7 de enero de 2018

'Star Wars: Tarkin', de James Luceno

Tarkin, de nombre Wilhuff, gran moff del Imperio, es uno de mis villanos favoritos de Star Wars. Ambicioso, brillante, implacable y maquiavélico, su presencia nunca trae nada bueno ni deja indiferente. Si no hubiera volado por los aires con la Estrella de la Muerte, se revolvería en su tumba al ver en el festival del humor que se ha convertido el Imperio al mando de oficiales como Armitage Hux.

Por eso, cuando me enteré de que una de las novelas del nuevo canon de Star Wars estaría protagonizada por el gran moff, cuyo pasado apenas se ha explorado en casi cuarenta años de literatura galáctica, me mostré todo lo entusiasmado que puede mostrarse alguien de mi edad ante un libro que no va a llevarse ningún premio ni recordará en un par de meses. Además, el autor era James Luceno, que, pese a ser uno de los escritores recurrentes de la franquicia más valorado por los fans, no se libra de escribir castañas pilongas como Halcón Milenario.

Así pues, me armé de prudencia y mantuve mis expectativas enjauladas y sometidas a tratamiento de electrochoque.

Pero antes de hablar de la novela, y para que entendáis mejor la que ya os puedo adelantar que ha sido una decepción, me gustaría ahondar en por qué Tarkin es uno de mis personajes preferidos de la saga.

24 de diciembre de 2017

'Cartas de Papá Noel', de J. R. R. Tolkien

Cuando uno oye el nombre de Tolkien, inmediatamente piensa en su obra más famosa. Me refiero, claro está, a Un vocabulario inglés medio, breve glosario que sirvió de apéndice al Verso y prosa del siglo XIV de Kenneth Sisam. Sí, ya sé que Tolkien también escribió una trilogía sobre un anillo mágico que traía a todo el mundo de cabeza, pero ¿a quién narices le interesa la orfebrería? No he consultado, pero dudo que tuviera éxito.

En cambio, muy pocos lectores, incluso entre los aficionados a los enanos de pies peludos y los hippies de orejas puntiagudas, conocen una de las obras más alegres, imaginativas y falaces de su bibliografía: Letters from Father Christmas, un compendio póstumo de las cartas que Tolkien escribió para sus hijos durante más de veinte Navidades haciéndose pasar por Papá Noel. ¿La dirección del remitente? El Polo Norte, por supuesto.

En la mañana de Navidad, los niños se ponen como una moto sin necesidad de ver más que los regalos envueltos y quizá los restos de la leche con galletas que dejaron la noche anterior junto al árbol, así que imagino que recibir una carta del mismísimo Papá Noel tiene que ser para ellos el equivalente de esnifar cuatro rayas de coca. Creo que en mi caso haber recibido una carta suya habría compensado el esfuerzo de intentar convencerle de que había sido un niño bueno a pesar de haberle subido la falda a Menganita en el cole y de haber destrozado la figura de porcelana favorita de mi madre.

Tolkien escribió estas cartas hasta que su hija Priscilla cumplió catorce años, y probablemente nunca pensó en publicarlas. Fue la esposa de su hijo Christopher quien se ocupó de recopilar todas las cartas que pudo tras la muerte del escritor para compartirlas con el resto del mundo, exprimiendo los royalties al legado epistolar de su suegro. ¿Y no es este el verdadero significado de la Navidad?

31 de octubre de 2017

Lucha Ficción: El Bosque Tenebroso

Los librojuegos de Fighting Fantasy (Lucha Ficción en España) nacieron a comienzos de la década de los ochenta de la mano de dos señores ingleses, Steve Jackson e Ian Livingstone, que, a pesar de no tener dificultar en encontrar amigos con los que pasar la tarde jugando a Dungeons & Dragons mientras comían patatas fritas y bebían refrescos de cola, diseñaron una versión triste y desaborida del clásico de Gary Gygax para adolescentes marginados aficionados a la literatura fantástica. ¡Bien!

La colección, que suma la impresionante cifra de cincuenta y nueve tomos, empezó a publicarse en 1982, y cosechó un éxito notable gracias a su peculiar narrativa, su sencillo sistema de juego y, sobre todo, a que en aquella época los videojuegos de rol eran una castaña pilonga y no había alternativas mejores.

