4 de octubre de 2015

La muerte del gato Garfield

A finales de los años setenta, cuando los hombres aún tenían valor de llevar bigotón sin dejarse crecer también la barba, el caricaturista Jim Davis se convenció de que la gente estaba cansada de leer historietas protagonizadas por perros graciosetes y que cualquiera que abriera el periódico a las ocho de la mañana se sentiría mucho más identificado con un gato sarcástico, glotón y perezoso. Así las cosas, el 19 de junio de 1978, la United Featured Syndicate publicó la primera tira diaria de Garfield, que vio la luz al mismo tiempo en unos cuarenta periódicos. La tira fue un éxito y hoy, más de treinta años después, Garfield se publica en 2.580 periódicos de todo el mundo y es un icono internacional que ha traspasado las barreras de las viñetas para convertirse en una máquina de hacer dinero. ¿Queréis merchandising? Pues tomad diez tazas.

A pesar de las numerosas y muy merecidas críticas que le han llovido a Davis por su trabajo (que ahora hacen media docena de monos que estudiaron bellas artes), no me avergüenza decir que hubo un tiempo en el que los cuadernillos apaisados del grupo editorial Grijalbo eran uno de mis tebeos recurrentes favoritos. Garfield nunca estuvo ni estará a la altura de Calvin & Hobbes Peanuts, y nadie niega que, con el paso de los años, sus chistes se han vuelto tremendamente rancios y repetitivos; pero durante casi dos décadas fue una historieta entretenida, con momentos genuinamente graciosos y, al menos para mí, resulta reconfortante volver a ella de vez en cuando.

Pues bien, de las más de cinco mil tiras de Garfield que habré leído desde que era un niño, ninguna es tan inquietante como las que se publicaron entre el 23 y el 28 de octubre de 1989, en "víspera" de Halloween. Permitidme que os lo muestre.


No hay que ser un lince para darse cuenta de que sucede algo extraño y terrible desde la primera viñeta. Garfield nunca ha sido madrugador (creo recordar que una vez incluso consiguió dormir del tirón una semana), y, sin embargo, el sol matinal no ilumina el cuarto en el que despierta. La habitación está a oscuras y la única fuente de luz parece ser una puerta con tintes de expresionismo alemán que se abre en mitad de la negrura en la tercera viñeta.

Garfield dice que tiene frío, pero esa no es la sensación que le resulta más escalofriante... Lo que hace que se le erice su precioso pelo atigrado es que siente que no está en su casa. ¿Os imagináis levantaros en un lugar que parece vuestro hogar y tener la sensación de que no lo es? Se le olvida a uno de golpe que está leyendo una historieta sobre un gato mordaz que adora la lasaña y odia los lunes.


Garfield llama a Jon y a Odie, pero nadie parece oírle. No porque no haya nadie, que también, sino porque esos bocadillos con forma de nube sirven para identificar pensamientos, no frases pronunciadas a viva voz. Es cierto que a veces Jon responde o reacciona a los pensamientos de Garfield como si pudiera oírlo (lo que ha dado lugar a la inquietante tira web de Garfield minus Garfield), pero Jon no es la primera persona que cree entender a su mascota y habla con ella. Incluso yo mantengo largas conversaciones con mi mascota cuando paso mucho tiempo solo en casa. Y mi mascota es un helecho. De plástico.

Después de buscar a sus amigos por toda la casa, Garfield llega a una espantosa conclusión: "Estoy solo".

Hay pocas palabras más ominosas y terribles que esas, pero el narrador las encuentra: "No tiendes idea de lo solo que estás, Garfield".

¿Qué quiere decir? ¿Se refiere a que Garfield es el último ser vivo sobre la faz del planeta? Por muy capaz de caminar sobre sus patas traseras que sea, es difícil imaginarse a Garfield enfrentándose a sectas de zombis albinos como Charlton Heston en aquella película de 1971. Aunque más difícil es imaginarse a alguien que pueda calificar esta historieta de cómica. Tal vez Tom Cruise.


Cuando el miedo amenaza con arrastrar a una espiral esquizofrénica de locura, la lógica es el único camino que puede llevarlo de vuelta a la senda de la cordura. Garfield busca una explicación a su situación y cree encontrarla: Jon debe de estar comprando. Un soltero que comparte casa con un gato y el perro de un amigo desaparecido (al que probablemente tiene enterrado en el jardín) por fuerza debe de pasar mucho tiempo haciendo cola en la licorería.

