22 de noviembre de 2015

Star Wars: La aventura de los ewoks (1984)


Ganar dinero es una de las mayores motivaciones de la vida adulta, y disfrutar de un sueldo fijo es un lujo que da tranquilidad, comodidad y confort. Por desgracia, tener ingresos y poder disponer libremente de ellos también es la manera más rápida de perderlos. Cuando era un crío y tenía que esperar al fin de semana para que mis padres me dieran la paga, administraba cada peseta con mucho cuidado: ciento cincuenta pesetas para un cómic de Spider-Man, otras cuatrocientas para un Mortadelo, cinco duros para chucherías, y, al cabo de un año, con suerte habría ahorrado lo suficiente para comprarme un videojuego de la NES. Ahora, en cambio, me doy demasiados caprichos. Eso explica que haya un DVD con las dos películas de los ewoks en mi estantería. Y si creéis que la nostalgia que inspira volver a ver una cinta que adorabais cuando eráis niños vale más de diez euros, estáis chalados. Pero bienvenidos al club. Ahora esperaos a que salga el Blu-ray y nos claven veinte.

Después del exitoso estreno de El retorno del Jedi, el codicioso George Lucas, aún delgado, pero peinando ya canas, maquinaba nuevas formas de expandir su imperio mercadotécnico desde su silla giratoria de la sala del trono del rancho Skywalker

Dada la falta de criterio de los más pequeños de la casa, George pensó que un spin-off televisivo dirigido a los niños y protagonizado por los ewoks sería un gancho estupendo para vender nuevos productos. Al fin y al cabo, entre un oso de peluche y un enano disfrazado de osito adorable no hay gran diferencia (o no la hay salvo que seas el enano que se está achicharrando dentro del disfraz), y ¿a qué niño no le gustan los osos de peluche? A ninguno. Ni siquiera cuando se trata de una tribu de ositos salvajes antropófagos, ¿o sí?

El menú Han Solo discrepa.

Sin embargo, George no quería repetir el fracaso del infame Star Wars Holiday Special, así que asumió el control absoluto de la producción. El resultado habla por sí solo.


Los niños aficionados a la lectura son unos bichos raros, y, tristemente, cada vez están más cerca de la extinción. Por eso, en Caravana de valor, no hay un opening crawl como en la trilogía cinematográfica, porque el hecho de que a mí me llenase de satisfacción ser capaz de leerme aquella parrafada entera cuando aún no levantaba un metro del suelo, no significa que a la mayoría de niños no los matase de aburrimiento.

Así pues, sustituyendo al opening crawl, os presento al narrador que nos acompañará durante toda la cinta, doblado al español por José María Alarcón, que también prestó su voz al tabernero de la cantina de Mos Eisley en La guerra de las galaxias y, en un papel más secundario, al Emperador en El retorno del Jedi, aunque es más probable que lo recordéis como el Dr. Gang en la serie del inspector Gadget.

"Nuestra historia comienza hace mucho, mucho tiempo en las profundidades de un bosque encantado, en la lejana luna de Endor".

¿Un bosque encantado? Menuda bobada. Aunque pasemos por alto que esto es California y no la luna de Endor, lo único mágico de Star Wars es que el Holiday Special llegase a emitirse, o, apurando mucho, que Disney encargase una segunda temporada de la flojísima Rebels. Esta historia se desarrolla en el universo de Star Wars, el mismo en el que Darth Vader necesita una máquina de respiración asistida para sobrevivir y Jabba el Hutt alimenta a su mascota con sensuales bailarinas twi'lek, así que me niego a creer en la magia. Yo solo creo en la Fuerza, cuya existencia está basada en sólidos principios científicos como los midiclorianos.


Es noche cerrada, y el matrimonio Towani, cuya nave estelar se ha estrellado fuera de cámara en mitad del bosque encantado, busca desesperadamente a sus hijos. Los gigantescos árboles, la densa niebla y la baja definición de los telefilmes de las década de 1980 dificultan enormemente su labor.

Los Towani regresan junto a los restos de la nave, esperando que sus hijos estén de vuelta de donde porras se hayan ido, y allí encuentran la chaqueta de su hija Cindel tirada entre unos matojos, lo que nos permite hacernos una idea bastante clara de la búsqueda tan concienzuda que estaban haciendo.

Un rugido aterrador les saca de su estupor y un monstruo descomunal, aberrante y más peludo que el sobaco de Chewbacca, surge de la niebla cerniéndose amenazador y espeluznante sobre ellos.

Fundido en negro y título. De momento, ya llevamos dos minutos de película y hemos perdido la oportunidad de ver una nave estrellándose en la luna de Endor y a un monstruo persiguiendo a una pareja de humanos indefensos. ¿A dónde fue a parar el presupuesto?, porque lo que es seguro es que no se lo gastaron en los disfraces de los ewoks, ya que reutilizaron los de El retorno del Jedi.

