9 de agosto de 2012

Prometheus (2012)

El viernes pasado hice dos cosas que no quería hacer: trabajar estando de vacaciones y ver Prometheus. Solo una de las dos tiene un pase, pero se salva por un pelo.

Cuando vi el primer tráiler de Prometheus, me entusiasmó por su espectacularidad visual. Las imágenes y vídeos que se fueron publicando hasta su estreno eran prometedores.

Sin embargo, dejé de querer verla en cuanto empecé a leer las primeras críticas, allá por el mes de junio. La mayoría de ellas ponía el filme a caer de un burro, e incluso aquellos críticos de cuyas opiniones suelo fiarme, porque no se dedican simplemente a despotricar y decir chorradas del estilo de "George Lucas ha violado mi infancia", parecían incapaces de inclinar la balanza a favor de las virtudes; los defectos pesaban demasiado.

La misma semana del estreno, ojeé las revistas Fotogramas y Cinemanía en busca de una crítica autóctona y, por decirlo de algún modo, más experta. Ninguno de los redactores decía que la película fuera una obra maestra, pero le daban cuatro y tres estrellas y media sobre cinco, que es mucho más que, por ejemplo, el boñigo maloliente de Cinecutre. Luego caí en la cuenta de que estas revistas quieren que directores y actores los reciban con los brazos abiertos cuando les llaman para hacer una entrevista, o al menos que no les den un portazo en la cara, así que muy rara vez arremeten contra los grandes estrenos.

Pero, en fin, llegó el viernes por la tarde y, después de entrar en un McDonald's y pedir un Menú Whopper®, tampoco tenía gran cosa que hacer para pasar el rato, así que cuando me ofrecieron apuntarme a una sesión de cine gratis, dije que sí.

En adelante, spoilers a tutiplén.

Creo que todos los que estéis leyendo está crítica, estaréis al tanto del argumento, pero no está de más repasarlo.

Una pareja de arqueólogos muy enamoradicos, Elizabeth Shaw (Noomi Rapace), que cree en lo que ha decidido creer y no en lo que lo que la observación y el razonamiento le dicen (¡chúpate esa, ciencia!), y Charlie Holloway (Logan Marshall-Green), cuyas credenciales científicas consisten en parecerse a Tom Hardy y no hacerle ascos a una copa en el que alguien ha metido el dedo, descubren a lo largo y ancho del mundo una serie de pictogramas muy similares, obra de civilizaciones antiguas que jamás tuvieron contacto entre ellas y en las que aparece un gigantón apuntando a lo que parece ser un mapa estelar o un dibujo pésimo del juego de Whac-A-Mole.

A ver qué dice ahí… "Tonto el que lo le…". ¡Oye!

Su descubrimiento les lleva a persuadir al anciano y muchimillonario Peter Weyland (Guy Pearce con la capa de prótesis y maquillaje más vergonzosa que he visto desde Una mente maravillosa) de que financie el viaje al único planeta supuestamente habitable del referido mapa estelar, convencidos de que allí encontrarán una respuesta al origen de la humanidad… respuesta que, por otro lado, nos dan según comienza el filme y que incluye a un súper guerrero legendario calvo y pálido de más de dos metros de alto bebiéndose un chupito de líquido negro que disuelve al tipo como si fuera una pastilla efervescente hasta convertirlo en el caldo primigenio.

Mientras los listos de la sala pensaban "Curioso, la hipótesis de la panspermia", yo recordaba las bolsas solubles en las que venían los Guerreros de la Basura.

A Shaw y Holliway se une un grupo de científicos a los que Weyland Corporation debió de seleccionar teniendo en mente los roles típicos de un slasher espacial y que no tienen problema en embarcarse en un viaje en el que permanecerán en animación suspendida cuatro años (dos de ida y dos de vuelta, si es que no hay atascos) a pesar de desconocer el objeto de su expedición. (Personalmente, me parece irrelevante cuánto les paguen y lo importantes que suelan ser los proyectos de Weyland; antes de estar cuatro años dando tumbos por la galaxia, yo preguntaría a qué narices voy. Tendría que ser muy optimista para convencerme a mí mismo de que me mandan a poblar un planeta con Charlize Theron.)

