18 de noviembre de 2018

He-Man y She-Ra: El secreto de la espada (2ª parte)


En la entrada anterior...

La Hechicera envió al príncipe Adam a Etheria para encontrar a la persona destinada a empuñar la Espada de la Protección y lucir tan fabulosa como él cuando se transforma en He-Man.

Allí Adam descubrió que el planeta había sucumbido a las fuerzas del mal y que solo unos pocos rebeldes, poco más que indigentes y alivios cómicos, se atrevían aún a desafiar a la Horda del Terror. Para empeorar las cosas, la persona a la que debía encontrar y entregar la espada resultó ser la capitana de tropa Adora, la mano derecha de Hordak, el implacable líder de la Horda.

Derrotado y capturado tras un fallido ataque rebelde, He-Man rara vez ha estado en semejante aprieto. ¿Permanecerá a la sombra una larga temporada o encontrará la forma de escapar de la prisión de la Horda antes de perder su poderoso bronceado? ¿Convencerá a Adora de que se una a la Gran Rebelión o tendrá que rendirse a la evidencia y reconocer que la Horda ofrece mejores condiciones laborales?

En el poblado chabolista venido a menos al que los personajes se refieren como el campamento de la Gran Rebelión, Madame Razz utiliza sus poderes mágicos para averiguar dónde retienen a He-Man.

Si, al igual que yo, os estáis preguntando cómo consiguieron escapar los rebeldes de la batalla anterior, la respuesta es un agujero de guión tan grande y oscuro como el ojete de Megator. Pero, a modo de recordatorio, esta era la situación de los líderes rebeldes la última vez que los vimos:

Groguis y espatarrados a merced del enemigo.

Es verdad que Sprag aún zascandileaba por ahí, pero no me imagino a esa especie de gnomo lila con voz chillona derrotando él solo a un batallón de soldados de la Horda.

Por otro lado, es difícil entender que la prioridad de los rebeldes sea rescatar a He-Man teniendo en cuenta que solo Sprag llegó a verlo en acción. Los demás ya habían mordido el polvo cuando el héroe de Eternia empezó a flexionar sus portentosos músculos y solo saben que es amigo de Adam (casualmente desaparecido) y que no es tan invencible como para evitar que lo capturen. De hecho, debería preocuparles más saber cuál es el paradero de Adam. O a lo mejor es que aquí todos son más listos que los habitantes de Eternia y ya han deducido que el príncipe y He-Man son la misma persona, pero prefieren hacerse los suecos.

"Soy He-Man".

"Lo sabemos".

"¡¿Los sabéis?! ¿Desde cuándo?".

"Desde la primera vez que te vimos, supongo".

"¿Lo sabíais todo este tiempo y no me habéis dicho nada?".

"Queríamos que tú mismo dieras ese paso y nos lo contases".

"¿Y cómo...?".

"Algo habíamos notado".


El hechizo de Madame Razz revela que He-Man está prisionero en la Isla de las Bestias, una densa y peligrosa jungla rodeada de mar (de ahí lo de isla) entre cuyos árboles se alza una colosal montaña de osamentas de enormes saurios que se extinguieron en tiempos prehistóricos. En ella, la Horda ha erigido una prisión de piedra y tecnología retorcida que acaba de superar la inspección de trabajo de forma favorable.

Glimmer describe el lugar como "horrible", porque Isla de las Bestias sonaba a parque temático para niños de tres a seis años.

Battle Cat permanece ligeramente alejado por vergüenza a que lo relacionen con estos esperpentos. Y es un tigre verde.

En la prisión, He-Man flexiona su abultados y bronceados bíceps entre antieróticos gruñidos de esfuerzo, forcejeando en vano para liberarse de las cadenas que lo retienen. Pero ni siquiera el Poder de Grayskull sirve contra unos grilletes imbuidos de energía mágica o, en palabras de Adora, "programados para resistir tu poder", lo cual suena mucho más estúpido.

La capitana de tropa está intrigada por la Espada de la Protección y comparte con He-Man la impresión de que parece hecha especialmente para ella.

"Esa espada estaba destinada para alguien que sirviera al Bien™, y tú sirves al Mal™", le dice He-Man, que no está en su mejor momento.

Adora, ofendida, le contesta que ella está del lado de los buenos y que él es el malvado rebelde.

He-Man le pregunta si no ha visto cómo trata la Horda al pueblo, y ella admite que no sale mucho porque ha pasado la mayor parte de su vida entrenando en la Zona del Terror y viendo episodios de Las chicas de oroFalcon Crest.

