23 de julio de 2019

'Saint Seiya: Los Caballeros del Zodíaco': 21 diferencias entre la serie de Netflix y la original


El viernes pasado, Netflix estrenó la primera parte de uno de sus animes "originales" más esperados de 2019. Esperado a la par que temido. O al menos temido por un reducido grupo del público adulto que vive con la constante aprensión a que la adaptación de alguna de las series favoritas de su niñez estropee retroactivamente su infancia.

Os diré qué estropeó mi infancia: las inyecciones que venía a ponerme el practicante y los supositorios.

Saint Seiya: Los Caballeros del Zodíaco es una coproducción estadounidense-japonesa que adapta a la televisión el manga más popular de Kiyoko Arai: Pastel Yumi, the Magic Idol (Sandy, en España), que trata sobre una niña que encuentra una varita mágica con la que puede hacer realidad todo lo que dibuja.

¿No os cuadra? Pues entonces es que el tebeo en cuestión es Saint Seiya, de Masami Kurumada.

La serie de Netflix, coproducida con Toei Animation y Electric Shadow Films, es básicamente una versión condensada de la obra del famoso mangaka, pero concebida para el público americano. Y cuando digo condensada más bien debería decir espachurrada. Esta suerte de reboot resume en seis episodios los dos primeros arcos de la saga del Santuario: el Torneo Galáctico y los Caballeros Negros, que en el manga abarcan la friolera de cinco tomos y a los que incluso el anime de 1986, compartiendo formato, dedicaba quince episodios, ¡el triple que la serie de Netflix! Viéndolo por el lado bueno, puede decirse que esta nueva adaptación va al grano y los episodios se pasan volando, aunque a menudo avanza tan rápido que rompe la barreras del sonido y del sentido común.

Lo que no podemos perder de vista, sobre todo si sois de mi quinta, es que esta serie no está pensada para los señores que flipábamos en colores con el anime original cuando se emitía en TVE y Telecinco a principios de la década de 1990, sino para un público nuevo, sin canas, para chavales que no han visto Los Caballeros del Zodíaco y quizá ni siquiera la conozcan, y que, por tanto, carecen de prejuicios engendrados por la nostalgia.

Con esto quiero decir que mi opinión no vale un pimiento. Preguntadle a alguien que tenga entre trece y dieciséis años, porque es a quien tiene que gustarle.

Habiendo dejado eso claro, en esta entrada repasaré las diferencias que más me han llamado la atención respecto del manga de Kurumada, con alguna mención también la vieja serie de animación de 1986. No obstante, como esta serie adaptó con bastante fidelidad las historietas, utilizaré capturas de pantalla de la edición en DVD de Selecta Visión para ilustrar el texto.

No encontraréis todas las diferencias que hay, pero sí las suficientes para manteneros distraídos un rato mientras yo estoy de vacaciones.


1. Todo el arranque de la serie


Aunque la historia no tarda en tomar derroteros familiares y llevarnos a Grecia, el primer episodio de la nueva serie nos ofrece un comienzo muy diferente del que recordábamos.

Por fortuna o por desgracia (eso tendréis que juzgarlo por vosotros mismos), este primer episodio será uno de los pocos aportes originales de la serie de Netflix.

En este anime, los cien niños destinados a convertirse en caballeros de bronce no se criaron juntos en el orfanato de la Fundación Grad, haciendo de vez en cuando de caballito para una caprichosa Saori como sucede en la obra original. Tampoco se dispersaron por el mundo para que diez de ellos sobrevivieran, ganaran el título de caballeros y tuvieran una adolescencia plagada de recuerdos traumáticos. Es más, Seiya ni siquiera se separó de su hermana Seika cuando lo enviaron a Grecia a por la armadura de Pegaso, porque eso nunca ocurrió.

Nos adentramos, pues, en tierras extrañas...

Jabu de Unicornio acabaría desarrollando tendencias masoquistas durante su juventud y escribiría la novela Cincuenta sombras de Saori. No vendió ningún ejemplar.

En esta nueva adaptación, Seiya pierde a su hermana Seika después de que unos soldados de negro asalten su casa en mitad de la noche para secuestrarla.

En una secuencia que te hace mirar la serie con cierta esperanza, el caballero de oro de Leo interviene para salvar a los niños, y, cuando una bala rebotada hiere a la cría, la coge en brazos y se esfuma con ella sin decir ni pío mientras Seiya protesta en vano.

Cabe suponer que la razón por la que Leo se lleva a Seika, aparte de para buscarle atención médica, es porque momentos antes hemos visto que a la niña se le iluminaban las manos, o sea, que puede encender su cosmos y pulverizar las estrellas o calentarse un sándwich sin necesidad de usar la plancha. ¡El poder del universo en sus manos!

Rebota, rebota y en tu cara explota.

Tras este dramático prólogo, Seiya pierde la pista a su hermana y pasa el resto de su infancia en un orfanato. Esto ya se acerca más a la obra original, pero no mucho. El orfanato no pertenece a la Fundación Grad ni se llama Niños de las Estrellas (su nombre es tan corriente y aburrido que ya lo he olvidado), y en él no viven cien críos destinados a morir en trágicas circunstancias o convertirse en caballeros y pasarse el resto de su vida recibiendo palos.

Además, el cosmos de Seiya se revela aquí antes de empezar a entrenar en el Santuario, cuando unos pandilleros le quitan un garabato espantoso que lleva en la cartera y que se supone que es un retrato de su hermana Seika.

Como ese garabato es el único recuerdo que conserva de su hermana, a Seiya le hierve la sangre, se le encienden los puños con energía cósmica, la tierra tiembla a su paso y los granujas huyen espantados. Pero no sin antes recoger el teléfono móvil con el que han grabado todo lo ocurrido. ¿Notáis ya ese toque de actualidad? ¿Lo notáis?

1990: Los guerreros del Bronx.

El jefe de la pandilla sube el vídeo a internet, y, esa misma noche, Mitsumasa Kido, que ha visto la grabación, droga y secuestra a Seiya.

Sin mucho preámbulo, el viejo ricachón explica a nuestro protagonista que es la reencarnación del caballero de Pegaso y que su misión es proteger a la diosa Atenea de las fuerzas demoníacas y ayudarla a alzarse con la victoria en guerras venideras.

"¿Estás flipando?", le contesta Seiya.

Creo que su reacción es la adecuada.

En esa misma escena, también nos presentan al nuevo villano de la serie: Vander Guraad, un antiguo socio de Mitsumasa que pretende utilizar el poder de los caballeros en su propio beneficio y eliminar a los dioses bajo el pretexto de proteger a la humanidad. Guraad fue quien intentó secuestrar a la hermana de Seiya, así que es muy mal bicho.

Ya imaginaba yo que bueno no sería, porque es tuerto y tiene un cacho de cara como si lo hubiera metido en una freidora.

