31 de diciembre de 2019

The Witcher: Cuatro marcos


Segundo episodio de ocho, y la serie empieza a complicarse. A las tramas de Geralt y Ciri sumamos en esta ocasión la de Yennefer de Vengerberg, en la que se nos da a conocer el pasado de la hechicera. Los libros de Sapkowski solo tocaban sus orígenes de refilón, sin entrar en detalles, mientras que la serie nos muestra de primera mano la cochina vida que llevaba antes de matricularse en Hogwarts y cómo fueron sus primeros meses de formación en Lanzamiento de Hechizos 101. Si un universo te gusta, cuanto más te den a conocer de él mejor, ¿no? (hasta que se expande demasiado y tienes niveles inabarcables de morralla, como ocurre desde hace años con Star Wars).

Dicho esto, también es verdad que algunos puntos de la historia de Yennefer me resultan confusos y, aunque su historia es lo bastante intrigante y emotiva para mantener mi interés (a ello ayuda la magnífica interpretación de Anya Chalotra), creo que hay aspectos sobre Aretusa que se explican regular. Pasan muchas cosas y a la vez falta información.

Aun así, me parece más floja la parte del episodio dedicada al brujo, que si bien planta con acierto las semillas de la relación de Geralt y Jaskier, luego desarrolla de forma demasiado apresurada su encuentro con los elfos exiliados, sin darte apenas tiempo a digerir la información que te van soltando. No obstante, TOSS A COIN TO YOUR WITCHER.

De Ciri no hay mucho que contar: las sigue pasando canutas, pero al menos hace nuevos amigos por el camino... y la mayoría mueren en horribles circunstancias.



Año 1206. En un villorrio en el quinto coño


Unos jovenzuelos están poniéndose melosones y carantoñosos junto a un granero, cuando se dan cuenta de que no están solos. Una timorata muchacha hace ademán de devolverles las margaritas que el joven había regalado a la moza y que esta había tirado al suelo.

La muchacha de ojazos violetas no es otra que Yennefer de Vengerberg, que, junto con Geralt y Ciri, conforma el trío protagonista de la serie. Eso sí, si uno se fija con atención, no tiene el mismo aspecto que en los carteles promocionales; se la ve un pelín más desaseada y "desajustada". No diré que sea fea fea, pero con semejante joroba no le costaría conseguir trabajo como campanera de la catedral de Notre-Dame, y tiene la mandíbula más torcida que la mujer peinándose del cuadro homónimo de Picasso.

Sospecho que tampoco huele a lilas y grosellas.

La pareja tira a la muchacha al suelo y se mofa de ella porque es fea, atufa a Cochinete Nº 5 y además casi seguro que todavía es virgen.

He leído que el acoso social, como casi cualquier forma de maltrato físico y psicológico, afecta a la salud y al bienestar emocional. Puede que sea cierto; no lo sé, porque no soy psicólogo. Pero no podemos olvidarnos de que toda experiencia, por negativa y dolorosa que sea, también forja el carácter. Es gracias al acoso que muchos niños han podido cumplir su sueño de ser adultos disfuncionales con baja autoestima.

Volviendo a lo que estábamos, Yennefer se acoquina, cierra los ojos tan fuerte como para exprimir naranjas y, de repente...


En la Torre de la Gaviota


Yennefer abre los ojos y ya no está en el granero forjando el carácter, sino tumbada sobre el suelo rocoso de una especie de catacumbas. Columnas y arcos formados por cráneos y tibias decoran el lugar y llevan a la muchacha a creer, con cierta incertidumbre, que puede haber muerto y haber acabado en el infierno.

No creo que sea para tanto. ¿La sede de Hacienda tal vez?

Yennefer se incorpora, aún asustada y afligida, y ve a un hombre postrado de rodillas delante de una roca, tomando notas en un cuaderno.

No sé vosotros, pero yo no veo nada raro en todo esto. Conozco a gente que se ha despertado en sitios más extraños después de salir de parranda.

Lo que no se ha gastado en una silla y una mesa se lo gastará en visitas al fisioterapeuta.

El desconocido se acerca a ella y le dice que está en la Torre de la Gaviota. ¿Gaviota, dice? Pues entonces no es Hacienda, sino la sede del PP.

