4 de diciembre de 2014

El calendario de Adviento

El calendario de Adviento es la excusa que utilizan los individuos de baja continencia gastronómica para comer una chocolatina diaria durante casi un mes sin sentirse horriblemente culpables. Véase un servidor.

Para los cristianos auténticos (no los de pitiminí que se desmayan al ver un poco de sangre, sino los que tienen una colección de flagelos en el armario), el Adviento (del latín adventus, que significa "venida" o "advenimiento") es el tiempo de preparación para la Navidad. ¿Preparación? Pues sí, preparación. Y por mi parte puedo deciros que después de visitar suficientes páginas web cristianas como para que me rechinen los dientes, he llegado a la conclusión de que para celebrar el aniversario del nacimiento de Jesucristo tienes que entrenarte en plan Rocky Balboa; pero no en el gimnasio ni en las calles de Filadelfia, sino en tu fuero interno, emocional y espiritual. Esto significa que mientras te reconcilies contigo mismo y con tu fe, puedes seguir poniéndote ciego a turrón, mazapanes, polvorones y peladillas.

El Adviento dura cuatro semanas y comienza cuatro domingos antes del día de Navidad, que reciben el nombre de Domingos de Adviento, porque la originalidad no es un requisito en las tradiciones religiosas. Este año, por tanto, el Adviento comenzó el 30 de noviembre. Eso sí, no he visto un solo calendario de Adviento que comience un día que no sea el 1 de diciembre. Es lo que tiene la secularización. Eso y que es una palabra hexasílaba y difícil de pronunciar si tienes la lengua de trapo.

El calendario de Adviento, como su propio nombre indica, es un calendario que cubre el tiempo litúrgico de preparación para la Navidad, con la gracia añadida de que cada día lleva un regalito, que normalmente será un dulce o una chocolatina, pero también puede ser un juguetito. Aún me queda por ver calendarios de Adviento que contengan regalos dirigidos al público adulto, como material de oficina o profilácticos.

Nada dice Adviento como un Santa Claus motorizado persiguiendo a un ladrón por una ciudad de Lego.

Pero el calendario de Adviento no era tan chulo en sus orígenes y sí mucho más humilde. Al igual que el culto al físico y el antisemitismo, el calendario de Adviento tiene su origen en la Alemania del siglo XIX. Aunque nadie necesita un doctorado para saber cuándo llega la Navidad, los niños protestantes tenían por costumbre llevar la cuenta de los días o bien trazando rayas con tiza en la puerta de sus casas como si fueran presidiarios, o bien encendiendo velas, lo que explicaría el incremento de incendios en Alemania en el mes de diciembre.

Hay discrepancias respecto de cuál fue el primer calendario de Adviento. Al parecer, ya en 1902 un librero de Hamburgo vendía "relojes de Navidad", y sé que estos relojes guardan algún tipo de conexión con el actual calendario de Adviento. Por desgracia, una investigación exhaustiva de dos minutos no me ha permitido averiguar qué narices es un reloj de Navidad.

Por otro lado, también he leído que un periódico de Stuttgart regaló un calendario de Adviento a sus lectores en 1904, el mismo año en el que nació Cary Grant. Pero el responsable de su fabricación en masa y el artífice de su popularidad en la Alemania pre-nacionalsocialista fue Gerhard Lang.

Foto gratuita de Cary Grant.

Sin embargo, los primeros calendarios que imprimió Lang no tenían puertecitas ni chocolatinas como los de ahora, sino que constaban de dos cartones, uno con veinticuatro ilustraciones navideñas, y otro con un calendario en el que cada día incluía un versículo de la Biblia. Los niños tenían que recortar a diario una imagen del primer cartón y pegarla sobre el día correspondiente del segundo cartón. Era algo así como un álbum de cromos, sólo que de temática religiosa y tan divertido como dar patadas a una lata de conservas.

A Lang se le ocurrió la idea por la costumbre que tenía su madre de pegar en el calendario un dulce diario durante las semanas de Adviento para hacer la espera hasta el día de Navidad más llevadera. Por algún motivo, cuando Lang vio que aquella idea valía su peso en táleros, sustituyó los caramelos por versículos de la Biblia. Vosotros podéis tomároslo a guasa, pero a cualquier niño le gusta leer historias de ficción, sobre todo cuando incluyen ejércitos de muertos vivientes (Ez 37) y superhéroes que derrotan ejércitos enteros con una mandíbula de burro (Jue 13-16).

Pronto la demanda obligó a Langa a innovar y crear nuevos tipos de calendario: en forma de casa, en forma de árbol, con puertas que había que abrir cada día del mes... y aunque entre una chuchería y un versículo de Samuel no hay color, Lang pronto empezó a comercializar los primeros calendarios de Adviento con chocolatinas. Por desgracia para él, otros imitaron su iniciativa y, con el paso de los años, Lang no pudo seguir compitiendo en el mercado, así que soltó un montón de tacos en alemán y se marchó al Polo Norte, donde se convirtió en ayudante de Papá Noel (datos no contrastados).

¿Gracias?

La producción de calendarios de Adviento se frenó en seco con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, que trajo horror y muerte a la mayor parte del globo. Fue terrible, sí, pero mirándolo por el lado bueno, sin nazis las películas de Indiana Jones hubieran tenido villanos más aburridos y sin los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki Godzilla no existiría.