El croma no había evolucionado mucho desde 1983.

A la mañana siguiente, fuera de una choza de madera junto a la que vemos todo tipo de exóticas especies alienígenas (cabras, conejos, ponis...), un ewok sopla un cuerno mientras su señora ewok acuna a un peluche de felpa que el propio George Lucas compró de saldo en una juguetería del condado de Marin por un dólar y noventa y nueve centavos.

"En un poblado ewok, en la luna de Endor, Deej intenta llamar a dos de sus hijos, que se adentraron en el bosque y no han vuelto. Teme que se hayan perdido".

¿Otra vez tú, narrador? Si los ewoks no hablan cristiano y el guión y la dirección son tan mediocres que no podemos deducir lo que dicen del propio contexto, que les pongan subtítulos. Si quisiera oír a un tipo omnisciente contarme todo lo que pasa, me compraría un audiolibro narrado por C-3PO. O tal vez me colgaría de una viga, que es una manera mucho más rápida y menos dolorosa de suicidarme.

Dos cuernos: salvajes. Tres cuernos: caminantes blancos.

Descontando al peluche de felpa, Wicket es el hijo más pequeño de la familia Warrick, un ewok curioso y juguetón que, en un futuro no muy lejano, involucrará a su poblado en una cruenta batalla contra el Imperio por a cambio de la chocolatina espacial de una terrorista buscada por la justicia, llevando así a la muerte a cientos de sus congéneres.

El actor que interpreta a Wicket es el mismo que en El retorno del Jedi, el inglés Warwick Davis, que por aquel entonces tenía cerca de catorce años. A Warwick se le conoce sobre todo por sus papeles protagonistas en Willow (sobrevalorada película de fantasía no desprovista de cierto encanto) y Leprechaun (penosa cinta de terror de serie B sucedida por una ristra interminable de malogradas secuelas, incluida una en el espacio), pero solo en Caravana del valor su interpretación alcanza la cumbre del arte dramático, tambaleándose de un lado para otro al borde de la deshidratación y poniendo en manos de los gruñidos y ronroneos introducidos en post-producción cualquier tipo de emoción que quisiera expresar.

Volviendo al tema de la magia, al parecer los ewoks no necesitan mover los labios para hablar, lo cual es una buena noticia para cualquiera que intente comunicarse con ellos, porque no creo que se laven los dientes muy a menudo.

Vendería a su propia madre por una chocolatina.

En lo alto de una colina, papá ewok se prepara para buscar a sus otros dos hijos, que no son un peluche de felpa ni uno de los cuatro enanos más célebres de Hollywood (los otros enanos famosos son: Mini-Yo, el amigo de Kramer en Seinfeld y Tyrion). Creo que lo que el guión intentaba expresar es que ewoks y humanos no son tan diferentes, ya que para ambas especies la familia es lo primero. El hecho de que los ewoks incluyan seres conscientes y racionales en su dieta o que utilicen las cabezas de sus enemigos como bongos no debería desviarnos de esa conclusión.

"Deej utilizará su planeador para buscar a sus hijos desaparecidos".

Si al oír la palabra planeador, pensáis en Koji Kabuto descendiendo sobre la cabeza de Mazinger Z, lamento aguaros la fiesta, porque el aparato al que Deej está a punto de subirse no es ninguna maravilla de la tecnología japonesa, sino un tosco ala delta construido con palos, ramas y trozos de tela. Y no está asegurado.

Este planeador sí que va abajo.

Deej no tarda en encontrar a sus retoños y, de camino a casa, deciden investigar la nave estelar de los Towani, que papá ewok había visto mientras sobrevolaba la zona.

Escondida dentro de la nave, aterrada y aquejada de una tos fingida, encuentran a Cindel, la hija pequeña de la familia. Y si creíais que el mocoso que interpretaba a Anakin en La amenaza fantasma no sabía actuar, esperad a ver a Aubree Miller haciendo pucheros. La niña es mona, pero tiene la capacidad interpretativa de una pila de jawas muertos, y la película mejoraría enormemente sustituyéndola por una mujer de entre veinte y treinta años, bien formada y ligerita de ropa. De hecho, he reflexionado mucho sobre el tema, y de haber sido yo el director de reparto en aquella época, habría dado el papel a Tanya Roberts o Valérie Quennessen. Naturalmente, también habría sugerido introducir algún desnudo femenino en el guión y cambiar el título de la cinta por uno que sonase más a cine fantástico de serie B, como El amanecer de los ewoks o Clímax en la luna de Endor.

Debería dedicarme a hacer películas.

El público objetivo del filme.

