17 de marzo de 2014

Xena: Una suite amarga

Los musicales son un género que no me atrae en lo más mínimo. Me gustan la música y el cine, pero eso no significa necesariamente que me gusten juntos. Es como cuando George Constanza quiso mezclar sexo y sándwiches de pastrami. En teoría, debería funcionar, pero la realidad demuestra que hay cosas que es mejor no mezclar.

No obstante, tampoco puedo decir que odie los musicales, porque hay unos pocos que me entusiasman, como por ejemplo Granujas a todo ritmo o La pequeña tienda de los horrores; pero eso es porque son algo más que una ristra de canciones unidas por un hilo argumental endeble.

Ahora bien, por regla general, tres cuartas partes de lo que sucede en un musical no vienen a cuento, o podrían resumirse en unas pocas líneas de diálogo, y muchas veces las canciones sólo sirven para dilatar el final de la historia. Ya lo decía Homer Simpson: "cantar es la forma más rudimentaria de comunicarse".

También me cuesta mucho involucrarme a nivel emocional en la trama cuando los personajes están dispuestos a cantar sobre cualquier problema. ¿Cómo voy a preocuparme de si los Von Trapp conseguirán escapar de los nazis, si a la mínima de cambio se ponen a cantar y corretear por el monte? Así no hay manera, hombre.

Por eso, me sorprende que Robert Tapert, productor de Xena: La Princesa Guerrera, escogiera precisamente el momento en que la serie estaba patas arriba para hacer un episodio musical y, lo que es más, valerse de él para devolver a los personajes a su status quo.

Imagino que casi ninguno de vosotros habrá seguido la serie hasta el punto de saber ubicar este episodio dentro de un arco concreto, así que voy a poneros en situación.

La historia se remonta al viaje que hicieron Xena y Gabrielle a Britania para ayudar a Boadicea a derrotar a Julio César. Y lo hacen sin ayuda de una máquina del tiempo a pesar del siglo que separa la rebelión de Boadicea de la muerte de César. Sí, es un anacronismo, pero ¿qué son cien años entre amigos? Al menos no estamos hablando de conocer al niño Jesús como ocurrió en el especial navideño.

Allí un sacerdote dio a Gabrielle gato por liebre para conseguir que se manchase las manos de sangre, y la chica acabó montándoselo con una llamarada infernal y llevando la simiente del demonio Dahak en el vientre. (El polvete con el fuego demoníaco, por cierto, no dura ni cinco minutos. Uno casi se espera que al terminar, Gabrielle diga: "¿Eso es todo?".)

No te preocupes, a todas las llamaradas infernales les pasa de vez en cuando.

La semilla del mal nació de un día para otro y, para alivio de su madre, no era una aberración con cuernos, garras y costras, sino una bebita muy mona, a la que Gabrielle llamó Esperanza, en honor a un tema de Björk.

Pero la naturaleza del bebé era maligna, y Esperanza no tardó en cobrarse su primera víctima. ¡Menudos gamberretes estaban hechos los críos en la antigua Grecia! A pesar de ello, Gabrielle, cegada por el parto sin epidural, envió a su hija río abajo en una cesta, a lo Moisés, para evitar que Xena la convirtiera en un pincho moruno. Luego le dijo a Xena que había arrojado a la niña por un barranco. Si colaba, colaba.

Dicen que nunca abandones la esperanza. Dudo que se refiriesen a esto.

Algún tiempo después, y aprovechando los puntos que les quedaban de la Tarjeta Travel Club, Xena y Gabrielle viajaron a China, donde la Princesa Guerrera se cobró una venganza largo tiempo postergada asesinando al emperador Rollito de Primavera.

Obviamente el villano no se llama Rollito de Primavera, pero es difícil recordar un nombre chino y no pienso ponerme a buscarlo ahora. Además, seguro que tampoco sabría escribirlo. Lo importante es que Gabrielle estaba muy disgustada con aquello de la venganza, así que Xena le hizo creer que el emperador seguía vivo.

¿Las tías se mienten unas a otras? Los cimientos que sostienen todo lo que creía saber se tambalean. Modo sarcasmo off.