A día de hoy, sin embargo, estos libros están casi tan olvidados como las casetes de Philips, y aunque el género no está muerto, parece complicado que vuelva a gozar de la buena salud que tenía entonces. Es comprensible que sea así, porque los librojuegos en general, y los librojuegos de fantasía en particular, suponen un montón de trabajo poco gratificante para chavales que consideran la PlayStation 2 una videoconsola de tiempos remotos. En este mundo digital e interconectado, utilizar dados, papel y lápiz para jugar a un juego de rol es como cocinar encendiendo tu propio fuego con piedras y palos.

Para que los más jóvenes entendáis mejor en qué consistían estos libros y podáis presumir de conocimientos inútiles ante vuestros amigos de la red social de moda, os haré el dudoso honor de guiaros en una partida al azar del tercer volumen de la colección, que es además el primero que se desarrolla en un mundo abierto en lugar de en una mazmorra mohosa que apesta a orines y comida tailandesa. Su título, The Forest of Doom, traducido en España como El bosque tenebroso. Lo de "tenebroso" me permite colaros esta entrada como escuálido especial de Halloween.

9 de septiembre de 2017

13 razones por las que 'Death Note' de Netflix es mejor que el resto de 'Death Notes'

Hace un par de semanas, Netflix estrenó la adaptación norteamericana del manga más popular de Tsugumi Ohba y Takeshi Obata: Bakuman, que trata sobre dos chicos que sueñan con ser mangakas, una chica que quiere ser actriz de doblaje y promesas absurdas a las que nadie encuentra sentido.

O quizá la película sea una adaptación de su otro manga más conocido, Death Note, que trata sobre un estudiante de instituto que se encuentra con un cuaderno de notas con el poder de matar a aquel cuyo nombre se escriba en él (presumiblemente sin faltas de ortografía, lo cual descarta que el estudiante español medio pueda utilizarlo de forma efectiva y, en consecuencia, cualquier posible adaptación española).

La cinta la dirige Adam Wingard, el prometedor cineasta que hará realidad mi sueño húmedo de Godzilla vs. Kong dentro de tres años, y está protagonizada por dos pollos que me quieren sonar pero no caigo, y por la chica que hacía de Amelia en Dos buenos tipos, que es un peliculón. De hecho, os recomiendo que dejéis de leer esta entrada, paséis de todo lo relacionado con Death Note y veáis Dos buenos tipos. Esta es la única gran verdad que leeréis hoy aquí.

Como suele ocurrir con este tipo de adaptaciones, las reacciones del público ya fueron malas antes de que se estrenará la película (fans acérrimos vomitando bilis en las redes ante cualquier indicio de desviación de la obra original, debates fútiles sobre whitewashing, sacrificios humanos, perros y gatos cohabitando, ¡la histeria de las masas!) y las críticas posteriores han sido más devastadoras que un Cuaderno de la Muerte conectado a Facebook.

Aunque apenas he leído tres o cuatro reseñas que tuvieran más de 140 caracteres y explicasen por qué la película les parece poco afortunada juzgándola por sus propios méritos (algunas con mucho tino), creo que no me confundo si digo que la mayoría de los detractores se han centrado en vapulear la producción de Netflix por no ser fiel al manga y traicionar su espíritu.

Con independencia de que esas afirmaciones puedan ser ciertas, el enfoque de tales críticas les confiere en mi escala personal el valor aproximado de un pimiento, que, según he comprobado, vienen a ser unos cuarenta céntimos. Y no os confundáis. Nadie está libre de pecado. Yo también he escrito más de una reseña dejándome llevar por mi lado más fanboy y creyéndome en poder de la razón última. La buena noticia es que, con las canas, a uno se le acaba pasando la tontería. Más o menos.

Para los que me seguís en Twitter, no es un secreto que la adaptación de Netflix me ha gustado. Por eso, y a la vista de que apenas tiene partidarios, voy a enumerar trece razones por las que la más reciente película de Adam Wingard es mejor que el manga, el anime, la live action japonesa de 2006 y, quizá, las barritas de chocolate rellenas de caramelo.

SPOILER ALERT!