Imbuido del don de la oportunidad dramática, el ejército privado de Guraad asalta la mansión de Mitsumasa en ese preciso momento, y Seiya, aunque reticente a meterse en este berenjenal, acaba ayudando a a escapar Saori, nieta de Mitsumasa y reencarnación de Atenea.

Como os decía antes, nada de todo esto ocurre en el manga. Y solo por eso, en este punto, la serie me parece un acierto. Si no remueves un poco los cimientos, ¿para qué molestarte en relanzar una obra que tiene más de treinta años?

El problema, y aquí viene mi decepción, es que los cambios que introduce el primer episodio no conducen a ninguna parte, y a partir del segundo, la historia transcurre de forma muy similar a la original: Seiya llega al Santuario, entrena durante años bajo las órdenes de Marin, consigue la armadura de Pegaso, combate hasta la extenuación, se vuelve adicto a la morfina, etc.

¿Para qué dedicar un episodio entero a sembrar nuevas ideas si luego no vas a dejarlas crecer? Es posible que se estén reservando los giros para más adelante y que la serie, si no se cancela, acabe llevándonos por caminos que no habíamos transitado; pero de momento lo único que hemos ganado con el reinicio de la saga es ver a Seiya montar en monopatín y derribar un helicóptero a golpe de cosmos. Y a cambio hemos perdido mucho.


2. ¿Sangre? No, qué asco


A cualquier fan de Los Caballeros del Zodíaco al que preguntéis, os dirá que uno de los puntos fuertes del anime original eran los combates. Y lo eran por herencia del manga, porque aunque el estilo de Kurumada os parezca ahora anticuado, se le daba bien dibujar acción y darle tensión a la lucha.

No es necesario ver la oreja de Casios sacudiéndose sobre un charquito de sangre para contar la historia de los caballeros de Atenea, pero forma parte de su atractivo.

Los caballeros desgarran el aire con sus puñetazos, rompen la tierra con sus patadas y, sobre todo, se arrean unas castañas que les hacen saltar los empastes. Cuando se curten el lomo unos a otros, es inevitable que la hemoglobina corra y salpique el suelo. Si un autobús de la Cruz Roja los acompañase en sus aventuras, en los hospitales nunca faltaría sangre para transfusiones e incluso les sobraría para abrir restaurantes de comida rápida para vampiros.

Además, en cualquier obra de ficción, la violencia también puede servir de recurso narrativo. Cuando vemos a nuestros héroes pasarlas canutas, caer hechos un trapo y volverse a levantar, sus proezas y sacrificios aumentan de valor. Del mismo modo, cuando el villano que tan mal se lo hizo pasar es quien acaba hecho un mapa, la victoria es más satisfactoria.

En el caso de Saint Seiya, la violencia incluso sirve de contrapunto a las frecuentes cursiladas de los personajes, creando así un marcado contraste que deja una huella indeleble en el espectador.

Sí, eso también va a dejar una huella indeleble.

En comparación, la nueva serie de Netflix es más blanda que un lecho de rosas no venenosas.

Los caballeros siguen calentándose los riñones unos a otros, pero ya no sangran como si por sus venas corrieran fuegos artificiales de color rojos ni sus lesiones se manifiestan con la misma crudeza. Ni siquiera se despellejan los codos o las rodillas cuando ruedan por el suelo. Cogen un poco de polvo y ya está.

Tanto es así que la única escena en la que se ve un poco de sangre es cuando el maestro de Ikki le amplía el ombligo a su hija Esmeralda de un puñetazo, mandándola al otro barrio e inflando las narices al futuro caballero del Fénix.

Podría ser una blusa con la bandera de Japón.

¿Hace esto que el anime de Netflix sea peor? Indudablemente.

Pero no porque ver chorros de sangre saliendo a presión por diversos orificios sea indispensable, sino porque la serie no tiene nada con lo que compensar el desplome en los niveles de violencia. Los combates tienen aquí escaso valor estético, la acción es correcta sin más y, en definitiva, el apartado artístico pasa desapercibido. La serie pide a gritos algo que impacte a la audiencia, y no lo tiene.


3. Armaduras de bolsillo


Al igual que en la película de 2014 (La leyenda del Santuario), los caballeros de la serie de Netflix no cargan con sus pesadas armaduras a la espalda cuando hacen turismo por el globo. Los cofres en los que llevan las armaduras siguen existiendo, pero ya no tienen que facturarlos cuando cogen un avión a Grecia, sino que funcionan de forma parecida a las cápsulas Hoi-Poi de Dragon Ball, convirtiéndose en insignias del tamaño de una chapa identificativa que los caballeros pueden llevar cómodamente colgadas del cuello.

El invento me recuerda a los mastodónticos relojes de pulsera con los que los miembros del escuadrón Bioman se transformaban en superhéroes de mallas ajustadas, solo que las mallas de los caballeros van debajo de veinte kilos de deslumbrante hojalata.

Ahora bien, lo que Seiya y compañía ganan en estilo y comodidad lo pierden en imagen de marca, ya que la estampa de los caballeros con la Caja de Pandora encaramada a la espalda siempre fue muy representativa, casi icónica. Pero hay que pensar en la salud de los pobres chavales. Con la solfa de leches que llevan encima lo último que necesitan es sufrir patologías mecánicas del raquis, o sea, unos dolores de espalda de agárrate y no te menees.

Además, las medallitas puede ser un filón a la hora de vender merchandising. ¿Qué idiota no querría tener la chapa de su caballero de Atenea favorito? ¿O incluso coleccionarlas todas?

El médico dice que tiene la columna como una montaña rusa.

Ten cuidado cuando vayas al baño, Seiya, que como se te caiga la insignia al váter, la lías parda.


4. Las máscaras son una opción


En el manga de Kurumada, las mujeres caballero no solo tienen armaduras más escuetas que sus compañeros varones, colocadas estratégicamente para resaltar sus atributos femeninos, sino que también están obligadas a taparse la cara con una máscara. Además, si por el motivo que sea un hombre les ve la cara, solo tienen dos alternativas: amarlo o matarlo.

Un poco machistas y misóginos sí que eran los caballeros, sí.

En esto, la serie de Netflix da un salto adelante, porque ahora llevar o no máscara es cuestión de gustos. Si a una mujer caballero le da la gana llevar máscara para hacerse la misteriosa o porque se ha levantado con una espinilla enorme en la nariz, genial; pero que no lo haga por que se lo imponga el Patriarca(do).

Marin de Águila ha decidido cubrirse la cara porque es la única forma de que el público siga cuestionándose si ella es la hermana desaparecida de Seiya.

En cambio, Shaina de Ofiuco prefiere ir con la cara al fresco, aunque, a modo de guiño al diseño original del personaje, la pintura con la que decoraba antes su máscara se la aplica ahora directamente en la cara, como si se le hubiera corrido el rímel o fuera fan de KISS.

