13 de julio de 2021

Masters of the Universe: Revelation #1 - The revelation is nigh! (cómic precuela)

El miércoles pasado salió a la venta el primer número de la nueva colección de cómics de los Masters del Universo, la "precuela oficial de la próxima serie de animación de Netflix", según anuncia la portada. La primera parte de la serie se estrenará el 23 de julio y...

Esperad un momento.

¡¿El 23 de julio?! ¡Eso es el viernes de la semana que viene! ¡Mi cuerpo no está preparado!

Mejor me centro en el cómic, que me pongo nervioso.

Portada alternativa de David Rubín, mi favorita de todas las variantes.

Kevin Smith, responsable de la serie de Netflix, y Rob David, productor ejecutivo, suscriben el argumento, lo que quiere decir que quizá mantuvieron una videoconferencia de media hora con los autores y les dieron algunas ideas e indicaciones vagas para que hicieran el trabajo de verdad, aunque luego sus nombres sean los que aparecen primero en la portada y en la página de créditos. Tim Sheridan, que también escribe para la serie de animación, firma el guion, y a los lápices tenemos a Mindy Lee como diosa dibujante de estilo cartoon y a Rico Renzi como heroico colorista de vivas tonalidades. Deron Bennet, letrista, es el eterno olvidado. Mentiría si dijese que reconozco más de un nombre de la lista. 

El cómic está bien. Como cualquier historieta accesoria a un producto televisivo o cinematográfico, podemos apostar a que leerlo nos hará tanta falta para entender la serie como a Grizzlor le hace falta un abrigo en invierno; pero es entretenido y además nos sirve de introducción a este nuevo canon, creando su propia mitología sobre la base preexistente y planteando los mismos temas sobre los que asumimos que tratará la serie. El apartado artístico se aleja de las ilustraciones clásicas de Alcala, Norem, Lopez Espí y otros dibujantes de antaño, pero hace buenas migas con los diseños de la serie, aun siendo diferente. El estilo de Mindy Lee es, no obstante, cercano al de Bruce Timm, al que suele mencionarse por ser uno de los genios detrás de la serie animada de Batman, pero que hizo sus pinitos en el mundo del dibujo precisamente con los minicómics de los juguetes originales de los Masters del Universo. ¿Cómo era ese dicho? La manzana nunca cae lejos del árbol.

La única pega que le pongo a este número es que no me da la impresión de estar leyendo el primer número de una colección nueva, sino el número 39 de una colección que llevara publicándose tres años. Se dan muchas cosas por hecho y, aunque con eso se gana en dinamismo, hay cuestiones importantes por las que se pasa de puntillas. En otras palabras: no es un cómic que reciba a los neófitos con los brazos abiertos. Volveré sobre ello con ejemplos concretos.

¿Oís la musiquita en vuestra cabeza?

La historia comienza con el rey Randor asomado a un balcón en mitad de la noche. El monarca no consigue dormirse y no es la primera vez que se desvela. Se me ocurren muchos motivos para que tenga problemas de sueño: se ha roto el aire acondicionado y hace demasiado calor, la pizza familiar con borde relleno de queso que pidió para cenar le ha sentado mal, el fisco está investigando el patrimonio oculto que tiene en las islas Selkie... Pero el verdadero motivo de su insomnio lo descubrimos cuando su esposa Marlena sale de la cama para decirle que estas no son horas de pasearse por ahí en pijama.

"Lo oigo de nuevo, un chisporroteo", le dice Randor.

¿Sabéis qué chisporroteaba que daba gusto? El muñeco de Saurod de la línea original de juguetes, al que le salían chispas por la boca gracias a un mecanismo parecido al de los mecheros. La seguridad infantil no era una de las mayores preocupaciones de Mattel en 1987.

¡Zas, zas, zas, lanza rayos!

Marlena intenta tranquilizar a su esposo, recordándole que el palacio está vigilado por guardias razonablemente competentes y que, si ellos fallan, siempre podrán contar con He-Man. Además, si Skeletor "siguiese vivo", le dice, ya habría hecho de las suyas.

