31 de octubre de 2013

Viernes 13 (1980)

Un día, el productor y director neoyorquino Sean S. Cunningham se levantó de la cama y pensó: "Quiero producir y dirigir una película titulada Viernes 13". Aún no tenía ni pajolera idea cuál sería el argumento (si es que lo necesitaba), ni qué desayunaría esa mañana (si café con tostadas o una lata de atún); pero ese fue el germen de la que hoy es una de las más famosas y sangrientas sagas de slasher movies de la historia del cine de terror, con más de una decena de entregas y doscientos y pico asesinatos a sus espaldas.

Sin embargo, en 1980, dos años antes de que la máscara de hockey se convirtiera en un icono y mucho antes del über Jason del nuevo siglo, Viernes 13 se presentó como un modesto giro de tuerca al Halloween de John Carpenter, que se había estrenado apenas dos años antes con notable éxito.

El rodaje del filme duró un mes y costó medio millón de pavos. Para sorpresa de todos, la recaudación ascendió a casi cuarenta millones. No hace falta ser muy listo para imaginar por qué al año siguiente ya se había estrenado la primera secuela.

Viernes 4 de julio de 1958, la era Eisenhower. El ataque de la mujer de 50 pies arrasa en los autocines americanos, Johnny B. Goode suena en la radio y William Higinbotham lanza el primer videojuego de la historia: Tennis for Two...

Estamos en el campamento Crystal Lake. Es de noche y los niños duermen plácidamente en sus camas, soñando con los angelitos, mientras los monitores cantan el Kumbayá.

¿Creíble? Tal vez en un campamento cristiano juvenil de retiro espiritual. Yo fui dos veces de campamento cuando era un chaval y lo único que recuerdo es haber participado en competiciones denigrantes (¡atrapemos manzanas de caramelo con la boca, sí!), haber comido fatal (nadie cocina con cariño para un centenar de niños), haberme vengado con crueldad "refinada" de un crío estúpido que consideraba muy gracioso abrirme la puerta del baño mientras cagaba (lo tiré de la litera superior con colchón incluido), y haber compartido historias de fantasmas por la noche mientras los monitores fumaban porros y leían El Víbora. Quizá tres décadas largas suponen mucha diferencia.

♪ Si llega la policía no es pecado, vida mía,
ponerse a disparar,
saqué la artillería y me falló la puntería
y le metí al dueño del bar ♪

Al rato, dos monitores se separan del grupo para pegarse el lote, algo que nunca cambia por muchos años que pasen, y, desde una vista en primera persona o POV (etiqueta quemada en las webs porno), empezamos a ver el mundo a través de los ojos del asesino ¡Slasher-VisionTM! ¡Chupaos esa, gafas 3D!

Como señal de la que se avecina, el "ki-ki-ki, ma-ma-ma" de Harry Manfredini suena por primera vez. "Kill her, mommy", dicen los ecos. "Ch-ch-ch, ka-ka-ka", entiende todo el mundo.

El chico se levanta para dar explicaciones acerca de este amancebamiento escandaloso y, por toda respuesta, recibe una puñalada trapera entre el pancreas y el estómago. La chica grita por última vez antes de que la imagen se congele y pasemos a la impresionante pantalla de título.

Lección #1: Fornicar perjudica seria e irreversiblemente la salud.

¡La Iglesia tenía razón! ¡El sexo prematrimonial puede separar a una pareja!

Me encanta cómo el rótulo se acerca a la pantalla hasta reventar el cristal.


Y la música... ¡Oh, la música!


Viernes 13 de junio de 1979, la era Carter. Alien invade la gran pantalla, Video Killed the Radio Star suena en los estéreos y los chavales navegan entre asteroides de 8 bits...

Annie, una joven y atractiva mochilera (novela de la editorial Harlequin en trámite), entra en una cafetería para preguntar por la dirección del campamento Crystal Lake, en el que trabajará de cocinera. La sola mención del lugar provoca que todos la miren con suspicacia. No es extraño, porque ahora lo llaman el... dun dun dun... ¡Campamento Sangriento! En la oficina de turismo de Crystal Lake hacen horas extra para salvar el próximo verano, pero es tan difícil conseguir que la gente olvide un montón de asesinatos como convertir en reclamo turístico la ardilla disecada de la señora Parker.

