10 de noviembre de 2018

He-Man y She-Ra: El secreto de la espada (1ª parte)


En apenas unos días, Netflix estrenará una nueva serie de She-Ra, desarrollada por Noelle Stevenson y producida por DreamWorks, a modo de reboot de la serie original de 1985. Y aunque el estilo de dibujo no me convence, siento curiosidad por ver qué aporta el equipo de Stevenson a la rica, variopinta y muchas veces estrafalaria mitología de los Masters del Universo.

Por supuesto, en esta era en la que el agravio moral colectivo representa el día a día de las redes sociales, nada de lo que haga DreamWorks con la serie evitará que borricos y cenutrios a cascoporro se posicionen en contra de ella por motivos tan absurdos como que la protagonista no refleja los patrones físicos de las playmates de 1985. Pero yo no voy a entrar en debates absurdos. Basta decir que, dado mi apego por todo lo que huele a Masters del Universo, me hace ilusión que salgan proyectos que den a conocer la franquicia a las nuevas generaciones y, con el tiempo, conviertan a niños normales en adultos disfuncionales con la nostalgia arraigada en su cerebro como un tumor.

¿Quién sabe?, si la jugada les sale bien, en unos años podríamos disfrutar de un spin-off protagonizado por He-Man e incluso algún estudio podría animarse a sacar esa película de la que lleva hablándose desde el paleolítico y que inevitablemente será una boñiga apestosa.

Pero hoy no vengo a hablaros de una serie que aún no se ha estrenado, sino de la serie original de Filmation y, más concretamente, de la película con la que se dio a conocer.

Será un largo repaso, así que poneos música y relajaos.

Mientras tanto, en los estudios Filmation...

Comienzos de 1985. La serie de He-Man y los Masters del Universo de Filmation llevaba casi dos años en antena y, al menos en los Estados Unidos, eran los dibujos más vistos de la televisión. Al mismo tiempo, la línea de juguetes de Mattel, a la que la serie de televisión servía de anuncio mal disimulado, seguía vendiendo más que ninguna otra de la compañía, incluida la de la popular Barbie.

Con todo, Filmation y Mattel estaban convencidas de que podían ampliar su público y poner sus respectivas cifras en la estratosfera. El 20% de los consumidores de He-Man eran niñas, así que, para llegar a aquella parte del público femenino que aún no mostraba interés por sus productos, decidieron añadir a la franquicia todo lo que supuestamente atraía a las pequeñas de la casa antes de la era de la corrección política: cabellos para peinar, vestidos de fantasía, animales alados...

Así nació She-Ra, la hermana melliza de He-Man y, con ella, el spin-off de Masters del Universo.

La madre del cordero.

Las compañías trabajaron deprisa y la película He-Man y She-Ra: El secreto de la espada se estrenó en cines el 22 de marzo de 1985, dando a conocer a la hermana de He-Man al mundo. En septiembre de ese mismo año, comenzó a emitirse la serie de televisión: She-Ra: La Princesa del Poder, que en España también se conocería como She-Ra y el Reino Mágico. Un título muy cuco para una serie en la que el mundo está dominado por un tirano con cara de vampiro que lidera un imperio interdimensional bajo el emblema de la Horda del Terror.

De lo que no todos somos conscientes es de que el plan inicial de Filmation y Mattel era lanzar directamente la serie, sin película de por medio, y que, en realidad, El secreto de la espada son los cinco primeros episodios de la serie puestos uno detrás de otro y editados para ocupar una moderada hora y media. ¿Suena bien?

No, no suena nada bien.

Sí que lo es, almirante. Sí que lo es...

Desde el punto de vista publicitario, hay que reconocer que era una buena estrategia. Cuanta más visibilidad le diera Filmation a She-Ra antes de empezar a emitirla, más muñecas vendería luego Mattel y más gente vería la serie. Sin embargo, desde el punto de vista de la integridad artística y del mero entretenimiento, estamos ante una aberración como no se había visto en Eternia desde que Beast Man se depiló las ingles.

No solo se trata de un anuncio de juguetes de hora y media, sino que el ritmo es tan espantoso que pocas personas adultas pueden ver esta película sin sentir un impacto letárgico equivalente al que producen doscientos comprimidos de Dormidina® o media entrada de este blog. La estructura de la película se constituye de una sucesión de planteamiento, nudo, desenlace; planteamiento, nudo, desenlace; planteamiento, nudo, desenlace; planteamiento, nudo, desenlace; planteamiento, nudo y desenlace. Sano como un corazón arrítmico.