¡¿Skeletor está muerto?! ¡¿Cuándo?! ¡¿Cómo?! Necesito más información. ¿Ha acabado He-Man con él en un épico enfrentamiento sobre un pozo de lava? ¿Le ha dado un infarto a causa del estrés? ¿Ha sufrido una embolia cerebral tras ver cómo había dejado Beast Man el cuarto de baño del Castillo de la Serpiente?

No esperéis encontrar respuesta a estas preguntas en las próximas viñetas. Pero mirad qué pareja más cuca hacen el rey y la reina. Son como los últimos zares de Rusia antes de la rebelión bolchevique.

De repente tengo unas ganas tremendas de comerme una hamburguesa del Burger King y no sé por qué.

Esa misma noche se demuestra que la inquietud de Randor está justificada.

El príncipe Adam, despertado a causa de un repentino estruendo, se convierte en He-Man entre viñetas y acude con Battle Cat y Orko al lugar de la acción.

No me gusta ponerme quisquilloso cuando no llevamos ni cinco páginas, pero desearía que los autores se hubieran esmerado un poco más que, ejem, NADA EN ABSOLUTO, para que la primera aparición de He-Man fuese impactante, en lugar de ocurrir fuera de cámara.

No solo es importante que los lectores que vayan a conocer la franquicia gracias a la serie de Netflix se familiaricen con el personaje, es que, por mucho que He-Man forme parte de la cultura popular, del primer número de una nueva colección de cómics de los Masters del Universo lo mínimo que espero es que se me muestre cómo invoca Adam el poder de Grayskull para convertirse en He-Man, preferiblemente en una sucesión de viñetas que acabe en una splash page tan espectacular que se me desmonte la columna del espasmo orgásmico. 

Por eso, ver al campeón de Eternia por primera vez en una viñeta del montón, corriendo con la misma raigambre épica que si le hubiera entrado un apretón y estuviese buscando el cuarto de baño, me parece tristísimo.

No sé si la dibujante Mindy Lee siente algún aprecio por los Masters del Universo más allá del que pueda sentir cualquier autor por una propiedad intelectual que le dé trabajo; pero me cuesta pensar que un artista profesional, con independencia de cuánto le molen los Masters, no quiera dibujar la secuencia de transformación y lucirse haciéndolo. Este es un momento emblemático que ha calado hondo en la cultura popular. Prueba de ello es el elevado volumen de parodias.

Obviamente, puede haber otros motivos aparte del sugerido para que la transformación ocurra fuera de cámara. Pero todos me parecen peores.

Las comparaciones son odiosas, pero...

... Marvel nos entendía mejor hace treinta y cinco años.

He-Man y compañía se encuentran con Teela y varios guardias en mitad de una batalla. Los guerreros se están enfrentando a un monstruo de pesadilla, un saco bulboso con múltiples tentáculos y sin más rasgos distinguibles que un gran ojo amarillento y una enorme boca de dientes afilados. Pero lo más espeluznante de esta criatura es que es de color rosa. ¡Rosa! El color del terror.

Randor está despatarrado en el suelo a merced esta aberración lovecraftiana, completamente grogui. O bien el monstruo lo ha abatido, o bien se le ha pasado de golpe el insomnio y se ha quedado frito de camino a la cama. Cualquier suposición es igual de buena. 

Teela advierte que las armas de fuego no hacen mella en este horror alienígena. Según dicen, los rayos pasan través de él sin surtir ningún efecto. ¿Han probado con ataques tipo agua o planta? A lo mejor es como un Pokémon.

Aprovechando que la censura es cosa de los dibujos animados del pasado, He-Man decide comprobar si su espada es más eficiente que los láseres, pero, tan pronto como la desenvaina (la espada, quiero decir), el horrendo ser rosado se esfuma.

Sería importante saber si Randor lleva aún puestos los calzones.

El rey Randor sigue durmiendo como un ceporro, así que los héroes, pensando que ha sido envenenado, lo llevan al Castillo de Grayskull para que lo atienda la Hechicera, que es competente en las tiradas de medicina.

La Hechicera le hace un chequeo taumatúrgico al rey y no saca nada en claro, pero al menos es capaz de identificar al monstruo, al que se refiere como "el Orlax de Primeria", un ser de tiempos remotos que muchos consideran una leyenda. También les explica que no es la primera vez que el Orlax se enfrenta a la Espada del Poder y que por eso desapareció como una vulgar palomita de prestidigitador en cuanto vio asomar su filo.

