3 de abril de 2018

He-Man y los Masters del Universo: Un acto de desaparición

El Carro de Asalto vuela, Stratos vuela, los vampiros lobo vuelan... ¿Y sabéis lo que también vuela? El tiempo. Aunque cueste creerlo, ha pasado más de un año desde la última vez que escribí sobre los Masters del Universo, y más de dos, ¡dos!, desde que comenté un episodio de la serie animada de Filmation.

Esto es algo imperdonable para un fan como yo, y no me extraña que últimamente me sintiera un poco flojo. ¡El Poder de Grayskull me ha abandonado! O puede que sea cosa de la astenia primaveral.

Pero este problema tiene fácil remedio. El de los Masters, no el de la astenia. A no ser que Ostara sufra un desafortunado accidente...

Hoy recapitularemos el tercer episodio de He-Man y los Masters del Universo, que es muy especial para mí porque yo creía que era el cuarto. Sí, resulta que debido a las discrepancias entre las fechas de producción y emisión, he estado metiendo la pata con el orden de los episodios todo este tiempo. Pero podéis estar tranquilos. A partir de ahora, procuraré que todos los episodios sobre los que escriba en el blog estén bien ordenados. Sé que es innecesario, porque no existe ninguna continuidad entre unos y otros; pero me hace sentir mejor conmigo mismo.

En la Montaña de la Serpiente, fortaleza ancestral de los hombres serpiente y actual base de operaciones de los guerreros diabólicos (también abre los fines de semana para eventos privados con reserva previa), Beast Man entra en la sala de reuniones y, rodeando la mesa de juntas, se acerca al trono de huesos para informar a Skeletor de que ya ha colocado el Activador™ en las inmediaciones del monte Krona, el volcán durmiente más grande de Eternia.

El plan del malvado Señor de las Fuerzas del Mal es provocar una erupción volcánica que obligue a evacuar el palacio, distrayendo así la atención de los guerreros heroicos mientras él ataca por enésima vez el Castillo Grayskull.

¿Sabéis ese horrible dolor de cabeza que provoca comer helado muy rápido? Pues eso es lo que yo siento cada vez que oigo a Skeletor hablar de tomar Grayskull otra vez. Me gustaría que en algún episodio hiciese algo diferente, realmente perverso, como meterse en política y desviar fondos a través de un entramado de sociedades opacas con ramificaciones en las Islas Doradas.

-Si muero, espero que sea durante una de estas reuniones, porque así la transición será imperceptible.

El Activador™ —una araña-torreta mecánica que brota de un agujero en el suelo— dispara un haz láser de alta potencia contra el monte Krona, provocando que entre en erupción.

Dos granjeros que pasaban por ahí en su tractor futurista son testigos del desastre y se disponen a dar la voz de alarma cuando, a lo lejos distinguen una figura surcando el cielo que trae júbilo a sus corazones y un familiar cosquilleo a su entrepierna. ¡Es He-Man, líder de los guerreros heroicos y hombre más poderoso del universo!

El campeón de Eternia vuela hacia el volcán en el Carro de Asalto, esquivando sin despeinarse la lluvia de rocas y fuego que el cráter arroja contra él. Aparte de tener reflejos de felino, He-Man cuenta con la ventaja de que la animación de Filmation no da para cabriolas y, por lo tanto, nuestro héroe no necesita apartarse ni un centímetro de su trayectoria.

"Es hora de que este bebé vuelva a dormirse", dice con confianza.

Si alguien puede pitorrearse de una erupción volcánica, ese es desde luego el hombre más poderoso del universo.

He-Man dispara contra la pared interna del volcán, provocando varios desprendimientos que taponan el cráter.

"Qué lástima que no tenga tiempo para darme un buen baño de vapor", se ríe nuestro héroe, dando la vuelta a su vehículo para marcharse por donde ha venido.

King of the impossible!

Horas más tarde, con la caída de la noche, el tapón que He-Man ha creado revienta a causa de la presión, y el volcán expulsa rocas, cenizas y lava con mayor virulencia que antes.

Una lluvia de fuego y azufre cae desde los cielos, y la lava se desplaza a tal velocidad que los pueblos más cercanos quedan sepultados bajo la avalancha ígnea esa misma noche, antes de que nadie advierta siquiera la necesidad de evacuarlos.

