23 de mayo de 2013

Juego de Tronos: El oso y la doncella

El escritor George R. R. Martin, autor de la saga de Canción de hielo y fuego y algunos spin-offs menos afortunados, y doble ocasional de Papá Noel, firma el guión del séptimo episodio de esta temporada de Juego de Tronos, después de haber colaborado en el que fue, con diferencia, uno de los mejores episodios de la temporada anterior.

La anécdota de la producción es que el autor quería que lloviera durante la mayor parte del episodio y pensaba titularlo Tormentas de otoño, pero cuando les entregó el guión a Benioff y Weiss, guionistas y productores ejecutivos, estos le pusieron, como diría Manolito, cara de déficit.

Para compensar esta sequía, el episodio nos trae unas magníficas vistas de Desembarco del Rey y sus costas, así como una pelea con un oso llamado Bart. Sin él, este episodio no hubiera sido lo mismo.


De camino al Castillo Negro


Tras descender por la fachada sur del Muro usando el ascensor, y aunque esa escena no tiene chicha suficiente como para enseñárnosla, la avanzadilla salvaje continúa su camino hacia el Castillo Negro, la fortaleza principal de la Guardia de la Noche, que queda entre la Torre Sombría y Guardaoriente, y cerca de Burguillos de Toledo. Lo mejor es coger la comarcal 42 y te plantas allí en un santiamén.

En el camino, Jon se enfrenta a Orell porque le pareció muy feo que le cortase la cuerda cuando estaban escalando el Muro. No es propio de un compañero y perjudica el espíritu de equipo. Además, al sacudirse la morrada (200 metros en vertical, todos para abajo) podrían haberse hecho un chichón o dos, quién sabe si incluso un esguince.

Orell le dice que la gente se quiere o mata a conveniencia, y que si no entiende la filosofía salvaje, perderá a su chica. Las palabras duelen, pero si fuera Orell, creo que me satisfaría mucho más introducirme en la mente de su amiga el águila, planear sobre Jon como un Avro 683 y soltarle una bomba bien pringosa en plena cocorota. Una venganza sencilla y sin complicaciones, directa al grano.

Te canta el pozo.

Más adelante, y mientras Tormund nos encandila a todos con sus consejos sexuales avanzados, que incluyen comparaciones con bebés foca y una demostración de mímica con ayuda de su talego, el Destructor de Relaciones Orell mantiene una charla a solas con Ygritte para convencerla de que debería buscarse un amante entre los de su clase; así, a bote pronto, él mismo, por poner un ejemplo. También comparte con ella su desconfianza respecto de Jon Nieve, porque está convencido de que sigue pagando religiosamente sus cuotas del club de socios de la Guardia de la Noche.

Lo que dice no es nada nuevo, pero Ygritte se queda más pillada que otras veces, y cuando Jon acaba diciéndole que lo llevan claro si piensan ganar la guerra, porque los resultados están 0 a 6 a favor del Norte (aunque peor lo tenía el Atleti el viernes pasado), y que "van" a morir, ella le corrige diciendo que "vamos" a morir. Detalles, mujer, detalles. ¿Y qué sabrá sobre la guerra una chica pelirroja que confunde molinos con castillos?

La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear, porque ves allí, amigo Jon Nieve, donde se descubren treinta, o pocos más desaforados gigantes con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.


En Aguasdulces


El hombre del tiempo ha vuelto a equivocarse en sus previsiones y, por culpa del chaparrón que está cayendo, Robb y compañía llegarán con retraso a los Gemelos para celebrar la boda de Edmure y una de las hijas de Lord Frey. Al menos espero que hayan comprado algo bonito a los novios, como un juego de paños de cocina o un perro disecado con aroma a canela.

Sin embargo, no hay mal que por bien no venga, y Robb aprovecha el tiempo extra para hacer guarreridas españolas con su mujer. Me resulta curioso que sea precisamente George Martin quién incluya este tipo de escenas en el guión, porque siendo el autor de los libros, yo procuraría centrarme en aspectos más importantes de la trama que las posaderas de la gente. A no ser, claro está, que le permitieran estar presente durante el rodaje, en cuyo caso tendría sentido, porque él es un viejo novelista gordo y solitario y, entre las actrices de la serie, están las únicas mujeres atractivas de toda Inglaterra.