El hermano mayor de Cindel, un adolescente que le ha copiado el uniforme de piloto rebelde a Luke Skywalker, no tarda en dejarse ver. Para un fan de Star Wars no pasará desapercibido que el nombre del chaval coincide con el del maestro Jedi con cara de cabreo permanente interpretado por Samuel L. Jackson en las precuelas. El nombre Mace también figuraba en el primer borrador de la La guerra de las galaxias, solo que en este caso identificaba a un vulgar piloto de cazas que seguramente hubiese volado por los aires después de aparecer cinco segundos en pantalla. Lo que está claro es que reciclar es importante para George Lucas. Quizá por eso no ha trabajado en nada original desde 1981, salvando aquella patética película de aviadores que nadie ha visto y una película de animación 3D sobre hadas y trasgos cuyo título no recuerdo.

El actor que interpreta a Mace, Eric Walker, actúa un poco mejor que Aubree Miller y peor que el hurón mascota de Wicket. Aunque Walker asegura que guarda muy buenos recuerdos del rodaje, porque hace tiempo que se dedica a componer música chill out y eso no es normal. Quizá convivir ocho semanas en el bosque con enanos disfrazados de ositos achuchables le afectó más de lo que él cree. En cualquier caso, si os interesa esa clase de basura hippie, podéis escucharla gratis en su canal de YouTube.

Boy Scout espacial.

Temiendo por la vida de su hermana y creyendo que los ewoks podrían haber capturado a sus padres, Mace mantiene a raya a Deej y sus hijos amenazándoles con su rifle bláster. Yo haría lo mismo por mucho que mi hermana insista en que los osos de peluche vivientes solo quieren ser sus amigos. Vamos, es que ni tocarlos con un palo.

Los ewoks reducen a Mace, que habla mucho, pero tiene de pistolero espacial lo que Lando Calrissian de monógamo, y se llevan a los dos niños a casa. Para que el chaval no dé por saco durante el viaje, lo transportan amarrado a una rústica camilla. Deberían haberlo colgado de pies y manos a un palo y luego asarlo vivo.

-Hoy nos daremos un festín con la carne de los vivos.

Los ewoks abren las puertas de su hogar a los niños, pero Cindel está demasiado pachucha como para fingir interés por una familia de enanos pilosos y malolientes. Los ewoks le ofrecen las colillas de un cenicero para que coma algo, pero la niña no tiene hambre y pierde el conocimiento a causa de la fiebre.

El compositor Peter Bernstein aprovecha este momento para venirse arriba y cuela en la banda sonora un compás ridículamente dramático y apremiante. Imagino que quería lucirse un poco imitando la épica operística que compuso John Williams para la trilogía original, pero dar el mismo trato a una niña desmayándose que a un escuadrón de Alas-X atacando la Estrella de la Muerte es un pelín pretencioso.

Mace traslada a su hermana a una hamaca llena de pelos, y mamá ewok, que ignora la relevancia de las diferencias biológicas entre especies, le ofrece un mejunje viscoso untado en una hoja para que se lo dé a la niña, que recupera la consciencia incluso antes de que la medicina pueda haberle llegado al estómago. La naturopatía funciona así.

Según el prospecto, los posibles efectos adversos incluyen: crecimiento espontáneo de vello corporal y diarrea.

Por desgracia, el pringue medicinal se agota antes de que Cindel se cure del todo, por lo que Mace y los ewoks salen a buscar más.

"Un árbol del bosque primigenio contiene un fluido especial que solo conocen los ewoks. Lo han utilizado durante generaciones para curar".

Esto se parece demasiado a un documental de La 2.

Mientras los ewoks recogen el "fluido especial", Mace intenta capturar a un roedor que ha visto asomarse por el agujero de un árbol. Ya sabéis, por hacer la puñeta. Pero el cazador se convierte en presa cuando el roedor se revela como la lengua de un feroz depredador que quiere comerse a Mace. En general, soy muy fan de las marionetas de monstruos de las cintas de serie B, porque me gusta el trabajo artesanal y me hacen gracia; pero incluso el guante-dragón de la Cueva del Terror era más creíble que este depredador arborícola.

Los ewoks salvan al chico, y después vuelven todos juntos a casa con la medicina.

Imaginaos a un soldado imperial despistado utilizando este agujero como urinario. El dolor...

Gracias a los cuidados de mamá ewok, Cindel se recupera satisfactoriamente y, como cualquier chiquilla de su edad, enseguida se hace amiga del primer niño que encuentra, que en este caso es Wicket. La niña juega con él e incluso le enseña algunas palabras en básico (el idioma universal de Star Wars, que casualmente es idéntico al inglés), como "peludo", "accidente" y "crucero estelar".

"¿No tenéis un crucero estelar?", pregunta Cindel.

