29 de junio de 2015

Juego de Tronos: El regalo

¡Agh! Este calor es "innormal", o sea, inhumano y anormal. Ni siquiera la nueva base refrigerante que he comprado para mi portátil impide que se me calienten las muñecas mientras escribo estas estúpidas líneas. Podría hacer un huevo frito aquí encima, ¿sabéis?

Sí, ya sé que también dije que hacía mucho calor cuando publiqué la recapitulación del quinto episodio, y eso que entonces solo estábamos a 30 ºC. Pero es que estas nuevas máximas de 41 ºC me están friendo las ideas. Solo tengo que echarme un pañuelo a la cabeza y pasearme por un parque de arena con aires amanerados para sentirme como Lawrence de Arabia en el desierto de Nefud. No creo que las madres tardasen mucho en llamar a la policía.

Mientras yo me aso en mi propio jugo y el resto del mundo celebra que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha dado luz verde a los matrimonios homosexuales (todo lo que traiga consigo ventajas fiscales es digno de celebración), vosotros podéis ir leyendo esta entrada.


En el Castillo Negro


El 998º Lord Comandante de la Guardia de la Noche, Jon Nieve, se prepara para viajar con Tormund Matagigantes a Casa Austera. Su objetivo: reclutar a lo que queda del pueblo libre con la esperanza de que cuando los caminantes blancos lleguen al Muro, puedan hacerles frente con algo más que los diez figurantes barbudos que deambulan por el patio del Castillo Negro.

Por alguna razón, el director Miguel Sapochnik decide mostrarnos los preparativos del viaje como el montaje de una película de acción de la década de 1980.


A ninguno de los miembros de la Guardia de la Noche le hace gracia que el Lord Comandante libere a su prisionero pelirrojo y menos aun que se vaya de marcha con los salvajes. Alliser Thorne está especialmente bilioso y no se muerde la lengua:

"Lord Comandante, mi deber es deciros que esta misión es imprudente, temeraria y un insulto para los hermanos caídos combatiendo a los salvajes".

"Eso suena a insubordinación, capitán. ¡Despedido!", diría yo si fuera Jon Nieve.

Y el pequeño Olly sigue sin cortarse con las miradas aviesas. ¡Despedido también!

Pronto.

De todos modos, por aquello de limar asperezas, yo no regresaría de Casa Austera sin una maleta cargada de regalos. Y no me refiero a esos estúpidos imanes de nevera que compran los turistas.

El único que se despide de Jon en buenos términos es Samwell Tarly, que le da dos cosas: un abrazo y un saco lleno de dagas de vidriagón.

"Es vidriagón", explica Sam. "Lo usé para matar al caminante blanco".

Gracias por esa aclaración, Sam. No desentonaría en una aventura gráfica de LucasArts precedida del comando "Mirar". Pero no creo que nadie se haya olvidado de para qué sirve el vidriagón después de habérnoslo recordado hace solo dos episodios.

Benioff y Weis deben de pensar en que el espectador medio de Juego de Tronos es tonto del capirote o que la serie la ven peces de colores.

IT'S DANGEROUS TO GO ALONE! TAKE THIS.

El maestre Aemon, más viejo para esto que Roger Murtaugh, está postrado en la cama haciendo carantoñas al bebé de Elí mientras recuerda a su hermano Aegon Targaryen, al que llamaba cariñosamente "Egg".

Para los que seáis demasiado vagos para consultar la Wikipedia, Aegon V era un buen tipo que gobernó los Siete Reinos antes que el Rey Loco. Sufrió un duro invierno, sofocó un porrón de revueltas y palmó en la tragedia del Refugio Estival, cuando tuvo la brillante idea de mezclar fuego y magia para intentar que unos huevos de dragón eclosionaran, lo que derivó en un gran incendio que los devoró a él y a su palacio. O tal vez solo estuviera haciéndose una tortilla, saltó aceite de la sartén, prendió un tapiz viejo y las llamas se extendieron con tal rapidez que no tuvo tiempo de llamar a los bomberos. La última vez que yo intenté hacerme una tortilla fue el 12 de febrero de 2005.


Aemon advierte a Elí que se lleve al bebé al sur antes de que sea demasiado tarde, insinuando quizá que un castillo en el que conviven asesinos, ladrones y violadores no es un lugar apropiado para una joven madre y su bebé. Ver para creer.