Enos, el Conductor de Camiones (así figura en la IMDb), se ofrece a llevar a la chica en su camión hasta la mitad del trayecto, y la cosa no pinta mal hasta que el chiflado agorero del pueblo asalta a Annie para advertirle que si va al campamento, nunca regresará, porque está "maldito". Ah, ese viejo loco Ralph, siempre con sus historias... Que si unos hombrecitos verdes le metieron una sonda por el ano, que si ha visto al Pies Grandes comprando una casete de Nino Bravo en la gasolinera...

Camiseta rosa descolorida, camisa, chaleco y sombrero. Très chic.

En el camión, Enos cuenta a Annie que dos monitores murieron asesinados en 1958, que otro chico palmó solo un año antes y que, cada vez que alguien ha intentado reabrir el campamento, han ocurrido cosas terribles: incendios, envenenamientos, reposiciones de Bonanza...

Sí, hombre, sí, ¿para qué mantener una charla insulsa sobre el tiempo o poner la radio cuando podemos hablar de las muertes sin resolver del lugar donde uno va a empezar a trabajar? Solo hay un tema de conversación que pueda agradar más a Annie en este momento: el índice de accidentes en carreteras comarcales a bordo de camiones conducidos por tipos llamados Enos.

-¿Sabes?, eres un tipo muy divertido, Enos.

A pesar de todo, Annie no se amedrenta. ¡Esa es mi chica! Maja, alegre y vivaracha. Incluso cuando un desconocido gordo y siniestro que podría violarla en cualquier momento le habla de asesinatos macabros, ella mantiene el tipo. Su único problema es que es más dicharachera que la rana Gustavo, y al guionista Victor Miller le pagaban para escribir asesinatos brutales y escenas de sexo, no líneas de diálogo.

Por lo tanto, no es de extrañar que después de que Emos deje a Annie, una camioneta la recoja, y el conductor, al que nunca vemos la cara, resulte ser el asesino. Annie salta del vehículo en marcha y corre hacia el bosque; pero el asesino la alcanza y le rebana el pescuezo.

Y así muere mi personaje favorito de la película.

Lección #2: Haz caso a los pueblerinos supersticiosos, y a los dementes más que a ningún otro.

Lección #3: Si eres una chica mona, jamás hagas auto-stop.

Esa es la misma cara que pongo yo cuando se me sube la comida a la boca.

A partir de este punto, podría limitarme a presentaros a los demás personajes a medida que los van despachando y daría mi trabajo por terminado, ya que toda la gracia de las películas de Viernes 13 es ver a los mamarrachos de turno cayendo como moscas, uno tras otro, sin que sus compañeros se den cuenta, hasta que solo quedan dos o tres y cunde el pánico.

Pero antes de pasar a eso, quiero que veáis la imagen más grotesca de cuantas se han publicado en este blog y probablemente la más aterradora que jamás publique, una imagen tan espeluznante, tan aberrante y repulsiva, que, aun después de todos estos años, sigue provocándome pesadillas y aflojándome las tripas.

No creo que estéis preparados, pero sé que nunca podríais estarlo, así que... ahí va:

Steve, leyenda erótica de los años 80.

Si esta noche dormís abrazados a un Gusiluz y os cubrís con la manta hasta la cabeza, no os lo tendré en cuenta.

Esa horripilante combinación de bigote, vello pectoral, pañuelo pamplonia y pantalón corto es Steve, el nuevo propietario del campamento. Él y otros seis jóvenes monitores (Ned, Jack, Marcie, Brenda, Bill y Alice, fingid que os importa) se están ocupando de adecentar el lugar antes de que lleguen los críos. No puedo imaginarme la clase de mentiras que Steve habrá tenido que contar para convencer a los padres de que lleven a sus hijos a un campamento que ha estado cerrado veintitrés años y que solo ha salido en los periódicos bajo titulares como "Un niño de once años fallece ahogado en el campamento Crystal Lake", "Asesinan a dos monitores en Crystal Lake" o "Crystal Lake elabora la tortilla más grande del mundo".

