14 de febrero de 2017

Marmalade Boy: Amor en Hokkaido. Pero, ¿qué pasa con esos dos?

Pese a mi paulatina retirada de la desolada y postapocalíptica escena bloguera, he regresado para escribir la entrada más esperada de cada año. No sé qué narices veis en estas recapitulaciones de Marmalade Boy, pero vuestro interés en leerlas es patente y revela lo que solo puedo entender como un profundo odio hacia mi persona. El sentimiento sería mutuo si tuviese mejor juicio.

No recuerdo lo que pasó en el episodio anterior y releer mi último resumen me da pereza, así que no esperéis que detecte incongruencias ni errores de continuidad. Nunca he presumido de conocimientos de esta serie ni pretendo hacerlo. Preferiría presumir de una lesión traumática en la uretra.

Por suerte (es un decir), Miki está escribiendo en su diario y nos recuerda el cliffhanger en el que no hemos vuelto a pensar que nos ha mantenido en vilo desde el año pasado.

Lectora del blog esperando pacientemente la próxima entrada de Marmalade Boy.

Arimi, la chica peliturquesa que salía con Yuu antes de que la familia Matsuura se uniera en recíproco y satánico matrimonio a la familia de Miki, quiere que su exnovio vuelva con ella, probablemente porque es el único personaje con un poco de sentido común en este culebrón japonés de los noventa (lo cual no dice mucho a favor del resto de personajes, ya que Sigmund Freud haría el agosto tratando los complejos sexuales del chico mermelada). Con este firme propósito, Arimi secuestra a Ginta, dando así el primer paso hacia la creación de una alianza infernal cuyo único objetivo será destruir cualquier posibilidad de que la perversa relación amorosa entre los populares hermanastros se consuma. Este plan, que el tubérculo medio se ve venir a la legua, resulta un acertijo incomprensible para Miki y sus dos neuronas, que están completamente concentradas en mantener su función respiratoria.

"Para colmo, nos vamos mañana de excursión con la clase", piensa Miki para sus adentros.

¿Y por qué debería una excursión escolar ser un problema?, os preguntaréis. Pues porque su destino es una grande y pegajosa mancha de...

... esto.

Perdón. Según me explican mis colaboradores imaginarios, la aparente mancha de fluidos corporales es en realidad la isla de Hokkaido, tal y como anunciaba el título del episodio y revela igualmente en la siguiente escena el padre de Miki. O el padre de Yuu. No me acuerdo de quién era quién. El moreno.

El otro padre dice que Hokkaido es famosa por su comida, de la cual veremos una muestra representativa más adelante, y las madres aprovechan para pedir a sus hijos que les traigan dulces y pasta, porque en Marmalade Boy no existen el sobrepeso ni la obesidad y nadie tiene que preocuparse por su línea. Eso, o que esta serie se desarrolla en un Japón distópico en el que todos los gordos son perseguidos como criminales y ejecutados por decreto imperial. Quedaos con vuestra versión favorita.

En el episodio 47, los padres se enamoran e inician una aventura (homo)sexual a espaldas de sus esposas.

Miki se alegra de viajar en el mismo grupo que su amiga Meiko, de la que solo recuerdo dos cosas: que estaba liada con un profesor y que su habitación tenía un ventanal más grande que Alaska (el estado estadounidense, no la cantante de Fangoria). A pesar de que no son muchos alumnos por clase, Yuu y Ginta viajan en un grupo distinto.

"Creo que es mejor así", piensa Miki. "Si estuviéramos en el mismo grupo, no podría disfrutar bien del viaje".

Tampoco podría disfrutar del viaje si el avión saltase por los aires en pleno vuelo y muriese consumida en una gigantesca bola de fuego, pero he visto lo suficiente de esta serie para saber que lo que yo quiero que pase y lo que pasa finalmente nunca coincide.

Así las cosas, Miki decide concentrarse en pasárselo bien y olvidar todo lo que le ha sucedido en los seis episodios anteriores, que a mí se me han hecho como seis años de tortura ignominiosa. La chica consigue alcanzar su meta durante casi un minuto, hasta que extravía a su grupo y se topa casualmente con Yuu y Ginta.