Y lo de ver no va con segundas.

Esa misma noche, Aemon chochea hasta su último aliento. ¡La primera muerte por causas naturales de toda la serie! Y solo hemos tenido que ver 46 episodios y medio centenar de muertes no naturales (sin contar figurantes) antes que esta. No es una mala estadística... si vives en Sudáfrica.

Las últimas palabras de Aemon son: "Egg, he soñado que era viejo". Enternecedor. Casi lamento todas las veces que me he burlado de su ceguera. Casi.

Hasta más ver, yayo.

A la mañana siguiente, los hermanos de la Guardia de la Noche se congregan en el patio para despedirse del maestre y ponerse tibios con el ágape funerario.

Sam pronuncia unas palabras de duelo mientras sus hermanos guardan un minuto de silencio mirando sus smartphones antes de prender fuego a la pira. Hay que asegurarse de que el viejo no regrese de entre los muertos como un zombi arrugado y renqueante obsesionado con sorberle los sesos a la gente.

"Pierdes a todos tus amigos, Tarly", le dice Thorne a Sam, que debería haberle contestado algo, pero se queda callado con cara de estar en la parra. Parece mentira que sus diálogos los escriban dos guionistas judíos.

-Pierdes a todos tus amigos, Tarly.
-¿Es que querías pedirme uno prestado?

-Pierdes a todos tus amigos, Tarly.
-Al menos yo aún conservo todo mi pelo.

-Pierdes a todos tus amigos, Tarly.
-Tu madre.

La cosa no tarda mucho en torcerse, y mientras Elí hace la colada (o alguna otra faena del hogar que no dista mucho del entrenamiento ninja que recibe Arya en la Casa de Negro y Blanco), dos hermanos de la Guardia de la Noche la acorralan y le hacen la clase de propuesta que uno solía leer en los chats de Ozú.

Sam acude al rescate, espada temblorosa en la mano, y ajusticia a los villanos permitiendo que le golpeen hasta que los nudillos se les hinchan ligeramente. No me esperaba nada diferente de una desmañada bola de sebo.

Pese a todo, Sam no se rinde y se levanta dispuesto a seguir luchando. Es difícil saber si lo hace por amor o porque sufre un traumatismo craneal. A veces es difícil distinguir na cosa de la otra porque el grado de imbecilidad que provocan es semejante.

"Maté a un caminante blanco, maté a un thenita", dice el gordinflón, presumiendo de currículo. "Me arriesgaré con vosotros".

Aunque soltar frases lapidarias solo ayuda cuando eres un héroe del cine de acción de los años ochenta o noventa y no funciona en la vida real, por suerte para Sam y Elí, Fantasma, el lobo huargo de Jon, rondaba por allí cerca y entra en escena. Los agresores deciden que tienen demasiada alergia a los perros gigantes y sanguinarios como para quedarse a ver qué ocurre.

-Permitidme que os presente a Dentelladas.

En el dormitorio de Sam, Elí adopta el papel de enfermera y dice a su molido salvador que la próxima vez procure no meterse en líos y deje que ella se defienda sola. El seguro médico de la Guardia de la Noche no cubre las lesiones por valentonería insensata.

Sam quita hierro al asunto y le promete que cuidará de ella y de su bebé (aviso legal: este compromiso quedará sin efecto en caso de que el niño saliera medio lelo, ya fuera por ser el hijo de su abuelo o por cualesquiera otros motivos). Después, la pareja hace el amor con el sello de aprobación de la Iglesia Católica, esto es, sin condón.

Playlist: Love Serenade de Barry White, Insatiable de Prince y Between the Sheets de Isley Brothers. No creo que lleguen a Let's Get It On de Marvin Gaye.


En Invernalia


El artista antes conocido como Theon Greyjoy ha conseguido un nuevo trabajo en el servicio de habitaciones del Winterfell Grand Resort. Entre sus nuevos cometidos está llevar el desayuno a su señora a la cama. Gachas de avena o algo igualmente repugnante. Yo soy más de Cheerios.

Después del perturbador final del episodio anterior, ha pasado ya una semana, y Ramsay Bolton ha mantenido todo ese tiempo a Sansa Stark encerrada en su oscuro dormitorio, violándola cada noche y sin dejar que vea la nueva temporada de True Detective. Sansa está convencida de que su situación ya no puede empeorar, pero Hediondo discrepa. Aún podría aplicarse deducciones en la declaración de la renta por ser una persona con discapacidad reconocida.