El primero en palmar es Ned, el graciosete del grupo. Su plan para este verano era simple. No pedía mucho a la vida, pero esperaba que la vida le diera lo poco que pedía. Él solo quería mojar. Sin embargo, las chicas le hacían el vacío y yo no puedo culparlas, porque cuando eres un payaso al que le gusta disfrazarse de indio y tu técnica secreta de flirteo consiste en fingir que te ahogas con la esperanza de que una mujer te haga el boca a boca, no hay lugar para ti en este planeta.

A Ned le parece ver a alguien entrando en una cabaña, y como el extraño no responde a su llamada y la palabra prudencia no está en su diccionario, decide seguirlo. La próxima vez que veamos a Ned, tendrá una sonrisa nueva en el cuello y ni siquiera así le prestarán atención.

Lección #4: No sigas a figuras misteriosas a lugares cerrados y oscuros

Se afeita con radial.

Kevin Bacon interpreta a Jackel único rostro conocido de la cinta junto con el de Betsy Palmer, aunque no lo era cuando rodó esta película. Es más, puede que "interpretar" no sea la palabra más adecuada en este contexto. "Ocupar espacio" se ajusta más a la realidad.

Cuando Jack y Marcie terminan de "hacer bebés", la chica se marcha al cuarto de baño a asearse el chumino y Jack se queda en la cama fumando el clásico cigarrillo postcoital de las películas americanas. Más le vale disfrutar del piti, porque el asesino, que por supuesto estaba escondido debajo de la cama, escoge ese mismo instante para practicarle una traqueotomía con una punta de flecha. El chorrazo de sangre de cordero se lo debemos a los magníficos pulmones de Tom Savini, actor y gurú de los efectos especiales del cine de terror, que tuvo que suplir con su aliento las deficiencias de la bomba que había instalado. En el ranking de asesinatos, este ocupa un honroso segundo puesto.

Lección #5: Mira debajo de la cama antes de acostarte. Puede haber algo más que pelusas y gremlins.

Cuatro años antes de Footloose.

A Marcie la asesinan poco después de un hachazo en la cara. Es una pena, porque, aparte de lo mona que estaba en braguitas, Marcie tenía algo de lo que carecen casi todos sus compañeros de campamento: un trauma psicológico como la copa de un pino. Le daban miedo las tormentas porque tenía pesadillas recurrentes desde niña en las que la lluvia se transformaba en sangre. Yo anoche soñé con un árbol en el que crecían gominolas.

Lección #6: Cuando te amenacen con un hacha, cerrar los ojos y gritar no va a salvarte. Apartarte de su trayectoria, sí.

Incoming axe of kindness.

Brenda, que después de proponer una partida de Strip Monopoly había ganado suficientes votos para convertirse en mi segunda chica preferida, cree oír la voz de un niño pidiendo ayuda fuera de la cabaña y sale a buscarlo, exponiéndose a una inoportuna tormenta. Supongo que detenerse a pensar cómo ha llegado un niño solo hasta el campamento o avisar a los demás para ir a buscarlo juntos no es una alternativa lógica. ¿Y por qué sacar un paraguas o ponerse un chubasquero cuando se puede salir al campo en camisón y coger una pulmonía?

La chica muere fuera de pantalla en el campo de tiro con arco, pero no vemos el cadáver hasta que el asesino lo arroja a través de una ventana varios minutos más tarde. Solo que entonces el cuerpo no es el de la actriz que hacía de Brenda, sino el de Tom Savini, pluriempleado.

Lección #7: Jamás atiendas la llamada de socorro de un niño.

Lección #8: Puede que la chica que te propuso jugar al Strip Monopoly vista un camisón más recatado y pasado de moda que tu abuela.

Este es el aspecto de una persona que no sabe tomar buenas decisiones en la vida.

Steve Pantalones Cortos, qué había salido a por víveres, tiene la mala suerte de toparse con el asesino en el camino de vuelta al campamento.

Para sorpresa del espectador, Steve reconoce a su interlocutor antes de que lo mate. Incluso le pregunta tranquilamente qué hace por aquí con la que ha caído. Luego el asesino lo trincha como a un pavo en Acción de Gracias.

Lección #9: Los pantalones cortos matan.

-Estos no son los androides que buscáis.