No es la primera vez que los Masters tienen que luchar contra engendros demoníacos de semejantes características. Incluso en los ridículos dibujos animados de Filmation había bicharracos de que podrían ser primos lejanos de Orlax. Ni siquiera necesito repasar la guía completa de las serie (corro el riesgo de herniarme cada vez que la saco de la estantería), para recordar dos de esos monstruos infernales.

El primero es la Bestia Durmiente, que salía en la segunda parte de La casa de Shokoti. En el episodio, una hechicera planea ofrecer a esta aberración aletargada un sacrificio humano para que suma Eternia en la oscuridad, pero He-Man frustra sus planes haciendo lo que mejor se le da: arrojar objetos gigantes de piedra. Os sorprendería cuántos problemas pueden resolverse con varias toneladas de roca.

La segunda criatura es Sh'Gora, que era el villano principal del episodio Salvar a Skeletor, de cuyo título podéis deducir toda la trama. Y la versión que os imaginéis seguramente será más entretenida.

Eso sí, ninguna de estas imitaciones del famoso observador de Dragones y mazmorras era de color rosa chicle. Estoy aterrado.

"La Bestia Durmiente, para servirles a ustedes".

Esta imagen es graciosa por sí sola.

Teela se queja de que el príncipe Adam no esté aquí, al lado de su padre. A He-Man le da un bajón y se queda con ganas de contarle la verdad. Las identidades secretas son un engorro.

Antes de que He-Man asalte el botiquín y se infle a antidepresivos, la Hechicera reparte los deberes del día:

  • Teela se unirá a Man-At-Arms para intentar localizar al Orlax y capturarlo, con la esperanza de que la Hechicera pueda "comulgar" con él y sacarle un remedio para curar al rey;
  • Orko y Battle Cat se quedarán vigilando el cuerpo inane de Randor y llamarán al servicio de urgencias si empieza a oler a pocho;
  • He-Man cruzará el Corredor Cósmico para viajar atrás en el tiempo hasta el momento en que el Orlax se cruzó por primera vez con la Espada del Poder, por si así descubren alguna información que les ayude. 

Ya a solas con su campeón, la Hechicera le dice que mantener el Corredor Cósmico abierto hasta su regreso requerirá de "todas sus fuerzas concentradas". Salvo que me falle la memoria, sería la primera vez que esto es necesario. A mí que la Hechicera dé excusas sin que se las pidan me hace sospechar que va a dedicarse a picotear delante del televisor mientras los demás hacen todo el trabajo. Aún tiene pendientes de ver un par de temporadas de She-Ra y las princesas del poder.

Ojalá viajasen hasta el momento en que los genios de Mattel dieron luz verde a los diseños de Rotar y Girator.

He-Man está jorobado porque teme que su padre espiche sin saber que el enclenque príncipe Adam, su hijo, es también el fisicoculturista bronceado en taparrabos que defiende semanalmente Eternia de las fuerzas del mal.

Sin embargo, la Hechicera no cobra por hacerle de psicóloga y le sale con la típica evasiva de los cómics de superhéroes: "La verdad debe mantenerse en secreto para proteger y preservar la vida de tus seres queridos, bla, bla, bla, rollo, rollo".

¿Qué sentido tiene eso? Ninguno. Entiendo que Peter Parker quiera mantener en secreto que es Spider-Man para evitar que sus enemigos tomen represalias contra su anciana tía May, que está ya muy cascada y podría morir de una corriente de aire; pero si tus seres queridos ya son el blanco natural y habitual de todos los villanos del planeta de hemisferio a hemisferio, no veo qué ganas manteniendo una doble identidad.

En cualquier caso, lo importante es incidir en el descontento de Adam por mantener el secreto, lo cual no es nuevo. A veces los héroes sienten el impulso de sincerarse con los demás para poder ser ellos mismos y otras veces le abruma la responsabilidad y anhelan llevar una vida normal en la que desayunar café y cruasán tranquilamente por las mañanas ("el poder me tiene a mí", decía Adam en una inspirada viñeta de uno de los viejos cómics de Marvel). Cualquier lector de cómics de superhéroes está familiarizado con estos temas, y cuando no es el propio héroe quien actúa como sujeto activo, ahí está el villano o el ser querido de turno para descubrir su identidad secreta, con los melodramas y peligros que ello conlleva.

