9 de enero de 2016

Geralt de Rivia: La sangre de los elfos

Hasta hace poco me quejaba de que los dos primeros libros de la saga del brujo fueran una recopilación de relatos cortos en lugar de un tocho épico con el que se me quemasen las pestañas de tanto leer y que narrase una única y gran historia en la tradición de las grandes novelas del género de fantasía, como El señor de los anillos, Juego de Tronos, La primera ley, o los libros de Teo.

Sin embargo, ahora que por fin tengo lo que quería y he llegado al primer libro de la saga que se centra en una misma historia, no sé qué pensar.

Bueno, obviamente sé qué pensar, o de lo contrario, no estaría escribiendo esta reseña; pero esa es mi forma de decir que meh, que ni fu ni fa, que preferiría haber dedicado mi tiempo a leer la nueva serie de cómics del Doctor Extraño o a ver la segunda temporada de BoJack Horseman en Netflix.

Probablemente si me tomase esta novela como parte de una saga más grande, que es lo que es, y terminase de leerme la historia completa, mi opinión cambiaría a mejor; pero de momento me ha dejado frío.

Frío como un trol de hielo

La sangre de los elfos es una continuación de dos relatos de los libros anteriores: Cuestión de precio (de El último deseo) y La espada del destino (del libro del mismo título). Por suerte, haberlos leído no es necesario para enterarse de lo que pasa, pero ayuda a no sentirse perdido ni desbordado por el volumen información que vuelca el autor en esta novela. También cuesta poco encontrar una sinopsis adecuada en internet. Y, de todos modos, ¿qué clase de imbécil empezaría a leer una saga de fantasía por el tercer libro?

No, ese no es mi problema. Mi problema es que en este libro apenas ocurre nada, y a menos que consideréis que el índice de últimos títulos de la serie fantástica de la editorial Alamut es un final satisfactorio para una novela, muchos de vosotros también vais a salir defraudados.

En el colegio es probable que aprendieseis al menos dos cosas: la primera y más importante, a fingir un ataque de tos cuando el profesor hacía preguntas; y la segunda, que toda historia se divide en tres partes: introducción, nudo y desenlace (nota para iletrados: en los libros, esas tres partes no se equiparan a la cubierta, el montón de hojas del medio y el reverso).

Pues bien, La sangre de los elfos viene a ser algo así como una larga y lenta introducción entremezclada, si acaso, con algo de nudo. Si asimilásemos los libros anteriores a dos temporadas de una serie de televisión formada por episodios independientes de bajo coste, donde los personajes viven una aventura diferente cada semana, al estilo de El coche fantástico o Xena: La princesa guerrera, La sangre de los elfos sería como el segundo episodio de una miniserie de televisión de diez capítulos. Lo que nos cuenta es sólo una pequeña parte de una historia más grande, y por sí solo tiene menos valor narrativo que la etiqueta de mi gel de baño. Es como si cogiera un libro al azar de mi estantería, arrancase las primeras cincuenta páginas y os las entregase diciendo: "Aquí está mi novela, disfrutada".

¿Romper un libro? Ellos nunca lo harían.

Quizá eso explica por qué la edición que tengo del libro no incluye ningún resumen ni en la contraportada ni en las solapas. No hay ninguna historia que resumir, y si se diese la casualidad de que no conociéramos el libro y lo encontrásemos por casualidad en una librería, lo único que podríamos valorar para decidir si comprarlo o no, aparte de esa portada espantosa, sería el fragmento de una profecía sobre una semilla sembrada que estalla en llamas y un par de citas de revistas polacas que, por lo que a mí respecta, podrían ser inventadas.

No culpo a la editorial, que quede claro, sino al autor. Si yo tuviera que contaros de qué va el libro, las pasaría canutas. Sí, supongo que podría deciros que trata sobre la formación de Ciri como bruja y hechicera mientras distintos grupos de personas intentan dar con ella con oscuros propósitos, y los elfos y otros pueblos se sublevan y los reyes preparan sus propias guerras; pero entonces volveríais a dejar el libro donde estaba y os alejaríais de él con cara de espanto.

