14 de febrero de 2017

Marmalade Boy: Amor en Hokkaido. Pero, ¿qué pasa con esos dos?

Pese a mi paulatina retirada de la desolada y postapocalíptica escena bloguera, he regresado para escribir la entrada más esperada de cada año. No sé qué narices veis en estas recapitulaciones de Marmalade Boy, pero vuestro interés en leerlas es patente y revela lo que solo puedo entender como un profundo odio hacia mi persona. El sentimiento sería mutuo si tuviese mejor juicio.

No recuerdo lo que pasó en el episodio anterior y releer mi último resumen me da pereza, así que no esperéis que detecte incongruencias ni errores de continuidad. Nunca he presumido de conocimientos de esta serie ni pretendo hacerlo. Preferiría presumir de una lesión traumática en la uretra.

Por suerte (es un decir), Miki está escribiendo en su diario y nos recuerda el cliffhanger en el que no hemos vuelto a pensar que nos ha mantenido en vilo desde el año pasado.

Lectora del blog esperando pacientemente la próxima entrada de Marmalade Boy.

15 de enero de 2017

'He-Man and the Memory Stone', un librojuego de los Masters del Universo

A mediados de la década de 1980, en el Reino Unido, cuna de leyendas sobre espadas mágicas y pescado envuelto en papel de periódico, la editorial Ladybird puso su sello a varios libros infantiles de los Masters del Universo; pero solo uno fue un librojuego. Y como a nadie más se le ocurrió la idea, es el único librojuego de los Masters que existe. Por lo tanto, pese al título de esta entrada, He-Man and the Memory Stone es el librojuego de los Masters del Universo. Y probablemente sea el único que exista para siempre jamás, hasta que el Sol se convierta en un gigante rojo y devore nuestro planeta, dejando atrás poco más que polvo estelar. Desde luego yo no esperaría levantarme un día cualquiera y encontrarme de buena mañana con una campaña de Kickstarter para escribir el segundo librojuego de los Masters del Universo. Aunque alguien fuera tan optimista como para pensar que otras personas pagarían por leerlo, dudo que Mattel quisiera licenciar los derechos para un producto con menos gancho comercial que una película de Jem y los Hologramas.

Según he averiguado tras una concienzuda búsqueda de cinco minutos en Google, el autor de He-Man and the Memory Stone, Jason Kingsley, solo escribió otro librojuego, titulado Steeleye and the Lost Magic, también publicado por la editorial Ladybird. Además, según Goodreads.com, Jason Kingsley también es el coautor de Count Us In: Growing Up with Down Syndrome, lo que significaría que el autor de este librojuego fue el bebé con síndrome de down que, a mediados de los setenta, salía en Barrio Sésamo, programa del que su madre era guionista. A pesar de ello, estoy convencido de que son personas distintas, porque dudo que un niño de diez años con síndrome de down escribiera  He-Man and the Memory Stone. No porque el libro no parezca escrito por alguien con algún tipo de deficiencia cognitiva (tratándose de los Masters del Universo, eso lo doy por hecho), sino porque está editado en el Reino Unido en 1985, y en aquel momento el Jason Kingsley de Barrio Sésamo vivía con su familia en Westchester, Nueva York.

Supongo que toda esta información inútil tendrá que servir como introducción.

31 de diciembre de 2016

Se suspende la sesión

No voy a andarme con rodeos ni hacer un drama de lo que no lo es: este año entrante dejaré el blog en stand by. Lo que yo haga con mi blog debería importaros un pimiento; pero si os disgusta y estáis planteándoos el suicidio como alternativa a una vida sin mis entradas, podéis estar tranquilos, porque no pienso cerrar el blog ni descarto volver a escribir en él en el futuro. Es más, gracias a la magia de las entradas en la recámara, seguiré publicando, aunque sea a menor ritmo, a lo largo de 2017.

El motivo que hay detrás de esta decisión es sencillo, y seguro que todos vosotros lo entenderéis a la primera. Como dijo Poochie una vez: "Mi planeta me necesita".

Además, este blog es una amante celosa y exigente (que, para colmo de males, ni siquiera se lava los dientes), y prefiero emplear el poco tiempo libre que tengo en otras cosas. Con suerte, si no muero de camino a mi planeta, puede que incluso llegue el día en que escriba algo de mayor calado literario y que me reporte más satisfacción que este blog. Etiquetas para crecepelos, por poner un ejemplo.


Si alguien quiere discutir sobre el tema, para eso están los comentarios.

Espero que sigamos haciéndonos compañía al menos durante otro año más. ¿Quién sabe?, si me entra el mono, incluso podría darme por escribir alguna entrada nueva de aquí a un tiempo. Eso sí, no esperéis nada tan trabajoso como las recapitulaciones de Juego de Tronos.

Gracias a todos y feliz año nuevo.

24 de diciembre de 2016

'How the Grinch Stole Christmas!', del Dr. Seuss

Aunque podría pasarme horas y horas hablándoos de películas y especiales de televisión navideños, tantas como para que os hartéis de la Navidad y empecéis a celebrar la Kwanzaa, tengo que admitir que en lo que se refiere a la cultura popular navideña, y aunque me guste una barbaridad leer, no sé mucho de cuentos navideños. Descontando el maravilloso relato de Charles Dickens sobre un pobre anciano capitalista atormentado por los efectos de una mala digestión, el único relato navideño que me viene a la cabeza es How the Grinch Stole Christmas!, del Dr. Seuss.

En un caso flagrante de publicidad engañosa, el Dr. Seuss no era doctor ni tenía un doctorado. De hecho, Seuss ni siquiera era el nombre de pila del autor, sino el segundo nombre de Theodor Geisel, que empezó a firmar bajo esta suerte de seudónimo cuando le prohibieron seguir escribiendo en la revista de la universidad por beber ginebra de extranjis en su dormitorio. Yo no sé si leería a mis hijos la obra de un escritor que bebe alcohol a escondidas y que luego se hizo famoso como publicista, esto es, un experto en la manipulación del comportamiento ajeno; pero eso no frenó a los estadounidenses, y sus cuentos infantiles, escritos en verso e ilustrados por él mismo, se vendieron como churros y aún hoy siguen editándose.

Probablemente debido a que las rimas se traducen como el orto a otros idiomas, la obra del Dr. Seuss no es muy conocida en países como España, y apuesto a que si muchos de vosotros reconocéis al Grinch, es solo porque en Solo en casa 2 salen varias escenas de la adaptación de dibujos animados de 1966. También habrá quien tuviera menos suerte y conociera al Grinch por la película de Jim Carrey, pero es que a veces la vida nos da sorpresas muy desagradables. Incluso en Navidad.