He-Man le dice que compruebe la verdad por sí misma, y Adora promete que le dará una vuelta.

No me gusta meter cizaña, pero hay que ser idiota para no pisparse o al menos sospechar que la Horda no es trigo limpio.

¡Contemos las razones por las que Adora debería ser consciente de que trabaja para los villanos!
  1. Su jefe es un vampiro albino.
  2. Entre las filas de la Horda, hay un espectro flotante, una mujer pantera demoníaca, una sanguijuela hormonada, un insecto-espía de ojos saltones y una mujer escorpión.
  3. La facción a la que pertenece se llama la Horda del Terror (Evil Horde en el original, por si había alguna duda).
  4. La base de operaciones de la Horda es la Zona del Terror, que en el doblaje latino, igualmente sutil, traducen a veces como Fortaleza de los Tormentos.
  5. La Horda domina un vasto imperio intergaláctico cuyo control mantiene por vía militar.
  6. ¡Esclavos! ¡Esclavos por todas partes! ¡La propia Adora lideró su captura en Thaymor!
Quizá una declaración firmada por Hordak le sirva de prueba

Si He-Man fuera entrenador personal, tendría fotos como esta subidas a Instagram, solo que en blanco y negro.

Glimmer y sus amigos rebeldes viajan hacia la Isla de las Bestias a bordo de un barco volador que, a falta de sistema de propulsión, está echando un duro pulso a las leyes de la física y al sentido común para mantenerse en el aire.

Sin embargo, la suerte no les sonríe. Al aproximarse a la isla, coinciden con la nave en la que viajan Hordak y Shadow Weaver, y el implacable líder de la Horda abre fuego y derriba la embarcación rebelde, que se precipita en llamas hacia la isla.

"¡Vamos a estrellarnos! ¡Que alguien haga algo!", grita Bow, que al menos es consciente de que depende de otros para sobrevivir a su propia incompetencia.

Afortunadamente no todos son tan inútiles como él, y Glimmer consigue teletransportarlos a tiempo hasta tierra con un destello de luz, aunque cae rendida por el esfuerzo.

Battle Cat, que no había aparecido hasta ahora porque era imposible que cupiese en la chalupa voladora sin que los dibujantes lo encogieran de tamaño, se ofrece a cargar con la líder rebelde.

No puede haber una nave más ridícula que esta.

Vale, tal vez una. Gana puntos extra en egomanía porque el morro está construido a imagen y semejanza de su líder.

Hordak y Shadow Weaver se reúnen con Adora y la felicitan por su reciente triunfo, diciéndole que se sienten muy orgullosos de ella, pese a que no hizo nada que contribuyese mínimamente a ganar la batalla contra los rebeldes.

¿Sabéis a quién deberían darle una medalla? Al soldado que abatió a He-Man. Marc fue el auténtico héroe del día.

Adora les da las gracias y pide permiso para regresar a la Zona del Terror porque "hay algo que debo hacer". Pese a al vaguedad de su excusa, Hordak la deja marchar.

Shadow Weaver, que tiene un alto recuento de midiclorianos, advierte a su señor que ha sentido una perturbación en la Fuerza y que deberían vigilar a Adora.

"Meh", dice Hordak, que aún confía en que su entrenamiento y los hechizos de Shadow Weaver mantengan fiel a la capitana de tropa.

Aunque Hordak y Shadow Weaver no van a ganar el premio a mejores padres del año, se me ocurren peores figuras paternas que este par. Por ejemplo, los verdaderos padres de Adora, el rey Randor y la Reina Marlena, que ni siquiera movieron un dedo por rescatar a su hija de las garras de Hordak y nunca hacen nada de provecho. Quizá un rapto interdimensional haya sido lo mejor que podía haberle sucedido a esta Barbie guerrera.

-La hemos condicionado bien.

De camino a la prisión, el grupo rebelde es asaltado por una bestia gigante de roca viviente que, según la enciclopedia de He-Man and the Masters of the Universe: A Character Guide and World Compendium, se llama "worble". A mí solo me parece el típico monstruo de roca de Filmation, pero los tomos de quinientas y pico páginas no se rellenan solos. Incluso el mono-araña del librojuego de los Masters del Universo tiene su propia entrada en esta enciclopedia. ¿Cuánto ocupará cuando la actualicen con la nueva serie de DreamWorks? ¿Incluirán en ella a la lagartija a la que Adora otorga poderes con su espada mágica? No quiero saberlo.