Wicket coge un animal de juguete de un estante y lo hace volar repitiendo "crucero estelar". Cindel le dice que eso no es un crucero estelar, sino un caballo, y que los caballos no vuelan. Sí, Cindel, los caballos no vuelan. Pero tampoco tienen cuernos. Eso es un toro, atontada.

El popular caballo estelar. Edición limitada.

A Mace no le gusta un pelo que su hermana haga buenas migas con los ewoks. "¿No ves que son animales?", le dice. Sí, Cindel, no te dejes engañar por su estructura tribal, sus ropas de baja costura y su dominio de la ganadería y la medicina. Yo les he visto limpiándose el culo con la lengua.

Así pues, al caer la noche, Mace se marcha con su hermana al bosque, una elección que demuestra ser desastrosa por dos motivos: el primero, que da pie a un soliloquio lamentable de Mace en el que se ofrece a ser "un papá y una mamá" para Cindel; y el segundo, que expone a ambos niños al ataque del jabalí-lobo, una bestia cuadrúpeda enorme, feroz y fea como un mono-rata mutante de Sumatra.

Será horrendo, pero la animación stop-motion es de lo mejorcito de la película.

Los niños se guarecen en el tronco un árbol y, a la mañana siguiente, los ewoks matan a la fiera usando una estrategia transmitida de ewok a ewok de generación en generación: clavarle lanzas hasta que deja de moverse.

Por cierto, ¿soy el único al que le mosquea que el jabalí-lobo se pase toda la santa noche en vela esperando a que un vulgar tentempié salga de su escondrijo? Probablemente ni siquiera había probado la carne humana. ¿Y si resulta que luego no le gusta? Yo me hubiera comprado un kebab en algún puesto pakistaní y me hubiera ido a la cama temprano.

Mace observa que el jabalí-lobo lleva un collar y, al examinarlo más de cerca, encuentra colgado el monitor vital de su padre, un brazalete con lucecitas de colores que permite saber si una persona está sana, pocha o muerta y que funciona aunque no lo lleves puesto, incluso en una luna del Borde Exterior de la galaxia sin conexión a la Holenet.

El monitor indica que el padre de los niños sigue vivo, así que ahora solo tienen que encontrar al amo de la bestia para localizarlo. En cuanto a la madre... podría no ser más que tropezones de carne a medio digerir en los excrementos de un jabalí-lobo, pero hay que ser optimistas.

Animales repulsivos muertos... ¡para niños!

Como el collar del jabalí-lobo no lleva escrita la dirección de su dueño, los niños y sus amigos ewoks acuden al viejo Logray, el chamán del poblado ewok entretejido en las copas de los árboles que visitarán Luke y compañía en El retorno del Jedi. Podéis reconocer a Logray fácilmente porque es el único ewok que lleva un cráneo de pájaro por sombrero. Un tipo importante, vamos.

Logray se sirve de una peonza *sigh* mágica que tenía colgada en su choza entre un montón de trastos, para mostrarles imágenes en directo del matrimonio Towani enjaulado en la guarida de un temible gigante al que los ewoks llaman Gorax, el don Pimpón primitivo con cara de gremlin al que vimos al comienzo de la cinta.

Me pregunto si tendrá Netflix.

Al ver las lágrimas de cocodrilo de Cindel, que ha leído bastantes holocuentos para saber que sus padres probablemente acaben siendo masticados, triturados y devorados, Deej decide organizar una misión de rescate con destino a las Montañas Prohibidas, donde se encuentra la guarida del gigante Gorax y de las que ningún ewok ha regresado vivo. Suena como Disney World, pero sin colas.

"Nosotros ayudar vosotros", dice Deej. Qué lástima que los ewoks se olvidasen de hablar básico cuando llegaron los rebeldes. Eso hubiera evitado bastantes malentendidos.

Y así, comienzan los preparativos de... ¡la Caravana del ValorTM!

Aunque nada impone más respeto que un montón de ositos semidesnudos montados en ponis, antes de que se marchen, el viejo chamán les entrega "los tótems sagrados de los legendarios guerreros ewok". Para Deej, las Alas Blancas de la Esperanza; para sus hijos mayores, las Alas Rojas del Valor y las Alas Azules de la Fuerza; para Wicket, un cayado mágico; para Cindel, la Vela de la Luz Pura; y para Mace… un canto rodado. También hay dos tótems sagrados extra (un diente de marfil y un cristal) para otros dos ewoks a los que tendrán que engañar de camino a las Montañas Prohibidas si quieren que se unan a la caravana.

Naturalmente, Mace tira su tótem según se lo dan, porque no piensa cargar con una estúpida piedra durante todo el camino para que luego le digan que solo le estaban tomando el pelo y comprobando hasta qué punto se tragaba estas bobadas espirituales; pero Wicket, que se ha tomado la molestia de leerse el guión, sabe que esa piedra será un elemento crucial en la trama, así que la recoge. Es lo que tienen los críos, que agarran cualquier porquería que encuentran por el suelo.