Mirándolo por el lado bueno, esto me ofrece la oportunidad de dividir esta entrada en cinco partes. Y si no lleváis la cuenta, hasta podría saltarme alguna de ellas.

¡Empecemos!

Esta no es la transición que quería.

Durante los títulos de crédito iniciales, a modo de presentación de la trama, Adam y Adora interpretan una canción ñoña a más no poder con unas voces que no son las suyas.

Esta canción no solo resume la primera parte de la película e introduce el concepto del "honor del amor" (que aún hoy nadie sabe qué narices significa), sino que además, tanto en su versión en inglés como en el doblaje latino, se las ingenia para provocar que Neruda, Poe y Dickinson se remuevan en sus tumbas. Las rimas brillan por su ausencia y las pocas que se salvan son las que los autores construyeron repitiendo la misma palabra en dos versos seguidos. ¿Quién iba a imaginar que "poderes" rimaría con "poderes"? ¡Genios de la poesía!

Pero lo realmente sorprendente no son las licencias métricas más poderosas del universo, ¡sino que la canción sea pegadiza! ¡Ese es el auténtico poder del pop de los ochenta!

Aquí el vídeo musical oficial:


Maravillosa, ¿verdad? No esperéis a incluirla en todas vuestras listas de reproducción de Spotify.

La película propiamente dicha comienza en el Castillo de Grayskull, ¡la fortaleza de la eternidad! Lugar de secretos, fuente de energía mágica y hogar de la Hechicera. Cerrado de lunes a viernes y fines de semana, incluidos festivos.

Es de noche y la Hechicera se remueve intranquila en la cama. El mueble, como veréis, es un reflejo de la austeridad y discreción de quien lo ocupa.

*RONQUIDO FUERTE*

Estas son las reflexiones más sesudas que me inspira la imagen anterior:

  1. La cama de la Hechicera es lo más barroco, descomedido y hortera que he visto en cuestión de mobiliario desde los dormitorios reales del Palacio de Versalles. Debió de tener una vida pasada como carroza del Día del Orgullo Gay.
  2. Ya sabíamos que la Hechicera estaba soltera, vivía sola y apenas salía del castillo. La cama individual confirma que trae tantas visitas a casa como un helecho de plástico.
  3. Al menos la Hechicera puede dejar colgada su ropa y el bolso de los gigantescos colmillos que sobresalen del pie de la cama.
  4. La Hechicera se acuesta maquillada y ni siquiera se quita la capucha de halcón para dormir. No obstante, lleva camisón. ¿Es de esas mujeres que no se maquillan para irse a dormir o estuvo de parranda hasta las tantas de la madrugada y se derrumbó en la cama antes de terminar de "desarreglarse"?
  5. La almohada no hace juego con la cama ni con las sábanas de satén rosa. Esto me devuelve al punto anterior. Quizá la Hechicera suele dormir maquillada y ha puesto lavar la funda para quitarle las marcas de rímel y carmín.
  6. Las guías enciclopédicas de los Masters del Universo deberían tratar todas estas cuestiones.

En sueños, la Hechicera tiene un  flashback en el que el malvado Hordak se alza desafiante ante ella y un joven Man-At-Arms (deducimos que es joven porque no luce el frondoso bigotón al que nos tiene acostumbrados). El implacable líder de la Horda sostiene en sus brazos a una bebita humana, que, ajena al temor que este vampiro albino de ojos inyectados en sangre y dientes afilados debería provocarle, aplaude y sonríe. Ya sea en Eternia o en Albacete, es sorprendente que los seres humanos hayamos sobrevivido tanto tiempo a nuestra estupidez.

"Jamás volverás a ver a esta criatura", dice Hordak, rompiendo en una sonora carcajada con guarridos intercalados.

Antes de que la Hechicera o Man-At-Arms puedan intervenir, Hordak dispara su Rifle Aturdidor™ para crear una distracción y huye con la insensata bebita a través de un portal interdimensional.

Hordak, implacable figura paterna.

La Hechicera se despierta de golpe y una angustiada voz escapa de sus labios: "¡Adora!". No debería haber pedido comida al Taco Bell para cenar.

Ante los ojos atónitos de la Hechicera, una espada envuelta en un halo de luz violácea aparece de la nada suspendida en el aire. El arma es idéntica a la Espada del Poder de He-Man, excepto por la joya azulada que tiene incrustada en la parte gruesa de la hoja, la cual los coloristas no siempre recuerdan que está ahí y la mitad de las veces pintan del mismo color que el metal.

