22 de octubre de 2012

Masters of the Universe #4 - Randor

Siguiendo la estela de los cómics protagonizados por Sir Laser-Lot, Man-At-Arms y Battle Cat, a mediados de agosto se publicó el cuarto número de la colección Masters del Universo, que se centra en uno de los personajes más olvidados de la franquicia: el rey Randor. Su mejor cualidad es que guarda un sorprendente parecido con la mascota de Burger King.

Firman este cómic Mike Costa, que ha escrito varios números de G.I. Joe y de Transformers y que se ocupó del capítulo de Battle Cat, y el dibujante Eric Nguyen, al que probablemente NO recordaréis de los cómics de Halo ni de ninguna otro tebeo; es más, si buscáis ese nombre en Google, encontraréis más información sobre un cazador de tormentas que lleva muerto desde 2007 que sobre él.

De la mano de Costa y Nguyen, volvemos una vez más al pasado, a un tiempo en el que el príncipe de Eternia era un guerrero curtido con un conato de barba magnificente y no un rubiales amanerado vestido con ropa de mujer, para escuchar una historia narrada por el rey Randor "sobre un monstruo y los hombres mejores que vinieron después de él".

Un comienzo ominoso, ¿verdad? Lo suficiente como para que publique esta entrada como parte del especial de Halloween, no lo dudéis.

Y este debe de ser el monstruo al que se refiere el rey:

Come con las manos, como los indios, pero diferente.

Incluso yo, fan declarado de los Masters del Universo, tardé en reconocerlo; pero esa abominación lovecraftiana es Leech, o, al menos, un leech, que en castellano significa sanguijuela.

Aunque no queda claro si estamos hablando de una especie o de un sujeto concreto, en la línea original de juguetes, Leech era uno de los miembros de la Horda del Terror, un grupo de fans del doom metal que dejaba a Skeletor y sus esbirros a la altura del betún y que, para muchos de nosotros, representó la cúspide de creatividad de la colección de Mattel (después vinieron las peonzas-humanas y los hombres con cabeza de elefante, muy originales, pero demasiado estrafalarios para cualquiera que eche la vista atrás en el tiempo y disfrute de un sano sentido del ridículo).

Adorable.

En cuanto al muñeco en sí, supongo que todos habéis visto alguna vez esos peluches de Garfield que se pegan con ventosas a las ventanas de los coches. Pues bien, Leech también se pegaba de la misma forma a cristales y a otras superficies lisas, como espejos, cristales o… más cristales. O al menos lo hacía durante el tiempo récord de tres segundos. Luego se caía al suelo. En un evidente caso de publicidad engañosa, la leyenda de la caja le otorgaba el rimbombante título de Maestro Terrorífico con Poder de Succión. Yo se lo habría dado a Belladonna.

Por supuesto, en la mente de sus creadores, Leech no era un chupaventanas fracasado. Se supone que podía absorber la fuerza vital de sus adversarios por medio de sus ventosas, provocando los mismos efectos que un lunes laborable.

En este cómic, en cambio, Leech se alimenta directamente de la sangre de sus víctimas a través de las bocas repletas de dientes que tiene en las palmas de las manos. ¿Os lo imagináis jugando con sus compañeros de clase a palmas palmitas? Yo no puedo parar de hacerlo.

Dibujo del reverso de la caja del muñeco. O te sorbía la vida, o te mataba de vergüenza. No había salvación.

Nos remontamos treinta años atrás. El príncipe Randor, su buen amigo Duncan (alias Man-At-Arms, antes de dejarse su increíble mostacho a lo Tom Selleck) y varios aguerridos soldados que han estado a su servicio durante años y con los que han combatido en incontables batallas (esto es, carne de cañón) han abandonado sus quehaceres habituales y se han metido hasta las rodillas en un pantano hediondo e inmundo para dar caza a un monstruo que va dejando un conveniente rastro de cadáveres infectados a su paso.