-Si os esperáis un minuto, también os bajo un par de bolsas llenas de latas y botellas vacías.

Como preveía Logray, nuestros héroes pronto incorporan a un par de miembros más a la caravana: Chukha-Trok, un recio silvicultor ewok con un bonus de +2 de fuerza, y Kaink, una sacerdotisa ewok con un 15% de resistencia a la magia.

Mace convence a Chukha-Trok desafiándole a una prueba de fuerza y destreza en la que el ewok se marca un Robin Hood y clava su hacha en el extremo del mango del hacha que a su vez Mace había clavado previamente en un árbol. Al chaval le parece bárbaro de lo que es capaz el ewok y le entrega el diente de marfil, que encaja perfectamente en la mandíbula que lleva Chukha-Trok a modo de colgante.

He's a lumberjack, and he's okay.
He sleeps all night and he works all day.

El cristal pertenece a Kaink, una sacerdotisa ewok a la que encuentran envuelta en una "neblina mística" parecida a la que se respira en los locales de mala muerte de los suburbios de Corruscant. El cristal es el remate de la vara de la sacerdotisa, y empiezo a pensar que el viejo Logray no solo se dedica a recoger basura por el bosque, sino que es cleptómano.

Antes de unirse al grupo, la sacerdotisa exige a Mace que supere una prueba mágica. Para ello, pone el cristal en sus manos y el cristal se convierte en una lagartija. Mace suelta al bicho y la sacerdotisa niega con la cabeza. ¿No ha superado la prueba? Pues yo no soy capaz de convertir cristales en lagartos, que conste. Cindel recoge la lagartija y ésta se convierte en un ratón blanco. La sacerdotisa asiente con la cabeza y se une a la caravana.

No pretendo entender a los ewoks, pero... ¿algo de esto tiene sentido para vosotros?

-Está mierda te coloca que no veas...

Una vez la caravana está al completo, nos toca ver dos escenas de relleno que sirven para alcanzar la hora y media de telefilme y que la embaucadora banda sonora intenta vendernos como si fueran el cénit de la aventura, pero que en realidad son tan apasionantes como un artículo de cinco mil palabras sobre una película de los ewoks escrito por un adulto que podría o no haber tomado café irlandés con whisky barato.

En la primera de estas escenas, Mace se queda atrapado bajo la superficie de un lago mágico (¿fuerte con el Reverso Tenebroso de la Fuerza quizá?) y Wicket lo saca acercándole el cayado mágico que le dio el viejo Logray, que no solo sirve para jugar al cricket con una niña de cuatro años, sino que parece ser lo único capaz de atravesar la superficie del lago.

Si no es capaz de aguantar la respiración ni diez minutos, merece ahogarse.

En la segunda escena, Chukha-Trok detiene a un caballo desbocado en el que va Cindel montada, lo que es unas siete veces menos trepidante que la persecución motorizada entre los árboles de El retorno del Jedi.

Aunque estoy a favor de utilizar a enanos en escenas de riesgo, el problema aquí es el punto de partida, porque, salvando una honrosa excepción que mencionaré más adelante, nada de lo que haga un ewok resulta emocionante. Los ewoks pueden ser adorables y graciosos, pero ¿héroes de acción?, ni en sus sueños más alocados en los que se enfrentan a monstruos gigantes de espino.

Recordadme que algún día comente este cómic.

Por la noche, un enjambre de Campanillas luminosas, molestas pero inofensivas, invade el campamento. A sugerencia de la sacerdotisa, Cindel utiliza la Vela de la Luz para atraer a las hadas, que forman un torbellino de luz sobre la vela, se precipitan hacia su llama y desaparecen sin más.

Sin embargo, una de las hadas, de nombre Izrina, sobrevive al genocidio y Mace decide adoptarla y llevársela de souvenir.

"Habrá perdido de vista a su familia", comenta Cindel.

Sí, claro que la ha perdido de vista. Acabas de exterminarla tú misma hace veinte segundos, hija de p***. (Según la Wookieepedia, las hadas no mueren, sino que se funden en la llama de la Vela de la Luz Eterna para atraer a su reina, Irzina. No sé quién habrá escrito eso, pero me suena a cuento chino, así que me quedo con mi versión.)

La noche siguiente, mientras comparten la poca comida que les queda, descubren que Izrina se alimenta de la risa de los niños. Es tan escalofriante como suena. Incluso podrían hacer una película de terror con esa premisa.

Body count: 300.

