19 de junio de 2014

Dragon Ball Z: Battle of Gods (2013)

¿Sabéis hace cuántos años publicó la revista japonesa Weekly Shonen Jump el último número de Bola de Dragón? ¡Hace la friolera de diecinueve años! ¡Diecinueve! Los niños que nacieron en 1995 ya pueden pedir un Amanecer Moscovita en el bar de la esquina y apostar dinero en el casino. Teniendo eso en cuenta, ¿a alguien puede de verdad extrañarle que cuando Akira Toriyama comenzó a colaborar en la producción de esta nueva película no se acordase ni de que A-18 era rubia?

Sí, ha llovido mucho desde 1995. El manga y el anime han evolucionado una barbaridad desde entonces y, por mucho que pueda pesar a los nostálgicos, dudo que Bola de Dragón vuelva a ser tan popular como lo fue en los años ochenta y noventa. Si le pusierais a un niño la serie de televisión ahora, probablemente le parecería un rollo patatero y no sería capaz de tragarse sin protestar los 1.679 episodios que dura el combate con Freezer, ni aquel episodio íntegramente dedicado a la transformación de Cell en su forma perfecta. Según la edad, puede que incluso se dé cuenta de que la calidad de la animación deja mucho que desear en comparación con la de las series actuales.

No podemos culpar a los críos por tener razón. Bola de Dragón no ha envejecido bien. Es extraño que yo lo diga, porque en su día fui el mayor aficionado de la serie que os podáis imaginar. Grababa todos los episodios de la tele en VHS, tenía la colección completa de cómics de la serie blanca y de la serie roja, leía guías de personajes hasta saberme de memoria las sandeces más descabelladas que puedan ocurrírseos (¿quién sabe cuál es el plato favorito de Zankoku Kuma?)... ¡Incluso llegué a convencerme a mí mismo de que el Dragon Ball: Final Bout era un buen videojuego!

Por suerte, el fanboyismo se me acabó pasando a medida que la gente se inventaba palabras como fanboyismo, y desde ese momento pude apreciar Bola de Dragón por lo que realmente era: una serie que introdujo la historieta japonesa en un país donde prácticamente sólo conocíamos los Mortadelos y los tebeos de superhéroes americanos. Además, eso no quita que a día de hoy siga sintiendo predilección por la serie por su componente nostálgico. ¿A quién no le gusta ver a tíos fribrosos con peinados estrafalarios pegándose morradas de antología?


La primera vez que oí hablar de Dragon Ball Z: Battle of Gods fue en julio de 2012, cuando Toei mostró un teaser tráiler de la película durante el Saikyo V-Jump Festa, un evento en el que puso a los fans los dientes largos.

La excitación no tardó en trasladarse a la red. Era la primera película de Dragon Ball en 17 años y, además, el filme anterior, titulado El camino hacia el más fuerte, no dejaba de ser una versión apresurada de las primerísimas andanzas de Goku, por lo que el público llevaba mucho tiempo sin saber nada nuevo del "pelopincho" con cuyas aventuras había compartido tantas sobaos con leche y bocatas de jamón y queso. O algo con algas si hablamos de Japón.

El primer tráiler oficial se emitió en diciembre de 2012 y le siguió una promoción de campeonato. No voy a hablaros de campaña publicitaria en detalle, porque eso exigiría una labor de documentación que me quitaría horas de sueño y no estoy por la labor de apartarme más de lo necesario de la alhomada. Pero decidme, ¿cuántas veces podréis ver al coronel del Kentucky Fried Chicken disfrazado de Son Goku y sosteniendo una Bola de Dragón?

Japón, la palabra que lo explica todo.

Por supuesto, los acólitos de la serie acogieron con entusiasmo la participación de Akira Toriyama en la producción como argumentista y diseñador de los personajes. La mayoría veía en el dibujante natural de Nagoya al Mesías que les resarciría por los 1.001 males que trajo Dragon Ball GT. Es preciso un breve recordatorio: a pesar de su mínima implicación en esta serie, Toriyama fue responsable de convertir a Vegeta en José María Aznar. Ahí queda eso.


