22 de mayo de 2014

Godzilla (2014)

El público occidental no está preparado para una película japonesa de Godzilla. Los fans del Rey de los Monstruos pueden pensar que sí, pero eso es porque son unos freaks de cuidado, como James Rolfe. Si el espectador medio, el que consigue que películas como Malditos vecinos y Ocho apellidos vascos sean las más taquilleras, ve una película de la guisa de King Kong contra Godzilla o Godzilla: Final Wars, saldrá del cine confundido y espeluznado, pensando que le han tomado el pelo y que debería haberse gastado el dinero de la entrada en tomarse un tinto y una docena de boquerones en vinagre.

La primera película de Godzilla, de 1954, es la única de la saga que uno puede tomarse en serio. Su tono es inusitadamente dramático porque en ella el director se vale de la presencia del monstruo para plantear dilemas morales y reflejar tragedias paralelas a las provocadas por los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki. A pesar de ello, a día de hoy sólo un niño podría verla sin troncharse de risa. Y es que Godzilla no deja de ser un actor con un disfraz de gomaespuma; o, a veces, una marioneta. Y ningún niño terminaría de verla, porque es una película muy lenta rodada en blanco y negro que no puede competir con el surrealismo colorido e histérico de La hora de las aventuras.

El resto de películas de Godzilla son, en el mejor de los casos, divertimentos extravagantes. Yo he visto seis o siete y me encantan, como me encanta cualquier producción cutre realizada con mimo; pero ningún director consigue que los grandes estudios de Hollywood le contraten para hacer una cinta de monstruos que no aspire a ser un blockbuster. Esto significa que hay que pasar por el aro respetar ciertas reglas, entre ellas no utilizar actores con disfraces de monstruo. La suitmation sólo funciona en Japón.

Dicho esto, el filme de Gareth Edwards es probablemente lo más cerca que va a estar una película americana del Godzilla de Toho.


Va a haber SPOILERS a cascoporro a lo largo de toda esta reseña. El que avisa no es traidor.

Bien, si tuviera que resumiros la película en una sola frase lo haría empezando por el final: tres monstruos gigantescos entran en San Francisco y se muelen a palos.

Lo sé, casi parece un chiste. Pero es que el argumento es de chiste. Al principio todo pinta muy bien, demasiado bien incluso. Últimamente es raro ver que una superproducción americana comience por los créditos, pero esta lo hace, lo que significa que espera que los espectadores tengamos cierta paciencia. Bienvenida al siglo XXI, película, nadie la tiene.

Mientras se suceden los nombres del equipo y del reparto, nos muestran una sucesión de grabaciones y fotografías de la era atómica en las que vemos un primer atisbo de Godzilla: su hilera de placas dorsales sobresaliendo del océano. El mito se mezcla con la realidad cuando se nos da a entender que las pruebas nucleares que se realizaron en el atolón Bikini en 1954 fueron en realidad un intento de destruir al Rey Lagarto.

De este modo, los créditos marcan el tono que debería tener toda la película, de seriedad documental y suspense con un toque fantástico. A su favor diré que la película lo consigue... a medias.

Cataplum.

Tiramos para adelante varias décadas, hasta 1999, cuando el Baby One More Time de Britney Spears triunfaba en las listas de éxitos, una era de oscurantismo y terror sin duda.

El científico Ishiro Serizawa (Ken Watanabe, el "chino" que no era Tom Cruise en El último samurái) viaja hasta Filipinas para encontrar el esqueleto de un bicharraco descomunal y dos huevos con los que se haría una tortilla morrocotuda si no estuvieran fosilizados. O aparentemente fosilizados, porque uno de los huevos ha eclosionado y lo que sea que estuviera dentro, que dudo que fuera un pollito gigante, se ha despedido a la francesa.

Poco después, qué casualidades tiene la vida, ¿no?, se produce una fuga radiactiva en la central nuclear de Janjira, en Japón, y en ella palman melodramáticamente la mujer de Bryan Cranston (al que quizá recordéis como el dentista de Jerry Seinfeld) y tres o cuatro figurantes que nos dan absolutamente igual.

Es una lástima que Bryan Cranston no haya tenido más papeles destacables desde Seinfeld.

