9 de septiembre de 2017

13 razones por las que 'Death Note' de Netflix es mejor que el resto de 'Death Notes'

Hace un par de semanas, Netflix estrenó la adaptación norteamericana del manga más popular de Tsugumi Ohba y Takeshi Obata: Bakuman, que trata sobre dos chicos que sueñan con ser mangakas, una chica que quiere ser actriz de doblaje y promesas absurdas a las que nadie encuentra sentido.

O quizá la película sea una adaptación de su otro manga más conocido, Death Note, que trata sobre un estudiante de instituto que se encuentra con un cuaderno de notas con el poder de matar a aquel cuyo nombre se escriba en él (presumiblemente sin faltas de ortografía, lo cual descarta que el estudiante español medio pueda utilizarlo de forma efectiva y, en consecuencia, cualquier posible adaptación española).

La cinta la dirige Adam Wingard, el prometedor cineasta que hará realidad mi sueño húmedo de Godzilla vs. Kong dentro de tres años, y está protagonizada por dos pollos que me quieren sonar pero no caigo, y por la chica que hacía de Amelia en Dos buenos tipos, que es un peliculón. De hecho, os recomiendo que dejéis de leer esta entrada, paséis de todo lo relacionado con Death Note y veáis Dos buenos tipos. Esta es la única gran verdad que leeréis hoy aquí.

Como suele ocurrir con este tipo de adaptaciones, las reacciones del público ya fueron malas antes de que se estrenará la película (fans acérrimos vomitando bilis en las redes ante cualquier indicio de desviación de la obra original, debates fútiles sobre whitewashing, sacrificios humanos, perros y gatos cohabitando, ¡la histeria de las masas!) y las críticas posteriores han sido más devastadoras que un Cuaderno de la Muerte conectado a Facebook.

Aunque apenas he leído tres o cuatro reseñas que tuvieran más de 140 caracteres y explicasen por qué la película les parece poco afortunada juzgándola por sus propios méritos (algunas con mucho tino), creo que no me confundo si digo que la mayoría de los detractores se han centrado en vapulear la producción de Netflix por no ser fiel al manga y traicionar su espíritu.

Con independencia de que esas afirmaciones puedan ser ciertas, el enfoque de tales críticas les confiere en mi escala personal el valor aproximado de un pimiento, que, según he comprobado, vienen a ser unos cuarenta céntimos. Y no os confundáis. Nadie está libre de pecado. Yo también he escrito más de una reseña dejándome llevar por mi lado más fanboy y creyéndome en poder de la razón última. La buena noticia es que, con las canas, a uno se le acaba pasando la tontería. Más o menos.

Para los que me seguís en Twitter, no es un secreto que la adaptación de Netflix me ha gustado. Por eso, y a la vista de que apenas tiene partidarios, voy a enumerar trece razones por las que la más reciente película de Adam Wingard es mejor que el manga, el anime, la live action japonesa de 2006 y, quizá, las barritas de chocolate rellenas de caramelo.

SPOILER ALERT!


1. Es su propia película


Si Wingard se hubiese limitado a coger la historia original y reproducirla trasladando la acción de Kanto a Seattle, su filme sería tan necesario como un cáncer de colón. Además, por mucho que a los seguidores de Frasier nos guste la ciudad de la lluvia, semejante regurgitación daría que pensar acerca del bajo concepto que tiene Netflix del público al que se dirige, más dispuesto a tragarse una película protagonizada por actores occidentales que la misma película protagonizada por actores japoneses.

Pero este no es el caso. El guión que firman los hermanos Slater se basa en el manga, pero toma de él poco más que la premisa y un esbozo de sus personajes. Por ejemplo, Light no se apellida Yagami, sino Turner, y no es un supercerebrito con las mejores notas de todo el país y el más alto índice de popularidad entre sus compañeros (fantasía de nivel El señor de los anillos), sino un chaval más o menos espabilado que hace los deberes de otros estudiantes para sacarse un dinerillo extra y al que los abusones arrean algún que otro guantazo.

