22 de octubre de 2020

Jugad conmigo a 'La Mansión Infernal' (22)

Me temo que no había ninguna enfermera en la habitación Asmodeus. Lo que sí había era un hombre acebollado de pelo blanco oculto tras la puerta, preparado para abalanzarse sobre cualquiera que entrase en el cuarto. Pero no contaba con recibir un veloz, certero y sonoro sopapo.

En lugar de patear al misterioso asaltante hasta deshilacharle la túnica, habéis decidido intentar solucionar el conflicto por las buenas.

Lady Margaret aprobaría vuestro curso de acción. Ella siempre optó por la vía del diálogo. Que se cortó cuando la atacaron unos sabuesos espectrales. No os lo toméis como una advertencia. Lo importante son los principios.

Mantenéis las distancias mientras el hombre se recupera de la conmoción. Cuando vuelve a centrar su mirada en vosotros, sus ojos despiden un odio acerado.

"Ejem, seamos civilizados", decís. "¡Somos ingleses, for God's sake!".

Tan ingleses que a veces no puedo ni traduciros al español.

El hombre no ataca, pero permanece a la defensiva. Mira receloso hacia vuestra mano derecha, que seguís manteniendo en alto, al igual que la otra. La diferencia es que en aquella aún sostenéis el Puñal del Trueno Inmortal.

"¡Ah! ¿Esto? No es más que un abrecartas que encontré por ahí", decís, y dirigiéndoos a vuestra arma en voz baja, para que el tipo no os oiga, añadís: "Es mentira. Para mí eres mucho más que un abrecartas. Te quiero".

Como gesto de buena fe, y procurando no hacer movimientos bruscos, os guardáis el Puñal del Trueno Inmortal en el bolsillo de la chaqueta (el que no está lleno de dientes de ajo, aunque quizá eso multiplicaría su eficacia contra vampiros).

"¿Contento?". Mostráis las manos vacías al desconfiado patológico. "Mira, mamá, sin armas".

Pero entonces, sin que os deis cuenta, la hoja del abrecartas se cuela por un pequeño agujero del bolsillo, ensanchándolo lo suficiente para que quepa también el mango, y el arma cae de punta sobre vuestro pie, atravesándolo limpiamente junto con el calcetín y el zapato hasta clavarse en el suelo. Un pincho pedestre.

Os mordéis el puño para no gritar.

En ese instante, el hombre de pelo blanco se lleva una mano al collar de cuentas que cuelga de su cuello y extiende la otra mano hacia vosotros.

"¡Atalur'ut anillag, ov'euh nu nop!", exclama.

Vuestro cuerpo se cubre de plumas y se encoge hasta no levantar más de dos palmos del suelo. Un pico crece donde antes estaban vuestra boca y vuestra nariz. La ropa que llevabais puesta está ahora tirada alrededor de vuestros pies... Pero ya no son pies, sino patas cubiertas de escamas, con dedos armados con gruesas uñas y un espolón.

"Co-co-co...", os oís decir con una voz que no es la vuestra y que ni siquiera es una voz.

Os habéis convertido en una gallina clueca.

El hombre de blanco saca cuchillo y tenedor. Ponéis un huevo.

Este es el final de vuestra aventura.

¡Que no! ¡Que es broma!

¡MWAHAHAHA!

Retomemos esto desde el punto en que os habíais guardado el arma en el bolsillo.

A pesar de vuestro gesto de buena voluntad, el hombre de pelo blanco sigue mirándoos con desconfianza, así que decidís contarle vuestra historia.

"Tuve un accidente con el coche, me acerqué aquí a pedir ayuda, el conde de Drumer salió a recibirme, me emborracharon, me engañaron para que comiera queso narcotizado, desperté atado a una silla en un cuarto oscuro, conseguí escapar, me encontré con un par de fantasmas, luego vino el caniche en catapulta y... Bueno, aquí estoy ahora".

Por si acaso, preferís no compartir con él vuestro plan para acabar con el conde. Aunque más que un plan, es un proyecto. Un bosquejo más bien. ¿Cómo se llamaba ese puñal que estabais buscando?

"¡Imbécil!", grita el hombre de pelo blanco. "¿Y quieres que me crea esas débiles mentiras? Eres uno de ellos. ¡Y si de verdad van a castigarme, se encontrarán con que no me rendiré sin luchar!".

El hombre avanza hacia vosotros. Os sentís vagamente amenazados.

"¿De verdad vamos a hacer esto?".