Hasta el momento, como veis, nada de monstruos, pero para compensar nos han presentado ya a un protagonista bastante interesante, interpretado además por un buen actor. Padre de familia, ingeniero, supervisor de una central nuclear... Para el típico fan de Godzilla es fácil empatizar con él. Y teniendo en cuenta que es harto complicado llevar una película a buen puerto sobre los lomos de una aberración anfibia apocalíptica, estoy más que dispuesto a aceptar pulpo como animal de compañía. Necesitamos personajes humanos para involucrarnos en la trama, ¿verdad? Bryan Cranston me parece una buena baza para lograrlo.

Saltamos otros quince años en el tiempo y en la radio suena Timber, de Pitbull (feat. Ke$ha). Creo que prefería a Britney Spears.

El hijo del dentista de Seinfeld es ahora un oficial de la marina, experto en desarmar bombas (o cualquier otra cosa que permita que la trama avance) y en poner la misma cara de muermo en todos los planos del filme. Perseguido aún por los recuerdos de la flatulencia radiactiva que mató a su madre y con un padre que ha estado ausente casi toda su vida, el hijo del dentista de Seinfeld encuentra consuelo en su mujer y su hijo, con los que vive en San Francisco, una ciudad con un gran futuro por delante para el sector de la construcción.

La cosa se está poniendo melosona cuando el hijo del dentista de Seinfeld recibe una llamada desde Japón. Han detenido a Bryan Cranston por entrar en una zona en cuarentena, y como el consulado americano debe de estar cerrado por obras, su hijo tiene que tragarse once horas de vuelo para que lo liberen, cosa que consigue sentándose en la sala de espera de la comisaría (¿?).

Vale, ahora estoy siendo picajoso.

Imaginaos estar mirando esta misma cara durante hora y media.

Cranston está decidido a qué provocó el accidente que mató a su mujer y convence a su hijo de ir juntos a Janjira, la zona en cuarentena, para seguir investigando. Es fácil encariñarse con Cranston. Por un lado, es un genio loco trastornado por algo que sucedió hace años y obsesionado hasta el punto de empapelar todo su piso como uno de esos chalados que ven conspiraciones hasta en las cajas de Choco Krispies, y por otro lado, es evidente que le gustaría enmendar la relación con su hijo y llevar una vida normal.

En Janjira les pillan con las manos en la masa y les conducen hasta un laboratorio secreto donde descubren que la fuga radiactiva de hace quince años no fue el típico accidente nucelar, como diría Homer Simpson. Desde luego alimentar con radiación a una criatura encerrada en una crisálida descomunal no puede calificarse de típico.

En un santiamén, la cosa se lía como patas de pulpo beodo y un parásito inmenso, primo lejano de los zancudos de Cristal Oscuro, sale de la crisálida causando caos y destrucción. El monstruo, llamado M.U.T.O. (Massive Unidentified Terrestrial Organism), escapa volando hacia el océano, dejando el laboratorio manga por hombro. Bryan Cranston espicha poco después como consecuencia del incidente.

Sí, amigos, a los cuarenta minutos de película, el supuesto protagonista principal, el único con un mínimo de personalidad, está dentro de una bolsa para cadáveres. ¿Y qué nos queda para sostener el filme? Su hijo con cara de acelga. ¿Preocupados o todavía no?

En cuanto a Godzilla... pues por ahí anda, bajo el mar, con la manta raya que tocará y el esturión que se unirá. De hecho, es ahora cuando empezaremos a oír hablar de él. Insisto: los personajes hablan de Godzilla. Para verlo, lo más rápido es acercarse a una juguetería. El Rey de los Monstruos es un secundario en su propia película.

Godzilla, el Rey de los Juguetes caros.

Tenéis que perdonar el rollo que he soltado para llegar hasta este punto, pero era necesario para que entendierais mejor uno... no, uno no, el MAYOR problema de la película: cuando la trama por fin arranca, cuando ya tenemos a un monstruo desatado haciendo de las suyas, el filme va y se carga al único personaje que suscitaba algún interés en el espectador. ¿En los tráileres os parecía que Bryan Cranston era el protagonista? Pues sorpresa, os han timado.