La misteriosa espada flota hacia el pasillo y conduce a la Hechicera hasta un portal que nunca antes se había abierto. Como de costumbre, la animación de Filmation es tan mediocre que la espada flotante viene a ser el equivalente de los ovnis sujetos por hilos de Plan 9 del espacio exterior.

Uno de los mayores misterios del Castillo de Grayskull son sus puertas de doble hoja que se abren como si fueran de una sola hoja.

Al día siguiente, contando con mucha más información de la que nosotros tenemos, la Hechicera utiliza sus poderes telepáticos para llamar al príncipe Adam.

En el palacio de la ciudad de Eternos, la llamada sorprende al joven príncipe enfrascado en una faena tan viril como digna de su título nobiliario: cocinando su famoso pan de especias.

¡He-Man y los Amos de la Cocina!

No pretendo insinuar que Adam sea gay por cocinar. Semejante afirmación sería tan estúpida como decir que jugar con muñecos de hombres musculosos y bronceados durante la infancia predeterminará tu orientación sexual al llegar a la adolescencia. Peeeero, ¿pan de especias? Eso es totalmente gay.


Adam deja el pan a medio cocinar y, acompañado de su fiel y glotón tigre Cringer, acude al Castillo de Grayskull.

Allí la Hechicera no se anda con rodeos y le dice que tiene que cruzar el portal y buscar a una persona para entregarle la entrometida espada.

"Lo haría yo misma, pero, ay, me parte la tarde", dice la Hechicera. Estoy parafraseando.

No está de más recordar que la Hechicera, como guardiana mística del Poder de Grayskull, no puede abandonar la fortaleza hasta que encuentre a su sucesora digna. Y, la verdad, con la tasa de empleo tan alta que hay en Eternia (hasta el tipo con cabeza de elefante consiguió trabajo como bombero), no creo que le sobren candidatas. A nadie le gusta pasarse todo el día entre cuatro paredes, y la Hechicera únicamente puede salir del castillo cuando se convierte en halcón e, incluso así, solo por breves periodos de tiempo. Lo raro es que sea capaz de mantener la línea con una dieta a base de ratones y burritos del Taco Bell. Si no fuera porque la declaración de la renta de los ciudadanos de Eternia incluye una casilla de asignación tributaria a favor de la Hechicera, la pobre no tendría ni para pagarse esos vestidos de plumas tan espléndidos que lleva.

Adam, solícito y práctico, le pregunta a dónde conduce el portal y quién es la persona a la que debe buscar.

"Adam, por favor, no preguntes nada", responde la Hechicera. "Mientras no encuentres a esa persona, nada puedo decirte".

Que la Hechicera le dé largas es muy conveniente para la trama; sin embargo, el único motivo para que no quiera contarle en este mismo momento que la espada pertenece a su hermana melliza Adora, a la que Hordak raptó siendo solo un bebé y se llevó a Etheria, es porque entonces también tendría que explicarle que borró a Adora de su memoria para que se concentrase en proteger Grayskull en lugar de salir a buscar a su hermana. ¿Cómo iba a imaginar la Hechicera que el implacable líder de la Horda del Terror le haría algo malo a la chiquilla?

Al menos, la espada tiene instalado un rudimentario sistema de geolocalización que ayudará al príncipe en su búsqueda.

-¿Por qué esta espada tiene una joya y la mía no, Hechicera? ¡Ya sabes lo mucho que me gustan las joyas!

Adam y Cringer cruzan el portal con la tranquilidad de quien viaja entre dimensiones un par de veces al mes y llegan a Etheria, que es prácticamente igual que Eternia. Si Eternia la hubiera vomitado un hippy puesto de LSD hasta las cejas, quiero decir.

Por supuesto, lo primero que todo viajero interdimensional debe hacer al llegar a un planeta extraño es dirigirse a la taberna más cercana, y la pareja llega así al Cisne Burlón, que suena a nombre de bar gay o superheroína marvelita de imitación.

El animado ambiente del local se enfría con la entrada del príncipe y su amigo cuadrúpedo, y un tenso silencio se apodera del Cisne Burlón. Sin embargo, un rápido vistazo a la "elegante" indumentaria del refinado Adam basta para convencer a los parroquianos de que se trata de un inocente turista y todos retoman lo que estaban haciendo.

¿Habéis oído el chiste del príncipe gay que entra en un bar con su tigre verde parlante?

En una de las mesas, un encapuchado con bigote a lo Errol Flynn, más receloso que el resto de la clientela, pregunta a la pintoresca criatura que lleva al hombro (un híbrido de búho y oso amoroso con orejas elefantinas multicolores llamado Kowl) si cree que los recién llegados son espías de Hordak.