Nos llevaremos este libro como souvenir. Se titula El tao de la sexualidad. No eran espabila'os ni na' esos taoístas.

Varios episodios de relleno más adelante, Esperanza, que crecía muy deprisa, llegó hasta Grecia (desde Britania y río abajo, ajá) y se alió con Callisto, la Barbie homicida. ¿Su plan? Matar a Solan, el hijo de la Princesa Guerrera.

El episodio, digno de la mejor epopeya griega o de una telenovela venezolana del montón, llevó a Xena a culpar a Gabrielle de la muerte de Solan. La bardo, sintiendo que había fallado a su amiga y dándose al fin cuenta de que Esperanza era más mala que el Muñeco Diabólico, echó matarratas en el caldo de pollo de la niña. Gabrielle pidió perdón a Xena, pero ya era demasiado tarde para disculparse, y su amistad se esfumó como un abogado codicioso entre las mandíbulas de un tiranosaurio creado con ingeniería genética.

Somos unas chicas muy perversas.

¿Qué clase de milagro podría ayudar a nuestras heroínas a limar asperezas y restaurar el fuerte vínculo que había entre ellas? Si habéis respondido "¡El milagro de la música!", estáis un poco grillados y sois de un cursi que da repelús. Pero tenéis razón. Así comienza Una suite amarga:

Afligida por la pérdida de su hija y de su novia lesbiana mejor amiga, Gabrielle se refugia en el poblado de las amazonas, donde se somete a un ritual nudista de purificación. Esto significa que una doble de cuerpo con un culo estupendo está recibiendo azotes en lugar de la actriz. Al menos en este sentido, el episodio no empieza nada mal.

Uy, qué gustito da que te azoten el culete con ramitas de abedul.

Xena, entre tanto, ha subido a lo alto del pico más nevado de toda Grecia para entonar un canto deprimente con muchas "aes". Dos mil metros más abajo, un poblado de ovejeros muere enterrado por un alud.

Ares, el dios de la guerra, se acerca a la guerrera y le dice que en lugar de quedarse ahí parada imitando la llamada de apareamiento de la foca ocelada, debería vengarse de Gabrielle. ¿A quién no le atrae el conflicto?

Lo único más frío que su mirada son sus pies.

Xena acepta la sugerencia de Ares y se planta en un santiamén en el poblado de las amazonas, donce hace un tiempo estupendo. Estos cambios de temperatura son fatales para el cutis. La guerrera echa el lazo a Gabrielle y la arrastra a caballo por media Grecia hasta un acantilado.

Supongo que la intención de los guionistas era rodar una escena dramática, pero a mí aún me duelen los costados de tanto reírme. Que te arrastren por el suelo a caballo tiene que ser la mar de doloroso; pero cuando haces que la víctima derribe una valla, pase por encima de una fogata, choque con una roca y prácticamente haga ski acuático, acabas convirtiendo tu gran escena trágica en un festival del humor.

¡Por Dios, si es que solo les faltaba pasar por un charco de brea y un gallinero para que esto pareciera un corto animado de los Looney Tunes!

Y si miran a su izquierda, verán el monte Olimpo.

Dispuesta a arrojar a Gabrielle al mar como un vertido tóxico cualquiera, Xena recurre a su fuerza prodigiosa y, gracias a unos cables borrados en posproducción, levanta a Gabrielle por encima de su cabeza.

La imagen es ideal para la carátula de la banda sonora. Eso es un hecho.

El disco más vendido en Pukekura, Nueva Zelanda.

Gabrielle se recupera en ese instante y arrea un juanetazo a Xena en todo el colodrillo.

¿Cómo narices puede seguir la bardo viva después del paseo a caballo? Es un misterio, pero lo raro es que también le queden fuerzas para incorporarse a cámara lenta, gritar "¡¡¡TE ODIO!!!" y cargar contra Xena. Debe de haber desayunado Frosties de Kellogg's. Despiertan el tigre que hay en ti.

Te voy a dar una patada en el @#$% que te va a salir leche por las *!!*@.