Si no me creéis a mí, creed a Hiro Nakamura.

Pero esos cambios son irrelevantes si los comparamos con la transformación que supone que Light ya no sea el lobo con piel de cordero del manga, sino una suerte de antihéroe adolescente con el que los autores de la cinta pretenden que empaticemos.

En efecto, Light Turner no es un megalómano con trastorno antisocial como Light Yagami, que cree que está más allá de las reglas morales, sino un chico del montón con motivaciones más cercanas y comprensibles; por un lado, los macarrillas del instituto le tiene frito y, por otro lado, se siente defraudado por la justicia, ya que el criminal que mató a su madre anda suelto por ahí cenando en restaurantes de lujo como si se hubiera escapado del reparto de Uno de los nuestros.

El Light de Netflix incluso se impone límites en el uso del Cuaderno de la Muerte, negándose a asesinar inocentes aun cuando eso suponga arriesgarse a que lo atrapen. Por el contrario, es el L de esta adaptación quien al final está dispuesto a saltarse sus límites para atrapar a Kira y vengarse de él por provocar la muerte del mayordomo japonés que le canta nanas para que se duerma.

El Light americano también reacciona de forma más natural que su homónimo japonés cuando ve un dios de la muerte de dos metros delante de sus narices.

Por lo tanto, en lugar de quejarnos por no darnos más de lo mismo, deberíamos agradecer a Adam Wingard que haya tenido los redaños de llevar su visión personal de Death Note a la pequeña pantalla.

O, dado que vivimos en un mundo con una escala de valores necesitada de revisión urgente, también podríamos amenazarle de muerte. Suena lógico.



2. No es otra adaptación japonesa


Ya existen unas cuantas adaptaciones japonesas del manga original (según la Wikipedia, muchas más de las que yo conozco, ¡incluido un musical!), así que tener la oportunidad de ver cómo interpreta la misma idea una cultura tan diferente de la nipona como es la norteamericana me parece fetén.

Y no estoy hablando de meras diferencias en el aspecto físico de los personajes, las localizaciones o el idioma (por cierto, yo estudié japonés durante un año because potato, y lo único que recuerdo de aquellas clases es que las sillas se te clavaban en el culo y que habría sido más fácil aprender a hacer malabares con koalas en llamas), sino de desarrollar un argumento preexistente desde un prisma totalmente distinto y enfocándolo a un público muy diferente, tan diferente que incluye potencialmente a los casi 63 millones de estadounidenses que votaron a Donald Trump.

Tampoco es ni mucho menos la primera vez que vemos una adaptación realizada por un equipo y con un reparto de un país distinto del de origen. Por poner un par de ejemplos, hay un Superman turco y un Spider-Man japonés, y ninguno de los dos se acerca ni por asomo a sus versiones norteamericanas; sin embargo, no oiréis a nadie quejarse por la existencia de estas mediocridades ni hablar de apropiación cultural en sentido peyorativo.

¿Y qué diferencia hay entre esas producciones y la de Netflix? ¿El salto de calidad? ¿La mayor publicidad? ¿El menor número de personas llevando mallas ajustadas? Pensad vosotros mismos en la respuesta y escribidla en los comentarios.

¿Hay algo que diga "U.S.A." más alto y claro que fútbol americano y animadoras?


3. No pretende que te sientas inteligente


El mayor atractivo del manga es el duelo de intelectos entre Light y L; el primero, una mente maestra despiadada, dispuesto a todo para salirse con la suya; y el segundo, un detective sin parangón más raro que un perro verde que lucha del lado de la justicia, pero que tampoco es ningún santo; dos jóvenes brillantes envueltos en una compleja partida de ajedrez en la que cada uno intenta predecir los movimientos del otro para derrotar a su adversario de forma aplastante y definitiva.

Este tira y afloja se desarrolla por medio de un guión bien construido y lleno de giros sorprendentes, a veces rebuscados y rayanos en lo inverosímil, pero satisfactorios y, lo que es más importante, muy molones. Porque tampoco perdamos de vista que el manga es una obra para adolescentes, no para intelectuales resabiados que fuman en pipa y disertan sobre la Suma Teológica en latín.