"¿Cómo he llegado aquí?", pregunta Yennefer, más perdida que esos espectadores que ni plin de que estos primeros episodios se componen de líneas temporales no coincidentes.

"Intuyo que a través de un portal", le contesta el hombre.

El tipo (interpretado por el cornuallés Royce Pierreson) se llama Istredd y quiere ser hechicero. Quizá lo recordéis como el amante de Yen en el relato Esquirlas de hielo, del libro La espada del destino. Seguramente no lo recordéis en absoluto.

El actor tiene cierto parecido con el  personaje de Warrick de C.S.I., antes de que las drogas y los bulos de internet lo convirtieran en Gollum.

Istredd percibe algo con sus sentidos de araña hechicero en prácticas y pasa a estado de alarma.

"¡Alerta roja, Scotty!", exclama.

Él es así de raro.

Según parece, la llegada de Yennefer a través del portal podría atraer la atención de cierta hechicera a la que Istredd preferiría no ver en este momento, así quecrea un portal con función Do Not Track, como la de los navegadores de internet, y envía a Yen de vuelta a casa.

Hogar, sucio hogar...


En el mismo villorrio del principio


Algún tiempo después de su visita a la Torre de la Gaviota, ya de vuelta a la rutina, Yennefer entra en el corral con un cubo para dedicarse a la digna y muy edificante faena de limpiar boñigas de cerdo.

Su padrastro evalúa su desempeño y, con carácter correctivo, la manda al suelo de un empellón para que se revuelque entre los excrementos y así siga forjando su carácter.

-Esta foto familiar vamos a enmarcarla y ponerla sobre la chimenea.

Un carro llega de Bonanza y se acerca a la granja de Pepito, ia-ia-o. A las riendas está Tissaia de Vries, una hechicera sénior con cara de haber nacido para interpretar el papel de la señorita Rottenmeir en una adaptación televisiva de Heidi.

Tissaia pregunta al padrastro de Yennefer cuánto pide por un cerdo, y el hombre le contesta que diez marcos.

"¿Cuánto por esa bestia?", pregunta la hechicera acto seguido, mirando a Yennefer.

"Seis", contesta el hombre sin pensárselo.

"Cuatro", regatea la mujer.

"Vendida. Y de regalo, este magnífico tostador".

A Yennefer le cuesta asumir que su padrastro haya mercadeado con ella como, si en lugar de su hija, fuera un vulgar cochino, y planta cara, aunque no le sirve de nada.

La verdad, no entiendo por qué se enfada. Cuatro marcos son casi la mitad de lo que cuesta un cerdo, y de los cerdos se aprovecha todo: morro, oreja, paleta, lomo, costilla, carrillera... ¡Hasta las manitas se comen! ¿Acaso se puede decir lo mismo de Yennefer? Yo creo que no.

-Mmm... manitas.


En Aretusa (La Palma, islas Canarias)


Tissaia lleva a Yennefer a Aretusa, una academia para jóvenes hechiceras erigida en la costa del reino de Temeria, a diez minutos en coche de la playa del Callejoncito.

El edificio parece un enorme bombón trapezoidal con frosting a rayas (un frosting bajo en azúcar y alto en magia) y está conectado por un puente a un atolón en el que se eleva, como un faro sin linterna (o sea, como una torre a secas), la Torre de la Gaviota.

Las vistas deben de ser preciosas desde ahí arriba. Si no te fulmina ningún rayo, quiero decir.

Postal de mis vacaciones en Aretusa.

Yennefer no está muy conforme con su estancia en la academia y no aprecia que Tissaia se dirija a ella como "cerdita" o "Piglet". Nunca le gustó Winnie the Pooh.

Para distraerse, la primera noche que pasa en Aretusa, Yennefer juega consigo misma al tres en raya. Pero como no tiene papel ni boli a mano, se dibuja el tablero en sus propias muñecas con un fragmento de espejo.

Durante las semanas o meses siguientes (cualquiera sabe, porque nadie se molesta en mencionar en qué día estamos ni hay calendarios colgados en las paredes), Yennefer y sus compañeras se someten a una serie de pruebas para demostrar sus habilidades.