Battle Cat, que ya no lleva encima a Glimmer porque ¿a quién le importa la continuidad?, salta sobre el ser rocoso. Pero su presa no se amilana. El worble atrapa al feroz felino al vuelo y lo arroja al interior de la jungla como si se deshiciera de un clínex usado. Para quitarle hierro al asunto y que los niños no se preocupen por la suerte del anabolizado minino, el efecto sonoro que oímos cuando Battle Cat sale despedido es tan cómico que no desentonaría en unos dibujos de Hannah Barbera.

Bow dispara una flecha por encima de la bestia y provoca así que unas lianas caigan sobre su cabeza, pero sabe que esto no la retendrá mucho tiempo, así que pide a Madame Razz que lance algún poderoso hechizo para rematar la faena. En lugar de eso, como la bruja compite en incompetencia el arquero, el hechizo libera al enfurecido monstruo de las lianas. ¡Trabajo en equipo!

Recuperado del trastazo, Battle Cat regresa al campo de batalla y se cuelga de un árbol con un racimo de frutos enormes para catapultar estos contra el wobler, que queda cegado por el golpe. Supongo que por vergüenza, el monstruo sale corriendo.

Así de mal trataba yo mis juguetes cuando era un crío.

Al mismo tiempo que los rebeldes llegan a las inmediaciones de la prisión, Adora abandona el lugar a lomos de su caballo Spirit para comprobar si hay algo de cierto en lo que He-Man le dijo.

En un instante de gloria, Glimmer aparece con un destello entre los dos soldados que guardan la puerta principal, les saluda con un "Hola, chicos" y, en un visto y no visto, desarma al más alelado de ellos y utiliza su rifle aturdidor para noquearlos a ambos.

"Que tengan felices sueños", les dice, y sopla la punta del rifle, sacándole una voluta de humo.

En comparación con todo lo que hemos visto hasta ahora, esta escena de acción es la repanocha, un oasis de emoción en el desierto de la animación más anodina y mediocre de Filmation. Y sí, sé que me estoy agarrando a un clavo ardiendo, pero dejad que me queme las manos.

Girs just wan to have fun!

Con los centinelas fuera de juego, el grupo entra en la prisión.

Ninguno de los rebeldes sospecha que Grizzlor, el feroz guerrero recubierto de pelo, los observa desde la sala de control.

Supongo que el Chewbacca de la Horda pasó de ser una bestia salvaje antropófaga sobre la que los guerreros heroicos contaban historias de miedo alrededor de la fogata a convertirse en el peludo alcaide de la prisión de la Isla de las Bestias para que el tono de la serie fuera más apropiado para el público infantil. Al menos no lleva un jersey de punto rojo.

El panel de control debe de estar lleno de pelos. Qué asco.

En otro lugar, asomándose entre unos matorrales que no la ocultan en absoluto, Adora observa a una fila de esclavos avanzar al son del restallido de látigo. No vemos a ningún soldado dar latigazos, pero se oyen. Y dudo que solo sea una grabación para motivar al personal.

Un anciano exhausto se derrumba y pide agua a uno de los soldados. El soldado se mofa de él y lo arroja a un lago, del que otros esclavos lo sacan rápidamente para evitar que se ahogue. Pero no os preocupéis, el sonido que suena cuando el soldado tira al viejo al agua es el mismo que ya oímos cuando el monstruo de roca lanzó a Battlecat por los aires. Así podemos tomarnos a guasa el maltrato a personas mayores.

Adora contempla la escena con rabia y amargura.

También podría ser una cara de estreñimiento. La expresión de su rostro es interpretable

En la prisión, Grizzlor aísla a los rebeldes en un pasillo, bloqueando las puertas de ambos extremos, y abre fuego sobre ellos con una torreta láser... que dispara rayos aturdidores. ¡El espíritu de Grayskull libre a esta serie de utilizar armas letales alguna vez!

Una vez más, es Battle Cat quien saca las castañas del fuego a sus aliados. El superfelino utiliza su coraza a modo de escudo para evitar que los láseres acierten a los rebeldes y luego atraviesa una de las puertas con un poderoso salto, creando una ruta de escape para la lamentable panda que le acompaña.

 ¿No estáis deseando ver una serie protagonizada por estos inútiles?

El día que He-Man y su tigre regresen a Eternia se acabó la rebelión.

Al ver fracasar su trampa, Grizzlor coge una pataleta y llama a Hordak por intercomunicador.

Las pataletas son muy comunes entre los jungulianos y una reacción muy madura a todas las edades.