Llegado este momento, y por exigencias del guión, la Princesa Guerrera pasa de ser una luchadora de reflejos sobrenaturales a no poder esquivar a una lisiada vestida con toga, y ambas mujeres caen por el acantilado y se hunden en el mar. ¿Dónde están las llaves?, matarile, rile, rile. ¿Dónde están las llaves?... En el fondo del mar, ahí están.

Y así de repente, como quien no quiere la cosa, empieza a sonar una melodía esotérica mientras una voz superpuesta dice: "Deja que las aguas del gran mar de la vida te envuelvan, sumérgete en sus profundidades hasta que te pierdas a ti misma. Sólo cuando llegue ese momento, te volverás a encontrar".

¿Qué porras es esto?, ¿un disco de autoayuda?

Así que ahí estaban mis Madelman.

De pronto, Xena aparece en un río, arrastrada por la corriente. La guerrera está desnuda, pero ver, lo que se dice ver, no vemos mucho, porque el agua está bastante turbia. De todos modos, quien quiera deleitarse con Lucy Lawless a sus cuarenta tacos en cueros puede ver Spartacus.

Unas manos sacan a Xena del agua y la dejan en tierra. Cortamos a un primer plano de los labios de una mujer, que se inclina para darle un beso a Xena y despertarla cual Bella Durmiente. Acabamos de recuperar al público masculino.

La mujer no es otra que Callisto, que recientemente ha debido de visitar a su estilista y parece un juglar con tetas. Si buscáis información sobre este episodio, acabaréis por encontrar algún análisis sesudo sobre los paralelismos entre su iconografía y las cartas del tarot. Y entre esos paralelismos está el vestuario. El de Callisto, por ejemplo, es un reflejo del Loco de la baraja Rider-Waite.

En este artículo, sin embargo, no vais a encontrar esa clase de paridas. ¿Cómo narices iba a prestar atención a esos detalles cuando estoy viendo imágenes tan sugerentes como esta?

Hay pornos más sutiles.

Con tanta pierna y escote a la vista, uno se distrae fácilmente, pero si os fijáis un instante en el decorado, os daréis cuenta de que parece sacado de las alucinaciones dementes de un adicto al LSD. No sé si seguíais mucho esta serie, pero los decorados suelen consistir en cuatro chabolas en medio del campo, así que es un gran cambio. Quizá incluso a mejor.

Sin más preámbulos, comienza la primera canción propiamente dicha del episodio, que, por lo psicodélico de su naturaleza, me resulta bastante difícil de describir con palabras, sobre todo a partir del punto en el que el perrito que acompaña a Callisto comienza a participar en las rimas. También hay un coro de animales formado por un águila, un toro y un león, y una esfinge generados por ordenador. ¡Incluso el dios Anubis se apunta al espectáculo! La repanocha.

Juro no volver a comer burritos antes de acostarme.

Aunque resulta difícil sacar nada en claro cuando te hablan en verso y la pantalla no para de lanzarte imágenes extravagantes a la cara, enseguida nos enteramos de que Xena está en Illusia, un mundo de fantasía en el que las mentiras pueden ser verdad, y la verdad, mentiras. Os pondría un ejemplo, pero eso exigiría un esfuerzo intelectual por mi parte, así que... ale, ale.

Gabrielle también llega a Illusia y, al igual que Xena, lo hace completamente desnuda. En su caso, eso sí, la desnudez es más evidente, porque, al contrario que su amiga, se muestra pudorosa con su cuerpo; cosa que me encanta. Como a Gonzo las gallinas con ligueros.

Joxer se presenta a sí mismo como el guía de Gabrielle y canta una nueva versión del tema Joxer the Mighty, que habremos oído cerca de un millón de veces a lo largo de la serie y que, pese a lo ridículo de su letra, es condenadamente pegadizo. De hecho, es más que pegadizo. Es contagioso. Con deciros que el otro día oí a un compañero de trabajo tarareándola y él ni siquiera veía la serie...

Así que no te depilas ahí abajo, ¿eh? Me parece bien. Siempre me ha gustado al natural.

Callisto conduce a Xena hasta una oscura fortaleza donde una legión la recibe proclamando su nombre: "Xeeena... Xeeena... Xeeena...". A estas alturas, por cierto, Xena lleva un buen rato vestida. De lo contrario, lo único que hubiéramos oído sería "¡Eso es carne y no lo que le hecha mi madre al cocido!", o "Bonitas piernas, ¿a qué hora abren, guapa?".