Si al menos Aaron Taylor-Johnson, que interpreta al hijo del dentista de Seinfeld, tuviera una mínima presencia en pantalla, o su personaje no fuera un estereotipo con patas, quizá podría sobrellevar el cambio de guardia; pero no es el caso ni por asomo. No he visto Kick-Ass entera porque siempre la pillo empezada; pero miedo me da que este Taylor-Johnson sea Mercurio en la secuela de Los Vengadores. El velocista mutante es impulsivo e irascible, y este actor no tiene sangre en las venas.

(Curiosidad para cinéfilos y fans de Marvel: su mujer en la película es la hermana pequeña de las gemelas Olsen, que será la Bruja Escarlata en la peli de Joss Whedon. De interpretar a marido y mujer en Godzilla pasarán a ser hermanos en La era de Ultron. Es raro. Es Lannister.)

El que se está burlando del tamaño del culo de Godzilla morirá.

A la pérdida de Cranston hay que sumar que Godzilla no es ni mucho menos el eje en torno al que gira la trama. Esa mesa junto a la ventana y con tan buenas vistas está reservada para los M.U.T.O. Es decir, llevamos casi tres cuartos de hora sentados en la butaca, nos queda una hora y cuarto de película por delante, y el protagonista aparente ya es pasto de los gusanos y el monstruo del título sólo ha salido en los créditos de inicio. ¡Genial!

No digo que la película fuera un pestiño hasta este momento, todo lo contrario; pero como espectador, ese giro de los acontecimientos, ese reset y vuelta a empezar, me parece muy frustrante. El esfuerzo invertido en meterme en la historia ha caído en saco roto, y debajo de este saco sólo había un suelo falso que daba a un foso repleto de púas envenenadas. Me siento estafado.

Ugh.

Continuando con la historia, los G.I. Joe persiguen al M.U.T.O. hasta Hawai, donde se está dando un banquete con un submarino ruso, y por fin, después de ponernos los dientes largos más veces de las que puedo recordar, al cabo de una hora de película, ¡Godzilla entra en escena!, más tremendo que nunca, una gran montaña radiactiva viviente, pisoteando con fuerza. La cámara asciende hasta deleitarnos con un primer plano de su enorme cabeza de lagarto y oímos por primera vez su característico rugido: ¡SSKREEEEEONGK! O algo así.

De pronto, se te olvida todo lo demás y sientes que el pulso se te acelera. Ya no tienes treinta años, sino diez, y notas crecer en ti el mismo entusiasmo que sentías cuando eras un crío y veías a las criaturas de Ray Harryhausen enfrentarse a Simbad el Marino en la televisión.

He aquí alguien que sabía apreciar los grandes saurios anfibios. R.I.P.

Junto a King Kong, Godzilla es uno de los monstruos cinematográficos más icónicos que existen. Por lo tanto, llevarlo a la gran pantalla adaptado a una audiencia moderna es una gran responsabilidad, la clase de responsabilidad que conduce a un director a un mayor número de visitas al retrete. Es fácil cagarla y decepcionar a millones de seguidores en todo el mundo. Por suerte para Edwards no es su caso. Todo en este saurio antediluviano es perfecto.

Su aspecto es una reinterpretación muy acertada del diseño original, realista en la medida que puede serlo un lagarto de más de 100 metros de altura que dispara fuego atómico por la boca, grande, amenazador y sin los ridículos ojos de marioneta de Barrio Sésamo que tenían algunos de sus homónimos japoneses de la etapa Showa.

También era difícil elegir qué clase de Godzilla sería: ¿héroe salvador amigo de los niños, o dios apocalíptico destructor? La respuesta es ambas y ninguna. El Rey de los Monstruos es aquí una fuerza de la naturaleza. No ansía destruir San Francisco y hacer cundir el pánico, pero, ¡corcho!, si los edificios están ahí en medio cuando trata de restaurar el equilibrio del planeta, ¿qué culpa tiene de que se caigan al menor empujoncito? ¡Se llaman daños colaterales! De eso Superman sabe un rato.