La caravana prosigue su camino con tedio y desgana, y yo estoy igual de aburrido que al principio, así que os contaré una curiosidad sobre la cinta que leí en la Wookieepedia y que he podido comprobar yo mismo. En la tercera parte de la trilogía literaria de la Flota Negra, titulada La prueba del tirano, se menciona a Cindel, que, tras abandonar la luna de Endor, se convirtió en una joven periodista, idealista y valiente, y empezó a trabajar para El Monitor de la Vida, un medio con cien mil suscriptores escasos.

La verdad es que, en este instante, incluso leer sobre la subida del IPC galáctico se me antoja más divertido que seguir viendo esta película.

"Los ewoks cruzaron el desierto de Salma, una tierra de charcas de ácido y lagos secos".

Y de pinturas mate, añadiría yo.

La maqueta de Camelot está detrás de ese cuadro.

Por fin, la caravana llega a la fortaleza prohibida del gigante Gorax, un monte de paredes escarpadas aparentemente impracticable para cualquiera que no sea una cabra montesa o haya visto Máximo riesgo de Sylvester Stallone más de veintisiete veces.

La sacerdotisa ewok dice a Mace, por medio de gestos, que ha llegado el momento de usar su piedra, la que tiró en el poblado ewok hace veinte minutos de metraje. El chaval admite que no la tiene, con la consecuente bajona para el resto del grupo, y la película desaprovecha la ocasión para arrancar una sonrisa a los más pequeños con un poco de comedia ligera. Por ejemplo, Mace podría haber agarrado un pedrusco romo y pesado y haberlo utilizado para reventar el cráneo de la sacerdotisa. "¿Querías piedra? ¡Pues toma piedra en todo el colodrillo!". Son cosas que se me ocurren.

"¿Qué pasa, Wicket?", pregunta Mace cuando el pequeño ewok se le acerca llevando algo en la mano. "¡La tienes! Habías recogido la piedra y la habías guardado. Gracias, Wicket".

No, gracias a ti, Mace, por deleitarnos con esta muestra de cómo no se debe actuar jamás, y gracias también a George Lucas por considerar a los espectadores retrasados mentales.

Lo que nadie podía prever es que la piedra fuera como un Kinder Sorpresa y dentro escondiese una punta de sílex, que es... ¿justo lo que necesitaban?

Al dejar la punta de sílex en el suelo, la misma sale despedida como por arte de magia hacia la montaña, revelándoles una entrada secreta... bloqueada por un pedrusco enorme. Hemos avanzado mucho, sí.

Mace desintegra la roca con su rifle bláster (ni tótems ni leches en vinagre) y el grupo entra en la fortaleza.

Disparo láser equivale a Star Wars.

Una vez dentro, y a sugerencia de Deej, los tres miembros más jóvenes del grupo se quedan a la entrada de la caverna, mientras Mace y los ewoks con edad para conducir y consumir bebidas alcohólicas se adentran en la siniestra morada del Gorax. Si alguien piensa que deberían haber dejado a los pequeños en casa desde el principio, por favor recordad que Mace habría muerto en el lago de no haber contado con el auxilio de Wicket.

Vale, sí, definitivamente deberían haber dejado a los niños en casa.

El siguiente obstáculo es un barranco que tienen que cruzar caminando sobre una descomunal tela de araña con hilos como cables de grúa y que se extiende sobre un abismo insondable. Naturalmente, según lo están cruzando, les ataca una araña de goma gigante a la que se le ven los hilos a la legua. Un clásico del cine fantástico de serie B.

La sacerdotisa ewok utiliza su vara mágica, que brilla y da esplendor, para hipnotizar a la araña y dejarla grogui hasta que el último ewok ha pasado al otro lado del barranco. Cuando la araña vuelve en sí, preguntándose si estos lapsos de memoria se los estará provocando el estrés, Chukha-Trok remata la faena cortando un hilo "de carga" de la tela de araña, provocando que su inquilina se precipite al vacío cual Wile E. Coyote.

Ella-Laraña: Orígenes.

Lo que no ningún espectador podía sospechar es que otra gran araña atacaría por sorpresa a los pequeños en la entrada de la caverna. O tal vez sea la misma araña de antes que, en mitad de la caída, cruzó un agujero de gusano o alguna otra clase de portal dimensional que la ha conducido hasta allí.

Y si es así, es una lástima que nadie vaya a poder preguntarle por la experiencia, porque Wicket le acuchilla el esternón hasta dejárselo como un queso gruyer.

Te metiste con el ewok equivocado.

Tras ascender por una enorme escalera cubierta de polvo y telarañas que es otra pintura mate, Mace y sus peludos compañeros llegan a los aposentos del Gorax y... Vaya, tengo que admitir que el sitio está bastante bien arreglado para ser la guarida de un primitivo monstruo gigante devorador de carne de ewok. Fijaos que hasta tiene chimenea. Solo le falta una foto de su mujer y sus hijos veraneando en las playas de Naboo sobre la repisa para que sea un hogar de ensueño.