De hecho, el propio Adam ya ha pasado unas cuantas veces por esta clase de situaciones.

Ejemplo 1: El problema del poder (Filmation, 1984).

Ejemplo 2: Coraje (Marvel/Star, 1987).

Ejemplo 3: Toda una vida (Marvel/Star, 1988).

Mientras atraviesa el Corredor Cósmico, He-Man recibe una visión del pasado en la que se ve a sí mismo de niño recibiendo una lección de esgrima su padre.

"El secreto es que... no es una espada", le dice.

Ah, ¿no? ¿Y qué es entonces? ¿Un pimiento?

Tonterías aparte, la conversación viene al caso porque padre e hijo tienen acordado no guardarse secretos entre ellos, lo que engarza con el tema central de la nueva serie de Netflix. Recordadlo: ¡los secretos serán revelados! Los secretos de la Hechicera para mantenerse en forma después de los cincuenta, los secretos de estilo de la capitana Teela, el romance secreto de Trompo...

De forma más directa, esa escena conecta también con el instante del pasado hasta el que viaja He-Man. En él, el rey D'Vann Grayskull, su antepasado más ciclado, da la misma lección sobre el manejo de la espada a sus dos hijos, Ro y D'are.

"Primera lección: ensártalos con la punta. Esto es aplicable a muchos ámbitos de la vida".

Y sí, efectivamente, como ya se veía en el segundo tráiler de la serie de Netflix, ahora el rey Grayskull es negro. Como no podía ser de otra manera, la noticia provocó cierto revuelo en internet. Aparentemente, en un universo en el que la peña monta en tigres verdes y panteras moradas, es imposible que un ario puro como He-Man, que incluso ha lucido orgulloso una cruz de hierro en el pecho durante mucho tiempo, pueda tener un ascendiente negro. Ese es el límite de la fantasía y, según se ve, de la genética.

Por otro lado, las razones que han dado las personas que trabajan en la serie para este cambio de color son poco menos que perezosas. Según el director Ted Biaselli, pensaron que, recurriendo a personajes preexistentes en lugar de crear otros nuevos, a los espectadores les sería más fácil aceptarlos. 

¿Queréis saber qué opino yo del cambio de color? Me importa tres cojones. Tenedlo en cuenta si queréis abrir el debate.

Dejando ese melón a un lado, el rey Grayskull es un personaje relativamente nuevo en la franquicia. Y con esto no quiero decir que sea pescado fresco, solo que no es del año de la tos o de cuando salió el álbum debut de Mecano. No obstante, asumo que habrá quien no haya oído hablar nunca de él y se piense que la fortaleza homónima se llama así porque, bueno, tiene una gigantesca calavera gris por fachada. Pero no. Se trata de una graciosa coincidencia.

La primera aparición del rey Grayskull se remonta al noveno episodio de la segunda temporada de la serie animada de Mike Young Productions, estrenado en diciembre de 2003. En ese episodio, titulado El poder de Grayskull, vemos al musculoso monarca ventilándose a porrazos a todo el ejército de la Horda del Terror para luego palmar de puro reventón. Los cuatro gatos que vieron la serie antes de cancelarse tras la segunda temporada seguro que se acuerdan de ese flashback .

El rey Grayskull también formó parte de la línea de figuras Masters of the Universe Classics y tuvo varias versiones: con capa marrón, con capa roja y un orbe mágico, en forma de espíritu verdiazulado y en forma de estatua de bronce, siendo esta última figura tan exclusiva que a día de hoy hay que empeñar varios órganos para conseguirla.

Yo le perdí la pista en los cómics editados por DC entre 2012 y 2016. En un número lo envenenaban con matarratas después de su triunfo sobre la Horda para asesinarlo a traición, y más tarde regresaba en forma espíritu para inspirar a Adam en la forja de la Espada de la Eternidad; por último, su fantasma servía como esclavo a Skeletor en la madre de todas las confrontaciones finales. No sé si desde entonces ha hecho algo más o ha estado en la cola del paro esperando a este cambio de pigmentación.