Dun-dun-dun...

El anime refleja esto mismo, porque es una copia del manga con diferencias menores, y la live action de 2006 concentra algo más lo que sucede, pero se focaliza también en los aspectos "cerebrales" de la historia.

¿Y qué ocurre cuando leemos o vemos una obra inteligente? Que muchas veces acabamos reflejando el ingenio de los autores en nosotros mismos.

A nadie le gusta sentirse tonto, y todos queremos sentirnos inteligentes. El problema es que solemos ser prácticamente inmunes a la primera sensación y, en cambio, muy receptivos a la segunda, lo que muchas veces nos lleva a asociar el talento intelectual demostrado por otros con el propio, incluso cuando nuestro mayor logro es no habernos perdido siguiendo sus razonamientos.

Con la adaptación de Netflix nadie corre ese riesgo. En hora y media de metraje no da tiempo a plantear un conflicto sesudo e intelectual, de modo que el guión simplifica la trama original lo máximo posible para ofrecernos un producto más próximo al típico thriller de cine de tarde. De ahí que la gran partida de ajedrez entre Kira y L encuentre su punto más álgido en una persecución policíaca por las calles de Seattle y no en un diálogo medido al milímetro. En otras palabras: cualquier persona cuyo encefalograma manifieste una oscilación mínima puede digerir esta hamburguesa sin apenas prestarle atención.

-¡Confiesa que eres Kira!
-Vale.
-Uy, qué bien se me da esto.


4. Entretiene de forma constante


Esto es algo que debería reconocer hasta el más bilioso de los detractores del filme. Os guste o no, la adaptación de Netflix no aburre en ningún momento. Es un thriller fugaz para personas que valoran la sustancia y el dinamismo por encima del fondo, y te mantiene pegado al asiento de principio a fin. Aquí no hay tiempo para planes ultracomplicados, indirectas ni evasivas. La trama arranca con velocidad y el ritmo no decae hasta que aparecen los créditos, dejando un rastro de luces de neón a su paso que no tarda en desvanecerse de tu memoria.

Por el contrario, la live action japonesa es lenta y aburrida, con escenas que se alargan más de lo necesario y momentos en los que incluso mirarte los dedos de los pies es más entretenido. Me pareció un tostón en su día y me lo ha vuelto a parecer al revisitarla, tanto que a la mitad de la cinta me quedé traspuesto y, cuando por fin desperté, el mundo era un erial postapocalíptico condenado a siglos de invierno nuclear. Suerte que encontré una máquina del tiempo.

El manga y el anime, aunque buenos en líneas generales, no están libres de momentos e incluso capítulos enteros en los que el tedio te golpea de lleno y empiezas a desperezarte poniendo posturas que harían llevarse las manos a la cabeza a un traumatólogo.

La ciencia ha demostrado que todo se resuelve más rápido a tiros.


5. Willem Dafoe


Willem Dafoe es un actor con talento y carismático cuyas interpretaciones suelen desprender el comedimiento y sutileza de un mono rata de Sumatra sufriendo una crisis epiléptica, por lo que rara vez no capta toda la atención del espectador cada vez que entra en escena.

En Death Note, Dafoe presta sus histriónicas expresiones faciales y su voz más siniestra a Ryuk, el divertido y espeluznante shinigami amante de las manzanas cuyo Cuaderno de la Muerte acaba en manos de Light y que, cual titiritero demoníaco, maneja los hilos de los humanos para su propio divertimento.

No sé cuál será su caché por grabar diez frases y hacer una sesión de motion capture facial (imagino que al menos le invitarían a una doble cheeseburger y a un frappé de moca chocolate), pero ha merecido la pena pagarlo. El actor no solo se lo pasa pipa en este papel que le va como anillo el dedo, sino que lo borda.

En tanto que Dafoe no ha participado en ninguna versión de Death Note que no sea la de Netflix, la cinta de Wingard está un peldaño por encima de sus primas japonesas.

