24 de abril de 2014

Star Wars: Yoda Stories

Si buscáis un juego para PC sencillo que os permita pasar los ratos muertos sin recurrir al Buscaminas o al Corazones, tenéis un montón de opciones. En serio, ¿os habéis molestado en pensarlo alguna vez? La cantidad de juegos para navegador que uno encuentra en Internet es desorbitada: de aventuras, puzles, disparos, carreras... ¡y los hay incluso que son buenos!

Por otro lado, creo que ya sólo somos cuatro gatos los que utilizamos el ordenador para matar el aburrimiento con ese tipo de juegos. Cuatro gatos viejos y gruñones, además. El catálogo para smartphones es igual de bueno o incluso mejor que el que existe para PC.

Pero en 1997 no teníamos ese sinfín de posibilidades. Y ese fue el año en que LucasArts lanzó al mercado Star Wars: Yoda Stories, que en España se distribuyó bajo el sello de RBE.

Yoda Stories fue la segunda y última aventura de escritorio de la extinta LucasArts, lo que nos da una idea de su éxito. La primera fue Indiana Jones and his Desktop Adventures (traducida incorrectamente al español como Indiana Jones y sus aventuras de despacho), que salió en 1996 para Windows 3.x y estableció la fórmula a seguir por su sucesora.

Ambos juegos se abren en una pequeña ventana en el escritorio del ordenador, consumiendo muy poca memoria, y pueden cerrarse en un instante si es que alguien te sorprende mientras deberías estar estudiando o trabajando. En el Yoda Stories esta opción se llama "¡Escóndeme!".

También en ambos casos la mecánica es similar. Se trata de pequeñas aventuras generadas aleatoriamente en las que tenemos que resolver puzles y liquidar enemigos hasta alcanzar la meta que nos indiquen. "Desafíos rápidos y divertidos para cualquier edad o nivel de juego", decía el eslogan de la caja.

C-3PO en Indiana Jones y sus aventuras de despacho.

En Yoda Stories, LucasArts dejó atrás las junglas, los templos mayas y los nazis, y tomó como punto de partida el universo de la trilogía original de La guerra de las galaxias, mucho más amplio y rico en detalles que el México inexplorado de los años treinta en el que nuestro arqueólogo favorito se jugaba el pellejo. El resultado supuso una mejora respecto del título anterior en muchos aspectos.

En el juego asumimos el papel del joven Luke Skywalker, que, cansado de cazar ratas wombat en el desierto de Tatooine, se ha apuntado a un curso acelerado de entrenamiento Jedi en Dagobah. El maestro Yoda quiere que Luke se convierta en un hombre de pelo en pecho y, por lo tanto, en lugar de enseñarle giliflautadas como levantar piedras con la mente mientras hace el pino, le pide que colabore con la Rebelión en misiones de verdad, en las que muere gente y el destino de la galaxia está en juego.

-El pan traerme debes. La corteza crujiente y la miga blandita procura que tenga.

Lo primero que debemos hacer antes de montar en nuestro X-wing y saltar al hiperespacio, es buscar a Yoda en el pantano. El maestro de Jedi nos explicará cuál es nuestra misión y nos entregará un objeto vital para llevarla a cabo, ya sea una tarjeta-llave verde o un humidificador aluvial. Creedme, es mejor no preguntarse de dónde saca Yoda esos chismes.

En Dagobah, también podemos recoger a R2-D2, que, según el manual del juego, es "nuestra ayuda sensible al contexto", como el icono del interrogante en los programas de Microsoft. Yo lo llevo para no sentirme solo.

Tú siempre tan útil, Erredós.

Aunque la galaxia es grande, y más allá del Borde Exterior hay seres de nombre impronunciable con fetiches extraños, los planetas que podemos visitar en el juego se reducen a tres tipos: desérticos, nevados y boscosos, esto es, réplicas geográficas de Tatooine, Hoth y la Luna Santuario de Endor, aunque también nos daremos algún que otro garbeo por una nave imperial.

La variedad de escenarios es mínima, pero supone una mejoría respecto de Indiana Jones y sus aventuras de despacho, en el que no había más que junglas y más junglas.

Genial. Otro planeta con ewoks.