Después de un poco de mambo horizontal, Robb se levanta para preparar una partida de Battleground: La conquista final. Sin embargo, el hecho de que Talisa esté tumbada en la cama como su madre la trajo al mundo distrae al Joven Lobo de sus planes y estrategias. En su interior, hay dos mundos en pugna: por un lado, está la guerra y, por otro, una mujer en cueros. Yo sé por cuál me decantaría, porque no se puede negar que la nieta de Charlot tiene, ejem, "talento".

En Poniente siempre es Big Culo Day.

Talisa le dice que está escribiendo una carta en alto valyrio a su madre y que deberían ir a Volantis a visitarla cuando acabe la guerra. A Robb le parece fetén. Esto es pura fantasía, porque un hombre normal no va a visitar a su suegra pensando: "Esta es la mujer que trajo a la persona que más quiero en el mundo", sino: "A ver con qué me sale ahora esta víbora abyecta engendrada por la locura de los hombres".

Y por otro lado, puede que yo vea conspiraciones donde no las hay, pero, ¿no debería alguien leer el contenido de la carta antes de que Talisa se la meta a un cuervo por el culo o cómo sea que funcione el sistema de correos de Poniente? Llamadme paranoico, pero vosotros no habéis sido presidentes de vuestra comunidad de vecinos.

Pero dejando culos y paranoias infundadas de lado, el zambombazo llega cuando Talisa le dice a Robb que está preñada. ¿No os da a veces la impresión de estar viendo un culebrón venezolano en lugar de un relato de fantasía épica llevado a la pequeña pantalla?

Robb recibe la noticia con ilusión contenida por sus limitaciones interpretativas.

¡Calla, mujer! Alguien ha cambiado de sitio mis orcos.


En Desembarco del Rey


Margarye consigue alentar a la desanimada Sansa, que se entera de la misa la media, diciéndole que Tyrion está lejos de ser el peor de los Lannister y que, mirándolo por el lado bueno, su hijo será el heredero legítimo de Invernalia y Roca Casterly, por lo que poseerá un imperio que rivalizará con el del nietísimo de Amancio Ortega. Además, se rumorea que Tyrion conoce los Secretos del Cuerpo Femenino®.

Yo sé hacer tostadas.

¿Qué quieres decir con que llevas un enano debajo de la falda ahora mismo?

Mientras tanto, Tyrion, a pesar de los consejos suicidas de Bronn sobre mantener a la esposa y a la querida bajo el mismo techo, no se siente cómodo con la situación e intenta ponerle solución regalándole unas cadenas de oro a Shae.

COMPRO ORO.

Shae rechaza el regalo porque cree que él realmente quiere casarse con Sansa. Tyrion lo niega, y ella le dice que entonces la acompañe a través del Mar Angosto.

Veamos sus opciones.


Ahí le ha pillado. Una vez él se case con Sansa, lo suyo con Shae se acabó.

En el salón del trono poco ergonómico, Joffrey convoca a su Mano y abuelo, Lord Tywin, para que le informe de las reuniones del Consejo Privado. En particular, quiere saber por qué sus consejeros se están congregando en la Torre de la Mano en lugar de en la salita habitual, a sabiendas de que si Su Majestad quisiera atender a dichas reuniones tendría que subir un montón de escaleras. También ha oído que ya ni siquiera sirven fuet y quesitos para acompañar el vino. Y eso está mal.

Tywin no se anda con chiquitas y, con un gesto muy simbólico, sube los peldaños que le separan del Trono de Hierro para plantarse delante de Joffrey y decirle que pueden arreglarlo para que carguen con él hasta la Torre de la Mano. Dulce como el flan de chocolate y bueno como el jugo de melón.

