28 de diciembre de 2023

Reseñas de películas de 2023

¿A quién le apetece leerse las reseñas de tooodas las películas estrenadas en 2023 que he visto? 

Espero que a vosotros, porque es lo único que vais a encontrar en esta entrada. Las reseñas vienen de 
Letterboxd, algunas más frescas que otras, y las he ajustado y retocado para que estén a la altura de los estándares de calidad del blog (son un estándares tan bajos que necesitaríais una perforadora para encontrarlos, pero, creedme, más bajos son los de Letterboxd).

Aprovecho también este momento para desearos una feliz entrada de año y arrojar una idea al aire para 2024, a ver qué os parece: vamos a intentar ser un poco menos idiotas. Radical, lo sé. Pero podría funcionar.

23 de diciembre de 2023

'Conan el mercenario', de Andrew J. Offutt (1981)

Entre 1978 y 1981, Andrew J. Offutt vio publicada, por medio de tres editoriales distintas, su trilogía de novelas basadas en el personaje de Conan el cimmerio: Conan y el brujo (Conan and the Sorcerer), Conan el mercenario (Conan the Mercenary) y Conan: La espada de Skelos (Conan: The Sword of Skelos). Aunque cada novela cuenta su propia aventura y no hay problema en leerlas por separado, las tres están conectadas a través de un amuleto llamado el Ojo de Erlik y transcurren en un periodo de pocos meses tras lo sucedido en La Torre del Elefante, de Robert E. Howard. En esta época, Conan tiene diecisiete años para dieciocho, y su principal dedicación es redistribuir la riqueza ajena, o sea, el latrocinio, el escamoteo, la sisa... Vamos, que es un ladrón.

Al final de la primera novela, Conan derrota al brujo liante Hisarr Zul, pero tiene un problema: su alma está atrapada en un espejo y necesita que una persona coronada lo rompa para recuperarla. El problema, sin embargo, es cosa menor, porque el único efecto que parece tener esta pérdida en Conan es que duerme ligeramente peor y que ya no se ríe cuando le cuentan un chiste de Chiquito. Offutt podría haber jugado con la creencia del pueblo cimmerio de que, cuando un hombre nace, el dios Crom infunde en su alma fuerza para luchar y matar (o eso le cuenta Conan a la pirata Bêlit en el relato La reina de la Costa Negra). Pero no. Una historia protagonizada por un Conan diferente, a la búsqueda de su espíritu guerrero, habría sido demasiado original e interesante, así que Conan se comporta como siempre; solo está más serio que de costumbre y pasa las noches regular. Podría haber perdido el alma o estar sufriendo una mala digestión.

Peor aún: por desmanes editoriales, la segunda novela se publicó un año y medio después de la tercera, así que los lectores que hubiesen leído La espada de Skelos ya sabían que Conan recuperaba su alma e incluso dónde y cómo. Aun así, era una historia que merecía la pena contar más en detalle. Quizá, pero Conan el mercenario no va de eso.

¿Es una buena historia al menos? Tampoco. ¡Ni siquiera el título está bien! Sé que no tiene la misma resonancia, pero la novela debería haberse llamado "Conan el guardaespaldas", no "Conan el mercenario".

En fin, vayamos paso a paso.

15 de diciembre de 2023

'Mi corazón es una motosierra', de Stephen Graham Jones (2021)

Suele decirse que no se debe juzgar un libro por su portada, pero confieso que yo me compré este atraído por la ilustración de Rafael Martín para la edición española. El título también es indudablemente llamativo, y la sinopsis terminó de convencerme.

7 de diciembre de 2023

Reseñas de las saga original de 'El planeta de los simios'

Hay días (suelen ser sábados) en los que no entiendo por qué narices habré publicado tantas reseñas en Letterboxd y Goodreads. "¡Pero si tengo un blog!", me digo. "¿Es que estoy tonto o qué?". La respuesta a esa pregunta siempre es sí. Por lo tanto, he pensado que, de vez en cuando, rescataré los textos que crea que merecen la pena para publicarlos aquí.

Para empezar con buen pie, esta entrada recopila mis reseñas de la saga original de El planeta de los simios, el clásico de la ciencia ficción estadounidense. Por mi propia salud mental, las he repasado e introducido pequeños cambios para avergonzarme un poco menos de ellas, pero, si las leísteis en bruto, dudo que encontréis alguna diferencia. Menos pulgas quizá.

