13 de mayo de 2013

Masters of the Universe: Origin of He-Man #1

Se acabó. It's over. C'est fini. Es ist vorbei. E 'finita. Puedo decirlo en más idiomas, pero no más claro. Este es el último cómic que comentaré de los Masters del Universo en una larga temporada. Por lo tanto, las publicaciones más recientes, incluido ese anunciado crossover con los superhéroes de DC, las tendréis que conocer por vuestros propios medios, lo que, habida cuenta de la pereza que habéis demostrado por la franquicia (solo 2 de cada 100 lectores comenta estas entradas), es lo mismo que decir que nunca sabréis si Orko era el malo malísimo de la colección principal o si Adora abrazará su destino como heroína con tiara y minifalda a lomos de un unicornio alado parlante.

Para cerrar este ciclo, he escogido el único número que tenía pendiente en mi lista: El origen de He-Man, un relato en el que se nos cuenta cómo el príncipe Adam obtuvo el Poder de Grayskull y pasó de ser un pusilánime con medias violetas a un exhibicionista broncíneo con brazos como troncos capaz de empujar la luna fuera de órbita y luego volver a colocarla en su sitio. Ocurrió en un episodio de la serie de televisión.

Firma el guión Joshua Hale Fialkov, autor de Origin of Skeletor, y los dibujos corren a cargo de Ben Oliver, un artista británico con un estilo fotorealista muy distintivo que empezó a trabajar en este mundillo en el año 2000.

¿Estaremos ante otra obra de calidad o nos quedaremos en un burdo intento de exprimir la marca? Lo veremos tras un breve repaso de los orígenes de He-Man hasta la fecha.

Si os leísteis mi reseña sobre El origen de Skeletor, recordaréis que antes de revisar el cómic en cuestión, recapitulé los distintos orígenes del Señor de la Destrucción habidos hasta la publicación de dicho número, tanto en los cómics, como en otros medios. En este caso, como el cómic que voy a comentar tampoco tiene mucha chicha, haré lo mismo. Podéis considerarme una ONG de información inútil.

Por seguir un orden lógico, empezaremos por el minicómic He-Man y la Espada del Poder, del que hablé en detalle en ion litio, al que también aludí en la reseña de El origen de Skeletor, y que si menciono una sola vez más, probablemente bata un récord mundial.

En 1981, Mattel aún no se había planteado la idea de que He-Man tuviera una identidad secreta, por lo que el príncipe Adam está out of the office y nuestro héroe es un salvaje ario de musculatura prodigiosa al que la Diosa, una antecesora de la Hechicera con fetichismo de serpientes en lugar de aves rapaces, regala un arnés y algunas armas mágicas para proteger el Castillo de Grayskull de las fuerzas del mal y de embargos judiciales.

Además, en los primeros minicómics, He-Man solo blande una mitad de la Espada del Poder, ya que la otra mitad pertenece a Skeletor, que quiere hacerse con la mitad de He-Man para unir ambas partes y formar la llave del portón del Castillo de Grayskull. Lo que sea por ahorrarse un cerrajero.

¿No tienes un conjunto con colores más alegres, oh Diosa?

Ahora bien, si echamos la vista incluso más atrás, encontraremos que uno de los primeros diseños de He-Man para la línea de juguetes original recuerda bastante a otro bárbaro que se hizo muy popular a principios de los años ochenta con el resurgir de la fantasía heroica: Conan, the warrior without fear, que era más de pegar hachazos que espadazos.

Ese diseño inicial, creado por el dibujante Mark Taylor, se olvidaría en un cajón durante más de treinta años, hasta que en 2011 Mattel lo recuperó para la línea Masters of the Universe Classics bajo el nombre de Vikor, un antecesor de He-Man que defendía Eternia del mal blandiendo su fiel hacha y la Espada del Poder del rey Grayskull.

Vikor, de las tierras del norte, demasiado genérico para ser un héroe.

En la biblia de la serie de dibujos animados de Filmation, escrita por Michael Halperin a finales de 1982, Adam aparece ya como el hijo de Randor y Marlena, un joven príncipe al que le gusta gastar bromas a sus profesores, jugar con su mascota Cringer e impresionar a las chavalas, todo lo que sea sinónimo de juerga y de evitar responsabilidades. La filosofía del "A mí no me rayes", vamos.

Las risas llegan a su fin el día del decimoctavo cumpleaños del príncipe, cuando Skeletor, gobernante del planeta Infinita, llega a Eternia con ambiciosos planes de conquista, y la Hechicera llama a Man-At-Arms para que conduzca al muchacho al Castillo de Grayskull, donde le entrega la Espada del Poder para que cumpla su destino como campeón de las fuerzas del bien.