"Por muchos lugares resplandecían llamaradas anchísimas y elevadas deflagraciones, cuyo resplandor y luminosidad se acentuaba por las tinieblas de la noche", escribiría el joven Pli-Nior, maestro heroico de la poesía.

Miles de personas mueren, sus cadáveres enterrados para siempre bajo toneladas de roca y ceniza.

Pero nada de todo esto se ve en el episodio. Solo supongo que es lo que ocurre después de que termine.

GAME OVER

Skeletor no tiene tanta paciencia, y en cuanto ve que su plan A se ha ido al traste, pone en marcha su plan B, que consiste en secuestrar al príncipe Adam (damisela en apuros a los efectos de la serie) para que He-Man venga a rescatarlo y así poder tenderle una emboscada.

Obviamente Skeletor no sabe que Adam y He-Man son la misma persona. ¿Cómo iba a saberlo? El príncipe y el líder heroico tienen colores de pelo y tonos de piel ligeramente distintos, y también visten de forma diferente, aunque igualmente homoerótica. No niego que sus facciones y complexión sean idénticas, pero cuando He-Man entra en escena, con sus enormes pectorales broncíneos apenas cubiertos bajo el minúsculo chaleco y sus poderosas piernas desnudas asomando bajo el taparrabo, os aseguro que Skeletor, menos que nadie, se fija en su cara.

Ahora bien, ¿cómo hará este demonio extraeterniano para entrar en el palacio y salir de él con el príncipe sin que lo descubran? Incluso Beast Man, criatura brutal y de pocas luces, sabe que no será una tarea fácil. Metro noventa y tres de puro músculo azulado y un cráneo ceniciento no pasan desapercibidos.

Sin embargo, el peludo esbirro de Skeletor no había contado con la última y más diabólica invención de su amo: ¡los Cascos de la Invisibilidad™!

Quizá os preguntáis por qué Skeletor no utiliza los cascos directamente para colarse en Grayskull; pero esto solo demuestra lo poco que sabéis de la mitología de la serie.

El Castillo Grayskull es la fortaleza legendaria de misterio y poder de Eternia, un lugar de asombro y maravilla cuya esencia misma está impregnada de magia. Tras sus impenetrables muros, más allá de su ominosa fachada con forma de calavera, se ocultan el poder supremo y los secretos del universo. Por lo tanto, es de cajón que un sitio así puede permitirse un sistema de alarma con sensores infrarrojos para detectar el movimiento. Vamos, digo yo.

Porky's IV: Viaje a Eternia.

A muchos kilómetros de la Montaña de la Serpiente, en el palacio real, se desarrolla una escena más cotidiana.

"Este lugar está en desorden", regaña Man-At-Arms a Orko. "¿Cuándo fue la última vez que limpiaste tu habitación?".

Hagamos un poco de memoria. En Trolla, su planeta natal, Orko era un poderoso mago, un maestro de lo arcano admirado y querido por su gente. Tal era su fama que se le conocía como "Orko el Grande". Incluso ahora, con sus facultades mágicas mermadas por las fuerzas místicas que emanan de Eternia, es el guardián de la Esfera de las Dimensiones, que no sé lo que es, pero lo he leído en la He-Man and the Masters of the Universe: A Character Guide and World Compendium y suena importante.

En definitiva, haceos a la idea de lo malo que debe de ser para su autoestima que le riña un señor con bigote que lleva una cacerola en la cabeza. No me extraña que, en los cómics de DC, Orko se volviera malo. ¡Ya basta de hacerle bullying!

En estas circunstancias, ¿quién podría culpar al pequeño mago por intentar ahorrar tiempo y esfuerzo utilizando su vieja varita mágica para limpiar su dormitorio? Yo no desde luego.

Y tampoco es que él pudiera predecir que la varita escaparía de su control arrastrándolo a toda velocidad de un lado a otro del cuarto, haciendo desaparecer todo lo que tocase.

-¿Será esto una metáfora del socialismo? Naaah...

En otro lugar del palacio, Teela está enseñándole al príncipe Adam la última invención de su padre: un dispositivo que atrae todo aquello que vuela y que, en un alarde de pereza, ha bautizado Pulsador™. ¿Creéis que tendrá alguna utilidad más adelante? No respondáis. Era una pregunta retórica, como la de si existe tensión sexual entre Teela y Adam. No, no existe, ninguna. Su química es la de dos helechos compartiendo terraza. Y uno de ellos es de plástico.