La infección de la que nos hablan no es moco de pavo, porque las víctimas del monstruo no tardan en convertirse en sanguijuelas vivientes, que son como los muertos vivientes, pero con más bocas que alimentar; concretamente, las de sus manos. Por suerte, Duncan es la mar de apañado y ya ha desarrollado una cura. La patente está en trámite.

Uno de los soldados encuentra una vaca prehistórica que ha sido víctima de Leech, y Duncan administra la cura al animal. Randor le dice que preferiría reservarla para sus guerreros, en lugar de utilizarla con el primer rumiante muerto que se cruzan en el camino; pero su amigo le explica que no lo hace por el animal, sino para evitar que se contagien las personas que puedan entrar en contacto con él. "Un líder militar piensa en sus hombres", le dice. "Pero tú serás un rey. Tienes que pensar en el reino".

Sigo sin saber cómo se las apaña uno para hablar en negrita. Tengo bastante claro cómo hablar en mayúsculas e incluso en letra cursiva, pero ¿en negrita? Me supera.

+1 por el guiño al Wind Raider, "la nave de ataque de He-Man".

A pesar del chute, ya es demasiado tarde para la pobre vaca, que se levanta con los ojos rojos refulgentes (indicio evidente de malignidad o de haber visto Gandía Shore) y embiste contra el sorprendido Duncan. Más rápido de reflejos que su amigo, Randor levanta su hacha de doble filo y le encuentra un hogar temporal en el pescuezo del animal.

Pero la tropa no está a salvo mucho tiempo, porque en la siguiente viñeta, una turba espeluznante de "muertos reanimados", víctimas de Leech, surge de las aguas y se arroja sobre ellos.

¡Es como ver a los Masters del Universo en una película de George Romero!

Warhammer 40.000.

Leech se une a la refriega haciendo una entrada espectacular a lomos de una pantera morada infectada, y pronto, todos los soldados caen muertos en combate, con excepción de Randor y Duncan, que, como son los "protas", consiguen eliminar a todas las sanguijuelas-zombi y hacer huir al monstruo.

Sin embargo, Duncan está demasiado malherido para seguir luchando, lo cual insinúa sutilmente arrastrándose por el suelo y chorreando sangre por varios orificios que no tenía antes. Por lo tanto, su príncipe deberá continuar la cacería solo.

Después de esto, Duncan no volvió a ser el que era. Se dejó bigote.

El rastro conduce a Randor hasta un puente colgante que sirve de único acceso a una villa construida en las paredes de una isla de roca. Allí, Randor encuentra a Leech recuperando las fuerzas perdidas con un ligero tentempié. Y por tentempié me refiero a un ser humano, no a un bocadillo de tortilla y anchoa, aunque puestos a elegir, me quedaría con el segundo. Se tarda menos en prepararlo.

Randor aprovecha la debilidad de su enemigo y actúa sin remilgos, partiendo al monstruo por la mitad de un hachazo, aunque, por lo que he aprendido viendo películas americanas sobre la guerra de Vietnam y jugando al Metal Gear Solid 3, hubiera bastado con aplicarle un cigarrillo encendido.

Después de inyectar la última dosis de la cura a la víctima, que aunque inconsciente, aún vive, Randor vuelve sobre sus pasos y recoge a Duncan, con el que carga de camino a casa.

Y vivieron felices y comieron perdices.

¿O no?

Me sé al menos de uno que no es feliz.

Pues no. De hecho, es ahora cuando viene la parte más sórdida de la historia, aquella que Randor no ha contado jamás a nadie, si siquiera cuando jugaba a verdad o beso con Duncan y sus soldados antes de que se aprobara el real decreto que permitió la incorporación de mujeres al ejército. Una verdad tan terrible que ha sido una losa para Randor toda su vida.

La chicha de la historia es que el pueblo entero ya estaba infectado cuando Randor llegó. La cura se había agotado, Duncan se estaba desangrando en medio de un pantano nauseabundo y su laboratorio estaba a donde da la vuelta el viento. El príncipe sabía que si los "muertos reanimados" abandonaban la isla, podían contagiar a todo el reino.