Os halláis en una encrucijada. Por un lado, tenéis muchas ganas de sacudir a alguien, aunque aparentemente sea un prisionero y además os doble o incluso triplique la edad. Por otro, es evidente que el tipo no está de parte de los cultistas y podría tener información valiosa, y si algo necesitáis esta noche, es un poco de orientación (tampoco os vendrían mal unos mimos, pero no aspiráis a tanto).

¿Qué queréis hacer?

  1. Usáis vuestras dotes de persuasión para convencerle de que no sois uno de ellos. Sí, resulta que tenéis dotes de persuasión. Yo tampoco lo sabía.
  2. Le preguntáis qué narices hace falta para convencerle de que no sois uno de ellos, sino uno de los nuestros.
  3. Peleáis. Ya tuvo su oportunidad. Si sobrevivís, recordad haceros ver la vena psicópata cuando salgáis de aquí.
Podéis votar hasta las 20:30 CEST. En Twitter aquí.

36 comentarios

Garou dijo...

Jodóooo como me tragué el falso final, que cabrito
Sigo con mis ganas irremediables de patearle y morderle y gritarle: ¿porqué no me quieres, papaaaa? mientras lloro
Sin embargo, dado que parece que podría ser aliado voy con la opción 2

Aco dijo...

Exclamo "¡Etev la onreuc!" y lo fulmino con un rayo.

Y si eso no se puede, pues la número 2.

Pons dijo...

Aunque siempre es muy tentador dar una paliza a un viejo hasta la muerte, sobre todo en un entorno donde sabes que no habrá consecuencias legales alguna de tu vil acción, debo rechazar la tercera opción, quizá en otro momento... Entre las características (Resistencia, Destreza, Suerte y Suerte) no me suena recordar ninguna que sea "persuasión", es más, creo que somos todo lo contrario, muy influenciables, por qué de momento hemos bebido y comido todo lo que nos han ofrecido y más. O sea que voto por la segunda opción, con un poco de suerte deberemos realizar algún tipo de prueba que nos vuelva a dejar en ridículo de alguna manera que ahora mismo no puedo imaginar.

Victor dijo...

El libro juego insiste entre dialogar o partirle el careto, por lo que la opción huir de la entrada anterior nos dejaba sin algo importante.
Es cierto que se puede registrar un cadáver y sacarle algo de información, pero siendo la mansión que es, se le puede preguntar un ratito después que fijo que nos sigue el ectoplasma. Eso sí, feliz no, nos gritaría y armará un escándalo que desvelaría nuestra posición y nos haría morir, un poco.

Como hay dos opciones de dialogar, creo que voy a elegir la primera, ya que la segunda puede tener la implicación de que nos pida la Guillette para que se fie de nosotros y luego nos ensarte con ella. Si hubiese estado armado ya nos habría atacado así y mejor no darle esa opción.

Además, no soy yo el que va con una túnica como ellos.

Anónimo dijo...

Sabía que saldría la opción de dialogar con él y, a pesar de todo, sigo pensando que al final éste va a morir (asesinado por nosotros o no), entre otras cosas porque no sé cómo el libro iba a cuadrarle en la historia. Suponiendo que al final le convenzamos de que no somos "los malos", ¿qué va a pasar con él? ¿Va a venir con nosotros en plan Batman y Robin? ¿Se va a quedar solo ahí dentro, encerrado o no? ¿Va a ponerse a cancanear a su bola por la casa, con el riesgo de que le encuentren y nos traicione? Quizá incluso esté mintiendo y haya otra razón para que lo metieran ahí que no tenga nada que ver con lo de rebelarse contra la secta. Sigo sin fiarme.

De todas maneras, esta vez hemos coincidido en la opción 2. Inicialmente parecía un error, ya que seguro que nos pide que soltemos el arma para demostrar que estamos del mismo lado, peeeero ¿no guardábamos el cuchillo cebollero oculto debajo de la chaqueta? ¡Eso me da mucha más confianza! Desde luego, muchísima más que nuestras habilidades de persuasión, dónde va a parar.

Así que, lo dicho: votamos segunda opción, los dos. Para que luego se insinúe que soy un monstruo psicópata. ¡Si soy la mar de razonable!

Carlos de la Cruz dijo...

Querido compañero de fatigas, el hechizo correcto es "etev la oonreuc". De nada.

Sr. Torres dijo...

La 2, a ver que nos pide... Esperemos que no haga mucho tiempo que esté aquí solo y encerrado y esté falto de cariño.

JR Álvaro González dijo...

Me temo que está tan perdido o más que nosotros. Si por persuasión entendemos darle un par de hostias, pues adelante. Si no pues habrá que intentar convencerle de que estamos en el mismo barco, lo mismo que ha hecho hoy Casado con Abascal. La dos.