El resto de la tripulación, o al menos de la tripulación que no sirve exclusivamente de carne de cañón, la conforman Meredith Wickers (Charlize Theron), una mandamás de Weyland fría como un polo de fresa a la que el guión reserva un giro no solo predecible (ojo al corte clave durante la presentación holográfica del carcamal ricachón), sino superfluo; el capitán Janek (Idris Elba), al que el público debería prestar más atención si no quiere salir de la sala poniéndose en evidencia diciendo que nada tiene sentido; y David (Michael Fassbender), un androide mayordomo muy repeinadito al que le encanta la soporífera Lawrence de Arabia y del que no cabe esperar ninguna puñalada trapera porque, ¡eh!, hemos visto Alien y ya sabemos que los robots son un dechado de integridad.

¿Cómo va a ser malo con esa carita? El chino por el contrario…

La nave, llamada Prometheus en honor al titán griego que ayudó a los Vengadores en la saga Asalto al Olimpo (números 68 y siguientes de Los Vengadores de Cómics Forum), llega al planeta de marras, y el equipo científico se dirige casi inmediatamente a una formación rocosa de aspecto artificial, que resulta ser una vieja estructura alienígena. Como no había planeta por ver...

Los protocolos de seguridad brillan por su ausencia desde el momento del aterrizaje. El grupo investiga, ignora todos los indicios de peligro (incluyendo flashbacks holográficos de extraterrestres huyendo y pilas de cadáveres gigantes) y empieza a toquetear y trastear con lo que no debe. Como no podía ser de otra forma, se monta la de Dios es Cristo y hay muertes a cascoporro.

Esto me recuerda a una vieja película de terror de finales de los setenta. Voy a tocarlo todo.

Hasta aquí, lo que puedo contar de la historia sin reventaros nada que no hayáis visto ya en los tráileres. Ahora, la crítica propiamente dicha. Aunque sea difícil, os prometo que haré lo posible por evitar enviciarme con todo lo que he leído hasta la fecha. Los dos meses de retraso que ha sufrido el estreno en España a causa de la Eurocopa (tela, por cierto) han sido suficientes para que corra la voz entre los internautas sobre los defectos de la cinta, y hay mucho idiota suelto al que le encanta subirse al carro del odio irracional e injustificado. No quiero ser uno de ellos. Esa gente debería buscarse un hobby. Les recomiendo el macramé.

Empecemos por lo que, en principio, parece más fácil: ¿Qué tipo de película estamos viendo? Decir que pertenece al género de la ciencia-ficción es jugar sobre seguro, porque hay viajes espaciales, alienígenas y mucho chisme futurista de por medio, como las sandalias para androides; pero, ¿en qué otro genero encaja el filme?, ¿terror, aventuras, drama isabelino…?

Lo cierto es que el guión mezcla varios géneros sin terminar de decantarse por uno de ellos. La primera mitad de la película juega con el suspense y consigue crear pequeños momentos de tensión; pero luego se desencadena una tormenta de arena, sílice y tontuna, y la película se convierte momentáneamente en un slasher de pacotilla en el que se suceden los desatinos, para luego alternar entre la acción, el drama y el cine de monstruos de serie B. Estos vaivenes solo los puedo achacar a que hayan participado en la redacción del guión dos personas distintas, o a un exceso de margaritas y mojitos.

En concreto, el punto de inflexión a partir del cual el filme va cuesta abajo se produce cuando el biólogo y el geólogo del equipo, que, pese a su dudosa profesionalidad, hasta el momento parecían tener bastante sentido común y un instinto de supervivencia muy desarrollado, se pierden por exigencias del guión (su tecnología le da mil vueltas al automapa del Doom 2) y deciden tocarle las narices a lo que, evidentemente, es una peligrosa cobra-vagina alienígena. Como espectador, uno se pregunta si no eran estos los mismos personajes a los que hacía tan solo unos minutos les daba canguelo un cadáver extraterrestre descabezado.

¿Quién es el bichito más horripilante de la galaxia? ¡Tú! ¿A que sí, a que sí, a que sí?

