30 de enero de 2012

Madelman 2050


¡Ja! Otra búsqueda de juguetes de mi infancia de la que salgo triunfante. A mi edad puede parecer una tontería que me ilusione con tan poca cosa; pero no solo lo parece, lo es. ¿Qué le vamos a hacer?, soy fácil de contentar.

Al igual que con la Carnibola, el punto clave para empezar a buscar fue el nombre del juguete, que averigüé en Twitter gracias a GalvanTDB. Él creía que madelman era el nombre que su padre le había puesto a estos juguetes, pero estaba convencido de que no se llamaban así. Al final, resultó que sí que se llamaban madelman; pero no maldeman a secas, sino ¡Madelman 2050! Eso sí, ahora que lo sé, si dentro de 38 años aún no han llegado a la Tierra cosmonautas con cara de lagartija, me sentiré muy defraudado.

Tras el salto encontraréis la foto que desató mi renovado interés por este juguete. Os advierto que la imagen puede herir vuestra sensibilidad, así que no sigáis adelante si no estáis preparados.

Lo digo en serio.

Continuad bajo vuestro propio riesgo.

A pesar de todo, no es la foto más bochornosa del álbum familiar.

En fin, si conseguís ignorar al niño que caga (ese sería yo), observaréis que en su mano sostiene un objeto de colores púrpura y verde. Podría ser casi cualquier cosa (un tentáculo con muchas ganas de conquistar el mundo, por ejemplo); pero, hacedme caso, es un Madelman 2050. Yo sé de estas cosas, porque soy muy leído. Tengo la biografía de John Wayne en el cuarto de baño.

En cuanto a tamaño y articulaciones, el muñeco era muy parecido al típico G.I. Joe de los años ochenta, pero este en concreto tenía dos caras opuestas: la de malvado lagarto del espacio exterior, para pasar el tiempo con la familia y salir de pachanga con los amigotes; y la de humano, para cometer maldades de incógnito en la Tierra.

El casco de astronauta impedía ver que la cabeza tenía esculpida una segunda cara donde debería tener la coronilla y la nuca, de forma parecida al Man-E-Faces de los Masters del Universo (solo que éste tenía tres caras en lugar de dos). El mecanismo para girar la cabeza, en cambio, era más elaborado que una simple ruedecita; consistía en un imán que pendía del cuello y que quedaba oculto dentro del tronco de la figura, pudiendo accionarse así con otros imanes. Lo sé porque partí el muñeco por la mitad para enterarme de cómo funcionaba. Esta es la razón por la que jamás debéis dejarme a solas con un botón que diga "No pulsar". Ni con vuestra hermana.

El muñeco se llamaba Lagard, y creo que fue la única figura que tuve de esta línea de juguetes, aunque debió de de causarme un gran impacto, porque, como se ve en la foto, no podía dejar de jugar con él ni mientras demostraba lo bien equilibrada que estaba mi flora intestinal.

Lagard y sus amigos, metamorfoseándose mucho antes de que los Power Rangers estuviera de moda.

Detrás de los Madelman 2050 se encontraba la famosa empresa catalana Exin Bros. (en su tiempo, titular de marcas como CinExin y Scalextric), que compró la marca "Madelman" a Manufacturas Delgado después de que ésta se declarase en bancarrota.

Para darle un empujoncito a la imaginación de los críos, Exin se inventó toda una historia alrededor los muñecos. Era una copia descarada del argumento de la serie V, emitida algunos años antes; pero eso solo le daba más tirón al producto.

Según el primer minicómic de la línea, los zarkons eran invasores del espacio exterior que pretendían colonizar la Tierra para sobrevivir al frío glacial al que estaba condenado su planeta natal, que se alejaba inexorablemente del Sol.