Oh. Vaya. Qué giro tan inesperado.

Por si alguien no entendía aún el concepto de triángulo amoroso.

Miki está a punto de realizar una retirada estratégica, evitando así un conflicto que podría desembocar en una fractura definitiva del espacio-tiempo, cuando llega Arimi y se engancha al brazo de Ginta, proponiéndole que se pierdan juntos por ahí para tomar algo.

Esto provoca en Miki la única reacción natural posible:

Miki, Destructora de Mundos. Lo único que da significado a su vida es la muerte.

Ginta no sabe cómo escaquearse de su nueva admiradora, y Miki sale en defensa de su ex, soltándole a Arimi mi frase favorita del episodio:

"¡Oye, rica, eres una pesada!".

Lo sé, no es una gran frase, pero mi listón está tan bajo cuando veo esta serie que se necesita un equipo de perforación para llegar hasta él.

"¿Y a ti qué te importa?", replica Arimi. A no ser... "¡Claro, a ti te sigue gustando Ginta!".

Contra todo pronóstico, esta afirmación tan rotunda y demoledora no rompe la barrera entre dimensiones ni transporta a Miki a un plano diferente de existencia repleto de espirales psicodélicas. Se ve que el equipo artístico está tomándoselo con más calma en este episodio. O quizá ha dejado de mezclar el sushi con LSD.

La peor pesadilla de todo adolescente heterosexual: que una persona atractiva del sexo opuesto le muestre afecto.

La escenita tampoco parece afectar a Yuu, al que estas lides amorosas le resbalan como cubitos de hielo en el vientre de una bailarina exótica. Sin embargo, el chico mermelada cae en la cuenta de que si Arimi está aquí, Tsutomu, aquel chaval del pelo violeta al que derrotaron en un partido de tenis tras apostar con él que si perdía tendría que cortarse el pelo, no puede andar muy lejos.

Tsutomu, agraciado con el don del oportunismo dramático, se presenta precisamente en ese instante luciendo un nuevo corte de pelo de lo más normal. Dado que su cabeza ya no parece un gran glande violeta, diría que el chico ha salido ganando ganando con la apuesta; pero Yuu, Ginta e incluso Miki se ríen de su peinado, lo que demuestra que resulta imposible aplicar los criterios estéticos comunes a una serie protagonizada por monstruos espigados con ojos como pelotas de tenis.

Curiosamente, lo que más debería llamarles la atención, pero ni siquiera mencionan, es que Tsutomu lleva unos pantalones a cuadros tan horteras que ni siquiera un payaso daltónico se los pondría para jugar al golf.

Peinado corriente, motivo de burla.

Pantalones esperpénticos, nada que comentar.

Arimi no se deja despistar por la interrupción tragicómica de Tsutomu y se lleva a Ginta a rastras, recordándonos lo bonitas que son las relaciones cuando comienzan con un secuestro. Tsutomu, que, según veo, está enamorado de Arimi, corre tras ellos, y Miki se queda a solas con Yuu. Pero no os hagáis ilusiones, porque antes de que estos dos crucen media palabra y me recuerden por qué les tengo tanta tirria, los compañeros de Miki llegan para llevársela, desperdiciando así la oportunidad de poner tierra de por medio, abandonar la isla, regresar a Tokyo en el primer vuelo disponible y lanzar una bomba atómica sobre Hokkaido para asegurarse de que no vuelva nunca.

De camino al siguiente punto turístico de interés, Miki pone a Meiko al tanto de las últimas novedades de su vida amorosa, destacando que está muy enfadada con Arimi "porque se lo estaba comiendo" (el "lo" se refiere a Ginta, no a un caldo de pollo).

Meiko le pregunta si no será que está celosa, y Miki responde que lo único que le molesta es cómo se comporta Arimi, poniendo de manifiesto dos cosas: la primera, que su idea de las relaciones sexuales rivaliza en puritanismo y frigidez con las de la Inglaterra victoriana, y la segunda que aunque pueda engañarse a sí misma, es obvio que aún se siente atraída por Ginta y sus excitantes patrones de comportamiento abusivo.

-¿De verdad lo agarraba por el brazo?
-¡Sí, por el brazo! Esa zorra...

