24 de marzo de 2014

Transformers: War for Cybertron

Hace muchos, muchos años, cuando aún jugaba a la NES sin recurrir a emuladores y el sello de calidad de Nintendo rara vez era sinónimo de calidad, supongo que alguna vez llegué a preguntarme por qué no había ningún videojuego de Transformers a pesar del éxito de la serie de dibujos animados y los juguetes. No sólo las Tortugas Ninja y el tío Gilito habían dado el salto a los 8 bits, ¡es que incluso Fétido Adams y aquella pésima película de Bruce Willis en la que le obligaban a robar obras de Da Vinci tenían su propio videojuego!

¿Cómo podía ignorar la industria del entretenimiento electrónico una de las franquicias más populares de mediados de los ochenta? ¿Estábamos tontos o qué?


Un poco de historia


El caso es que, aparte de un par de juegos de Spectrum y Commodore de los que nunca supe y sobre los que no me he molestado en investigar, también había un juego de Transformers para la NES. Sin embargo, de no ser por Internet sería imposible que hubiese llegado a conocerlo. The Transformers: Mystery of Convoy sólo salió en Japón e hizo bien en no cruzar las fronteras del país del Sol Naciente y el pescado crudo, porque su dificultad exagerada hacía que pasárselo fuera tan improbable como que Hot Rod sustituyese a Optimus Prime en nuestro baúl de juguetes por mucho que nos lo vendiesen como el héroe definitivo de la nueva generación en la película de 1986.


En 2004, finalizado el ciclo de vida de las videoconsolas de 16 y 32 bits (fijaos si había llovido), Melbourne House desarrolló para PlayStation 2 el primer videojuego decente de Transformers. El título se basaba en la nueva serie de televisión Transformers Armada y en él podías elegir entre tres Autobots distintos, liarte a tiros con los Decepticons, transformarte a placer y usar Mini-Cons para potenciar tu armamento y habilidades. Incluso me planteé comprarlo hasta que probé una demo y me dejó frío. Además, no conocía la serie, y la jugabilidad podía mejorarse.


Algunos años más tarde, Michael Bay se convirtió en el director del primer largometraje de acción real de Transformers y pulverizó la taquilla con sus superproducciones repletas de acción, adrenalina, tías buenas y estupidez sin parangón. Ni se me pasó por la cabeza dar una oportunidad a los videojuegos basados en las películas. Todo buen jugador sabe que 9 de cada 10 adaptaciones de películas son mierdas fritas, y como en este caso las películas ya eran bastante malas por sí mismas, elegí no arriesgarme.


Así llegamos por fin a 2010. Cuando todo parecía perdido y la esperanza sólo era un lejano recuerdo, High Moon Studios sorprendió a propios y extraños con Tranformers: La guerra por Cybertron. El juego no sólo molaba un huevo, sino que también respetaba el canon de la serie, con lo que se ganó el beneplácito de los fans.


War! What is it good for?




Como podréis deducir si aprobasteis la educación primaria, La guerra por Cybertron nos lleva a Cybertron, el planeta mecánico donde los Transformers vivían en paz y armonía desde los tiempos de Maricastaña haciendo lo que sea que hagan los robots gigantes inteligentes cuando no están partiéndose los engranajes. Cambios de aceite, limpieza de baterías... esas cosas. Pero ahora la guerra civil ha estallado y hay dos facciones empeñadas en abollarse la carrocería: los Autobots, liderados por Zeta Prime, y los Decepticons, que siguen a Megatron. Ambos bandos se tienen una tirria de Unicron y muy señor mío.

Al principio de la historia, Megatron ha descubierto dónde se encuentra el Energon Oscuro, una nueva fuente de poder que podría inclinar la balanza a su favor y ahorrarle tener que soltar frases lapidarias para reafirmar su posición cada cinco minutos, mientras que Optimus Prime está esperando a que haya una vacante en el alto consejo Autobot.

Los fans sin duda celebramos que War for Cybertron se ahorre a los Witwicky de turno y se centre en explorar el meollo de la eterna batalla entre Autobots y Decepticons antes de que se convirtieran en los primeros turistas de la Tierra, expandiendo y a la vez reinventando esa parte de la historia que el primer episodio de la serie de televisión se ventilaba en sus cinco primeros minutos y que el cómic número 1 de la colección de Marvel resumía en cinco páginas.

Hecho unos zorros tienen el planeta. Cómo se nota que ahí no vive una mujer.


¡A jugar!


El principal modo de juego es el modo campaña, que podemos pasarnos en solitario o bien, si tenemos suerte de encontrar a alguien que juegue con nosotros a estas alturas de la película, en modo cooperativo. En cualquier caso, tened en cuenta que la utilidad de los compañeros controlados por ordenador en la campaña individual es inversamente proporcional al número de tacos que pronunciaremos cuando nos dejen vendidos.