Déjame adivinar: la misma que pusiste al Duende Verde.


6. Mia no es Misa


Me da igual lo que penséis del personaje al que interpreta Margaret Qualley en la película de Netflix, porque lo único importante es que Mia no es una idol lolita-gótica japonesa con el cociente intelectual de una ameba a la que Light manipula como si fuera una marioneta y que acaba suicidándose cuando este muere, sino una animadora americana con el cociente intelectual de una acelga que manipula a Light como si fuera una marioneta hasta que este le da la vuelta a la tortilla y se la carga.

Además, Mia suma puntos extra porque no tiene su propio Cuaderno de la Muerte y esto se traduce en un conflicto en su relación con Light. Conflicto igual a base de toda narrativa.

Todo el mundo quiere un Cuaderno de la Muerte. Es más divertido que el sexting y no hay que escribir tanto.


7. El 'gore'


Death Note trata sobre un cuaderno con el poder de matar a la gente, no sobre ponis mágicos brincando y trotando por un pacífico mundo de fantasía. Por lo tanto, las muertes violentas forman parte de su repertorio.

Ahora bien, si el gore es lo vuestro, no veréis muertes más gráficas y espectaculares que las de la adaptación de Netflix, que imita y homenajea las cadenas de sucesos fatídicos de la saga Destino final, convirtiendo el Cuaderno de la Muerte en el botón de arranque de una máquina de Rube Goldberg de defunción cruenta y prematura.

¡SPLOODGE!


8. Las payasadas de la homecoming


Aunque no tengo tanta memoria como para recordar cada viñeta del manga, no hay ninguna estampa destacable en la live action japonesa, y apenas he visto unos pocos episodios del anime, voy a apostar a que el único Light que pone unas caras de anormal que asustan es el de la cinta de Netflix.




Me sorprendería que hubiera una sola persona en el mundo que, habiendo visto la película, no haya sufrido algún tipo de reacción al ver esas imágenes, ya sea conmoción, sorpresa, espanto, grima, o risa histérica.

¿Y no es uno de los principales fines del cine provocar sentimientos y emociones? ¿No lo es el de cualquier forma de arte?

Este binomio se cumple en la película de Netflix en apenas unos pocos fotogramas.


9. En lo visual es una delicia


La fotografía de la adaptación de Netflix, con esos juego de colores y luces de neón que transmiten el look & feel de la década de 1980 sin dar por saco con la nostalgia, es intachable y pone de manifiesto en cada escena que este es el trabajo de un realizador con estilo y visión artística, y no el de alguien que trabaja por encargo sin importar qué guión caiga en sus manos.

El manga y el anime son medios demasiado diferentes para hacer comparaciones en este apartado, y la live action japonesa está rodada con toda la eficiencia del mundo, pero ninguna personalidad, lo que la convierte en la gran perdedora.

Los efectos especiales de la cinta de Wingard también cumplen con nota para una producción de este presupuesto, y si eres una persona algo miope, con un poco de astigmatismo y que solo usa gafas cuando va al cine, apenas notarás el uso de la pantalla verde.

¿Pantalla verde? ¿Qué pantalla verde?

En particular, y aunque la ejecución de los asesinatos es una pasada (sobre todo el salto al vacío de los agentes del FBI), mi efecto especial favorito es el propio Ryuk, al que pone la voz Willem Dafoe pero interpreta en el plató un actor peor pagado disfrazado de roquero trasnochado al que luego le añadieron la monstruosa cara del shinigami en postproducción. Desde luego es un millón de veces más creíble que el Ryuk de Stick & Stack con gráficos de PlayStation 2 de la live action japonesa.

Como dijo George Lucas: "Un efecto especial es una herramienta, un medio para contar una historia. Pero una historia sin efectos especiales es una cosa bastante aburrida". La cita puede no ser exacta.

Ryuk, el chimichurri.