La razón de este parón no fue sólo que los valores cristianos tradicionales chocasen con el movimiento político y social promovido por Hitler y sus allegados, fundado en la ciencia, los discursos exaltados y los desfiles pomposos, sino que había que reservar el papel para los asuntos de guerra, esto es, para que el Führer enviará cartas melosas a Eva Braun y para que Fritz escribiese a su madre desde las trincheras pidiéndole un nuevo par de calcetines. Además, ¿quién querría comprar un calendario navideño pudiendo tener gratis un calendario repleto de símbolos paganos elaborado por la maquinaria propagandística nazi? Larga vida a Wotan.

-Las SS nos han dicho que has sido un niño muy bueno.

En 1945, después de que el Capitán América, Namor, Miss América, el Zumbador y la Antorcha Humana original desbaratarán los planes de Cráneo Rojo y el Barón Zemo por septuagésima vez, ayudando así a alcanzar el fin de la guerra, los alemanes volvieron a imprimir calendarios de Adviento y, en muy poco tiempo, empezaron a exportarlos a lo largo y ancho del mundo.

En los Estados Unidos, el presidente Eisenhower, proclamado como el hombre que derrotó a Hitler por la revista Time (aunque los rusos también tuvieron algo que ver), colaboró en la popularización de estos calendarios al hacerse unas fotos de familia en las que dos de sus nietas y un bebé elefante aparecían con el calendario de Adviento Little Christmas Town, que en aquella época vendía la Liga Nacional contra la Epilepsia para recaudar fondos contra esta enfermedad. Los ataques de epilepsia complican bastante abrir las puertecitas del calendario, eso es verdad, aunque deben de ahorrar una pasta en cepillos eléctricos.

Unas Navidades en color sepia no son Navidades ni na'.

Y llegados a este punto, concluye nuestro repaso de la historia del calendario de Adviento. Yo este año me compré uno en Lidl por cinco euros. Lo mejor es que no hay nadie que compita conmigo por atacar las chocolatinas. Lo peor, que eso era lo más divertido.

11 comentarios

  1. En México se usan las "coronas de adviento", que son coronitas hechas artesanalmente de ramas secas y adornadas por cuatro velas de colores que se van encendiendo cada domingo o septimo día antes de navidad...supongo que es la misma función pero es con corona para satisfacer al mercado local.
    Dato curioso, no conocía esos calendarios, Lo más cercano que tenemos de comer un dulce, es cuando se arrulla al "niño dios": se le dá un beso y puedes tomar una colación, chocolate o "chicharitos" de dulce tradicionales.

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  2. Un clásico los calendarios de adviento que nunca "never die". Lo malo era que la chocolatina del día 24 sabía a plástico. Supongo que al estar el calendario colgado en una pared sin la refrigeración pertinente, el chocolate cogía el sabor del envoltorio, pero sigo vivo y eso es importante. Un saludo!

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  3. El chocolate de Lidl es mejor que el chocolate de Mercadona, y Mercadona también tiene calendario de adviento..
    Por cierto, en la foto de Hitler no se aprecia con qué tipo de chocolate es obsequiado por esos wafen ss que van disfrazados de mascota de cocacola.

    ¿Podrías informarnos de este aspecto?

    PD: Un artículo potable, pero la calidad debería de subir en estos momentos navideños.

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  4. El de Lego parece molar. ¿Cómo es? ¿Lo monta el adulto y cada día el niño saca un minijuguete nuevo?

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  5. M@nchitas: ¿Chicharitos? Suena mórbido. ¿O quizá te refieres a las chicharritas?

    Ed Wallace: Yo lo guardo en el frigorífico, vigilado por Mr. Freeze.

    Doctor Müller: Sí, yo tampoco estoy contento con el artículo, y los que vienen son todavía peores. No debería haber recurrido a la subcontratación.

    Anonimatus: Es muy simple. Cada día viene un muñeco o una construcción de pocas piezas.

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    1. ¿Pero el chocolate que regalan al Führer es suizo, belga o de Alcampo?

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    2. Son unas bolitas en forma de chicharos(guisanteS) de caramelo macizo color verde; pero el color y tamaño son demasiado parecidos.

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  6. Yo me comía todo mi calendario el primer día y, el resto del mes, el de mi hermano.

    En realidad me parecía muy soso lo de las chocolatinas. Quiero decir, las chocolatinas a palo seco que vienen en este tipo de productos no tienen gracia alguna y tampoco tienen mucho sabor. Es como comer una tableta de chocolate del DÍA. Para eso no como nada.

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  7. Y asi queda demostrado que el merchandising navideño ya existía incluso en el siglo XIX. Antes lo hacían con personajes de la Biblia. Supongo que ahora meterán a superheroes o Pokemons. No tenia ni idea de la existencia de este calendario, asi que gracias a ti ya tengo en mi cabeza un montón de datos inútiles cuya utilidad en mi vida veo dudosa. Buen articulo!!!

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  8. « […] empezaron a exportarlos a lo largo y ancho del mundo». En la fosa en donde vivo nunca hemos visto algo semejante, así que me quedaré aquí un rato a mirar las imágenes con los ojos entornados y el entrecejo fruncido.

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