Para cumplir cada misión, antes debemos resolver una serie de objetivos menores, que están repartidos por todo el escenario y que encontraremos con ayuda de nuestro localizador de terreno. Así, por ejemplo, puede que para entrar en el santuario de los moradores de las arenas y recuperar el amuleto que nos ha pedido Yoda, antes necesitemos analizar una máquina imperial con un grupo sensor que previamente habremos intercambiado a un jawa por el holocubo que nos entregó un preso rebelde. Y vosotros pensando que el trueque pasó de moda en el 3.000 a.C.

Entre Luke y su objetivo se interpondrán cientos de soldados y oficiales del Imperio, así como tuskens, wampas, cazarrecompensas y otros viejos conocidos de esta ópera espacial. Por suerte, no hay ningún enemigo al que no podamos hacer frente con nuestro sable láser, el disparo de un bláster o el siempre eficaz detonador termal. También la Fuerza estará de nuestro lado una vez hayamos encontrado al fantasma de Obi-Wan Kenobi.

-Te veo bien, Ben. ¿Has perdido peso?

Al término de la misión, se nos dará una puntuación representada por el factor de Fuerza, cuya cifra dependerá del número de pantallas visitadas, los puzles solucionados y la dificultad de los combates. Aquí podemos hacer trampa los parámetros de la misión justo antes de acabarla para aumentar nuestra puntuación; pero, como no competimos contra nadie, sólo nos estaremos engañando a nosotros mismos. Yo lo hago igualmente, y eso no dice nada en mi favor.

Aunque las pantallas se generan aleatoriamente, por lo que ninguna partida es exactamente igual a la siguiente, el juego sólo tiene 15 misiones distintas. Yo les he puesto nombres para que suenen importantes:

El rescate del general Marutz: Los imperiales tienen secuestrado a un alto mando de la Rebelión en el planeta Etorasp, donde se venden los mejores helados de la galaxia. Debemos liberarlo antes de que los interrogatorios de Darth Vader le hagan cantar rancheras rebeldes.

El Halcón enjaulado: Los sicarios de Jabba el Hutt retienen a Han Solo en Tatooine y han confiscado su nave, el Halcón Milenario. Si no los rescatamos a ambos, quedaremos fatal con nuestro amigo y probablemente no volverá a invitarnos a sus locas fiestas de soltero en la Luna de los Contrabandistas.

Deja de meterte en líos, pirata.

Fin de la transmisión: El Imperio ha levantado una estación repetidor en los bosques de Tarsa, y están emitiendo propaganda imperial y canciones de la banda de Max Rebo y de Raphael a toda la galaxia. Si no destruimos la estación, la Rebelión jamás alcanzará su loable objetivo.

Congelado en carbonita: Jabba el Hutt está exhibiendo a Han Solo, congelado en un bloque de carbonita, en su palacio de Tatooine. A las visitas les encanta, pero nuestro deber es salvar a nuestro amigo. Otra vez.

Esto se está convirtiendo en una mala costumbre.

Fábrica de guerra: El Imperio está construyendo androides-soldado en una fábrica secreta del mundo helado de Neshtab para que en los pasillos de los Destructores Estelares siempre haya alguien con el que mantener una agradable charla sobre tuercas. Nuestra misión es volar la fábrica por los aires.

Princesa en apuros: La nave en la que viajaba la princesa Leia ha sido derribada mientras sobrevolaba los bosques de Nibiru. La chica anda algo extraviada y confundida porque ha perdido su secador de pelo, así que será mejor que vayamos a buscarla.

Princesas... Nunca están satisfechas.

El cristal Adegan: El Imperio ha atacado la laberíntica estación minera de Halm para hacerse con el cristal Adegan, cuyo poder podría incluso conseguir que las precuelas de La guerra de las galaxias nos parezcan buenas. Debemos hacernos con él antes de que caiga en malas manos.

El maestro es la presa: El cazarrecompensas Bobba Fett ha capturado a Yoda, al que el Emperador y Darth Vader se disponen a interrogar en la prisión imperial del gélido Lokondo. Si no queremos que el Imperio conozca su famosa receta de hongos de pantano, debemos rescatarle de inmediato.

-¡Espera! Si te llevas al maestro Yoda, ¿quién me instruirá con consejos crípticos y frases mal construidas?