Lo mejor de todo es que supongo que ahora podrá decir frases como "Me llamo Mulo. Y hablando no podrás salvar tu culo".

Es lo bastante duro para llevar trenzas. ¿Podéis decir vosotros lo mismo?

En este canon remozado, nos presentan al rey Grayskull en guerra con los hombres serpiente, liderados como de costumbre por el siniestro King Hiss, que en otras versiones solía ser la némesis de He-Ro (uno de los hijos de Grayskull, aunque no lo fuera originalmente en los minicómics). Y vais a permitirme que llame "King Hiss" a este villano y no "rey Hiss", porque así es cómo le he llamado desde que era pequeño. A Mattel se le pasó traducir la palabra "king" al distribuir el muñeco en nuestro país, y esas son las consecuencias.

Los hombres serpiente se han topado por causalidad con el Orlax, y King Hiss, viendo los estragos que ha causado entre sus filas, decide servirse de él para capturar a D'Are, el primogénito de Grayskull. ¡Así aprenderá esa montaña de músculos a someterse a la vil dictadura de los ofidios!

King Hiss no salió en la vieja serie de Filmation, y, aunque en este cómic podrían haber basado su aspecto en el muñeco de Mattel, sus pintas son las mismas con las que lo vimos décadas más tarde en la serie de Mike Young Productions. Me alegro, porque me parece la versión superior del personaje. El muñeco original solo molaba porque el cuerpo se desmontaba para revelar que debajo estaba hecho de serpientes. ¿Y cuántas veces podías engañar a He-Man con la misma treta?

Sorprendentemente, no perdí todas las piezas a los cinco minutos de sacarlo de su caja.

Cuestiones de diseño aparte, la primera aparición de King Hiss en este cómic puede pasar desapercibida si no vas prestando atención.

Pese a ser uno de el líder de los hombres serpiente y uno de los tres grandes villanos de los Masters del Universo, Hiss sale en una sola viñeta, con un tamaño minúsculo, a la sombra del Orlax y colocado entre dos de sus lugartenientes, ambos más grandes que él. ¡Y ni siquiera mencionan su nombre!

Yo me conozco de sobra a los personajes y hasta me sé de memoria sus números de la seguridad social, así que no necesito que me los señalen con el dedo y me digan quiénes son; pero no me parece que esta sea la forma apropiada de presentárselos a nadie, y menos al público que esté aterrizando ahora en la franquicia. Les resta trascendencia.

A esta distancia, podría ser King Hiss, el Emperador Cobra o la Virgen Peregrina de Pontevedra.

Cuando Grayskull se enfrenta al Orlax para rescatar a su hijo, enseguida se da cuenta de que su espada es inútil contra la criatura. Esto se debe a que la espada que usa Grayskull no es la Espada del Poder... aún. Es más bien mitad y un cuarto de la Espada del Poder. Y, a diferencia de las medias espadas que usaban He-Man y Skeletor en la primera ola de juguetes de Mattel, a esta espada, asimétrica y dorada, le falta un lado de la hoja y también parte de la guardia (asumo además que no es de PVC). Se parece mucho a la espada doble que usaba Skeletor en la serie animada de 2002, que era, a su vez, un guiño a la espada por mitades de los muñecos. Los Masters del Universo siempre han sido respetuosos con el medio ambiente; de ahí tanto reciclaje.

Grayskull acude a su esposa Veena, la Hechicera de este tiempo (también disfrazada de pájaro, pero con un modelito de estilo egipcio, igual que en la serie de Mike Young Productions), y ambos discuten la situación con los Ancestros, un orbe flotante de luz que está en el interior del Salón de la Sabiduría (actual Castillo de Grayskull, cuando aún era un edificio espléndido y majestuoso, y no un espectacular tren de la bruja).

Los Ancestros, en su infinita sapiencia, explican que el Orlax habita a la vez en dos dimensiones y que la única manera de dañarlo es atacándolo en ambas simultáneamente. Para ello, Grayskull tendrá que templar su espada preeterniana con un mineral de origen dudoso.

La auténtica fantasía se reconoce inmediatamente por el parecido de sus tramas con las misiones secundarias de cualquier juego de rol mediocre.

Entre esto y hablar con la lámpara de tu mesita de noche no hay mucha diferencia.