Sansa ruega a Hediondo que vaya a la torre rota y encienda la vela que le dio la vieja sirvienta de su club de fans. Si Brienne, Batman o Mr. X no acuden pronto a rescatarla, tendrá que recurrir a los poderes del Lado Oscuro para librarse de Ramsay, y preferiría no tener que estropearse el cutis como el Emperador.

A Hediondo todo lo que suponga desobedecer a Ramsay le suena a método para perder peso en cuestión de minutos, pero acaba resignándose a echar un capote a la chica. O al menos eso es lo que consigue que creamos, porque lo que realmente hace es dar el chivatazo Ramsay. Me reservo los insultos para cuando no pueden oírme los vecinos.

-¡Recomponte, corcho!

A las afueras de la fortaleza, pero no lejos de ella, Brienne de Tarth espera imperturbable a que llegue su señal para entrar en acción y decapitar algunas cabezas.

Si me dijeran que lleva ahí de pie toda la semana, me lo creería. Imagino que usará bragas de felpa para que no se le hiele el culo.

En la esquina inferior derecha, un escudero sintiéndose frío y desgraciado.

Si estabais listos para el verano y los buenos tiempos como decía aquella canción de Los incorregibles albóndigas, pues os jorobáis, porque el invierno ya ha llegado a Poniente. O al menos un teaser del invierno en forma de tormenta de nieve.

Ramsay hace llamar a Sansa para que se reúna con él en las almenas y, después de piropearla, le explica que esta tormenta les viene de perlas, porque los norteños están acostumbrados a combatir con un frío del carajo mientras que las tropas de Stannis son más de salir al campo de batalla con camisa hawaiana, bermudas y sandalias.

A pesar de lo espinoso de la situación, Darth Sansa trolea a Ramsay todo lo que puede y más para que cometa alguna estupidez, recordándole que el hijo legítimo de Roose Bolton y Walda la Gorda podría quitarle su puesto de ensueño como Guardián del Norte. Ramsay dice que él es el primogénito, y ella le responde que, por mucho certificado firmado que tenga, siempre seguirá siendo un bastardo, y no uno tan guay como Brad Pitt. Él contesta que los bastardos también pueden llegar a lo más alto; no hay más que ver a Jon Nieve protagonizando campañas de la marca Jimmy Choo.


"Casi olvido por qué te había llamado", dice Ramsay de pronto.

Voy a apostar a que no era para hacer muñecos de nieve juntos. Ni siquiera muñecos de nieve monstruosos como los de las tiras de Calvin y Hobbes.

Ramsay enseña a Sansa el nuevo ornamento que ha instalado en el patio para dar ambiente al lugar: el cadáver desollado y crucificado de la vieja sirvienta de su club de fans, que ahora tiene el aspecto de un palito de cangrejo congelado.

"Hediondo me dijo que querías irte", dice Ramsay, descubriendo al traidor.

Sansa se desespera y llora.

Ay, Theon, ¿qué vamos a hacer contigo? Quiero decir, aparte de frotarte bien con jabón y desinfectante.

-¿Preferíais tal vez unos cipreses, mi señora?


Entre el Muro e Invernalia


La tormenta de nieve tiene al ejército de Stannis Baratheon atrapado donde no llega ningún restaurante de comida rápida a domicilio.

Davos Seaworth comparte más malas noticias con su rey: si a los caballos les metieran un palo por el culo parecerían polos y los Cuervos de la Tormenta se han escaqueado. Como Mano y persona con sentido común, recomienda que regresen al Castillo Negro ahora que aún no ha helado y todavía pueden llegar a ver Pekín Express.

Stannis, que se ha dejado crecer la barba para combatir el frío y salir más regio en las fotos, no quiere oír hablar de retiradas, repliegues estratégicos ni pausas para el bocadillo. Ya salió por patas en la batalla del Aguasnegras y, si vuelve a hacerlo, teme que acaben poniéndole algún mote estúpido, como el Rey que Huyó o el Rey Rajado. Además, el próximo invierno podría durar la tira de años y no se ve dando palique a Jon Nieve en el Muro tanto tiempo.

-Os dije que compráramos aquellos anoraks de plumón.