10. La banda sonora


La banda sonora de la cinta de Netflix es un delirio ochentero que, en lo melódico, tira a lo loco de sintetizadores y, en lo vocal, nos alegra los oídos con canciones pop como la empalagosa y memorable Take My Breath Away de Berlin y la no menos azucarada I Don't Wanna Live Without Your Love de Chicago.

Si naciste o fuiste joven en esa década, a lo mejor te crece el pelazo escuchándola.

La música del anime, una mezcla de rock electrónico con composiciones orquestales, es buena para los estándares de una serie de animación japonesa si uno se fía de las reseñas de los supuestos expertos de internet, aunque a mí ni me va ni me viene, mientras que la banda sonora de la live action de 2006 es tan genérica y olvidable que apenas cumple su función atmosférica.

En cualquier caso, apuesto a que no hay ni una sola pista en estas dos producciones japonesas que seáis capaces de tararear en este momento de memoria. Será por algo, ¿no? El Take My Breath Away es otro cantar.

Esta carátula en sí misma es insuperable.


11. Su duración es la justa


La adaptación de Netflix dura 90 minutos frente a los más de 800 del anime y los aproximadamente 180 que he calculado que tardaría en leerme con calma la saga de L en el manga (cualquier saga posterior no solo es una pérdida de tiempo, sino que, según un estudio del profesor Cornelius Walden de la Universidad de Colorado, puede ocasionar graves daños mentales por decepción).

Pues bien, en tanto que el tiempo que una persona NO dedica a ver o leer Death Note, es tiempo que puede dedicar a escribir un best seller protagonizado por un mochuelo con intolerancia a los roedores o trabajar como voluntario armando misiles para Corea del Norte, es evidente que a menor duración, mejor será la obra, tanto para el individuo en particular, como para la sociedad en general.

La live action japonesa dura 126 minutos, lo que la convertiría en la segunda mejor opción, solo por detrás de la película de Netflix, si no fuera porque su visionado funciona como la Sala del Espíritu y el Tiempo de Dragon Ball y cada minuto viendo la película te pesa como seis horas en la vida real.

He sufrido diarreas que me han tenido más tiempo en el cuarto de baño.


12. Puede despertar el interés por la obra original


Aunque os parezca inconcebible, no todo el mundo conoce Death Note. Es más, puede haber personas a las que les recomiendes el manga, ensalzándolo como obra maestra del séptimo arte, y pasen un kilo de ti, o bien porque los dibujitos japoneses les llaman tanto la atención como un chicle de menta reseco pegado al asfalto, o bien porque les da pereza dedicar varias horas a algo que no conocen y de lo que no saben qué esperar.

En cambio, si a esas mismas personas les decís que hay una película de hora y media en Netflix con una premisa que casi por fuerza picará su curiosidad y protagonizada por actores occidentales (según estadísticas que me invento sobre la marcha, vemos más cine occidental que asiático), es posible que les dé por verla. Total, a lo sumo perderán una hora y media de su vida, y, en el peor de los casos, si no les apaña, luego podrán darse el gusto de mandaros al cuerno y tendrán además una excusa para no volver a seguir vuestras recomendaciones nunca jamás.

¡Largo de aquí, pesado!

Pero ahora imaginémonos que la película les entretiene, quizá incluso que se quedan con ganas de volver a verla. Si es así, desde luego será más fácil que os escuchen cuando les habléis de lo maravilloso que es el manga y se interesen por él. Puede que ni siquiera necesiten ese empujoncito. Y si le dan a la historieta una oportunidad, es probable que se lleven una alegría al descubrir una obra de mayor complejidad y peso temático que la cinta que ha inspirado.

Por el contrario, es evidente que leer el manga o ver el anime primero y luego intentar disfrutar de la adaptación de Netflix acaba nueve de cada diez veces en un melodrama de monólogos trágicos y lamentos pueriles. Muchos ni siquiera necesitaron ver la película antes de rasgarse las vestiduras y poner el grito en el cielo, lo que revela la existencia de precogs dickesianos entre nosotros. O de gilip*****, claro.