A favor de Joffrey diré que al menos tiene el suficiente sentido común para saber quién manda realmente en casa y preocuparse por Dany y sus dragones. Puede que sea un sádico consentido, misógino y homófobo, pero... Me he olvidado de qué iba a decir.

¡Vale, vale, ya me callo, pero deja de mirarme así, abuelo! Sé que solo sonríes con los labios.

Y si cualquiera de los personajes anteriores se asomase por las ventanas de la Fortaleza Roja, hacia la bahía donde naufragó el ejército de Stannis, vería el barco en el que viajan Melisandre y Gendry.

¿Qué trama la mujer roja? ¿Por qué se ha llevado consigo al bastardo del rey Robert? Si solo quisiera desangrarlo como a un cerdo para hacer su magia potagia, digo yo que no le hubiera llevado de crucero, ni compartido con él sus humildes orígenes, ni le hubiese relevado que es hijo de su padre. ¿O sí?

Si habéis leído los libros, no me estropeéis la historia. Yo todavía voy por el capítulo VI de Choque de Reyes.

Y ahí es desde donde tu padre reinaba… si por reinar entiendes blasfemar, emborracharse, engordar y alternar con mujeres de dudosa reputación.


A las afueras de Yunkai


Tras quemar Astapor hasta los cimientos, pero de muy buen rollo, Dany ha emprendido lo que Moisés y los Blues Brothers denominarían una misión de Dios: liberar a todos los esclavos de Essos. Y resulta que su próximo destino, Yunkai, la Ciudad Amarilla, tiene 200.000 esclavos. Por eso, aunque su ocupación puede costarles la pérdida de muchos hombres y un aumento considerable en el presupuesto de la serie, Dany dice que tienen 200.000 razones para tomar la ciudad. Qué coincidencia, ¿no?, es el mismo número de esclavos que hay en la ciudad.

De todos modos, la experiencia es un grado y Dany se está convirtiendo en una experta en el arte de la intimidación, por lo que no descarta evitar que corra sangre. La sangre es fatal para el cutis, sobre todo cuando está desparramada por el suelo.

De esta forma, cuando la Madre de Dragones y su retahíla de títulos, incluyendo ahora el de Rompedora de Cadenas, solicita mantener una charla con un representante de Yunkai, primero le hace recorrer un largo camino flanqueado por cientos de Inmaculados y luego le recibe en su tienda con un vestido blanco divino de la muerte acompañada de sus generales y tres dragones. Tiene la sutileza de Godzilla arrasando Tokyo.

¡Atiza! Un sofá tapizado.

El emisario de Yunkai, que tiene uno de esos nombres que no me atrevería a pronunciar sobrio y mucho menos con cuatro copas de vino y al que, por tanto, llamaré Ahmed, ofrece a Dany dos cofres cargados de oro y todos los barcos que necesite con tal de que pase de largo y les deje vivir en paz con sus flagrantes violaciones de los derechos humanos.

Sin embargo, Dany tiene su propia oferta en mente: Yunkai deberá liberar a los esclavos y pagarles en especie por sus años de servidumbre, o irse buscando un buen servicio de pompas fúnebres. Y para reforzar su argumento, lanza un trozo de carne cruda al aire, enseñando a su interlocutor lo que en términos de marketing se denomina una muestra gratuita.

¿Habéis echado alguna vez migas de pan a las palomas? Pues con dragones es lo mismo, solo que con más dentelladas y fuego.

¿Qué les da de comer el resto de la semana? ¿Yogures desnatados?

Ahmed se amilana en su justa medida, porque los efectos digitales se añaden en posproducción, y advierte que la Ciudad Amarilla tiene poderosos aliados. Me parece una amenaza bastante atrevida teniendo en cuenta que la última persona que negoció con Dany se vende ahora en bolsas de carbón para barbacoas. Después de la conversación, Ahmed intenta recuperar su oro, pero los dragones le dicen aquello de "Santa Rita, Rita, Rita, lo que se da no se quita" con chillidos y siseos.