Pero justo cuando vemos por primera vez a nuestro monstruo favorito en todo su esplendor, después de UNA HORA aguardando el instante de verlo en acción despanzurrando a otro monstruo, la escena se corta sin más. ¡Me cagüen...!

¡Me cagüen...!

Después aparece un M.U.T.O. hembra (lo sabemos porque no tiene alas, es el doble de grande que el macho y lleva un lacito rosa) y devasta Las Vegas en su camino hacia San Francisco. Fuera de cámara. Eso sí, luego nos enseñan que la ciudad ha quedado hecha un cromo. Sé que os gustaría ver cómo el monstruo revienta literalmente la banca de los casinos, pero, eh, suspense y, eh, presupuesto limitado.

El doctor Serizawa llega a la conclusión de que ambos M.U.T.O. van a reunirse para hacer el amor dulcemente como los engendros aberrantes que son y perpetuar su especie. Su punto de encuentro, así a ojo de buen cubero, será el piso del protagonista de reemplazo, que por supuesto insiste en que la tercera hermana Olsen le espere en la ciudad con su hijo porque esa es lo opción más estúpida y peligrosa de cuantas podían ocurrírseles a los guionistas. El doctor aboga por dejar que Godzilla, el gran depredador alfa, se ocupe de ellos. Los militares son más de volarlos a los tres por los aires con una bomba de tropecientos megatones.

El sexo kaiju quita el hipo.

Os diré cómo funcionan las cosas de aquí hasta el último acto: la película sigue las andanzas del hijo del dentista de Seinfeld yendo de un sitio a otro, ayudando a los soldaditos a ejecutar planes que no llevan a ninguna parte para detener a los tres monstruos antes de que exterminen a la raza humana. La incompetencia del ejército es una constante en la saga, así que no me quejo. Entre una escena y otra, también tenemos algunos atisbos de los monstruos y de la destrucción urbana que están sembrando. A veces incluso vemos fugazmente parte de un asalto entre Godzilla y uno de los M.U.T.O. en una pantalla de televisor en la que están echando las noticias. Todo muy pequeñito, porque eso es lo que quiere ver el público cuando paga por ver una peli de monstruos del tamaño del Gran Hotel Torre de Cataluyna.

El problema no es que la trama se centre en los humanos en lugar de en los monstruos y su frenesí destructivo, porque salvo que te llames Calvin y juegues con un tigre de peluche llamado Hobbes, es más fácil que te impliques en lo que le sucede a una persona de carne y hueso que a un lagarto prehistórico radiactivo. El auténtico Cristo es que las partes con los humanos son un soberano coñazo repleto de tópicos que se interponen entre un espectacular enfrentamiento entre el trío de bestias de tiempos remotos y yo.

En pocas palabras: si pudiera señalar a la película con el dedo y decirle "¡Eh, tú, si tú, deja de chincharme!", lo haría.

Busca al monstruo.

Al final, como era de esperar, la película decide dejar de hincharnos las narices y darnos lo que queríamos desde el momento en que entramos en la sala, esto es, una espectacular y brutal batalla campal entre Godzilla y los M.U.T.O. en plena ciudad de San Francisco, con dentelladas, coletazos, explosiones y edificios derrumbándose por todos lados. ¡Y Godzilla usa su aliento atómico! En el momento en que un azul eléctrico se abre paso entre el humo y la oscuridad y ves cómo recorre la hilera de placas dorsales de Godzilla, sabes que vas a disfrutar a lo grande. Y lo haces. Y la batalla culmina con un Fatality en toda regla y abres todavía más la boca, entusiasmado.

Es un desenlace excitante y realmente me faltan palabras para describir la escala y la ferocidad de este clímax. Los efectos especiales son excelentes, y no hay ni un solo plano que cante a videojuego. ¿A quién le importa a estas alturas si el hijo del dentista de Seinfeld se reúne o no con la tercera hermana Olsen? A nadie. Monstruos dándose castañas es todo lo que necesito.

Algo así, pero de noche y con mucho humo.

En conclusión: la película es un 20% de Bryan Cranston, un 60% de rollo patatero, y un 20% de la batalla entre monstruos gigantes más alucinante de la historia del cine. Si metieran tijera a la parte de en medio o añadieran alguna otra escena de acción con Godzilla, mejoraría bastante. Así incluso disculparía sus sinsentidos.

