24 de octubre de 2011

Masters del Universo: La Masa Siniestra


Mi afición por los Masters del Universo es tan evidente como el peluquín de Sean Connery en Nunca digas nunca jamás. No solo he escrito varios artículos sobre el tema, sino que he incluido referencias a los Masters en un 73% de las entradas de este blog. Puede que dentro de algunos años, esto degenere en una obsesión que requiera tratamiento médico. O puede que ya lo haya hecho y prefiera negar mi afección hasta que alguna mujer desafortunada vea mi cama cubierta con una sábana oficial de los Masters del Universo de 1983 y huya despavorida.

Hasta que necesite más ayuda psicológica de la que pueden ofrecerme las galletitas de la fortuna, supongo que seguiré alimentando mi afición y recordando lo mejor y lo peor de esta gran franquicia.

Y ya sin más preámbulos, paso a comentaros algunos detalles y curiosidades de la Masa Siniestra, la trampa con la que Hordak esclavizaba a sus rivales cuando necesitaba que alguien se ocupara de limpiar de excrementos y restos humanos el cubil del dragón, y su malvada horda se había tomado unos días libres.

La Masa Siniestra era una suerte de expansión de la Cueva del Terror de Hordak, de tal forma que si la colocabas a su lado a modo de chalé adosado, formabas una fortaleza diabólica que casi podía equipararse al Castillo Grayskull y a la Montaña de la Serpiente, las dos grandes fortalezas de la franquicia.

El aparato consistía en un receptáculo de plástico con una pared sobre la que pendía un cráneo de dinosaurio, y su funcionamiento era de lo más sencillo: la víctima se colocaba en la base, apoyada contra la pared, y era apresada por una garra de hueso que se accionaba mediante una palanca; el siguiente paso consistía en destapar el cráneo y verter el Blandi Blub dentro, para que finalmente se deslizase entre las mandíbulas del saurio sobre el desgraciado conejillo de indias que estuviera debajo, cubriéndolo del gelatinoso moco verde.

Por supuesto, podría haberme ahorrado la descripción y haberos señalado con el dedo la imagen que acompaña estos párrafos; pero eso habría sido demasiado fácil y ahora me sobraría el tiempo mientras espero a que termine de pasarse el antivirus.


Las instrucciones de la Masa Siniestra contenían algunas advertencias sobre el uso del Blandi Blub. En primer lugar, te recomendaban que lo guardases en su bote de plástico cuando no estuvieses trasteando con él, porque "le gusta la fría y húmeda oscuridad", y si se secaba, era peor que "un refresco caliente y sin burbujas".

Es entrañable que Mattel escribiera instrucciones que los niños pudieran entender; pero, si os soy sincero, la probabilidad de que un crío se las leyera cuando tenía en sus manos aquella masa amorfa y apestosa era la misma de que un asteroide caiga sobre mi oficina antes de que me presente allí mañana por la mañana.

Lo único realmente importante que debías saber si querías mantener tu colección de muñecos en buen estado, es que si sometías a Mossman o Grizzlor al poder viscoso del Blandi Blub, ya podías despedirte de ellos. Quizá pudieras cortarle el pelo a Grizzlor para limpiarlo; pero, debajo de todo ese vello, el peludo secuaz de Hordak no era más que un ridículo tronco rectangular. Y Mossman sin su musgo solo era una versión verdosa de Beast Man.


En el minicómic que venía con la Masa Siniestra, Hordak utilizaba su nuevo juguete para convertir a He-Man en un monstruo descerebrado, y lo enviaba a matar a Skeletor, que, según el canon tradicional de los Masters del Universo, traicionó a Hordak cuando éste era su maestro (supongo que Skeletor le daría una dirección falsa a la que enviar las facturas por las lecciones de magia, o algo por el estilo).

Por supuesto, He-Man se libraba del influjo del limo verde, derrotaba a Hordak y además nos enseñaba una valiosa lección moral: jamás dejes que te cubran de moco zombificante, especialmente si es viernes por la noche y tienes una cita.

No obstante, lo más fascinante del minicómic son las descripciones del narrador:

Un lodo verde cubre los musculosos hombros de He-Man, bañando sus poderosos bíceps. ¡Se desliza por sus piernas en regueros de infecto, pegajoso limo!

Me extraña que el autor no añadiese algunos adjetivos para acompañar el vocablo "piernas", como, por ejemplo, firmes y bronceadas.


El otro tebeo en el que aparece la Masa Siniestra fue editado por Marvel bajo el sello Star Comics, también publicado en España por Ediciones Zinco. En este caso, la víctima del limo verde era el príncipe Adam, que se libraba de su fatal destino invocando el Poder de Grayskull para transformarse en He-Man.

Sorprendentemente, ni siquiera cuando Hordak ve a He-Man liberarse de la masa verde que estaba a punto de asfixiar a Adam, sospecha que el príncipe y el mayor héroe de Eternia sean la misma persona.

Con un retraso mental de este calibre, ¿a alguien le extraña que, en siete largos años, los malos no se apuntasen ni una sola victoria? A mí no.


La Masa Siniestra también salía en un episodio de los dibujos animados de She-Ra, pero nadie que yo conozca recuerda haber visto jamás esta serie, y la única razón por la que no pongo en duda que se emitiera en España es porque desmentirlo me llevaría más trabajo que creérmelo. De todos modos, no debía de ser una serie muy popular.

En el episodio en cuestión, titulado Loo-Kee's Sweety, la Masa Siniestra, que mantiene su nombre, es un foso de cieno habitado por un cerdo parlante con gafas de bucear y un traje de neopreno amarillo.

No, en serio.

Además, en lugar de servir de instrumento para esclavizar a las víctimas de la Horda del Terror, sus efectos eran parecidos a los de un gripazo, pero sin fiebre. Al menos, mantuvieron intacto el cráneo de dinosaurio.


Y básicamente eso es todo lo que os quería contar sobre la Masa Siniestra. Ah, no. Una cosa más. También quería deciros que Mattel reutilizó esta idea en la línea de juguetes de Harry Potter varios años más tarde. Ahí acaba la originalidad.

2 comentarios

  1. Vendo masters del universo y la cueva del teror de hordak.

    Si te interesa, escribeme a:

    Maxim_1978@hotmail.com

    Te espero.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sr Brocha, aquí te preguntan si te gustan los Masters del Universo, precisamente A TI.

      Afortunadamente el humor llega cuando menos se le espera.

      Eliminar