22 de noviembre de 2023

Dragonlance, la Era de los Mortales: reseñas y orden de lectura recomendado

Con esta entrada, termina mi repaso de las novelas más importantes de la saga Dragonlance: desde la etapa clásica hasta la Era de los Mortales, pasando por la Quinta Era. No ha sido un camino de rosas (los libros de Jean Rabe casi acaban conmigo), pero al menos me he quitado una espinita que tenía clavada desde el Cretácico inferior, cuando los dinosaurios aún dominaban la Tierra y yo no tenía carné de conducir.

Al igual que en las entradas precedentes, esta última remesa de reseñas está organizada siguiendo mi orden de lectura recomendado. Este orden debería serle útil a cualquiera que desee adentrarse en esta saga o, como fue mi caso, regresar a ella por culpa de un estúpido arrebato de nostalgia. Ahora bien, nadie os va a mirar mal si os saltáis algunas de las novelas de la lista. Si queréis ceñiros a lo que realmente merece la pena, y teniendo también en cuenta las novelas enumeradas en las entradas anteriores, podéis obviar la segunda parte de La forja de un Túnica Negra (e incluso la primera parte, pero si os gusta Raistlin, leedla de todas formas), La segunda generación, los volúmenes dos y tres de la Quinta Era, la trilogía de Dhamon, y la trilogía de Linsha.

En cambio, si después de llegar hasta donde he llegado yo, aún tenéis ganas de más, aparte de picotear entre los tropecientos títulos restantes de la colección, quizá os interese saber que en 2022 empezó a publicarse la trilogía Destinos, coescrita por Margaret Weis y Tracy Hickman. Yo reconozco que me he quedado con cierta sensación de vacío después de terminar el viaje que me había marcado, y sé que, antes o después, volveré a visitar el mundo de Krynn, sea a través de esa trilogía o de otros títulos. Y si no, lo más probable es que acabe leyendo el Ciclo de la Puerta de la Muerte.

Hasta entonces, os dejo con mis reseñas de la llamada Era de los Mortales.

31 de octubre de 2023

Rom #38: ¡Que sufran los niños!

Cuando era un crío sin mayores preocupaciones que no perderme los dibujos animados que pasaban por la tele, Spiderman y Superman eran mis superhéroes favoritos. A pesar de que mi poder adquisitivo dependía principalmente de la generosidad de mis padres y abuelos, entre grapas y recopilatorios, llegué a hacerme con una cantidad de tebeos de ambos personajes considerable. O al menos eso pensaba yo, porque, en realidad, toda mi colección no daría hoy ni para rellenar medio ómnibus de Panini o Ecc.

La mayoría de los cómics que tenía eran números sueltos, en los que las historias estaban ya empezadas o se quedaban a medias. En el caso del Spiderman de Forum y del Superman de Ediciones Zinco, no creo que nunca llegase a tener más de tres o cuatro números seguidos (a no ser que formasen parte de un tomo recopilatorio), pero recuerdo que, cada vez que encontraba un tebeo que encajaba en la colección, me hacía muchísima ilusión. Incluso me sentía orgulloso de haber alcanzado ese logro. Dicen que aquel que es demasiado pequeño tiene un orgullo grande, y yo era un niño que apenas levantaba cuatro palmos del suelo, así que estaba tremendamente orgulloso. Era la misma clase de orgullo que uno puede sentir a esa edad cuando mete un gol jugando al fútbol en el patio del colegio (o eso supongo, a mí nunca me gustó el fútbol y, cuando jugaba, siempre me ponían de portero) o resuelve un problema de matemáticas antes que el resto de la clase (o eso supongo, a mí nunca se me han dado bien los números). 

Sin embargo, había otro superhéroe que me gustaba casi tanto como Spiderman y Superman, y al que me resultaba imposible seguir la pista. Me refiero a Rom, de profesión caballero del espacio.