Mientras tanto, en una hamburguesería que empieza por "M" y no es MacDonald's, Ginta explica a Arimi que él quiere a otra chica y por eso no pueden ser novios. Ella le dice que "pare el carro", que ella solo quiere a Yuu.

"¿Eh?", contesta Ginta, siempre tan elocuente.

Arimi le explica que él es solo un peón en su siniestro y retorcido plan para separar al chico mermelada de la chica palo de fregona, y que consiste, a grandes rasgos, en despertar los celos de Miki hasta que no tenga más remedio que reconocer que siente algo por Ginta y vuelva a salir con él.

"Así que tenemos que fingir que salimos juntos", concluye Arimi.

¿Qué puedo añadir a eso aparte de que ojalá esta hamburguesería esté construida sobre un antiguo cementerio sintoísta y de pronto les ataque un buey de Kobe poseído por un demonio zombi alienígena? Nada, supongo.

Muestra representativa de la buena comida de Hokkaido, isla famosa por sus locales de comida basura americana.

Continuando con su conversación fuera del local, Ginta le dice a Arimi que si siguen adelante con el plan, Yuu también se pondrá celoso y tal vez vuelva con ella. Yo lo habría dado por hecho en lugar de decirlo en voz alta y quedar como un idiota, pero sorprendentemente Arimi le contesta que eso no pasará nunca, porque Yuu "no siente celos". ¿No siente celos? Os juro que si se descubre que el chico mermelada es en realidad un androide, retiro todo lo malo que he dicho sobre esta serie y no descanso hasta convertiros a todos en sus seguidores más entusiastas.

Por alguna razón, reconocer que Yuu carece de una emoción humana indeseable pone a Arimi triste y melancólica. Lo deduzco porque una ráfaga de viento que transporta pétalos de cerezo agita su cabello peliturquesa mientras ella mira hacia el infinito y alguien enciende un foco gigante a su espalda.

Sutil, muy sutil.

En ese instante, el efecto afrodisíaco de los pétalos hace que Ginta se dé cuenta de lo mona que es Arimi, y acepta seguirle el juego.

Si estos dos no acaban juntos, me tatúo "Fan  nº 1 de Marmalade Boy" en la frente. Con tinta tóxica.

Horas más tarde, durante la cena, Yuu invita a Miki y Meiko a montar en el teleférico, que es mucho mejor plan que el que tenían pensado las chicas de salir a comprar souvenirs. Salir a comprar souvenirs después de cenar. En plena noche. Fuera de época vacacional. ¿Qué sé yo?, a lo mejor en este Japón de fantasía las tiendas cierran después las ocho porque confían en las turistas idiotas como Miki y Meiko.

Aceptando la propuesta de Yuu, las chicas montan con él en el teleférico, con tan mala pata que la cabina se desprende y los tres se matan de una forma horrible y dolorosa, sobre todo Miki, que aún está consciente cuando una bandada de buitres se lanza sobre ella y comienza a picotearla salvajemente, sacándole los ojos, arrancándole jirones de carne y abriéndose camino a picotazos hasta sus jugosos órganos internos.

Ya he vuelto a soñar despierto, ¿verdad?

Simpáticos y nobles animales los buitres.

En una terraza con vistas a la ciudad, Miki ve al profesor Namura hablando con otra profesora y comenta que hacen buena pareja, sin saber que Meiko tiene un rollete con él y lleva la procesión por dentro. Quizá Meiko debería externalizar ese sufrimiento y empujar a Miki ladera abajo. Seguro que se sentiría mejor. Yo sé que me sentiría mucho mejor.

Entrada la noche, mientras todos duermen, Meiko abandona su habitación para reunirse clandestinamente con Namura en la terraza y posar para un fotógrafo de Vogue que solo ellos pueden ver.

