9 de julio de 2019

'Cristal Oscuro', la película de Jim Henson (2ª parte)


En la entrada anterior...

Jen, el último gelfling (no prestéis atención al póster que hay sobre estas líneas), se embarcó en una misión para encontrar el fragmento perdido del Cristal Oscuro y así satisfacer la última voluntad de su padre adoptivo y, de paso, salvar el mundo.

El muchacho se dio un garbeo y encontró a la bruja y astróloga Aughra, y con ella, el fragmento del Cristal. Aughra le explicó que debía restaurar el Cristal antes de la Gran Conjunción para evitar que los skeksis mantengan su dominio sobre el mundo de Thra hasta que las ranas críen pelo. Los skeksis quieren matar a Jen porque una galletita de la suerte les dijo que sería un gelfling quien acabaría con ellos.

Unos cucarachos monstruosos a las órdenes de los skeksis localizaron a Jen y arrasaron el observatorio de Aughra, causando al joven gelfling una entomofobia galopante que le durará toda la vida. No obstante, Jen consiguió escapar de los insectos de pesadilla mientras el observatorio se quemaba hasta los cimientos. No os preocupéis por él. El edificio estaba asegurado a todo riesgo.

A la mañana siguiente, los místicos oyen la llamada del Cristal e inician una parsimoniosa y soporífera peregrinación hacia el castillo de los skeksis.

Más vale tarde que nunca, ¿no?, aunque tarde signifique mil años de gobierno tiránico después. ¿Qué es un milenio de destrucción, esclavitud y oscuridad entre amigos?

En serio, creo que la única razón por la que la gente no se pone del lado de los skeksis en esta lucha por restaurar el equilibrio de Thra es porque los místicos no parecen el cadáver putrefacto de un buitre escuálido.

La larga marcha, de Stephen King.

Jen, que ha pasado la noche en una jungla llena de criaturas extrañas, está más perdido que el Monstruo de las Galletas en Naturhouse y no sabe qué puñetas hacer con el fragmento del Cristal.

Ya tengo el fragmento. Pero, ¿qué debo hacer con él?, piensa el muchacho. ¿Qué es? ¿He de llevarlo a alguna parte? ¿Qué hay de especial en este fragmento?

Tened en cuenta que en tiempo de metraje apenas han pasado cinco minutos desde que Aughra explicó a Jen que tenía que utilizar el fragmento para, y cito textualmente, "restaurar el Cristal". Dicho de otra forma: al Cristal Oscuro le falta un fragmento, Jen tiene el fragmento y Aughra le dijo que debía restaurar el Cristal. Creo que no hace falta ser un Premio Nobel de Física para deducir que lo que tiene que hacer es encajar el fragmento en el Cristal.

Quizá cuando Aughra le explicaba estas cosas, él estaba demasiado distraído con aquel chisme planetario. ¡Mira cómo giran todos esos planetas, Jen! ¡Míralos! ¡Ji, ji, ji, ji!

Sí, como héroe no vale un pimiento, pero el mundo de Thra no anda sobrado de bárbaros musculosos ni princesas guerreras para salvarlo de la oscuridad. Hay que tirar con lo que tenemos. Incluso si lo que tenemos son los posos del caldo de cultivo del que surgieron los elfos.

Al menos aún no se ha clavado el fragmento en un ojo.

-¿Será esto lo que llaman "supositorio"?

Jen echa a andar sin rumbo fijo hasta que la curiosidad le incita a acercarse a un agujero en una roca.

Retomando aquello que dije en la entrada anterior sobre las aventuras gráficas de Sierra, en King's Quest este sería el preludio de una muerte ridícula y atroz. Por suerte, Jen es el protagonista de una película de Jim Henson y no el héroe de un videojuego programado por una diseñadora sádica para una empresa que ganaba dinero extra dando pistas por teléfono.

Del hoyo asoma de sopetón una rabiosa bola de pelo con una boca enorme repleta de dientes. Si un critter y un tribble hubieran coincidido en un bar, tomado algunas copas de más, pasado la noche juntos y olvidado tomar precauciones, esta criatura podría ser su hijo.

Jen, sobresaltado, se cae de culo al barro. ¡Nuestro héroe!

¡Zuul!

¿O tal vez haya un héroe mejor?

Una figura menuda y encapuchada entra en escena. Para que el momento nos sobrecoja y reconozcamos su importancia, la música cambia de tercio y se pone en plan espiritual. Incluso el plano da para portada de un disco de Loreena McKennitt.

La figura recién llegada retira la capucha y descubre su rostro. ¡No puede ser! ¡Es otro gelfling! Una chica, a juzgar por sus rasgos femeninos (en los ochenta podíamos prejuzgar el género, al menos de las marionetas).


La joven gelfling se llama Kira, y por su aspecto me recuerda a una de las gemelas Olsen. Concretamente a la a la que tiene un trastorno alimenticio menos severo y no facilitó a Heath Ledger el cóctel de oxicodona, hidrocodona, diazepam, temazepam, alprazolam y doxilamina que lo dejó tieso.

Su larga cabellera rubia, casi blanca, con finas trenzas a los lados, y su delicado rostro ratonil, lindo a su manera élfica, dejan a Jen aturullado y deslumbrado. No obstante, a él no puede recordarle a ninguna de las gemelas Olsen, porque Padres forzosos se estrenó en 1987, cinco años después del estreno de Cristal Oscuro, y por aquel entonces las Olsen aún estaban de camino a la Tierra.

Aunque haber visto la película un millón de veces impide que este momento me sorprenda, lo cierto es que la revelación tampoco sorprendió a nadie cuando se estrenó en 1982. Kira sale en el póster, en el tráiler y en todo el material promocional del filme, así que era complicado que pasara desapercibida. Incluso Jim Henson la mostraba orgulloso en los reportajes previos al estreno y atizaba con ella a los periodistas que venían a preguntarle por su nuevo proyecto.

Por otro lado, desde el punto de vista de la historia, tampoco es tan raro que los skeksis se hayan dejado a más de un gelfling con vida. Están muy cascados y estos despistes son propios de la edad. Es como cuando tu abuela hace croquetas y confunde el pan rallado con la arena del gato. ¿Qué vas a hacer?, ¿enfadarte con ella y obligarla a comerse crudo al gato? Vamos a decir que no y dejar de hacer preguntas capciosas.

En algún punto del espectro de perversiones sexuales, entre los amantes de los elfos y los furros, están los tipos a los que les ponen cachondos los gelfling.