12 de septiembre de 2023

'Star Trek': las películas de la tripulación original


Me gusta Star Trek. No tengo ninguna réplica del USS Enterprise a escala 1:1000 para demostrarlo, pero nadie va por ahí diciendo que le gusta Star Trek por postureo. O al menos eso espero. Además, probablemente la mejor prueba de mi afición por esta franquicia es que, en los albores del blog, allá por el Paleolítico, escribí varias entradas sobre ella, incluyendo algunas recapitulaciones de episodios de la serie original: el de la pelea con el gorn, el de Spock descerebrado y controlado por un mando a distancia, y aquel otro en el que salía Yvonne Craig pintada de verde. No fueron muchas entradas, pero los lectores tampoco demostraron tener especial interés por el tema. Star Trek, a diferencia de Star Wars, nunca ha tenido muchos fans, al menos no en España. Incluso ahora que goza de buena salud sigue siendo una franquicia de nicho.

Sea como fuere, llevaba ya algún tiempo con ganas de volver a escribir sobre Star Trek, y después de ver la última temporada de Picard y las dos primeras temporadas de Nuevos y extraños mundos, me dio un arrebato nostálgico (eso me pasa por dejar la medicación) y decidí hincarle el diente a las seis películas de la tripulación original.

Esta entrada contiene una recopilación revisada (¡ahora quizá más con erratas!) de las reseñas que publiqué en Letterboxd a medida que iba viendo estas películas. Aparte de mi opinión, que os puede traer sin cuidado, también encontraréis algunas anécdotas e información interesante sobre la producción de cada una de estas películas. Así no podréis decirme que no habéis aprendido nada nuevo. Y si después de leer esta entrada queréis seguir profundizando en el tema, os recomiendo dos libros: Star Trek: Las películas, de William Shatner y Chris Kreski, y Star Trek: Soy Spock, de Leonard Nimoy. Ambos elevarán el caché de vuestras estanterías.

28 de agosto de 2023

Conan vs. He-Man: Batalla en los tribunales

"Este pleito enfrenta a Conan de Cimmeria, el bárbaro, contra He-Man de Eternia, un Master del Universo, dos guerreros que llevan cinco años luchando en un terreno anómalo: la sala del tribunal, en lugar del campo de batalla".

Parece de guasa, pero esas son las palabras exactas con las que comienza la sentencia del Tribunal del Distrito Sur de Nueva York que llegó a la conclusión de que He-Man no era una burda copia de Conan. Para que luego digan que los jueces no tienen sentido del humor.

En 1984, el año en que salieron a la venta algunos de nuestros Masters favoritos y también Mekaneck, la empresa Conan Properties Inc. (CPI), titular de los derechos sobre el popular personaje creado por Robert E. Howard, interpuso una demanda contra Mattel por considerar, entre otros motivos, que el campeón de Eternia era un plagio del bárbaro cimmerio. Más concretamente, la demanda de CPI acusaba a Mattel de infracción de propiedad intelectual, infracción marcaria, competencia desleal, incumplimiento de contrato y fraude, esto es, resumidamente, de tener más morro que espalda.

Aunque no es mi intención repasar toda la sentencia, pues me arriesgo a matar a más de un lector de dislocación mandibular a causa de los bostezos, hay aspectos tan curiosos que no compartirlos en esta revista sería un crimen.

Pero antes de entrar en materia, es necesario que repasemos...

20 de julio de 2023

Sailor Moon: La niña llorona se convierte en guerrero

No tratéis de ajustar vuestras pantallas. Esto es no ninguna broma. Si lo fuera, no habría dedicado casi tres minutos a confeccionar la carátula de esta entrada. 

Desde hace ya algunos años, cada vez que repaso un episodio de Marmalade Boy, me arrepiento de no haber escogido Sailor Moon como serie de referencia anual. Es cierto que ambas obras son igual de bobas y cursis, y que su visionado recurrente podría desembocar en un clímax de locura y subsidios por discapacidad; pero al menos Sailor Moon tiene dos elementos que me gustan genuinamente: las peleas y los monstruos. Además, a estas alturas, me conformo con cualquier serie que no se pase mil trescientos cuarenta y siete episodios dándole vueltas, revueltas y contrarrevueltas a quién debería salir con quién, para luego acabar devolviendo a los personajes otra vez al punto de partida y repetir la misma fórmula hasta la náusea. Y eso por no mencionar las constantes comidas de tarro de Miki, el noviazgo amoral entre Meiko y el profesor Namura, o el camino emprendido por Ginta para convertirse en el mayor depredador sexual con trastorno psicótico desde John Wayne Gacy. 