Estas pruebas van desde leer la mente a embotellar un rayo. Por desgracia, nuestra querida Yennefer, pese a su don natural, es un poco negada para esto de la magia, y no hace más que sacar "insufis".

-¡Por el Honor de Grayskull... yo soy She-RAAAAAAARGH!

Al menos, gracias a las enseñanzas de Tissaia, rectora de la academia, nosotros aprendemos cómo funciona la magia en el Continente.

A muy grandes rasgos, se trata de controlar el caos, una fuente de poder morrocotudo al que algunas personas pueden acceder con facilidad y otras no. La única pega de este sistema es que el uso de semejante poder siempre exige un sacrificio, menor o mayor en función del nivel del hechizo (siempre, quiero decir, salvo cuando el guionista de turno se olvida de que lo exige).

Por ejemplo, si quieres hacer flotar en el aire un pedrusco y tienes una florecilla a mano, puedes sacrificar la esencia vital de esa florecilla para que el pedrusco se eleve. La florecilla, eso sí, se va a quedar más mustia que si la hubieses estado guardando entre las páginas de un libro de poemas desde San Valentín.

El truco es útil si no tienes un túnel de viento a mano.

Pese a que no da pie con bola, Yennefer no se rinde y sigue buscando el aprobado raspado, aunque a veces los fracasos se acumulan y le da el bajón. Por suerte, a falta de ansiolíticos, antidepresivos y antipsicóticos, la chica encuentra consuelo en Istredd, el hechicero en prácticas al que conoció al comienzo del episodio.

La atracción entre ambos es evidente y no tardan en verse envueltos en una enternecedora y virginal relación. ¡Justo la clase de relación que más me gusta!

En una de sus frecuentes visitas a la Torre de la Gaviota, Istredd le explica que los huesos que utilizan para decorar estas preciosas catacumbas pertenecieron a elfos muertos. Los elfos construyeron Aretusa y fueron los primeros en hacer magia en el Continente, mientras que los humanos y los monstruos llegaron más tarde, aprovechando una oferta para viajes interdimensionales en grupo que salió tras producirse la Coyuntura de las Esferas. Los humanos, más listos que el hambre, aprendieron de los elfos a convertir el caos en magia, y después los exterminaron y dijeron que la magia la habían inventado ellos. Je, menudos cracks.

-¿Y qué hicieron con los huesos más pequeños?
-Xilófonos.

Después de oír esta historia, Yennefer le revela que ella es la excompañera de habitación del primo del sobrino del hermano de un elfo, o sea, que en realidad ella es...

"Absolutamente nada", dice Casco Oscuro.

No, Casco Oscuro. Ella es cuarto de libra de elfa.

Istredd se siente conmovido y le regala una flor muy especial: la feainnewedd, que solo crece en lugares regados con sangre de ancestros y abonados con Flower® Efecto Rápido, para una floración rápida, viva y duradera (espacio publicitario patrocinado por Flower®).

Yennefer mastica a la flor hasta dejarla chuchurría y crea un portal que es de matrícula de honor. A lo mejor hasta hacemos una hechicera de ella. Eso sí, tendrá que seguir trabajando si quiere convertir ese talento innato en genio. Lo leí en una galleta de la fortuna.

-¿Y a dónde lleva este portal?
-Al cuarto de baño.

Así las cosas, y arrimándonos ya al final de esta trama, el episodio decide sorprendernos con un giro triple con tirabuzón:

Primero, descubrimos que Istredd estaba manteniendo informado a Stregobor de los progresos de Yennefer. Stregobor era el mago maníaco homicida del primer episodio, el aficionado a las autopsias.

Luego, antes de que empecemos a sentir lástima por Yennefer, nos enteramos de que conseguir la feainnewedd era una prueba que le había encomendado Tissaia.

Y, por último, yo me doy cuenta de que no me estoy enterando de la misa la mitad cuando Tissaia convierte a tres alumnas en anguilas (¡!), ordena a Yennefer que las eche a un estanque interior que hay bajo la academia (¿?) y las paredes de Aretusa se iluminan con energía mágica (¡¿?!).

Si quisiera quedarme turulato viendo la tele, pondría algo de David Lynch.