Alzando la espada y pronunciando las palabras mágicas ("¡Por el Poder de Grayskull!" sin más) Adam se convierte en He-Man, que la biblia describe del siguiente modo:

"[...] un hombre, vagamente parecido al príncipe Adam, de músculos poderosos y bien definidos, una cabeza más alto que el príncipe, cabello salvaje hasta los hombros, ojos penetrantes, ataviado con una falda de batalla, calzado con botas de cuero atadas con bandas de metal flexibles, y ceñido por un cinto de muchos bolsillos. Este era He-Man, campeón de Eternia, portador de la virtud de toda Eternia".

La guía de la serie, como veis, diferenciaba el aspecto físico de Adam del de He-Man, cosa que luego no hizo la serie en sí, porque eso hubiera supuesto dibujar y animar un segundo personaje, esto es, invertir más de cuatro duros en la producción, y Filmation racaneaba en sus dibujos casi tanto como Hanna-Barbera.

Por cierto, la idea de la doble identidad la tomaron prestada del Capitán Marvel de DC.

Qué mono él con su canesú.

Salvo error por mi parte, la serie de dibujos animados no llegó a mostrar cómo recibió Adam la Espada del Poder (pudo ser por FedEx) ni su primera sesión de travestismo mágico, sino que desde el primer episodio parece asumirse que He-Man lleva años luchando contra Skeletor. No obstante, cabe suponer que el punto de partida no se distanciaría mucho de la biblia de la serie.

¡Por el Poder de Grayskull…!

¡Yo soy FABULOSOOOO!

Los tebeos de Ediciones Zinco, publicados a mediados de los ochenta, no aportaron nada nuevo a la mitología preexistente. Man-At-Arms, siguiendo instrucciones de la Hechicera, lleva a Adam al Castillo de Grayskull y allí el príncipe se convierte en He-Man gracias a la Espada del Poder. El único detalle diferente es que Man-At-Arms tiene tan baja la autoestima que incluso se siente "orgulloso" haciendo de recadero. La verdad es que, a su edad, el pobre lo tiene complicado si le despiden.

Al menos este no ha explotado como los cuatro que trajiste primero.

En 2002, la serie de Mike Young partió de la misma base que su antecesora de 1983, pero se molestó en explicar aquellos extremos de la mitología que hasta entonces solo conocíamos los seguidores que habíamos leído la biblia de Filmation.

Tras presentir el retorno de Skeletor, que fue derrotado hace años por el capitán Randor y desterrado al Hemisferio Oscuro, la Hechicera, con un renovado look egipcio que le sienta mejor que el disfraz de cacatúa, se pone en contacto telepáticamente con Man-At-Arms para pedirle que conduzca al príncipe Adam a Grayskull.

Adam, gracias al Cielo, ya no es un treintañero hipermusculado salido del ropero de la Barbie, sino un chaval de dieciséis años, gandul y un poco respondón. Y lo que es infinitamente más importante, lleva pantalones. Loado sea Zodac.

Cuando la Hechicera explica al joven príncipe que su destino es convertirse en el héroe que defenderá Eternia de las fuerzas del mal, Adam se lo toma a guasa y regresa a casa, porque él lo que quiere es jugar a la Xbox y tontear con Teela.

En el ínterin, Skeletor ha atacado el palacio real en busca del desaparecido poder de los Ancestros, y al ver la ciudad de Eternos derruida, incluido el salón recreativo, Adam asume su destino e invoca el Poder de Grayskull. Cringer se convierte en Battle Cat, y él, ¡en He-Man, el hombre más poderoso del Universo!

Grata sorpresa para el espectador: He-Man no se parece a Adam e incluso su voz suena distinta. ¿Motivos? Yo encuentro dos: que los zagales que veían la serie en 2002 eran menos indulgentes de lo que lo éramos nosotros y que He-Man ya no se enfrentaba a una panda de retrasados mentales, sino a enemigos capaces de hacer que los héroes saliesen por patas.

Eso sí, al final de esta primera aventura, He-Man salva el día haciendo lo que mejor sabe hacer desde principios de los años ochenta: levantar montañas y repartir hostias como panes.

Esta espada pesa un muerto.

¡Yo tengo el…! ¡Oye! ¡Nadie dijo que me quedaría en cueros!

Como veis, no hay mucha variedad. Ahora pasemos al cómic del día.

La historia comienza con el príncipe Adam sepultado bajo un montón de pedruscos, intentando mantenerse consciente y alcanzar la Espada del Poder, mientras su tío Skeletor alarga una mano de manicura descuidada hacia el arma, reclamando su derecho de nacimiento.