Tampoco queda claro cuál es el conflicto principal de la película, si es que lo hay. La misión inicial de los tripulantes de la Prometheus es descubrir el origen de la humanidad. Sin embargo, esta duda se resuelve, como decía antes, en los cinco primeros minutos de película, aunque sea por medio de un prólogo que la mayoría de la gente no entiende. El problema es que esa cuestión sigue siendo la causa que mueve a la discutible protagonista durante más de la mitad del filme, lo que provoca que el espectador medianamente perspicaz, que va por delante de la trama y de los personajes, pierda interés.

Esto es así hasta que se descubre que el verdadero propósito de nuestros creadores, los llamados Ingenieros, es exterminar a la raza humana (de la forma más innecesariamente compleja posible, cabe añadir). Entonces comienza la acción descerebrada y la pregunta pasa a ser la siguiente: ¿Por qué los seres que nos crearon quieren ahora destruirnos? Y la respuesta, a falta de una secuela, es la que mejor os parezca, salvo que queráis tragaros sin más la versión de la historia que va contando Ridley Scott por ahí y que empieza con los Ingenieros enviando a uno de los suyos a la Tierra para ver cómo se estaban portando sus criaturitas y que termina con Jesucristo, el Hombre del Espacio, crucificado. Es una idea que al menos consideraron. Si la mantienen, menuda gracia les va a hacer a los Ingenieros ver el colgante de la doctora Shaw en la secuela.

No es un buen plan maligno si no incluye un monstruo con tentáculos.

Me parece estupendo que Damon Lindelof se arriesgue a escribir guiones que dejan preguntas abiertas a pesar de que el espectador medio prefiere que se lo den todo bien masticadito; pero lo que no puedes hacer, y aquí me extraña que Ridley Scott no tuviera algo que decir, es hilar torpemente las escenas que se te van ocurriendo, dar importancia a lo que no la tiene e intentar convertirlo en una sorpresa (¿hubiera cambiado algo si se supiera que Weyland viajaba en la nave desde un principio?, ¿qué aporta que Charlize Theron sea la hija de Weyland?), y pretender que el público se meta en la película cuando es incapaz de comprender por qué este personaje hace o deja de hacer tal o cual cosa. Hay una línea que separa el misterio de la confusión, y Lindelof no tiene ni idea de dónde trazarla.

Tomemos como ejemplo a David, el androide al que da vida Fassbender. Aunque sus intenciones os parezcan claras, que no lo creo, su conspiración para envenenar a Holloway con el Blandi Blub negro no tiene sentido alguno, porque no obedece a ningún criterio razonable. Lo diré de otra manera: es del todo imposible que David pudiera prever el resultado final de esa acción. Por lo tanto, decidme, ¿en qué puede beneficiar a Weyland un experimento realizado al azar? ¿De verdad pensaba encontrar el secreto de la vida eterna por pura chiripa? Hipotéticamente, tendría las mismas posibilidades de conseguir lo que busca frotándose la cara con una berenjena mientras canta Like A Virgin haciendo el pinopuente. ¿Es demasiado optimista o solo estúpido? Si vais a responderme, por favor tened en cuenta que la consecuencia final del envenenamiento es el truculento parto por cesárea de una sepia extraterrestre. ¿Lo hizo solo por curiosidad? ¿Puede sentir curiosidad un androide? ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

También me pregunto a cuento de qué viene tanta conclusión precipitada. Por ejemplo, ¿por qué la doctora Shaw está tan convencida de que el Ingenerio superviviente iría derechito a la Tierra para destruirla?, ¿solo porque sí, o porque lo dice el androide responsable de que (a) su novio acabe hecho un churrasco y (b) el fruto de una noche de pasión a la luz de los fluorescentes sea un bebé-monstruo instantáneo? A lo mejor el Ingeniero solo llevaba 2.000 años de retraso para pasar la ITV a la nave.

Otro ejemplo: ¿por qué el capitán Janek no duda en estrellar la Prometheus contra la nave alienígena? ¿Cómo puede estar tan seguro de que hace lo correcto? Ah, sí, porque se lo grita una mujer histérica a la que apenas conoce y que acaba de perder al amorcito de su vida y de dar a luz al primo feo de E.T. y que, por lo tanto, no sufre ningún tipo de trauma que afecte a su capacidad de decisión. Sí, me ha convencido, creo que me inmolaré ahora mismo.

Creo que necesitará otra copa, señor.