Lo importante es que, a diferencia de sus "compis" ánguilas, Yennefer cuenta ahora con el visto bueno de Tissaia para iniciarse como hechicera y que esta ha dejado de llamarle cerdita.

Además, la policía sabía que los de asuntos internos les tendían una trampa.

* * *



Año 1240. En Posada


El bardo Jaskier (abreviatura de Julian Alfred Pankratz) ameniza a los parroquianos de la taberna local con una colorida canción. Esta es una de las estrofas:

Será la poción que haga la bruja
a la parienta abortar en la cuja.

Por si os da pereza consultar el diccionario, "cuja" significa cama. No es una palabra de uso común en España, pero desde luego tiene más sentido que la "aguja" que mencionan los subtítulos. ¿Qué narices es abortar en una aguja? ¡Suena terrorífico!

Desafortunadamente, el gusto musical del publico local es demasiado refinado, y los parroquianos abuchean y arrojan comida al alegre juglar. Hay incluso quien le grita que se aborte a sí mismo, que es un insulto que me aseguraré de utilizar en un futuro cercano. Quizá incluso esta noche, antes de las uvas, mientras disfruto de la agradable cena familiar de Nochevieja. Ojalá.

Living la vida loca.

Jaskier se retira a una esquina en la que el único fulano que no ha opinado sobre su talento musical bebe a solas. Se trata, naturalmente, de Geralt de Rivia.

Tan pronto como el bardo lo reconoce como el Lobo Blanco, Geralt se levanta, dispuesto a marcharse; pero, antes de que salga de la taberna, Jaskier, sin mala intención, delata la identidad del brujo en voz alta, refiriéndose a él como el Carnicero de Blaviken (con el traumita que tiene el pobre con el tema). En el local se hace un silencio incómodo y Geralt tuerce el gesto. Empiezo a pensar que a la gente no le gustan los brujos.

Pero no hay mal que por bien no venga. Un lugareño se acerca a Geralt y le encarga que se ocupe de un supuesto demonio que ha estado robándoles el grano.

Jaskier decide acompañarlo en este trabajo. Dice que el brujo huele a "muerte, destino, heroicidades y desamores" ("Es cebolla", replica Geralt), y tiene la firme convicción de que sus canciones mejorarán si cuentan historias reales, aunque luego él las adorne ligeramente para conseguir más likes en redes sociales.

De propina por darle la turra, Geralt lo premia con un puñetazo en el hipogastrio.

-Como no tengo talento, he pensado en ganarme la vida con un canal de YouTube. ¿Qué te parece?


En el campo


Como Geralt había marcado su objetivo en el mapa, no tarda en dar con el "demonio" del que le habló el lugareño. Pero no es ningún demonio, sino un silván, mitad hombre, mitad cabra.

¿Recordáis al fauno de El laberinto del fauno, la película de Guillermo del Toro? Pues el silván es su versión de saldo. No diría que es cutre a rabiar, pero la primera vez que atisbé su cabeza entre la maleza, lo primero que pensé fue que en la serie no iba a haber un silván auténtico como en los libros, sino que iban a darle un giro a la historia y que el silván sería un aldeano disfrazado. Pero no. Solo es una combinación poco convincente de maquillaje, prótesis y tecnología animatrónica. Aun así, este tipo de efectos especiales siempre me parecerán mejor opción que cualquier aberración digital. Porque soy un carca.

El silván, maestro con la honda, golpea en todo el frontispicio a la pareja de aventureros con balines de hierro y deja a Jaskier fuera de juego. Geralt, hasta las orejas de esta aventurilla y con un chichón nuevo en su colección, persigue a la criatura.

Tras sacudirse el uno al otro en una corta pero intensa confrontación, el brujo consigue someter a su presa, que parlotea y tiene nombre: Torque.

"¿Tu madre se folló a una cabra?", le pregunta Geralt.

"¿Tu madre se folló a un muñeco de nieve?", replica el silván, arrancándole un mechón de la peluca.

Su diálogo es la monda, os lo digo yo, que tengo un sentido del humor la mar de sofisticado.

*Hace ruido de flatulencias con el sobaco*.

-¿Me firma un autógrafo, por favor?
-¡Suélteme! ¡Ya le he dicho que no soy Doug Jones, señora!