Anónimo dijo...

Insisto con la via diplomática, aunque bien que me gustaría descargar toda mi ira en su anciana cara. Como no me fio ni un poco mantengo la guardia y voy por la opción 2.

JCandela dijo...

La 2 siempre que no sea, como ya dijo Homer, "Con erótico resultado" ¿O...o sí? ( •_•) (•_• )

Anónimo dijo...

1. Uso mis dotes de persuasión.

Total, quien va a tener que trabajarse los diálogos para que todo esto tenga sentido es el señor Brocha y no yo.

¡MWAHAHAHA!

Sí, he copiado y pegado la risa maligna del señor Brocha, que ya os digo que a mí no me sale.

Ghortaur dijo...

Elijo la persuasión: "ejem, muchos han muerto y merecerían la vida y al revés, puedes devolver la vida a los muertos, pues no te apresures a dispensar muerte", esto, mejor le dejo lo de la persuasión tb al señor brochez.

José Correa dijo...

Elijo la opción uno y me pongo modo sensual masculina para esos momentos de diplomacia. Si se ha de morir que sea en una buena pose.

Anónimo dijo...

Señor brocha es usted un desalmado.Me trague hasta el fondo el final gallinaceo y el toque sadico del puñal clavandose en el suelo a traves de nuestro pie fue encantador, tanto que llevo rascandome el empeine desde que lo lei. Por favor prometanos que no lo volvera a hacer, o por lo menos ponga alguna indicacion para que los que somos sensibles, empaticos y en general blanditos, sepamos que lo que va a continuacion puede dañar nuestra sensibilidad.
En cuanto a las opciones.
opcion 3 convertir en pulpa al abuelete. Completamente de acuerdo y muy deseable. Pero como soy empatico y buena persona quedaria bastante feo y encima me quedaria sin saber nada de la victima . Registrar un cadaver puede ser una buena fuente de informacion o puede que lo unico que descubramos palpando es que no lleva nada debajo de la tunica. No eso es muy arriesgado, me estremezco solo de pensarlo.
Opcion 2.
Si le preguntamos que necesita para convencerse de que somos aliados, ya me veo o entregandole el arma o realizando un tour por toda la casa en busca de algun objeto que nos reclame el anciano y aunque soy empatico y buena persona me niego a dar vueltas por toda la casa con lo peligrosa que es. Ademas recordemos que el anciano dijo que no permitiria que le castigaran, lo que implica claramente que forma parte de la organizacion del conde y que tiene que pagar por algun error, ( error que puede subsanar por ejemplo pidiendo que lo acompañemos a buscar algo en algun punto de la mansion que este repleto de colegas suyos) Eso sin contar que posiblemente esta historia acabaria mas o menos en abril del año que viene. Asi que por seguridad y por economia de tiempo debo descartar esta.
Opcion 1.
Usar dotes de elocuencia. Aunque me sorprendi al leer que nuestro avatar tiene dichos dotes, creo que es la opcion que mas se ajusta a nuestras necesidades. Si el abuelete tiene un minimo de sentido comun tendra que recordar que incluso atacandome por sorpresa no pudo hacernos daño y que cuando estuvo a nuestra merced detuvimos nuestro ataque y guardamos nuestra arma, si eso no lo detiene supongo que otra ronda de "lenguaje no verbal contundente" sera lo siguiente.
Resumiendo que me lio y esto se alarga. Le dare al anciano una oportunidad de ser util. Se que es un esbirro del conde que a caido en desgracia, por lo que no lo puedo perder de vista ni confiar plenamente en su informacion. Pero como no se nada de la mansion y me he autoimpuesto la mision de salvar a la joven enfermera, (ademas de sacar algo para Dimitri, que con lo de las chirimollas no va a estar nada contento), necesitare un aliado o por lo menos algo de informacion.
Por lo tanto mi voto es para opcion 1 aunque vigilando de cerca al abuelete

Anónimo dijo...

La hora de las tortas ya pasó. Si se pone bravucón ya tendremos tiempo de girar las manecillas hacia atrás y hacerle desear que lo hiciésmos tanto como para que nunca haya nacido.

Después de esta amenaza hablemos de diálogo. Persuadir o preguntar qué le hace falta para confiar. Prefiero optar por la persuasión, tener nosotros el control de la situación antes que dárselo a él. Lo que nos pida para fiarse de nosotros nos pondrá en desventaja. Si tiene aviesas intenciones, mal. Si es la bondad hecha cebolla tiene toda la pinta de que lo cortarán en juliana quedando nosotros en desventaja con respecto al chef. Sea la opción que sea yo no me encariñaría mucho con él. ¡Menos mal que no le hemos puesto nombre! (Davos)

Resumiendo: en la anterior entrada acabé votando diálogo por partida triple, así que diálogo vamos a tener.¡Y sin opción de saltárnoslo!