Davos se retira y Stannis dice a Melisandre que ha confiado en sus visiones mucho tiempo, pero que, tratándose de predicciones meteorológicas, el Señor de la Luz no tiene ni puñetera idea y que a saber si no meterá el cuezo en asuntos más serios. Ella le recuerda que él mismo vio en las llamas una gran batalla en la nieve. Stannis le contesta que no sabe lo que vio. A 140p de definición pudo ser desde un gameplay de la batalla de Hoth del Star Wars: Rogue Squadron hasta un tráiler de Frozen.

Para convencerle de que las tienen todas consigo, Melisandre le asegura que vio los estandartes de los Bolton tirados por el suelo y a sí misma dando un voltio por las almenas de Invernalia.

Stannis, tan sutil él, le pone una mano alrededor de la cintura, que es su manera de insinuar que tal vez podrían hacer otro bebé sombra asesino para darles la victoria. A él con intentarlo tiene pinta de bastarle.

-Eso, eso, tú mueve hacia el frente a los Lobos Espaciales, que yo me ocupo de la retaguardia.

"A veces hay que sacrificarse para obtener la victoria", dice Melisandre, haciéndole la cobra.

Cuando Stannis se da cuenta de que la sacerdotisa no está hablando de quemar una cabra en un altar ni de dejar de tomar carne una semana, sino de sacrificar a su hija Shireen, le pregunta si se le ha ido la pinza. Tiene que haber otra manera, dice el rey, "sanguijuelas o algo". El lema de la Casa Baratheon debería cambiar por "Sanguijuelas, la solución para todo".

Melisandre le dice que eso no basta, que para hacer el truco del almendruco necesita entregarle a R'hllor una un niña de sangre real, a ser posible adorable, lista y más buena que el pan.

Stannis, asqueado, la manda a freír espárragos. No protagonizó una escena tierna con su hija hace un par de episodios para ahora tener que sacrificarla a la primera de cambio. Además, la brujería no ofrece garantías. Balon Greyjoy debería estar muerto desde hace dos temporadas y, por lo que sabemos, sigue vivito y coleando.


En Meereen


Después de echar el quiqui mensual de rigor, Daenerys discute con su amante bandido, Daario Naharis, sobre su reciente compromiso de matrimonio con Hizdahr zo Loraq. El mercenario cree que no es casualidad que los Hijos de la Arpía hayan dejado de despachar a secundarios que molaban después de anunciar su compromiso y que Hizdahr es su cabecilla. Al fin y al cabo, de alguien hay que desconfiar y él aparece en los títulos de crédito. Daario propone un par de ideas alternativas a la Madre de Dragones: que se case con él y filetee a los grandes amos el día de los juegos.

Dany no acaba de ver cómo encajar esas medidas tan expeditivas en su programa político.

"Soy reina, no carnicera", dice la mujer que quemó Astapor hasta los cimientos.

Emilia Clarke sigue sin querer enseñar cacha, lo que convierte a su personaje en la amante más absurdamente tímida de la historia.

El señor Eko vende a Jorah Mormont en una subasta de esclavos sin exagerar apenas sus cualificaciones:

"Fue el primero en cruzar la brecha durante el asedio de Pyke y mató a cincuenta hombres con su espada flamígera. Se comió una hamburguesa de dos kilos en Bentley's y terminó el Super Probotector de Super Nintendo sin usar continuaciones".

Tyrion, que se ve sirviendo como adorno de jardín el resto de su vida, se las ingenia para que el comprador de Jorah se lo lleve a él también, tirando a uno de los esclavistas al suelo y arreándole con su cadena para que todos vean que, aparte de ser un enano chisposo, es de armas tomar.

-También toca sonatas de Beethoven con el acordeón.

El comprador, de nombre Yezzan, celebra un combate eliminatorio entre sus esclavos para quitarse de en medio la morralla antes del día de los juegos. Casualmente Daenerys y Hizdahr acuden a ver el combate, ya que forma parte de la tradición visitar algunos reñideros de poca monta antes del gran espectáculo anunciado para el episodio 5x09. Eso sí, el resumen oficial de HBO no podía ser menos prometedor: "A su pesar, Daenerys (Emilia Clarke) asiste a una celebración tradicional de atletismo". Suena más a Astérix en los juegos olímpicos que a Spartacus: Sangre y arena.