13. Deja la puerta abierta a una secuela


Probablemente no la habrá, porque a pocos les apetecerá volver a participar en un proyecto que va a ser lapidado cual adúltera bíblica en cuanto se le dé luz verde, pero el final de la película deja abierta esa posibilidad.

A mí desde luego me gustaría ver el desenlace del enfrentamiento entre Light y L, cuyas circunstancias serían ahora muy distintas de las del manga y podría tomar derroteros tan interesantes como inesperados.

Sin embargo, y por mucho que Wingard pretenda ignorar los insultos y amenazas de los defensores a ultranza del manga y el anime, algunos de esos dardos envenenados acabarán colándose entre las junturas de su armadura, y hay un límite de odio que uno puede tragar antes de mandarlo todo a tomar por saco e irse al bosque a perseguir mariposas.

Por eso, lo único que me da esperanza en este momento es el hecho de que Netflix renovase Madres forzosas por una tercera temporada. Si esto es posible, una secuela de Death Note también lo es.

-¿Qué?

P. D.: Obviamente la película de Netflix no es mejor ni peor que las otras versiones. Es diferente. Y para gustos, los colores.

P. P. D.: Prefiero el manga. No seáis tontones.

16 comentarios

  1. Muy buena reseña, y contra una corriente a la que es muy fácil sumarse.

    Particularmente no creo que la vea porque me da una pereza terrible. Le he ido cogiendo algo de mania al manga original con los años, y la idea de una versión "ligth" no me llama demasiado... ya que lo que me gustaba de aquella eran aquellos díalogos con dobles sentidos del principio (primeros tomos, llegado un momento es todo tan exagerado que no se sostiene).

    Pregunta. ¿Crees que habría podido ser una serie? Viendo el nivel de producción en este sentido, y conociendo un poco la historia original, creo que habría dado para una temporada de 8-10 capítulos bastante resultona (en hora y media, sencillamente, creo que hay tiempo para poco más que presentar personajes y premisa)

    pd2: No creo que las adaptaciones americanas de manga sean especialmente malas... son como las adaptaciones de sus propios comics, simplificadas para caber en 2 horas de película. Hay alguna que otra excepción, pero tampoco es que las películas de superheroes puedan considerarse una gran maravilla normalmente... y los mangas populares suelen tener tramas más largas e inflexibles todavía.

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  2. Me he visto la peli justo después de empezar tu reseña y ver que lo de twitter no era coña y que te habia gustado...
    Y chico, me lo he pasado bien, aunque algunas cosas que dices que te han gustado me han parecido atroces (el maquillaje del Dafoe no me ha gustado nada, y la musica me parece que está metida con calzador)
    Me parece que hay un conflicto interesante, el Light de la peli me parece más huma, y es más fácil identificarse con él... Y Mia me parece una persona normal, no una retard más plana que un platelminto.

    De todas maneras, alguien debería prohibir el instituto en USA... salen todos traumatizados, y luego nos toca comernos mierdas de homecomings y futbol americano con animadoras a todos los demás...

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  3. A ver, a mi la peli no me ha gustado, pero no porque no sea una buena adaptación del manga (que no me he leído) el anime (que he visto, me gusta, pero tampoco es que me apasione) y las películas japonesas (solo vi la primera mitad de la primera y ya estaba preparando la píldora de cianuro), así que por mi parte, ese no es el problema del film. El problema para mi es el que tu achacas como un punto positivo: su duración.

    El gran problema que veo es que todo pasa de forma atropellada. Sin mas encuentra la libreta y ya en nada tenemos a L encima. Apenas la película deja tiempo para que los personajes o la trama respire, es todo muy acelerado. Tenemos que pasar al siguiente elemento de la trama y no me dejas conocer mejor a los personajes o lo que sucede y lo que es peor, muchos momentos suceden porque si, sin mayor explicación. Y honestamente, yo al menos no disfruto así las cosas. No porque tengan que explicármelo, sino mas bien porque no resulta creíble. Y como digo, se carga a los personajes que han tratado de construir, como el caso de L. No se, pero la peli se vuelve demasiado errática a partir de la mitad y ya es todo concesión tras concesión.