Para obtener el susodicho mineral, Grayskull desciende al submundo y hace un pacto con el "demonio". Este demonio del que hablan no es otro que Spectror (o Scareglow), el esqueleto luminiscente que fascina a niños y adultos por igual. Aunque no nos revelan los términos del acuerdo, nos dicen que solo puede acabar en tragedia. Sea lo que sea que hayan pactado, no puede ser peor que los términos de una hipoteca.

No obstante, me extraña que ni a Grayskull ni a su esposa, ni siquiera a los sabelotodo de los Ancestros, se les haya pasado por la cabeza que si los hombres serpiente han podido capturar y ENCADENAR al Orlax, a lo mejor hay formas mejores de solucionar el problema que firmar un contrato con un tipo al que le brillan los huesos por fuera de la piel y que habla alternando aleatoriamente letras mayúsculas y minúsculas. Cosas que se me ocurren, ya veis.

Así deberían haber presentado también a King Hiss.

Con el mineral oscuro en su poder y un poco de ayuda de los magos trollanos, Grayskull forja una segunda espada, de color azul. Sin embargo, esta espada, por sí sola, sirve para poco más que cercenar cabezas y abrir latas de atún.

Por ello, valiéndose de la magia que "camina entre luz y la oscuridad", la misma magia que "impulsó el surgimiento del propio universo", la auténtica magia potagia, los Ancestros unen la espada preeterniana de Grayskull a la espada que tira a oscuro. Y nace así la emblemática Espada del Poder.

A lo mejor os acordáis de que las espadas de los juguetes originales también se juntaban para formar una sola. Así unidas servían para abrir la puerta del Castillo de Grayskull cuando las introducías en la cerradura. Diría que hacía falta muy poco para sorprendernos, pero esas tonterías aún me maravillan.

Por la unión de vuestros poderes...

Antes de partir a la batalla, Grayskull se despide de su esposa con la promesa de que matará al monstruo y se dará "un festín con sus sangrientas entrañas". Qué romántico.

Veena le advierte que no tienen ni pajolera idea de qué es el Orlax o qué narices quiere y que, aunque haya sido utilizado por Hiss, presiente que sus necesidades pueden ser inocentes. Podría ser solo un turista de otra dimensión.

Para entonces, el Orlax también ha capturado a Ro, que, por alguna razón, no se ve afectado por el tacto de la criatura.

King Hiss, al frente de su ejército de hombres serpiente y del Orlax, se planta a las puertas del Salón de la Sabiduría. Grayskull sale a recibirlo.

"¡Bueno, ya está bien!", exclama el encolerizado monarca, canalizando su Samuel L. Jackson interior. "¡Estoy hasta los cojones de esos putos hombres serpiente y hasta los cojones de ese puto monstruo!".

Hiss le responde con la típica bravata de villano:

"Bueno, bueno, bueno", dice el rey ofidio, que anoche vio el programa de Protagonistas del recuerdo dedicado a Jesús Puente. "Tengo un arma indestructible y a tus dos herederos. Pronto tendré el Gran Salón, a tu encantadora esposa, tu fiambrera oficial de Masters del Universo de 1983, y a ti, D'Vann. Mira a tu alrededor y dime, con sinceridad, ¿qué tienes tú?".

Grayskull arquea una ceja.

"¡YO TENGO EL PODER!", contesta a pleno pulmón.

Se lo ha servido en bandeja.

Una viñeta así quería yo para la transformación de He-Man, aunque fuera redundante.

El rey Grayskull corta el tentáculo con el que Orlax agarra a D'Are, y el monstruo, malherido, suelta también involuntariamente a Ro. Ante este giro de los acontecimientos, los hombres serpiente se baten en retirada. Todo eso ocurre en cuatro viñetas contadas.

Por desgracia, D'Are, al igual que Randor, se ha quedado más vegetal que un tallo de apio. Su madre, que tiene un máster en vainas arcanas inexplicables, dice que su estado puede deberse a una conexión psíquica con la criatura. Es más, piensa que, cuando el Orlax lo tocó de forma inapropiada, quizá solo estuviera intentando comunicarse.

"¿Comunicar el qué?", pregunta Grayskull.

