15 de enero de 2017

'He-Man and the Memory Stone', un librojuego de los Masters del Universo

A mediados de la década de 1980, en el Reino Unido, cuna de leyendas sobre espadas mágicas y pescado envuelto en papel de periódico, la editorial Ladybird puso su sello a varios libros infantiles de los Masters del Universo; pero solo uno fue un librojuego. Y como a nadie más se le ocurrió la idea, es el único librojuego de los Masters que existe. Por lo tanto, pese al título de esta entrada, He-Man and the Memory Stone es el librojuego de los Masters del Universo. Y probablemente sea el único que exista para siempre jamás, hasta que el Sol se convierta en un gigante rojo y devore nuestro planeta, dejando atrás poco más que polvo estelar. Desde luego yo no esperaría levantarme un día cualquiera y encontrarme de buena mañana con una campaña de Kickstarter para escribir el segundo librojuego de los Masters del Universo. Aunque alguien fuera tan optimista como para pensar que otras personas pagarían por leerlo, dudo que Mattel quisiera licenciar los derechos para un producto con menos gancho comercial que una película de Jem y los Hologramas.

Según he averiguado tras una concienzuda búsqueda de cinco minutos en Google, el autor de He-Man and the Memory Stone, Jason Kingsley, solo escribió otro librojuego, titulado Steeleye and the Lost Magic, también publicado por la editorial Ladybird. Además, según Goodreads.com, Jason Kingsley también es el coautor de Count Us In: Growing Up with Down Syndrome, lo que significaría que el autor de este librojuego fue el bebé con síndrome de down que, a mediados de los setenta, salía en Barrio Sésamo, programa del que su madre era guionista. A pesar de ello, estoy convencido de que son personas distintas, porque dudo que un niño de diez años con síndrome de down escribiera  He-Man and the Memory Stone. No porque el libro no parezca escrito por alguien con algún tipo de deficiencia cognitiva (tratándose de los Masters del Universo, eso lo doy por hecho), sino porque está editado en el Reino Unido en 1985, y en aquel momento el Jason Kingsley de Barrio Sésamo vivía con su familia en Westchester, Nueva York.

Supongo que toda esta información inútil tendrá que servir como introducción.

31 de diciembre de 2016

Se suspende la sesión

No voy a andarme con rodeos ni hacer un drama de lo que no lo es: este año entrante dejaré el blog en stand by. Lo que yo haga con mi blog debería importaros un pimiento; pero si os disgusta y estáis planteándoos el suicidio como alternativa a una vida sin mis entradas, podéis estar tranquilos, porque no pienso cerrar el blog ni descarto volver a escribir en él en el futuro. Es más, gracias a la magia de las entradas en la recámara, seguiré publicando, aunque sea a menor ritmo, a lo largo de 2017.

El motivo que hay detrás de esta decisión es sencillo, y seguro que todos vosotros lo entenderéis a la primera. Como dijo Poochie una vez: "Mi planeta me necesita".

Además, este blog es una amante celosa y exigente (que, para colmo de males, ni siquiera se lava los dientes), y prefiero emplear el poco tiempo libre que tengo en otras cosas. Con suerte, si no muero de camino a mi planeta, puede que incluso llegue el día en que escriba algo de mayor calado literario y que me reporte más satisfacción que este blog. Etiquetas para crecepelos, por poner un ejemplo.


Si alguien quiere discutir sobre el tema, para eso están los comentarios.

Espero que sigamos haciéndonos compañía al menos durante otro año más. ¿Quién sabe?, si me entra el mono, incluso podría darme por escribir alguna entrada nueva de aquí a un tiempo. Eso sí, no esperéis nada tan trabajoso como las recapitulaciones de Juego de Tronos.

Gracias a todos y feliz año nuevo.

24 de diciembre de 2016

'How the Grinch Stole Christmas!', del Dr. Seuss

Aunque podría pasarme horas y horas hablándoos de películas y especiales de televisión navideños, tantas como para que os hartéis de la Navidad y empecéis a celebrar la Kwanzaa, tengo que admitir que en lo que se refiere a la cultura popular navideña, y aunque me guste una barbaridad leer, no sé mucho de cuentos navideños. Descontando el maravilloso relato de Charles Dickens sobre un pobre anciano capitalista atormentado por los efectos de una mala digestión, el único relato navideño que me viene a la cabeza es How the Grinch Stole Christmas!, del Dr. Seuss.

En un caso flagrante de publicidad engañosa, el Dr. Seuss no era doctor ni tenía un doctorado. De hecho, Seuss ni siquiera era el nombre de pila del autor, sino el segundo nombre de Theodor Geisel, que empezó a firmar bajo esta suerte de seudónimo cuando le prohibieron seguir escribiendo en la revista de la universidad por beber ginebra de extranjis en su dormitorio. Yo no sé si leería a mis hijos la obra de un escritor que bebe alcohol a escondidas y que luego se hizo famoso como publicista, esto es, un experto en la manipulación del comportamiento ajeno; pero eso no frenó a los estadounidenses, y sus cuentos infantiles, escritos en verso e ilustrados por él mismo, se vendieron como churros y aún hoy siguen editándose.

Probablemente debido a que las rimas se traducen como el orto a otros idiomas, la obra del Dr. Seuss no es muy conocida en países como España, y apuesto a que si muchos de vosotros reconocéis al Grinch, es solo porque en Solo en casa 2 salen varias escenas de la adaptación de dibujos animados de 1966. También habrá quien tuviera menos suerte y conociera al Grinch por la película de Jim Carrey, pero es que a veces la vida nos da sorpresas muy desagradables. Incluso en Navidad.

11 de diciembre de 2016

'Sopa de elegidos', de Pablo García Maeso

"¿SOPA DE QUÉ?", se preguntará el lector inconformista, decepcionado al encontrarse con semejante título después de esperar tres semanas a que me dé por publicar una entrada nueva. "No fastidies que esta es otra de esas reseñas de una novela de un autor novel que jamás voy a leer". ¿Sabes qué?, vete al cuerno, lector inconformista.

Si lleváis algún tiempo metidos en el mundo de los blogs y de los podcasts en español, aunque solo sea como lectores u oyentes, es probable que tengáis la intensa vida social de un asceta persa y también que conozcáis al autor de Sopa de elegidos, aunque seguramente no será por su verdadero nombre, sino por el pseudónimo de Wally Week; antiguo colaborador de Viruete.com, redactor del difunto blog Pyajamarama!, guionista de la serie Qué vida más triste, y locutor de Vuelo 180. Con semejante currículo, ¿cómo perderse su primera novela? Básicamente no leyéndola, pero era una pregunta retórica.

De hecho, admito que para mí esta ha sido la novela más esperada del año, no solo porque su autor me parezca la monda y haga referencias a dos de mis aficiones favoritas en casi todos los programas en los que participa  (las aventuras gráficas de LucasArts y los Masters del Universo) , sino porque no estaba esperando ninguna otra. ¿Vientos de invierno decís? Tal vez en 2018...

En cualquier caso, y como viene siendo habitual cuando me da por apoyar a autores cuyo reconocido prestigio está por llegar, me comprometí conmigo mismo a escribir una reseña tan pronto como terminase de leer la novela del señor Week, así que pese a que ya no le dedico al blog ni una quinta parte del tiempo que le dedicaba antes, aquí estoy. Además, y por encima de todo, no soporto buscar "reseña novela sopa de elegidos" en Google y que el primer resultado me lleve a una reseña sobre Sopa de miso, de Ryu Murakami. El único Ryu que merece mi respeto lleva un dogi andrajoso y se lía a golpes con coches y barriles en las fases de bonus.