    Pero bueno, tampoco es un horror. Como dices, su corta duración y que la trama no se complique tanto la hacen entretenida. Está bien rodada, se nota que es una peli de su director y Ryuk mola. Incluso los actores me han gustado, a pesar de que el guion se empeñe en cargárselos sin mas, pero está lejos de poder decirse que se cargue a la obra original.

    Mi calificación: Regular. Y cien mil veces mejor que Ghost in the shell, donde va a parar.

    En fin, muy buena critica y a la espera de nuevos artículos.

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  4. Excelente critica. Si bien la película tiene sus fallos por sí misma, como el ritmo acelerado (que en eso no coincidimos), no es nada para arrancarse los pelos. El problema principal es que el fandom no tiene muy claro lo que significa "adaptación", porque están acostumbrados a la movida oriental (osea, otaku) de que básicamente es un traspaso con la mínima variación de un medio a otro. A ver si vamos ampliando los horizontes.
    Además nos ahorramos las irrealidades de la original, como esa paradoja imposible del estudiante super dotado y super popular. El mundo, cuándo vamos a aprende, no funciona así. Ni que decir que, a diferencia del Anime, este Light no grita cuando piensa; cosa que me sacaba de quicio. Que no me imagino a nadie pensando "TENGO QUE TERMINAR ESTE CAFÉ, PAGAR LA BOLETA DE LUZ Y PONER EL LAVARROPAS ANTES DE QUE LLUEVA!". Insufrible.
    La pelí entretiene, da otro enfoque a una premisa interesante y a otra cosa mariposa. La vi con amigos y todos coincidimos en que no nos hubieras divertido tanto si en esa cantidad de tiempo hubiéramos visto, por ejemplo, cuantro capítulos del anime post L.
    Espero que aunque andés ocupado, no pase otro cometa antes de poder volver a leerte. Me obligué a ver la última temporada de GoT a medida que salía para poder leer tus reseñas.
    Gracias por tanto, perdón por tan poco.
    Saludos!

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  5. Pues si, la primera live action japo es aburridísima. Uno puede decir cualquier cosa de la Death note de netflix pero al menos no es aburrida. Prefiero una peli que sea horrible como este caso que una aburrida. Aunque curiosamente la segunda parte del live action japo me parece bastante entretenida, incluso el final me parece bastante superior al del anime, así que valdría la pena solo por ver el final. Creo que si hubiesen hecho una peli de Death Note sin L y Light, hubiese sobrevivido mejor.

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  6. Cuando leí el manga pensé que la historia funcionaría mejor con 2 protagonistas adultos. Los recursos de L, el respeto que generan ambos protagonistas en el mundo policial... pero luego recordé que los mangas son así de raros y que al menos no había mascotas respondonas ni sangrados por la nariz. Así que en verdad disfruté mucho del juego del gato y el ratón y me hice un fan moderado de Death Note. Tengo la mente abierta a adaptaciones de todo tipo de cualquier cosa y la verdad es que esta peli no me gustó mucho. Disfruté de Ryuk y no me aburrí nada, eso es bueno. Pero la historia iba acelerada, con muchas reglas del cuaderno que aturullan y a la vez simplifican la trama. No digo que debería durar más pero tal vez deberia de haber contado una trama más manejable. Lo mejor de la peli: tu reseña

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  7. Netlix tendría que haber dejado bien claro el estatus de la película como una historia alternativa con un título diferente como 'Death Note AM' o algo así en lugar de coger el mismo título y que la gente lo viera como la adaptación del manga.


    No se a que viene tanto problema por adaptar una obra a los gustos locales, por ejemplo Barrio Sesamo tiene su propia versión para cada país y nadie critica eso. O el hecho de que Superlópez empezó como la versión española no oficial de Superman que acabó evolucionando por su cuenta y nadie lo critica por eso.

