3 de junio de 2019

'Ninja Gaiden', de NES ('Shadow Warriors')


Hay tres cosas que espero que siempre molen: los dinosaurios, los ninjas y los robots gigantes. Si algún día deja de ser así, habrá llegado el momento de mudarme a otro planeta.

Dicho esto, hoy voy a hablar de ninjas. y, concretamente, de un videojuego que lleva un ninja en el título. No sé cuál fue el primer videojuego en el que uno podía calzarse las sandalias de un ninja (quizá el Sasuke vs. Commander o el Sengoku Ninja Tai); pero sí sé cuál fue el primero al que jugué: el Ninja Gaiden de NES, conocido en Europa como Ninja Warriors y en su Japón natal como Ninja Ryūkenden (La leyenda del ninja de la Espada del Dragón).

Salvo que me falle mucho la memoria, diría que la primera vez que lo jugué fue en casa de un amigo cuando tenía algo menos de diez años. Al ver el dibujo de la caja, me quedé alucinado, y cogí el juego con unas ganas tremendas. Pero me cansé tanto de que los malos me tirarán por barrancos que nunca pasé de la fase 2-2.

Muchos, muchos años después, he vuelto a jugar al Ninja Gaiden en la NES Mini, reviviendo la frustración de mi infancia con un grado de madurez no necesariamente mayor.

Pero ya no soy el niño que era entonces. Esta vez perseveré, mejoré poco a poco mi ninjutsu y, con sudor y lágrimas..., llegué a la fase 6-2, tan cerca y a la vez tan lejos del final. En ese punto paré y detoné la videoconsola y el edificio en el que estaba con 250 kilos de dinamita. Luego utilicé un emulador para pasarme el juego con trucos.

No me arrepiento.