31 de octubre de 2019

4 historias reales de hombres lobo (o por qué la gente con mucho pelo no es de fiar)

Cuando hablamos de seres fantásticos que causan espanto, o sea, de monstruos, podemos distinguir dos grandes categorías: los monstruos a secas, que no se parecen en nada a un ser humano, y los hombres-monstruo, que poseen forma humana o semihumana.

Entre los segundos, hoy nos interesan aquellos que, o bien comparten rasgos con algún animal, o bien pueden transformarse en él: hombres oso, hombres pantera, hombres jaguar, hombres tejón, hombres chinchilla... La mezcla varía según la geografía, pero desde principios del siglo XX el hombre-monstruo más popular es, sin duda, el hombre lobo, también conocido como licántropo, lobombre o el tipo que se afeita la espalda con cortacésped.

Antes de que el cine de terror americano y, concretamente, Universal Studios convirtiesen a Lon Chaney Jr., maquillado literalmente hasta las cejas, en  un icono reconocido en todo el mundo, el hombre lobo era un monstruo de origen europeo, como el repollo o el críquet.

El lobo (Canis lupus) siempre ha sido un animal temido en Europa. Incluso en la actualidad, con medios y recursos de sobra, se considera un animal peligroso, y nosotros, a diferencia de nuestros antepasados, no tenemos que defendernos de sus ataques e incursiones con un palo puntiagudo o una hogaza de pan duro.

Cuando el Viejo Continente estaba cubierto de grandes bosques y los hombres vivíamos en grupos pequeños y dispersos, la presencia de lobos era motivo de alarma y miedo. Su astucia, ferocidad y voracidad lo convertían en un animal aterrador sin necesidad de recurrir a sandeces sobrenaturales. A los niños se les advertía de ellos en cuentos como Caperucita Roja, Los tres cerditos o El lobo y las siete cabritillas, no fuera a ser que se acercaran a acariciarlos pensando que eran simpáticos "guauguáus".

Debido a ese temor histórico, es en Europa donde más casos se han documentado sobre hombres lobo. Solo en Francia, entre 1520 y 1630, se registraron más de 30.000 incidentes relacionados con la licantropía, todos indiscutiblemente verídicos, porque ¿cómo vamos a desconfiar de nuestros vecinos franceses?

En este artículo, os hablaré de algunos de estos hombres lobo europeos.

27 de octubre de 2019

Ghost Whopper, de Burger King


Estaba pendiente de publicar solo una entrada más este mes, la tercera y última de este especial de Halloween; pero en mi camino se cruzó un horror visceral que clavó sus uñas dentro de mí y se aferró con tal fuerza a mis intestinos que no lo he podido olvidar hasta que he ido al baño esta mañana. Fue una experiencia dolorosa y espeluznante, acompañada de lamentos y gritos guturales; pero después de ver partir semejante monstruosidad, irreconocible y apestosa por el desagüe, pensé que merecía la pena dedicarle una entrada.

Voy a hablaros de la Ghost Whopper, la nueva hamburguesa de Burger King que se levanta de la tumba bajo el eslogan "Que tu hambre descanse en paz".

Se trata de una oferta por tiempo limitado que la compañía ha lanzado para celebrar el Halloween que nos aguarda ya agazapado tras la esquina; una forma tan válida como cualquier otra de capitalizar esta tradición y arañar ventas antes de que acabe el mes a cambio de una inversión insignificante.

La promoción no me sorprende. Las hemos visto similares con anterioridad, y la sombra de sus predecesoras es alargada. ¿Recordáis la Halloween Whopper de 2015, con los panecillos negros? Yo sí. Aquella aberración culinaria de esponjoso ébano me quitó las ganas de probar la Nightmare King en 2018, y han tenido que pasar cuatro años para que la tentación volviera a nublar mi sentido común e instinto de supervivencia.

Podría echarle la culpa a la sociedad consumista en la que vivimos de estos deslices en una dieta generalmente impecable y libre de ultraprocesados, pero estaría engañándome a mí mismo. Tengo cerebro de gordo y un apetito insaciable por la comida basura.