La colmilluda bola de pelo responde al nombre de Fizzgig y es la mascota de Kira y también su protector. Ella tranquiliza a su peluda mascota hablándole en un idioma extraño y luego se dirige a Jen utilizando el mismo idioma. O tal vez otro idioma distinto pero igual de extraño. A mí todo me suena a eslovaco. Jen tampoco entiende ni papa.

"¿Tú eres gelfling como yo?", pregunta el chico, doctor en biología.

"Sí", contesta ella, hablando en su mismo idioma.

Kira extiende su mano hacia Jen para ayudarle a levantarse. Cuando sus manos se entrelazan, sus mentes se funden en una sola y comparten una vida entera de recuerdos, conectando a un nivel emocional tan profundo que ya da igual que la película se ahorre el esfuerzo de desarrollar su relación romántica. Y que conste que no me quejo: siempre preferiré la magia a un repentino interés romántico recíproco.

"Estamos entremezclando sueños, compartiendo nuestros recuerdos", explica Kira.

Menos mal que ninguno de los recuerdos que comparten es demasiado bochornoso. ¿Os imagináis que Jen tuviera que dar explicaciones sobre aquella vez que se comió un trozo de sándwich que uno de los místicos tiró a la basura? ¿O que Kira tuviera que admitir que reutiliza trapos viejos como compresas porque nadie ha inventado aún las compresas higiénicas desechables? No hay necesidad de pasar esa vergüenza.

Por otro lado, tampoco podemos perder de vista que Jen y Kira son los últimos de su raza. Aun a riesgo de que las generaciones futuras acaben sufriendo una larga ristra de discapacidades físicas y mentales a causa de la endogamia, tienen la responsabilidad de repoblar Thra y garantizar la supervivencia de los gelfling. Da igual que no se gusten. Es un deber cívico.

Intoxicados por el consumo de setas, los gelfling conectan a nivel espiritual.

Jen empieza a hundirse en el barro, que trabaja a tiempo parcial como arenas movedizas por exigencias del guion. Pero podéis estar tranquilos. La profecía hablaba de un gelfling, sin especificar el género, así que Kira puede sustituirlo en caso de muerte prematura. ¡Adiós, Jen!

Ah, no, que estaría feo dejar que Jen se ahogase en el fango.

Por suerte para él, Kira tiene la habilidad de comunicarse con los animales y recurre a un híbrido de batracio y larva cuatro veces más grande que ellos para sacar a Jen del aprieto. Ella le dice que la criatura es un nebrie y acaricia el morro del animal sin miedo. Ooooh... ¿No os parece adorable?

No, esperad, "adorable" no es la palabra. Quería decir nauseabundo. Y las crías son tanto o más desagradables que la madre, un par de cadillos blancuzcos y purulentos que no tocaría ni con un palo.

Espero que estéis viviendo ya la magia.

Me salen verrugas en los ojos solo con mirar esta imagen.

En el Castillo del Cristal, los skeksis celebran un banquete en el que es difícil saber qué es más repugnante, si la comida o los modales de los comensales. La escena sirve a un doble propósito: incidir en la decadencia de esta raza de antiguos nobles y revolver el estómago a cualquiera que esté comiendo mientras ve la película.

A mí me recuerda a la cena en el palacio de Pankot de Indiana Jones y el templo maldito, solo que en lugar de sopa con ojos y sorbete de sesos de mono, hay larvas de nebrie y corretones tan crudos que echan a correr por la mesa.

Es maravilloso.

-¿Qué pasa? ¿Qué miráis? ¿Es que tengo comida entre los dientes?

Silencio incómodo.

Los garthim que atacaron al observatorio entran en el comedor cargando un saco en el que llevan a alguien atrapado.

El prisionero no es otro que Aughra, que sale hecha un basilisco e insulta y amenaza a sus anfitriones sin cortarse un pelo. "Lagartos putrefactos" y "pestíferos pasmarotes de pútrida pasta" son algunos de los halagos que les dedica; pero también les manga un adorno de la mesa como quien no quiere la cosa y les dice que el gelfling les obligará a arrastrarse como gusanos.

Por lo poco que sabemos de las criaturas que habitan este mundo extraño, debajo del vestido Aughra podría tener el par de testículos más grandes de toda la sala.

Toda la fealdad junta

Los skeksis ordenan a los garthim que encierren a la bruja antes de que les eche mal de ojo o se le caiga el ojo en el ponche.

"¡Volad, murciélagos del Cristal!", ordena skekZok, el Sumo Sacerdote. "¡Registrad la tierra! ¡Registrad las aguas! ¡Registrad los cielos!".

A falta de monos alados, buenos son los murciélagos, y al menos con estos no es necesario llevar un estúpido gorro dorado para darles órdenes. Eso sí, también se les ven los cables.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho... ¡Ocho! Ocho murciélagos del Cristal. Ja, ja, ja.

Los gelfling navegan en una canoa río arriba, rumbo al poblado podling donde Kira se crió. Ella canta una dulce canción cuya letra me fascina. La letra en cuestión es la "a".

Jen se une a la interpretación, siguiendo la melodía con su flauta. Quizá está intentando ganar puntos con Kira, pero no creo que el esfuerzo merezca la pena. Insisto: salvo que quieran condenar su raza a la extinción, no tienen más remedio que estar juntos.

Fizzgig gruñe para alertar a los gelfling. ¡Uno de los murciélagos del Cristal sobrevuela el río! Sus alas están tan descuajeringadas que es inconcebible que pueda mantenerse en el aire, pero lo hace. Porque es una marioneta.

Jen mira hacia arriba, se hincha de heroicidad y, como de costumbre, no hace nada de provecho.

Kira le dice que se tumbe en la canoa, saca una honda y derriba al espía alado de una pedrada certera. Le doy cinco estrellas.

"¿Qué era eso?", pregunta Jen.

Su paciente compañera le explica que era un murciélago del Cristal y que "lo que ellos ven lo ven también los skeksis".

¿Estamos seguros de que Kira no es la heroína de la que habla la profecía? No digo que Jen me caiga mal, pero el chaval no tiene ni pajolera idea de lo que está haciendo y carece de talentos útiles. En cambio, Kira es una chica resuelta que conoce el mundo que la rodea, puede comunicarse con los animales, tiene una puntería infalible con la honda y se parece a la menos mala de las gemelas Olsen. ¡No hay color!