¿Adivináis quién agarra antes la espada y grita aquello de "Por el Poder de Grayskull… ¡YO TENGO EL PODER!"?

¡¿Skeletor?! ¿Cómo que Ske...? ¡No, hombre, no!, ¿estáis tontos o qué? Es el principito quien se lleva el gato al agua y recibe una sobredosis de esteroides mágicas que lo liberan de su sepulcro improvisado.

¡Aquí va a haber galletas!

No estáis equivocados, en esta nueva versión de los Masters del Universo, la primera vez que Adam se convierte en He-Man lo hace delante de las narices (es un decir) de Skeletor. Supongo que a los autores de hoy día aquello de tener una identidad secreta les parece demasiado de los ochenta, aunque sea casi sinónimo de ser superhéroe. Por supuesto, peor es tener una identidad secreta, perderla y hacer un pacto con Mefisto para que todo vuelva a ser como antes. Ejem.

En este punto, pasamos a un flashback, el recurso más sencillo para conseguir que el lector permanezca intrigado sin necesidad de escribir una buena trama.

Es de noche en Eternos, y Adam duerme a pierna suelta, aún vestido con la ropa de diario según vemos. ¿Por qué el príncipe de Eternia no se ha puesto su pijama de Rainbow Brite al acostarse? Porque cuando llegas ciego como un piojo a casa, para lo único que tienes fuerzas en el mejor de los casos es para quitarte los zapatos, desplomarte en la cama procurando no vomitarte encima y dejar que el mundo dé vueltas a tu alrededor hasta que te quedas K.O. Recordad que antes de abrazar su destino como imagen de la crema hidratante autobronceadora de Olay, Adam era un vivalavirgen y un vago redomado. Luego dejó de molar.

¿Y por qué sé yo que se ha cogido un pedal de campeonato? Porque a su lado hay un ánfora vacía que le delata. Y es que no hay gente más festiva que los gays. Buscaos un amigo que lo sea si no lo tenéis ya y comprobadlo. También conocen los mejores restaurantes y su sangre es de los colores del arcoíris.

Living la vida loca.

Unos fuertes estruendos despiertan a Adam, y como hoy no tienen a ningún grupo de hard rock hospedándose en el palacio, se levanta para investigar en plan película de terror de serie B. ¡Di que sí!, ¿por qué llamar a los guardias si ese "CRA-KOOOOM" ha sonado de lo más natural? Pues eso.

El ruido le conduce al dormitorio de sus padres, donde el asustadizo príncipe se encuentra con una estampa que le hace jurar por los Dioses de Eternia y manchar ligeramente sus leotardos: sus padres, los reyes, petrificados con una expresión de absoluto terror, como si hubieran leído los comentarios de la prensa británica sobre la insolvencia española.

Aun así, fue más traumático cuando Adam tenía ocho años y encontró a su madre vestida de cuero azotando al rey Randor en las nalgas con una fusta para caballos. Aquello le costó años de terapia con Loke-Ro, el poderoso psiquiatra de los Masters del Universo.

Yo puse la misma cara de espanto cuando vi cuánto costaba una maldita lavadora.

Volvemos al presente para ver a He-Man y Skeletor (verdadero soberano de Eternia, conquistador de dimensiones, bestia de los gar, y fan de Celine Dion) partiéndose la cara. Nada que comentar, la verdad, pero qué buen tiempo se ha quedado.

Pocas viñetas después, regresamos al flashback, donde Adam se da cuenta de que el palacio es ahora un museo de estatuas vivientes y que él es el único que parece haberse librado del maleficio. ¿Cuál es la moraleja? El alcohol protege de la magia oscura.

Adam no tarda en encontrar al causante de este berenjenal, que, como ya podíamos intuir, no es otro que su tío Skeletor, al que la familia real no esperaba hasta la habitualmente incómoda cena de Año Nuevo y que ahora amenaza con matar a sus padres y ponerse el cráneo de Adam como corona si no le ayuda a encontrar la Espada del rey Grayskull.

¿De verdad piensa usar el cráneo de su sobrino como corona? ¿No se da cuenta de que su propia cabeza es un cráneo y que resulta redundante? ¡La gente no va a saber a qué cuencas vacías mirar cuando hable con él!

Se nota que son familia. Tienen la misma pluma.

Aprovechándose de su mala reputación, Adam finge sumisión, pero, en un giro "inesperado" de los acontecimientos, intenta engañar a Skeletor con una antigualla y tan pronto como ve una oportunidad, le pega un espadazo que lo tira de culo al suelo.