Viento dramático de componente norte.

La influencia estética de El Cuervo contraataca.


5. El Torneo Galáctico es clandestino


En el manga, Saori celebra el Torneo Galáctico con el noble propósito de honrar a su abuelo. Y, naturalmente, alcanzar ese propósito pasa por que los diez huérfanos que sobrevivieron al entrenamiento como caballeros se doblen a porrazos compitiendo por una vieja armadura de oro. Nadie dijo que honrar a los difuntos fuera fácil. O ético.

La heredera del imperio de Mitsumasa Kido pretende además que este torneo sea el más grande y magnífico de la historia, y que todo el mundo pueda verlo. Por eso, la Fundación Grad construye una replica del coliseo romano en Japón, pero mucho más grande y con una cúpula descapotable que imita el cielo estrellado, marcadores de cristal flotantes, monitores en el exterior, casinos y furcias. ¡El evento del siglo!

No han reparado en gastos.

En la serie de Netflix, el torneo se celebra en un búnker subterráneo en mitad del desierto.

Supongo que animar a miles de espectadores con esos gráficos de Playstation 3 que gasta la serie no debe de ser barato.

El camión de mudanza es lo que termina de rematar el patetismo del escenario.


6. Seiya con sombrero mexicano


A la imagen me remito, pendejos:

Yo sé bien que estoy afuera,
pero el día que yo me muera,
sé que tendrás que llorar...


7. Shun es una muhé y se llama Shaun


Cuando, a finales de 2018, salió el primer tráiler del anime de Netflix y se reveló que Shun sería una mujer en lugar del arquetipo de masculinidad que es en la obra original, las redes ardieron con la fuerza de mil cosmos encendidos.

O al menos ardieron durante unas pocas horas.

Luego, tan pronto como los adalides de la razón absoluta lograron que el productor de la serie desactivase su cuenta de Twitter, la gente se olvidó del tema, como siempre ocurre con estas polémicas chorras. Gracias, internet.

Yo no presté demasiada atención a las discusiones porque, sinceramente, que Shun sea un hombre o una mujer me importa un bledo mientras siga cerrándole la bocaza al Unicornio de un cadenazo nebular. Pero me pareció entender que el problema no es que cambiaran a uno de los protagonistas por una mujer para que la serie no pareciera la fiesta de las salchichas de Bad Dürkheim, sino que los responsables de la serie escogieran financiar la operación de cambio de sexo precisamente a Shun, que del grupo de caballeros de bronce es el que más se aleja de los estereotipos masculinos (sirviendo así de contrapunto a la virilidad andante con patillas a lo Curro Jiménez que es su hermano Ikki).

Cualquiera que defienda esa postura tiene más razón que un santo. Si algo hizo bien el anime de 1986 (aparte de mantenernos callados mientras nuestros padres disfrutaban de veinte minutos de paz y tranquilidad), fue redefinir algunos roles de género. En Los Caballeros del Zodíaco, los hombres lloraban y hablaban sobre sus sentimientos, y las mujeres no tenían inconveniente en subir al cuadrilátero y poner a sus rivales hechos un nazareno. Seguía siendo una serie machista, como casi cualquier producción japonesa; pero, aun así, estaba adelantada a su época.

Por lo tanto, por necesaria que sea la diversidad y por bien que le quede la armadura a Shaun, convertir a Shun en mujer ha sido un paso atrás.

Y me fastidia, porque Shaun es mi nuevo caballero favorito.

-Ay, yo no entiendo de estas cosas. Solo soy una chica. Ji, ji, ji.


8. Combates exprés


Cuando empecé a caer en la cuenta de que la serie iba a ser una adaptación abreviada del manga, me alegré bastante. Todos podemos vivir sin episodios de relleno y planos de treinta segundos de los héroes frunciendo el entrecejo y apretando los dientes. Lo que no esperaba es que algunas peleas se solventasen en lo que tardo en ir y volver del baño, o coger un yogur del frigorífico.

La pelea contra Casios del segundo episodio tiene una duración decente y consigue crear una mínima tensión, pero, en el mismo episodio, Seiya vence a Geki del Oso de una sola guantada, como si su contrincante fuera un simple estorbo y no un gigante que estrangula osos con las manos desnudas en las Montañas Rocosas, e Ichi de Hidra muerde el Polvo de Diamante en un visto y no visto, sin hacer siquiera alarde de sus colmillos venenosos.

Tiempo aproximado de combate: 7 minutos.

Tiempo aproximado de combate: 1 minuto.

Tiempo aproximado de combate: 3 minutos

Tiempo aproximado de combate: 50 segundos.

Jabu de Unicornio, que siempre estuvo al frente del grupo de caballeros de segunda regional, cae al instante a la primera descarga eléctrica que recibe de las cadenas de Andrómeda.

Y no es ya que este caballero del Unicornio no esté dispuesto a luchar hasta la muerte como ocurre en el manga y en el anime de 1986, es que ni siquiera se esfuerza una pizca por ganar a Shaun. No niego que levantarse después de recibir una descarga de diez mil voltios es un síntoma inequívoco de estupidez, ¡pero ahí estaba la gracia! Los héroes no se rinden, se comportan como lemmings al borde de un acantilado, guardando siempre en su corazón coraje para vencer, aunque ello atente contra su integridad física y mental. La cabezonería suicida es la base del heroísmo.

Tiempo aproximado de combate: 6 minutos.

Tiempo aproximado de combate: 2 minutos.

Con todo, el caballero de bronce que más ha perdido con los cambios es Nachi de Lobo, que es derrotado fuera de cámara y luego se vuelve para casa con el resto de fracasados sin haber hecho nada que merezca la pena reseñar.

Al menos en el manga, cuando Ikki entra en escena emanando odio y soltando fanfarronadas, el Lobo se enfrenta a él. Es verdad que no tarda ni cinco viñetas en caer víctima de la Ilusión del Fénix y sufrir una horripilante pesadilla en la que pierde las extremidades una a una hasta que acaba estallando como una piñata humana; pero eso es mucho mejor que la alternativa de la serie de Netflix, que es decir adiós y darse el piro.

Volved pronto, chicos. Lo importante es participar.


9. Hyoga ataca a Saori


Hyoga de Cisne sigue poniendo rosas en la tumba acuática de su madre, sigue llegando tarde al Torneo Galáctico y sigue siendo un poco gilipollas. Pero esta vez el Santuario no lo envía a castigar a sus hermanos por violar las normas de los caballeros y embarcarse en una pelea "inicua" (he tenido que buscar la palabra en el diccionario), sino a matar a Saori, porque una profecía vaticina que destruirá el mundo.