El modo multijugador no lo he probado ni me interesa, aunque supongo que será parecido al de otros shooters en tercera persona.

La campaña se divide en diez capítulos, cinco para los Decepticon y cinco para los Autobots, para que ninguno se sienta discriminado. Yo empecé jugando con los Decepticons, porque mi totalitarismo recalcitrante encaja con sus ideales y porque soy demasiado cuadriculado para empezar a jugar por el capítulo V. Además, eso de que Optimus dé discursos sobre la paz y luego vaya partiendo a otros robots en dos con su gigantesca hacha de Energón me parece una hipocresía.

Para jugar cada uno de esos capítulos, podemos elegir entre tres Transformers distintos, y lo mejor es que no sólo contamos con los indispensables Optimus Prime y Megatron, sino también con Bumblebee, Ratchet, Ironhide, Jetfire, Starscream, Soundwave, Brawl... ¡La lista es interminable, monada! Incluso hay algunos Transformers menos conocidos, como Warpath, un robot-tanque con el cañón montado en el pecho que sólo recuerdo por ser uno de los muñecos más ridículos de la línea de juguetes de Hasbro.

Warpath tal y como era en 1985. No superó la ITV.

Warpath después de pasar por el taller de Unreal Engine 3.

High Moon Studios ha resideñado a Autobots y Decepticons para dotarlos de un aspecto acorde con los tiempos modernos que corren, con pistones moviéndose y Energon relumbrante corriendo por sus "venas", lo que los aleja de la sencillez de los dibujos de la serie original. Aun así, todos los Transformers son perfectamente reconocibles, a diferencia del montón de chatarra informe de las películas de Michael Bay.

En cuanto a los vehículos, hay que mencionar que no son terrestres, sino de Cybertron, por lo que no veréis ningún Volkswagen Escarabajo de color amarillo recorriendo la A-6 hacia Iacon.

¡Menudos hombros, Optimus! ¿Cuánto press vertical hacéis por aquí?

En cuanto a la dinámica de juego, no es original, pero está muy bien implementada y satisface las ansias de acción de los fans de Transformers que crecieron con la serie de dibujos animados de los ochenta, caracterizada por su animación prehistórica de bajo presupuesto. En aquel entonces no éramos muy exigentes.

War for Cybertron es un shooter en tercera persona en la línea de Gears of War. Nuestro personajeocupa buena parte de la pantalla y la cámara se sitúa a su espalda, pegándose aun más a él cuando hacemos zoom para disparar con precisión. Me recuerda a la forma única que tenía Sergio Leone de filmar planos de caballos: con la cámara enfocando directamente al culo.

A pesar de que hay distintos tipos de Transformers (Líderes, Soldados, Exploradores y Científicos), sus cualidades y habilidades no varían en exceso de unos a otros, a salvo de los Seekers y los Autobot Jets, que en su forma de caza cybertroniano pueden volar libremente por la pantalla para atacar desde las alturas sin poner en juego su brillante trasero metálico.

El gran pequeño aporte de War for Cybertron, lo que le dota de singularidad, es que todos los Transformers pueden alternar en cualquier momento entre su forma de robot y de vehículo. De lo contrario, no hablaríamos de Transformers, sino de robots a palo seco y sería más aburrido.

Como robots, podemos disparar a mansalva o luchar chasis a chasis si estamos tan cerca del enemigo como para ver una pegatina que dice "I ♥ Energon" . Las armas que hay desperdigadas por las pantallas son las típicas que podemos encontrar en cualquier juego de este mismo estilo: escopetas, lanzacohetes, rifles de francotirador, granadas... aunque, por supuesto, todas han sido rebautizadas con nombres futuristas como "bláster iónico" o "fusil de neutrones" para no desentonar.

¡BANG! ¡La pucha!

En cambio, en forma de vehículos dispondremos de armamento diferente, más potente y a veces ilimitado, y además podremos desplazarnos a mayor velocidad, haciendo que realmente sea útil alternar entre un modo y otro según la situación, aunque a veces estés más pendiente de no acabar en el desguace que en dar con la estrategia más adecuada para superar la batalla.

Quizá algún fan muy pijotero se lleve las manos a la cabeza cuando vea que Megatron no se transforma en pistola ni Soundwave en radiocasete (aunque el segundo se acerca a esa transformación cuando aparece como enemigo de final de fase en la campaña de los Autobots), pero sinceramente no me imagino un radiocasete reproduciendo canciones de Stan Bush a todo trapo para evitar morir en el fuego cruzado.