Geralt es un hombre de principios, y su código moral le impide trasquilar cabras o matar seres racionales si puede evitarlo; pero eso no significa que vaya a consentir el latrocinio, así que le dice a Torque que no puede quedarse por el barrio.

"Tú tampoco", le contesta el silván.

En ese momento, alguien endiña al brujo a traición en el cogote y le hace ver las Esferas de la Coyuntura aquella.


En el "palacio" de los elfos (confín del mundo)


Geralt recupera el conocimiento atado a Jaskier espalda con espalda. Se encuentran en una pequeña gruta en el interior de una montaña. Cerca de ellos hay algunas cajas apiladas junto a la pared. Deduzco que se trata de un almacén. La luz del sol se cuela por las ventanas, horadadas en la propia piedra, así como por la grieta que hace las veces de entrada y también por el enorme agujero del techo, apenas cubierto por un toldo de plantas entrelazadas. Si de verdad es un almacén, habría que ver quién fue el mendrugo que decidió darle ese uso, porque cuando llueva se les va a remojar todo el grano.

Una elfa llamada Toruviel entra en la gruta con cara de malos humos y monda a palos a la pareja de prisioneros mientras le canta las cuarenta. No sé qué les dice exactamente porque habla en esa jerga incomprensible que utilizan los hechiceros para lanzar sus hechizos. El idioma lo ha desarrollado el lingüista David J. Peterson, que ya se ocupó de elaborar el idioma dothraki en Juego de Tronos, partiendo del material contenido en las propias novelas de Sapkowski. Los subtítulos simplemente lo identifican como "[Vieja Lengua]"."[Galimatías]" también le iría bien.

Harto de recibir estopa, Geralt le parte la napia a la elfa de un cabezazo.

-[Vieja Lengua. Pero intensa].

Toruviel se revuelca por el suelo y empieza a toser como una fumadora compulsiva. El ataque de tos no es solo consecuencia de que el brujo le haya recolocado el tabique de la nariz sin anestesia ni bisturí, sino que la elfa está pachucha porque no se alimenta todo lo bien que debería. Menos pizzas y más alcachofas, es lo que digo siempre. Y cuando digo siempre, quiero decir nunca.

Torque, el silván, entra en la gruta acompañado de un tipo rubio al que presenta como rey de los elfos.

"No por voluntad", aclara el tipo.

El rey manda'o de los elfos sea.

Mientras los recién llegados ayudan a Toruviel a reponerse, Geralt deduce que Torque ha estado mangando grano para sus orejudos anfitriones.

El silván le explica que los humanos expulsaron a los elfos de Dol Blathanna, su hogar ancestral, y decidió ayudarlos porque le daban penica, tan desamparados los pobres con sus orejas puntiagudas, sus rostros lampiños y su falta de conocimiento sobre cómo sobrevivir sin depender de majaderías hippies como la generosidad de la naturaleza.

El rey manda'o de los elfos habla con el brujo sobre el pasado y el presente de su raza, de cómo los humanos del Continente, con espíritu conciliador, robaron y masacraron a los elfos (conciliaron su egoísmo con sus ansias de matar), dando lugar a lo que llamarían la Gran Purga.

"Fui Filavandrel de la Torre de Plata", dice. "Ahora soy Filavandrel del fin del mundo".

Suena bien eso de la Torre de Plata. Imagino que tendía menos humedades que su actual hogar.

Elfo expulsado de sus tierras.

Geralt recomienda a los elfos que se marchen y se hagan fuertes en otro lugar para que los humanos dejen de tomárselos a guasa y puedan convivir con ellos.

Pero la lucha entre elfos y humanos parece inevitable. Hay mucha rabia e inquina acumuladas, y por algún lado tiene que saltar este polvorín.

"Hay muchos más, una nueva generación, elfos que desean luchar", dice Toruviel. "Recuperemos lo que es nuestro. Desde ya".

Sí, gracias. Ya les había explicado yo a mis lectores que teníais ganas de marcha.

A disgusto, Filavandrel saca un puñal para rebanar el pescuezo a sus cautivos.

Torque intercede a favor del brujo, argumentando que sería cruel dejar a un muñeco de nieve sin hijo, pero no es muy convincente. Filavandrel está harto de Frozen y del puñetero Olaf.