Flute Hero.

Al llegar al poblado, caída ya la noche, los podling reciben a los jóvenes gelfling con entusiasmo.

Kira explica a Jen que fueron los podling quienes la adoptaron cuando los garthim convirtieron a sus padres en una bola rodante de excrementos. A pesar de que estos fraggles primitivos tienen una cara de tubérculo deforme que ni siquiera una madre podría querer y viven en un poblado de miserables chabolas de barro que sirve de cantera de esclavos para los skeksis, son la mar de majos. Así es como sobreviven los feos.

Los podling se reúnen bajo un mismo techo para para festejar el regreso de su hija adoptiva y la llegada de su nuevo amigo. Mientras comen y disfrutan de la música, Jen revela a Kira que su maestro le encomendó la misión de encontrar el fragmento del Cristal antes de que los tres soles se unieran en uno solo.

A esta unión le llaman la "Gran No sé qué", dice el muchacho, siempre tan preciso.

Sin embargo, pese a su gran sagacidad y perspicacia, Jen no sabe qué hacer con el fragmento.

Compartiría con vosotros mis sugerencias, pero todas conducen al mismo lugar profundo y oscuro.

Sabes que es una gran fiesta cuando no oyes nada de lo que te dicen y asientes a todo sonriendo.

La fiesta, por desgracia, pasa a estar animada de otra manera muy diferente cuando los garthim irrumpen en el poblado.

Mientras los horrendos insectos redecoran el lugar y capturan a los indefensos y despavoridos podling, Kira toma las riendas de la situación y saca a Jen corriendo de allí. O bien la chica cree que el destino del mundo depende de que cumplan la misión tan poco específica que Jen acaba de compartir con ella, o bien no quería tanto a su familia adoptiva como para quedarse y luchar por ella. Lo entiendo, es difícil querer a alguien a quien puedes sustituir por Mr. Potato y salir ganando con el cambio.

Cerca del límite del poblado, un garthim descubre a los gelfling tratando de esconderse detrás de unas plantas que apenas les llegan a la cintura (la idiotez de Jen es contagiosa) y carga contra ellos chasqueando sus pinzas. Solo la oportuna intervención del Chambelán, que detiene al crustáceo monstruoso con una simple orden, permite a los gelfling escabullirse y escapar sanos y salvos.

Empiezo a creer que el Chambelán trama algo... Pero su expresión taimada y su lenguaje corporal de buitre al acecho me dicen lo contrario. Debo de estar equivocado. 

Después de correr bosque a través hasta alejarse del peligro, Jen y Kira se detienen, exhaustos.

Presa de la frustración, Jen la emprende con el fragmento del Cristal y lo arroja todo lo lejos que puede.

No os alarméis. Las extremidades de Jen tienen la fuerza y consistencia de un espagueti cocido, así que es evidente que el fragmento no ha llegado muy lejos.

Kira observa que Jen tiene un rasguño en el brazo y, descubriéndonos una más de sus muchas habilidades, utiliza musgo para curarlo.

¡Por el amor de Seth! ¿Hay algo que esta chica no sepa hacer? Aparte de elegir novio, quiero decir. Y esto último ni siquiera es culpa suya. Tenía que escoger entre Jen y el fin de su especie.

Sí, yo también pienso que eligió mal.


Mientras le aplica la plasta musgosa, Kira consuela a Jen e intenta hacerle entender que lo ocurrido no es culpa suya. Solo porque supiera que un batallón de cucarachas mutantes propensas a la destrucción indiscriminada estaba persiguiéndolo, no significa que pudiera imaginarse que acabarían arrasando el poblado de los podling en el que se había refugiado, ¿verdad?

¿Para qué tomarse entonces la molestia de advertir a sus anfitriones de que corrían el riesgo de perder sus hogares y convertirse en esclavos de una raza de palomos infernales? Probablemente lo habrían echado a patadas del pueblo y Jen se habría quedado sin cenar. Un incordio, vamos.

Los gelfling pasan la noche juntos y amanecen abrazados sobre la hierba, tan adorables como solo pueden serlo dos marionetas con cara de roedor lampiño.

El cuchareo tardará un par de siglos en ponerse de moda. 

Sin haber desayunado aún, la pareja no tiene que caminar ni cinco metros para llegar casualmente a las ruinas de un antiguo asentamiento gelfling. Allí Kira recupera el fragmento del Cristal que Jen había tirado la noche anterior.

Mientras Kira se acomoda en un viejo trono cubierto de enredaderas y hojas secas (una de mis imágenes favoritas de la película), Jen hace la primera cosa útil desde que abandonó su hogar y examina los pictogramas que hay en una de las paredes.

"Esto es una escritura", dice Jen, condescendiente.

"¿Qué es una escritura?", pregunta Kira.

"Palabras que no se borran", contesta Jen.

La última línea de diálogo me parece de una genialidad tremenda, así que que pasaré por alto que Kira sea analfabeta. Quizá hubiera sido poco creíble que la comuna de patatas hippies también la hubiera enseñado a leer.

Los pictogramas explican, a modo de profecía para tontos, que será un gelfling quien utilice el fragmento para restaurar el Cristal Oscuro cuando se produzca la Gran Conjunción.

Los dos gelfling entienden que a Jen le corresponde ese papel. ¿Por qué a él y no a ella? Porque es lo que tiene sentido. Pese a que todos estamos de acuerdo en que Kira es infinitamente más competente que Jen (seamos claros: me he arrancado pelos de la nariz más competentes que Jen), también hay que tener en cuenta que él lleva preparándose para este momento toda su vida. Bueno, en realidad desde que su maestro le encomendó encontrar el fragmento del Cristal. De eso hace ya dos días. Kira, en cambio, solo ha tenido un día para mentalizarse. Esta diferencia es clave.

-¡Kira! Kira, mira esto. Ven a verlo. 

-No puedo. Creo que me he sentado encima de un chicle. Espero que sea un chicle.

El Chambelán sorprende a los gelfling mientras examinan el mural y les da un susto de muerte.

"¡Quedaos! ¡Soy amigo!", chilla con su voz estridente.

Hay que reconocer que sabe qué palabras utilizar para convencerte de que incluso una cita con el proctólogo es más apetecible.

El Chambelán jura y perjura que no les desea ningún mal. Incluso admite que el holocausto gelfling fue una metedura de pata provocada por el miedo a la profecía. También les ruega que lo acompañen al castillo para demostrarles que los skeksis solo quieren la paz. El hecho de que repita las palabras "por favor" un total de NUEVE veces refuerza la honestidad de su propuesta.