Dicho esto, quizá os preguntéis por qué no escribo entonces sobre las dos series. ¿Acaso son incompatibles? No, no lo son. Pero tampoco serían incompatibles dos patadas en mis partes nobles y eso no quiere decir que, recibida la primera, la segunda fuera a dolerme menos.

Esto me lleva a la conclusión inevitable de que soy masoquista, porque pienso escribir sobre ambas series de forma periódica. O al menos hasta que cambie de opinión. Los lectores habituales ya sabéis que me importa un pimiento dejar inacabadas entradas que supuestamente iban a tener más partes. La única moneda en la que cobro por escribir son dolores de espalda, así que perdonad que no sea más exigente conmigo mismo.

El día que he escogido para publicar las entradas de Sailor Moon de aquí en adelante es el 20 de julio. ¿Por qué? Porque es el aniversario de la llegada del hombre a la Luna (o del estreno de la mejor película espacial de Stanley Kubrick, según lo merluzos que seáis). No obstante, si vuestra acogida es buena y la entrada recibe tantos comentarios como para que me dé por saco contestarlos todos, podría plantearme repasar más de un episodio de Sailor Moon al año. De Marmalade Boy no. Nunca. Antes se congelará el infierno y las ranas criarán pelo.

4 de julio de 2023

Dragonlance, la Quinta Era: reseñas y orden de lectura recomendado

Esta recopilación de reseñas de la Dragonlance es una continuación de la que dediqué a la etapa clásica de la saga. También es la historia de un gran desengaño, de cómo la ingenuidad y el optimismo se convirtieron en decepción y frustración. Si no fuera yo el protagonista, hasta me haría gracia.

Aparte de ser el título de un juego de rol y de una trilogía de novelas, la Quinta Era es el nombre por el que se conoce a la segunda etapa de la saga de la Dragonlance, precedida por la meritada etapa clásica y sucedida por la Era de los Mortales.

La Quinta Era fue una fase breve y experimental, y el número de novelas que forman parte de esta etapa es reducido en comparación con las otras dos, apenas veintitrés. Ni siquiera puedes construirte un fuerte con ellas. Bueno, tal vez un fuerte chiquitito. En esta entrada, encontraréis mis reseñas de la trilogía de la Quinta Era, que es la vía de entrada a esta etapa, y también las de su trilogía secuela, de carácter más secundario, pero que supone la continuación de la historia de algunos de los personajes presentados en esa primera trilogía.

La conclusión a la que he llegado, y en la que volveré a insistir al final de esta entrada para que luego no se diga que no os lo advertía, es que no hay ninguna necesidad de pasar por esta etapa para leerse la siguiente. Todo lo que se necesita saber es que han pasado cuarenta años desde la Guerra de Caos y Ansalon está sometido a la tiranía de unos dragones malísimos a los que se conoce como señores supremos (aunque varios son señoras, incluida su cabecilla). Y ya está. Os acabó de ahorrar la lectura de dos mil y pico páginas a cambio de vuestra atención.

Pero, claro, nadie lee libros de fantasía por necesidad, sino por gusto. Y aquí es donde entran mis reseñas, para evitaros un mal innecesario.

Aun así, como decía, esta historia comienza con una chispa de esperanza.

25 de junio de 2023

'Alien Apocalypse': Bruce Campbell y Renée O'Connor contra las termitas espaciales

Si estáis familiarizados con el cine de bajo presupuesto, el nombre SyFy (antes Sci Fi Channel) debería sonaros. Si no, os bastará con echar un vistazo a los títulos en los que ha intervenido este compañía para haceros una idea de qué esperar de sus producciones: Chupacabra Terror, Man with the Screaming Brain, Lavalantula, Nazis at the Center of the Earth... Al menos no pretenden engañar a nadie. Si después de leer los títulos ves sus películas, es porque quieres.

En el caso de Alien Apocalypse, por si el título os despista, el argumento debería despejar cualquier resquicio de duda que pudierais albergar sobre la naturaleza de este telefilme: unos astronautas regresan a la Tierra después de un viaje de cuarenta años y se encuentran con que unas termitas del espacio han conquistado el planeta y esclavizado a la humanidad para hacerse con toda la madera. ¿Por qué? Principalmente, porque a los insectos les gusta la madera. Tiene sentido.