Pese a todo lo anterior, no me oiréis decir que una película de ficción no me gusta exclusivamente porque tenga una, dos o quinientas lagunas. Si fuera tan quisquilloso como para molestarme porque nuestros queridos astronautas se quiten los cascos nada más comprobar que el aire en la base alienígena es respirable, sin tener en cuenta la posibilidad de infectarse con agentes externos o de contaminar ellos mismo el planeta, ya ni siquiera podría disfrutar de series como C.S.I., en la que análisis de laboratorio que en la vida real llevan semanas se realizan en cuestión de horas.

Pero, claro, no seré así de contundente siempre y cuando tenga algún elemento positivo al que aferrarme y que me permita disfrutar de la película a otro nivel. Incluso una mierda antológica como Barbwire tiene a Pamela Anderson.

Sí, mi mayor pega es poder distinguir mejor a los protagonistas.

Ciertamente, los actores podrían haber compensado las deficiencias de la historia si hubieran sido capaces de conectar con el público a través de sus personajes. Por desgracia, no es el caso. A salvo de Shaw y de David, el resto de tripulantes de la Prometheus no tienen un arco definido ni evolucionan a lo largo de la película, y rara vez muestran un atisbo de personalidad más allá de su rol establecido.

El problema es que al androide tampoco acaba de entendérsele, porque sus verdaderas intenciones quedan a la imaginación del espectador, así que uno se acaba contentando con elogiar la actuación de Fassbender, que demuestra un gran talento para robar planos, y la heroína solo se salva parcialmente de la quema. Noomi Rapace me parece buena actriz, y creo que ha sabido extraer plata de una mina de cobre con un personaje que no deja de ser un remedo de la luchadora Ripley con un plus de feminidad y devoción religiosa; pero, como todos en esta película, acaba comportándose a tontas y a locas.

Un aspecto en el que se podría haber profundizado para hacer más interesante a la doctora Shaw sin necesidad de exhibir su físico súper atlético es el binomio ciencia-religión, por el que, sin embargo, la historia pasa de puntillas, quizá para no herir sensibilidades. Un científico católico puede ayudar a plantear los dilemas existenciales que tanto parecen interesar a Ridley Scott, porque son una contradicción con patas; pero cuando desde el principio, decides que tu heroína doctorada aplique su fe a hechos que deberían ser objeto de estudio científico, la haces quedar como una idiota.

Su mayor aportación al desenlace es abrir una puerta pulsando un botón. Un acto muy heroico.

¿Qué hay de verdad de positivo en esta película? Ya lo habéis oído antes. El diseño de producción es formidable, y la ambientación rezuma espectacularidad y credibilidad a partes iguales. Como espectador, quieres creerte ese mundo fascinante que rodea a los personajes, por mucho que éstos se empeñen en sacarte de él a patadas comportándose como retrasados mentales (mi ejemplo favorito es cuando Rapace y Theron echan a correr por delante de la enorme nave alienígena que va a aplastarlas en lugar de echarse a un lado; me recuerdan a Willie E. Coyote).

Técnicamente, la película es impecable. Excelente fotografía, buenos efectos especiales, gran escenografía… No merece la pena incidir más en esto.

Ni una sola pega.

A la vista de la parrafada que he soltado, no deberían quedaros dudas sobre mi impresión general acerca de Prometheus. Con un guión en el que se dan cita preguntas filosóficas que dejaron de serlo en el siglo XIX, giros que no son sorprendentes ni vienen a cuento, docenas de clichés y monstruitos cascando nueces, no hay mucho que pueda arreglar un director que está de capa caída desde el año 2000, aunque cuente con actores excelentes y se pueda permitir unos valores de producción altísimos. Si Prometheus se libra de ser una peste de película, es solo porque el papel en el que viene envuelto es de primera calidad. En su conjunto no es mala, ni pienso que haya perdido el tiempo por ir a verla, pero un bien pelado es lo máximo que puedo darle.

Para el recuerdo, me quedo con Charlize Teron en paños menores haciendo flexiones en plan teniente O'Neil. Sexy y amenazadora a la vez.

21 comentarios

  1. No puedo estar más de acuerdo con toda tu parrafada, brochas! Lo mejor de la película es la ambientación, que hace volar tu imaginación tanto como para ponerse sentido a las lagunas e incoherencias del guión. Pero creo todo ello es porque el amigo Scott tiene pensada una segunda parte.