Entre los hombres seleccionados para el combate no se encuentran Jorah ni Tyrion; pero tan pronto como el caballero oye a los gladiadores saludar a la "gloriosa" reina, se pertrecha con un casco que le oculta la cara y salta a la arena.

Sabiendo que a su reina le repugnan los baños de sangre (la verdad, para haber visto a sus dragones quemar, tronchar y zamparse a un hombre sin inmutarse, muchos ascos me parece a mí que hace a los combates de gladiadores), Jorah tumba a todos los luchadores sin escabecharlos, demostrando una maestría de la lucha cuerpo a cuerpo como no la habíamos visto desde Kickboxer. Lástima que Jorah no haga también un bailecito a lo Van Damme. Eso hubiera sido la monda.

♪ In a burning heart
just about to burst
there's a quest for answers,
an unquenchable thirst ♪

Dany, que estaba a punto de abandonar el reñidero disgustada, se queda para descubrir quién es este nuevo competidor tan recio y limpito.

Sin embargo, cuando Jorah se quita el casco y la mira esperanzado con sus ojillos de perro viejo, la khaleesi deja de sonreír y ordena que lo quiten de su vista, partiéndole el corazón de nuevo. Buuuu...

"¡Os traigo un regalo!", exclama Jorah a la desesperada.

"Así es", dice Tyrion, saliendo a la arena. "Soy el regalo. Es un placer conoceros, majestad. Me llamo Tyrion Lannister".

Daenerys se queda súper pillada. Supongo que esperaba rosas o bombones, no un enano maloliente y barbudo.

-¿Tú eres el regalo?

-Vistoso, ligero y quepo en cualquier parte. ¿Qué más queréis?


En Dorne


Menudas celdas de lujo gastan los dornienses. La que ocupa Jaime Lannister debe ser la Presidential Penthouse Suite como poco. Yo mismo he estado en habitaciones de hotel mucho peores que su celda. Os hablo de habitaciones en las que encontrabas un nido de cucarachas bajo la cama, llamabas a recepción para quejarte y te contestaban que no molestases a las cucarachas porque en realidad eran las dueñas del hotel.

Areo Hotah hace entrar a Myrcella y la deja a solas con su "tío" para que puedan hablar en privado. Jaime dice a la chica que tiene que regresar con él a Desembarco del Rey, pero Myrcella está pasando por esa fase complicada de la adolescencia en la que la autoridad paterna es solo un obstáculo en el camino hacia la fiesta loca.

"¡Amo a Trystane, me voy a casar con él y nos vamos a quedar aquí!", grita Myrcella, culminando el combo de clichés con un "No me conoces".

Myrcella se transforma y rueda fuera de la celda ante la atónita mirada de Jaime, que no sabe qué narices ha pasado.

-[Jerga adolescente incomprensible].

-¿Eh?

Las Tortugas Ninja Dornienses y Bronn no han tenido tanta suerte como Jaime y les ha tocado alojarse en unas celdas oscuras y mohosas de baja estofa. Mirándolo por el lado bueno, las celdas están situadas una frente a la otra, así que el mercenario disfruta de buenas vistas y ellas de sus dotes musicales.

Bronn, tranquilamente repantingado en su banco, canta una canción sobre un plato típico dorniense (la almeja de desposada), porque el día que HBO no exprima todo el talento de sus estrellas creerá que está perdiendo dinero.

Tyene aplaude al terminar la canción y empieza a flirtear con Bronn desde detrás de las barras, enseñándole todo lo que se puede enseñar teniendo en cuenta la calificación por edades, que es básicamente todo. Nunca me lo había planteado hasta ahora, pero si algo le faltaba a esta serie, es más exploitation del género "cárceles de mujeres".

Dinamita pura a punto de estallar.

El striptease tiene un propósito más aparte de mejorar los índices de audiencia: acelerar el pulso de Bronn para que el veneno en el que Tyene había embadurnado las dagas con las que hirió al mercenario le haga efecto inmediatamente. ¡Menuda golfa está hecha! Espero que le agarre urticaria detrás del ojo.

A Bronn se le nubla la vista y se derrumba con chorros de sangre goteándole de la napia.  Lo más triste es que él no quería morir envenenado por una exhibicionista perversa en una celda dorniense, sino viejo y en su cama. El club de fans de Robson & Jerome contiene el aliento.