Con semejante argumento, nadie se esperaría que la peli se tomase en serio a sí misma ni tampoco que fuera buena, ¿verdad? Pues, efectivamente, es así. Aparte de lucir incluso peor que algunas teleseries de mediados de los noventa, los diálogos son nefastos; las interpretaciones, bochornosas; y los efectos especiales no eran pasables ni siquiera cinco años antes de su primera emisión.

Por lo tanto, quizá os estéis preguntando qué llevaría a una persona adulta y relativamente cuerda como yo a perder el tiempo viendo este esperpento y, por si eso fuera poco, a dedicarle una entrada en un blog que no se caracteriza precisamente por su alto ritmo de publicación.

Podría alegar locura transitoria, pero la realidad es que mi mayor motivación fueron los actores. Como en muchas producciones de baja estofa, el gancho comercial de Alien Apocalypse son los rostros conocidos del reparto, que generalmente pertenecen a viejas pequeñas glorias del cine o la televisión, o a actores que aún necesitan trabajar para pagar la hipoteca. En este caso, esos rostros conocidos son los de Bruce Campbell y Renée O'Connor, que deberán alzarse como héroes y liderar una rebelión contra los perversos insectos espaciales.

A mí me parece razón más que suficiente para repasar esta película. ¡Vamos allá!

13 de mayo de 2023

Dragonlance, la etapa clásica: reseñas y orden de lectura recomendado

¿Sabéis esas personas que se engañan cada año proponiéndose nuevas metas y objetivos? Pues yo no soy esa clase de persona. Prefiero improvisar sobre la marcha y decepcionarme también sobre la marcha. Sin embargo, tampoco estoy del todo bien de la cabeza y, en un arrebato de insensatez, decidí que este año me leería todas las novelas troncales de la Dragonlance. Si nunca habéis oído hablar de esta saga de fantasía, podéis informaros consultando la entrada que dediqué al volumen I de las Crónicas o la Wikipedia. O podéis no hacerlo, a mí me da igual. No soy vuestro padre.

La lista que elaboré incluye poco más de treinta libros, aunque el número varía en función de si hablamos de las ediciones originales o de las españolas. A lo mejor os parecen muchos libros para una misma saga, incluso si en ella han participado distintos autores; pero lo cierto es que representan un porcentaje pequeño dentro de una colección que supera ya los doscientos volúmenes. Sabiendo que calidad y cantidad suelen estar reñidos, no cuesta imaginar lo buenos que son la mayoría de ellos.

A principios de este mes, terminé de leerme los libros que forman parte de la llamada etapa clásica de la colección, cuyos pilares son dos trilogías: las Crónicas y las Leyendas. Como no tengo claro que nadie se lea lo que escribo fuera del blog y, además, apoyo firmemente el reciclaje, he recuperado las reseñas que he escrito en Goodreads para incluirlas todas en un mismo lugar. Ese lugar es la entrada que estáis leyendo en este momento. Fascinante, ¿verdad?

Por supuesto, siendo la clase de persona que soy, o sea, un lunático insatisfecho, no me he limitado a copiar las reseñas sin más, sino que las he revisado para asegurarme de que cumplieran unos estándares mínimos de calidad. No sé cuáles son esos estándares, pero hay que tener en cuenta que las reseñas de Goodreads suelo escribirlas en el momento (el mismo día que me acabo el libro o al siguiente a más tardar) y no doy tiempo a que el texto respire, así que algunas las he tenido que cambiar de arriba a abajo para no morirme de vergüenza al releerlas. En el caso de las reseñas de las dos primeras trilogías, también he escrito contenido adicional para darles más empaque (en realidad no me ha quedado más remedio que hacerlo, porque, si no ampliaba el texto, las imágenes de las portadas se me amontonaban).

También he reorganizado las reseñas según el orden de lectura que recomiendo seguir a cualquiera lo bastante inconsciente como para adentrarse en el mundo de la Dragonlance. Ese orden no es el que yo seguí, pero es el que el equipo de expertos que he consultado considera más coherente. Puede que el equipo de expertos solo exista en mi cabeza.