Pero cuando Hyoga se dispone a despacharla, ella le dice que no es mala, que "alguien o algo ha estado manipulando el Santuario", y él cambia de opinión. Así, sin más.

Pues vale. ¿Y esto nos ha aportado exactamente qué?

-¿Eres buena? Haberlo dicho antes y no hubiera venido hasta aquí. ¿Sabes lo que cuesta un billete desde Siberia?


10. La tapa de alcantarilla


El acceso al búnker subterráneo en el que se celebra el Torneo Galáctico consiste en una tapa de alcantarilla con inteligencia artificial y voz sintética que hace las veces de sistema de seguridad.

Cuando Seiya sale un momento a respirar el aire fresco del desierto de Chihuahua, se olvida su insignia dentro, y la tapa no le deja volver a entrar. Esto da lugar a una "hilarante" discusión entre el caballero de Pegaso y la tapa de alcantarilla que dura dos minutos de reloj y fracasa miserablemente en cada intento de hacernos reír.

Aun así, a alguien debía de parecerle la monda la idea de una tapa de alcantarilla vocinglera, porque durante la batalla contra el ejército de Guraad, la dichosa tapa vuelve a aparecer.

Lo curioso (y por curioso quiero decir desconsolador) es que esta tapa de alcantarilla tiene más tiempo en pantalla e incluso más líneas de diálogo que la mayoría de caballeros de bronce.

Pero no pasa nada. No es que haya otros veintitrés tomos pendientes de adaptar. Además, entre una tapa de alcantarilla parlanchina y una épica lucha a muerte entre caballeros, tengo muy claro lo que prefiero ver. ¿Vosotros no?

Mejor personaje de la semana.


11. Pegaso vs. Dragón, ahora con un 20% menos de épica


En esencia, el combate entre Seiya y Shiryu en el Torneo Galáctico es el mismo que en el manga y no está recortado hasta hacerlo casi irreconocible como ocurre con los del Oso y la Hidra. El enfrentamiento de los caballeros de Pegaso y del Dragón dura sus buenos diez minutos e incluso tiene algún instante llamativo que consigue rebasar la barrera de la mediocridad.

No quería utilizar esta imagen, sino aquella en la que Shiryu se estampa de cabeza contra el camión de mudanza, pero ya es tarde para cambiarla.

Sin embargo, no puedo dejar de pensar que en el camino se han perdido algunos de los momentos más memorables del combate,y los que restan se han ablandado.

En primer lugar, Seiya no está a punto de quedarse sin ese melón que tiene por cráneo para que Shiryu destruya su indestructible escudo con su propio guantelete derecho (momento que da un componente estratégico a la pelea y demuestra una vez más las tendencias kamikaze de los caballeros).

-Uy, qué torpe. Esto me pasa por ponerme el escudo del lado que no es. ¿O es mi brazo el que está torcido?

En segundo lugar, las armaduras de Pegaso y del Dragón no acaban hechas añicos durante el combate y, por tanto, no vemos a estos fornidos muchachos pelear a pecho descubierto.

Es más, la única pieza de armadura que brilla por su ausencia en esta coproducción estadounidense-japonesa es el casco, que los caballeros de bronce solo lucen en los créditos y en los tráileres, pero no en los propios episodios. O bien nadie les ha enseñado que la cabeza es la parte más vulnerable del cuerpo humano, o bien no quieren despeinarse.

¿Furia de titanes o La historia interminable? ¿Qué película ganará esta batalla?

Por último, durante el flashback en el que nos muestran en entrenamiento de Shiryu, cuando el viejo maestro le ordena que invierta el curso de la cascada del monte Lushan, el joven melenudo no cabalga a lomos del "dragón" como en el manga, sino que solo consigue hacer un ridículo agujero de diez centímetros de diámetro en la cortina de agua y que apenas dura un segundo antes de desaparecer (lo sé porque me llevó varios intentos pausar el episodio en el momento adecuado para sacar la captura de pantalla).

Furia del Dragón del Monte Lushan.

Rabieta de la Largartija de Almanzor.


12. El viejo maestro tiene un color de piel más saludable


Dohko de Libra (o Tong-Hu, en la traducción chinorri de Glénat) sigue pareciendo la versión oriental y con barba del maestro Yoda: un venerable anciano de orejas puntiagudas que oculta en su achaparrado cuerpo la fuerza de cien dragones furibundos.

Sin embargo, el viejo maestro de la serie de Netflix ya no tiene esa piel violácea que le daba un aire místico, casi extraterrestre, en el anime de 1986, sino que su tono es rosado tirando a tostado, como el de cualquier anciano chino que pase mucho tiempo al aire libre viendo entrenar a un adolescente descamisado.

Con esto la serie evita que quienes se suban ahora al tren de Los Caballeros del Zodíaco se pregunten por qué el maestro de Shiryu parece una lombarda reseca.

Tiene cara de haber comido pollo kung pao en mal estado.

Lo del entrecejo ya se lo arreglarán en la adaptación del año 2036.


13. Ikki, de final boss a secuaz


Cuando Ikki irrumpe en el Torneo Galáctico y roba la armadura de oro de Sagitario, ya no lo hace porque haya pasado una infancia y adolescencia muy chungas en la isla de la Reina de la Muerte y quiera vengarse de la Fundación Grad, sino porque trabaja a las órdenes de Vander Guraad.

Seamos claros: que Ikki decidiera matar a sus hermanos (o medio hermanos) para saciar sus ansias de venganza porque Mitsumasa Kido ya había espichado y alguien tenía que ser el blanco de su ira tiene tanto sentido como que yo haya dedicado el fin de semana a escribir sobre una serie que todos habremos olvidado el mes que viene: ninguno. Si nos lo tragábamos, era porque éramos niños y no le dábamos tantas vueltas a las cosas.

Pero que un personaje al que caracteriza su individualismo curre para un villano de tres al cuarto resulta menos creíble todavía. ¿Desde cuándo el caballero del Fénix trabaja a sueldo? ¿Qué gana con ello? ¿Ofrece Vander Guraad un plan de pensiones a sus empleados? ¿Tiene seguro médico gratuito?

-Hablemos de mis emolumentos.


14. Ni rastro de los Fénix Negros


En el manga, los Fénix Negros son cinco cosplayers de Ikki de Fénix que acompañan a su ídolo al Torneo Galáctico para ayudarle a robar las piezas de la armadura de oro. Hechas las presentaciones, los caballeros de bronce les dan una paliza.

En el anime de 1986 son un grupo más numeroso, pero su misión viene a ser la misma y los caballeros de bronce también les dan una paliza.

¿A alguien le extraña que no hayan regresado en 2019? De la experiencia se aprende.

Ni media torta tienen, pero hay que ver cómo lucen el negro.


15. Los caballeros juegan a los G.I. Joe


El público norteamericano se pirra por los tiros y explosiones, ¿no? Pues démosle una buena ración de acción militar.