Tyene lleva el único antídoto que existe en su colgante y se lo ofrece a cambio de responder bien a una pregunta: "¿Quién es la mujer más hermosa del mundo?".

"Tú", consigue articular Bronn a duras penas, perdiendo la oportunidad de responder "Blancanieves es la más hermosa" y morir desternillado de risa.

Tyene le arroja el antídoto y, en un giro sorprendente de los acontecimientos, es un antídoto de verdad y no otro veneno más letal todavía. Juego de Tronos está empezando a sorprenderme siendo menos Juego de Tronos que nunca.

"A mí también me pareces muy apuesto", dice la chica.

Mujeres.... no puedes vivir sin ellas ni verles las tetas sin arriesgarte a morir.

-En cuanto se me pase el sofoco, diré que mereció la pena.


En Desembarco del Rey


Olenna Tyrell, Reina de las Espinas y ex Vengadora (no de las de Marvel, sino de las británicas), visita el Septo de Baelor para tener unas palabritas con el Gorrión Supremo, al que no reconoce de primeras porque el hombre está fregoteando el suelo cual Cenicienta sin final feliz; una tarea que ella considera denigrante y humillante para cualquiera con una posición elevada. Yo no soy el Papa y a mí tampoco me gusta limpiar, pero a veces el polvo amenaza con secuestrar a tu familia y no te queda más remedio.

La Reina de las Espinas le ofrece una cantidad absurda de dinero a cambio de que libere a sus nietos, pero el Gorrión Supremo no se deja comprar, porque su humildad es sincera. Según él, solo pretende servir a los dioses. "Y los dioses demandan justicia". Es un populista.

Viendo que por ahí no va a obtener ningún resultado, Olenna cambia de táctica y amenaza con dejar de enviar productos congelados y latas de conserva a la ciudad. "Y procuraré que los hambrientos sepan a quién culpar".

El Gorrión Supremo no está impresionado.

"Vosotros sois los pocos", dice. "Nosotros, los muchos. Y cuando los muchos dejen de temer a los pocos...". A buen entendedor... poco mordedor. O algo así.

-No pillo tu rollo.

-Porque yo llevo otro rollo.

En la Fortaleza Roja, Cersei Lannister consuela a su hijo Tommen, mohíno o encrespado según le dé.

"¡La reina está en prisión y yo no puedo hacer nada!", grita el joven rey con una voz a la que aún le falta bajar una octava para no sonar a rabieta de niño pequeño.

Realmente tanto estrés no es bueno para alguien de su edad. Alguien debería traerle un Nesquik con leche de amapola antes de que sufra un ataque de nervios.

A Tommen incluso le da un venazo a lo Joffrey y amenaza con tomar el septo a la fuerza y despachar a los militantes de la Fe de los Siete para rescatar a Margaery. Claro, y él mismo dirigirá la carga montado sobre Ser Garras. Cualquiera puede soñar despierto.

Dramatización.

Su madre le disuade diciendo que seguramente la primera víctima de esa guerra sería su esposa, y se ofrece a hablar con el Gorrión Supremo en nombre de su hijo para convencerlo de que libere a Margaery y Loras.

No me creo ni una palabra salvo cuando dice que para ella la felicidad de su hijo es lo más importante en este mundo, y aun así es una afirmación sujeta a más condiciones que los préstamos a medida del banco.

-Ea, ea, ya pasó, ya pasó.

Petyr Baelish se reúne en secreto con Olenna Tyrell en su burdel, que, tras el paso de los gorriones, va a necesitar una buena limpieza y quizá incluso una pequeña reforma (yo aprovecharía para modernizar el lugar un poco e instalar barras de stripper, jaulas colgantes para gogós y la recreativa de Time Crisis II , porque con algo hay que entretenerse mientras las chicas se acicalan entre servicio y servicio).

Olenna recuerda a Meñique que fueron cómplices del asesinato de Joffrey y que, por tanto, sus destinos están tan unidos como la leche y los cereales, o la tostada y la mantequilla. Además, si a ella le ocurriera algún desafortunado accidente, la cinta llegará a la prensa. ¿Qué cinta?, decís. No lo sé, pero siempre hay una cinta, ¿no?

Meñique es muy consciente de ese detalle y ofrece a la Reina de las Espinas el mismo regalo que le hizo a Cersei: un joven apuesto.

¡Dun-dun-dun! La trama se complica.