Cuando el pobre emisario se retira con el rabo entre las piernas, Dany envía a Jorah "ya era hora de hacer algo" Mormont a investigar quiénes pueden ser los amigos de Yunkai, no vaya a ser que tras las murallas de la Ciudad Amarilla esté oculto el primo de Zumosol.


En Fuerte Terror


A la Asociación de Amigos del BDSM de Invernalia le han quitado todas las letras salvo la "S". No, en serio, ¿cuál es el propósito de incluir una escena de tortura en cada episodio? ¿Es que Theon no ha sufrido ya bastante? Muchos pensarán que no. El único hijo varón y heredero de Lord Balon Greyjoy es un idiota redomado, tiene el sentido de la lealtad de un gato callejero y el control del apetito sexual de un mono. Además, ordenó churruscar a dos críos solo para quedar bien delante de sus soldados y probablemente huele mal.

Theon no es un ejemplo a seguir, en eso estamos de acuerdo, pero ¿quién no ha cometido alguna estupidez que haya conducido a la caída de una fortaleza ancestral y al asesinato de menores y ancianos?

Lo que debemos tener claro es que Theon no está pagando por sus pecados, porque el karma no opera en Poniente; si lo hiciera, necesitarían salas de tortura mucho más grandes y con mayor número de instrumentos. La realidad es que no hay ningún motivo detrás de este curso avanzado de cirugía plástica sin anestesia. Theon solo ha tenido la mala suerte de caer en manos de un sádico que disfruta más cortando partes del cuerpo a sus prisioneros que yendo al cine a ver la sexta parte de Fast & Furious.

Por eso, cuando Theon despierta en manos de dos mozas de buen ver que lo agasajan y tratan a cuerpo de rey, sufre una crisis paranoica: porque él mismo es consciente de que seguramente sea otra forma más de atormentarle que se le ha ocurrido al bastardo de Roose Bolton (identidad secreta que revelé en la entrada anterior gracias a mis portentosas dotes deductivas), y que en cualquier momento, su torturador aparecerá para castigarle con algo peor, como escuchar Divorcio de Julio Iglesias en repeat, o ver Sálvame diario y el debate de Gran hermano en sesión doble.

Como espectador heterosexual ni siquiera puedo disfrutar cuando las gachís se despelotan, porque sé que algo muy malo va a suceder en el momento que menos me lo espere, y en esta ocasión probablemente la parte afectada sea la única que Theon no puede controlar. A mí me pasa lo mismo. Todo hombre tiene una zona por debajo de la cintura que tiene vida propia y no entiende de modales. Podéis llamarla la República Independiente de Nuestra *olla.

Tengo un mal presentimiento sobre esto… y me da igual.

Y por supuesto, cuando Theon ya no puede contenerse ni un segundo más, porque él es como es y las tías se menean que da gusto, suena una vuvuzela y el hobbit bastardo entra en la mazmorra, le propina un trompetazo en todo el colodrillo a su prisionero y, sacando de su bolsillo la clase de cuchillo que hasta Rambo debería tener prohibida, le pregunta por la parte más preciada de su cuerpo.

Ojalá Theon hubiera podido gritar "¡Los callos de los dedos gordos de mis pies!" con convicción suficiente. En cualquier caso, agradeceré el fundido en negro del último plano toda mi vida.


Al norte de Invernalia


Osha se ha despertado dicharachera y no le gusta un pelo que Jojen Reed estén metiendo a Bran en la cabeza ideas sobre "magia negra" y participaciones preferentes; pero lo que peor le sienta es que haya convencido al niño Stark de que deben ir más allá del Muro en busca del cuervo de tres ojos. Ella tenía planeado llevar a Bran y Rickon hasta el Castillo Negro para dejarlos con su hermano bastardo Jon y no está para zarandajas.

Y desde luego ni por asomo piensa volver al otro lado del Muro, porque allí vivió una experiencia que le cambió la vida: su pichurri fue a por tabaco y regresó convertido en un no-muerto de ojos azules al que tuvo que quemar para evitar que le redujera drásticamente la talla de cuello.