Si ese orden atenta contra vuestros principios lógicos, otra alternativa es que os leáis los libros según la fecha en la que se publicaron. Al fin y al cabo, esa es la forma en la que los leímos en su día. Ahora bien, debo advertir que, si queréis que la historia tenga cierta continuidad, no es la mejor opción (por ejemplo, leer las Crónicas Perdidas después de La segunda generación y El ocaso de los dragones supone dar un paso atrás).

Lo que sí desaconsejo firmemente es leer las novelas por orden cronológico. Las historias no se concibieron en ese orden y algunas de las sorpresas de las dos primeras trilogías dejan de serlo si uno se las salta para leer, por ejemplo, la forja de un Túnica Negra o las Crónicas Perdidas. Ese orden solo deberían seguirlo las personas que ya estén familiarizadas con los intríngulis de la saga y no corran el riesgo de destriparse la historia a sí mismos, o los que quieran rebelarse contra el sistema. ¿Qué sistema? Ni idea. Llevo un rato escribiendo sin pensar.

24 de abril de 2023

'Star Wars: Blanco Móvil', de Cecil Castellucci. Una aventura de la princesa Leia


Nota previa: Si alguien nota algo raro al leer esta entrada, puede que se deba a que la escribí en 2016, cuando aún era joven y estaba un poco menos muerto por fuera y por dentro. La única razón de que no la haya publicado hasta ahora es que pensé que ya lo había hecho. Un despiste así lo tiene cualquiera, ¿no? Al menos he podido retocarla.

Seré honesto: me daba más pereza leerme este libro que a Chewbacca secarse el pelo por las mañanas. Al final lo hice, pero ni siquiera fue porque ya lo hubiera comprado y sintiera la imperiosa necesidad de leérmelo (podría haberlo utilizado como posavasos o matamoscas), sino porque padezco un caso agudo de afán completista (diagnosticado, pero sin tratamiento conocido) y resulta que este era el último volumen que me quedaba para culminar el repaso de las novelas de la colección Rumbo a Star Wars: El despertar de la Fuerza, centradas en el trío protagonista de la trilogía original.

La razón de que me diera pereza abordar este libro en particular es que la protagonista de Blanco móvil es la princesa Leia. Leia de la Casa Organa. Leia, senadora de Alderaan hasta que Alderaan se convirtió en polvo espacial. Leia, líder de la Alianza Rebelde. No penséis que me echan para atrás las novelas de aventuras con protagonistas femeninas, porque no soy idiota, ni tengo nada en contra de la princesa de los peinados con forma de bollo. ¿Cómo podría alguien resistirse a los encantos de una mujer que, vestida de esclava sexi, estranguló a una babosa gigante? Lo que ocurre es que los capítulos de la princesa rebelde solían ser los más flojos y pesados en las novelas corales del antiguo Universo Expandido (ahora llamado Leyendas), como si muchos autores se hubieran puesto de acuerdo en seguir el mismo patrón de mediocridad y luego al editor le hubiera parecido bien.

Además, teniendo en cuenta que esta colección se publicó para explotar el hype de los fans y sacarnos los cuartos, es decir, con un 99 % de aspiración comercial y un 1 % de aspiración artística, ¿qué probabilidades había de que me gustasen los tres volúmenes? Tantas como de sobrevivir en un campo de asteroides en el que se ha colado una zapatilla deportiva.

4 de abril de 2023

He-Man y los Masters del Universo: El demonio de Phantos

2018. Llevo sin recapitular un episodio de la serie He-Man y los Masters del Universo desde 2018. Más de cuatro años sin retomar la serie clásica de Filmation. ¡Cuatro años en el olvido! Qué impropio de mí.

Podría excusarme diciendo que, durante ese tiempo, he publicado otros artículos sobre los Masters del Universo, entre ellos los que podéis leer en la revista Mundo Masters (os prometo que esta entrada no está patrocinada); pero sencillamente me he despistado. La pregunta es: ¿dónde estabais vosotros para recordármelo? ¡Porque bien que os acordáis de Marmalade Boy!