Los soldados ejecutan un breve numerito musical y luego el mismísimo Ares entra en escena, vestido de rey y acomodado en el típico Trono Giratorio para Dar Efecto DramáticoTM. El dios de la guerra se incorpora y, con un corte de su espada aquí y allá, deja a Xena desnuda otra vez. En el argot televisivo, esto se conoce como mantener los índices de audiencia.

Los soldados se abalanzan sobre Xena y ésta desaparece entre choques de armadura. En contra de lo que una mente sucia como la vuestra o la mía pudiera pensar, cuando los soldados se apartan, la Princesa Guerrera no parece la protagonista de una salvaje campaña publicitaria para la promoción de productos lácteos. Simplemente le han cambiado la ropa por una más apropiada para el combate.

¿Insinuación sexual? No sé de qué me hablas.

Joxer, entre tanto, ha llevado a Gabrielle a Poteidaia, su pueblo natal, que está más cantarín, risueño y colorido que de costumbre. Mantener la comida en el estómago viviendo en un sitio así tiene que ser complicado.

Canción noña mediante, los vecinos del poblado, con la hermana de Gabrielle a la cabeza, la convencen de que acabe con Xena, porque ha jugado con su mente y la ha tenido engañada. Sí, eso está mal, pero a mí lo que más me enerva es su manía de crujir los nudillos. ¿Puedo matarla por eso?

Qué dulce. Voy a potar.

Xena y Gabrielle, sin saber que sólo una puerta se interpone entre ellas, avanzan la una hacia la otra entre filas de soldados y aldeanos, alentadas por cánticos de "guerra" y "paz", que en inglés suenan algo así como pisuorpisuorpisuorpis. Si lo repites137 veces delante del espejo a las doce de la noche, aparece Bud Spencer y te arrea un guantazo que te vuelve del revés. Probadlo, es divertido.

Nuestras heroínas abren la puerta al mismo tiempo y Gabrielle se abalanza sobre Xena. La guerrera la derriba y le clava su espada, matándola en el acto.

A continuación, Ares y Xena bailan un tango alrededor del cadáver. Tiene sentido.

Ahora esperas un hijo mío.

Al concluir el baile, Ares cierra la escena con un guiño a un musical mucho mejor que este: "Din-don, la zorra ha muerto". Es verdad que el juego de palabras del inglés original ("witch" y "bitch") se pierde al doblar la línea al español, pero más se perdió en Cuba.

Todos se marchan menos Xena, que tiene mucho en lo que pensar. Por ejemplo, en si tendrá futuro como cantante. El público del reality americano Celebrity Duets debía de pensar que sí, porque nuestra guerrera favorita llegó hasta la final del concurso; pero si hay algo que comparte el público de cualquier programa de televisión, venga de donde venga, es que no tiene ni puta idea de lo que habla. En cualquier caso, podéis escuchar a Lucy Lawless cantar Footlose con Kenny Loggins aquí.

La misma puerta se abre de nuevo y vemos a la verdadera Gabrielle en el umbral. La chica alucina al enterarse de que Xena ha sido capaz de darle matarile. Bueno, no a ella, sino a su doble onírica. La Princesa Guerrera también parece confundida. "Yo no te he matado", dice. "Sólo ha sido una ilusión". Gabrielle le pregunta si eso debe hacer que se sienta mejor.

Pues sí, qué pregunta más tonta. ¿O es que preferirías ser un guiñapo con dos ombligos tendido sobre un charco de sangre?

¡Soy una mujer, no intentes racionalizar mis sentimientos!

De golpe y porrazo, y como el guión exige un cambio de decorado, Xena y Gabrielle son transportadas por arte de magia a una sala oscura con muchas columnas. Aunque se nota a la legua que las actrices están actuando con una pantalla verde de fondo, el efecto digital es bastante resultón para el año en el que se rodó el episodio. Estamos hablando de 1902, ¿verdad?