Por suerte, algún iluminado, probablemente tachado de loco en su día, preparó un plan de contingencia para hacer frente a las amenazas extraterrestres, y aquí es donde entra en escena  el comando C.O.T.A., un cuarteto de guaperas con trajes ridículos, cacharros inservibles y zapatos imantados. ¡Ja, que se preparen esos alienígenas!

En total hubo cinco minicómics distintos, que acompañaban a los muñecos y, al igual que los minicómics de los Masters del Universo, le daban un poco de intrígunlis a la franquicia; algo casi imprescindible para vender un juguete cuando no hay una serie de dibujos animados que lo promocione.

El gran error de los zarkons fue desconocer que en la Tierra todo es susceptible de explotar.

Uno de los mecanismos que diferenciaba a los Maldeman 2050 de otros muñecos de la época era la Fuerza-Interactiva Zarkon. Por si os queda alguna duda, lo traduzco al castellano: si arrimabas un hombre C.O.T.A. a un zarkon, los juegos de imanes provocaban que el villano revelase su verdadero rostro. Esto era útil la primera vez que uno se topaba con un zarkon, pero como éstos nunca se cambiaban de traje, para los siguientes encuentros te bastaba con no padecer alzheimer.

Por su parte, como decía más arriba, todos los hombres del comando C.O.T.A. llevaban zapatos imantados (la Fuerza-Interactiva Magnetrón), de modo que podías pegarlos al frigorífico, al soporte de la lámpara o a cualquier otra superficie metálica... para luego contemplarlos ahí parados hasta morirte de aburrimiento.

¿Qué clase de idiota necesita instrucciones?

Como veis, a base de copiar ideas ajenas, los Madelman 2050 acabaron siendo bastante originales, y en mi humilde opinión, les daban mil vueltas a los G.I. Joe, que tenían mil variaciones del mismo soldado y todos hacían lo mismo: servir de conejillos de indias en operaciones quirúrgicas caseras. Menudos monstruos de Frankenstein que creábamos, ¿eh?

Incluso los blísteres de los madelman molaban. Y esto se lo debemos a las ilustraciones de López Espí, al que quizá recordéis de la caja del Combatesaurus de los Masters del Universo y de las portadas de los cómics Marvel publicados por Vértice.

Darman partiendo el bacalao. Imagen cortesía de López Espí Fans Club Oficial.

Por último, y para cerrar este artículo, ¿qué mejor que echar un vistazo a todos los juguetes de esta fantástica colección? Pues, hombre, leer un buen libro, salir a pasear, ver una película de Scorcese... Pero ya que estáis leyendo esto, ¿qué más da?

Estos son los hombres C.O.T.A., con sus robots, navecitas y trastos varios:

No podían faltar los súper robots.

Y estos los zarkons, que tampoco eran mancos:

Acabo de recordar que también me compraron el Falcon. O quizá lo he soñado.

Los buenos, por aquello de que operaban con fondos gubernamentales, incluso contaban con su propia base de operaciones, cuyo nombre resonará en vuestras cabezas durante los próximos meses: ¡BASERTRON 2050!

La Basertron es el armatoste de la derecha, por si teníais alguna duda.

Por algún motivo que no me explico, las ventas de Madelman 2050 no fueron todo lo buenas que Exin esperaba y la línea desapareció de las jugueterías en poco menos de un año, muriendo antes de conocer la década de los noventa.

Es una lástima, porque el concepto era realmente bueno y se hubieran merecido algo más que este artículo y una foto mía en el retrete.

2 comentarios

  1. Estos muñecos no se si sabe que hubo una 3ª tanda preparada para la feria del juguete de 1990 y de hecho, existen algunos prototipos en poder de un coleccionista español que reside cerca de Torrevieja.

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  2. Siempre quise un juguete de estos cuando era chaval, pero costaban mucho y mis padres no podian comprarlo, hoy que soy mayor quisiera uno pero ya no los venden, solo a precio de coleccionista y la verdad no pagaria tanto por ello, en fin, cosas de la vida...

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