Lo mejor que puede decirse del filme de Gareth Edwards es que es una película de Godzilla, y no la americanada plagada de alivios cómicos que rodó Roland Emmerich en 1998. Aunque sólo sea por traer de vuelta al Rey de los Monstruos, se merece que le deis una oportunidad. Además, os guste o no, ya han dado luz verde a la secuela.

12 comentarios

  1. Acabo de verla hoy, y si, la verdad que la encontré bastante disfrutable..... a excepcion del hecho de "porque no me muestran a los monstruos destruyendo cosas"


    ahora, el tema con mis amigos es "que monstruo es el que tiene más posibilidades de salir en la secuela"... yo soy de la idea de Angirius o Mothra, lo más disparatados esperan a King Ghidorah

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  2. Señor tipodelabrocha, como siempre le felicito por su critica.
    Pero siento que la pelicula va mas de un Godzilla “cockblock" que piensa “Si yo no follo nadie lo hará”.
    El plan de los estadounidenses para deshacerse de los monstruos horny es matarlos con una bomba nuclear, ¿Pero que no se alimentaban de radiación? No importa pongan la estúpida bomba y mantelos en lo que fue una operación militar fracasada y solo sirviendole alimentos a los monstruos.
    Recuerden también que una pelea de monstruos gigantes en un lugar sin edificios seria ridículo.
    Ahh si y esa toma en la pelea final que nos hace pensar que Godzilla practica la vomerofilia.
    http://lapizarra.tumblr.com/post/86168270610/critic-arte-godzilla-2014
    Cuaack!!

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  3. Pero que dice!!! Bryan Cranston ha tenido una carrera muy prolífica. Puso voz a dos villanos semanales de los Power Rangers.

    https://www.youtube.com/watch?v=4MQ0rDcZAtw

    La peli, pues bueno, tiene a Godzilla. No digo que me parezca un horror, pero se hecha en falta a Godzilla en todo el metraje, y como señalas, el prota te da empatia cero. si hubiesen dejado a Cranston desde el principio. Una aventura padre-hijo, donde ambos se reconciliasen a medida que avanza el film, con trágica muerte del progenitor al final para dejar bien claro que de algún modo dejo de ser un loco para volver a ser el padre que era antes, habría estado mucho mejor. Eso, y mas escenas de Godzilla masacrando a las Kamakuras ( Ni MUTOS ni leches, esas son las mantis con las que se enfrentaban Godzilla en muchas de sus pelis)

    Pues eso, que estoy de acuerdo con todo. Nada que objetar. Si hacen segunda, ya saben, o personajes mas interesantes o mas Godzilla y menos morralla.

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  4. Supongo que el comentario de que Bryan Cranston no tuvo otro papel destacable será una broma, era uno de los protagonistas de las magníficas Malcolm in the Middle y en Breaking Bad donde consiguió varios Emmy y un globo de oro y trabajó en Argo (gracias Wikipedia).

    Que pena que dejasen las mejores escenas para el final, podían haber puesto una buena pelea de monstruos al principio, otra a mitad de la película y una superespectacular al final.

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    1. tienes que tener un retraso a juro y por que si

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  5. No tenía muchas intenciones de verla -al menos no pagando- y me has matado cualquier atisbo de hype para esta... no digo que no a una secuela si se desmadran ahora que el monstruo está presentado.

    Tengo que lanzar un grito en forma de protesta contra la dura crítica del Godzilla de Emerich... no deja de ser el clásico blockbuster noventero... y tiene su mérito como copia a lo bestia a Parque Jurásico.

    pd: Hace poco acabe de ver Breaking Bad, y obviamente Walter White es el papel de la vida del amigo Cranston... pero para mi siempre sera el dentista de Seinfeld que hacia particulares experimentos en su consulta.

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  6. Hola Sr. de la Brocha

    Llevo tiempo leyendo sus publicaciones y me encantan, sobre todo porque muchas veces he sentido bastante empatía con sus comentarios, situación que considero es originada por el hecho de ser contemporáneos, como muchos de los que disfrutamos de su página.