Es cierto que era la primera vez que Toriyama participaba en la producción de una película de Dragon Ball para algo más que revisar los diseños de los personajes, pero también lo es que el mangaka se había desentendido de la creación que le hizo famoso hace la tira de años para dibujar series que ni Cristo conoce. La razón de su abandono es que Goku y compañía le tenían frito. De hecho, las sagas de Cell y Bu están escritas y dibujadas con tanta desgana que uno casi puede imaginarse a la editorial azuzando a Toriyama con un palo para que terminase la siguiente viñeta y poder seguir llenándose los bolsillos.

Por lo tanto, mientras que otros celebraban la vuelta del creador de Dragon Ball lanzando flores desde los balcones y arrojando vírgenes a un volcán, para mí fue como enterarme de que George Lucas dirigiría y escribiría las precuelas de La guerra de las galaxias a sabiendas de que llevaba veintidós años sin sentarse en la silla del director y trece sin escribir un solo guión. Está bien, en realidad uando se estrenó La amenaza fantasma yo aún estaba demasiado verde para ser consciente de este tipo de detalles, pero ahora procuro no dejarme llevar por el hype y ser realista. Como dice el refrán, la alegría y la leche agriarse suelen.

Ilustración promocional de Akira Toriyama. Añadir marcas de agua a obras ajenas es uno de los mayores males de nuestra era. Peor que el paro y el cáncer combinados.

Battle of Gods se estrenó en Japón el 30 de marzo de 2013 y, como era de esperar, tuvo un éxito arrollador, vendiendo más de 550.000 entradas en apenas dos días y recibiendo muy buenas críticas. En la página eiga.com, COCO (☆ ∀ ☆) dice:

子どもは喜んで観ていたし、面白かったと言っていたので良かったんじゃないでしょうか。

Que podríamos traducir como: "Niño observaba con placer, y yo no era bueno porque se decía que era interesante". Gracias, Google Translator.

En un visto y no visto, la red se anegó de peticiones para que el filme se estrenara también en otros países en lugar de tener que conformarse con un ripeo subtitulado o una tardía edición en vídeo. El estreno en España ha tenido que esperar hasta este tardío 19 de junio, pero al menos Selecta Visión ha aprovechado ese tiempo para recuperar a los actores de doblaje de toda la vida: José Antonio Gavira, Alberto Hidalgo, Nonia de la Gala, Mariano Peña, Luis Fernando Ríos... Esto, señores, es un puntazo.

Pinchad en la imagen para ampliarla. Frustraos.

Y ahora creo que será mejor que empiece a hablar de la película en sí antes de que la selección española de fútbol pierda otro partido. Vamos con el argumento.

Algunos años después de la derrota del Monstruo Bu, el dios de la destrucción Beerus, un misino púrpura, feo como un galgo y vestido al estilo egipcio, despierta después de planchar la oreja durante 39 años para dedicarse a lo que le toca: destruir planetas. Su asistente personal Whis, un tipo afeminado con un tupe que recuerda al de Johnny Bravo, le dice que, mientras dormía, un saiyano ha mandado a Freezer al otro barrio.

La curiosidad por conocer al tipo que derrotó al sobreactuado tirano galáctico y la posibilidad de que Goku sea el dios saiyano con el que ha soñado enfrentarse desde que se lo profetizó un pez oráculo (¡!), lleva a Beerus al planeta de Kaio, donde Goku está sacando de quicio al rechoncho y azulado maestro.

Después de dar a Goku para el pelo (o para el melenón de supersaiyano 3), Beerus viaja a la Tierra para encontrar al dios que busca o, si no lo encuentra, destruir el planeta. Su llegada coincide con el cumpleaños de Bulma, para el que todos los héroes se han reunido. Y se arma la gorda.