Pero nada más lejos de la verdad. La tercera viñeta nos muestra el exterior de la casa y parece llevar décadas abandonada. La fachada y el techo están desvencijados, hay tablones clavados en puerta y ventanas, y entre la hierba alta y descuidada del jardín se ve un cartel que dice "SE VENDE".

He visto episodios de La Dimensión Desconocida con premisas infinitamente menos turbadoras que la de esta historieta (por ejemplo, aquel en el que un escritor aficionado invoca al espíritu de William Shakespeare con magia negra y lo emplea como negro para su provecho y lucimiento literario). ¿Dónde quedan ahora la candidez y la ingenuidad de esta tira? Sus esqueletos podrían estar emparedados en esa misma casa.


Mientras contempla una vieja foto de familia, Garfield asume la realidad tal cual se le presenta, por horrible y desesperanzadora que sea: la casa está abandonada y nadie ha vivido en ella desde hace años, y eso significa que él tampoco ha vivido aquí durante todo ese tiempo. ¿Cómo es eso posible? No lo sé, pero aún estoy dándole vueltas al hecho de que Jim Davis tardase más de diez años en dibujar una viñeta con un plano en picado.

Una luz llama la atención de Garfield y deja de lado sus reflexiones para correr hacia ella. El lector tiene el alma en vilo. Una parte de él quiere pensar que todo se resolverá con un chiste y una sonrisa, pero otra parte de él ya no sabe qué esperar de esta trama a la que Alfred Hitchcock sin duda hubiera dado su sello de aprobación. Y a la vista de su obesa figura, seguro que a él también le gustaban las lasañas.


¡Jon y Odie están en casa! ¡No se habían ido en ningún momento! ¿Qué importa ahora el mal trago que Garfield ha pasado o que el colorista de estas viñetas confunda el pulgar de Jon con la lengua de Odie convirtiéndola en el apéndice más repulsivo de la historia del noveno arte? Lo único que importa es que Garfield ya no está solo. Jon le saluda con una sonrisa y le ofrece la misma comida de siempre... pero tan pronto como Garfield se acerca al cuenco, este se desvanece ante su mirada atónita y desquiciada.

El narrador se esfuerza una vez más en destruir nuestra infancia: "Atrapado en un tiempo en el que ya no existe, Garfield se enfrenta a su mayor miedo... la soledad".

Tratándose de terror psicológico, H. P. Lovecraft y Clark Ashton Smith no llegan a Jim Davis a la suela de los zapatos.


Garfield, que siempre ha dado la vida por supuesta (y solo puntualmente fastidiada por la visita del adorable gato Nermal), se da cuenta de que el tiempo ha pasado para todos menos para él y ahora su buen juicio se tambalea, haciendo equilibrios sobre la cuerda floja.

El único recurso a su alcance es la negación: "¡No quiero estar solo!", grita para sus adentros.

Y en ese instante, Jon y Odie aparecen a su lado. Jon le pregunta si quiere desayunar y Garfield lo estrecha entre sus brazos. Esta vez no se trata de un espejismo. La pesadilla ha terminado.

"La imaginación es una herramienta poderosa, puede teñir los recuerdos del pasado, ensombrecer la percepción del presente o pintar un futuro tan intenso que puede seducir o aterrorizar según cómo nos comportemos hoy...", concluye el narrador.

Estas seis tiras han llevado a muchos fans con demasiado tiempo libre (aunque no tanto como el que tiene la clase de individuo que escribe un artículo de mil quinientas palabras sobre una tira cómica de hace más de veinte años) a preguntarse si Garfield murió en esta historieta y su espíritu prefirió refugiarse en visiones de un tiempo pasado mientras deambulaba por una casa vacía, o si las últimas dos viñetas representan los delirios de un gato abandonado que se está muriendo poco a poco de hambre, lo que supondría que todas las tiras a partir de entonces no serían más que alucinaciones de una mascota moribunda.

