25 de octubre de 2015

Bioman (Choujuu Sentai Liveman): La transformación demoníaca de Obular

¿Otro episodio de Bioman? ¿Y en Halloween? ¿Qué sentido tiene eso? Mucho, os lo aseguro.

El episodio que voy a comentar hoy me traumatizó cuando tenía seis años. Corría el verano de 1990, y al verlo, me quedé aterrado, espantado y espeluznado. Sus imágenes se convirtieron en pesadillas recurrentes de mi infancia y quedaron indeleblemente grabadas en mi retina.

La sensación de horror frío que sentí aquel verano noche tras noche me hubiera inspirado para escribir novelas lovecraftianas si no hubiera estado ya suficientemente ocupado completando los Cuadernos Rubio.

Hoy, en un ejercicio de cura psicológica, reviviré la pesadilla con vosotros. Ahora nos reímos, sí, pero entonces no tenía ni pizca de gracia. Un crío no se puede pasar toda la noche pidiéndole agua a sus padres como excusa para no estar solo en la oscuridad.


Empezamos con una plano exterior de la estación espacial del Ejército de los Súper Cerebros, es decir, una maqueta colgada de un hilo delante de una pintura mate del planeta Tierra. Tiene su encanto, creedme.

Desde esta portentosa base de operaciones, gente perversa y vil planea la conquista del planeta; objetivo que pretenden alcanzar enviando esperpentos aberrantes a causar estragos en la única ciudad protegida por nuestro trío heroico una vez a la semana. Con lo efectivas que eran aquellas navecitas que salían en el primer episodio...

El Doctor Obular, al que recordaréis como el canijo diabólico con pajarita de payaso, presenta al Gran Doctor Bias un cuaderno (bienvenidos a la era espacial) con los detalles de su último experimento.

El líder de las fuerzas del mal pone el proyecto por las nubes y aplaude que el Doctor Obular tenga los huevos de ser su propio sujeto de pruebas. "Esta es la última vez que veré esta cara", le dice. ¿Presenciaremos el nacimiento de otra Bella Bestia Kemp? Espero que no, aún no he limpiado del todo las salpicaduras de café de mi pantalla.

-Jamás pensé que me haría con las memorias del Chino Cudeiro.

En Japón, de noche, una chica está estudiando en su cuarto, haciendo ejercicios de matemáticas con un bolígrafo que lleva una muñequita de PVC empalada (ya sé en qué no querría reencarnarme jamás), cuando un engendro inmundo se acerca sigilosamente a la ventana. Y no, no me refiero a una de esas palomas que te dejan el alfeizar hecho un asquito.

El viento agita las cortinas, la chica se levanta asustada y, de repente, ¡BAM!, la garra del monstruo la agarra a duras penas, porque el actor embutido en el disfraz de bestia cerebral no debe de ver tres en un burro. Los detalles son lo de menos. Esta secuencia está rodada tan bien como la de cualquier película de terror de los años ochenta. ¡El alarido de terror se oye en lo alto del monte Fuji espantando a los gorriones!

El monstruo ciclópeo arroja a la chica a la cama (¿cómo?, ¿sin invitarla antes a cenar?) y le dispara al jeto una jeringuilla que está unida por un tubo a las botellas que le sobresalen de las hombreras mecanizadas ochenteras, inyectándole un mejunje verde que dudo que sea licor de manzana.

Un letrero en japonés nos presenta a la segunda bestia cerebral de la serie: UIRUSDZUNO. Lo escribo en mayúsculas para que os parezca más amenazante. A mí me suena a marca extranjera de refresco.

Ni su mamá lo quiere.

Algo más tarde, pero esa misma noche, un chaval está haciendo el moñas por la calle, dando puñetazos al aire como si fuera el "prota" de Hajime no Ippo, cuando aparece Uirusdzuno y le inocula su ponzoña química.

Cualquier otro saldría espantado ante semejante aparición apocalíptica, pero el chico agarra un banco, lo levanta en vilo y arrea con él al bicho mutante. ¿Estaremos ante el nacimiento de un nuevo defensor de la justicia? Si es así, quiero ser el primero en proponer su nombre: ¡Bankuman! (バンクマン).