Kira opina que es una trampa, pero la decisión, por algún motivo *cof* patriarcado *cof*, depende de Jen. ¿Debería confiar en el instinto de la única amiga que tiene o en el pajarraco aberrante y retorcido que fue responsable de la destrucción de toda su raza? Es una decisión difícil.

-¡Jen, no!

-Hmmm...

-Jen, me cago en tu madre.

-No sé, Kira, parece majo.

Jen finalmente toma una decisión: coge a Kira del brazo y los dos ponen pies en polvorosa.

Aunque es cierto que las apariencias engañan, hay apariencias y apariencias. Mi regla de oro es que si parece el cadáver descompuesto de un animal y habla, es mejor no fiarse.

Como el Castillo del Cristal está en el quinto pino, Kira utiliza su don de lenguas para llamar a un par de taxis que responden al nombre de "zancudos".

Los zancudos son criaturas cuadrúpedas con cara de morsa albina del espacio exterior, piel mortecina y patas larguísimas que les permiten desplazarse a gran velocidad en cualquier terreno (siempre que el equipo de rodaje lo haya despejado previamente de obstáculos para que los especialistas no se tropiecen y se partan la crisma). Los sonidos que emiten suenan como flatulencias de hipopótamo.

De todas las marionetas de la película, los zancudos son las que menos me gustan. Sobre el lienzo, el diseño de Brian Froud es excelente, y no tendría inconveniente en colgar de la pared del salón una ilustración de los zancudos correteando por Thra (es mejor alternativa que las manchas y grietas en la pintura); pero el paso a la pantalla no acaba de funcionar. Mi principal problema es que, a diferencia de lo que ocurre con los skeksis o los místicos, no hace falta ser un hacha para imaginarse que hay un tipo sudoroso con zancos debajo del disfraz. Y desde luego tampoco ayuda que en los planos generales cante una barbaridad que los gelfling que llevan encima son marionetas-mochila grapadas al disfraz. A no ser que estés intoxicado por el alcohol o las drogas, se rompe la ilusión.

Hermosas bestias. No en esta imagen, claro.

De vuelta al Castillo del Cristal, la película nos conduce ahora a un laboratorio construido bajo la cámara sagrada. Este es el escenario del momento más estremecedor de toda la película. Hablo en serio. Si algún día os toca hacer de canguros de algún niño especialmente tocapelotas y no queréis que se aprovechen de vuestra buena voluntad una segunda vez, basta con que los peques vean esta escena para que luego sus padres los recojan traumatizados y marcados de por vida. No me deis las gracias, solo recordad quién os dio la idea.

En el laboratorio hay docenas de jaulas con pequeñas criaturas que gimen y gritan asustadas. ¿Para qué las querrán? Viendo el aspecto de los skeksis, es evidente que no van a utilizarlas para experimentar con cosméticos.

Una de las jaulas está ocupada por un aterrado podling al que le encantaría jugar, dejar sus problemas y disfrutar como en la canción de Fraggle Rock; pero, en lugar de eso, tiene concertada una cita para una espeluznante sesión de rayos UVA.

Estos son los dominios de skekTek, el Científico, al que podemos distinguir fácilmente del resto de avechuchos porque es el único que viste de blanco y se ha automutilado para instalarse prótesis de su propia invención: un minúsculo telescopio ocupa la cuenca de su ojo derecho, unos finos tubos transparentes cumplen las funciones que antes realizaba la yugular, e incluso sus extremidades son mecánicas. Apuesto a que tendría mucho éxito como peluche.

El Científico agarra al podling enjaulado por el gaznate y lo arrastra hasta una silla, sujetándolo con grilletes para que no se escape. Otros dos podlings ocupan asientos similares a izquierda y derecha de la víctima; uno de ellos está igual de asustado, pero el otro tiene el mismo aspecto que si se hubiera pasado toda la noche en vela viendo una maratón de películas de David Lynch.

"No te va a doler", dice el Científico, tan convincente como un anuncio de productos milagro. "Solo quiero vaciarte de toda tu esencia vital".

Ah, si solo es eso, adelante. ¿Dónde hay que firmar?

En este concurso, todos los participantes son perdedores.

El Científico ordena a uno de los esclavos que abra "el muro".

El aludido tira de una palanca en la pared y activa una silenciosa maquinaria que abre una de las paredes del laboratorio, proporcionando a los podlings maniatados en las sillas unas excelentes vistas a la sima ardiente que comunica con la cámara sagrada. Arriba, el Cristal permanece suspendido; abajo, la lava aguarda a que alguien caiga y se incinere vivo.

La luz del Cristal Oscuro se refleja en un espejo colocado a la altura de la ventana e ilumina con luz violácea la jeta del desafortunado podling que ocupa la silla central. El pecho del pobre bicho se infla y desinfla al ritmo de su respiración agitada, y, en cuestión de segundos, el rostro del pequeño tubérculo queda sometido a una liposucción tan eficaz que le pega la piel a los huesos, los ojos se le vuelven de un blanco lechoso y su pelo de estropajo encanece.

Un par de años trabajando en atención al cliente pueden hacerte lo mismo.

Chute lumínico de heroína.

Mediante esta perversa técnica, el Científico no solo convierte a los podling en zombis descerebrados y sumisos, sino que obtiene de ellos un elixir de esencia vital que rejuvenece a los skeksis. ¿Pod-Cola? ¿Skeksis-Up? Aún estoy buscándole un buen nombre.

La mala noticia es que los efectos de esta poción mágica apenas duran unos segundos, lo cual enfurece al Emperador, que no veía el momento de volver a atusarse las patillas sin dejar el peine lleno de pelos. La verdad es que rejuvenecido se da un aire a Rockefeller; y no me refiero al gran magnate americano, sino al cuervo con frac que formaba parte del plantel de marionetas de José Luis Moreno. Un Rockefeller vagabundo adicto al crack.

"¡Farsante! ¡Embustero! ¡Embrujador de esclavos!", insulta el Emperador a su esbirro mientras pone el laboratorio patas arriba.

Un rico vocabulario debería compensar los daños psicológicos provocados en los niños a causa del horror latente en cada segundo de metraje.

El Científico se disculpa y dice que para que el efecto sea duradero necesitan la esencia vital de un gelfling.