La Linterna de la Luz Sagrada: Los ewoks han perdido su Linterna de Luz Sagrada, y sin ella no son más que unos ositos adorables con capucha, carentes de espíritu guerrero. Debemos viajar hasta Endor y ayudar a los ewoks a recuperar su reliquia; de lo contrario, crearemos una línea temporal alternativa en la que el Imperio se alzará triunfante. ¡Qué fuerte!

El Amuleto de los Sith: Hace la tira de tiempo, los Sith crearon un amuleto que podía dirigir la Fuerza hacia el bien o hacia el mal y que además quedaba fenomenal como imán de nevera. El Imperio lo ha localizado en el planeta desierto de Bakkah. Nuestra misión es encontrarlo antes de que Vader se haga con él y enfrentarnos al Lord Sith si fuera necesario para recuperarlo.

-¡Este amuleto debería estar en un museo!

Amenaza sobre Thaldo: La flota imperial conoce el emplazamiento de la base rebelde del helado planeta de Thaldo. Por desgracia, allí la cobertura es malísima, así que tendremos que acudir personalmente para ponerles sobre aviso. Con lo fácil que hubiera sido enviar un fax.

C-3PO, ¿dónde estás?: Mientras trabajaba como agente secreto en el desértico Tozeer, el C-3PO ha sido atacado y desmantelado por los Moradores de las Arenas. Ahora sus piezas están repartidas por todo el planeta. Es necesario recuperarlas todas para que los jawas puedan ensamblarlas y devolvernos a nuestro amigo... de una pieza.

Qué gustito da el racismo.

Contratiempo: En la base imperial de Argavat, el alférez Waldron, en realidad un espía rebelde, ha robado el Código Imperial de Combate. Al dirigirnos a la base imperial del planeta desierto de Argavat para reunirnos con él, unos cazas imperiales derriban nuestro X-wing y nos estrellamos en un bosque repleto de ewoks. Tenemos que encontrar la forma de salir del planeta y contactar con el espía.

El arma definitiva del Imperio: Aunque en Una nueva esperanza la Rebelión destruyó la Estrella de la Muerte de chiripa, ahora el Imperio está construyendo una segunda estación de combate más terrorífica en la luna sin aire de Varn. Si no la destruimos nosotros, ¿quién lo hará? ¿Los ewoks? Nah…

Luuke: Una de las fábricas de clonación usadas durante las Guerras Clon sigue en funcionamiento. La galaxia no puede soportar a dos como tú andando por ahí con esos pelos. Tienes que poner freno a la maquinaria imperial para siempre. Eso, o contratar un seguro de vida a tu nombre, matar a un clon, cobrar el seguro y repetir.

-Siempre he pensado en cómo sería acostarme conmigo mismo, ¡pero esto es demasiado!

Aunque en principio cada misión es independiente de las otras, existe cierta linealidad en el entrenamiento de Luke. Así, tras superar la quinta misión, Yoda someterá a su pupilo a una prueba que le llevará a enfrentarse a un reflejo de Darth Vader y, en el fondo, a sí mismo. ¡Igual que en El Imperio contraataca, pero sin niebla ni cámara lenta! Si derrotamos a la ilusión, sustituiremos el sable láser de Anakin Skywalker con el que comenzamos el juego por el sable láser de haz verdoso que Luke empuña en El retorno del Jedi.

Además, después de cumplir diez misiones, la Fuerza estará con nosotros sin necesidad de encontrar a Obi-Wan. Y tras la decimoquinta misión, Yoda nos ordenará que le traigamos un corazón de dianoga, que el maestro Jedi convertirá por arte de birlibirloque en un Corazón Espíritu con el que podremos sobrevivir a la muerte. ¡1UP!

-¡Qué reverso tenebroso ni qué porras! ¡Muereeee!

Como siempre se puede descubrir algo nuevo, en la última partida que jugué, encontré un huevo de pascua. Y fue por pura chiripa, sin buscar guías ni nada, como en los viejos tiempos. Me vine arriba.