Meñique debería tener una risa malvada. O una risilla pulgosa, al menos.

Cersei visita a Margaery en su oscura y apestosa celda y, para su satisfacción y regodeo, la encuentra acurrucada en una esquina hecha un espantajo.

A riesgo de que me critiquéis, debo confesar que encuentro a Margaery más sexy así, sucia y desaliñada, que repeinada y vestida de Dior. ¿Me convierte en un degenerado sentirme atraído por su capa de mugre? Eso depende del punto de vista, pero desde luego si le hacen la prueba del algodón, el mayordomo de Tenn va a flipar de lo negro que sale.

Cersei ofrece a su nuera caldo de pollo e hipocresía sin adulterar, y Margaery la manda a paseo, a ella y sus sopas.

"¡Fuera, p*** asquerosa!", le grita.

La reina madre abandona la celda con una sonrisa de oreja a oreja. Sí, menuda p*** asquerosa está hecha.

-¡Marramiau!

En una vieja capilla construida bajo el septo de Baelor, Cersei se reúne con el Gorrión Supremo, que le explica que la suerte de Margaery y Loras se decidirá en un juicio de cuyo tribunal él mismo formará parte. Si Loras y Margaery confiesan antes del juicio, merecerán la clemencia de la Madre; pero, en todo el caso, el pueblo sabrá cómo son de verdad, lo que dejará bastante perjudicada su imagen pública. Dudo, por ejemplo, que Jimmy Choo quiera contratar a un sodomita blasfemo para vender sus fragancias para hombre.

"¿Qué encontraremos cuando os despojemos de vuestras galas?", pregunta el Gorrión Supremo a Cersei.

Por desgracia para ella, no es una pregunta hipotética ni retórica, y la sonrisa de suficiencia se le borra de un plumazo cuando ve entrar a su primo Lancel, un "joven apuesto", como diría Meñique, y también delator. Salvo que el incesto y el regicidio se consideren inocentes pecadillos a los ojos de la Fe, la cosa pinta chunga para la reina madre.

Ella debe de pensar lo mismo, porque intenta huir en cuanto puede, pero unas septas se lo impiden y las arrastran hasta una celda tan asquerosa como la de Margaery. Se acabó lo que se daba, monada.

Nobody expects the Spanish Inquisition.


Conclusión


¿Alguien duda que este sea el mejor episodio de lo que llevamos de temporada? Los tres que quedan son incluso mejores, pero si echáis la vista atrás y no hacia adelante, sabréis que llevo razón. Al menos parece que la serie arranca.

En el top de momentos del episodio están, por supuesto, el confinamiento de Cersei y el largamente dilatado encuentro de Tyrion con Dany, pero tampoco puedo dejar de mencionar la triste muerte de Aemon, el envalentonamiento de Sam, o el destape de Tyene, la mejor escena con las Tortugas Ninjas Dornienses de la temporada, con o sin tetas.

Centrándome en lo mejor de lo mejor, que Cersei se lleve por fin su merecido es especialmente satisfactorio después de haber tenido que soportar todos los desatinos que ha cometido en los últimos seis episodios, y ver a Tyrion y Dany juntos después de cinco años supera incluso ese momento. Hubiera celebrado este encuentro saltando y chocando los talones en el aire, pero hace demasiado calor para eso. Me permitiré una ligera sonrisa. Supongo que debemos agradecer a los creadores de la serie que se hayan saltado a la torera los libros para traernos este momento. Esto sí que es un regalo.

Por todo ello, puedo perdonar que a Tyrion lo libere un espontáneo anónimo cuando necesita salir a la arena, o que la escena en la que Theon le da el soplo a Ramsay esté montada de manera tan confusa que muchos creerán que Theon no quiere traicionar a Sansa, sino que se topa con Ramsay en la torre rota por casualidad.


11 comentarios

  1. Otra semana mas, otra de tus geniales reseñas. Este es el capitulo donde podemos decir que la serie empieza a despegar, lo cual no es que sea muy bueno. Para mi ha sido la temporada mas aburridilla pero creo que se compensa por la de momentazos que nos ha dado el capitulo.

    El encuentro de Tyrion y Daenerys pensaba que sería mas tardío pero veo que los guionistas han acelerado la trama, lo cual esta bien. No ha sido un gran encuentro, pues la mejor parte se la lleva Jorah repartiendo estopa pero deja las cosas en muy buen lugar.