Kowl le dice que lo duda, porque los espías de la Horda solo sonríen con el sufrimiento ajeno y el recién llegado sonríe como un tonto sin motivo aparente. De hecho, Adam es célebre como meme por su risotada alegre y fabulosa.

Si pretende no llamar la atención, debería empezar por quitarse ese koala mutante del hombro.

Mientras Adam y Cringer se ponen tibios (ni ellos ni el guionista se plantean que quizá su dinero no tenga ningún valor en este planeta), tres soldados de la Horda del Terror entran en la taberna buscando bronca.

Y luego dicen que Leech es el maestro terrorífico de la succión.

En la mayoría de interpretaciones de los Masters del Universo, la infantería de Hordak está formada por robots, autómatas que explotan en pedazos tan pronto como alguien presiona el gigantesco botón rojo que llevan en el pecho. Tanto es así que en algunos países, como por ejemplo España, el muñeco se llamó Horda Robot.

Sin embargo, en esta película no está claro si los soldados son androides, cíborgs o personas enlatadas. Cuando sus ojos amarillos brillan de forma intermitente o suena su voz sintetizada parecen tostadoras con patas, pero cuando uno de ellos llama "Marc" a su compañero, empiezas a plantearte que quizá haya un rostro humanoide debajo de esos cascos y no un montón de cables, tornillos y lucecitas. Es un hecho que ningún robot se llama Marc. Marc-5 tal vez, pero no Marc.

Bob, Marc y Steve.

Bajo la mesa, el encapuchado prepara su arco.

"Calma, Bow", le aconseja su ridícula mascota. "No nos conviene provocarlos".

Los soldados arrojan fuera de la taberna a los ocupantes de una de las mesas para sentarse ellos mismos y, aunque cualquier atisbo de tensión se disuelve cuando la violenta salida de los clientes se acompaña de un efecto sonoro digno de un corto de Buggs Bunny, los soldados enseguida reafirman en su crueldad amenazando a un arpista.

Incapaz de permanecer sentado ante semejante injusticia, Adam interviene y se libra de uno de los soldados con una llave de judo que le enseñó Teela cuando no estaba ocupado cocinando o alisándose el pelo. Al estar en un planeta extraño, el príncipe ya no tiene que fingir torpeza para ocultar su doble identidad. Después de pasarse tanto tiempo ocultando la verdad, para él debe de ser liberador mostrarse como realmente es.

Antes de que le deis una segunda vuelta a esa última línea, los otros dos soldados apuntan a Adam con sus rifles aturdidores. Por suerte, una flecha certera les arrebata las armas de las manos.

El autor del disparo no es otro que Bow, que, libre de su disfraz, se planta en todo su fabuloso esplendor ante ellos. Arco en mano, capa al aire y abdomen descubierto, Bow es el defensor definitivo de los desvalidos y de los derechos LGBT.

No ha escapado de ningún desfile. Bow viste así a diario.

"Ríndete, ciudadano", ordena uno de los soldados.

"No soy ciudadano", ríe el arquero. "Soy rebelde".

♪ Yoooo soy rebelde porque el mundo me ha hecho así,
porque nadie me ha tratado con amor,
porque nadie me ha querido nunca oír... ♪


El príncipe y su nuevo aliado, ambos igual de impresionantes, acaban fácilmente con los soldados y huyen de la posada antes de que lleguen los refuerzos.

Presiento que este es el comienzo de una hermosa amistad.

La noticia del incidente no tarda en llegar a oídos de Hordak, que reina sobre su vasto imperio desde la Zona del Terror (Fright Zone en el original y Cueva del Terror en español, pero me niego a llamar "cueva" al horror gigeriano de metal retorcido que nos muestran en la serie).

Apoltronado en su trono, con las naves de guerra de la Horda cruzando el cielo rojizo tras él como si fuera el día de Nuestra Señora de Loreto, la figura del tirano interdimensional jamás ha resultado tan imponente y temible como en este instante.

Luego abre la boca y, claro, se pierde la magia. Imagino que la decisión de que todos los villanos de estas series sonasen como un Teleñeco se tomó para que dieran menos miedo a los niños. Bastante traumático era ya su aspecto.

♪ Die Fahne hoch! ♪

-No me está escuchando, ¿verdad?

"Tenemos problemas más apremiantes", dice Shadow Weaver, la Tejesombras.