Los pintas.

Así dicho, puede que el argumento os suene a la misma mierda frita de siempre, pero debo romper una lanza en favor de la película por su originalidad. Hasta ahora, la línea argumental de casi todas las películas de Dragon Ball Z era tal que así: 1) aparece un malo malísimo más fuerte que todos los anteriores para conquistar o destruir la Tierra, 2) Piccolo aparece de la nada para salvar a Son Gohan, 3) Vegeta se hace el chulo y dice que sólo él puede matar a Kakarotto, 4) el malo pega una somanta de palos a los buenos, y 5) Goku acaba derrotando al villano in extremis.

A juzgar por los tráileres, parecía que Battle of Gods iba discurrir por el mismo sendero de mediocridad de sus antecesoras, pero en realidad toma derroteros más propios de la primera etapa de Bola de Dragón, cuando Goku aún tenía que palparle la vulva a las chicas para determinar su sexo y Mutenroshi era algo más que un vejete pervertido.

A partir de aquí empiezan los spoilers. Avisados quedáis.

Película mítica que representa todo lo que fue Dragon Ball Z.

Lo primero que me extrañó, y sorprendió para bien, fue que Beerus no fuera un villano al uso. Dejando al dios de la Tierra a la altura de un funcionario del subnivel C2, por encima incluso de los Kaio Shin, están los dioses de la creación y los dioses de la destrucción, y ambos sirven al mismo fin: mantener el equilibrio en el universo.

Beerus es el dios destructor del séptimo universo, y aunque tiene muy mal pronto (como todos los gatos), no es cruel, ni tienen un plan diabólico entre manos, ni es una montaña de músculos descerebrada que sólo piense en aplastar. En vez de eso, Beerus se nos presenta como un rival inesperado, calculador a la vez que curioso, ablandabrevas y tragaldabas, pero cortés e instruido, y con ese aire altanero que se dan todos los felinos. Original.

Alguien que come como una lima y baila breakdance no puede ser malo.

En segundo lugar, tampoco me esperaba que el humor absurdo y exagerado de la primera etapa de la serie estuviera tan presente desde el principio hasta el final de la película. Esta vuelta a la comedia de los orígenes se ve desde el primer momento con el regreso de Pilaf y su banda, rejuvenecidos por las Bolas de Dragón y una vez más embarcados en su búsqueda para cumplir los sueños del ambicioso monarca. Ni siquiera el dragón Shenron se libra de ser ridiculizado.

Sin embargo, el humor del filme no es para todos los paladares, especialmente los de los treintañeros que crecimos con la serie. En mi opinión, la película peca en exceso de infantiloide y sus gags recuerdan demasiado a Dr. Slump. Reconozco haber sentido vergüenza ajena con el bailoteo que se pega Vegeta para distraer a Beerus justo después de recordar como éste sometió y humilló a su padre.

Kawai!

¿Y qué pasa con las batallas? ¿Qué hay de esas luchas vertiginosas en las que el impacto de los golpes derribaba montañas y separaba las aguas al estilo bíblico?

Es obvio que los combates son los mejor animados que ha visto Dragon Ball hasta la fecha. El estudio se ha valido de las más novedosas técnicas de animación y, en particular, del 3D para realizar giros de cámara que hubieran sido demasiado complicados y caros de rodar hace años. Pero no por ello son las mejores peleas de la serie. Por un lado, les falta la ferocidad y grandiosidad característica de Z y, por otro lado, no superan el espectáculo de los primeros torneos de artes marciales de Dragon Ball. La técnica de animación no suple al contenido, y si en Z las tramas eran meras excusas para que se desencadenaran las peleas, aquí no hay ni excusa.

Si tuviera que destacar algo, sería la andanada de hostias que da Vegeta a Beerus después de que éste arreé a Bulma por pelma y chillona. La motivación es fácil de comprender y siempre ha molado ver a Vegeta cabreado haciendo heroicidades. La duda que me surge ahora es si es violencia de género cuando un gato cósmico golpea a una mujer. Yo creo que no.