Con todo, este infeliz desliz es fácil de enmendar. Tan fácil como dedicarle más horas de las que estoy dispuesto a confesar a la recapitulación de un episodio de la vieja serie animada de Filmation. ¿Qué es la vida de una persona del montón sino tiempo desperdiciado?

Hoy os traigo El demonio de Phantos, un episodio en el que viajaremos a la luna, conoceremos a la reina Elmora, y veremos a Teela pelar patatas. Emocionante, ¿verdad?

No, claro que no.

20 de marzo de 2023

HeroQuest: Reglas caseras

HeroQuest es un magnífico juego de tablero... si aún no tienes edad para sacarte el carné de conducir. No lo digo yo, lo dicen las propias cajas. O al menos lo insinúan. La edad recomendada para jugar al HeroQuest según la edición original de 1989 es "a partir de 9 años". Y la edición de 2021, terriblemente más condescendiente, fija esa edad en "14+".

Pero si peináis canas (o ya ni siquiera tenéis pelo que peinar), me extrañaría que el HeroQuest os enganchase lo suficiente como para que echéis más de una o dos partidas, mucho menos para que queráis dedicarle el tiempo necesario para completar sus catorce misiones. No niego que, acompañado de refrescos y picoteo, sea una buena opción para pasar una tarde divertida con algunos amigos, sobre todo si el factor nostalgia pesa en el grupo; pero su encanto decae rápidamente. De hecho, si sois aficionados al mazmorreo y habéis probado otros juegos más modernos, o sea, juegos que no estén pensando en lo poco que les queda para tener que hacerse un examen de próstata, es probable que el HeroQuest os parezca demasiado simplón. Y, en la mesa de juego, lo simple no tarda en volverse monótono y aburrido.

Al menos esa fue mi experiencia. Cuando adquirí la nueva edición del famoso juego de tablero, mis amigos y yo estábamos enganchadísimos al Arkham Horror, y el día que decidimos probar el HeroQuest, nos sentimos como si hubiéramos dedicado a hacer sumas en un cuaderno Rubio después de haber ganado la Medalla Internacional para Descubrimientos Sobresalientes en Matemáticas. Se nos quedó corto. Muy corto.

Como quería amortizar mi compra, enseguida me puse a trabajar en una serie de reglas caseras con dos objetivos: el primero, reducir los automatismos típicos de estas partidas; y el segundo, generar una sensación de progreso individual en los jugadores. También me propuse que estas reglas fueran lo bastante sencillas como para que el enfoque dinámico del juego original se mantuviera más o menos intacto; no quería convertir aquello en un Gloomhaven ni tampoco en una partida de Dungeons & Dragons. Bueno, sí quería; pero habría requerido mucho más trabajo y soy perezoso.

Obviamente, tuvimos que pulir algunas reglas durante la partida a la vista de qué funcionaba y qué no (los números no son mi fuerte, así que cometí algunos errores de cálculo, ¿vale?), pero en términos generales mis conejillos de Indias consideraron este experimento una mejora sobre el juego original. Teniendo en cuenta que nunca tengo cerveza en el frigorífico y, aun así, han vuelto a mi casa para seguir jugando, no creo que mintieran.

Así las cosas, ayer pregunté en Twitter si alguien tenía interés en conocer esas reglas. Hubo más inconscientes de los que me esperaba que dijeron que sí o clicaron "Me gusta" (que voy a interpretar en sentido afirmativo), así que aquí las tenéis.

28 de febrero de 2023

Jasón y los argonautas (1ª parte)

No sé si el título puede llevar a equívoco, pero, por si acaso, lo dejaré bien claro desde el principio: este artículo no trata sobre la película Jasón y los argonautas de Ray Harryhausen, sino sobre el mito del vellocino de oro. De lo que os hablaré hoy es de la historia de Jasón y los argonautas según ha llegado hasta nuestros días a través de fuentes como las Argonáuticas, de Apolonio de Rodas; la Biblioteca, de Apolodoro; y la serie de televisión Hércules: Sus viajes legendarios. Pensándolo bien, borrad ese último punto; desde que empezó a protagonizar filmes cristianos, es mejor ignorar a Kevin Sorbo. En definitiva, si al leer el título de la entrada habíais pensado en la película de Harryhausen antes que en el propio mito, culpad a la cultura popular por haberos introducido esa idea predominante en la cabeza.