Por suerte para ellos, ahora los sirven también a domicilio. ¡Pida su gelfling ahora y llévese de regalo un tostador completamente gratis!

-Ah, juventud añorada... Ahora podré volver a utilizar expresiones como "a la cola, Pepsi-Cola", "nasti de plasti" y " efectiviwonder" sin que los chavales me pierdan el respeto.

Al llegar a las inmediaciones del castillo, Jen y Kira ven a los garthim que arrasaron el poblado donde ella vivía. Los monstruos están ya cerca de la entrada y llevan consigo a los podling capturados.

Kira no pierde ocasión de demostrar quién es aquí la auténtica heroína y espolea su montura. Jen, fiel a su línea de heroísmo contenido y mediocre, intenta disuadirla; pero ni siquiera en eso pone mucho empeño.

"Kira", dice sin moverse del sitio.

No me extraña que Kira decida ignorarlo. He olido pedos con más capacidad de disuasión.

Solo cuando la situación empieza a ponerse peliaguda, el muchacho corre en auxilio de su compañera.

Sin embargo, el intento de rescate es un absoluto fracaso, y los gelfling no solo no consiguen salvar a los podling de las garras de los garthim, sino que ven cómo esos mismos garthim arrojan por un precipicio a uno de los zancudos y descuartizan al otro en una salvaje melé de terror coleóptero.

Gran trabajo. Diez sobre diez. Bravo.

Cuando pienso en cine infantil, esta es la primera imagen que me viene a la cabeza.

Los cucarachos acorralan a la pareja de héroes frente a una de las grandes grietas que recorren el valle, y cuando ya no hay más espacio para retroceder, Kira agarra a Jen y salta con él al vacío.

Es entonces cuando descubrimos que Kira guardaba un último as en la manga.

"¡Alas!", exclama Jen al darse cuenta de que de que ya no se van a abrirse la cabeza contra el suelo porque su compañera ocultaba un par de alas de mariposa debajo del vestido. "Yo no tengo alas".

Ni capacidad de atención, ni inteligencia, ni valentía...

"Claro, tú eres un chico", le contesta Kira, como si fuera lo más normal del mundo.

Que os sirva esto de lección: las chicas siempre esconden algún secreto. Yo tuve una novia que se sonaba los mocos en los guantes.

-¡Mira, mamá! ¡Sin hilos!

A salvo de las garras de los garthim, la pareja descubre que puede entrar en el castillo a través de una oportuna gruta subterránea.

Kira dice que la entrada le da repelús (normal, porque es la boca de una cabeza de demonio esculpida en la pared), y por una vez es Jen quien demuestra una imprudencia suicida un poco de iniciativa y la anima a seguir.

"Tenemos que seguir", dice.

Es un argumento de peso. A mí me ha convencido.

Al menos los skeksis son sinceros en sus intenciones y no van colgando carteles por ahí con indicaciones como "Caramelos gratis".

Nuestros amigos se adentran en la caverna. Un olor a muerte lo invade todo; sospecho que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que vino un fontanero.

Enseguida vuelven a toparse con el Chambelán.

"No tengáis miedo", les dice el skeksis. "Estoy aquí para ayudaros".

Cuando yo lo escribo, no suena TAN mal; pero recordad que esas palabras salen del pico corvo de un polluelo repulsivo que habla como si estuviese planeando la forma más dolorosa de asesinarte y luego vender tus órganos en el mercado negro.

Los gelfling se quedan paralizados (puede que a los marionetistas les diera un calambre) y el Chambelán intenta llevárselos consigo por la fuerza.

Jen saca el trozo del Cristal y ataca al Chambelán, rajándole el dorso de la mano. En ese instante, la misma herida aparece en la mano de uno de los místicos. Pura casualidad, por supuesto.

Podría ser una cagada de paloma que ha tenido una mala digestión.

Enfadado y herido en su orgullo, el Chambelán no se anda con subterfugios.

"¡Gelfling, muere!", grita.

Tampoco es que su aspecto de corneja desplumada fuera una gran tapadera.

De un zarpazo estructuralmente certero, el skeksis provoca que una parte del techo se desplome sobre Jen, convirtiéndolo así en un potencial hallazgo arqueológico para generaciones futuras; un ejemplar de heros inutĭlis un poco abollado, pero por lo demás en buen estado.

Dando a Jen por muerto, el Chambelán se presenta con Kira en la sala del trono y la utiliza como moneda de cambio para recuperar su rango y, lo que es más importante, su ropa. Cuanto más cubra ese cuerpo de pichón raquítico que tiene, mejor dormiremos todos esta noche. Ya es bastante difícil conciliar el sueño con este calor como para encima tener que soñar con rapaces desnutridas de otro mundo.

-Traigo una chica. Aceptadme.

El Sumo Sacerdote, skekZok, propone matar a Kira para "contrarrestar la profecía"; pero no todos los skeksis comparten la opinión del estamento religioso. En particular, el Científico recuerda al Emperador que necesita la esencia vital de la chica si quiere volver a dormir del tirón sin levantarse a mear cada dos horas.

El Emperador toma la decisión más inteligente y a su vez más traumática para los niños: primero extraerán el mojo de la hembra gelfling y luego la ejecutarán.

Supongo que no sería una cinta infantil de los ochenta si no hubiera tortura y muerte. Aun así, tenemos que agradecer que ninguno de los presentes sugiera hacer un pastel con el cadáver de la chica cuando todo esto haya terminado. Además, un guiso sería más apropiado.

Un buen líder es aquel que se deja aconsejar y luego hace lo que le sale del higo.

Excitado ante la oportunidad de contar con un conejillo de Indias tan singular, el Científico lleva a Kira al laboratorio. Allí, al igual que hizo con el podling, la ata a una de las sillas y la somete a los perniciosos rayos UVA del Cristal Oscuro.

Pronto el Emperador rejuvenecerá y podrá presumir de estar en la onda de nuevo, igual que este blog.

He mentido: este blog nunca estuvo en la onda. Ni siquiera sé cuál es la onda. Pero imagino que estar en la onda exige no escribir en un blog y evitar expresiones como "estar en la onda".

Por Osiris y por Apis, miradme bien, miradme bien...

Jen asoma la cabeza entre los cascotes y, ya sea porque ahora tienen algún tipo de conexión telepática con su compañera o porque se ha leído el guion, tiene la certeza de que Kira está en peligro y le grita que se defienda y luche. Él está demasiado ocupado afianzando su incompetencia para ayudarla.