Hinchazón de narices aumentando...
Otra sorpresa que a algunos seguro que les sienta como una patada en los innombrables es que Goku no consigue derrotar a Beerus y acaba tirando la toalla. Este es el primer enemigo de la serie que de verdad está donde Cristo dio las tres voces en lo que a nivel de poder se refiere. Me recuerda a cuando Goku preguntaba al Gran Rey Enma si su hermano Radish había alborotado mucho y aquél le contestaba: "¡Y tanto! Al final he tenido que agarrarle". Entre ambos contendientes hay un abismo de distancia, y Goku salva la Tierra de pura chiripa porque le cae en gracia a Beerus. Así las cosas, al final, el gato cósmico se marcha de buen rollo, prometiendo que la próxima vez que vuelva, si no le dan flan, sí que destruirá el planeta.

La parte más positiva de este descalabro es precisamente lo inesperado que resulta. Goku llevaba más tiempo acaparando el cinturón de campeón que Hulk Hogan en la WWE y ya era hora de que alguien le pusiese en su sitio. Como decía Jackie Chun a Nam en el Gran Torneo de Artes Marciales: "¡Quiero convertirlos en los mejores luchadores de artes marciales! Por eso he decidido participar yo también, para enseñarles que siempre existe alguien mejor".

Lo malo de esto es la falta de un final satisfactorio, porque aunque la originalidad siempre es bien recibida, lo cierto es que no hay nada comparable a ver a Goku transformado en supersaiyano reventando el epigastrio al villano de turno o haciéndole fosfatina con un Kamehame-Ha. A veces hay que dar al público lo que quiere.

Ja, ja, ja... Me sabe la boca a pulmones.

En cuanto al pelirrojo y escuchimizado dios saiyano, que tanto dio que hablar y sobre el que todavía aparecen muchas imágenes falsas en Google, a cada cual más extravagante, no hay mucho que decir. Ni es un gran aporte a la mitología de la serie ni resulta tan llamativo como otras transformaciones, hasta el punto de parecer un palette swap de un juego de lucha de 16 bits. Digamos que se queda en un burdo intento por parte de Toriyama de borrar de nuestra memoria a la Pantera Rosa de Dragon Ball GT.

Pero más allá de su diseño, lo que menos me gusta de este nuevo nivel de poder es que Goku no lo alcanza gracias a un entrenamiento gilipollesco o currándose una técnica nueva, sino con el truco del almendruco. El propio Goku, en lo que me parece un momento muy representativo de su manera de ser, reconoce que le da rabia haber tenido que recurrir a la magia potagia para poder hacer frente a Beerus; pero, claro, tenía tantas ganas de liarse a castañazos con el misino que ha preferido renunciar a su orgullo como guerrero antes que dejar escapar esa oportunidad. Las ofertas limitadas hay que aprovecharlas. Hoy empiezan las de Steam.

Tiene menos chicha que el tobillo de un canario.

En definitiva, esta no es ni mucho menos la clase de película de Dragon Ball que me esperaba, pero me ha sorprendido gratamente que Toriyama, con más o menos mérito del guionista Yusuke Watanabe, haya sido capaz de darle al argumento un soplo de aire fresco y de recuperar el humor de los primeros números del manga.

El filme flojea en algunos aspectos y no me extraña que haya fans decepcionados que pongan el grito en el cielo, porque, a fin de cuentas, es difícil agradar a todo el mundo cuando las expectativas son tan altas. En todo caso, no se pueden pedir peras al olmo y Dragon Ball es muy olmo.

18 comentarios

  1. La vi como has dicho, vía subtítulos, y coincido en todo. Uno echa de menos la típica victoria de Goku con la técnica estrella de su maestro (no es suya, ahí queda eso), pero tampoco es un peñazo como le pasa a alguna de las antiguas (he tratado de ver las primeras de Z y casi me quedo dormido a la media hora...).
    Simplemente, es diferente. Se deja ver, pero hay que avisar siempre de que no se vaya con altas espectativas.