A falta de Fénix Negros, la serie de Netflix decide enfrentar a Seiya y sus compañeros a soldados, helicópteros, tanques y aviones de guerra. No es que los caballeros hayan aplastado a otros ejércitos antes. La derrota de Napoleón, el desastre de la Armada Invencible y la caída del Imperio romano tienen explicaciones perfectamente razonables en las que no intervienen guerreros con poderes sobrehumanos. ¿O no?

En cualquier caso, el combate contra el ejército de Guraad no es nada del otro mundo y aburre más que entretiene; pero al menos los caballeros descubren el valor de trabajar en equipo sin necesidad de llamarle team building ni de irse todos juntos al campo para participar en actividades físicas que nadie quiere realizar.

¡Bang, bang, bang!


16. Saori nombra oficialmente caballeros a los caballeros


No estoy del todo seguro, y no pienso releerme veintiocho volúmenes de arriba a abajo para comprobarlo, pero juraría que en ningún momento Saori nombraba caballeros a nuestros héroes como si ella fuera la reina de Inglaterra, y ellos, sus fieles súbditos.

Y si por cualquier motivo me falla la memoria, de lo que sí que estoy convencido es de que no soltaba un discurso tan pomposo como este:

"Mis leales, ¿juráis protegerme a mí, Atenea, frente a mis enemigos, ser bondadosos con los indefensos, ser valerosos ante los que son fuertes, convertiros en mi escudo cuando sea necesario, en mi arma cuando sea imperioso, entregándoos en cuerpo y alma?".

"Lo juro".

"Entonces a partir de ahora quedáis designados como caballeros de Atenea. Os emplazo a defender con honor vuestra dignidad, respetar la cortesía y actuar siempre con piedad y rectitud".

Os prometo que las citas son literales y que nadie jamás ha hablado así en la vida real.

-Eeeh... ¿Protegerte y servirte de escudo no es lo mismo?
-¡A callar!, que aquí mando yo.


17. ¡¿Reparar armaduras exige QUÉ?! Quita, quita...


En el manga, al final del Torneo Galáctico, las armaduras de Pegaso y del Dragón están para llevarlas al desguace. Sin embargo, Seiya y Shiryu las necesitan para tener alguna oportunidad de derrotar a Ikki y sus Caballeros Negros, así que Shiryu se presta voluntario para darse un garbeo hasta Jamir y pedirle a Mu que las repare.

Una de mis partes favoritas del viaje hasta la torre de Mu es cuando Shiryu tiene que cruzar el cementerio de armaduras, "el lugar donde reposan los esqueletos de centenares de poderosos caballeros que intentaron llegar a Jamir". Allí le asaltan docenas de almas en pena y muertos vivientes, y eso siempre suma puntos en mi escala.

I WANT YOU FOR U.S. ARMY.

Otra escena que me emociona incluso a día de hoy es cuando Shiryu llega a la torre y Mu le dice que para "resucitar" a las armaduras es necesaria una gran cantidad de sangre de caballero. Y como el Dragón le debe la vida a Seiya, no se lo piensa dos veces y se corta las venas para regar las armaduras con los habituales treinta litros de sangre que contiene el cuerpo humano.

Aparentemente Shiryu muere desangrado, pero luego se pone mejor y se apunta al bombardeo contra los Caballeros Negros.

Un abrillantador para metales también habría servido, pero ya que se ha abierto las venas, mejor no decirle nada.

Lógicamente, como en la adaptación de Netflix las armaduras de Pegaso y del Dragón están prácticamente intactas, esta subtrama no pinta nada y se prescinde de ella. El tiempo es dinero y no merece la pena detenerse en cuestiones tangenciales.

No obstante, si vais a lamentar su pérdida, recordad antes lo que hemos ganado a cambio: una tapa de alcantarilla parlante.


18. ¿Y estos cuatro mostrencos son los Caballeros Negros?


Aunque los cambios de paleta de color son el escalón más bajo en el mundo del diseño de personajes, no puedo evitar sentir fascinación cuando un héroe se enfrenta a una versión oscura de sí mismo, a su perverso doppelgänger. Son muchos los héroes que se han visto ante semejante reto: el capitán Kirk en Star Trek, Superman en Superman III, Link en Zelda II y en Ocarina of Time, Ash Williams en El Ejército de las Tinieblas, el "Super" en alguna historieta de Mortadelo y Filemón...

Los caballeros de Atenea no iban a ser menos, y tanto en el manga como en el anime original tienen dobles malvados: Pegaso Negro, Cisne Negro, Dragón Negro y Andrómeda Negro. ¡Juntos forman los Caballeros Negros!

Sin embargo, los responsables de la serie de Netflix debieron de pensar que esa idea era poco original, así que decidieron innovar. Por eso, ahora tenemos que contentarnos con los Caballeros Negros de reserva: cuatro mamarrachos ciclados que utilizan tecnología de Guraad para estar a la altura de los caballeros de bronce.

Copiar y pegar x 4.

Al hacer ese cambio, nos perdemos el terror de la Muerte Negra que sufre Seiya a manos de Pegaso Negro, la contribución pedagógica del Cisne Negro para que Ikki conozca de antemano el ataque de Hyoga y pueda repelerlo, al Dragón Negro salvando a Shiryu de morir desangrado (otra vez) porque le ha descubierto el valor de la amistad, y a Andrómeda Negro gritándole a Shun "¡Ju, ju! ¡Sufre, sufre!".

Por el mismo motivo, las desventuras de Ikki en la isla de la Reina de la Muerte acaban después de que mate a su maestro, y ya no tiene que liarse a palos con los Caballeros Negros ni con su jefe Jango para hacerse con la armadura del Fénix y convertirse en el líder de esta rama regional del mal, cosa que sí ocurría en el manga.

Los Beatles de la isla de la Reina de la Muerte.

¿Problema, decís? Ninguno. Ver a nuestros héroes luchando contra guerreros cibernéticos a los que derrotan zurrándoles en el cachivache que llevan pegado a la nuca es mucho más entretenido que todo eso que he mencionado. Claro que sí.


19. Hyoga no se parte la cara a solas con Ikki


Lo dicho en el título de este apartado: el Cisne y el Fénix no se enfrentan en combate singular. De nuevo, la consecuencia es que nos perdemos algunos momentos mitiquérrimos del manga que, sin embargo, sí se respetaron en el anime original pese a su truculencia.

El primero de esos momentos es cuando Hyoga sufre una pesadilla provocada por una combinación de la Ilusión del Fénix y las enchiladas que cenó la noche anterior. En ella, el Cisne visita como de costumbre la tumba de su madre para dejarle una rosa y, de repente, el barco naufragado empieza a desmoronarse a su alrededor y la mujer se convierte en un zombi espeluznante que se abalanza sobre su hijo y le da un susto de muerte. Si un crío puede sufrir un infarto, esta escena se lo provocará.