Los oscuros poderes de Shadow Weaver, fruto de la magia negra, permiten a los guionistas ahorrarse explicaciones más complejas, pues la bruja ha presentido la llegada de Adam desde otro planeta y sabe que ha pasado por la aldea de Thaymor. Además, su bola de cristal dice que trae "la semilla de grandes calamidades para nosotros". Y si lo dice una bola de cristal, tiene que ser cierto.

Catra, la mujer pantera, ata cabos y sugiere que quizá el forastero sea quien humilló a los soldados en la taberna. Oírla hablar entre maullidos y ronroneos es insoportable, pero se puede decir lo mismo de las voces de las tres cuartas partes del reparto.

Hordak admite que es posible y ordena llamar a la capitana Adora para detener al forastero. ¿Adora? ¿Dónde habremos oído antes ese nombre?

"Le enseñaremos que no está bien causarle problemas al maléfico Hordak", se ríe el tirano, hablando de sí mismo en tercera persona.

La autoconsciencia es lo que distingue a los villanos de los dibujos animados infantiles de los villanos de la vida real. Y supongo que una vez que te has decidido por llamar a tu facción la Horda del Terror y usar el lema "¡Amigos de nadie y enemigos de todos!", no hay sutilezas que valgan.

Sin venir a cuento, Hordak transforma su brazo derecho en un cañón y vuela por los aires un monumento a la obediencia. La toma se repetirá tal cual en otros dos episodios de la serie, y, aunque supongo que no podemos descartar la posibilidad de que el artista reconstruyera la estatua y Hordak volviera a destruirla por gusto DOS VECES, estamos hablando de Filmation, un estudio muy concienciado con el reciclaje. Abaratar costes era su fuerte.

Las mujeres de la Horda representan todos los tipos de cuerpo femenino que existen en la vida real, no como las protagonistas de la nueva serie de DreamWorks.

Adam y Bow, compartiendo caballo y más arrimados de lo necesario para viajar cómodos, cruzan el Bosque de los Murmullos hacia el campamento de la Gran Rebelión.

Jamás oiréis a los creadores de la serie confirmar que la serie fuera una celebración de la homosexualidad, pero, viendo imágenes como la siguiente, es difícil creer que algo así no fuera intencionado. El león Melquíades montado en mi pequeño pony Purpurina no sería ni la mitad de gay que esta pareja.

Deal with it.

A la entrada del campamento, el grupo se topa con Sprag, que pertenece a un grupo de felices leprechauns de piel púrpura llamados twiggets que habitan en el bosque y están vinculados a él de forma mágica.

Imagino que algún estudio de mercado contratado por Filmation llegó a la conclusión de que a las niñas le gustaban las criaturillas coloridas con aspiraciones de alivio cómico y voz irritante mucho más que a los niños, porque la serie de She-Ra está plagada de ellas y uno no puede ver más de dos minutos seguidos sin que cuarenta de ellas le conviertan los ojos en mermelada y le perforen los tímpanos. No bastaba con tener una sola imitación de Orko para hacer infeliz a cualquier adulto que quisiera ver la serie con sus hijos.

-¡Vuélvete a tu caja de cereales, Spragg! En este vecindario solo hay espacio para una mascota insoportable.

Cuando Cringer descubre que el grueso de la Gran Rebelión está formado exactamente por once aldeanos zarrapastrosos, no puede evitar soltar un comentario sarcástico.

"Pues yo no le veo lo grande por ninguna parte", dice.

Me ahorraré el chascarrillo sexual. Demasiado fácil.

Bow acompaña a Adam a una tienda para presentarle al líder de los rebeldes: la princesa Glimmer (Destello en español, pero pienso ignorar el doblaje latino a mi conveniencia).

"He vuelto, Glimmer", dice Bow.

La líder rebelde, que estaba muy concentrada estudiando un mapa sin nombres ni marcas de ningún tipo (o sea, fingiendo trabajar), se da la vuelta al oír una voz familiar.

"Bow, ¿dónde habías estado?", pregunta y, al darse cuenta de que su amigo trae compañía, suelta un "Ah" de sorpresa, seguido de un "Aaaah" más largo y sugestivo.

Hay que decir que no todas las mujeres reaccionan así al ver a Adam. La mayoría se da cuenta de lo gay que es en cuanto los colores rosa y lila se imprimen en sus retinas.

Solo quiero alguien que me mire como Glimmer mira a Adam.

Madame Razz, una bruja twigget un tanto olvidadiza por culpa de la edad (¡Ja, ja, ja! ¡Demencia senil! ¡Qué risas!), sufre una accidentada llegada al campamento montada en su escoba mágica.