Al final de la misión de los clones, si en lugar de volar por los aires la máquina de clonación (debo... resistir... la tentación), entramos por la puerta que hay arriba a la derecha, ¡encontraremos al clásico extraterrestre de las pelis de ciencia ficción de los años cincuenta! Cuando hablemos con él, porque eso es lo que haría una persona educada, nos "invitará" a subirnos a su platillo volante y nos llevará hasta otro planeta para presentarnos al mismísimo Indiana Jones. ¡Indy! Luke incluso hará un comentario acerca de lo mucho que se parece el arqueólogo a Han Solo.

Después de una charla muy breve, el extraterrestre partirá con Indy de vuelta a la Tierra, dejándonos a nosotros atrás sin medio alguno de transporte. Al extraterrestre no le preocupa, porque hay un clon vivo de Luke en el lugar de donde venimos. Esto es... aterrador.

Y si lo anterior no os parece ya bastante curioso, en el mismo planeta hay un cobertizo en el que podemos refugiarnos, pero Luke saldrá de él por su propio pie después de oír ruidos dentro. "Creo que acamparé fuera", termina diciendo. No lo pillo, pero me parece una genialidad.

-Me gusta tu sombrero. Creo que compraré uno igual a mi amigo Han.

Yoda Stories es un pasatiempo sencillo, entretenido y uno de los grandes olvidados de la larga serie de videojuegos de La guerra de las galaxias. Puede resultar algo monótono cuando ya hemos visto todos los puzles, pero sirve para pasar el rato cuando se está aburrido en casa sin nada mejor que hacer. Recuerdo tener un día así en 1996.

Si os ha picado la curiosidad, en eBay y Amazon hay copias del juego a la venta a precios más que asequibles. Igualmente, a poco tiempo que busquéis en Google, seguro que también podéis encontrar una versión gratis para descargar; pero, claro, eso os conduciría a afrontar un dilema moral al que no queréis exponeros, ¿verdad?

De todos modos, lo difícil es conseguir que el juego arranque en un sistema operativo que no sea de la Edad de Piedra sin recurrir a parches o máquinas virtuales.

Nota: Este artículo es una versión revisada del que escribí para ion litio a finales de 2008. Ha llovido, sí.

13 comentarios

  1. Que vicios me he pegado tanto a este como al de Indy, se que como mínimo me pase entre 10 y 15 porque lo de la fuerza si lo recuerdo pero lo del corazón no.

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    1. ¿Te atreviste con mapas grandes? Con el mapa más pequeño, puedes jugar diez o quince partidas en muy poco tiempo, pero de la otra manera las partidas se eternizan.

      Es una pena que tan poca gente conozca estos juegos. Tienen encanto.

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    2. Si que probe los mapas grandes pero eran jodidamente GRANDES, no jugué muchos de esos.

      Por cierto este articulo es una versión 2.0 del de ion litio no?

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  2. Pues tiene buena pinta el jueguecillo. Desde luego, mola mas que el Kinect Star Wars!!!!

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  3. Se dice "apechugad", chantajista sin alma...

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  4. "[Os toca] apechugar con ella". Se trataba de una elipsis, y los comentarios tienen que referirse al artículo.

    ¿Cuela?

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  5. Yo recuerdo que este juego lo vi jugar a mi hermano hace... no me acuerdo cuantos años, creo que 14 años.

    Pintaba bien.

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  6. ¿Cortar y pegar, tipo de la brocha?
    Aún asi tus reseñas siempre son geniales y las espero con asiduidad.
    Vamos, que eres un crack.

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    1. Haz una comparación de ambos artículos y fíjate también en todas las imágenes. No es sólo cortar y pegar. Aunque a primera vista parezca que soy un zángano ablandabrevas, me lo he currado bastante.

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  7. Estos juegos están muy chulos pero lo complicado es encontrar un día libre y matar el tiempo con este juego.
    Tiene buena pinta, lo pondré a la lista de cosas pendientes.

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  8. Chantajista!
    Yo sólo jugué algo al de Indy. La verdad es que paso de romperme la cabeza con emuladores y demás, pero estaría bien un porten flash o una maquina virtual online...
    Por cierto, no se comentará todo, pero se te lee religiosamente (hasta los tochos de He-Man)!

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  9. Lo conocía, tanto este como el de Indy. De hecho la frase de promoción de la caja que destacaba el componente de aleatoreidad ("Millones de partidas diferentes") todavía es una broma recurrente entre ambos con un amigo que también tenía el juego.

    Muy buen artículo!

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