Belleza clásica.

El segundo momento clásico es cuando Ikki le clava el puño a Hyoga hasta el corazón (fisting cardíaco es el término técnico), y el Cisne, con todos los nervios del cuerpo destrozados y a sabiendas de que ya ha perdido, utiliza sus últimas fuerzas para congelarle el brazo a su rival, dando así una oportunidad a sus amigos de derrotarlo más adelante.

Hasta el Fénix se queda admirado.

"Te admiro, Hyoga", piensa para sus adentros.

Qué manía. ¡Eso ya lo he dicho yo!

Tranquilos, solo le duele cuando respira.

Pero no os confundáis. Por mucho que me gusten esas escenas, entiendo la decisión de prescindir de ellas y del resto del combate, porque si, a la hora de resumir, prefieres quedarte solo con la carne magra de la obra original, esa sabrosa grasilla se puede cortar y apartar sin que la trama se vea afectada en lo más mínimo.

Y así, de nuevo, la serie gana tiempo para dotar de profundidad al único personaje que realmente importa: la tapa de alcantarilla.


20. El combate contra Ikki no acaba en una gran revelación


Después de que Hyoga, Shiryu y Shaun intenten derrotar juntos a Ikki y fracasen, es Seiya quien tiene que sacar fuerzas de la flaqueza y derrotar al caballero del Fénix, demostrando así que el trabajo en equipo no vale tanto como ser el protagonista de la serie que lleva tu nombre. (Sin embargo, cuando Seiya utiliza las armaduras y la fuerza de sus compañeros para derrotar a su rival nos transmite otra valiosa lección, y es que el trabajo en equipo está sobrevalorado, pero aprovecharte de tus amigos siempre funciona.)

Hasta ahí todo nos suena, pero es que el giro viene al terminar el combate. Mientras que, en esta nueva adaptación, Ikki reconoce para sus adentros que Seiya lo ha derrotado gracias al Poder de la Amistad™, en el manga le dice, específicamente, que no ha sido la amistad lo que le ha permitido darle una somanta de palos, sino el amor fraternal, porque, atención, ¡todos ellos son hijos del mismo padre! Y ese padre no es otro que Mitsumasa Kido.

Cien hijos. El viejo tuvo hijo cien hijos con noventa y nueve madres distintas. Y el tipo perdió a noventa mandándolos a hacerse caballeros.

Cristo en bicicleta... Esta idea no es que fuera demasiado loca para 2019, es que siempre lo ha sido.

-Os vais a reír cuando os cuente esto...


21. Secundarios desaparecidos


Hasta el momento, hay tres personajes que no han asomado la cabeza en la serie de Netflix: Miho, una chica huérfana, amiga de Seiya, que trabaja en el orfanato en el que ambos crecieron (supongo que si cumples trece años y no empiezas a ganarte el sustento, el orfanato te pone de patitas en la calle); Jakov, un niño ruso que vive cerca del lugar donde Hyoga se hiela los cataplines entrenando; y Kiki, un crío latoso con poderes telequinéticos, discípulo del caballero de oro de Aries, que asiste a los caballeros haciendo repartos de armaduras a domicilio.

Dudo que Miho y Jakov hagan acto de presencia en esta versión apresurada de la historia, porque a nadie le importaron nunca, y quien diga lo contrario miente. Pero Kiki tiene un nombre demasiado gracioso para desaprovecharlo, así que espero que salga en la próxima tanda de episodios. Cualquier alivio cómico, por pelmazo que sea, será mejor recibido que una tapa de cloaca.

-No soy gay, pero lo intentaré.

En la Rusia soviética, los niños te regañan a ti.

Antes de Futurama, "muerte por kiki" significaba otra cosa.

Y aquí termina este repaso.

Mi conclusión, aunque no valga un pimiento, es que si no piensas traer nada nuevo a la mesa que merezca la pena, y vas a privar a la historia de detalles que engrandecían a su antecesora y acelerar donde deberías pisar el freno y frenar en lugares por los que ni siquiera deberías pasar, quizá no hayas dado con la mejor forma de presentar Los Caballeros del Zodíaco a una nueva generación de espectadores. Pero solo quizá.

Os animo a aprovechar los comentarios para opinar sobre la serie, destacar cualquier diferencia que se me haya pasado por alto, divagar sobre la inmensidad del universo o revelar vuestros secretos más oscuros.

17 comentarios

  1. La verdad es que solamente he visto 5 minutos de la netflix, así que mi opinión sobre la nueva versión es cuando menos pobre.

    Nunca fui un gran fan de Caballeros del Zodiaco. Yo tenía sobre 13 años cuando la emitieron en TVE y nunca le presté mucha atención, aunque recuerdo que le putoflipaba al de aquella novio (que debía tener unos 10 años más que yo) de mi hermana. Era un buen chaval, que compraba cómics sueltos cuando los encontraba amontonados en viejas librerías y me regaló (o quizá no se lo devolví) un tomo que recopilaba la curiosa combinación de Valkiria y Lost Planet, cuyo único parentesco debió el haber sido publicados por la misma editorial en su momento (Eclipse Cómics).

    Veía capítulos sueltos y me costaba hilar la historia. Me gustaba el opening en español (o lo que fuera. De cualquier forma, que enorme grado de epicidad tenían las adaptaciones de los openings en aquella época. Esto se ha perdido un poco, ayudando inmerecidamente a popularizar el botón de "Omitir introducción". Si algo te gusta, no lo omites de forma deliverada), el ver a Seiya con la armadura dorada y las hostias como panes. Pero si algo me ha quedado en la memoria son los últimos versos de "guardan siempre en su corazón, coraje para vencer". Así puesto es cursi como una canción de Pablo Alborán (como el enorme grado de cursilería que tenían las adaptaciones de los openings en aquella época, quizá el botón de "Omitir introducción" si pueda estar justificado) pero puesto en el contexto de la serie, joder si guardaban coraje en el fondo del corazón. Kilos de coraje. Coraje a dolor.

    Los combates y los sacrificios a los que se enfrentaban eran innumerables contra enemigos física y psicológicamente muy superiores a ellos mismos, que siempre los llevaban al límite de sus fuerzas y capacidades. Pero al final, siempre al final, encontraban la chispita que les permitía levantarse y vencer, bien gracias a su propio sacrificio o al sacrificio de alguno de sus compañeros.

    Puede que no siguiera mucho la serie, pero no por ello no significa que no haya dejado un bonito recuerdo y alguna enseñanza vital (otra cosa es que le hiciese caso).

    Si ahora, según deduzco de tu crítica, se pasan por el forro del coraje uno de los núcleos (para mí) de la serie original, pues que pereza, por más que sean seis capítulos, ponerse con ello.