Geralt dice que está listo para morir y levanta la barbilla, enseñando bien el gaznate; pero advierte a Filavandrel que no le llame humano.

¡Anda!, si ya casi ni me acordaba de que era un mutante. La peluca blanca y las lentillas amarillas son tan discretas...

Tras un corte que no engaña a nadie, Filavandrel los libera fuera de cámara.

-Míralo, Filavandrel, si es como un cachorrito de Husky.
-Sí, como un cachorrito de Husky de noventa kilos que huele a sopa de cebolla.

De vuelta al camino, Jaskier compone una canción sobre su reciente aventura. El estribillo es tal que así:

Toss a coin to your witcher
O' Valley of Plenty!
O' Valley of Plenty!

Os aseguro que suena mejor que se lee. O al menos esa es mi excusa para haberla escuchado un millón de veces desde que vi el episodio. ¿Qué puedo deciros?, la letra es pegadiza, y cuando la melodía asciende en un rumboso crescendo a medida que se suman al laúd más y más instrumentos, se me pone la piel de gallina.

A Geralt le irrita que el bardo se invente parte de la historia, y le pregunta que dónde está su nuevo y recién hallado respeto.

"El respeto no hace historia", contesta Jaskier.

Geralt lo medita, suspira y medio sonríe.

A lo mejor Cavill no valía para hacer de Superman (quién sabe, con semejante chufa de guion), pero desde luego su Geralt es una gozada.

El secreto de su interpretación está en ignorar sus limitaciones interpretativas como actor.

¿Qué aventuras deparará el futuro a este fantástico dúo? ¿Conseguirá Jaskier mejorar la fama del brujo con sus canciones? ¿Acabará Geralt harto de él? ¿Dejaré a medias esta serie de artículos porque me da pereza acabarla y los lectores no se animan a comentar?

Todo eso y mucho más lo descubriremos a lo largo de las próximas semanas.

* * *



Año 1263. Al norte de Cintra


Tras la caída de Cintra, la princesa Cirilla continúa su desesperada huida a través del bosque. Los nilfgaardianos le pisan los talones y saben qué aspecto tiene, así que, para intentar pasar más desapercibida, entra en una peluquería y pide que le tiñan su llamativa melena rubio ceniza con tonos tierra.

La peluquería es un charco de barro.

¿Quién necesita estilistas cuando la naturaleza provee todo lo necesario?

A Ciri empiezan a sonarle las tripas como una hormigonera y se acerca a un arbusto para coger algunas bayas.

Un chico que estaba semioculto detrás de un árbol le arroja una china para impedírselo.

El chaval es mudo, pero por medio de gestos consigue que Ciri entienda una de dos cosas: o bien las bayas son venenosas, o bien él tiene la garganta muy irritada después de haber cantado a pleno pulmón en el último concierto de Devólver. Me inclino por lo segundo.

En cualquier caso, Ciri no prueba las deliciosas bayas, ricas en vitamina C.

Sin embargo, no hay necesidad de que siga pasando el hambre. El chico al que ha encontrado es un dechado de generosidad y la invita a cenar rata al espetón.

Ciri empieza a llamar a su nuevo amigo Niño-Rata.

Me parece que este es el comienzo de una hermosa amistad.

-¿Quieres que te deje un guante? Si prefieres pasar frío, no digas nada.
-[Silencio mudo].
-Perfecto. Todos los guantes para mí entonces.

Acompañada del Niño-Rata, Ciri llega a un campamento de refugiados en el que reconoce los estandartes de Cintra. Quizá ahora la princesa encuentre a alguien que la ayude a dar con Geralt de Rivia. O no. Probablemente no.

El Niño-Rata se esfuma sin decir palabra y Ciri se une al grupo de refugiados.

Un chaval más o menos de su edad se da cuenta de que es nueva en el campamento y la invita a su tienda para presentársela a su madre y a su hermano pequeño. Por alguna razón, nadie reconoce a la princesa. Se ve que salía poco del palacio.

"Esta es...", dice el chico, que aún no sabe el nombre de su invitada.