"Tenemos que afinar más esos aterrizajes", le dice a su escoba después de chocar contra un árbol.

"De acuerdo", responde la escoba, que, naturalmente, suena como un grillo que hubiese inhalado cuatro globos de helio.

POR EL AMOR DE TODO LO QUE ES SAGRADO, ¿CUÁNTOS ALIVIOS CÓMICOS NECESITA ESTA SERIE?

¿Os estáis riendo ya? ¿No? ¿Y ahora?

Después de que la escoba mágica le refresque la memoria (¡Ja, ja, ja! ¡Alzheimer! ¡Menuda fiesta!), Razz informa a Glimmer de que Hordak ha amenazado con convertir a todos los aldeanos de Thaymor en esclavos y ponerlos a trabajar en la minas si los dos rebeldes que atacaron a sus soldados no se entregan.

"Sé que lo harán", dice Glimmer. "Son malvados".

Para decir esa obviedad, podrías haberte quedado callada, guapa.

Razz, pesarosa (¡Ja, ja, ja! ¡Cambios repentinos de ánimo! ¡Problemas de tiroides! ¡Humor!), les dice que un capitán de tropa y algunos de los "peores matones" de la Horda están en la aldea, así que por valientes que sean los once marginados y mendigos del ejército rebelde, tienen las mismas posibilidades de rescatarlos que Glimmer de acostarse con el príncipe de Eternia.

Adam sugiere, así como quien no quiere la cosa, que él tiene un amigo que quizá pueda ayudarles. ¿Se refiere tal vez a un amigo que se le parece mucho, un poco menos rubio y más moreno, y que casualmente también tiene un tigre verde?

"Bueno, si de verdad somos la Gran Rebelión, tendremos que demostrarlo alguna vez", dice Glimmer.

Espera un segundo. ¿Qué es eso de "alguna vez"? ¿Es que no han hecho nada por rebelarse hasta ahora? ¿Solo se han ido a vivir todos juntos al bosque? Esto no es ninguna rebelión, ¡es un pícnic!

Sprag y los once zarrapastrosos dicen que también están dispuestos a luchar por la causa.

"Entonces salvemos a Thaymor", dice Glimmer con los brazos en jarra, una auténtica Mujer Maravilla que empodera a su género con cada palabra que pronuncia.

Qué mono está Adam imitándola.

En Thaymor, los rebeldes encuentran a los aldeanos haciendo cola para que un transporte de esclavos con un tubo neumático los recoja y se los lleve a las minas. ¡Tubos neumáticos! Aunque la esclavitud sea una lacra contra la que hay que luchar, no puedo más que aplaudir la organización y eficiencia de la maquinaria de la Horda.

Mientras los soldados vigilan a los aldeanos, los "matones" de la Horda empiezan a dudar de que los rebeldes acudan.

Mantenna, terrorífico espía con cabeza en forma de envoltorio de caramelo, propone destruir la aldea para al menos divertirse un rato.

"Ella jamás nos dejará hacer eso", le contesta Scorpia, la mujer con cola de escorpión y pinzas en lugar de manos.

"No sé por qué la obedecemos", dice Leech, aplaudiendo con sus ventosas como un mono de juguete con platillos. "Si no fuera porque es la favorita de Hordak...".

"¿Decías algo, sanguijuela?", dice una voz tajante.

En un giro inesperado si te perdiste el resto del episodio o eres Madame Razz, la capitana de tropa no es otra que Adora, que pone orden entre sus compañeros.

Adora tiene el mismo culo que Betty Gilpin en GLOW.

Y se maquilla con la escopeta de Homer Simpson.

Pero los rebeldes sí que han venido. No es que tuvieran nada mejor que hacer ahora que se les ha acabado el carbón para la barbacoa.

Bow se encarga de dar la señal de ataque disparando una flecha hechizada por Madame Razz.  Al llegar al punto más alto de su trayectoria, la flecha estalla en fuegos artificiales multicolores, un espectáculo pirotécnico que entona con la personalidad festiva del arquero.

Aprovechando esta distracción, Glimmer enreda a Scorpia con unos hilos mágicos de energía violácea (resulta que ese es uno de sus poderes) y ordena que dé comienzo el ataque.

Los rebeldes, desprovistos de sentido común, pero enardecidos por el ímpetu de su líder, se lanzan al combate.

Por desgracia, Mantenna los ve venir a la legua y los deja a todos fuera de juego con su visión de rayos paralizantes.

-Qué ojos tan grandes tienes, Mantenna.
-Son para paralizarte mejor.