Las chicas sacan las uñas y se ponen a caldo la una a la otra, lo que provoca un eco ensordecedor. Xena dice que el eco se debe a que están hablando del pasado, una deducción tan buena como cualquier otra dadas las circunstancias, y le pregunta a Gabrielle cómo se siente "ahora". La bardo grita con lágrimas en los ojos que está rota por dentro. Así me sentí yo cuando me di cuenta de que Renée O'Connor hacía playback. La sincronización de los labios es casi perfecta, pero ni siquiera es su voz. No me sentía tan decepcionado desde que descubrí que la rana Gustavo era un muñeco de trapo al que manejaba un hippy greñudo metiéndole la mano por el culo.

Xena y Gabrielle cantan acerca de su sufrimiento y vuelven a culparse la una a la otra de todo lo sucedido. Ay, cómo son las mujeres, un día tan amigas y al siguiente, ¡PAM!, están tirándose de los pelos. No es que eso tenga nada de malo, pero me gustaría saber por qué nunca hay ninguna piscina de barro cerca.

Ahora tengo ganas de ver El pelotón chiflado.

¿Por qué no pueden ser como Brigitte Bardot y Claudia Cardinale en aquel western francés?

El disco rojo con animalitos que vimos antes y que resulta ser la Rueda del Destino aparece en la sala y revienta en pedazos, dejando un agujero espacio-temporal allí donde estaba. Las chicas no cantan tan mal como para reventar el espacio-tiempo, pero voy a interpretarlo de esa forma porque es más divertido.

Los tentáculos de fuego de Dahak salen del portal, capturan a Gabrielle y la arrastran a un nuevo plató. Naturalmente, Xena la sigue porque la serie lleva su nombre y no está bien que le roben protagonismo.

Tras cruzar el portal, nuestras heroínas aparecen en el templo de Dahak, donde todo empezó. Ahora el edificio está enterito, pero la última vez que lo vimos se había derrumbado y convertido en Stonehenge. Si de algo puede vanagloriarse esta serie, es de mandar al cuerno a la Historia.

Una tumba se abre en plan súper tétrico y de ella sale una criatura que podría ser perfectamente un nazgul, el Espíritu de las Navidades Pasadas, o un dementor. La criatura comienza a cantar sobre el odio e invoca a seis figuras encapuchadas para que canten con él. Los encapuchados son Julio César, Callisto, Ares, un tipo cuyo nombre no recuerdo (sí, ese), y Xena y Gabrielle con lentes de contacto negras. Las llamaré Xena Gótica y Gabrielle Gótica.

Xena, que sigue la letra de la canción, dice que se están enfrentando al Odio. Es una opinión.

La Princesa Guerrera contra una discutible infracción de copyright.

Tras un corte de cámara muy extraño, Gabrielle acaba encadenada al altar de sacrificios, y Xena, crucificada a la cabeza del altar. La primera no alcanza a ver las bragas a la segunda, así que no os sintáis incómodos.

La Xena Gótica levanta un puñal contra Gabrielle, y la Gabrielle Gótica amenaza con partirle las piernas con un martillo a Xena. La pregunta es: ¿Cuál de las dos ha visto Misery recientemente?

Ante la gravedad de la situación, Xena y Gabrielle cantan, preguntándose cómo han llegado a este punto en sus vidas cuando no hacía tanto tiempo que celebraban la Navidad con Santa Claus.

¿Dónde quedaron aquellos paseos románticos bajo el sol de Lesbos?

Finalmente, nuestras heroínas comprenden que deben volver al camino del amor. Ya lo dijo Buda: "El odio no disminuye con el odio. El odio disminuye con el amor". Creo que el budismo sería mi doctrina favorita si sus preceptos fueran menos rotundos. Pero, claro, si la prohibición de consumir sustancias que alteren la consciencia aplica a los Doritos con sabor a chili, el budismo no es lo mío.

Hecha esa reflexión, los seis encapuchados explotan. Ellos tampoco soportan los musicales.

Ante Xena y Gabrielle se abre ahora una puerta a un escenario bucólico del que sólo les separa un arroyuelo y una cortina de agua. Allí les espera Solan, el hijo de Xena, que no tiene mal aspecto para... ya sabéis... estar muerto.