    Dorne, bueno, nos ha dejado un par de tetas muy bonitas pero es lo peor de la temporada. Eso si, me sorprende que no menciones que hemos estado a punto de perder a otro secundario carismático como Bronn. Aunque claro, para estar atentos con lo que se nos ponía delante.

    Y sobre lo de Cersei, tan solo decir, que ya era hora.

    Ya esperar hasta la semana que viene, que es cuando llega el capitulo gordo de la temporada. Vamos, el mejor. Un saludo!

    PD: Lo reconozco, a mi también me pone Margaery tan desaliñada.

    ResponderEliminar
  2. "Supongo que debemos agradecer a los creadores de la serie que se hayan saltado a la torera los libros para traernos este momento" Pe-pero... Los Griffs... :(
    Poor cierto, algo que quería enseñar en la reseña del anterior capítulo pero se me pasó https://www.youtube.com/watch?v=GC8d8yCYQAc

    ResponderEliminar
  3. Oootra mierda de game of thrones.... :(

    ResponderEliminar
  4. El episodio estuvo muy bueno y como bien dices la parte de las tetas dornienses es lo mejor que dio esa trama esta temporada xD

    ResponderEliminar
  5. Si no fuera porque ya lo soy, estoy segura de que sería una de esas que diría que se haría bisexual por Natalie Dormer. Así que no, no estás solo.
    (Aunque nunca he sido fan de sus dotes interpretativas, he de decir. Al menos no como Margaery.)

    ResponderEliminar
  6. me encantan tus "reviews" siempre me das una nueva perspectiva je, je,je,je,,empezó lo bueno ,por partes apodos molones:

    Stannis " nunca invadas en inverno "

    Sam "sexo por compasión "

    tyrion "mini espartacus"

    Cersei "pillada"

    ResponderEliminar
  7. Otra reseña genial.

    Daenerys no parece muy impresionada con su regalo, Jorah debería haberle puesto un lacito.

    La serie está por dejar atras a los libros, aquellos que no la hemos visto vamos a tener que verla entera.

    ResponderEliminar
  8. No te gustaba el viejo dragon, yo le tenia cariño, admitelo era tu preferido de muro.

    ResponderEliminar

  9. Buenas!

    La reseña cojonuda como siempre!

    A mí este capítulo me gustó un montón porque al fin empieza a arrancar la temporada que estaba siendo un poco flojilla y esa generosidad se agradece. Me encantó el golpe en la mesa de Littlefinger. Si tuviera un sombrero me lo quitaría! ha sabido hacerse con muy buenas cartas y sabe cómo dosificarlas…qué buen jugador! a unas le pone Natalie Dorme y a mí ese bigotillo ralo …nadie es perfecto! ;)

    Y creo que GRRM se está cargando al personaje de Daenerys que hasta la tercera temporada molaba un puñao. Ese empeño en regalarle cosas remarca su incapacidad natural para conseguirlas. Convertirla en una persona tan dependiente de las opiniones de los demás (cada día tiene más consejeros….puff, qué pereza de tía!) es un error, la vuelve un personaje débil y prescindible…

    Por cierto, habrá reseña de Jurassic World? la he visto en cine y creo que sorprendentemente amena para ser la cuarta de una franquicia tan famosa!

    ResponderEliminar
  10. JoakinMar: La palabra clave es "a punto". Si es a punto, no cuenta.

    Anónimo: Los Griffs, los Griffs... ¿Qué han hecho ellos por mí? ¡Nada!

    Anónimo: No me gustaría frustrar tus expectativas.

    Julio Sanchez: Triste, pero cierto.

    Nym: Ah, no, lo de la bisexualidad no vale. Eso es abusar. Al final me voy a tener que conformar con los animales y las plantas.

    Alberto Blanco: Compro tus apodos.

    Anonimatus: ¡Un lacito, pues claro! Las mujeres se pirran por ese tipo de detalles.

    jin jack: Echaré de menos los chistes de ciegos a su costa. El repertorio es interminable.

    Helena Niño: No he visto Jurassic World, así que no habrá reseña, lo siento. Últimamente no voy mucho al cine.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ánimo Brocha, que ya quedan pocos capítulos! Te estás ganando el cielo! GRACIAS POR TU DEDICACIÓN A LOS FANS DE LA SERIE

      Eliminar