No puedo hablar por pederastas como Namura ni lolitas gerentófilas como Meiko, pero como persona que mantuvo una relación a espaldas del público durante un par de años, comparto el pesar de esta pareja. La idea de llevar un romance en secreto puede parecer excitante al principio, sobre todo si eres lector reincidente de pastiches eróticos; pero el tiempo acaba mellando esa excitación y revelando una realidad con muchos inconvenientes. El asunto puede ser especialmente duro en los primeros meses de la relación, que es cuando uno siente el impulso irrefrenable de contarle a todo el mundo lo graciosa y maravillosa que es su pareja, haciendo germinar tendencias suicidas en el cristiano más ferviente y animoso. Es igual que comprarse el último modelo de deportivo descapotable y no poder sacarlo del garaje. Puedes encerarlo y pulirlo todo lo que quieras, pero si nadie puede verlo, ¿de qué vas a presumir? Y para colmo de males, cuando por fin llega el momento de sacarlo a la calle porque, total, ¿qué importa ya?, lo primero que te preguntan es si ese no es el modelo que salió en 2013.

Sí, es exactamente igual.

-Poner en riesgo mi carrera como profesor merece la pena por estos momentos de sexo ardiente.
-Calla, imbécil, que la víctima de esta sociedad tradicional y machista soy yo.

Al día siguiente, los estudiantes visitan otros puntos turísticos de interés, como el parque con hileras de cipreses o el gran edificio de ladrillo con cúpula. Tengo que admitir que aunque la serie sigue siendo más espantosa que las Cruzadas y la Peste Negra juntas, al menos he aprendido mucho de Hokkaido viendo este episodio.

Bueno, mucho no.

En realidad, muy poco.

De hecho, solo que se escribe con dos "kas". Y lo cierto es que esto lo aprendí buscando el nombre en Google.

En el mirador de una torre de telecomunicaciones, Arimi decide aprovechar que hay muchos alumnos para arrimarse a Ginta y que empiece a correr la voz de su relación romántica ficticia. Miki ve a Ginta enfrentándose (de mentira) a Tsutomu por Arimi, y su corazón, según ella misma dice, "sufre". Incluso nos encasquetan una canción cursi que me provoca reflejos gástricos para que la escena sea más emotiva, ayudando de paso a las fans anoréxicas de la serie a mantener esa delgadez irreal que tanto envidian.

A pesar de todo, Miki insiste en que no siente celos, lo que me lleva a pensar que su dolor de corazón podría deberse a una dolencia cardíaca congénita que su médico de cabecera no ha detectado. ¡Mis esperanzas cobran forma por fin!

Su sufrimiento es mi desayuno.

El viaje acaba ese mismo día, y Miki & Co. regresan a Tokyo.

A bordo del avión, en el que desafortunadamente no viaja ningún terrorista de ISIS, las semillas de la duda crecen en el cerebro de nuestra sufrida protagonista como un tumor maligno con un pronóstico desfavorable. Ojalá sea incurable.

Para saber qué le deparará el destino, tendréis que esperar a leerlo en la entrada del año que viene. O ver el siguiente episodio. Pero esto último no va a pasar, ¿verdad?

Feliz San Valentín. :P

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22 comentarios

  1. Reconozco que me había olvidado de la típica entrada de San Valentín de esta serie en el blog.
    Se me hace que te daría menos asco escribir sobre chicho Teremoto, contemporánea de ésta y también de amoríos (recordemos que el eje central no es el baloncesto, sino el ligoteo de Chicho para con su Rosita), y por lo menos te echas unas risas.

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  2. En Ion Litio os ocupásteis de Chicho Terremoto, donde la entrenadora (esa mujer tranquila y serena) estaba por uno pero claramente debió liarse con el capitán.

    Pero yendo a lo importante, podemos ver Un San Valentín de muerte, 50 sombras más o el spin off Sí, Arimi es lesbi especial 14F. Nada como el artículo de Tipo Brocha como tradición éste especialito día.

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  3. Esto es lo único que vale la pena de San Valentín. Como decía el anuncio: "llevan un año esperándolo!"

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  4. Como te vamos a echar de menos en estas fechas TDLB...

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  5. Sigo alucinando con que aún puedas sacar 'chicha' de esto. En serio. Ahora, también te digo que esta tradición está más asentada en esta casa que San Valentín como tal. Se han vuelto indivisibles. Como uña y carne, diría.

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  6. Muchas gracias por este "retorno temporal". No me he leído el artículo entero, pero solo un loco lo haría. ¿Verdad?