¡@#$%&!

Adora continúa su viaje por Etheria y llega a una aldea en la que ve una nave de Hordak suspendida sobre una de las casas.

"¿Qué sucede?", pregunta la capitana a unos aldeanos.

"Lars dijo que los impuestos que nos cobraban eran excesivos", le explica uno de ellos. "Un soldado de Hordak lo oyó y ahora van a destruir su cabaña".

Dicho y hecho, la nave vuela la casucha por los aires y se marcha por donde vino.

Ya no hay rabia en la mirada de Adora, solo desengaño y una profunda tristeza.

O gases. Muchos gases.

Los rebeldes localizan por fin a He-Man, pero les aguarda un indeseable comité de bienvenida. ¡Es una emboscada! ¡Hordak y su tropa les estaban esperando!

El implacable líder de la Horda dispara un rayo paralizante contra Battlecat, que es el primero en caer, y Shadow Weaver se ocupa del resto del grupo, paralizándolo también, pero con un gas verdoso, para que al menos haya variedad en el desencadenante, aunque no la haya en el efecto.

Hordak amenaza a He-Man con hacérselo pasar mal a sus amigos si no confiesa para qué ha venido a Etheria.

Nuestro héroe guarda silencio. Tampoco es que la Hechicera le explicase mucho. Él mismo podría estar preguntándose qué porras hace aquí. Yo desde luego empiezo a arrepentirme de haber empezado esta serie de entradas.

Grizzlor pregunta a su jefe si quiere que encierre a los rebeldes en una celda, y Hordak le contesta que sí, pero en "una de las incómodas", no en una de esas celdas de lujo con colchones viscoelásticos, conexión wifi de alta velocidad, televisor de cincuenta pulgadas y minibar a las que suelen ir nuestros políticos.

Atentos a las poses. Les ha llevado horas de ensayo delante del espejo.

Kowl, el koala con orejas como alas de mariposa, se libra de ser apresado no se sabe muy bien cómo (pensé que los dibujantes simplemente se habían olvidado de dibujarlo en la escena anterior) y libera a He-Man pulsando un botón en uno de los paneles de mando de la sala. Ni claves de seguridad ni combinaciones secretas. Un miserable botón es todo lo que separa al hombre más poderoso del universo de la libertad. Basta con que alguien se deje una taza de café encima del panel para liberarlo por accidente.

He-Man encuentra rápidamente a sus aliados y los rescata rompiendo el esfínter metálico que hace las veces de puerta de la celda, lo cual, naturalmente, no tiene ningún significado oculto ni pretende lanzar un mensaje subliminal al público.

La alarma comienza a sonar y cuatro soldados corren a detener al grupo para evitar que lleguen al aeropuerto y escapen en alguna de las naves. Pero He-Man tiene muchas ganas de salir y no se anda con rodeos. Con un solo golpe de sus puños, provoca una onda sísmica en el corredor que se lleva a los soldados por delante y los deja colgados del techo como si fueran calcetines sucios.

Solo el increíble Hulk utiliza técnicas tan sofisticadas como He-Man.

En el exterior, Grizzlor espera a los fugitivos con un tanque.

A He-Man no parece preocuparle. Le sobran imágenes de archivo para dar cera a sus enemigos y convierte el tanque en chatarra de un puñetazo mientras sus aliados cogen prestada una nave.

Por último, antes de marcharse, He-Man utiliza su prodigioso poder para derribar una de las torres de la prisión, que se desploma con un estruendo espantoso.

"Hordak tendrá una prisión menos de que preocuparse", dice.

Sí, casi hace que merezca la pena el sacrificio de los cientos de prisioneros que estaban ahí dentro. Con suerte, la mayoría habrán muerto sepultados en el acto y no morirán por la falta de oxígeno, agua e inanición en los próximos días. ¡Gracias, He-Man! Eres un auténtico héroe.

Los daños colaterales son inevitables cuando quieres fliparte.

Desde la puerta de la nave, Glimmer observa al campeón de Eternia embelesada.

"Jamás había visto nada semejante", le dice con voz soñadora. "Eres increíble".

Reconozco que He-Man es un tipo impresionante, el hombre más poderoso del universo, guardián de los secretos del Castillo de Grayskull y todo eso; pero también hay que tener en cuenta que, hasta hace apenas unos días, Bow era el único referente masculino para Glimmer, así que es normal que cualquier otro hombre la impresione con su mera existencia.