Es en ese momento cuando el futuro rey de Eternia comprendió que la fuerza por sí sola no es poder, y que el poder proviene de la voluntad para hacer lo impensable. Y por impensable entiéndase cortar el puente que conducía a la isla y aislar Villa Zombi del resto de Eternia.

Preparaos para reuniros con Kali… ¡en el infierno!

Una solución desesperada, sí, y que además plantea algunas dudas.

En primer lugar, ¿por qué no se llevó Randor consigo al hombre que acababa de curar en lugar de dejárselo como piscolabis a sus vecinos? Incluso suponiendo que lo abandonara para que no le retrasase al regresar a por su amigo Duncan, ¿no podía al menos haberlo arrastrado hasta el otro lado del puente? Desde luego hubiera tenido más posibilidades de sobrevivir ahí que entre los miembros más recientes del club de las sanguijuelas humanas.

En segundo lugar, ¿qué motivo impedía a Randor regresar a Villa Zombi con nuevas dosis de la cura después de dejar a Man-At-Arms al cuidado de una enfermera macizorra? En 28 semanas después, los zombis aguantaban más de un mes sin comida, y los caminantes de The Walking Dead son como los Mahatma Gandhi de las huelgas de hambre. No es descabellado pensar que aún estaban a tiempo de salvar a los infectados.

Y en tercer y último lugar, si lo que pretendían decirnos es que la cura no funciona cuando ya te has transformado en una abominación de la naturaleza, ¿qué cojones importaba entonces que incomunicase al pueblo? No hay ninguna tragedia en eso. ¡Lo que debería haber hecho es regresar y prender fuego a toda la jodida isla por si alguno escapaba!

La otra posibilidad que se me ocurre es que ya los hubiese matado a todos antes de cruzar el puente. Pero eso nos devolvería a la primera pregunta: ¿qué leches pasa con el tipo al que había curado? Menudo despertar va a tener si nada más abrir los ojos se encuentra a toda su familia, amigos y conocidos descuartizados. Por no mencionar la cara que pondrá cuando vea el puente cortado.

No sé, me da la impresión de que Randor no le dio muchas vueltas al asunto. Lo que ocurre es que le hacía ilusión cortar el puente.

Sea como fuere, la reflexión final que hace el rey en su trono deja al lector con muy buen sabor de boca.

"Ahora soy rey. Y el reino tiene nuevos defensores. Mejores defensores.

Esta fue una historia sobre un monstruo… y los hombres mejores que vinieron después de él".

Os lo explico por si estáis un poco espesos. El monstruo del que el rey Randor hablaba al comienzo de la historia era él mismo. Creo que lo expresaron bastante bien en El Caballero Oscuro: "Mueres siendo un héroe, o vives lo suficiente para convertirte en villano". Es una reflexión muy profunda. Y si el cómic tuviera algún sentido, hasta aplaudiría.

La frase, claro está, tiene más intríngulis en inglés, ya que "and the better men that came after him" puede entenderse bien como "y los hombres mejores que vinieron después de él", o bien como "y los hombres mejores que lo persiguieron", con lo que se diluye todavía más el doble sentido acerca de quién es el monstruo. Es la clase de idea brillante que se te ocurre en el cuarto de baño cuando ya llevas allí diez minutos y has perdido toda esperanza de que lo que te traes entre manos (o nalgas) se resuelva fácilmente.

Rey Conan.

En definitiva, la historia, pese a sus sinsentidos, está bastante bien llevada y sorprende por ser bastante truculenta y funesta incluso para los nuevos estándares que está marcando esta colección.

En contrapartida, los dibujos de Nguyen, que a veces parecen meros bosquejos, no acaban de convencerme. Estoy abierto a todas las formas de arte que no supongan apilar basura o arrojar tu propia mierda a un lienzo, y aprecio incluso el trabajo de artistas como Calpurnio, cuyo Cuttlas tiene la altura creativa del garabato de un niño de preescolar. Solo digo que hay muchos dibujantes en este mundillo, y para un He-Man, vería más apropiado recurrir a los servicios de autores como McNiven o Finch. Sin embargo, DC no debe de tener mucha confianza en los Masters del Universo, porque aún no hemos visto pasar por la nueva colección a ningún autor de renombre.