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  7. Me encantan estas reseñas tan preciosas de esta serie. Las espero todos los años con enorme expectación.
    De todas formas, me parece intuir por tu texto que les odias a muerte ¿podría ser? O es algo tan sutil que he percibido de más? Lo mejor que puedes hacer para quitarte eso de encima, creo yo, es ver la serie entera y contárnoslo así seguro q se te pasa. ¿Qué te parece el plan?

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  8. Estaba convencido de que habías visto la serie entera (como yo) o al menos habías leído el manga (como yo), pero resulta que la vas viendo a la par que escribes las entradas del blog. ¡Que tío!

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  9. ¡sólo faltan 364 dias para la próxima entrada! ^^

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  10. Estoy algo confuso, ¿no paso nada más en el viaje?. De ser así ha sido el viaje más aburrido a Hokkaido que he visto en un anime.
    Buen post como siempre.

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  11. Me sorprende lo que me gustó esta serie en mi más tierna adolescencia, y lo mucho que entiendo el post.

    Nunca superaré que los personajes sean altos, espigados y con el pelo a lo Alaska. Me hace pensar que, en vez de a Hokkaido, se han ido a lo que es Tokyo centro. Aunque ellos parezcan más bien de lo que es las afueras... de la isla.

    Aunque parezca sádica, sigo esperando todos los años el especial San Valentín. Me hace sentirme más feliz con la Pachamama el saber que no soy la única que sufre hoy...

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  12. No podias haber elegido mejor articulo para un retorno temporal. Un placer volver a leerte

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  13. Lector Esperanzado16 de febrero de 2017, 2:01

    Mil gracias por este especial.
    Aunque te parezca que tu sufrimiento al ver el episodio y reseñarlo a sido solo para complacer nuestra vena sadica.
    Debes saber que gracias a tu trabajo, en ese almibarado dia alguno pudimos sonreir en vez de apretar los dientes y fruncir el ceño, (algo por desgracia que cada dia es mas habitual).
    En otro orden de cosas. ¿Es imaginacion mia o tienes cierta animadversion a los personajes?. Al fin y al cabo la pobre Miki bastante follones tiene que tener en casa con dos padres y dos madres. (Si aguantar a dos padres ya era pesado imaginate lo que tiene que ser lidiar con cuatro).Y encima con un dilema erotico-etico-existencial-amoroso al gustarle su propio hermano. Solo de pensar que si tuviese un hijo con el ademas de madre seria su tio, su cerebro estaria a punto de colapsar.
    En realidad Marmalade boy era en origen una sicodelica comedia en la que se narraba la vida de esa singular familia, sin embargo la avalancha de suicidios de guionistas, directores y dibujantes que estuvo a punto de hundir el estudio obligo a desechar la mayor parte de lo grabado y a unir como pudieron las escenas que quedaron. De echo las lineas sicodelicas que aparecen de vez en cuando por la serie son advertencias de peligro para que, originalmente los dibujantes y posteriormente los espectadores se fortaleciesen mentalmente para lo que venia a continuacion.(de todos es sabido que el manga shojo o romantico no es para corazones tiernos o debiles)
    Un saludo y gracias por el esfuerzo.

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  14. Un placer leerle de nuevo, aunque debo confesar que se me hace imposible seguir el hilo a esta serie, y eso que lleva solo cuatro o cinco capítulos de un total de me-acojono-solo-de-pensarlo.

    "Su sufrimiento es mi desayuno."

    Plasmación del pensamiento de los lectores que piden a gritos estos artículos :D

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  15. Sólo faltó decir: "Episodio patrocinado por la Consejería de Turismo de Hokkaido".

    Yo lo siento por Tsutomu, esos pantalones no los lleva porque sea un hortera, son los oficiales de su uniforme escolar, está obligado a llevarlos hasta acabar el instituto.

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  16. Llevaba tiempo sin pasar por aquí y enterarme de que lo dejabas me entristeció bastante, pues disfrutaba mucho con tus artículos. Al menos, veo que para la entrada especial de San Valentin sigues decidido a ofrecérnosla, aunque con ello te expongas a un derrame cerebral por culpa de tan peculiar serie. Pero bueno, una al año no hace daño!!! En fin, por aquí seguiré. Hasta el próximo año. supongo que algún articulillo mas caerá, no?