Debió de ser un día duro, no lo niego y uno no puede reírse de la violencia de género; pero ¿es eso excusa para no darse una ducha y hacerse las cejas? Osha lleva un año o más entre personas civilizadas y aún parece algo que hubiera vomitado la Montaña de Basura de Fraggle Rock.

Esas cejas me atormentan cada noche desde el día que las vi.


En el escondrijo de la Hermandad sin Estandartes


Arya está muy decepcionada con Beric y Thoros por haber vendido a Gendry a la mujer roja y ya ni les dirige la palabra. Yo tampoco puedo evitar sentir cierta decepción. Pensaba que la Hermandad sin Estandartes era un buen grupo con el que salir a armar la gorda, emborracharse, robar a los ricos y, si no se hace muy tarde, ayudar al necesitado; una combinación de los Alegres Compañeros de Robin Hood y la fraternidad Delta de Desmadre a la americana. Sin embargo, su fanatismo religioso me preocupa e intranquiliza. Si tu dios te dice "Toma ahora tu único hijo, a quien amas, y ofrécelo en sacrificio allá en el monte", tú no coges a tu hijo y lo llevas al monte, ¡le dices a tu cuñado que salga de detrás de ese arbusto y se deje de bromas!

Además, si vas a adorar a un único dios en lugar de elegir un surtido variado de divinidades, R'hllor, Señor de las Bombillas y Dios del Mechero y el Cerrazón, quizá no sea el más indicado. Con cinco consonantes, un apóstrofe y una sola vocal, uno no puede pronunciar su nombre en vano ni por necesidad, sencillamente es impronunciable. Esa es la razón por la que las niñas como Arya adoran a la Muerte. Y cuando Beric se lo oye decir, se caga encima y deja una vela encendida al acostarse.

¿El Señor de la Luz? Qué mono. Yo rezo a la Muerte.

Anguy llega al escondite con información sobre un destacamento de Lannister, y Beric decide asaltarlo, retrasando, para desesperación de Arya, su promesa de llevarla a Aguasdulces. Con tanto infortunio, parece que a la pobre chica le hubiese mirado un tuerto. Y no va con segundas, Beric.

Viendo que solo puede confiar en ella misma y, si acaso, en Harvey Dent, Arya escapa hacia el bosque. Por desgracia, la mala suerte no abandona al miembro más lúgubre de la familia Stark, y Sandor Clegane la captura en el curso de su huida. O tal vez sea un Pies Grandes, no lo sé. Esta serie es más oscura que la noche en Plutón y el contraste de mi televisor no da tanto juego.

¿Estaremos ante el inicio de otro de esos fenomenales dúos a los que nos tiene acostumbrados la serie? Apuesto a que sí.


En Harrenhal


Y llegamos por fin al plato fuerte del episodio, el que le da título, lo eleva por encima de El ascenso y, de alguna forma, pone fin a la historia que comenzó cuando Catelyn Stark encomendó a Brienne que llevará a Jaime hasta Desembarco del Rey para intercambiarlo por sus hijas. Probablemente esta parte del episodio será lo único que recuerde de él dentro de un mes. Bueno, quien dice un mes, dice una semana. Ya no sé ni lo que he cenado hoy.

Jaime visita a Brienne en su celda para decirle adiós e informarle de que Lord Bolton se marcha al bodorrio de Edmure y que, mientras esté fuera, Locke se hará cargo de ella. Locke, ya sabéis, ese sicario tan simpático que no duda en compartir su cantimplora llena de meados de caballo con el sediento, o amputar la mano a un amigo para ayudarle a bajar ese último kilo de más que tanto se resiste.

Consciente de que podría no cumplir su sueño de visitar Disneyland Lannisport, Brienne dice que considerará su deuda con ella saldada si Jaime mantiene su promesa de cumplir la recogida y reparto de las chicas Stark. El Matarreyes dice que lo hará, aunque ya sabemos lo bien que se le da mantener sus juramentos.

Por último, al despedirse, Brienne llama a Jaime por su nombre. Se nota tal grado de conexión entre ellos y es taaaan bonito que mi masa testicular se ha reducido a cero.