El grupo encuentra a los padres de Mace y Cindel en una jaula colgante, encerrados como una pareja de periquitos. Espero que el Gorax les cambie el papel de periódico a menudo, porque no veo ningún lavabo ahí dentro.

"Debe de haber algún modo de subir", dice Mace.

No. ¿Por qué iba a haberlo? El Gorax alcanza la jaula perfectamente. Ni siquiera necesita un taburete. Esa deducción es estúpida, Mace.

Me pareció ver un lindo gatito.

Mientras el hijo mayor de Deej distrae al gigante, el resto del grupo aprovecha para liberar al matrimonio Towani, utilizando el hacha del Gorax a modo de trampolín para alcanzar la jaula (este es el momento en el que realmente la película se convierte en un dibujo animado de la Warner Bros.).

El Gorax acaba pillando a los fugitivos con las manos en la masa y el grupo pone pies en polvorosa. Todos menos Chukha-Trok, que los tiene hirsutos y cuadrados, y se queda atrás para hacer frente al gigante a pesar de que lo máximo que puede hacer es limarle las uñas, asegurando así que a los demás les dé tiempo a huir.

Esta es la escena a la que me refería cuando dije que había una excepción a la indiferencia pasmosa que me provoca la cinta. Al fin y al cabo, estamos hablando de una pequeña bola de pelo con patas luchando contra un gigantesco ogro melenudo que parece haber salido de los fuegos del mismísimo infierno. Se merece que lo destaque como el gran momento épico que es.

-¡Volved aquí! ¡No quiero estar solo!

Por desgracia, Mace debía de pensar que aún podía hacer algo de provecho antes de que acabase la película y regresa para enviar a Irzina, el hada, contra el Gorax. Molesto con este pésimo efecto especial, el gigante comienza a golpear las paredes de su guarida, provocando un desprendimiento que sepulta al valiente Chukha-Trok.

"Vamos, puedes hacerlo. Eres valiente y fuerte", le dice Mace con los ojos llorosos. "Eres mi amigo".

Y claro, el ewok se muere, aunque antes intenta matar a Mace de un hachazo. Podéis pensar que lo que hace es entregarle el hacha con su último aliento, pero eso es porque le han reventado los pulmones bajo las costillas desmenuzadas y le fallan las fuerzas. Es fácil confundirse.

-Iba ganando hasta que volviste.

Al final, después de tenderle una serie de trampas ridículas al Gorax y tras una breve e inútil intervención de los miembros más pequeños del grupo, el gigante se cae por un barranco con el hacha de Chukha-Trok clavada en el cogote, presumiblemente muriendo al encontrarse con el suelo.

Los humanos y los ewoks supervivientes regresan juntos a casa mientras el cadáver de Chukha-Trok se pudre bajo un montón de escombros.

"Las familias por fin pueden disfrutar de volver a estar reunidas, habiendo comprobado lo que ya sabían: que el valor, la lealtad y el amor son las fuerzas más poderosas del Universo".

Sí, muy bonito, si no fuera porque a los padres y a Mace los asesinan al principio de la secuela, que emitieron apenas un año después.

Eres un enfermo, George Lucas.

Yo, en cambio…


Sinopsis: Cindel Towani (Tanya Roberts, El Señor de las Bestias), una sensual esclava fugada de las minas de Kessel, pierde el control de su nave y se estrella en la misteriosa luna de Endor. Tras sobrevivir al aterrizaje gracias a sus latentes poderes Jedi, Cindel descubre que no es el único ser vivo inteligente de este satélite plagado de peligros. Unas pequeñas y peludas criaturas conocidas como ewoks toman a la visitante de las estrellas por una diosa y, tras someterla a una serie de pruebas en las que debe demostrar su valía, la convierten en su reina. Con ayuda del joven Wicket (Warwick Davies, El retorno del Jedi) y otros valerosos aliados, Cindel deberá salvar a los ewoks de la bestia gigante Gorax en esta emocionante y erótica aventura del creador de La guerra de las galaxias.

Vosotros la veríais, ¿o no?

Nota: Esta es una versión ampliada de un artículo que escribí para ion litio en 2010. Podéis leer el original pinchando aquí.

9 comentarios

  1. ¡eh! que ha valido la pena la ampliación.
    Esta la ví por el 95' , gracias a un remate de video Beta. Aún así me pareció pasable.
    Me gustaba más la serie, que en México la retransmitieron hasta el 87.
    Estupenda reseña.

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  2. Gran artículo, tuve la ocasión de ver la peli pero no lo hice porque vi primero la segunda y ya sabía de antemano que la búsqueda no iba a servir para nada (excepto para que Chukha-Trok muriese).