Tampoco es que sea un libro aburrido. Hay mucha política, intriga y tejemanejes, así como un poco de acción espolvoreada aquí y allá, pero, por desgracia, lo que más pesa en esta novela son las lecciones que recibe la pequeña Ciri. "No chilles. ¡Ejercita! ¡Ataque, retroceso! ¡Parada! ¡Media pirueta!", "Basta un rechazo ligero pero rápido, y de inmediato, un tajo igualmente rápido desde la media vuelta contraria, "Presta atención a las flechas aclaratorias y a las runas que describen el gesto que hay que hacer", "Extrae con cautela y muy, muy despacio"...

¿Sabéis a qué me suena todo eso? ¡Al tutorial de un videojuego! ¿Os gustan los tutoriales? Ya sé que no.

¿Un tutorial? Deja que me lo pienNO.

¿Y qué pasa con Geralt de Rivia? ¿Qué pinta él en todo este tinglado? ¿No era él el protagonista de los libros anteriores? Sí, eso mismo pensaba yo, pero el brujo se convierte aquí en un secundario de su propia saga, y tras enseñar a Ciri el abecé de la brujería en Kaer Morhen, va dando tumbos de un sitio a otro sin hacer nada de provecho. Eso sí, cada dos por tres insiste en lo importante que es Ciri para él y lo dispuesto que está a protegerla a toda costa, no vaya a ser que nos olvidemos.

En cuanto al resto de miembros fijos del reparto, Yennefer asume un papel más relevante que en los libros anteriores e incluso participa en alguna escena entrañable, por lo que los seguidores de la hechicera "de cabellos oscuros como plumas de cuervo" estarán de enhorabuena. En cambio, el bardo Jaskier, aunque ocupe la portada del libro, hace solo un lastimero cameo.

Entre los personajes nuevos destaca Triss Merigold, una hechicera de cabello color avellana (o pelirroja, si jugáis a los videojuegos) que, oh, sorpresa, también está coladita por los huesos de Geralt. El segundo y el tercer capítulo del libro están narrados desde su punto de vista, y la hechicera también aparece en el cuarto capítulo, así que cuando desaparece del mapa al acercarnos al ecuador del libro, que tiene solo siete capítulos, se queda uno bastante descolocado. No se puede borrar a un personaje del mapa sin más después de que el lector invierta tanto tiempo en conocerlo, y menos cuando la susodicha se pasa todo un capítulo con cagalera, logrando así un grado inusitado de empatía con el lector. Sapkowski malo.

Podría poneros su portada de la revista Playboy, pero prefiero incluir una imagen en la que Triss no aparezca como mujer objeto. Además, tampoco he encontrado la portada.

Con todo, la mayor pérdida que he sentido en este libro ha sido la del humor. Sapkowski sigue jugando con el lenguaje, recurriendo al cinismo y el sarcasmo de una manera que otros escritores solo pueden soñar o plagiar, pero el tono general ha cambiado. Ya no es tiempo de aventuras ligeras ni de versiones extravagantes de cuentos populares. Ahora la historia está calada de seriedad hasta los huesos.

Mientras que en los dos libros anteriores no era extraño que después de leer algún pasaje  singularmente gracioso, se lo repitiese a quien pillase por banda en voz alta, en La sangre de los elfos no he encontrado ni un solo párrafo que me llevara a dar la murga a otras personas. Siendo positivos, podemos decir que mis familiares y amigos han salido ganando.

Pese a todo lo dicho, no creo ni mucho menos que el libro esté mal escrito ni que no sea entretenido. De lo contrario, no me lo habría ventilado en un pispás. El estilo de Sapkowski sigue siendo un soplo de aire fresco dentro de la literatura fantástica, y la traducción de José María Faraldo es, como siempre, impecable.

Sin embargo, si juzgamos La sangre de los elfos sin ligarlo al resto de libros de la saga, es un desastre narrativo sin principio ni final que se tambalea como un pirata con pata de palo sobre la cubierta de una balandra desvencijada en medio de una tormenta. También hay un kraken por alguna parte en ese símil.

Creo que incluso cuando un autor escribe una saga larga y compleja y la divide en volúmenes, debe procurar que cada libro tenga entidad propia y se pueda leer de forma independiente, que te deje con ganas de más, pero no insatisfecho. Tomad, por ejemplo, la trilogía original de Star Wars; no solo son tres partes de una misma historia, sino tres historias que forman parte de una historia mayor. Esa es la clave, y os lo dice alguien que solo ha escrito medio librojuego en su vida.

