29 de junio de 2015

Juego de Tronos: El regalo

¡Agh! Este calor es "innormal", o sea, inhumano y anormal. Ni siquiera la nueva base refrigerante que he comprado para mi portátil impide que se me calienten las muñecas mientras escribo estas estúpidas líneas. Podría hacer un huevo frito aquí encima, ¿sabéis?

Sí, ya sé que también dije que hacía mucho calor cuando publiqué la recapitulación del quinto episodio, y eso que entonces solo estábamos a 30 ºC. Pero es que estas nuevas máximas de 41 ºC me están friendo las ideas. Solo tengo que echarme un pañuelo a la cabeza y pasearme por un parque de arena con aires amanerados para sentirme como Lawrence de Arabia en el desierto de Nefud. No creo que las madres tardasen mucho en llamar a la policía.

Mientras yo me aso en mi propio jugo y el resto del mundo celebra que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha dado luz verde a los matrimonios homosexuales (todo lo que traiga consigo ventajas fiscales es digno de celebración), vosotros podéis ir leyendo esta entrada.

22 de junio de 2015

Juego de Tronos: Nunca doblegado, nunca roto

Lo sé, lo sé. A estas alturas, muchos habréis terminado de ver la quinta temporada de Juego de Tronos. Yo también. Pero sí leéis estas entradas, debo suponer que no es por masoquismo (aunque no tendría nada de malo, todas las visitas cuentan), sino porque os aportan algo que la serie no os aporta, ya sea humor, una reflexión sobre los acontecimientos en curso, o simplemente veinte minutos de lectura con los que matar el tiempo cuando deberíais estar trabajando. Es un fastidio que sea tan difícil arrancar el Yoda Stories en un sistema operativo moderno.

Por lo tanto, no debería importaros que termine de publicar estas entradas a finales de julio. Creo que es preferible eso a publicarlas todas de golpe sin tocar otros temas entre medias. Además, no quiero ponérselo tan fácil al comentarista del año, ese anónimo recurrente que solo sabe escribir variaciones de la frase "Otra mierda de tronos".

Lo que sí os voy a pedir es que no destripéis a otros lectores lo que sucederá en próximos episodios, porque habrá quien sea menos cagaprisas que nosotros y vea la serie con calma. No hay necesidad de hinchar las narices a nadie.

15 de junio de 2015

Kung Fury


Si me dieran un céntimo por cada uno de vosotros que me ha pedido que escriba una crítica de la película Kung Fury, tendría exactamente... tres céntimos. Ni siquiera en un plano hipotético vais a sacarme de pobre, por lo que veo.

De todos modos, ya sabéis que no suelo prestar mucha atención a los fenómenos virales ni a los trending topic de mi TL. Les echo un vistazo por pura curiosidad, ignoro en la medida de lo posible los cientos de mensajes en línea hablando del tema, espero a que la gente pase página y luego a que hablen de ello en la noticias, y a otra cosa, mariposa. Rara vez se me ocurre dedicarles un artículo.

Por eso, cuando a finales de 2013 salió el espectacular y disparatado tráiler de Kung Fury, no escribí sobre él pese a todo el bombo que se le dio en internet y la ola de entusiasmo febril que provocó. Además, en aquel momento, estaba muy ocupado sacando adelante el condenado colosal especial navideño del blog. Si no escribo yo sobre Los campanilleros de Manolo Escobar, ¿quién diantre va a hacerlo?

Sin embargo, también es verdad que siento una profunda admiración por los proyectos personales de autores relativamente desconocidos, así que, si me gustan y consiguen sacarlos adelante, procuro apoyarlos, lo que implica apoquinar por el producto y después hablaros de él hasta que me mandáis a freír espárragos.

Kung Fury es esa clase de proyecto. Y algunos me vais a mandar a freír espárragos.

8 de junio de 2015

Juego de Tronos: Matad al chico

Escribir sobre una serie de televisión en la que el invierno cada vez está más cerca cuando ahí fuera estamos a más de 30º C y la temperatura no deja de subir me resulta tan extraño como ver una película navideña a dos semanas del inicio del verano (¿quién es el genio de Neox que programó Cuento de Navidad el 7 de agosto?). Los hombres de la Guardia de la Noche parecen bueyes almizcleros con ese montón de pieles que llevan encima, y yo ando por casa en camiseta y calzoncillos y me sudan los muslos si cruzo las piernas. Quizá si me quitase los calzoncillos...

Ahora que lo pienso, Melisandre tampoco lleva ropa interior y aún no la he visto sudar ni pasar frío. ¿Será esa la clave para mantener una temperatura ideal con independencia del clima? Merece la pena estudiarlo.

¿Aún seguís aquí? Yo me hubiera marchado en la parte de los muslos. Supongo que os habéis ganado una entrada más sobre Juego de Tronos. Espero que os haga tanta ilusión como a ese anónimo machacón que, por algún motivo fuera del alcance de lo racional, cree que dejaré de escribir sobre la serie si sigue insultándome. ¡Ya solo queda la mitad!