-Oiga, ¿a dónde va con ese banco? Que eso es para sentarse. ¡No sea cafre!

Por desgracia para Bankuman, Uirusdzuno ha alcanzado el nivel de resistencia Bud Spencer gracias a una dieta rica en judías y pollo asado, y aguanta el tipo.

Bankuman cae K.O. al suelo y, tras un corte tan sutil como un piano de cola cayendo desde un sexto piso, le sale una pústula nauseabunda y palpitante en la cara. El maquillaje es muy de serie B, pero aun así da mucho asquete. No es precisamente la clase de imagen que uno esperaría ver en una serie infantil. Desde luego no la veíamos en Los Pequeñecos.

El Doctor Obular sale de detrás del monstruo (qué bien escondido estaba; claro, como es tan pequeñín) y explora a la víctima, palpando la patata caliente que le ha crecido en la cara sin guantes ni nada. Obular está la mar de contento con el resultado. Yo siento náuseas.

Viscoso, pero sabroso.

Pilotando sus motos (Moto Machines), los miembros del escuadrón Bioman llegan al lugar del segundo ataque y se preparan para el combate. Alguno pensará que los malos tienen muy mala pata, que ya es casualidad que de todas las calles que hay para patrullar, vayan los Bioman y escojan esta. Y yo estaría de acuerdo si no fuera porque de todos los países que el Doctor Obular podría haber elegido para buscar sujetos de prueba, ha escogido Japón y, además, se ha plantado directamente en la ciudad donde viven nuestros héroes. Es más bien un caso típico de imbecilidad supina del villano de turno.

El Doctor Obular y Uirusdzuno ponen pies en polvorosa, pero antes de largarse, la bestia cerebral da un zurriagazo de energía a nuestros héroes, provocándoles el baile de San Vito.

Sólo el Halcón Rojo consigue recomponerse a tiempo del porrazo y dispara su Pistola Metarrayo contra el monstruo, reventando una de esas botellas que le brotan de los hombros cual champiñón riojano. Los malos escapan, pero al menos los héroes consiguen una muestra del fluido transformante para examinarla en el laboratorio con su Quimicefa.

El auténtico Halcón Callejero... y sus heroicos amigos.

En la Gran Tortuga, la base submarina del escuadrón Bioman, la robota sexy Colon explica al trío heroico que el potingue que inyecta la bestia cerebral a sus víctimas es un virus que cambia el cuerpo humano recubriéndolo de una costra informe y pulsante que yo no tocaría ni con un palo. Por suerte, Colon dice que puede sintetizar un antídoto, quitando toda la tensión al asunto.

Aprovechando el descanso, Yuusuke cuenta a sus amigos que hace dos años coincidió en el gimnasio de la Academia con el Doctor Obular, cuando este aún se hacía llamar Gou y no andaba por ahí en malas compañías. En el flashback, Yuusuke, que presume de ser un joven recio y garañón, recomienda al chiquitajo que haga un poco de ejercicio para incrementar sus posibilidades de comerse una rosca, y Gou se ríe en su cara, diciéndole que el cuerpo humano es una piltrafa birriosa y endeble, y que puede mejorarse... con un virus. Yo no lo veo nada claro. Tal vez si fuera con lombrices súper-inteligentes...

Yuusuke llega a la conclusión de que el Doctor Obular quiere transformar su propio cuerpo, aunque ello le cueste su humanidad. Tampoco me extraña. Digo yo que habrá a quien le guste un japonés imberbe y escuchimizado de metro cincuenta de altura y cuarenta kilos de peso vestido como un fantoche, pero os desafío a encontrarlo. En eDarling y Meetic yo no lo encuentro, eso os lo adelanto.

Grease lightning!

Nuestros héroes, vestidos con sus ropas de civiles (que sólo son un poco menos ridículas que sus uniformes de patrulla), salen al bosque y, de pronto, se plantan sin ton ni son en un laboratorio, donde encuentran a Uirusdzuno metiendo en vena el virus de marras al Doctor Obular.