Es curioso cómo le aumenta el largo del antebrazo a los amputados en televisión.

Tras ver partir a Lord Bolton, cuyas palabras no presagian nada bueno para Robb (todavía le tocará pagar la boda), Jaime parte hacia Desembarco del Rey acompañado del maestre Qyburn, su matasanos particular, y varios soldados.

En el camino, Jaime descubre que Qyburn perdió sus cadenas por ir más allá del estudio de Erase una vez… el cuerpo humano y jugar a ser Dios cual doctor Frankenstein del medievo, y gracias a él se entera de que el padre de Brienne envió un rescate algo exiguo para recuperar a su hija, por lo que Locke, que se había creído la trola que le soltó el Matarreyes sobre las riquezas de los Tarth, pensó que se estaban quedando con él y rechazó el rescate.

Esto significa que Brienne se ha metido en un lío de narices, la clase de lío con la que acababan los episodios de la serie de los sesenta de Batman. ¿Quién la rescatará ahora? ¡Jaime, el caballero de brillante… eh… de sucios harapos!

Con su ingenio habitual funcionando otra vez a plena potencia, el Matarreyes chantajea a Patas de Acero, uno de los hombres de Bolton, para regresar a Harrenhal al galope. ¿Patas de Acero? Por favor, que alguien  me diga si ese es su verdadero nombre o solo un mote como Pastel Caliente que le pusieron porque sabe kung-fu e hizo carrera en el cine de artes marciales. Necesito saberlo.

¿Sabes?, incluso tenía mi propio Igor, un tipo con joroba la mar de salado.

Al llegar al castillo, Jaime se encuentra con una muchedumbre borracha cantando alrededor de un foso y un espectáculo denigrante, repelente y humillante que ya deben de estar planteándose en la MTV: Brienne luchando con una espada de madera contra un oso enorme. ¿Por qué una espada de madera? Porque solo tienen un oso, dice Locke. Su lógica es indiscutible.

El oso, debo decir, es una bestia enorme e impresionante, de más de dos metros y medio de altura y media tonelada de peso, y, además, no se trata de ningún despropósito creado con efectos digitales de tres al cuarto, sino de un animal auténtico. Lo que vemos en la pantalla es un oso kodiak macho entrenado por Doug Seuss, y los únicos efectos especiales son los que sirvieron para insertarlo en la escena con los actores. Yo tampoco querría meterme en un foso con un oso, no sin varios emparedados de mantequilla de cacahuete que poder ofrecerle.

¿No ha visto ninguna cesta de comida por aquí, señorita?

Cuando Jaime fracasa en su intento de convencer a Locke de que detenga el show, no se lo piensa dos veces y salta al foso, interponiéndose entre el oso y Brienne. Es un acto estúpido, pero si hay algo que distingue a los héroes del resto de los mortales, es precisamente eso: la estupidez. La gente con sentido común huye para vivir muchos años.

Patas de Acero, al que Bolton hizo responsable de llevar con vida al Matarreyes hasta Desembarco del Rey, dispara al animal con su ballesta y consigue distraerlo el tiempo suficiente para que Jaime y Brienne escapen de la fosa, las damas primero.

¡Quiero mis emparedados!

No dispuesto a dar su brazo a torcer, Locke dice que Jaime no se va a llevar a Brienne, no, señor, pero el Matarreyes replica que entonces tendrá que darle matarile a él también y que se plantee lo que dirá Lord Bolton cuando se entere de que ha perdido su carta de "Salga de la cárcel" del Monopoly de los Lannister.

Tras valorar la posibilidad de que su carrera profesional se vea drásticamente acortada, Locke se achanta y Jaime, triunfante, abandona Harrenhal acompañado de Brienne, un final feliz para la mejor pareja posible.

Ningún oso fue herido durante el rodaje de este episodio.