El mito en cuestión se resume rápido: Jasón y cincuenta héroes griegos se embarcan en una peligrosa misión hacia la Cólquide para hacerse con el vellocino de oro y regresar con él a Grecia para entregárselo al rey Pelias, tío de Jasón.

Sin embargo, este sencillo resumen plantea al menos dos interrogantes: el primero, de dónde porras salió el vellocino de oro; y el segundo, por qué narices tenía Jasón que llevárselo a su tío. Y luego está la chicha del mito, esto es, la aventura en sí de Jasón y los argonautas, desde su partida con rumbo a la lejana Cólquide hasta su regreso a Grecia.

Hay mucha tela que cortar. O mucho vellón.

14 de febrero de 2023

Marmalade Boy: Amor y amistad. Ginta, sal con Arimi

14 de febrero otra vez. Los habituales del blog ya sabéis lo que eso significa: otra recapitulación de Marmalade Boy. El resto, me temo que acabáis de descubrir la existencia de ese bochornoso compromiso anual. Para poneros al día, podéis leer todas las recapitulaciones anteriores aquí. Son doce ya, una por año. Si después de leerlas resulta que habláis en lenguas muertas, no os alarméis; es uno de los efectos adversos más frecuentes.

Por lo demás, espero que no seáis supersticiosos, porque este es el capítulo 13 de la serie. Hoy podrían ocurrir sucesos terribles. ¡Podrían ser dos episodios en lugar de uno!

Por suerte para mí, solo es uno. No escribiría dos reseñas al año de esta serie ni aunque fuese la única alternativa a ser devorado vivo por hormigas rojas mientras suena de fondo un recopilatorio musical de los grandes éxitos de Bertín Osborne.

14 de enero de 2023

El vuelo de los dragones

En 1982 se estrenaron tres grandes películas infantiles del género fantástico: Ator el poderosoLa espada salvaje de Krotar y Ator 2: El invencible. Todos los niños de los ochenta sin excepción recuerdan desde el balcón de la nostalgia estas superproducciones italianas, clásicos atemporales del cine de fantasía, con sus bárbaros recios y fornidos untados con aceite, sus mozas ligeras de ropa y aún más ligeras de cascos, y sus escenas de acción épicas y apabullantes.

O tal vez no.

En realidad, las tres películas a las que quería referirme son Cristal Oscuro, El último unicornioEl vuelo de los dragones. La primera es un hito en la historia del fantástico audiovisual que repasé con pelos y señales en esta entrada y esta otra; la segunda la vi por primera vez hace apenas tres o cuatro años y no acabé de congeniar con ella, pero tenéis una prueba de la impronta que dejó en otra persona muy ñoña aquí; y la tercera debió de marcarme más de lo que supuse si sigo dando la turra con ella tanto tiempo después.

Siempre me ha fascinado la fantasía, y El vuelo de los dragones es una de mis obras favoritas del género. La adoro desde la primera vez que la vi cuando no era más que un mocoso. Fue un flechazo. Amor a primera vista. Un secuestro emocional. No sé cuántas veces vería con mi hermano el VHS en el que la teníamos grabada, pero la imagen acabó terriblemente deteriorada y todavía hay líneas de diálogo que podemos recitar de memoria (es más, las recitamos de vez en cuando por diversión; con la entonación del doblaje en español neutro, por supuesto). Del número de veces que habré escuchado el cautivador tema musical que interpreta Don McLean me asustaría si llevara la cuenta.

7 de enero de 2023

'Hyperion', de Dan Simmons

Mis gustos literarios se decantan por los pastiches. Esa es una verdad que no sorprende a nadie que me conozca o lleve siguiéndome en redes sociales desde hace algún tiempo. No me escondo ni me avergüenzo. Si acaso, me avergonzaría de esconderme, porque los gustos e intereses están para disfrutarlos y compartirlos.

Lo anterior no aplica a vuestros vicios y depravaciones sexuales, pervertidos.

Dicho esto, de vez en cuando, no tan a menudo como me gustaría pero sí con frecuencia, también disfruto de obras literarias de ficción que trascienden del mero pasatiempo y que difícilmente podría leer en piloto automático.

Pollo repollo es una de esas obras. También Hyperion, del escritor estadounidense Dan Simmons.