Tampoco es que la situación de la muchacha sea tan grave. Para empezar, podría probar en cerrar los ojos en lugar de mantenerlos abiertos de par en par. Ya sabéis, por aquello de evitar el rayo de luz maléfico que apunta a su jeta. Pero Aughra, que también está allí atrapada, tiene una idea mucho más divertida: que Kira utilice sus extraordinarias dotes de comunicación verbal para incitar a los animales enjaulados a rebelarse.

KAMALEAAAAAA!", grita la chica.

Los animales rompen sus endebles jaulas sin sistema de cierre seguro y se arrojan como hámsteres rabiosos sobre su carcelero, haciéndole tropezar y precipitarse con un grito desesperado al pozo de fuego que hay bajo la cámara sagrada.

Antes de que nos dé tiempo a celebrarlo, la película nos devuelve con los místicos y vemos a uno de ellos desvanecerse en un fogonazo, como si unas llamas invisibles lo hubieran envuelto y engullido en apenas un instante. Al menos fuimos felices durante casi dos segundos.

Los demás místicos se encogen de hombros y continúan su peregrinación hacia el castillo. A juzgar por la ausencia de reacción, el finado no debía de importarles demasiado. A lo mejor era de esos que nunca ayudan en casa y siempre dejan el baño sucio. Todos hemos convivido con alguien así y deseado verlo morir envuelto en llamas.

¡Toma ya! ¡Te lo tienes bien merecido, pajarraco inmun...! 

Jope.

Mientras su media naranja termina de rescatarse a sí misma y habla con Aughra sobre la Gran Conjunción, Jen consigue salir de entre los escombros, decidido a coger el toro por los cuernos.

A mí me parece que este es buen momento de repasar los logros de Jen desde el inicio de su viaje:
  1. Se dejó atrapar por unos hongos.
  2. Eligió el trozo de cristal correcto porque sonó la flauta. Literalmente.
  3. Escapó de los garthim mientras el observatorio de Aughra ardía.
  4. Volvió a huir de los cucarachos mientras capturaban a los indefensos podling que lo habían acogido.
  5. Tiró el fragmento del Cristal.
  6. Leyó una profecía que no requería mayor explicación y que no habría necesitado leer si hubiese prestado más atención a Aughra.
  7. Huyó del Chambelán.
  8. Se quedó parado mientras los garthim desmembraban al zancudo que lo trajo hasta el castillo.
  9. Fue sepultado vivo.
Supongo que no debería sorprendernos que ahora se equivoque de camino y acabe en un agujero oscuro lleno de garthim. Se tercia otra retirada estratégica.

Hay días en los que es mejor no levantarse de la cama. Jen les llama días de la semana.

Jen, aún temblando por el esfuerzo de su última fuga, y Kira, bastante desmejorada a causa del efecto del Cristal, llegan desde extremos opuestos a la cámara sagrada y se asoman a ella desde sendos balcones.

Las miradas de Jen y Kira se encuentran.

Kira, piensa él.

Jen, piensa ella.

Saben que este es un momento muy especial porque rara vez utilizo la palabra "sendos".

En el piso inferior, los ocho skeksis supervivientes se congregan alrededor del Cristal Oscuro. Están tan pendientes de la Gran Conjunción y sus rituales infaustos que ni siquiera echan de menos a su colega el Científico. ¿Por qué preocuparse? El Científico solo estaba a cargo del gelfling que podría arruinar sus planes de dominación eterna. Seguro que su ausencia tiene alguna explicación. Puede que esté torturando animales, engrasando sus prótesis o escribiendo una lista de los "10 oscuros secretos de los Teleñecos que nadie se atreve a contar" para publicar en alguna página web de contenido viral (el primero es que Gustavo no nació siendo una rana).

-¡Kira, actuaré de inmediato!

-¡Me dejas de pasta de boniato!

Por desgracia, los simpáticos gruñidos de Fizzgig advierten a los skeksis de la presencia de los gelflings. A la orden del Emperador, docenas de garthim acuden para aniquilarlos.

Jen, acorralado, se arma de valor y salta sobre el Cristal desde el balcón..., con tan mala pata que se le cae el fragmento al suelo. You had one job...

El Emperador se abalanza a por el fragmento, pero Fizzgig le muerde la mano antes de que lo coja. El skeksis, furioso, arroja a la "bola peluda" al pozo de lava. Por suerte, la adorable mascota cae sobre el espejo que utilizaba el Científico para reflejar la luz del Cristal y se salva de morir calcinada. Una cosa es que los niños sientan miedo, y otra, matarlos de pena y desayunar cada día con una nueva demanda por daños morales.

Kira aprovecha esta distracción y desciende desde el balcón planeando con sus alas de mariposa para recuperar el fragmento de cristal.

Los skeksis acorralan a la muchacha y cierran poco a poco el círculo en torno a ella, como buitres hambrientos alrededor de una presa moribunda o críos alrededor del último sándwich de Nocilla en una fiesta de cumpleaños, esperando ansiosos el momento oportuno de hincarle el diente.

Si tenéis hijos pequeños y les dejáis ver esta película, es probable que a estas alturas tengan la cabeza escondida detrás de un cojín. Pero si no es así, fijaos en su cara durante esta escena y memorizad su expresión. Esa es una cara de estrés y ansiedad. A partir de ahora podréis utilizar este conocimiento con aquellos niños a los que apreciéis de verdad para prevenir trastornos como los que genera esta película.

"¡Cuidado, Kira!", dice Jen.

Ahí acaba su aportación para salvarla.

Esta escena me hace hiperventilar. ¿Dónde hay una bolsa de papel cuando la necesitas?

Jen ruega a Kira que entregue el fragmento a los skeksis para salir de allí con vida, porque nuestro héroe tiene claras sus prioridades y perpetuar su especie está muy por encima de salvar un mundo yermo y ruinoso habitado por seres de pesadilla.

Kira dice que verdes las han segado y lanza el fragmento a Jen en el mismo instante en que el puñal del Sumo Sacerdote desciende sobre su espalda y se le clava en el romboide mayor, hiriéndola de muerte.

Esta puñalada tiene la portentosa capacidad de viajar a través del tiempo, porque me duele en toda la infancia.

-Tienes un bichito en el hombro, deja que te lo quite...

Pero Kira no está muerta. Aún no. La muchacha alza la cabeza buscando a Jen y, con su último aliento, pronuncia su nombre. El de él, no el suyo; si dijera su propio nombre, sería absurdo. Yo lo haré en mi lecho de muerte para despistar a mis seres queridos.