    Si la peli estaba ideada para niños no se en que diablos estaba pensando Lucas cuando decide matar a los padres al principio de la siguiente.

    Falta mencionar el trailer spoileando momentos importantes como la muerte del Gorax.

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  3. Juas hasta que he visto la nota pensaba que estaba teniendo un déjà vu.

    Yo si que vería tu versión de la peli. La frase "(...)tras someterla a una serie de pruebas en las que debe demostrar su valía(...)" me deja bastante intrigado/excitado.

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  4. Por suerte en mi mente no existen ninguna de las dos peliculas XDDD.
    La segunda en realidad ni siquiera la recuerdo, debe de ser aún "mejor".

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  5. Ahhh, sabia que había leido algún artículo sobre la peli en este plan, te has marcado una edición especial remasterizada... Hubiera preferido material original pero es un buen homenaje a George Lucas. ¿Puede que por fin te animes a comentar la segunda?

    Tengo que confesar que de pequeño me gustó la peli. Tenia un recuerdo muy borroso pero más o menos agradable sobre ella, hasta que hace un par de añitos me la encontré por youtube... Sí, tanto esta como la secuela están en en el tutubo, por si algún incauto tiene curiosidad por comprobar si es tan mala.

    Yo pagaba por ver tu versión. No mucho, en día del espectador o asi pero pagaba.

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  6. Joder Macho! No sé cómo te lo haces, pero de cada película de la que leo una reseña tuya (destrozándola y hundiéndola en la miseria...ja ja ja) me entran unas ganas tremendas de verla...tengo ganas de ver al super jabalí rata en acción!!!!good job soldier!

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  7. • A mí siempre me dieron repelús los ewoks. Sus ojos que nunca se cerraban y que estaban abiertos a su máxima capacidad siempre me parecieron intimidantes. NO SON UN PRODUCTO PARA NIÑOS.
    • ¿$1.99? Vaya que fue caro. Si hubiera pintado de marrón la estopa de un taller mecánico, hubiese sido más barato.
    • A Leprechaun lo recuerdo con cierto aprecio... y porque mi hermano suele repetir la frase de Huele como mi oro, se ve como mi oro, sabe como mi oro... ¡Es mi oro!
    • Chukka-Trok se he vendido por un colmillo. Los mercenarios de ahora no saben valorarse, sobre todo considerando que le costó el pellejo.
    • Tal vez ese Logray ni siquiera era el original, igual y el nuevo Logray le robó la identidad al viejo Logray. Siendo tan ladronzuelo no me sorprendería.
    • Anda, una ewok albina de ojos como de conejo y uno con ictericia.
    • ¿Entonces Izrina es un dementor?
    • Yo pido que en su versión de la película Maria Whittaker interprete al ogro, Danuta Lato a una única ewok y Alexandra Tydings a Izrina.

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  8. Y a esto te dedicas a ver en vez de hacer una reseña, que se yo, del Battlefront. En fin, esta claro que esta película es una demostración definitiva de que al bueno de George Lucas ya lo único que le interesaba tras El retorno del Jedi era la pasta. Y digo yo, tanto costaba hacer un spin off sobre algo distinto, como una misión de la Alianza Rebelde contra El Imperio o la historia de algún pendenciero cazarrecompensas por la galaxia cazando criminales. Vamos, cualquier cosa antes que ver a estos peluches, que ne fin, tampoco es que me cayesen mal pero no era como para darles una dichosa pelicula. Lo peor es que del fin, apenas hay nada memorable, quitando al pobre Chukha-Trok, que es el único ewok con un buen par. Pero total, al final el imbécil de Mace provoca su muerte, así que tampoco es que tuviera un momento digno. En fin, a ver con que nos sorprendes esta semana. Y ojala en Disney te hagan caso. Me imagino esta version con Kate Upton y me resulta mas que atrayente.

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  9. M@nchitas: De la serie de dibujos animados solo recuerdo la canción, pero sé que me gustaba mucho porque incluso me compré un peluche de Wicket. Seguro que ahora no la soportaría.

    Anonimatus: George Lucas es un poco como Jon Nieve: no sabe nada, pero para no saber nada, hay que ver el éxito que tiene.

    Aco: Mi argumento está sujeto a licencia Creative Commons.

    Chubasco: En la segunda sale una especie de ewok speedico. De crío me chiflaba.

    Hugo Rojo: Es una edición extendida y muy remasterizada. Iba a comentar la segunda película, pero escogí el camino más fácil.

    Alex Serfouhi: De eso se trata, de que compartamos todos la experiencia.

    LacraESECEFE: Izrina es el hombre del saco de los dementores.

    Joakin Martinez Rodriguez: Kate Upton está muy bien, pero mi película ficticia solo puede existir en la década de 1980.

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