A estas alturas, pensaréis que Alice y Bill, los dos monitores supervivientes, andarán con la mosca detrás de la oreja, sobre todo después del desfile de desapariciones misteriosas; pero nada más lejos de la realidad. De hecho, Alice cree que Brenda está con Jack y Marcie. ¿Haciendo qué? No lo sé. Quizá montándose un ménage à trois o cantando bajo la lluvia. En cuanto a Ned, supongo que pensará que se ha escurrido por el retrete. Total, ¿a quién le importa Ned?

La pareja no empieza a preocuparse hasta que Bill encuentra un hacha sobre una de las camas. De hecho, el asesino ha dejado el arma con el filo apoyado en la almohada e incluso la ha arropado. No es coña. A lo mejor incluso le leyó un cuento. Nieve, renieve, requetenieve o El dragón color frambuesa tal vez.

Cuando por fin se deciden a pedir ayuda por teléfono, el asesino, obviamente, ha cortado la línea. ¿Podrán marcharse en coche? Tampoco. El motor no arranca. ¿Tópicos? ¡La lista es interminable, monada!

Bill dice que probablemente todo lo que está ocurriendo tiene una "explicación estúpida" y que mañana se reirán pensando en esto. Sinceramente, no creo que piense lo mismo cuando el asesino le clave media docena flechas en las pelotas.

Lección #10: No hay explicaciones estúpidas, solo gente estúpida.

-San Sebastián, ¿eres tú?

Llegados al punto en el que Alice ya ha visto suficientes cadáveres como para mearse de miedo y tener la cordura pendiente de un hilo, o escribir un libro y forrarse a costa de la muerte de sus amigos, llega al campamento la señora Voorhees, a la que encarna la mamá de América Betsy Palmer, que allá por los años cincuenta, cuando el mundo era en blanco y negro, estaba bastante potentorra.

En más de una entrevista, la actriz ha reconocido haber pensado que el guión de la película era, y cito textualmente, una "mierda" (como una catedral de grande y pinchada de un palo, sí), pero aceptó el papel porque quería comprarse un coche nuevo. A eso se le llama ser práctico.

-Ya sé cómo alegrar esa cara. ¿Quién quiere un trozo de tarta de manzana?

La señora Voorhees consuela a Alice (ea, ea), y, al ver el cuerpo de Brenda, se pregunta qué monstruo sería capaz de algo así. Naaada sospechoso, ¿verdad? Y como quien no quiere la cosa, cuenta a Alice que el niño que murió en 1957 se ahogó porque sus monitores, en lugar de vigilarlo, estaban en plan bom chicka wah wah. El niño se llamaba Jason. Era su único hijo... y hoy es su cumpleaños.

Sí, por si no habías visto ya la película o tenéis la capacidad deductiva de un diplodocus, el asesino, o, mejor dicho, la asesina es la señora Voorhees, a la que ni siquiera habíamos visto hasta hace dos minutos. ¿Qué queréis que os diga? Nadie lleva un jersey tan feo sin padecer delirios homicidas.

Alice, por suerte, no es tan gilipichis como sus compañeros, y cuando a la señora Voorhees se le va la olla y se le echa encima cuchillo en mano, ofrece resistencia. La señora tiñe cañas, pero si es capaz de dispararte un flechazo a los testículos y arrojar tu cadáver a través de una ventana, es mejor andarse con ojo.

Después de jugar un rato al escondite y luchar como dos gatas en celo, la señora Voorhes y Alice acaban enfrentándose en el muelle, donde nuestra heroína cercena la cabeza a la asesina de Crystal Lake de un machetazo. De forma imposible, el cuerpo de la señora Voorhees alza los puños con rabia antes de desplomarse, superando así a Kevin Bacon.

Lección #11: Jamás te fíes de las mujeres mayores de cincuenta años con jersey azul de punto.

Les pasa a los mejores.

Alice se sube a una de las canoas, supongo que para alejarse de todo este estropicio, y se queda roque mientras la embarcación va la deriva por el lago.