    También quiero recordar que sus clásicos en su día no fueron un éxito y ahora la gente los pone por las nubes, me gustaría saber si dentro de unos años pasará lo mismo con esta peli.

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  2. Como dices, da la sensación de que a Ridley Scott o el guionista no tienen claro qué quieren hacer. La primera parte me gustó, casi parecía un documental de elevado presupuesto, la historia de los protagonistas ni me importaba, solo quería disfrutar con el mundo que nos enseñaban y saber qué eran y qué había pasado con los gigantones vampíricos musculados. De hecho se podría haber ido en esta dirección y cerrar una trama sólida en una sola película, pero claro, eso no da para tantas explosiones, ni para una secuela.

    Al cabo de media hira de película llega el aviso de que todo se va a torcer; cuando vemos al viejo que no es viejo (de verdad, si no iba a rejuvencer ¿por qué no utilizar a un anciano real?). Luego la cosa se tuerce del todo cuando das cuenta de los conflictos internos que no se entienden, pasando por un robot que es ahora majo, ahora no, ahora me meto contigo, ahora experimento te enveneno y ahora salvo a tu mujer, una fría rubia con déficit afectivo cuya historia es tan trivial que las escenas que hacen hincapié en ella resultan ridículas o el alcoholismo del tipo ese que pinta medio prota, no lo es y a nadie le importa.

    El final, y al final, me lo acabé tomando como una película de acción palomitera y disfruté con los diseños de Giger (aunque a veces ya quedan casposos) y los efectos especiales y si te lo tomas así es disrutable.

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  3. Está visto que en el futuro realizarte una operación será tan fácil como pulsar un botón, siempre y cuando la máquina este configurada para tu género.

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  4. Una pena por lo que podría haber sido esta película porque las posibilidades eran casi infinitas. Aún así me entretuvo, pese a todas las incoherencias y tonterías que se ven en la pantalla. Y entretenerme ya casi lo considero un gran triunfo.
    Yo creo que el gran problema es Ridley Scott. Filma como pocos, visualmente es casi genial, pero los guiones le importan menos que nada. Un ejemplo, la ya celebre, a su pesar, escena de la bicha en el paraíso. Estoy seguro de que con, atención, dos científicos (uno de ellos con pinta de escocés, el otro lleva gafas) abandonados a su suerte por el resto de la tripulación, una sala llena de tarros con líquidos oscuros y una serpiente que parece una, ejem, vagina, se nos ocurren escenas mucho mejores que la que finalmente se filmó. Y volviendo a leer este párrafo me parece que ha quedado un poco porno. No era mi intención. De verdad.

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  5. Uff!! Pues sigo con la duda de si ir al cine a verla o no, si lo más destacable son los efectos y la fotografía hay que verla en el cine sino pues en DVD o en VOD, tenia muchas ganas de verla pero parece que pasaré.
    Scott lleva ya muchos años perdido, me parece que siempre ha estado sobrevalorado, que a sus peliculas siempre les faltaba algo parece que ahora se nota más.

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  6. Más reseñas leo sobre esta película, menos ganas tengo de verla sobre las nulas ganas que tenía de verla cuando empezaron a salir trailers y demás.

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  7. De las pocas películas que veo antes de que Ud. las reseñe. Como diría un conocido "La volvería a ver... si pagasen mi entrada, mis palomitas y refresco, y si la sala contase con aire acondicionado en un día brutalmente caluroso".

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  8. Elaine: El problema, creo yo, es que una película debería ser "autoconclusiva". No se puede tener tan en mente la secuela, porque no se trata de una serie de televisión.

    nenperdut: Jamás hubiera definido Prometheus como una película de acción palomitera. Pero ojalá me lo hubiera parecido.

    Edmond Dantés: ¿Por qué no? Hay muchas cosas que se hacen ahora pulsando un botón y que antes eran mucho más complicadas. ¡El futuro es ahora!

    Macdonald: Lo triste es que el guión es fácilmente mejorable sin necesidad de tocarlo mucho.

    Un tipo con boina: Estoy esperando a que alguien me lleve la contraria y me deje como un idiota por no entender algo muy obvio, pero de momento no tengo suerte.

