17 de abril de 2019

Juego de Tronos: Invernalia


¡Juego de Tronos está de vuelta! Algunos lo celebramos con ilusión, otros se hartan de escucharnos hablar del tema y el resto del mundo sigue su vida con normalidad.

Dado que vosotros estáis leyendo esto, voy a asumir que formáis parte del primer grupo o que realmente os chifla este blog. En cualquier caso, en las próximas semanas vamos a embarcarnos juntos en un viaje por Poniente, quizá más corto que de costumbre, pero espero que igual de intenso y disparatado.

El primer episodio ha acaparado noticias y llenado las redes sociales de comentarios y memes, pero, como era de esperar, no ha contentado a todos los seguidores de la serie. Entre los detractores tenemos a los que esperan que cada episodio sea un alarde de pirotecnia, los que creen que si no muere al menos un personaje no ha pasado nada y los que añoran aquellos tiempos en los que las novelas de George R. R. Martin inspiraban mejores escenas y diálogos.

Yo procuro no ser tan exigente. Se ve que tengo la portentosa capacidad de entretenerme con lo que me gusta a pesar de sus defectos, sobre todo si ya le he cogido cariño. Por eso aún guardo un calcetín que tengo desde 1987. Y hay muchas cosas que me gustan en este episodio. Hay reencuentros de todos los colores (cómicos, dulces, emotivos, chocantes...), presentaciones que se han hecho las remolonas durante años, tramas que se entrelazan, PUÑETEROS DRAGONES, paralelismos, una banda sonora memorable, un diseño de producción que es un primor... En definitiva, ¡el mayor espectáculo televisivo de nuestros tiempos! ¡Con mil elefantes en escen..! Ah, no.

Ya quisiera yo haber podido disfrutar de una serie de fantasía como esta hace veinte años.

14 de abril de 2019

La hilarante necroporra de 'Juego de Tronos'


A falta de menos de veinticuatro horas para que empiece la última temporada de Juego de Tronos, no se me ocurre nada más entretenido que compartir con vosotros mis imprudentes y probablemente desatinadas predicciones acerca de qué personajes vivirán y cuáles morirán en los seis episodios con los que culminará la que quizá sea la mejor serie televisiva de fantasía épica de la historia.

Sin más preámbulos (ya tendré tiempo de explayarme cuando empiece a recapitular cada episodio con insoportable detalle), El Tipo de la Brocha orgullosamente presenta...

¡LA HILARANTE* NECROPORRA DE 'JUEGO DE TRONOS'!

*La hilaridad no se garantiza.

26 de marzo de 2019

Teseo y el Minotauro

La mitología griega es como los cómics de superhéroes. Puedes tener tu héroe griego favorito, pero es raro que puedas leerte una de sus aventuras y enterarte perfectamente de qué va la vaina si nos ha leído sus aventuras anteriores o incluso aventuras de otros héroes distintos.

Aunque las adaptaciones de los mitos griegos nacidas de la cultura pop podrían ser los New 52 de la mitología griega, el verdadero entusiasta de esos mitos, el auténtico fan, preferirá arremangarse y atacar el núcleo duro de la mitología griega en toda su extensión y complejidad.

En el caso del mito más famoso de cuantos rodean al héroe Teseo, tenemos que remontarnos a los doce trabajos de Hércules (o Heracles, si tomáis yogur griego) para conocer el origen del Minotauro.

12 de marzo de 2019

'Congo', de Michael Crichton

Si la memoria no me falla, leí Parque Jurásico, de Michael Crichton, poco después de que se estrenase la película de Steven Spielberg, allá por el otoño de 1993, más o menos cuando Michael Jordan se retiró del baloncesto profesional.

El siguiente libro del autor con el que me aventuré fue la secuela del anterior: El mundo perdido. Este me lo leí antes de que se estrenase su correspondiente adaptación cinematográfica, también dirigida por Spielberg.

Aunque apenas recuerdo nada de estas dos novelas, salvo algunas de sus diferencias con las películas, tengo que suponer que el hecho de que me leyera El mundo perdido antes de ver su adaptación al cine significa que al menos me gustó la primera parte. A esto le llamo yo optimismo retrospectivo.

Después de esas amenas lecturas, probablemente en el mismo verano en el que se estrenó El mundo perdido, me leí Esfera, y estoy bastante seguro de que disfruté de este libro más que de la dilogía jurásica.

Todos esos recuerdos han permanecido guardados en algún archivador polvoriento y cubierto de telarañas de mi cerebro durante años, tan útiles como un anorak en el África Central, hasta que salieron a la luz hace un par de semanas cuando vi la novela Congo en una estantería de casa de mis padres. Creyendo que apostaba sobre seguro, la cogí prestada.

Fue un impulso del que me arrepentí esa misma noche mientras leía en la cama. Sé que parece feo hablar mal de una novela cuyo autor murió de cáncer hace apenas unos años, pero...