Cuando por fin despierta, ya es de día y un policía le hace señales desde la orilla. Es precisamente entonces, cuando ya nos hemos relajado y creemos que todo ha acabado y que es hora de levantarse y recoger las palomitas que hay desperdigadas por el sofá, cuando ocurre lo impensable... ¡un niño sucio y deforme emerge del agua y arrastra a Alice al lago! ¡Jason!

El susto es súper efectivo. Da igual cuántas veces vea esta escena, siempre me pone los pelos de punta. Igual que aquella foto de David Hasselhoff desnudo tumbado con unos perritos.

-¡Ven p'acá, cordera!

Alice se despierta gritando, pero sana y salva, en un hospital, y nos hacen suponer que el último ataque fue solo una pesadilla, porque ¿cómo podría seguir Jason con vida?

Sí, ¿cómo?

Ch-ch-ch... ka-ka-ka...

12 comentarios

  1. Yo creo que vi las 3 primeras partes y todas sufren de una lentitud considerable, vamos que me aburri como una ostra. Estoy por saltar directamente al crossover con Freddy y olvidarme de las otras 7 XD

    Feliz halloween a usted también ;)

    ResponderEliminar
  2. El trailer casi te cuenta como mueren los personajes.
    La chiquis del principio también me dejó ligado en su momento, tiene una gracia bizarra que me ataranta jajaja.
    La verdad en los ochentas con trabajos ví la 2 y la 3 censuradas en la TV; en los finales de ichentas ya las conseguí en beta pero esta primera parte la obtuve hasta 2001-2002 bajándola de torrent(o napster, ya no recuerdo). La verdad me emocionó un buen cuando la ví por primera vez porque llevaba años elucubrando escenarios y fantasías sobre lo que aportaría el filme: la muerte de Jason como niño(que después ya salió en JasonVSFredy), algún origen macabro como la de girl camp(aquella en donde una niña "muda" mata a todos y al final se descubre que era un niño), el porqué en la segunda parte después de apenas 5 años Jason ya se había robustecido y ganado mañas de rastreador de personas, etc.

    Muy buena reseña, la verdad no había como alargarla más. Espero que consideres una entrada con texas sawchain y el exorcista.

    ResponderEliminar
  3. Vladek: ¡Noooo! Dales una oportunidad. Hazlo por Jason.

    M@nchitas: Ni yo mismo esperaba que saliera una entrada tan larga. Más que una reseña, esta es una recapitulación pura, como las que hacía antes tan a menudo.

    ResponderEliminar
  4. Las recapitulaciones de muertes se agradecen

    ResponderEliminar
  5. Esperen esperen, me dicen que el asesino de la primera película en realidad era la madre!!!!!
    What a Twist

    Y yo que esperaba ver al tipo de la máscara, ahora menos ganas tengo de ver la entrega original.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. y pensar que por no tener ese dato, asesinan a la primer víctima de Scream.

      Eliminar
  6. Javier Arance López: Qué macabro.

    Øvn¥: La segunda parte también es buena y tampoco hay máscara de hockey.

    ResponderEliminar
  7. Esta película me encanto, pero sus secuelas a partir de la 3 empezaron a ir de mal a peor, como con otras franquicias semejantes.

    Me a encantado el mes del Terror, mereces un premio, espero que te lo den.

    PD: ¿Harás reseña de Thor el mundo oscuro?

    ResponderEliminar
  8. Viendo la segunda película al final resulta que la madre había estafado a los antiguos dueños del campamento haciéndole creer a todo el mundo que su hijo había muerto ahogado mientras que en realidad le estaba criando para ser un asesino y aprovechaba para matar gente echándole la culpa al pobre Jason.

    Podrían aprovechar para hacer una precuela en la que se ve como la señora Voorhees convierte a su hijo en un monstruo.

    ResponderEliminar
  9. Gargoyles: ¿Un premio?, ¿yo? ¡Cómo eres! Habrá reseña de Thor 2. Casi seguro.

    Anonimatus: ¿Precuela de la secuela? ¿Viernes 13... 1 y 1/2? Caramba, carambita, carambirulí.

    ResponderEliminar
  10. El dragón color Frambuesa? XD

    ResponderEliminar
  11. Qué bonitos (y sangrientos) recuerdos de juventud.
    ¿Para cuando el homenaje a la saga Elm Street?

    ResponderEliminar