Xena dice que Solan es la causa de todo lo que les está sucediendo. No acabo de comprender por qué, pero eso explicaría el elevado número de desnudos y la violencia gratuita. Pensándolo mejor, retiro lo dicho. Xena es su madre.

Ser un niño muerto que se peina como el guitarrista zurdo de Iron Maiden te permite alterar la realidad.

Como sólo quedan unos pocos minutos para que acabe el episodio, Gabrielle llega a la conclusión de que esa debe de ser la salida y cruza al otro lado de la cortina de agua. Xena también lo intenta, pero el agua le quema la mano.

El espíritu oscuro, que seguía pululando por ahí, se troncha de risa y, al quitarse la capucha, descubrimos que es... ¡¿Otis el conserje?! No, Velma, espera. ¡Es Rollito de Primavera! O Jet Li en Érase una vez en China.

Es malvado porque vende productos piratas.

Xena confiesa que quizá matase un pelín a Rollito de Primavera cuando ambas estuvieron en China y, en un apasionado solo, dice que se arrepiente de haber mentido a Gabrielle y que siente mucho no poder estar con Solan. No lo sentiría tanto si le hubiese cambiado alguna vez los pañales en lugar de zascandilear por ahí con su amiguita.

Gabrielle viene a decir que "lo que sea", Rollito de Primavera explota porque sí, y Xena cruza al otro lado de la cascada. ¡Hurra!

Después de que nuestras heroínas comparan un momento íntimo, Xena se despide de su hijo, y ella y Gabrielle regresan al mundo real. ¡Y tan amigas, oye! Incluso se revuelcan juntas en la playa como un par de morsas risueñas.

¡Ja, ja, ja! ¡Se me ha colado una medusa en las bragas!

Por último, y en agradecimiento por haber llegado hasta aquí, tengo un regalo para vosotros, el episodio resumido en poco más de un minuto:

16 comentarios

  1. Anonadado me ha dejado... Tengo recuerdos vagos de esta serie de cuando la daban en La 2, no la recordaba tan mala, seguramente porque era bastante más joven e inocente(tm).
    No se que capitulo de los que has analizado me gusta más este o el: Xena y el día de la marmota (tm)
    XDDDD

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  2. Si no recuerdo mal, hubo otro capitulo musical. Era uno en el que Xena estaba embarazada, no se si de este niño u otro. Lo unico que recuerdo es que se metia en un duelo de rap con un negro y daba volteretas y todo. Si estaba embarazada!!!! Serie bastante absurda donde las haya, pero que junto con Hercules y los Vigilantes de la Playa amenizaba muchas de las mañanas de fin de semana.

    Por cierto, sin menospreciar a Xena, que buena que esta Callisto.

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  3. Dani "Chubasco": No es una serie mala, sólo cutrecilla. Los episodios entretienen y casi todos tratan de inculcar alguna lección. En este episodio te enseñan que cualquiera podría ser cantante si no fuera por la voz.

    JoakinMar: Mi mente ha debido de borrar ese episodio que mencionas. ¿Un rap? Jesús... Callisto hubiera sido una gran Ilithyia en Spartacus.

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  4. El historiador en paro que hay en mí no puede pasar por alto ese comentario del principio del artículo sobre que a Boadicea y Xena "solo las separan cien años"... vamos a ver, partiendo de que Xena es un pastiche histórico difícil de ubicar, vamos a decir que sus aventuras tienen lugar en algún momento entre la Edad de Bronce y la Edad Oscura de Grecia, pongamos hacia el 1.200 aC, lo que algunos historiadores llaman "la edad mitológica", porque gué en este periodo cuando se fraguaron los mitos homéricos. Boadicea, o mejor dicho, Boudicca, fue una reina britona que se rebeló contra los romanos en el 61 aC. Así que ambos personajes estarían separados por más de mil años de diferencia. Ya sé que todo esto te importará una mierda, pero tenía que decirlo o reventaba.

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    1. Yo me refería al tiempo que separó a Boadicea de César. Pero te agradezco la lección, porque en eso me había equivocado. Pensé que Boadicea era de los genuinos años sesenta d.C. He corregido el texto tomándote la palabra. ¡Muchas gracias!