La estampa es de nuevo espeluznante, porque el tipo tiene cuatro tubos injertados en la cara y suda a chorros mientras grita como loco que le infecten más, que él va a tope con la infección vírica. Os aseguro que, excepto por el ridículo monstruo de goma, es una imagen de pesadilla, algo como salido del departamento de diseño de producción de Hellraiser si hubieran tenido el presupuesto irrisorio de una serie de televisión japonesa.

Liposucción de carrillos.

Los jimmers, aquellas masillas con cresta tan salerosas, atacan al escuadrón para dar tiempo a Obular a tomar las de Villadiego y completar su metamorfosis.

A Jou le arrean tal trompada que sale volando por una ventana, haciendo añicos el cristal, y va a parar a lo alto de un monte (¿?), desde donde rueda colina abajo. Haciendo uso de su agilidad circense, el chico frena su caída golpeando un árbol con los omóplatos. Junto a él encuentra despatarrado al Doctor Obular, que tiene cara de haberse ventilado una cabeza de ajo en mal estado.

Obular está, efectivamente, muriéndose a chorros y ruega que le ayude. Jou tiene un flashback de apenas dos segundos en el que alguien a merced del oleaje sostiene un cachorrito sobre su cabeza para evitar que muera ahogado. Voy a suponer que a Jou no le da por recordar momentos no relacionados con la trama y que ese alguien es Gou, o sea, el Doctor Obular antes de ser el Doctor Obular.

Jou se echa al villano moribundo a la espalda como si fuera un vulgar saco de patatas y tira pa'lante.

A este cristal le quedaba un solo día para jubilarse.

En ese momento, Yuusuke y Megumi llegan a la carrera y se quedan con esta cara O_o al ver a su amigo ayudando al enemigo. Luego Yuusuke está como è_é y Megumi se pone en plan T__T, y no tardan en recordar a Jou que hace dos años Obular, Mazenda y Kemp cosieron a tiros a sus dos mejores amigos antes de huir al espacio en un cohete y unirse al ejército del Gran Profesor Bias, arrasaron la Academia sin dejar piedra sobre piedra y asesinaron al profesor Hoshi. Mira que son rencorosos... ¿No es mejor pasar página? ¡Eso ocurrió hace ya un episodio, deberían vivir el presente!

Yuusuke no se anda con chiquitas y arroja a Obular al suelo, muy dispuesto a darle una tunda de padre y muy señor mío aprovechando que ya está hecho una guiñapo y no puede defenderse. Así se las gastan los héroes de Japón.

Jou le pide que refrene sus impulsos atávicos y trata de explicar, flashback mediante, que Gou en realidad es un alma de la caridad, porque cuando él ingresó en la Academia lo vio echarse al mar para salvar a un perrito olvidándose de que ni siquiera sabía nadar. Jou los salvó a ambos y luego compartieron un momento muy ñoño en la playa en el que conectaron a nivel espiritual o algo que suene igual de hippy.

Por cierto, tengo que decir que el cachorro en cuestión me recuerda a una mascota de juguete que tuve cuando era un crío. Era un perrito a pilas que caminaba tres centímetros, se paraba y ladraba, por ese orden. No hacía nada más, pero yo estaba loco por él. Eso sí, a diferencia de mi perrito, el que arrojan al mar en este episodio no era de juguete. El equipo de producción utilizó un cachorro de verdad. ¡Solo en Japón!

No es el momento de hacer aguadillas, ¿verdad?

A pesar de todo, a Yuusuke no se le ablanda el corazón. Después de dos episodios esquivando explosiones para salvar su tupé, le traen sin cuidado el pasado y los cachorritos, y no cree que sus enemigos puedan redimirse, así que mantiene su plan de tronchar el esternón al Doctor Obular.

Para bien o para mal, un nuevo ataque de los Jimmers permite a Jou escapar con su amigo/enemigo, al que lleva a caballito hasta la ribera de un río.

Gou, que está sudando a chorros, pide agua, y Jou va corriendo a por ella, recogiéndola con una lata de sardinas que encuentra por ahí tirada. Yo comprobaría cuántos ojos tienen los peces del río antes de beber.