En resumen, si os compráis esta novela, id pensando en comprar también los que vienen detrás para evitar el disgusto.

PD: ¿El orangután de la Academia de Oxenfurt es un guiño al bibliotecario de la Universidad Invisible del Mundodisco? A mí me lo parece.

8 comentarios

  1. Totalmente de acuerdo con el análisis, comparado con los dos primeros que eran historias cortas directas, este es completamente soporífero por formar parte de una historia mayor.
    En cuanto a lo del humor, ¿no es aquí el pasaje que Geralt va en una barca y tiene una pelea dialéctica con los pasajeros, una mujer y un niño sobre el nombre de un monstruo que hay en el agua? Esa parte me pareció muy graciosa

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  2. Justo ayer comencé el primer videojuego de la saga (por 2 € en g2a no me puedo equivocar) y la reseña me viene de perlas. En cuanto acabe el que estoy leyendo leeré al menos los dos primeros... y esperaré que acabes la saga para tu análisis final.

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  3. A falta de leerme el último libro, mi preferido es el segundo de lejos. Me encanta el estilo de Sapkowski, el ritmo que le imprime a la narración, los diálogos y la caracterización de personajes, pero me parece que se maneja mejor en las historias cortas que en la saga de Ciri. Lo mismo estaba yo espeso cuando la leí, pero me dio la impresión de que habían pasajes que se hacían farragosos y otros donde la acción transcurría de forma demasiado rápida y confusa. Tengo más ganas de leer la precuela "Estación de tormentas" que de finalizar la historia.

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  4. No se muy bien si estar de acuerdo contigo o no XD.

    Mi opinión actual de este libro es bastante buena. Como dices, sería un capítulo 2, basicamente son 3 o 4 bloques narrativos en los que ubica a Geralt y el resto de secundarios de la saga de cara a lo que está a punto de comenzar.
    Me gusta la valentía del autor en la narrativa, ya que este libro es muy distinto a los anteriores, y ninguno de los posteriores será similar a este. En cierta manera, cada libro de la saga tiene un estilo distinto, y me parece muy de destacar.... otra cosa es que gusten más o menos (para mi desgracia los que menos me gustaron fueron el 6 y el 7).

    Ahora, dicho todo eso... mi opinión es la mi segunda lectura del libro en el 2010. En el 2004 o 2005 los leí por primera vez, y los acabé abandonando porque no me terminaron de interesar. Así que, con todo lo que me gusta la saga ahora, no puedo negar que en un momento dado me dejó bastante frío.

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  5. Lo leí hace años pero casi no me acuerdo de lo que pasa.

    No se por qué Geralt está tan colado con esa arpía de Yennefer teniendo a Triss loca por sus huesos, si se les aplicara la Regla 63 sería el típico triangulo amoroso con la chica detrás del tío que la trata como mierda mientras ignora al tío majo que la quiere.

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  6. goojoob: Si te digo la verdad, ni me acuerdo. A lo mejor fue una de esas partes en las que me quedé roque.

    Juan Germán Socías Segura: Espera sentado. Pero levántate de vez en cuando, porque podrían salirte escaras.

    Claudio Vosco: Yo tengo ganas de leer una continuación de tu libro y conocer más a fondo a algunos de sus personajes.

    eter: ¿Podemos estar de acuerdo en que no sabemos si estamos de acuerdo?

    Anonimatus: ¿Regla 63? Algunos le llaman ley de vida. Yo ni la he sufrido ni me he beneficiado de ella.

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  7. http://www.panato.com.pl/wp-content/uploads/2013/10/The_Witcher-Triss_Merigold-600x250.jpg

    hay tienes la portada del playboy

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  8. Ahora mismo estoy leyendo el ¿cuarto? libro de la saga: "Tiempo de odio", que continua la misma historia. Es verdad que es un poco mejor que los primeros libros, que se limitaban a relatos sueltos, pero sigo echando de menos mucho más trabajo en la ambientación del universo en el que transcurren las aventuras de Geralt de Rivia. En ese sentido, la trilogía de la Primera Ley hace mucho mejor trabajo al respecto.

    Aun así, es una lectura entretenida, aunque teniendo en cuenta el bombo que tienen los videojuegos, pensé que la obra literaria en la que están basados sería... no sé, algo mejor, más grande, más cohesionado.

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