    Ahora bien, luego de la breve introducción que consideré obligada dado que es la primera vez que finalmente le escribo, quiero decirle que nuevamente me siento especialmente identificado con todas sus palabras. Definitivamente no podía creer que hubieran acabado con el papá de Malcom de esa manera y vaya que las situaciones por las que pasaba su hijo me parecían un tanto absurdas; sin embargo, todo eso se esfumaba de mi memoria cuando me encontraba felizmente boquiabierto en cada escena donde aparecía uno de mis monstruos favoritos: Godzilla. No es broma cuando afirmo que, de repente, me sentía plenamente sorprendido ante lo que mis ojos y oídos estaban disfrutando, algo así como ver en la "realidad" una de tantas peleas protagonizadas con mis viejos juguetes. Pero lo que definitivamente terminó por casi detener mis pulsaciones fue la batalla final, (finish him!) ¡NO LO VEÍA VENIR!

    Al final salí muy contento de la sala, prefiriendo recordar todos esos momentos que viví al disfrutar como chiquillo de las escenas protagonizadas por los impresionantes monstruos gigantes. Y ahora que leo en su post que ya está confirmada la secuela, confío en volver a tener una experiencia similar para la próxima.

    Reciba un saludo y gracias por las publicaciones que realiza, ¡SON GENIALES!

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  7. Millus: Yo aprovecharía para meter dos o tres monstruos distintos. Y King Ghidorah es un must have.

    Pizarra: Un apunte: los militares no planean matar a los M.U.T.O. con la radiación de la bomba, sino con la fuerza de la explosión. Son dos efectos distintos.

    JoakinMar: Creo que has encontrado los papeles más destacados de Cranston. No sé cómo he podido pasarlos por alto. Y tu enfoque de la película me parece acertadísimo.

    Anonimatus: Sí, lo de que el papel más importante de Cranston es el de dentista en Seinfeld es una broma. La insistencia debería delatarme.

    eter: Por torcer una lanza a favor del Godzilla de Emmerich, te has ganado que cambie la palabra "basura" por "americanada".

    Miguel Aguilar: Gracias, gracias. No tiene importancia. A ver cómo sale la próxima. De momento al director ya le han dado trabajo en otra película: el primer spin-off de Star Wars. Esto significa que la secuela de Godzilla no llegará antes de 2017 salvo que decidan dejarla en manos de otro director.

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  8. La veré, terminaré viéndola. Yo no sé si fue porque la vi de niña, pero la película de Emmerich me gustó, supongo que más por el diseño de la criatura que por argumento, teniendo en cuenta que era una niña xD, la verdad es que es una película vacía en ese sentido. Me dio pena que la espichase la pobre madre, por no hablar de sus crías.

    Y sé que no tiene nada que ver con Godzilla de primeras, pero, ¿hay algo oficial sobre de donde narices llegó el bicho de Cloverfield? Alguna cosa leí en su momento, pero no era nada oficial.

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    1. Saludos Laura, la verdad es que a mi también me gustó la de Emmerich, ya que sabía que esperar de esa pelicula y mis espectativas eran las de reirme un rato con muchos efectos visuales y nada de seriedad, espectativas cumplidas creo yo.

      Creo que el hecho de que Emmerich hubiese dirigido un palomitero en toda la regla como Independence Day dos años antes tuvo algo que ver.

      Sobre Clover (el bichejo de Cloverfield), se lee en internet que llega a la tierra en un meteorito (el que se ve en el video del final). Dicen que la compañía SLUSHO (la bebida que sale en todas las pelis y seres de J.J. Abrahams se hace con algo que sacan de una perforación submarina, los perforadores aparentemente despertaron a la criatura y como ésta es realmente un bebé (si no bromeo), está asustada, confundida y sobre todo furiosa, cuando llega a Nueva York. Que yo sepa, es lo mas cercano a algo oficial que hay, pero conociendo a J.J. Abrahams tal vez ni siquiera él mismo se haya planteado darle un origen oficial al bichejo.

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  9. Saludos Maese Tipo de la Brocha...