"Oh, Jen...", dice la muchacha, esperando quizá que el aludido se sienta un poco culpable y haga algo a derechas para variar.

Luego cae fiambre en medio del círculo de skeksis.

Muere igual que vivió: rodeada de criaturas horrendas.

Los skeksis elevan la mirada hacia el único gelfling superviviente, asustados e implorantes. Quizá les convendría haber asesinado menos y negociado más. Una bonita casa en las afueras a cambio de olvidarse de la profecía y dejarlos en paz hubiera sido un buen trato.

Los tres soles se unen en el cielo azul y un rayo de luz cegadora desciende hasta el Cristal Oscuro. ¡Es la Gran Conjuntivitis!

Jen alza el brazo en el que sostiene el fragmento, pega un berrido y clava el fragmento en el hueco del Cristal con todas sus fuerzas de elfo anémico. El puzle era para niños de 2 a 4 años.

¿Podría decirse que Jen es una marioneta del destino?

Un estallido de luz blanca derriba a Jen y lo arroja al suelo como si fuera un muñeco de trapo. O, mejor dicho, literalmente como a un muñeco de trapo.

La luz blanca ilumina el Cristal Oscuro y este deja de ser... bueno, oscuro. Ahora parece una enorme bombilla LED de un blanco neutro. Ideal para una sala de estudio, no tanto para una cámara sagrada.

El Cristal lo ilumina todo y resuena con fuerza por todo el castillo. Los skeksis se cubren los ojos y los oídos. Los garthim, cascarones vacíos ahora que la magia oscura que los sustentaba se ha desvanecido, se desmoronan. Los podling esclavizados recuperan su fuerza de voluntad, aunque siguen siendo igual de feos.

Al mismo tiempo, las paredes del castillo se agrietan y derrumban revelando poco a poco la gloriosa maqueta de una fortaleza de cristal. Hay que ver la de mugre y roña que se acumula después de siglos de descuidar las tareas de limpieza.

Jen, llorando desconsolado, abraza el cuerpo inerte de Kira, no vaya a ser que por despiste nos alegremos un solo minuto de que haya salido cumplido su misión.

-Victoria. Yuju.

Los místicos, que se habían parado unos minutos en la cafetería, llegan por fin a la cámara sagrada para representar el último acto de esta función.

Mientras los skeksis corretean frenéticos por la sala como pollos sin cabeza, los místicos forman en círculo alrededor del Cristal.

Ocho rayos de luz se proyectan desde el Cristal restaurado a los cogotes de los místicos, atraviesan sus cabezas melenudas y salen despedidos por los ojos de cada uno de ellos en dos haces más pequeños que alcanzan a los skeksis, dejándolos inmóviles.

Un, dos, tres... ¡El escondite inglés!

Los skeksis dan marcha atrás y retroceden paso a paso hasta pegar sus panderos de pájaro sifilítico a los místicos. Una luz celestial los envuelve a todos y ambas razas se funden en una sola.

Ante los ojos atónitos de Jen se elevan ahora ocho figuras luminosas y espectrales que flotan en el aire y van peinados como la novia de Frankenstein. ¡Son los urSkeks!, seres de otro mundo que, en el transcurso de un largo viaje a través del universo, decidieron hacer una parada en Thra de camino a Albacete.

O eso nos cuentan en los cómics precuela. La película no explica un carajo.

"Lo que fue deshecho y partido los dos serán en uno reconstruido", dice Aughra desde un balcón. La gramática no es su fuerte.

Jen coge a Kira en brazos y se acerca a los seres celestiales, quizá para pedirles la hoja de reclamaciones.

"Hace muchas eras, llevados por la arrogancia y el error, destrozamos el Cristal puro y nuestro mundo se dividió", explica uno de los urSkeks sin mover los labios (o bien es telépata, o bien ya no quedaba presupuesto para animarle la boca). "Tu valor y sacrificio han vuelto a integrarnos, restituyendo el verdadero poder del Cristal". Y refiriéndose a Kira, el urSkek añade: "Consérvala a tu lado, porque ella es parte de ti".

Eeeeh... Eso de conservarla está bien ahora, pero ¿y en unos días cuando el cadáver se ponga pocho y empiece a oler? ¿No será un poco raro?

Menudencias. Antes de regresar a su planeta, los urSkeks resucitan a Kira y encomiendan a la pareja el cuidado del Cristal.

Me encanta su pelo. Parecen zanahorias recién sacadas de la tierra.

En el exterior, pastos verdes rodean el castillo, un río de aguas cristalinas recorre la profunda grieta que dividía la tierra antes yerma, y el arcoíris se dibuja en el cielo azul. Si viera a Julie Andrews y Judy Garland cantando y danzando entre las flores, no me sorprendería.

El equilibrio se ha restaurado y el mundo vuelve a ser como era hace mil años, fértil y armonioso.

Y todo gracias a unos alienígenas raros.

Fin.

El valle se ha revalorizado. ¡Aleluya!


Nunca habrá otra película como esta. Y no porque ya no pueda hacerse (con la tecnología actual absolutamente todo es mejorable), sino porque, aunque se hiciera, ya no sería un concepto original ni tendría el mismo valor desde el punto de vista técnico y artístico. La magia de las marionetas, los enanos disfrazados y las pinturas mate vivirá por siempre, pero encapsulada en el pasado.

No obstante, quizá la serie de Netflix consiga crear su propia magia. Todo lo que se ha mostrado hasta la fecha tiene buena pinta, y como poco la serie dará a conocer la película de Jim Henson a un público más joven que llenará las redes sociales de memes irrespetuosos y fotos de cosplays provocativos. Si hay algún padre irresponsable, puede que incluso traumatice a nuevas generaciones de niños.

Un hombre puede soñar...

9 comentarios

  1. Solo puedo aplaudir ante tan maravillosa reseña. Es todo un placer leerte, tanto por tu maravillosa prosa como por el enorme interés que le pones. En fin, muchas gracias por este excelente trabajo. Como dije en la anterior entrega, fue una grata coincidencia que viera la peli no mucho antes. Asi la tengo fresquita y me río de los detalles que resaltas. Y toda la razón, Jen es un paquete de cuidado. A ver como sale la serie que prepara Netflix. Un saludo y hasta la proxima!!!

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  2. Jen y Kira muestran la diferencia entre un Elegido y un Héroe.