♪ Six days on the road and I'm gonna make it home tonight ♪

Las pantallas se desarrollan de forma lineal, por lo que es imposible perderse; y aunque es cierto que los escenarios varían bastante dentro de los límites que ofrece la naturaleza mecánica de Cybertron, todos los niveles son muy parecidos en cuanto a su estructura, alternando zonas de plataformas y zonas de batalla. De vez en cuando hay que pulsar algún interruptor, pero la mayor parte del tiempo estaremos desplazándonos de un punto a otro, pegando tiros a robots genéricos y buscando cajas con energía y munición que nos permitan sobrevivir otro asalto más.

Las fases de los jets, adaptadas a su capacidad de vuelo, son las únicas diferentes del resto, con enfrentamientos aéreos y partes en las que volamos esquivando bombas, rayos láser y otra chatarra espacial. Me recuerdan un poco al Lylat Wars de Nintendo 64, pero sin conejos viejos latosos. Además, en estas pantallas podemos pedirnos al traicionero Starscream y al agnóstico Jetfire, dos de mis Transformers favoritos. Supongo que lo mismo opinan los fans de Macross. *Cof* plagio.

Conseguiré que mi nombre aparezca en una placa. ¡Como en Top Gun!

Los jefes finales requieren algo más de técnica que disparar a lo loco, aunque tampoco nos devanaremos mucho los sesos. Basta con saber que los jefazos serán inmunes a nuestros ataques hasta que descubramos las dianas de color rojo intenso a las que tenemos que disparar. Para que no nos despistemos, nuestro equipo de Transformers mantendrá una breve conversación al respecto identificando los puntos débiles del enemigo. Y yo que pensaba liquidarlos saltándoles encima de la cabeza como si fueran tortugas del Super Mario Bros...

De todos modos, más os vale estar preparados para tener nerdgasmos enfrentándoos a los MORROCOTUDOS Omega Supreme y Trypticon. No hay enemigos más grandes que estos.

Sólo parece pequeño porque está en el quinto pino. Deberíais verlo en el espejo retrovisor.

War for Cybertron es un juego de acción en tercera persona tan bueno como cualquier otro, al que se suma el hecho de poder manejar a los Transformers sin sentirnos profundamente defraudados. Su único defecto es que el doblaje español debería haber sido latino. Starscream quiere almorzar emparedados de Energon.

8 comentarios

  1. A mi también me extrañó muchísimo la ausencia de juegos de Transformers durante su época de mayor popularidad.

    En cuanto a los juegos basados en las películas el primero es bastante entretenido y si elegimos el bando Decepticon podemos cambiar los acontecimientos de esta. El segundo no lo he probado pero el tercero es una precuela de la tercera película y su estilo de juego es muy similar al de War for Cybertron, no es tan bueno pero es bastante entretenido.

    La verdad es que prefiero que Megatron se convierta en tanque, la forma le va como anillo al dedo, mucho mejor que convertirse en una pistola y depender de otros Decepticons para poder usar toda su potencia, aunque eso no es nada comparado con la ridícula transformación que tenía en los cómics, una jodida pistola de tamaño humano.

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    1. La pistolita tenía su gracia como juguete. El tanque le pega más. Alternativa: un tirachinas.

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  2. A mí no me van nada los juegos, pero como fan de los Transformers y miembro de ACAT (http://www.asoc-acat.es/portal/), en cuanto vi este libro (http://www.parkablogs.com/content/book-review-art-of-transformers-fall-of-cybertron) vi que tenía que comprarlo.
    Por youtube hay varios vídeos del juego y las animaciones que conforman la historia están muy bien hechos.

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  3. Genial reseña. Me gustan mucho los Transformers y desde pequeño me pregunte si habrian hecho algun juego. Ahora se que si!!!! Tiene una secuela, Fall of Cybertron, aunque dicen que no es tan buena. Pero en ella puedes llevar a los Dinobots. Un pequeño plus.

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  4. dececon: Ese libro mola muuuuucho. No creéis necesidades de compra en mí, por favor.

    JoakinMar: Sí, lo mismo he leído yo sobre la secuela. A la tercera va la vencida. ¡Gracias!

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    1. Fall Of Cybertron tiene una historia mejor aun que en WFC, y encima cada personaje tiene habilidades distintas. Tal vez el juego es un pelín más corto, pero la trama y la jugabilidad son impresionantes. El manejar Grimmlock y como va descubriendo lo que le pasa es una gozada

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    2. Y se me olvidaba, la banda sonora también es la leche https://www.youtube.com/watch?v=PqglYYAwHJg

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  5. te parece una hipocresía que optimus mate decepticons para restaurar la paz en cybertron??? Alguna vez escuchaste la frase " SI QUIERES PAZ, PREPÁRATE PARA LA GUERRA"?

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