    Mixtli1984: Acabo de ver Alien y no está exenta de fallos, pero desde luego es mejor película que esta. Al menos es coherente con lo que propone.

    Fosforo: Yo no tenía ganas y fíjate. Si finalmente la ves, mejor en el cine que en la tele. En pantalla grande al menos se disfruta del apartado visual.

    LacraESECEFE: Y eso que no soy de los que suelen publicar la crítica al día de ver la película de turno. Es mejor dejarlas reposar un tiempo y reflexionar.

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  9. Cuando algo es bueno, apenas necesita publicidad. Con esta película llevaban meses saturando así que no podía ser nada bueno. Es curioso que con 4 duros hiciera una gran película como "Alien" y que con gritones de dólares haga este espectáculo vacuo. Será que el hambre agudiza el ingenio.

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  10. Sabiduría Inmunda9 de agosto de 2012, 23:18

    Desgraciadamente, tras ver esta pelicula, se me ha desmitificado un poco la figura del Space Jockey, un concepto que me encantó la primera vez que vi Alien y para el cual imaginé un trasfondo bastante siniestro, que al final, resulta que pertenece a una raza de calvos perroflautas a los que les gusta jugar al Playskool.XD

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  11. Aún no la he visto, pero mucha gente me está diciendo que no es nada del otro mundo. Pinta espectacular, pero resulta ser una paranoia.

    El tráiler me gustó bastante, pero creo que esperaré a verla en casa.

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  12. A verla en casita entonces!! Justo lo q me habían comentado, aunq contado de forma mucho más graciosa... A mi sin duda lo q más me ha sorprendido es q te sirvieran un Whopper en el McDonalds...jaja!

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  13. Critical +: En el caso de George Lucas y la trilogía de Star Wars, está claro que la falta de medios favoreció a las películas. Ridley Scott siempre ha vendido espectacularidad con el diseño de produccción, quizá es que ahora es más difícil sorprender al público.

    Sabiduría Inmunda: Por ahí ya apuntan a varias inconsistencias en relación al Space Jockey, y mira que es difícil cagarla con la poca información que daban en Alien.

    Ínfila: El tráiler sabe vender la película. Una pena que no responda a las expectativas.

    Anónimo:: Solo por si acaso, lo del Whopper era una broma. Mala, pero una broma.

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  14. Al único que le gustó muchísimo la película es a Erik von Daniken. Claro que el cree que es una porno.

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  15. También influirá que "Alien" la escribió el mítico Dan O'Bannon y contaba con Walter Hill como productor mientras que Prometheus la guioniza el mismo de "Lost".

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    1. +1 A esto. El fallo es que esté el tipo de Lost en una producción así. ... Deberían haber contratado a alguien que no es experto en hacer, ya no lagunas, océanos en los guiones.

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  16. Es que si, esta película es demasiado incongruente... Pero todos estamos de acuerdo en que la ambientación es buena. XD

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  17. El Tipo de la Brocha el problema es que debería explicar algo, aunque abra nuevas incógnitas, pero en lugar de eso lo que explica es infumable o no tiene sentido.

    Lo del space jokey, se supone que es el mismo de Alien, pero si sale para ir a buscar a la otra ¿a quién coño se encuentran? Quizás otro de otra nave al que infecte el puto bicho, pero si está vivo ¿quién le despierta? ¿y por qué el bicho se va a otra nave a poner el nido?

    Y lo del calamar, de traca... menuda estupidez de explicación al origen de los aliens. ¿Un polvo infectado? ¿y por qué sale un calamar? ¿y por qué no una tortuga? así al menos podrían reescribir el origen de las tortugas ninjas.

    Sinceramente, cuesta mucho pensar que el ser más peligroso del Universo surge de puta casualidad.

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  18. Se te ha olvidado mencionar que la película es una precuela/percusor espiritual/ lo que sea de Alien. Al final de la peli,sale un bicho raro que se parece un montón al alien de la peli ya mencionada, y en internet muchos lo afirman.

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  19. Os recuerdo que esta peli y la de Alien transcurren en planetas diferentes y por tanto deberia dar igual el bicho que surja del calamar.
    Veremos que carambola hacen en la segunda parte para que este hecho concuerde.

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