23 de julio de 2018

Las aventuras de Tintín: La estrella misteriosa


Mi padre es tintinófilo. No es ninguna enfermedad grave, aunque suene como una. Es algo mucho peor. Ser tintinófilo significa ser un apasionado de Tintín y de su mundo. Y no tiene tratamiento conocido.

En la práctica, esto supone que mi padre no solo tiene todos los tebeos de Tintín, muchos de ellos repetidos para compensar los daños padecidos por las primeras ediciones (de pequeño confundí Los cigarros del faraón con un libro de pinta y colorea), sino que, a lo largo de más de cincuenta años, ha ido acumulando todo tipo de productos asociados a la franquicia que aún hoy da de comer a los herederos de Hergé y otros titulares de derechos sobre las historietas: series y películas en distintos formatos, una vasta bibliografía sobre el autor y su obra, tantas figuras y maquetas como para que no haya una sola estantería en casa que se libre de ellas...

Por suerte, no es una enfermedad hereditaria, porque yo ya tengo mis propios vicios, incluida la serie más gay del mundo. Pero que esto no os confunda. Me gusta Tintín. Es más, me habré leído cada álbum un mínimo de veinte veces y no concibo mi infancia sin ver cada día los lomos de la colección en la estantería de mi habitación. Pero ahí acaba mi afición por el intrépido reportero de Le Petit Vingtième y empieza la de mi padre.

10 de junio de 2018

'Contacto sangriento' (1988)

En el mundo existen dos tipos de personas: aquellas a las que les gusta Claudio Coello y aquellas a las que les gusta Juan-Claudio Van Damme. El primero era un célebre pintor del barroco madrileño que se peinaba como Krusty el Payaso y sobre cuya extensa obra podéis leer en la página web del Museo del Prado hasta moriros de aburrimiento; y el segundo es un actor belga de cine de acción y experto en artes marciales, al que tan pronto perdemos de vista durante años, como nos sorprende con un papelón dramático en una cinta franco-belga luxemburguesa o resurge en una magnífica comedia en formato de serie de televisión.

Yo prefiero a Van Damme porque las pinturas religiosas al fresco no tienen nada que hacer frente a sus patadas voladoras y spagats épicos.

Pero remontémonos en el tiempo, hasta principios de la década de 1980.

12 de mayo de 2018

Jackie Chan en 'La Mano de la Muerte' (1976)

La Mano de la Muerte, también conocida como Shaolin Men, Countdown In Kung Fu, Strike of Death y Las locas, locas aventuras de los hombres de Shaolin (Parte II), es una película hongkonesa de artes marciales de cuando estas producciones costaban menos que el menú del día de un restaurante oriental.

Por supuesto, cuando uno compra una cinta como esta, no espera otra cosa que ver a un montón de chinos con pelucas y bigotes postizos darse de palos al son de sonidos de archivo. Y si este panorama os disgusta, tenéis las mismas probabilidades de disfrutar de esta película que de disfrutar contemplando cómo gira la ropa en la lavadora durante hora y media.

Aunque apenas se le distingue en la imagen que veis sobre estas líneas, os aseguro que Jackie Chan es el tipo con la lanza y el pantalón de color azul #73C2FB que ocupa un lugar preeminente en la carátula. Sin embargo, aunque Jackie es el actor más famoso del reparto, no es el protagonista de la película. En 1976 ni siquiera era una gran estrella en Hong Kong, mucho menos mundial. La única razón por la que sale de forma tan destacada en la carátula es porque las distribuidoras son muy espabiladas y saben que su imagen es un reclamo para los consumidores.

La edición en DVD que yo tengo es todavía peor, porque la carátula no solo te hace pensar que Jackie Chan es el protagonista, sino que la foto ni siquiera es de esta película. Pero, ¿qué le vamos a hacer si las distribuidoras tienen el mismo calado moral que el autor de este blog?

3 de abril de 2018

He-Man y los Masters del Universo: Un acto de desaparición

El Carro de Asalto vuela, Stratos vuela, los vampiros lobo vuelan... ¿Y sabéis lo que también vuela? El tiempo. Aunque cueste creerlo, ha pasado más de un año desde la última vez que escribí sobre los Masters del Universo, y más de dos, ¡dos!, desde que comenté un episodio de la serie animada de Filmation.

Esto es algo imperdonable para un fan como yo, y no me extraña que últimamente me sintiera un poco flojo. ¡El Poder de Grayskull me ha abandonado! O puede que sea cosa de la astenia primaveral.

Pero este problema tiene fácil remedio. El de los Masters, no el de la astenia. A no ser que Ostara sufra un desafortunado accidente...

Hoy recapitularemos el tercer episodio de He-Man y los Masters del Universo, que es muy especial para mí porque yo creía que era el cuarto. Sí, resulta que debido a las discrepancias entre las fechas de producción y emisión, he estado metiendo la pata con el orden de los episodios todo este tiempo. Pero podéis estar tranquilos. A partir de ahora, procuraré que todos los episodios sobre los que escriba en el blog estén bien ordenados. Sé que es innecesario, porque no existe ninguna continuidad entre unos y otros; pero me hace sentir mejor conmigo mismo.