Mientras Jou mira para otro lado, comienza la transformación de Obular en bestia cerebral. El canijo se troncha de risa mientras le crecen las uñas de pies y manos, se le deforma el morro y se le afilan los piños. Es realmente espantoso, tan terrorífico como mis fotos de comida basura.

La pesadilla de manicuras y dentistas.

Vale, a lo mejor ahora la imagen os da risa, pero tenéis que recordar que cuando este episodio se emitió por primera vez, yo tenía solo seis años. Los dibujos animados de Loca Academia de Policía eran lo más espeluznante que veía. Si no hubiera estado en casa de un amigo, viendo la serie con él y su hermana pequeña, me hubiera tapado los ojos o corrido a refugiarme tras mis muñecos de He-Man. Era lo más siniestro que había visto en la televisión en toda mi vida. Hasta me borró el recuerdo del pecho liberado de Sabrina de la Nochevieja de 1987.

En fin, que mi vida no ha sido igual desde entonces.

La transformación sigue su curso y Gou se convierte  en la bestia Obular, una aberración dorada y emplumada con la cara del color de un pimiento morrón.

Da mucho menos miedo que la fase anterior.

Yuusuke y Megumi llegan a punto de echar el bofe, y, como si alguien hubiera repartido invitaciones para el evento, también aparecen porque sí el Doctor Kemp y la Doctora Mazenda, que se quedan boquiabiertos al ver en lo que se ha convertido su maligno compañero.

Obular se burla de sus propios aliados por conservar su forma humana, algo que considera vergonzoso cuando tu misión en la vida es erradicar a la raza humana (aunque muy útil si quieres que te siga valiendo la misma ropa).

Jou llama bastardo a Obular y le dice que ahora ya no son amigos. Tampoco le dejará sus juguetes, supongo.

Añadir leyenda

Y ahora, como diría la Cosa, ¡es la hora de las tortas! Yusuke cambia a ¡Halcón Rojo!, Jou a ¡León Amarillo! y Megumi a ¡Delfín Azul!

¡BIOMAN!

Imagen del episodio anterior.

Y de pronto todos se teletransportan al fondo de un despeñadero. El montaje es así.

Halcón Rojo y Delfín Azul mantienen a raya a los jimmers con la Láser-Espada y la Flecha Voladora mientras León Amarillo se enfrenta a la bestia Obular cara a... lo que sea eso.

León Amarillo consigue herir a su rival con la Pistola Metarrayo, pero Obular es como el Lobezno de las bestias cerebrales y sus heridas se curan al instante. Recobradas las fuerzas, Obular arroja a León Amarillo por un barranco como si fuera un vulgar coyote hambriento y nuestro bondadoso e intrépido héroe cae junto a sus compañeros. Obular y Uirusdzuno rodean al escuadrón Bioman, dispuestos a fulminarlos con su fuego cruzado.

¿Será este el fin del escuadrón Bioman? ¡Lo sabremos en el siguiente párrafo!

Por suerte, gracias a la misma agilidad circense que a Jou le costó tres costillas, nuestros héroes consiguen esquivar a tiempo el rayo de Obular, que golpea de lleno a su bestial aliado. Los tres miembros del escuadrón disparan contra Uirusdzuno al unísono al grito de Pistola Metarrayo y, repitiendo la secuencia del episodio anterior, rematan el trabajo lanzando un pepinazo sónico con el Cañón Triónico.

¡Esto hay que celebrarlo con una pose extravagante de equipo!

Imagen del episodio anterior. Me vale para todo.

Siguiendo con la reutilización de tomas, Gush aparece sobre el desfiladero y utiliza su bazuka Giga Fantasma para convertir los despojos de Uirusdzuno en un Uirusdzuno gigante.

El coloso monstruoso ataca a nuestros héroes, que hacen cabriolas entre explosiones para salvar su vida. Colon, que está siguiendo el episodio en TVE1 (patrocinado por Phoskitos), hace emerger la Gran Tortuga y envía a la Máquina Búfalo a para que, a su vez, envíe como refuerzos a las bestias mecánicas: Aerocóndor, Delfín Luchador y León Meteoro.