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  2. Una cosa que me ha llamado la atención es que van desde el principio con la armadura v2.0. O eso creo, porque sin el casco me cuesta distinguirlas...

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  3. - La tapa de alcantarilla me ha parecido un homenaje yanki al JARVIS de las pelis de IronMan.
    - Lo de que las armaduras se conviertan en insignia lo han sacado de otro anime de Saint Seiya, Omega.
    - Lo de ir sin casco creo que lo hacen más parecido al manga, donde los cascos eran apenas unas diademas cutres (a menos rango de armadura, menos cubre, no como esos cascos de moto que usaban en el anime original).
    - También cambia la edad de los personajes. En el manga tenían 14 años (cuando obtienen sus armaduras) y aquí tienen 18. Supongo que para no tener una Saori con 14 años y un par de "razones" talla 100...
    - Shaun.. Cada vez que lo leo no puedo evitar pensar en la oveja Shaun. Y no sé cual de los dos personajes se curra más sus peleas, la verdad.
    - Lo de Shaina sin la máscara nos quita la sub-trama de ella sacrificándose cada X por Seiya, pero (e ignoro si es cosa de la traducción), ella le dice a Seiya que la próxima vez ella obtendrá su armadura (es decir, parece que no la hubiese conseguido todavía) y lucharían, por lo que sería normal que no llevase la máscara. Por otro, en el manga le revienta la máscara y el hombro cuando ella ya es caballero y de Plata, siendo más rápida que Seiya, algo incomprensible en esos momentos...
    - Seiya con sombrero mexicano. Todos hemos pensado mentalmente en alguna canción mariachi fijo. O en el antiguo anuncio de Orlando.
    - Copia y pega no sólo en los caballeros negros. Concho, para seis episodios, han reciclado escenas dentro del mismo episodio, solo cambiando algo la iluminación o un misil, para disimular. Y queda MUUUUY cutre.

    Ahora mismo no me vienen más cosas a la mente sobre la seria (no todos somos tapas de alcantarilla).

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  4. Solo vengo a resaltar el hecho de que,ahora que Shun es inclusivo...digo mujer...,ahora tacha de la lista de fetiches de los anime el renglón de "hermana diciendo Oniii-sama"/posible incesto.

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  5. Uuuuuuuuuuf me has ahorrado 6 episodios de sufrimiento. Los contras es que me perdere la tapa de alcantarilla, pero creo poder vivir con ello

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  6. Rayos, suena tan mala que ahora debo verla por puro morbo y conocer a la tapa de alcantarilla.

    La técnica “Rabieta de la Lagartija de Almanzor” la utilizare en algún juego de rol, el nombre me a molado.

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  7. ¿Ya no tienen 60 litros de sangre por las venas? No deal.

    Saludos

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  8. También omiten el combate entre Jabu y Ban de León Menor, que muestra lo poderoso que es Jabu, y posteriormente lo badass que es Shun.

    Y a todo esto se suma lo simples y aburridos que son los combates, sobre todo sin la coreografía y la música que tiene el original, que anticipa que algo epicísimo va a ocurrir.

    Y como otra cosa ¿mala? es que tras verla me han entrado ganas de ver el original, al menos hasta la saga del santuario.

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  9. Ahora que Shun es una chica la controvertida escena de la Casa de Libra ya no va a tener el mismo efecto.

    Para hacer la serie más inclusiva sido mucho mejor haberle hecho el cambio de sexo a Hyoga, habríamos tenido a Shun el hombre sensible y a una mujer fuerte, poderosa y que con el elegante estilo de combate del Cisne no le faltaría feminidad. Ahora

    Me pregunto si la serie continuará la saga del Santuario, tengo la teoría de que Guraad es en realidad Gigas, el lugarteniente del Falso Patriarca que sólo sale en el anime y con una edad similar y al que también le falta el ojo izquierdo. Eso explicaría por qué Ikki aparenta ser su subordinado.

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  10. spidi: Estoy de acuerdo contigo. Al reducir el esfuerzo y los sacrificios que hacen los caballeros, al no permitirles demostrar su coraje ante las peores circunstancias posibles, sus aventuras pierden interés. Lo que te ponía la piel de gallina en el anime original era ver cómo luchaban hasta el final por aquello en lo que creían, aunque estuvieran deshechos y debieran estar en la UCI. Tienen la misma actitud que demuestra el Capitán América cuando se queda sin el "poder" del suero del supersoldado; incluso siendo un debilucho, sigue peleando por la justicia y todas esas pamplinas.

    Aco: Correcto. Las armaduras de bronce de la serie de Netflix son básicamente iguales que las segundas armaduras que llevaron Seiya y compañía en la serie original (las cuartas en el manga, si no me equivoco). La única diferencia destacable es que la mayoría lleva ahora en el pecho la parte del casco que se corresponde con la cabeza de la constelación. Quizá por este motivo ya no se ponen nunca el casco, para no ser redundantes.

    Victor: Creía que lo de las Cajas de Pandora venía de la película de 2014, pero, claro, no conocía Saint Seiya Ω, y veo que es anterior. De todos modos, por lo que leo, en Ω sustituyen directamente las Cajas de Pandora por cristales, mientras que en La leyenda del Santuario, las insignias guardan las Cajas de Pandora, como ocurre en la serie de Netflix.

    Lo de que en el manga fueran tan críos nunca me cuadró. Todos parecían mayores de lo que se supone que eran. Pero, claro, eso es típico de los dibujos japoneses, donde un personaje puede tener treinta años y parecer un cuarentón.

    Ashikabi: Sin comentarios.

    Vladek: No puedes vivir sin la tapa de alcantarilla parlante. Nadie puede. La necesitas.

    Edmaster: Por favor, regresa y comparte tu opinión si acabas viéndola. Aunque pierda en comparación con el anime original, no creo que nueva la serie sea mala.

    Hudson: Es que no beben suficiente.

    Makk: El combate extra de Jabu, como bien dices, hace que la pelea posterior con Shun sea más interesante. En el primer borrador lo mencionaba, pero acabé quitándolo porque me estaba quedando un artículo larguísimo y quería que la comparación se ciñese más al manga (esa pelea es exclusiva del anime).

    ¡Tener ganas de revisitar la serie original no puede ser malo! Yo he disfrutado mucho viendo algunos episodios para sacar las capturas de pantalla.

    Anonimatus: La escena de la Casa de Libra la volvieron "controvertida" en el anime, porque en el manga no era tan erótica la cosa. Vamos, que ganó en el anime.

    Es difícil saber si el Cisne hubiera sido mejor opción de cara a evitar polémicas, porque a todo se le puede sacar punta; pero los personajes con ese carácter, con independencia de su sexo, suelen molar.