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  8. COINCIDO EN TUS APRECIACIONES SOBRE LA PELÍCULA.. PERO EN OTRO TEMA, TÚ SABÍAS ALGO DE ESTO, QUÉ OPINAS DE ELLO?
    http://www.rockandpop.cl/2016/12/hasta-siempre-he-man-dc-comics-mata-al-iconico-personaje/

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  9. Ahora quiero un post defendiendo la película de La torre oscura (si es que leiste los libros no?).

    A ver como te lo apañas!

    Saludos desde Argentina

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  10. Efectivamente, otra película que si no hubiera tenido lazos con una obra anterior sería aceptada perfectamente por todo el mundo.

    Yo estuve leyendo el manga y lo dejé porque algunos de los recursos que se usaban para mantener la intriga me parecieron ridículos.

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  11. Mientes en casi todo. Por ejemplo, los malabares con koalas solo son difíciles a partir del cuarto koala.

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  12. Menudo cambio de encuadre... sacando lo mejor de lo peor, usted perteneece a la casa Lannister, por su mente ágil y adaptable.

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  13. Acabo de verla a ver si tanta bilis en internet tenia razón, que en algunos casos es así; pero apoyo al tipo de la brocha, lo más flojo de la película es los recursos de la historia original del manga que trasfirieron a esta versión.
    La misma película, con la misma trama, con actores adultos y sin la historia ridícula de "L" el super detective adolescente criado por una fundación ultrasecreta que cria super detectives, seria una excelente película, pero con los animes pasa eso, muchas cosas las aceptas porque sin dibujos, pero en gente real son estupidas (el mayor problema de las Live Action), yo creo que el mantuvieron esas cosas para evitar que les llovieran tantas criticas por no aferrarse al manga original.
    Es más si la misma película la dirige Nolan diciendo que es una versión más realista, la convierte en una trilogía de películas de 3 horas cada una y la vuelve aburrida estaría todo el mundo en internet con los calzones mojados.

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  14. Voy a ir, en general, en la línea de tus comentarios (porque a mí la película me entretuvo, y es todo lo que pido en una película). Mis mayores problemas con ella son:
    1.- Que, en vez de explotar el personaje de Mia como protagonista, que hubiese sido un filón, decidieran dejarla como "chica mala secundaria que es en realidad la que está manejando a Light porque es la chica y es mala y todas las chicas son malas y él es un pobrecito idiota manejable pero buena persona". Creo que hubiese ganado mucho con el cambio de dirección.
    2.- Te venden que Light es "megalisto" desde los 5 primeros minutos de la película y lo único que te puede hacer plantear esa supuesta inteligencia es que le regañan por hacer los deberes de sus compañeros. Qué quieres que te diga, pero éso no es de listo, sino de alguien al que hacen bullying. Y de ahí en adelante, tampoco es que haya alguna escena en la que digas "madre mía, qué inteligencia".
    3.- La pelea entre L y Light se me quedó un poco... ¿Pequeña? ¿Corta? ¿Nimia? Vamos, que "ni chicha, ni limoná".
    4.- El papel de Ryuk tampoco es que se pueda definir como "estelar".
    5.- El final fue un poco... ¿Rápido? Un poco denso y tonto. Después de todo lo que pasaba en la película, me esperaba algo más, de verdad.

    Puede que haya algún cable suelto por ahí, pero no voy a hablar de éso, porque opino como consumidora, y no como si fuera una tía mega lista que se cree que ha ido a ver la película de su vida.

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  15. Buen post, al fin algo que no tiene que ver con Juego de tronos...
    A mi me gustó mucho el manga y el anime, y cuando vi lo que estaba planeando Netflix pues decidí que no quería ni necesitaba verlo, y eso es justamente lo que muchos fans deberían de hacer: pasar de ella... no se les va a caer el pelo ni las uñas por no verla, que no pasa nada si le das una oportunidad, pero si no, tampoco pasa nada.

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  16. El live action japo tenia en su banda sonora a Red Hot con Dany California. Por que? No lo se... ahora escucho a red hot y pienso en death note.

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