En ese momento, el Orlax se abalanza sobre la desprevenida familia real, con un tentáculo extendido hacia Ro. Como los tres fallaron sus tiradas de percepción, cuenta como ataque sorpresa.

Por suerte, He-Man había permanecido oculto durante todas estas escenas tras un arbusto (o en el Corredor Cósmico, ¿quién sabe?) e interviene justo a tiempo para salvar al chaval. Nuestro héroe salta por delante del monstruo y le rebana la gomosa extremidad al grito de "¡Para ya con los tentaculitos, corcho!".

Ningún ser interdimensional fue dañado durante la realización de este cómic.

Grayskull da las gracias a He-Man, que, para no alterar el pasado más de la cuenta, se presenta como Levis Strauss. 

He-Man recoge el tentáculo del Orlax para llevárselo de souvenir a la Hechicera y pide a Scotty que le devuelva a la nave. También le promete a Grayskull que el nombre de su hijo seguirá vivo. El guionista no da puntada sin hilo, porque Dare era el nombre del hijo de Adam y Teela en la secuela de la serie de Filmation que presentó Lou Scheimer a DIC en 1996 y que jamás llegó a producirse. De una forma u otra (de muñeco, principalmente), ese nombre se ha mantenido en el canon desde entonces. Por lo tanto, si la serie de Netflix llega tan lejos como para que Adam y Teela se líen por fin y tengan un retoño, sabremos por qué decidieron llamarle Dare y no, por ejemplo, Aniceto o Casimiro. Aunque debo admitir que me gusta cómo suena Casimiro de la Casa Adam.

Antes de cruzar el portal de vuelta a su tiempo, He-Man sugiere a su antepasado que quizá vaya siendo hora de hacer algunas reformas en el Salón de la Sabiduría, para mantener alejado a cualquiera que pretenda hacerse con sus secretos. La explicación de por qué el Castillo de Grayskull tiene una pinta tan espeluznante a día de hoy, pese a ser la fortaleza del bien, proviene originalmente de la biblia de la serie de Filmation. Podéis informaros de esa y otras curiosidades en el artículo que escribí para el número 9 de la revista Mundo Masters, ¡muy pronto en vuestras tiendas especializadas favoritas! O al menos en algunas tiendas. Buscad vosotros dónde se vende.

Dentro del corredor, He-Man ve al rey Grayskull entregándole la Espada del Poder a su hijo Ro, ahora un joven apuesto y fornido. Eternia conocerá a este héroe como He-Ro, uno de los más grandes adalides del bien. Y sí, soy consciente de lo ridículos que son todos estos nombres, no creáis que no.

En su tiempo libre, padre e hijo hablan de espadas, porcentajes de grasa corporal y depilación láser.

Desandando el camino a través del espacio-tiempo para regresar a Kansas, He-Man ve otro momento de su propio pasado, esta vez más reciente. En la escena, el príncipe Adam está preparándose para asistir a una fiesta y no sabe por qué corona decantarse para lucir fabuloso. Empatizo mucho con su situación.

Randor entiende que su hijo prefiera salir por ahí e irse de aventuras a unirse a la bacanal mensual de la nobleza eterniana (vista una bacanal, vistas todas). Él mismo, en sus tiempos mozos, quería ser un héroe de capa y espada, un campeón como He-Man.

Pero "tu destino [...] es más grande que eso", le dice.

¿Más grande que el Tyrantisaurus?

Randor le cuenta que el trono no pasa a un guerrero desde los tiempos de los Grayskull, y que la corona debe pertenecer siempre a un príncipe al que el pueblo haya conocido y amado desde que nació (insertad aquí vuestra propia referencia cómica a la Revolución francesa). He-Man debe seguir siendo una idea que inspira a la gente, el guardián de los secretos, el tiarrón de la espada mágica, y esa es una carga que no corresponde a un rey.

"Eso coloca una diana lo suficientemente grande en su espalda como para que, si yo fuera He-Man, la única forma en que podría gobernar Eternia sería disfrazado".

A Adam le entra un repentino ataque de tos.

"No consigo decidirme... ¿No hay coronas con flores de los colores del arcoíris?".