O puede que la culpa sea del entintador.

11 comentarios

  1. Sorprende que haya quedado tan adecuada la entrada para el especial de Halloween, ¿o lo tenía todo planeado desde el principio?

    Lo que pasa es que Don Randor cortó el puente para que nadie se acercara a su futura fuente de carne para bocadillos y hamburguesería. Acaparador.

    Hablar en negrita equivale a hablar como Barry White. Y NEGRITA, CURSIVA Y MAYÚSCULAS es hablar como LOUIS ARMSTRONG. A mí me funciona.

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  2. Oh. Yo tenía a Leech, y también tenía un bicho rojo al que se le salían los ojos y un híbrido entre hombre y mosquito, si no recuerdo mal había hasta uno con 2 cabezas, pero ese era ya demasiado feo xD
    De hecho, recuerdo que tuve hasta su base ¿la Cueva del Terror? Es que venía con una "marioneta" de serpiente-dragón que podías ponerte en la mano :D

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  3. Soldado: Futuro Rey, podriamos quemar la aldea y salvar a los demas pueblos de la plaga.

    Randor: No, hay que cortar el puente, es la unica solucion (dijo afilando su hacha y con un brillo insano en sus ojos).

    Soldado: Señor, podriamos ir a buscar al soldado que olvidó tirado, cual adorno navideño en mitad de abril?

    Randor: La unica solucion es cortar el puente he dicho (momento que aprovechó para pasar el pulgar por el filo de su arma).

    Soldado: Señor, y si conseguimos mas antidoto y volvemos?

    Randor: DIJE... CORTAR... EL... PUENTE.

    CHACK.


    P.D: Me quedó el concepto de que quería cortar el puente, vertido por tí, asi que me las apañé para hackear la pagina donde esta guardado el tebeo digital y conseguí las paginas del "director cut".

    Saludos desde el Sur de América: Argentina!

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  4. LacraESECEFE: No lo tenía planeado, ha sido coincidencia que el siguiente que me tocaba comentar fuera este. Me quedo con tu interpretación del formato de letra.

    Roy Ramker: El de dos cabezas se llamaba Modulok, y era como un maldito Lego. Lo mejor de lo mejor.

    Bizarro: Muy bueno tu comentario. Me ha alegrado la tarde.

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  5. Una cosa que no has comentado y que es un detalle bastante curioso es que Leech va cambiando de tamaño según tiene o no el buche lleno.

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  6. Muy acertado el apunte del Warhammer. No sé si lo sabías, pero hay zombies en el juego, aunque son lo puto peor.

    Saludos!

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  7. Tar9: Cierto. Al menos se ve en las imágenes que he escogido.

    Anónimo: Ni idea. Yo tenía la caja "estándar" del Warhammer 40.000, pero nunca llegué a jugar. El manual me derrotó.

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  8. Sabiduría Inmunda.23 de octubre de 2012, 23:03

    Desde el boom de Juego de Tronos de moda mostrar personajes con ambiguedades morales, solo nos falta ver a Orko actuando como Tyrion Lannister XD

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  9. (Otro Anónimo) cuando ví que la historia era sobre Randor pensaba que hablarían sobre su relación con su hermano Skeletor.

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  10. Sabiduría Inmunda: Los héroes imperfectos son los mejores. Con los demás no se puede conectar por mucho que molen.

    Anónimo: Cómo os cuesta poneros un nombre... De esa relación supongo que podrían contar algo en el cómic sobre el origen de Skeletor.

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  11. Creo que este cómic nos da una pista de por qué Adam es un pintas que va de rosa y de lila, su padre le educó así para evitar que se convirtiera en otro monstruo como él.

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