    Al menos hasta los créditos son mejores que toda la "pinícula" de Dragon Fail Ev.. estoooo, Dragon Ball Evolution.

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  2. Jo, yo todavía no la he visto. Todo el mundo me dice que es tirando a mala, pero yo me fío más de la opinión de COCO (☆ ∀ ☆). La veré, sin duda.

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  3. "Y ahora creo que será mejor que empiece a hablar de la película en sí antes de que la selección española de fútbol pierda otro partido. Vamos con el argumento."

    Sublime como siemple TipodelaBrocha

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  4. Bola de Dragón. Puuufff. Lo ultimo que vi de esta serie fue GT y.... bueno, mejor diré que lo ultimo fue Z, y por aquel entonces aun era un neófito. La verdad es que he oído opiniones muy dispares sobre esta peli, desde las que dicen que no esta mal, hasta las que consideran que es una mierda integral. Sin embargo, puede que le de una oportunidad. Me fió de su opinión, ya que me parece uno de los críticos mas imparciales de toda la blogosfera. Lo que me ha gustado es que recuperasen a los dobladores de la serie, muy buen detalle.

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  5. "cuando Goku aún tenía que palparle la vulva a las chicas para determinar su sexo"... Nota mental: hacer eso la próxima vez que mezcle vodka y calimocho. Gracias, Dragon Ball por enseñarnos cómo evitar las pequeñas trampas que nos pone la vida en nuestro camino.

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  6. Es una gran película de Dragon Ball, sobre todo por saltarse el típico esquema, la situaría la tercera tras 'Los Tres Grandes Saiyanos' y la sublime 'Guerreros de Fuerza Ilimitada', estas últimas son las que dejan a los que no son Goku en mejor lugar y los temas musicales de los endings son sublimes.

    Tengo que señalar que esta pelí no es lo único que se ha hecho de Dragon Ball durante todos los años que han pasado desde el final de la serie, existe un OVA de hace poco en el que se presenta al hermano pequeño de Vegeta y en el que se enfrentan a un par de antiguos subordinados de Freezer.

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  7. Gran reseña como siempre lord broche ¿A que os referiais con Vegeta como el ex-presidente Aznar?

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  8. La escena de baile que hace Gohan borracho es de lejos uno de los momentos mas vergonzosos del anime.Encima si le has visto desde que tenia 4 años es peor

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  9. Pero... si en Alcobendas no hay Kinépolis...
    Por lo demás el bichejo ese se parece más a un gato epinx o sphinx ( o como se escriba). Un gato egipcio, cohones. Y siento no estar de acuerdo contigo (porque llevo leyéndote mucho tiempo y me parto con tus entradas) pero el galgo no me parece un perro feo. Es un animal precioso que además parece estar más perseguido que los judíos. Pobrecicos
    Viva el rey!

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  10. Lo de convencerte a ti mismo que el final bout era bueno es durillo, eh?

    La película no es infecta como la tildan por ahi pero para mi sobran totalmente los momentos de Gohan y Vegeta haciendo el ridículo.

    Es una película de anime con lo que esto conlleva para bien o para mal

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    1. ¡Tu comentario no estaba cuando empecé a contestar! ¿Con tanta calma me lo he tomado?

      Japón es diferente.

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  11. Victor: ¿Evo-qué? Nadie recuerda ya ese fiasco.

    Jerometa: COCO (☆ ∀ ☆) sabe lo que se dice.

    Llorch: Gracias, se hace lo que se puede.

    JoakinMar: No es una película ni mala ni buena. Tiene momentos buenos y momentos malos. Yo opino que hay que verla. ¿Imparcial? Soy muy parcial, lo que no soy es influenciable.

    David: En caso de ebriedad, los resultados no se garantizan.