    No había pensado en que Guraad pudiera ser Gigas, pero para que esta teoría tuviera sentido, las convicciones de Guraad tendrían que ser falsas. Si resultase que está mintiendo y en realidad no quiere proteger a la humanidad de los caballeros, sino que trabaja para el Patriarca, sería hasta una forma inteligente de estrechar el vínculo entre los diferentes arcos. Me gusta la idea.

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    1. Pues me puse a ver unos episodios con cero expectativas, me pareció una serie normal enfocada a los jovenzuelos de hoy en día, cuenta con modelos 3D bastantes decentes, Seiya millennial, tiene bastante sentido común y cuenta algunos buenos chistacos, Shoun me agrada de mujer, pero un cambio más inclusivo seria convertir a Hyoga o a Seiya en mujeres (Ikki se vería muy raro), aunque realmente eso no es importante para la historia.Lo que no me gusto para nada es que metieron al villano “paramilitar" estereotipico, atacando con tanques, helicópteros y ciborgs (¿esta serie es de Michael Bay o que carajos?), como que le quita mucho “misticismo” a la historia de poderes cósmicos sobrenaturales y Dioses griegos.

      Por último la razón del cisne para cambiar de bando me parece absurda, su maestro lo manda a matar a unos supuestos traidores, llega con Saori y por alguna razón que está más allá de mi entendimiento, le cree que es buena, así nomas sin evidencia y porque así lo quiso Dios(o Diosa en este caso).

      No creo que siga viendo esta adaptación no me parece completamente mala, pero tiene algunos agujeros argumentales que no alcanzan a convencerme.

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  11. Siempre digo que hables de lo que quieras porqué es cuando mejor te quedan los posts, aunque luego no tenga ni idea de lo que estás hablando, y esta vez se ha cumplido a medias. Soy ligeramente más joven que tu, y eso hace que me acuerde los caballeros del zodiaco como concepto pero no recuerde nada de su argumento, supongo que me debían gustar de pequeño porqué lo que si recuerdo es que tenia dos figuras, el del prota, por supuesto, y el de la armadura de mi signo del zodiaco, recuerdo que las armaduras estaban llenas de piezas y los muñecos tenían muchas articulaciones, o sea que no eran baratos, y en mi casa no eramos ricos y tenía dos! O sea que debí insistir bastante para conseguirlos. De la serie como tal sólo recuerdo vagamente la trama de las armaduras de oro, con los 12 templos, el opening y que había mucha sangre... De tu artículo puedo decir que me gustado, en comparación con los otros del blog lo pongo en un nivel medio.

    PS: Espero que no dudes en comparte el merchandising que sacarán del personaje más carismático de la serie, la fantástica tapa de alcantarilla xD

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    1. Calificar el artículo está bien XD, pero ¿podrías por favor concretar qué es lo que te ha llevado a esa conclusión para saber cómo puedo mejorar y mantener el nivel alto? Las críticas constructivas no solo son bien recibidas, sino muy agradecidas.

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    2. No es fácil definir que me gusta de tus artículos, pero lo voy a intentar todo sea para un bien mayor, es decir, que yo disfrute todavía más de tus artículos, porqué mi opinión sobre lo que es lo mejor puede ser totalmente diferente a la opinión del resto de tus lectores, pero que culpa tengo yo que el mío se el criterio acertado, ehem...

      Cuando ya me gusta el tema sobre el que escribes es fácil que el artículo que guste, por ejemplo con los capítulos de juego de tronos, es un win-win en toda regla, el reto es conseguir interesarme por temas que en principio no me interesan tanto o directamente nada. El ejemplo más claro y reciente de esto fue Cristal Oscuro, una peli que nunca hubiera visto por decisión propia pero el humor de tu crítica me enganchó, mi picó la curiosidad, por ejemplo por la descripción de los horribles skeksis. O cuando hablas de los protagonistas, muchos creadores quieren presentar a sus protagonista como héroes perfectos, pero tu les das una vuelta y demuestras que no, por ejemplo Jen o Jon Nieve y su talento interpretativo.

      La mayoría de temas que tocas en tus artículos realmente no conozco el contenido, por lo tanto puedo valorar la fiabilidad de tu artículo en comparación con la realidad, pero lo que si puedo disfrutar es del humor que en insertas en tus posts.

      En especial de tus artículos me gusta cuando te pones realista y muestra la falta de lógica que tienen algunos momentos, especialmente cuando el protagonista actúa contradiciendo todo sentido común, y cuando para darle sentido a sus acciones te imaginas una motivo más absurdo para cometer la absurdidad que acaba de hacer el personaje, esa historia que hay detrás de lo que se ve por pantalla, por ejemplo cuando al final del primer capítulo de la ultima temporada de GOT te imaginas al Rey de la Noche montando el zombi en la pared de huesos, o dentro de ese mismo resumen, la última escena con el dialogo imaginario entre Jaime y Brann, eso es lo que más me gusta de tus artículos. Se que no es fácil, porqué eso va más allá de comentar lo que se ve por pantalla, tienes que pensar e imaginar la historia absurda que hay detrás, esto me encanta. Otro ejemplo, volviendo a Cristal Oscuro, la recopilación de todos los "logros" de Jen hasta el momento, este es el humor que me gusta. Y los pies de foto, suelen ser muy currados.

      Bueno, si quieres saber exactamente el tipo de humor que me gusta, hice una recopilación de tus frases de los artículos de la octava temporada de juego de tronos que más me habían gustado y lo colgué en mi blog, por supuesto citando la fuente y recomendando la lectura completa de todos tus artículos! Aquí.

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    3. Muchas gracias por la respuesta tan detallada. Es cierto que este artículo tiene menos humor. De hecho, entiendo y comparto esa opinión. Siempre disfruto más escribiendo cuando hay narrativa de por medio, y quizá eso afecta al tono y las ocurrencias. Lo tendré en cuenta.

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  12. Muy bueno. Te sigo de hace años (descubrí tu blog por un comentario que hiciste en Viruete.com y me enamoraste con tus artículos sobre másters del universo) pero es mi primer comentario. Pido disculpas por ello.

    Aunque por lo que dices la nueva serie da picores, la quiero ver aunque sólo sea porque dura poco. Lo jodido es que con dos criaturas no me sobra tiempo. No obstante, yo era muy fan de esta panda de descerebrados (aunque intenté volver a verla y que no, mejor tener bellos recuerdos), noblesse obligue y todo eso.
    Me he estado meando de risa con lo de la tapa de cloaca con más metraje que muchos caballeros. Los de bronce menores siempre pidieron a gritos algún momento de gloria pero eran mera carne de cañón y apenas salían en los 28 tomos.

    Salve, Brocha.

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    1. Gracias por seguirme. El sitio web de Viruete siempre fue un gran punto de encuentro.

      ¡Espero poder verte en los comentarios más a menudo!

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