Sin embargo, a pesar de su valentía y de su talento natural para arrear a su rival con la parte de la espada que NO corta, años de correrías por los salones y jardines de palacio no han convertido a Adam en rival para el Señor de la Destrucción, que destroza el arma de su sobrino con la mano desnuda como si fuera de papel maché y luego lo arroja por los aires con una llave de judo que sin duda aprendió de alguna reposición de Kung Fu.

Vuela, pequeño saltamontes.

Skeletor exige a Adam que le diga dónde está la Espada del Poder si no quiere morir como "el desecho al que su despreciable madre terrícola dio a luz" y en ese momento repara en un viejo tapiz al que no había prestado atención cuando aún era un crío y vivía en palacio con su padre Miro y su hermano Randor, porque, claro, ¿qué clase de niño se fijaría en un gigantesco tapiz que relata la leyenda del rey Grayskull, un dios entre los hombres que forjó su propia espada mágica para expulsar al ejército del despiadado Hordak de Eternia en una batalla épica como pocas?

Sí, Skeletor siempre fue bastante rarito.

Y más a la derecha, tenéis la parte en la que el rey Grayskull derrotó al cáncer de un puñetazo.

Skeletor deduce que la Espada del Poder se oculta tras la pared que cubre el tapiz (hay un grabado de la espada en la piedra y solo falta un letrero que diga "Aquí está la Espada de Grayskull. Deja algo para el próximo"), pero Adam se interpone una vez más en su camino... atacándole por la espalda. Muy heroico, sin duda. Por desgracia, Skeletor debe de tener ojos en la nuca y la iniciativa de nuestro héroe se ve truncada por una descarga de rayos Sith que dejan al príncipe medio grogui.

Entonces Adam, o al menos su mente, se trasporta por arte de birlibirloque al Castillo de Grayskull, donde la Hechicera posa para él en las viñetas más espectaculares de todo el cómic y le dice que su destino es convertirse en He-Man, salvar Eternia, destruir a Skeletor, ganar la Copa Davis y erradicar el hambre en el mundo. Por pedir que no quede.

Bitch, I'm fabulous!

Y de aquí volvemos a He-Man enfrentándose a Skeletor en un combate cuya conclusión no vemos, pero que lleva repitiéndose décadas.

¡Deja de regalarme jerséis por mi cumpleaños, so cutre!

Flojito este cómic, la verdad. El problema más evidente es la historia, que de tan sencilla y poco novedosa, es una birria, y a pesar de que el apartado artístico puede parecer impresionante a primera vista, si empezamos a fijarnos en los detalles, nos daremos cuenta de que a Ben Oliver no se le da demasiado bien dibujar tiarrones cachas. Teniendo en cuenta que hasta el portero del Castillo de Grayskull podría haber tumbado a Arnold Schwarzenegger en la cumbre de su carrera como culturista, no es un comentario positivo.

Supongo, por lo tanto, que este no es el número ideal para despedirse de los Masters del Universo, pero si sois de los que seguíais estas entradas con atención, no os preocupéis; tiempo tendremos de volver a hablar de ellos.

17 comentarios

  1. "...ojos penetrantes, calzado con botas de cuero y ceñido por un cinto de muchos bolsillos. Este era He-Man, campeón de Eternia, portador de la virtud de toda Eternia".

    Pues a mí me suena a Batman esa descripción...

    Es una pena que no vayas a hacer más entradas sobre los He-Man, de momento. Aunque no te comentasen, fijo que tenían varias visitas. No siempre se comenta todo lo que se lee, yo por lo menos. Usando un símil futbolero, tener una mayor posesión del balón no significa que se vaya a ganar un partido. En este caso, como ya he dicho antes, aunque no haya comentarios, sería bueno saber si tenían suficientes visitas como para compensar el seguir escribiendo sobre ello.
    P.D: Hace poco encontré mi carnet del club Master del universo. Ni me acordaba de su existencia, mira si tiene años... Qué mejor que una entrada sobre ellos para comentártelo, porque tal vez tú también fueses socio.

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  2. NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO


    Maldita sea... Un minuto de silencio...

    Bu, pero si los artículos de He-man molan tío!

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  3. Me ha gustado el repaso a los varios orígenes de He-Man, yo tengo el cómic ese de Zinco!

    El nuevo Adam era un juerguista hasta que se cruzo con al espada. Que para encontrarla solo faltaba una X enorme, la X marca el lugar.

    Esperemos que al igual que Max Payne o Tony Stark, He-Man regrese. Ya que no solo hay cómics de los que hablar y para despedirse (momentáneamente) de nuestro musculoso héroe nada mejor que este vídeo:

    http://www.youtube.com/watch?v=G23dU1q7hmc

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  4. ¡Más He-Man, por favor!