15 comentarios

  1. Claro amigo este episodio ha estado genial.
    Me he reído demasiado con la parodia de Monkey Island con Tyrion.
    Ya estamos cerca del punto culminante de la primera parte de la tercera temporada.
    Lo del bodrio venezolano me sorprendió tanto como a ti, es barriga debe de ser de Prospero Bermudez.
    ¿no te pareció qué este capitulo hubo más desnudos que los anteriores?

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  2. A Patas de Acero lo llaman asi por las grandes grebas de armadura que usa

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  3. "mono de tres cabezas"jajajajajajaj!!! como me has hecho reir y sentir nostalgia! genial!!!!!

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  4. para mi gusto algo decepcionante... suponía que Martin se habría reservado algo más potente pero hay demasiadas escenas que parecen intrascendentes, y la mejor escena es Tywin subiendo unas escaleras sin decir nada.

    pd: no te da la impresión de que el rodaje de la parte de Bran tuvo que ser lo más soso del mundo... se juntan un 1 en un bosquecillo y ¡ala! todas las escenas rodadas.

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  5. José Correa: Monkey Island siempre será una de mis fuentes de inspiración. Y sí, tuve la sensación de que había más desnudos de lo habitual, pero creo que se debe a que en este episodio todas las escenas de desnudo van acompañadas de sexo.

    Anónimo: Absurdo. Entonces deberían llamarle Grebas.

    Anónimo: Tiene su punto, sí.

    eter: El episodio tiene algunos momentos tediosos, pero creo que se compensan con esos otros momentos preciosos, asombrosos, dolorosos, fastuosos y, en fin, osos. La vida de Bran necesita más emociones, aunque todos recuerdan el día que le salió la primera escara.

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  6. "Robb recibe la noticia con ilusión contenida por sus limitaciones interpretativas."
    :-D

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  7. Por cierto, si lo que querias saber es si Patas de Acero tiene nombre olvide mencionar que si. Aunque en la serie no lo usen en los libros se llama Walton.

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  8. En el libro no había ni una escena de tortura de Theon. Ninguna escena en la que saliera Theon, en realidad. De hecho, apenas mencionaban su nombre unas pocas veces.

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  9. Sabes que tuve la misma sensación cuando vi que la esposa de Robb escribía la carta en otro idioma… con tanto Lannister, Varis y Meñique... me estare poniendo demasiado paranoica?

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  10. Puff, otro artículo de Juego de Tronos, haz otros para los que no nos gusta :( ........

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  11. Juan Germán Socías Segura: B-|

    Anónimo: ¿Walton? Mejor Dalton, como los hermanos.

    Ainara Sàiz: Es que ocurre entre bambalinas.

    Anónimo: ¡Anda, una anónima! Qué rara avis.

    Anónimo: Publico dos artículos a la semana y solo uno de ellos sobre Juego de Tronos. Además, no es mi culpa que tengas mal gusto.

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  12. Si.. ver Juego de Tronos es tener bien gusto, en fin. Ahí se queda tu caca blog ;)

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  13. Por cierto, supongo que debe ser por la baja calidad de tu televisor (te lo confirmo, quien se llevó a Arya era un big foot casualmente doblado por sandor cleagen) pero vi un detalle en Robb demasiado intimidante, la dierna (polla mas grande que la pierna) del temible rey del norte. Menos mal que tu televisor no tiene tanta resolución, tus ojos te lo agradecerán.

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  14. Jajaja, esta escena de la "decapitación" del hijo de la sal y hierro me recuerda la escena similar de Holocausto canibal; se transmte de inmediato el sufrimiento y pesar de la víctima aún cuando sabes que noes real.
    Osha refleja el refrén de "cara de espanto, culo de encanto".
    Esa pequeña lobita tan rebelde, me recuerda a Madeline Zima; y me cae bien por alguna extraña razón(que no soy del Vaticano , así que no piensen mal); pero rebelde, simpática y con esa gracia de prepuber que todos le perdonan sus insolencias.
    Se pone interesante la trama; un tanto morbosa la parte de las bodas. Ya supe lo que pasó; pero prefiero esperar a tu entrada del siguiente chapter.

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