12 de marzo de 2017

Tygra: Hielo y fuego


En aquellos tiempos, cuando el cine de animación estaba en declive y las novelas de espada y brujería caían poco a poco en el olvido, hubo una época increíble en la que Ralph Bakshi, un cineasta que pensaba que la idea de que hombres adultos dibujasen mariposillas y florecillas mientras los aviones estadounidenses bombardeaban Vietnam era absurda, decidió que ya estaba frito de hacer dibujos animados para niños y se volcó en el cine de animación para adultos, utilizando técnicas poco convencionales como la rotoscopia para darles un aspecto único no apto para todos los gustos (podéis leer un magnífico artículo sobre esta peculiar técnica de animación en el blog de Miguel Roselló).

Su primer filme fue una adaptación del cómic Fritz el Gato (también conocida como El gato caliente), aunque, de entre sus películas, la más conocida es probablemente la primera adaptación cinematográfica de El señor de los anillos, que tuvo más o menos la misma acogida cuando se estrenó en 1978 que tendría el sida pocos años después. A mí me gusta Cool World porque soy un depravado con muy mal gusto.

A la vista del éxito de la película de Conan el bárbaro protagonizada por el entonces desconocido austríaco Arnold Schwarzenegger, Bakshi quiso probar suerte adaptando las clásicas novelas pulp de espada y brujería, así que buscó a uno de los artistas más renombrados del género para crear el aspecto visual de la película, el ilustrador Frank Frazetta. Nadie dibujaba mejor que él tiarrones garañones de piel aceitosa en taparrabos, mujeres voluptuosas semidesnudas y terribles bestias de tiempos remotos. Contratarlo para ilustrar el cartel de tu película de serie B era una garantía de que la cinta se alquilaría en videoclubes.

A principios de los ochenta, estas dos colosales fuerzas creativas se unieron para crear la historia, los personajes y el diseño artístico que sirvieron de base al guión que escribirían Gerry Conway y Roy Thomas, viejos conocidos de los lectores de los cómics del Conan de Marvel.

La película se tituló Tygra: Hielo y fuego (Fire and Ice), sobre la que os adelanto que es muy difícil buscar información en internet sin que te salgan cientos de resultados sobre la popular saga literaria de George R. R. Martin.

14 de febrero de 2017

Marmalade Boy: Amor en Hokkaido. Pero, ¿qué pasa con esos dos?

Pese a mi paulatina retirada de la desolada y postapocalíptica escena bloguera, he regresado para escribir la entrada más esperada de cada año. No sé qué narices veis en estas recapitulaciones de Marmalade Boy, pero vuestro interés en leerlas es patente y revela lo que solo puedo entender como un profundo odio hacia mi persona. El sentimiento sería mutuo si tuviese mejor juicio.

No recuerdo lo que pasó en el episodio anterior y releer mi último resumen me da pereza, así que no esperéis que detecte incongruencias ni errores de continuidad. Nunca he presumido de conocimientos de esta serie ni pretendo hacerlo. Preferiría presumir de una lesión traumática en la uretra.

Por suerte (es un decir), Miki está escribiendo en su diario y nos recuerda el cliffhanger en el que no hemos vuelto a pensar que nos ha mantenido en vilo desde el año pasado.

Lectora del blog esperando pacientemente la próxima entrada de Marmalade Boy.

15 de enero de 2017

'He-Man and the Memory Stone', un librojuego de los Masters del Universo

A mediados de la década de 1980, en el Reino Unido, cuna de leyendas sobre espadas mágicas y pescado envuelto en papel de periódico, la editorial Ladybird puso su sello a varios libros infantiles de los Masters del Universo; pero solo uno fue un librojuego. Y como a nadie más se le ocurrió la idea, es el único librojuego de los Masters que existe. Por lo tanto, pese al título de esta entrada, He-Man and the Memory Stone es el librojuego de los Masters del Universo. Y probablemente sea el único que exista para siempre jamás, hasta que el Sol se convierta en un gigante rojo y devore nuestro planeta, dejando atrás poco más que polvo estelar. Desde luego yo no esperaría levantarme un día cualquiera y encontrarme de buena mañana con una campaña de Kickstarter para escribir el segundo librojuego de los Masters del Universo. Aunque alguien fuera tan optimista como para pensar que otras personas pagarían por leerlo, dudo que Mattel quisiera licenciar los derechos para un producto con menos gancho comercial que una película de Jem y los Hologramas.

Según he averiguado tras una concienzuda búsqueda de cinco minutos en Google, el autor de He-Man and the Memory Stone, Jason Kingsley, solo escribió otro librojuego, titulado Steeleye and the Lost Magic, también publicado por la editorial Ladybird. Además, según Goodreads.com, Jason Kingsley también es el coautor de Count Us In: Growing Up with Down Syndrome, lo que significaría que el autor de este librojuego fue el bebé con síndrome de down que, a mediados de los setenta, salía en Barrio Sésamo, programa del que su madre era guionista. A pesar de ello, estoy convencido de que son personas distintas, porque dudo que un niño de diez años con síndrome de down escribiera  He-Man and the Memory Stone. No porque el libro no parezca escrito por alguien con algún tipo de deficiencia cognitiva (tratándose de los Masters del Universo, eso lo doy por hecho), sino porque está editado en el Reino Unido en 1985, y en aquel momento el Jason Kingsley de Barrio Sésamo vivía con su familia en Westchester, Nueva York.

Supongo que toda esta información inútil tendrá que servir como introducción.

31 de diciembre de 2016

Se suspende la sesión

No voy a andarme con rodeos ni hacer un drama de lo que no lo es: este año entrante dejaré el blog en stand by. Lo que yo haga con mi blog debería importaros un pimiento; pero si os disgusta y estáis planteándoos el suicidio como alternativa a una vida sin mis entradas, podéis estar tranquilos, porque no pienso cerrar el blog ni descarto volver a escribir en él en el futuro. Es más, gracias a la magia de las entradas en la recámara, seguiré publicando, aunque sea a menor ritmo, a lo largo de 2017.

El motivo que hay detrás de esta decisión es sencillo, y seguro que todos vosotros lo entenderéis a la primera. Como dijo Poochie una vez: "Mi planeta me necesita".

Además, este blog es una amante celosa y exigente (que, para colmo de males, ni siquiera se lava los dientes), y prefiero emplear el poco tiempo libre que tengo en otras cosas. Con suerte, si no muero de camino a mi planeta, puede que incluso llegue el día en que escriba algo de mayor calado literario y que me reporte más satisfacción que este blog. Etiquetas para crecepelos, por poner un ejemplo.


Si alguien quiere discutir sobre el tema, para eso están los comentarios.

Espero que sigamos haciéndonos compañía al menos durante otro año más. ¿Quién sabe?, si me entra el mono, incluso podría darme por escribir alguna entrada nueva de aquí a un tiempo. Eso sí, no esperéis nada tan trabajoso como las recapitulaciones de Juego de Tronos.

Gracias a todos y feliz año nuevo.