    Anonimatus: Pero es el único largometraje de Dragon Ball desde El camino hacia el más fuerte, ¿no? La producción a la que tú te refieres dura como media hora. Por eso no la he contado. Ni tampoco el Episodio de Bardock.

    Gargoyles: Vegeta con mostacho. Búscalo. Las imágenes duelen demasiado para ponerlas aquí.

    Anónimo: Bola de Dragón ha tenido muchos momentos así. Pero los de esta película se llevan la palma.

    Dsanzi: Es un gato feo. El galgo también es feo. Sus costillas me dan grima.

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  12. Me parece genial que al fin se hayan decidido a poner pelis manga en los cines. Ya iba siendo hora, que salvo contadas excepciones (las maravillas de Miyazaki y Akira) no les da por ahí (y mira que para poner pelis malas de otros géneros no se lo piensan tanto!) y encima que sea de Dragon Ball: vaya pelotazo!! ^^

    No había visto el tráiler hasta ahora y....puff…por lo menos ya sé que la animación no me va a gustar (es como la de GT!!! Qué pereza!!), pero bueno, papá Tori es papá Tori!! Y Goku ha dicho que nos espera en los cines…..sería de mala educación no presentarse!! jeje

    Así que habrá que ir a verla como Dios manda! Ay, no puedo esperar a ver a y mi querido Vegeta (digo, a mí mismo!) en formato extrapanorámico!! Esto sí que es histórico y no tanta coronación y tanta leche!!

    Por cierto, aquí, en la autonómica de Galicia, la siguen echando (y en Boing, aunque por las noches), de hecho, creo que es la única serie que ha estado siempre en parrilla y que en cuanto acaba la vuelven a poner desde el capítulo 1!! y no creo que haya perdido un ápice de genialidad!! Yo siempre que la veo me engancho!! Si las series que dan hoy dan penica!!! (menos Hora de Aventuras!! Hora de Aventuras mola!!)


    Por cierto, X-Men: días del futuro pasado! Peliculón!! Para mí incluso mejor que First Class!! ¿la vas a reseñar?

    Un saludo y muy bueno el artículo!

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    1. ¿Creías que no te iba a contestar? Hoy me pillas de buen humor. Estoy escuchando a Elvis cantando Johnny B. Goode en el concierto de Hawái de 1973. ¿Y sabes que película se desarrolla parcialmente en ese mismo año? Tendrás lo que quieres.

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  13. poco se puede comentar de una peli en el cual su autor ya pide escusas por adelantando , diciendo que ya no recordaba como era la personalidad de cada uno de los personajes , aun que akira toriyama estuvo metido en otros proyectos como blue dragon , sus personajes son siempre similares y no hay tanta diferencia entre son goku y Shu, dicho lo cual la trama falla por todos los lados y uno se pregunta si realmente era necesario cargarse la imagen de malote de Vegeta con un balecito ridículo propio de Mutenroy

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  14. Por lo visto soy el único al que el bailecito de Vegeta le pareció de lo mejor de la película. Por no hablar de que Vegeta fue el puto amo en toda la peli. El único que realmente intentó defender el planeta de una fuerza natural cuyo único fin es la destrucción. :B

    Lo dicho, un personaje tan orgulloso y tan "iros a tomar por culo, subnormales" que se auto humilla delante de todos para que el gato no se pique o que le aguanta el pulso en SS2 porque a su mujer no la toca ni dios -literalmente- es LA GLORIA.

    Me declaro incondicional de los momentos Vegeta. Por lo demás estoy de acuerdo: un "villano" interesante, Goku en su línea de ser un tonto de los cojones y altibajos que lo dejan todo como una película que bien, pero que tampoco nos flipemos.

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  15. La película salvo algún momento algo cutre es bastante decente y nos deja con ganas de más, deberían hacer más películas o una serie y explorar más a estos nuevos personajes y otros como ellos, eso daría juego para buenas historias y no como en GT que los malos no había por donde cogerlos

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