Scorpia, inmovilizada, pide ayuda a su compañera Catra, que se convierte en pantera colocándose su antifaz mágico en el rostro y se arroja con un rugido salvaje sobre Glimmer.

La líder de la Gran Rebelión esquiva a la mujer-felino en el último segundo, desvaneciéndose con un destello y volviendo a aparecer donde estaba una vez ha pasado el peligro.

Sin embargo, el ataque provoca que Glimmer libere el lazo mágico con el que mantenía presa a Scorpia, y Leech la sorprende por la espalda, atrapando su cabeza entre las ventosas que tiene por manos para sorberle su fuerza vital si fuera un batido de frambuesa y arándanos.

Este es el peor cosplay de princesa Leia que he visto nunca.

Bow intenta rescatar a Glimmer de la terrible muerte por succión y, puntuando alto en la escala de ocurrencias, llama a Leech "cara de alcachofa".

Habría sido más práctico no abrir la boca y dispararle una flecha entre los ojos, porque, cuando por fin se digna en apuntarle con el arco, la pantera en la que se ha transformado Catra derriba al alegre arquero y lo inmoviliza bajo su peso.

"Date por vencido, rebelde", dice Scorpia, que se suma a la agresión chascando las pinzas de forma vagamente amenazadora.

-Lo siento, chicas, pero no estoy interesado.

-Pues replantéatelo, porque mi horóscopo decía que hoy conocería a un virgo.

-¡Pero si yo soy piscis!

Adora celebra su triunfo sobre los derrotados rebeldes.

"Bueno, estos rebeldes no molestarán más", dice, con la conciencia tranquila.

Pues menudo éxito de rebelión, ¿no? ¿Qué ha durado?, ¿dos minutos? Al menos, la parte de los fuegos artificiales estuvo bien.

-Ale, misión cumplida. Daos palmaditas en la espalda unos a otros.

Pero no todo está perdido, solo el tiempo del espectador.

Ahora que los héroes secundarios de la serie de She-Ra han demostrado que son tan inútiles como Man-At-Arms y compañía, llega el turno del príncipe Adam, que alza su espada mágica y grita...

Bueno, ya sabéis lo que grita.

-Por el Poder de Grayskull... ¡YO TENGO EL PODER!

-Y el gato también.

"Te sugiero que dejes libres a todos mis amigos", dice He-Man, que entra en escena a lomos de Battle Cat.

Aunque sin duda montar en un tigre acorazado gigante da más peso a cualquier amenaza que uno pronuncie, nuestro héroe no tarda ni un segundo en bajarse del feroz felino porque no hay imágenes de archivo de él montado en su tigre que sirvan para ilustrar lo que viene a continuación.

Adora, presuponiendo que el recién llegado es otro rebelde pese a que no parece torpe ni patético, dispara su rifle lanza rayos contra él.

He-Man desenvaina su espada y desvía el tiro contra Leech, al que deja K.O. Es hora de que los buenos den y los malos reciban.

Heavy gay metal.

Catra salta hecha una fiera a por He-Man con intención de hacer virutas la tableta de chocolate que tiene por abdomen, pero antes de que alcance a arañar su vientre de acero, Battle Cat la placa en el aire, arrancándole el antifaz con el golpe.

Sin el poder del artefacto mágico, Catra recupera su forma humana, y Battle Cat la persigue ignorando sus maullidos y gritos de auxilio.

Cuando un tigre ha probado carne humana, ningún otro sabor satisface ya su apetito.

-Me pareció ver un lindo gatito.

Alineada con las tendencias suicidas de sus compañeros, Scorpia se enfrenta cara a cara con He-Man y chasca sus pinzas como nunca antes las ha chascado.

Nah, es broma. A Filmation ni siquiera le da vergüenza reciclar la misma toma que ha utilizado hace un minuto.



Sin embargo, de poco le sirve a Scorpia su actitud desafiante frente al campeón de Eternia, y si le hubiera visto frenar un cometa cósmico en el aire con las manos desnudas, probablemente ya habría salido corriendo con las pinzas en alto.

He-Man acusa a Scorpia de no comportarse como una dama y de apenas serlo, lo cual podría considerarse un comentario machista e incluso especista, si no fuera porque el príncipe Adam sabe perfectamente cómo se comporta una dama y se codea con docenas de humanoides aberrantes a diario.

Poniendo punto final a esta desigual pelea, nuestro héroe lanza a Scorpia contra un carrito de venta ambulante de melones. La épica fantástica es la mejor de las épicas.

Es extraño que Scorpia no tuviera su propia figura de acción hasta 2014.