Anónimo dijo...

OPCIÓN 1 (facilitemos el recuento)

Anónimo dijo...

Opción 2. Eso de la persuasión suena a tirada de suerte, y seguro que sale mal.

Nareme dijo...

Vaya vaya, así que persuasión eh?. Una nueva habilidad tan infalible como desconocida hasta ahora. Me temo que en cualquier juego que se precie las nuevas habilidades no suelen ser lo más fuerte desde un principio, tendremos que ir mejorando la con el tiempo, y ya conocemos tus tiradas de dados maestro(guiño, guiño), la verdad, nosotros no parecemos el típico don Juan y aunque la habitación algo nos quiera decir con ese coqueto nombre en la puerta yo no optaría por ella, practiquemos esa persuasión con nosotros al principio a ver si conseguimos olvidar el color de nuestros pantalones.
Aunque nuestro amigo este confuso gracias a nuestras inigualables dotes karatecas (empieza a funcionar esto de la auto-persuasión)y asustado del conde, al cual sin duda conoce, me suena todo a tirada de dados, que a no ser que sumen puntos nuestros cuchillos de ensalada venidos a mas, sin menosprecio del trueno inmortal, no creo que sea buena idea.
Yo me inclino por la 2 que mientras no me pida nada deshonroso, estoy dispuesto a ayudarlo a cambio de alguna cosita interesante, siempre lejos de la habitación del deseo claro.

German dijo...

Lloro de emoción!

Sodi la oonreuc sortosov néibmat!

Hubiera votado la opción 1, pero llego tarde.

El Tipo de la Brocha dijo...

Solo puedo decir una cosa: ¡MWAHAHAHAHA!

Lo cierto que habríais muerto ya antes, del susto que os dio el tipo en la entrada anterior, pero por eso no os sumé los puntos de miedo del cadáver del armario.

Estoy siendo clemente.

El Tipo de la Brocha dijo...

Decís todos cosas muy raras.

El Tipo de la Brocha dijo...

La opción de persuadir exige realizar una prueba de destreza. Es lo que pasa cuando simplificas los atributos del personaje.

En una escala de 1 a 10, ¿cómo de ridículo ves santiguarte?

El Tipo de la Brocha dijo...

La túnica es la ropa de moda por estos andurriales. Por aquí los que no son de fiar son los tipos con pantalones.

El Tipo de la Brocha dijo...

La solución cuando se introduce un compañero en estos libros suele ser: matarlo, sacarlo rápido de escena o ignorarlo y luego matarlo o sacarlo de escena. Sería complicado hacerlo de otra forma.

El Tipo de la Brocha dijo...

No miréis dentro de las cajas que hacen de sillas.

El Tipo de la Brocha dijo...

[Contestación apolítica]

El Tipo de la Brocha dijo...

No estáis para erotismos a estas horas de la noche. Además, todo el erotismo de este blog se reserva para el especial de San Valentín. ¡Con Marmalade Boy!

El Tipo de la Brocha dijo...

Golpea un cojín. Después te sentirás mejor.

El Tipo de la Brocha dijo...

Agradezco que haya salido la otra opción. No tenía ninguna idea buena y habría acabado escribiendo alguna chorrada. Igual que todo lo que he escrito hasta ahora, vamos.

El Tipo de la Brocha dijo...

¿QUÉ?

El Tipo de la Brocha dijo...

Tira carisma.

El Tipo de la Brocha dijo...

Quería utilizar esa imagen de Skeletor desde hacía mucho tiempo, eso es lo que puedo añadir sobre el final falso.

Sería interesante conocer la historia del hombre de pelo blanco, pero, salvo que me haya olvidado de algún detalle del libro, me temo que no tiene mucho más trasfondo que el que veréis en el blog.

El Tipo de la Brocha dijo...

¡Muchas gracias, majo!

El Tipo de la Brocha dijo...

No de suerte, pero casi aciertas.

El Tipo de la Brocha dijo...

¡Os quejaréis de mis tiradas! El combate ha ido bien, y esos 12 puntos de destreza os hacen prácticamente imbatibles.

Los 9 puntos de miedo, eso sí, van demasiado justos cuando uno no saber qué lugares evitar. Si hubiese seguido el libro a pies juntillas, ya os habría dado un patatús.

Pons dijo...

3,5 he hecho ridículos bastante mayores que no voy a detallar.

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