De vuelta al Castillo de Grayskull, He-Man le entrega el tentáculo a la Hechicera, que se lo lleva para buscar una cura para la afección de Randor, o, si eso no sale bien, hacer salpicón de pulpo o pulpo a la gallega. En cualquier caso, el viaje al pasado no habrá sido en vano.

Mientras He-Man pone al día al resto del equipo, el apéndice pulposo de la criatura crece hasta convertirse en un Orlax completo. ¿Sabéis qué otro bicho hace eso? ¡Las estrellas de mar! Me pregunto qué otras cualidades compartirá con ellas. ¿Tendrá, por ejemplo, el aparato excretor en la punta de los tentáculos?

Tras crear una barrera mágica para mantener al Orlax a raya, la Hechicera comulga con la criatura para averiguar si estudia o trabaja y cuál es su signo del zodíaco. A la vista de los acontecimientos, los héroes se plantean algunas cuestiones que ponen en duda la naturaleza malvada del extraño ser y que apuntan a la posibilidad de que este incluso tema que alguien lo controle.

Corte a Skeletor en su trono de huesos, echándole la bronca a Evil-Lyn porque quiere meterse de nuevo en la mente del Orlax y no lo consigue. Supongo que el casco dorado de carnero que lleva el señor de las fuerzas del mal en la cabeza tiene algo que ver con este complot y que no se lo ha puesto por gusto.

"¡Estuve así de cerca de traducir la advertencia del Orlax!", dice. "¡La razón por la que vino a Eternia hace medio milenio!".

Pero ¿de qué quería advertir el Orlax a los habitantes de Eternia? ¿Por qué ha regresado justo ahora? ¿Qué sabe Skeletor que los demás no sepan? ¿Cuál es su plan? ¿Y de dónde ha sacado ese casco tan chulo?

Dun-dun-dun.... ¡La trama se complica!

"Nada, Skeletor, ni por estas conseguimos que te crezca pelo".

Y aquí termina el cómic.

En principio, no preveo recapitular los próximos números, ya que se publicarán después de estrenarse la serie de Netflix y prefiero reservar mis fuerzas para el evento principal; pero prometo pensármelo dos veces si esta entrada tiene muy buena acogida. Os advierto que mis expectativas a este respecto incluyen desfiles, discursos y la entrega de las llaves de la ciudad o, en su defecto, de una pegatina de Skeletor Garra Diabólica.

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8 comentarios

  1. Acor, heroico maestro de los comentarios13 de julio de 2021, 18:53

    No me mola mucho el dibujo, para animación lo veo guay pero para papel me gusta el estilo más tosco y recargado. Si que mola que haya drama, misterio, viajes en el tiempo y beholders con nombre de pokemon.

    A ver si te animas con el resto de números para enterarnos de la historia grat...para disfrutar de tus certeros análisis.

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  2. Yo creo que me voy a esperar a que saquen el retapado, peor ojo que el nivel de este artículo es de lo bueno lo mejor, de lo mejor lo superior.

    Hay referencias a monstruos que yo ni recordaba y a los problemas de He-Man con su identidad secreta.

    PD: Queda nada la semana que viene ヽ(´▽`)/

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    1. Yo supongo que haré lo que he hecho siempre: comprarme los números sueltos en su edición digital y luego el recopilatorio en papel. En otras palabras: tirar el dinero.

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  3. La serie no sé cómo será pero el cómic parece cutrongo. Ojo, tu reseña es estupenda pero por lo que cuentas, el cómic tiene mucho en común con aquellos chungos de Ediciones Zinco. El orlax ese tiene el carisma de una fregona y precisamente aquí, con los malos que tienen, es innecesario.
    Por cierto mola la portada alternativa con He-Man desmembrando a Modulok...

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    1. Yo no diría que es cutrongo. Es... sencillo. Y los de Zinco, comparados con la serie de televisión, eran la repanocha.

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  4. Desde el cuarto de baño me uno a la petición de que analices mas comics, y en general cualquier producto de los Masters. Porque se podrán conseguir y leer, pero nos faltara tu "toque" especial de humor que le da la "action feature" al producto en si.

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    1. Oh, qué bonito. Me voy a sentir culpable si no lo hago. Y la culpabilidad se unirá a la de no escribir la segunda parte del repaso de La amenaza fantasma. No sé si podré sobrevivir a tanto. ¡El drama!

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