Con todo, He-Man es inmune a los encantos femeninos y resta importancia al asunto, apremiando a la líder rebelde para que todos regresen al Bosque de los Murmullos.

¿Por qué todas las mujeres que conocen a He-Man son incapaces de darse cuenta de que es más gay que un flamenco de color arcoíris?

De regreso a la Zona del Terror, Adora se presenta ante Hordak y Shadow Weaver y pone las cartas sobre la mesa.

"Mintieron. ¡Ambos!", les recrimina, alzando desafiante su espada mágica. "Son malvados, crueles, injustos. El pueblo nos odia, ¡y con mucha razón!".

"Mi hechizo sobre ella parece haber perdido su efecto", susurra Shadow Weaver al oído de Hordak.

"¿No? ¿En serio?", contesta Hordak. "Porque, después de lo que ha dicho, juraría que su lealtad es inquebrantable. ¿Qué te hace pensar que ya no está bajo nuestro control?".

Obviamente no dice eso, pero es lo que pensaría cualquier persona con un mínimo de sarcasmo en las venas.

-... y vuestra redistribución fiscal de la renta es arbitraria.

Shadow Weaver apela a la retorcida relación materno-filial que la une a Adora para acercarse a ella sin peligro y la hechiza, dejándola dormida.

Que esta sea la moraleja del episodio: si alguna vez os lavan el cerebro para trabajar al servicio de las Fuerzas del Mal y acabáis descubriéndolo, evitad a los tipos que os lavaron el cerebro hasta que se os ocurra cómo evitar que tomen represalias contra vosotros. Y lavaos los dientes después de comer.

A Hordak le mosquea que Adora se haya vuelto contra ellos, y Shadow Weaver le dice que no olvide "quién es ella realmente", poniendo una pizca de misterio en todo este embrollo. (No me culpéis si ya reventé la gran revelación en la introducción de la entrada anterior, porque en la publicidad que hizo Filmation de la película también decían que She-Ra era la hermana melliza de He-Man.)

La bruja promete a Hordak que la próxima vez Adora no podrá escapar de su hechizo y recoge la espada mágica para estudiarla, convencida de que esconde algún secreto relacionado con lo que está sucediendo o de que al menos podrá venderla en el mercadillo de objetos mágicos de segunda mano.

¿Cómo decir que no a esos ojitos angelicales?

Y aquí termina la publicación de hoy.

¿Veremos por fin a She-Ra en la próxima entrada? ¿Descubriremos el secreto de la espada o será este el peor caso de publicidad engañosa desde que Stinkor probó aquel desodorante infalible?


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7 comentarios

  1. Vaya sorpresa me llevé mientras viajaba a Guanare cuando vi que publicaste la segunda parte, la lectura en carretera se hizo más placentera.
    Esto me ha emocionado para ver el reboot de She-ra.
    Buena reseña como siempre, saludos.

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  2. He tenido que buscar en Google quien es Megator para entender el chiste.

    También me han surgido más preguntas:

    -Si Hordak tiene tecnología capaz de contrarrestar la fuerza de He-Man ¿por qué no la adapta en la serie para capturar a She-Ra.

    -¿Por qué He-Man no tiene una armadura como la de Battle-Cat capaz de repeler disparos? Que sea una respuesta no gay.

    -¿El pelo de Grizzlor es suyo o lleva un traje de pieles?

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  3. Genial! otra entrada mas
    Gronfljkxss (ruidos ininteligibles)

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  4. Al próximo que me diga que la tele de antes era mejor le voy a hacer ver este peliculón.

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  5. José Correa: Me alegro, en serio. Para un viaje sería más cómodo escuchar un podcast, seguro; pero no soy de los que apuestan por los formatos no escritos.

    Anonimatus: Contesto por partes:

    1. No he visto toda la serie, pero apuesto a que Hordak utiliza esa tecnología (o similar) contra She-Ra en algún episodio y se olvida de ello en el episodio siguiente.

    2. ¡La tiene. ¿O es que no has oído hablar de He-Man Armadura de Combate™, "con armadura que se abolla y repara al tocarla". Eso sí, no la usa mucho, porque le hace perder puntos de agilidad y sensualidad.

    3. Mayormente suyos, pero es inevitable que también se le enreden algunos de su pareja.

    Macarius Ozzichelli Guzmán: Disfrútala, criatura.

    Juan Mendez: En formato episódico es menos doloroso ver este obra de arte que como película. De todos modos, la narrativa de los dibujos animados ha ganado mucho con los años. MUCHO.

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  6. Shadow Weaver + Orko,forever.

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