Ciri ha leído las últimas críticas que han publicado sobre su abuela y no son mucho mejores que las de la adaptación cinematográfica de Cats, así que decide mantener su verdadera identidad en secreto.

"Pánfila Torrubia, para servirla", responde.

El nombre que da en la serie no suena no tan tonto ni tan falso como el que yo me he inventado, pero ya sabéis que me gusta tomarme algunas licencias. Ya me cuesta bastante no incluir robots gigantes en todas y cada una de estas entradas.

-Qué raro.... El Tipo de la Brocha aún no ha subido ninguna imagen de esta familia a la entrada. Quizá no debería cogerles cariño.

La familia acoge a Ciri como si fuera una hija más. Pero eso no los convierte en buenas personas, solo en seres humanos. Es más, los miembros de esta familia son para dar de comer aparte: el hermano mayor lleva un collar adornado con orejas de elfo (a los que mató para vengar las vidas humanas perdidas en el levantamiento de Filavandrel), al hermano pequeño no le gustan los dinosaurios y la madre trata a patadas a su criado enano.

Por eso, cuando los nilfgaardianos asaltan el campamento en mitad de la noche, y, aprovechando la que se ha liado, el enano se pone muñeco diabólico total a apuñalar a la madre, no me da ninguna pena. Me río con ganas.

-¡Hola! Soy Chucky, y seré tu amigo hasta el final. ¡Hidey-ho!

El Niño-Rata acude al rescate y ayuda a escapar a Ciri del campamento. Antes de entrar en el bosque, la princesa vuelve a ver a su secuestrador favorito: el Caballero Negro, un personaje al que de momento definen su manía persecutoria y la cantidad de plumas de su casco. Un villano tridimensional y carismático donde los haya.

Al amanecer, a salvo ya de las tropas de asalto del imperio nilfgaardiano, el Niño-Rata se levanta la boina para rascarse los piojos. Ciri ve un par de orejas puntiagudas, suma dos más dos y llega a la conclusión de que es el hijo de Tuvok, el vulcano negro de Star Trek: Voyager. O tal vez un elfo.

"Soy Dara", se presenta el chico.

Vale, lo que está claro es que no es mudo. Y también está claro que nunca faltará el imbécil que diga que ver a un ELFO negro en un mundo FICTICIO de FANTASÍA inspirado en la Europa medieval le rompe la suspensión de la incredulidad.

Sea como fuere, seguiré llamándole Niño-Rata; es más fácil de recordar. Cuando haya bebido lo suficiente para olvidar todos los nombres de Juego de Tronos y encuentre un hueco libre en mi cabeza, seré más meticuloso.

-¿Tengo monos en la cara o qué?
-A ver, no soy racista ni xenófoba, PERO...

Puntuación: 6/10

11 comentarios

  1. Que mejor manera para despedir el año 2019 con una reseña del El tipo de la Brocha que rima con trocha.
    No está mal la expansión de la historia de Yen aunque un poco dramática del libro.
    Este Geralt interpretado por Superman me agrada lo suyo, es como me he imaginado al lobo blanco cuando leí los libros.
    Los elfos son muy variados en colores, tamaños, complexión, etc, un elfo negro me parece tan normal en un mundo de fantasía. También puede ser un medio-elfo pero no recuerdo haberlo leído en los libros.
    Por cierto, si hay un éxito con The Witcher es hora de que saquen la historia en serio del Elfo Oscuro Drizzt Do'Urden.
    Bueno me despido y que tengas una feliz Nochevieja amigo.

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    1. Espero que no hagan la serie de Drizzt o a mi novia le explorará la cabeza. Lleva años pensando que él, Geralt y Elric son la misma persona.

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  2. Yo no leí los libros, no he jugado ninguno de los juegos, y esta serie me parece de los más interesante.

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  3. Yo voy a seguir la serie a ti ritmo para aprovechar las reseñas. Muchas gracias, como siempre y feliz año!

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  4. no sé que comentar... solo lo hago para que no dejes de escribir estas maravillosas reseñas! feliz año nuevo a todos!