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  17. Gracias por el articulo, no se olvide de su 10 x 1 en reseña de GOT <3

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  18. Victor: Chicho Terremoto me gustaba. Sería divertido verla, pero no escribir sobre ella como lo hago con esta serie.

    kei: ¿Qué porras os ha dado con Chicho Terremoto? ¿Es una nueva conspiración de la que no se me ha informado?

    Llatzaret: ¿Y los bombones sin licor ni pasta de dientes dentro? Los bombones están bien.

    DGrumpy: VOLVERÉ. Probablemente.

    El Tabernero: ¡Gracias por la observación! No sé si todo el mundo se da cuenta de lo difícil que puede ser escribir estas entradas, sobre todo cuando uno se enfrenta a episodios tan desaboridos como este.

    q256: Solo la clase de loco que lee.

    Chubasco: Yuu no siente celos, yo no siento odio. Hemos trascendido los sentimientos negativos para erigir una sociedad superior. Tu plan me parece peligroso para la salud.

    Aco: En su día, cuando emitían la serie en España, estando de vacaciones y aburrido como una ostra, vi dos o tres episodios sueltos de los que no recuerdo nada en absoluto. Ahora voy viéndola al ritmo que escribo estas entradas. ¡Velocidad supersónica!

    Óscar: No he dejado el blog. ¿Nadie leyó la entrada en la que explicaba que publicaría menos?

    José Correa: Este episodio solo sirve para crear la alianza Arimi-Ginta, lo cual podrían haber resuelto sin necesidad de viajecitos en los tres primeros minutos de un episodio más interesante. Pero ese es el ritmo del anime que consumíamos en los noventa y el que nos toca padecer aquí cada año.

    Miriam Escalada: ¡No sufras, mujer! Los días no son más que lo que queremos hacer de ellos. Si tú quieres, el 14 de febrero puede ser el día de la falda a la polonesa, o el de la cacería de dinosaurios.

    Unknown: ¡Aún no he abandonado el blog! ¿Es que nadie se leyó esta entrada?

    Lector Esperanzado: ¡Gracias a ti y al resto de lectores por leerme! Miki es una protagonista insoportable, pero estoy por encima de sentir animadversión por los personajes. Veo, escribo y olvido. Mi bilis literaria solo es una herramienta para sacar entretenimiento de los momentos aburridos, y este episodio es un gran momento aburrido.

    Claudio Vosco: No te creas que yo sigo la serie mucho mejor que vosotros. ¡Veo un episodio al año! Aun así, la serie tiene tan poca chicha que ni por esas me pierdo.

    Anonimatus: Debería cambiarse de escuela.

    Joakin Martinez Rodriguez: Insistiré en ello: solo he reducido el ritmo de publicación. No lo he dejado al cien por cien. Eso sí, si seguís creyendo en ello, se hará realidad. La existencia del blog depende de vuestra fe.

    jin jack: Los resúmenes de Juego de Tronos exigen un esfuerzo muy superior al que estoy dispuesto a hacer en este momento, que viene a ser el equivalente a cambiar de canal cuando no te tienes que levantar a por el mando. Este año tendremos que pasarnos sin ellos.

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    1. Hombre, Tipo de la Brocha, por supuesto que yo seguiré creyendo, cual Mulder en OVNIS y conspiparanoias. El problema es que ando atareado con mil cosas ultimamente y ni he podido darle un tiento a los últimos artículos que ha escrito pero vamos, que por aquí seguiré hasta que decida retirarse.

      En cuanto a Juego de Tronos, entiendo el esfuerzo que requiere ponerse a ello semana tras semana pero estando en la recta final y con 7 capítulos que quedaran a ese par de temporadas, no cree que el esfuerzo lo merece??? No se, para concluir la serie como broche final. Pero bueno, que eso es cosa suya. Si no lo hace, tampoco es el fin del mundo.

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    2. Un resumen de los 7 en un solo articulo.

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  19. La de la primera imagen soy yo xD.

    Qué grande, jajaja. ¡Hasta el año que viene!

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