Por suerte para el sentido común, el propio Jim Davis mandó al cuerno todas las teorías mórbidas de los internautas hace ya algunos años con una explicación muy sencilla: faltaba una semana para Halloween y él quería introducir un poco de variedad en la tira, así que decidió escribir una historieta que diera miedo de verdad en lugar de los chistes habituales. Davis preguntó a varias personas qué era lo que más miedo les daba y la mayoría respondió que la soledad; de ahí esta trama tan apocalíptica y espeluznante.

Yo diría que dio en el clavo.

10 comentarios

  1. Una de las mejores cosas de la era de Internet es que los fans con demasiado tiempo libre pueden exponer sus locas teorias sobre series y demas.

    A mi personalmente me gusta bastante la que se plantea en esta tira, explicaria por que Oddie y John aguantan a Garfield y por que el autentico dueño del perro no aparece mas, Garfield simplemente niega su existencia en sus fantasias.

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  2. La teoria principal es que Garfield ya estaba muerto y su mente compensa su angustia creando al amo y perro imaginarios.
    La otra teoría(que dió lugar a una pelicula llamada "voices") es que John Bonachon sufre ezqquizofrenia y cree que su perro y su gato son terceras personas, así el expresa sus otras personalidades en el perro y en el gato...
    Creo que leí tu entrada somnoliento y predispuesto a perderme de mi realidad, porqeu si me surtió efecto...supongo que fue el efecto de leer creepypastas, jugar polybius, escuchar psicofonias y estar colocado...todo en un solo lugar: la casona de mi abuela.
    Excelente entrada, rompe con lo tradicional y nos das a conocer algunos aspectos que no conocíamos del gatete.

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  3. Vaya si dió en el clavo... qué mal rollo joder. Ya podría aprender el terror moderno.

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  4. Joder, si que dio en el clavo... acertó de lleno.

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  5. Después de esto y de Zalgo no volveré a ver a Garfield de la misma manera

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  6. Esta ha sido la entrada más escalofriante que jamás haya leido en eltipodelabrocha.com ....
    Recuerdo que el cerdito Orson del segmento "La Granja de Orson" en los dibujos animados de Garfield podía materializar en el mundo real las cosas que imaginaba, me sorprende que hasta ahora no vi a nadie relacionando eso con esta tira cómica...
    Por cierto, leí por ahí que lo que ocurrió oficialmente con Lyman (el amigo de Jon), fue que dejó a su perro Oddie al cuidado de su amigo mientras servía como voluntario en África, por lo que probablemente murió de malaria o de un caso severo de descuartizamiento-a-machetazos-por-parte-de-las-milicias-de-algún-señor-de-la-guerra... La wikia de Garfield no comparte mi teoría, pero ¿Qué saben ellos?

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  7. Que mal rollo!

    No conocía esta tira. A mi también me entusiasmaban las tiras de Garfield de jovencillo, pero ahora no aguantan una relectura.

    Si quieres tiras de humor negro (negrísimo) busca "Sturmtruppen" (http://www.loresdelsith.net/tasca/strum/bin/original01.jpg)

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  8. Anonimatus: "Demasiado tiempo libre" son las palabras clave.

    M@nchitas: Muchas gracias. No sufras mucho.

    Juan Méndez: ¿Qué tiene de malo el terror moderno? He oído grandes cosas de él. ¿Sabías que apadrinó un niño?

    DonLagarto: La soledad es durísima. Por eso voy a comprarme un dinosaurio.

    Ghortaur: Me gusta daros estos vuelcos.

    Mario Angel Baracus: Nunca soporté a Orson y compañía. No sabría decir por qué. Pero su historia es más terrorífica aun. El destino de los animales de granja es el que es.

    Juan Germán Socías Segura: Sturmtruppen, ¿eh? No lo conocía. Le daré un vistazo. ¡Gracias!

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  9. por eso en un capitulo garfield le dice a oddie que no siga la luz????

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  10. Garfield siempre moló cantidad. Creo que la serie de animación era perfecta (la antigua, la versión animada por ordenador entra en el valle inexplicable y es jodida de ver, a mí me da cague). Me fastidia que ahora no haya ningún periódico en España que publique las tiras cómicas y sí que publiquen viñetas sin gracia ni crítica, es que encima ahora me han quitado a Cuttlas, estoy que trino.
    Estas tiras, sencillas, graciosas y sin muchas pretensiones me encantan.

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