mujeres en la industria periodística pasó a basarse en dos únicos criterios: que la chica esté buena y sea capaz de articular más de tres palabras seguidas.

¿Suena ya el tema de John Williams o qué?

Al igual que en la novela, los marcianos utilizan sus trípodes de "brillante metal", el rayo calórico y el humo negro como armas de destrucción frente al ejército, incapaz de detener al invasor con métodos convencionales. Quizá deberían probar con una canción romántica. En Mars Attacks funcionó.

Pero en este caso, la humanidad cuenta con un defensor que ni H. G. Wells ni Orson Welles llegaron a imaginarse: Superman, que pronto se convierte en la primera línea de defensa de la Tierra. A partir de aquí, tenemos un gran cómic de aventuras, con viñetas de acción espectaculares y un final impactante por el que jamás hubiera apostado. Y tranquilos, que no pienso estropeároslo.

Homenaje a la portada del Action Comics #1. En el número 6 sale un gorila.

Es importante destacar que este Superman chapado a la antigua, o Clark como le llaman, combate al invasor alienígena a riesgo de su propia vida. Esto es así porque, a pesar de su fuerza prodigiosa, Superman no es invencible y los rayos de los marcianos le hacen polvo. Además, su vulnerabilidad no es sólo física, sino que se plantea asimismo una interesante reflexión acerca del origen extraterrestre de Superman, que llega al extremo de identificarse con los marcianos cuando se da cuenta de que las personas a las que protege le temen y huyen de él, incluso Lois.

El guión de Roy Thomas, acostumbrado a las adaptaciones de este tipo (basta con leer su etapa a cargo del Conan de Marvel), es redondo, y el estilo sencillo de Michael Lark le va que ni pintado al cómic (¡BAM!). Son setenta páginas que se leen volando, y no le añadiría ni le quitaría nada. Me parece perfecto y lo he disfrutado muchísimo.

En conclusión: si sois aficionados a Superman y a la ciencia ficción de los años treinta, no lo dejéis pasar.

11 comentarios

  1. En otras palabras una invasion bien preparada con un heroe que todos aman de la epoca en que era mas amado
    Creo que lo recomendare, ahora me pregunto si no pensaran revivir alguna otra obra clásica con algún super heroe de la epoca dorada.
    Sueños de una noche de verano con la mujer maravilla ?
    Alguien dice si ?

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  2. Gracias por recomendar este comic, que ya tengo ganas de leerlo.

    Estoy contigo en que a Superman lo han convertido en prácticamente un dios, que cuesta tomárselo en serio, en la versión de Donner funciona gracias a un equilibrio y a la atmosfera narrativa, en donde Superman vive en un mundo bastante inocente, siendo el único superhéroe, pero en esta época tanto SR como MOS, han demostrado que Superman es tan grande que se distorsiona en el mundo en el que vive, lo mismo pasa en los comic, no me trajo que Batman y Superman vivan en el mismo universo comiquero, ya que Superman en un día podría limpiar Gotham del crimen y no lo hace.

    El Superman que has resumido, si me gustaría que estuviera junto con el Batman de Nolan (que es muy fiel a la esencia que le dieron sus creadores, como lo es este Superman), ya que me ese mas verosímil y creo que habría más química como equipo.

    Muchas gracias por compartir esto y de esa manera.

    Para terminar ¿Qué piensas del retraso de la peli BvsS?

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  3. He de decir que lo único que me he leido de superman ha sido su muerte, he tratado de leer otros y me he echado para atrás, pero voy a intentarlo con este, estoy de acuerdo contigo en el tema de los universos, desde luego Marvel tuvo mucha más visión, y quitando algunas adaptaciones a los nuevos tiempos, las historias tienen más continuidad y "más sentido" a veces, leyendo Batman, te das cuenta de que han tratado de subsanar una chapuza con otra chapuza aún más grande. supongo que por eso, Disney compró Marvel y no DC, dicho esto, voy a buscar este comic a ver que tal,

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  4. Y tenía los labios pintados.

    Pues toca buscarlo y leerlo, solo que mientras lo buscaba me he comido un spoiler del tamaño del Sol. AY.

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  5. Slayerthecrow: ¿Hay algún buen cómic de la Mujer Maravilla? Lo pregunto sin maldad. Me gustaría leer alguno.

    Gargoyles: Hay muchas razones por las que una película puede retrasarse. Si es para asegurar que el resultado final sea mejor, me parece estupendo. El 2016 no está tan lejos. El tiempo vuela.

    krol con k: La muerte de Superman vendió tebeos, eso no tiene duda; pero como obra no es gran cosa. Es hijo de su época, y no fue la mejor de las épocas para los cómics de superhéroes.

    LacraESECEFE: Vaya, para una vez que no me echo encima la capa de Bróchez el Destripador.

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    1. Buena pregunta
      Aqui dificilmente consigues cmics asi que no he tendio mucha oportunidad de leer algunos.
      No esta de mas nunca leer los clasicos en esas copilaciones.
      Bueno al menos con ver linkara sabes que no debes comprar el especial de Amazzones attacks
      Uno que escuche y que me intereso leer fue JLA: A LEAGUE OF ONE.
      Es un one shot asi que tienes principio y fin con eso sin muchas complicaciones

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  6. La razón por la que Superman no limpia Gotham es porque la editorial tiene que lanzar cómics de Batman todos los meses de manera indefinida y resulta muy dificil hacer historias entretenidas si apenas hay criminales. En los cómics se explica con Batman diciendo a Superman que no se acerque a su ciudad o que el hueco dejado los criminales encarcelados son rellenados inmediatamente por otros nuevos.

    Por eso estas historias fuera de la continuidad editorial son tan buenos cómics, tienen un principio y un final que no tienen que respetar el status quo.

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  7. Hola Tipo de la Brocha un saludo, disfruto mucho de tu blog. Si hay buenos comics de Wonder Woman la etapa de George Perez (toda) es la mejor, las etapa de Phil Jimenez y la de Greg Rucka o los comics actuales de Bryan Azzarello y Cliff Chiang en los nuevos 52 si buscas algo mas salvaje pero interesante.

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  8. Anonimatus: Batman utiliza Gotham como vía de escape para su mala leche. Debería acudir a un psiquiatra y dejar que Superman barra la ciudad de villanos como el superheroico barrendero que es.

    Anónimo: No hace mucho me pareció ver un tomo de George Perez en Fnac. Estuve a punto de comprarlo. Estaré atento. Muchas gracias por la recomendación.

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  9. gracias por la recomendación, es un pedazo de Elseworld! Recomienda más!

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  10. Excelente entrada Tipo de la Brocha
    Este es un croosover que pensé nunca ver pero me ha encantado lo malo es que me imagino que ha de ser muy difícil de encontrar...

    Seria bueno que hicieras una reseña de los Robocop de Frank Miller

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