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  5. Este capítulo me parece una buena muestra de todo lo que no me gusta de la serie: llenar los primeros capítulos de información innecesaria entre líneas temporales confusas. Que sí, que a partir del cuarto capítulo las cosas ya echan a rodar y la serie mejora una barbaridad, pero me empieza a cansar el tener que padecer estos comienzos leeeeentos y aburridos (cuatro horas, la mitad de la primera temporada, casi nada) en las series modernas (Cristal oscuro, te estoy mirando a ti también). Yo lo achaco al cambio de paradigma de Netflix y su Binge watching, que hace que como todo el material esté disponible a la vez se pasen por el forro la estructura y ritmo tradicional de las series y se dediquen a hacer películas de ocho horas.

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  6. ¿Dejaré a medias esta serie de artículos porque me da pereza acabarla y los lectores no se animan a comentar?
    Noooo! A la serie no estoy enganchado todavía porqué estoy aguantando ver los capítulos al ritmo que los vas reseñando, pero las reseñas están bien, bastante bien. Es suficiente para que sigas con esto o tengo que dejar un comentario más largo?

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  7. Este capítulo fue el que realmente me enganchó a la serie. Yennefer ha sido toda una sorpresa para mi. Me ha encantado cómo han desarrollado su pasado, aunque todavía estoy confuso por las anguilas (y eso que me he visto la serie entera).
    Por lo demás, Jaskier me ha parecido magnífico y la canción la llevo conmigo desde que la escuché el día del estreno (para mi desgracia). No hay manera de quitarsela y que todo internet esté con ella no ayuda en absoluto.

    Ahora a esperar la siguiente entrada. No me desagradaría que el episodio 3 incluyese robots gigantes.

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  8. Buenas!
    "hasta que se expande demasiado y tienes niveles inabarcables de morralla, como ocurre desde hace años con Star Wars" uuuuy ahi le has dado, si me tientas te mando mi propio canon de SW, ocupa dos páginas y apenas tiene faltas de ortografía.
    Yo solo conozco Wticher por un colega de hace años y algunos memes.
    ME había prometido no empezar la serie y dedicar ese tiempo a meditar y a tocar la guitarra (en serio lo digo, hasta hice un meme y tuve 10 me gustas en el facebook de los viejos roleros nunca mueren) y por ahora he visto hasta este capítulo.
    La serie está guay, espero que tenga mucho éxito y tengo que reconocer que tus recapitulaciones son un gran plus (como la bandera de suiza).
    ¡Me has hecho reir un par de veces!
    Con respecto a la piel negra en ambientaciones medievales fantásticas europeas a mi si me desentona un poco (si son humanos), más que nada porque no le veo una razón, a no ser que hayan territorios de ultra mar o algo así, pero vamos, que no voy a cargar contra nadie por eso.
    Que pena lo de los robots gigantes, yo los sigo esperando.
    Abracitos incómodos.

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  9. José Correa: Muchas gracias por todo. Yo me leí el primer libro de Drizzt y no me convenció. Tengo algunos más pendientes de su colección, así que no descarto darle otra oportunidad al elfo oscuro.

    Edmaster: Me interesa mucho conocer la opinión de los que no tienen ni pajolera idea de este universo. ¿Se entiende bien la serie?

    German: Gracias. Sé que no es fácil con el formato de Netflix.

    Gudai: Si admites sugerencias, me encanta leer otras opiniones sobre el episodio. También puedes mandarme dinero, si te resulta más fácil.

    Claudio Vosco: Te doy toda la razón. La estructura se tambalea y el tema de las líneas temporales no cuaja. Si llego al último episodio, diré algo al respecto.

    Pons: No te sientas obligado a comentar. Pero las opiniones e ideas sobre la serie son bienvenidas y me animan a seguir escribiendo. Si no, tengo la sensación de que escribo para nadie (el número de visualizaciones es un dato sin alma).

    AlvaroFLG: Me temo que no incluí robots gigantes. Hubieran sido de gran ayuda para combatir a la estrige, eso sí.

    Makmanaman-man: Me gusta hacer reír, ¡como los payasos! Pero sin dar tanto miedo.

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  10. Yo no conozco el material original y, aunque de momento me está gustando la serie, me pierdo un poco. De hecho vengo después de cada capítulo para ver de qué cosas no me había enterado. No sé si podría seguir la serie sin estas entradas, así que muchas gracias.

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