¿Ha merecido la pena cruzar al Lado Oscuro de la alimentación por una oferta temporal vinculada a una tradición anglosajona que solo tardíamente se ha ido popularizando también fuera de los Estados Unidos?

Por supuesto que no.

22 de octubre de 2019

Capitán América #306: ¡La invocación!

En el número anterior de Capitán América...

El héroe de la barras y estrellas viajó hasta Londres sin una buena razón y acabó peleándose con su homólogo inglés, el Capitán Britania.

Después de hacer turismo a modo de saco de boxeo por algunas de las construcciones más representativas de la capital europea, el Capitán América cayó derrotado, completamente K.O. Los estadounidenses no sufrían un descalabro como este a mano de los ingleses desde la batalla de Fort Washington en 1776.

El Capi despertó en una mazmorra compartiendo celda con un tipo inconsciente y semidesnudo que resultó ser Brian Braddock, el verdadero Capitán Britania.

Allí el enemigo con el que se había zurrado de lo lindo le reveló su verdadera identidad: ¡Modred el Místico! ¿Su objetivo? Atraer al mago Merlín hasta el plano terrenal para enfrentarse a él. Se ve que no estrenaban nada bueno en el cine esa semana y no tenía nada mejor que hacer.

15 de octubre de 2019

Capitán América #305: ¡Camina sobre Inglaterra!

¿Quién en su sano juicio compra tebeos de superhéroes sueltos?

¿Tú mismo? Tal vez. Pero estás leyendo este blog, así que de buen juicio mejor no hablamos.

Seguir los culebrones de Marvel y DC es difícil incluso cuando te haces con preciosos tomos recopilatorios de tapa dura, porque rara es la colección en la que las que las tramas no acaban cruzadas, entrelazadas y embrolladas con las de otras cien colecciones distintas. ¿Quieres enterarte de primera mano de todo lo que pasa en el universo superheroico de turno? Acabarás invirtiendo todo tu sueldo en tebeos.

Sin embargo, recuerdo que cuando era cuando era un canijo hiperglucémico (os hablo de cuando tenía cuatro o cinco años; ahora soy más alto), y con honrosas excepciones, no me preocupaba mucho por cosas como la continuidad. La mayoría de cómics que tenía entonces, o bien eran la segunda o tercera parte de alguna historia que comenzó en un número anterior, o bien dejaban la trama inconclusa.

A mediados de los ochenta no era tan fácil como ahora satisfacer la obsesión completista. En mi caso, solía comprar cómics de superhéroes únicamente cuando estaba de vacaciones. En aquella época, pasábamos la mayor parte del verano en un pueblo de la sierra de Madrid y en el municipio no había tiendas especializadas. Únicamente vendían tebeos en un par de quioscos, que estaban a tres kilómetros de la casa donde veraneábamos. Cuando pasaba por allí con mi padre, generalmente porque tocaba hacer la compra en el supermercado, cogía del estante lo que fuera que el quiosquero tuviera en ese momento. Bastaba con que la portada me llamase la atención. Muy rara vez tenía la suerte de comprar números sucesivos. Y me importaba un comino.

Una de las muchas historias que hasta hace solo un par de meses no supe cómo comenzaba es la que concluye en el número 306 de la colección del Capitán América, publicado originalmente en 1985 y que a España llegó dos años más tarde, en el número 50 de Cómics Forum. En esta historieta, el Capitán América une fuerzas con el Capitán Britania para derrotar al brujo Modred.

Como casi todos los cómics que tenía, me debí de leer ese número cerca de un millón veces. Fue mi introducción a la escenografía propia de las películas clásicas de terror, con lóbregas mazmorras y viejos cementerios envueltos en la niebla de cuya tierra brotaban cual zanahorias muertos vivientes. El aire de terror que desprendían estas viñetas me fascinaba. Por lo tanto, ¿qué mejor época que la otoñal, a pocas semanas de Halloween y con las temperaturas en descenso, para darle un repaso a este macabro recuerdo de la infancia?