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    2. Caray, qué rapidez de respuesta, me dejas anonadado. No merezco tu agradecimiento, pues acabo de darme cuenta de que, en mis prisas por gritar "HISTORICAL NONSENSE!", la he cagado pero bien: la rebelión de Boadicea pertenece, efectivamente, a los genuinos años sesenta dC, no aC como he puesto erroneamente en mi anterior post. La cosa tiene delito, porque hice una tesina sobre ese personaje hace solo un año y me sé su vida (lo poco que nos ha llegado) de memoria. SHAME ON ME!

      Por cierto, me encantan tus reseñas (de lo que sea), y si se admiten peticiones, me gustaría ver más cosas de comics (genial tu serie sobre Blueberry), y que ojalá vuelvas algún día a ponerte con los Masters del Universo. ¡Es un tema del que nunca tengo suficiente!

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  5. Me pregunto que estaba haciendo en mi infancia que fuera más importante que ver esta serie cuando la echaban por la 2...

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    1. Se me olvidaba añadir que las reseñas de series son mis preferidas. Ya sean las èpicas de juego de tronos, o las ... las.... "diferentes" como el coche fantástico (creo que ya lo mencioné algun otro dia que eran mis preferidas), o las de Marmalade Boy, Power Rangers y estas mismas de Xena. Sigue así ^^

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  6. "sobre Xena. La guerra la derriba y le clava su espada,"

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  7. pons007: Este tipo de entradas son también las más difíciles de escribir y las que mayor tiempo consumen, así que agradezco su buena acogida.

    Makk: Gracias por la fe de erratas.

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  8. Solo se me ocurre una palabra viendo ese movimiento de caderas de Lucy SinLey en el video. La palabra empieza por P y acaba por ajote. Como se conserva la tía. Parece ser que el amor lésbico-mitológico-cutreheróico conserva la mar de bien. Un saludo.

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  9. La Princesa Prometida20 de marzo de 2014, 10:44

    Jamás entenderé la poderosa atracción que ejerce Xena sobre los hombres.

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  10. Este episodio me recuerda por qué veía la serie sólo cuando no tenía nada mejor que hacer, joder que mala era.

    Una cosa que me molesta muchísimo es que el duo no aprendió nada de la experiencia con la hija de Gabriel y se ponen a proteger a la hija de Xena cuando esta también se queda embarazada mágicamente pesé a que los propios dioses le advierten que también va a ser un mal bicho por no contar lo que viene después.

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  11. Hola Brocha,

    Como siempre un post muy gracioso y curradísimo! Gracias! :)

    A mí Xena me encantaba cuando era más joven, me recuerda un poco al rollo que se llevaban en Buffy de coñas patateras súper graciosas (mi serie favorita del mundo mundial, sin contar claro, con las series manga....que no sabría ni ordenar las 100 primeras) Hacía años que no veía la serie y casi se me caen las cejas de la cara de tanto abrir los ojos!!....pues sí que les han pasado cosas a estas dos!!! por cierto...de quién son los hijos de Xena?? Casi me dan ganas de buscarme ese episodio para verlo entero...aunque claro....está el tema ese de la pereza, si eso ya…mañana….

    Bueno te recomiendo una serie manga que mola y sí, sí, he pillado que pasas del manga..¿por?

    Niños: "El ataque de los titanes!" La mejor serie del año pasado...flipante...y sí...es la respuesta a esos disfraces de tíos despellejados, sólo recubiertos de músculo (que no en porretas, guarretes) que habéis visto este carnaval pasado...

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  12. Álvaro Josué de Fernández-Bermejo Fernández: ¿Pajarote? Esa palabra ni siquiera existe.

    La Princesa Prometida: Yo tampoco. ¡Hombres!

    Anonimatus: No era mala, sólo cutre. La hija de Xena estaba to'o buena.

    Helena Niño: Para mí el manga tuvo su época. Ahora estoy volcado en los cómics americanos de superhéroes. ¿Qué le puedo hacer? Me gustan las mallas ajustadas y coloridas.

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  13. Alguien puede decirme como se llama la canción cuando cantan xena y gabrielle o un link que lo hagan es español latino o español de España, se los agradecería mucho *o*

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