Mantenna ve venir hacia él una imagen de archivo de He-Man corriendo como si tuviera mucha prisa por utilizar el cuarto de baño y emplea su visión desequilibrante para, ejem, desequilibrarlo.

"Este rayo está destruyendo mi sentido del equilibrio", gruñe He-Man.

Una vez nos ha quedado claro el efecto del rayo desequilibrante, Sprag (aquel leprechaun lila que estaba en el campamento rebelde) sale de su escondrijo y dispara una flecha de pimienta contra Mantenna, provocándole un estornudo de tal violencia que el terrorífico espía sale despedido y se estrella contra una pared. Naturalmente el villano deja un agujero con su silueta en el muro antes de caer inconsciente y alisado al suelo. Física de dibujos animados.

¡Eso es to-, eso es to-, eso es todo, amigos!

Libre del rayo desequilibrante, He-Man desarma a Adora lanzándole su espada mágica (que Battle Cat recupera antes de que caiga al suelo) y luego la persigue hasta la armería.

Como nuestro héroe ya no tiene la Espada del Poder, decide empuñar la espada que le dio la Hechicera, la cual, al parecer, llevaba en la misma vaina que su espada aunque nunca la habíamos visto hasta ahora, para combatir contra Adora.

En ese momento, la gema de la espada empieza a brillar y He-Man ve en ella a la propia Adora.

"¿A ti es a quién vine a buscar?", se pregunta, incrédulo.

Un soldado de la Horda, futuro empleado del mes, le dispara por la espalda y lo deja fuera de combate. Me gustaría pensar que es Marc.

Triunfante, Adora recoge la espada mágica del suelo y la examina con atención.

-Sí, definitivamente es una espada.

Y en este punto, con He-Man derrotado y Adora en posesión de la espada mágica, es donde termina el primer episodio de la serie, del que apenas cortaron nada para la película porque contiene información esencial para entender lo estúpida que es la trama.

Uno fuera y quedan cuatro.

Parte 2 →

6 comentarios

  1. Grande, señor Brocha. Dan hasta ganas de ver la película a ver si es tan interesante como la muestras.

    Por cierto, el logo de Batman de los 60 viene al pelo: ya sabes, Batman (un tal Adam, west) y Robin, mallas, colorines, Santa Vaselina y tal...

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  2. Presiento que lo más divertido de la nueva serie será la guerra que se va a montar en Internet entre detractores y seguidores, la audiencia decidirá quien tiene razón.

    He deducido varias cosas:

    -Una de las razones por las que Skeletor quiere apoderarse del Castillo Gayskull es la cama de la Hechicera.

    -Adam consiguió sus fabulosos músculos no entrenando sino cocinando su famoso pan de especias, se le ve sujetando un bol de metal lleno de masa con un brazo mientras con el otro la remueve, un cocinero normal lo haría poniendo el bol en la mesa y usaría ambas manos para removerla.

    -Bow le pregunta a Adam si es un espía de Hordak porque estos están obligados a identificarse, Hordak se toma muy serio sus leyes.

    -Para estar siendo oprimidos la gente en el mundo de Etheria no parece vivir tan mal, la posada está limpia y en buen estado, tiene buena comida disponible y los parroquianos no visten con harapos.

    -La Horda del Terror es la facción con más integración, a diferencia de la Rebelión que sólo tiene humanos blancos, esos leprechauns púrpura y lo que quiera que sea Kowl, Hordak admite robots, todo tipo de monstruos y mutantes sin importar su aspecto e incluso minusválidos (la mujer escorpión y el hombre lapa contarían como tal, la forma de sus manos limitan mucho lo que pueden hacer con ellas)

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  3. Iba a despotricar sobre el diseño de la She-Ra milennial que obviamente fué hecho en una junta de abogados que querían evitar cualquier tipo de demanda de las feminazis...

    Pero los chistes gays sobre He-Man(Que son los mismos que yo haria si no fuera tan vago y tubiera una página) me detuvieron.

    Lo cual no significa que me haya vuelto más tolerante.Es solo que lograron distraerme de mi machismo...como el John Constantine de Legends of Tomorrow,que al parecer se revuelca con todo y me parece geníal.

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  4. Hablando de los tarugos que se ofenden por todo, pones She-ra en google y a la tercera imagen ya salta la noticia de que los fans están ofendidisimos porque parece un travesti.

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  5. Joder si es pegadiza la canción...Desde ayer llevo con el Aaay jaf de paaaagüer

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  6. Ya hay ganas de que cuando pinche en el enlace de la parte 2, me lleve a la parte 2.

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