¿Cómo es que de pronto nuestros héroes están pilotando sus bestias mecánicas si hace un instante estaban volando por los aires? Ni idea, pero ya sabéis lo que sigue: las bestias se combinan al grito de "Liveman Dimension!" para formar el Robot y machacar al monstruo gigante a golpe de espadón cibertoledano: ¡Cargo-Estocada!

PWNED.

Tal y como Uirusdzuno se convierte en un surtidor de chispas y explota, pasamos al epílogo en el que Jou admite que estaba equivocado respecto de Gou y renuncia a salvarlo de la espiral de maldad en la que se ha metido.

Y es que si algo hemos aprendido de este episodio, es que cuando uno empieza a usar una pajarita más grande que su cabeza, no hay redención que valga.

9 comentarios

  1. Pues le estoy encontrando cierto encanto a esta seriecilla. Siendo como es tan cutre al menos lo luce con orgullo y no era un batiburrillo de cosas molonas porque si como los Power Rangers. Aparte de que para ser una serie de niños tenia unas historias bastante macabras como en esta que Gou se convierte en ¿Baraka?

    Eso si, tanto recurso constante de flahback me parece un poco pesadito. Pero bueno, también hacían lo mismo en Perdidos y hasta les alabábamos así que no se de que quejo.

    Reseña diverterrima como siempre, estimado Tipo (por llamarlo de un modo diferente).

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  2. Gran artículo.

    Por episodios como este adoraba la serie, enemigos crueles y sádicos, buenos que no siempre tienen victorias completas y sin cortarse con la violencia.

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  3. Gran entrada!

    Gracias a ti he entendido porque mi hijo de tres años no para de pedirme agua por la noche...porque está cagado de miedo!ja ja ja

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  4. Así que en el verano de 1990 tenías 6 años, ¿eh? Perfecto, un dato vinculante más para añadir al grotesco muñeco vudú que oculto en casa. Un par de ingredientes más y te tendré escribiendo artículos de He-Man y Marmalade Boy día y noche para nuestra (mi) diversión.

    PD: Jua, jua naciste en el 84, ¡soy más mayor que tú! Espera, ¿seguro que quiero reirme de eso pasados los 30...?

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    1. Tioooooo.....en el barometro de siniestralidad tu comentario llega a 9,9
      No seras un supervillano encubierto? xD

      Gran reseña varon de la Brocha

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  5. La bestia Obular se convirtio en uno de los malotes mas o menos fijos, verdad?

    Este que capi es , el 3?

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  6. Joakin Martinez Rodriguez: A mí la serie me gusta de verdad. No es que tenga cierto encanto, ¡es que rebosa encanto!

    Anonimatus: Esta serie es la bomba, sobre todo para un crío. Los Power Rangers fueron un paso atrás.

    Alex Sefouhi: Compadécete de él, pero solo lo justo. Tiene que superarlo. Y si de verdad tiene sed, tendrá que aprender a convivir con la deshidratación.

    Aco: Tus cálculos son incorrectos y tu muñeco vudú es inefectivo. En cualquier caso, no estoy preocupado. Todos mis calzoncillos son 100% algodón antimaldiciones.

    Vladek: Sí, Obular es uno de los villanos recurrentes, y el capítulo es efectivamente el tercero. Y por si alguien se lo pregunta, no, no voy a escribir sobre los 46 siguientes.

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  7. Joder, el terror japonés y el asiático en general siempre dando canguelo. Yo no lo vi siendo tan pequeño como tú pero sí que daba cague, en argumentos no brillaban mucho pero en diseño de malos y en maquillaje sí. Eran cosas chungas de ver.
    Lo que sí que me sigue pareciendo un misterio es porque le cambiaron el nombre a la serie, joder, con lo fácil que es leer el título.

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  8. Nadie va a comentar sobre el doctor "Obular" y la robota sexy "Colon"? O sobre los "miembros" del escuadron? Soy el unico que esta leyendo esto y pensando en otras cosas?

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