    Jen es un Elegido. El Elegido se ve arrastrado a los acontecimientos, no elige enfrentarse los villanos, estos van a por él. El Elegido está protegido por profecías, guionazos y Deux Ex Machinas, consigue el objetivo que se le ha asignado sin importar lo incompetente que sea o lo débil que sea comparado con el villano.

    Kira es un Héroe (Heroína en su caso). El Héroe elige enfrentarse a los villanos casi siempre por voluntad propia, elige tomar el riesgo. El Héroe depende de sus propias habilidades, de su ingenio y un poco de la suerte pero sabiendo aprovecharla. Los Héroes no tienen al Destino de su parte, es probable que mueran consiguiendo su objetivo o que mueran en el intento sin conseguirlo.

    ¿Quien es más eficaz? El Elegido, este ganará si o si.

    ¿Quien es mejor? El Héroe, sin duda, su victoria es más satisfactoria.

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  3. Como siempre excelente artículo, una gran reseña de una película de mi infancia.
    Ahora que te leo me puse a pensar, ¿en realidad era necesario un Gelfling?, como se lleva la trama nada indica que un Gelfling sea NECESARIO. Es solo llevar una piedra y unirla a la otra, cualquier está calificado. (¿o yo me perdí de algo?
    En otro lado, los místicos compartían su existencia con los cuervos... ¿los dejaron gobernar con terror y sadismo tanto tiempo? no sé, pudieron suicidarse y así acabar con los opresores y así el camino estaría libre hasta el cristal oscuro.
    Jen, si es un bueno para nada pero tiene carisma. (una muy especial)
    Gracias Señor de la brocha, aplauso de pies por tan genial cierre.

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  4. No sé si será por lo mucho que significa esta película para mí (es de las primeras que recuerdo ver en el cine, si no la primera), pero estas dos entradas me han parecido de tus mejores trabajos, los pies de foto mantienen un nivel acojonante.

    La calidad de imagen de las capturas es impresionante, voy a revisar si mi versión es la restaurada, y si no lo es ponerla en busca y captura.

    "En algún punto del espectro de perversiones sexuales, entre los amantes de los elfos y los furros, están los tipos a los que les ponen cachondos los gelfling.
    "

    Eeeestooooo he de decir que de crío a mí me parecía preciosa, pero también me enamoré perdidamente de Sheila, la de la serie de dibujos de D&D, así que puede que lo que tenga sea alguna filia rara con las mujeres encapuchadas. Me quedo más tranquilo.

    "-Traigo una chica. Aceptadme."

    Utilicé una frase parecido para ingresar en la asociación de Magic the Gathering de mi ciudad; me hicieron presidente.

    ¡Espero leer comentarios de la serie de Cristal Oscuro (y que no nos den ganas de saltar de un puente)!

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  5. JoakinMar: ¡De nuevo eres el primero en comentar! Muchas gracias por todo. Te has ganado un pin imaginario con un dibujo del Chambelán tocando el ukelele.

    Anonimatus: Tendría que haber explotado esa diferencia que comentas en estas entradas, pero ya es tarde. ¡Tarde! Será mejor que lo queme todo y vuelva a empezar.

    José Correa: ¡Gracias! Tiene que ser un gelfling el que restaure el Cristal porque… eeeh… ¿son los únicos seres en todo el mundo de Thra con capacidad mental y apéndices adecuados para realizar la inserción del fragmento? No, la verdad es que no cuadra.

    El problema de los místicos es que son unos zánganos ablandabrevas.

    Claudio Vosco: Muchas gracias. De momento estoy satisfecho con cómo han quedado las entradas. Dejé un primer borrador hecho hace años, pero el resultado final es diferente en un 80 %.

    La calidad de las capturas se la debemos a @mkhoen. Fue el que me dijo que empezase a guardar las imágenes en PNG para que Google no redujera su calidad, o al menos no de forma tan perceptible como cuando utilizas el formato JPEG. Las imágenes ocupan más, pero merece la pena.

    No pasa nada por enamorarse de uno de estos bichos cuando eres un crío. Es un amor tan asexual que resulta inofensivo.

    Visto el escaso éxito de estas dos últimas entradas (al menos en comparación con las más recientes de Juego de Tronos, tengo que pensarme seriamente si escribir sobre la serie. La razón por la que escribo en el blog es para recibir alguna clase de feedback, el que sea (opiniones, críticas positivas o negativas, anécdotas…), y cuando el resultado es este… de lo que me entran ganas es de seguir escribiendo relatos a mi bola.

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  6. Cuando baño a mi cuervo se queda super feo. Al verlo me recordaba a algo y no sabía a qué. Hasta que gracias a ti he sido consciente de que es clavadito a un skeksi XD

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  7. De pequeño no vi esta película, y ahora de grande seguía sin conocerla, y es que no me ha gusta este genero de películas más enfocadas al público infantil (eso dice la teoría). Pero fue empezar a leer tu artículo de la primera parte y entrarme una ganas tremendas de ver la película aún sabiendo que no me iba a gustar, pero es que realmente me ha gustado mucho cómo está escrito tu artículo, de los mejores que recuerdo en tiempo, así que tomé la decisión de parar de leer tu entrada a la mitad y mirarme la película y tal cómo pensaba no me ha gustado. A mi principalmente me gustan las buenas tramas originales y los personajes carismáticos, básicamente lo que brilla en su ausencia en este film. Me arrepiento de haber visto la peli? No, ni mucho menos, gracias a eso he podido disfrutar mucho más de tu resumen, una auténtica maravilla del humor que a mi me gusta. El loco que esta mañana estaba riendo sólo en el tren de camino al trabajo era yo, no os asustéis. Por favor sigue escribiendo sobre las cosas que más te gustan porqué las entradas te que quedan realmente redondas.

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  8. Es una pena que los comentarios sobre películas no tengan el éxito esperado, e encanto tu comentario sobre la amenaza fantasma y espero impaciente a que saques la segunda entrega, porque la vas a sacar? verdad??!! verdad????!!!!

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  9. Aco: No puedo parar de reír pensando en tu feo cuervo mojado.

    Pons: Ooooh. ¡Mil gracias! Siento que la película no te gustase, pero me alegro de que al menos hayas sacado algo positivo de ella y te hayas reído leyendo estas bobadas que escribo.

    Ghortaur: El momento de ponerme no veo. Visualizarlo necesito, pero nublado me hallo por el Lado Oscuro.

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