    Como buen fan del respetable género cinematográfico de "megabestias apocalipticas supermolonas" ayer fuí a ver ésta "All-New Godzilla 2014" que provocaba tanto hype en el personal, y la verdad es que he quedado poco satisfecho con ésta peli, pues hay algunas cosas del argumento que no me han terminado de encajar, y que voy a compartir a continuación.(pondría una Alerta Spoiler, pero si ya han leido tu crítica, ¿qué mas da?)

    Bien, empecemos por el tema del drama familiar: Un padre demasiado ocupado como para poder ver a su hijo (un Cranston enorme como siempre), ¿Pero por qué su hijo caratabla (un Aaron Taylor con parálisis facial) quien se ha alejado de su padre con rensentimiento por el pasado, se dedica a hacer exactamente lo mismo con su propio hijo?.

    Matar al personaje de Cranston apenas conocerse al MUTO fué un error garrafal, el resto del reparto no tiene la fuerza necesaria para sostener el interés del espectador, Aaron Taylor irregular dando tumbos por medio mundo, Elizabeth Olsen en un papel creible, pero que aún trato de entender que coño pintaba en todo éste asunto, y un Ken Watanabe desaprovechadísimo que se limita a poner cara de ¿peroquémeestáscontando? durante toda la película.

    Y precisamente lo que mas me ha molestado del argumento tiene que ver con el papel de Watanabe: un científico, alguien que debería ceñirse a la ciencia y a los hechos, quien ha dedicado su vida a estudiar a un lagarto anfibio titánico que sólo se ha dedicado a nadar, ocultarse, comer y resistir intentos de asesinato nuclear por parte de la humanidad... asi que ¿De donde cojones saca el buen doctor la teoría de que Godzilla es un restaurador del equilibrio planetario? Venga hombre, si así fuera, ¿qué acaso Gozilla no hubiese pisoteado ya a la raza humana (con la excepción de los tibetanos, los amish y tal vez a los veganos) un par de veces?
    Puedo tragarme la existencia de monstruos gigantescos comerradiación y todo lo que quieras, pero esta teoría hippie nunca.

    La mejor explicación que he leido o visto de Godzilla y sus travesuras (y que podrían haber usado en ésta peli) ha sido la del comic Godzilla: Half Century War, donde cuentan que Godzilla y los demas Kaijus se sienten atraidos entre si para destruirse unos a otros. Si, ya lo sé, es una cutrez que no te explica nada, pero tampoco quiere verte cara de tonto con tonterías sacadas de la manga, No sabemos de donde vienen, ¿cómo podríamos saber por qué hacen lo que hacen? Se atraen entre si, para matarse entre ellos, simple y efectivo.

    Diseño: Godzilla está gordo, es verdad, pero tan imponente y temible como sólo él puede ser. Todo un acierto respetar el aspecto clásico del rey de los monstruos. Los MUTOs, bien, aunque carecen de la personalidad de un Anguirus o un king ghidorah, y ya se me está haciendo un poco repetitivo el diseño de brazos largos en el cine de monstruos (Clover de Cloverfield y Otachi de Pacific Rim comparten ese diseño). Cumplen con lo que necesita la peli, un par de monstruos que odiar hasta que Godzilla se los meriende.

    Para ser francos, todo ese lio argumental me tenía sin cuidado, ya que por lo que realmente pagué por ver fué a Godzilla zamparse a un par de monstruos y reactivar el sector económico de la construcción. El problema es que eso no pasa sino hasta el último cuarto de la película y esto si que es malo. Debo reconocer que ese cuarto final con Godzilla haciendo de las suyas hace que valga la pena la entradas que pagué, pero que no cuenten conmigo para un segundo visionado en el cine como yo quería. A esperar por el BluRay y adelantar directamente a la acción. Eso si, cuentan con mi boleto para la secuela todo hay que decirlo....

    Mi recomendación es que la vean al menos una vez, porque realmente merece la pena ver en pantalla grande al menos una vez, a éste Godzilla furioso en el octágono contra los otros monstruos.

    Saludos de Mr. Karate!

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  10. que buena reseña! a mi tambien me parece que falto mas pelea entre los mounstros pero me parecio entretenida y me me emociono bastante la batalla final , saludos desde mexico!

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