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  5. Por el poder de Grayskull, no se pueden acabar las reseñas!!!

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  6. Vaya, ahora que ya podía ver dibujos fotorrealistas de tíos musculosos vestidos con minúsculos taparrabos sin que temblaran los sólidos cimientos de mi heterosexualidad. Ay, qué va a ser de mí, ay misero, ay infelice...

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  7. Es una verdadera pena que dejes de escribir sobre masters del universo, conozco tu blog desde no hace mucho y cada dia me leo varios temas. Me tiene bastante enganchado, sin embargo esta es la primera vez que comento. Pero ya que veo que es tan importante para ti intentaré comentar más de ahora en adelante.

    Un saludo.

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  8. Venga, todos, hagamos boicot, a ver si asi Brochez se anima XD


    Jo, menuda semanita tambien...

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  9. «[...] no se le da demasiado bien dibujar a tiarrones cachas, [...]» Parecía que prometía el dibujo. A mí la historia, con tanta variedad que le venían poniendo, me parecía que sería un tanto más inspirada y variada pero cuando leo que no hubo cambio sustancial a lo largo de las épocas... es un tanto triste.

    ¿Cómo que no va a comentar semejante CrossOver? Ese puede ser EL CROSSOVER de todos los crossovers del Universo. El mundo necesita sus reseñas de He-Man.

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  10. El concepto "falda de batalla" me aturde y me confunde...

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  11. Victor: El número de visitas están en torno a la mitad de casi cualquier otra entrada.

    Yo no fui socio del club, aunque tengo varias hojas de sucripción. Lo lamentaré siempre.

    Espera, ya se me ha pasado.

    FER: ¡SÍ! Los artículos podrán molar, pero la mayoría de la gente los descarta por el tema en sí antes de darles una oportunidad.

    ¿Boicotearme a mí? ¿Cómo? Yo tengo el poder.

    Vladek: Imagínate esta entrada sin el repaso. Al menos así aprendemos algo.

    Anónimo: ¡Más rock n' roll!

    Jose MME: Acabar no. Están en pause.

    David: No parecen tan sólidos desde aquí esos cimientos...

    Anónimo: No solo es cuestión de que comente más gente, es que he agotado el tema y yo mismo necesito un descanso. Demasiados chistes sobre gays, insisto.

    LacraESECEFE: Si comento el crossover, no será en breve, eso seguro.

    Terminento: No se me ocurría una traducción mejor para battle kilt. ¿Alguna sugerencia?

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  12. De chico era fan de He-Man, creo que ahora soy mas fan de Conan...o espera, era al revez??? Cuaack!!!

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  13. @El Tipo de la Brocha: Pues no sabría decirle, poque he estado mirando dibujos de esos de las piezas de las armaduras y también lo llaman falda o faldellín. Eso debería llevar un nombre más viril, como, no sé, cubre-hombrías o proteje-pelotas.

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  14. que mal, tipo de la brocha... yo siempre leia estas entradas, aunq no solia comentarlas...

    solo espero q los post sobre esa serie porno medieval no aumenten tanto...

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  15. Noooo!!!!

    Es una pena que no haya más artículos sobre He-Man y sus Increible Amigos, estaban entre lo mejor de la web pero entiendo que quieras hablar de otros temas.

    De acuerdo con que no haya identidad secreta, el príncipe Adam sólo por ser quien es tanto él como su familia son objetivos preferentes para Skeletor, no tiene el relativo anonimato de otros héroes como el granjero alienígena o el fotógrafo satanista, en el caso de Adam que sus enemigo sepan que puede convertirse en He-Man es algo que les puede disuadir de atacarle y que por otra parte es bueno para su reputación como príncipe y futuro líder, en la serie antigua todos acababan pensando que era un cobarde.

    Además el hecho de que no oculte su identidad hace que el odio de Skeletor por He-Man sea mucho más marcado al ser el vástago de su odiado hermano.

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  16. La verdad, apenas ojeé los dos primeros números de la serie viendo que los guiones corrían a cargo de gente como Robinson y Giffen pero me parecieron trabajos más alimenticios que otra cosa. Una pena que pongan guionistas de ese calibre, así como a Fialkov que también me gusta lo que he leído suyo, para que trabajen con el piloto automático o con el aliento del editor resoplando en sus nucas.

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  17. Ha sido un placer leer todo este tiempo sobre los Masters, esperemos que surja una colección de buen nivel, para que la disfrutemos y para que cambies de opinión.

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