La pareja oye jaleo y acude corriendo a la habitación de Orko. Adam, por precaución, lleva la Espada del Poder desenvainada, con tan mala pata que, nada más entrar por la puerta, la varita de Orko choca con la espada, haciéndola desaparecer.

¡Oh, no! Sin la Espada del Poder, Adam no podrá canalizar el poder de Grayskull y transformarse en He-Man. ¡Y el desfile de la nueva colección de bañadores de Eternia es pasado mañana!

Al ver las caras de consternación de sus amigos, Teela, rebosando empatía, se mea de la risa en sus caras de atontados.

"Solo era una espada", les dice.

Sí, una espada casualmente idéntica a la de He-Man y que, por alguna extraña razón, les está preocupando más de la cuenta. Supongo que Teela tendrá la cabeza ocupada con la cita con P'luke-Ror, maestro heroico de la permanente y los tintes para el cabello. Incluso para la capitana de la guardia, la lista de espera larga.

-Buenísimo. Creo que hasta he mojado de pipí la compresa.

Ajeno a estos sucesos y a los dictados de la moda, Man-At-Arms entra en el cuarto y les dice que la guardia ha encontrado rastros de Skeletor en el bosque.

Ajá. ¿"Rastros de Skeletor" dice? ¿Qué ha hecho Skeletor exactamente para que sepan que ha sido él?, ¿dejar pintadas con su nombre en los árboles?

Siempre dispuesta a luchar contra el mal y defender la verdad (o eso decía la canción firmada por Amado Jaén de la casete de los Masters del Universo), Teela se marcha a la carrera. Según su hija adoptiva sale por la puerta, Man-At-Arms sugiere a Adam que puede ser un buen momento para que He-Man haga su entrada. Guiño, guiño.

Adam le responde que irá en cuanto cuanto ponga a secar unas medias violetas que tenía en la lavadora. El "Hombre-Armas", mucho más relajado ahora que mujeres y hombres de verdad van a ocuparse del trabajo, les deja solos.

Orko agradece a Adam que no le haya delatado, y antes de que alguno de los dos se vaya de la lengua y revele algún fabuloso secreto (como, por ejemplo, cuál es la marca de champú que utiliza el príncipe para tener ese pelazo), un ruido llama la atención de Adam, que se gira y ve un sospechoso bulto moviéndose detrás de una cortina.

-Uy, qué despiste más tonto. Si soy invisible y no necesitaba esconderme. 

Solo Skeletor podía tener la deferencia de desaprovechar su invisibilidad y delatarse.

Su Malignidad Suprema dice que ha venido a llevarse a Adam y le apunta con un extraño tubo metálico que lleva en la mano. Podría ser una linterna o un cepillo eléctrico sin cabezal, pero resulta que es otro de sus inventos, que en este caso dispara un rayo paralizante.

"Jajajajaja", se ríe Skeletor al paralizar al príncipe.

Orko se lanza a por el líder de los guerreros diabólicos, en un intento fútil de impedir que secuestre a su amigo; pero no es rival para su buen humor y acaba paralizado por el tubo de marras.

Skeletor usa un Casco de Invisibilidad™ con el príncipe y otro consigo mismo y, antes de marcharse, le dice a Orko que, cuando vuelva a moverse, puede contarle a la gente que Adam y él estarán esperando a He-Man en la selva Banshee.

Cerrando la escena con dramatismo, la cámara hace zoom sobre Orko mientras Skeletor se carcajea. No me preguntéis por qué, pero el segundo y medio que dura este zoom me hace reír con más ganas que los mejores especiales de comedia de Netflix.

DUN-DUN-DUN...

Más tarde, pasados los efectos del rayo paralizante, Orko cuenta a Man-At-Arms y a Cringer todo lo sucedido, incluyendo la desaparición de la Espada del Poder.

"Esconder un problema nunca da buen resultado", dice Man-At-Arms, que se ve que nunca ha pasado media tonelada de cocaína por la frontera desde el Hemisferio Oscuro.

Para ahorrarse el esfuerzo de buscar soluciones por sí mismos, los tres acuden a la Hechicera en busca de consejo.

"Tu varita mágica envió a un viaje en el tiempo la espada de Adam, al pasado de Eternia", les explica la Hechicera. "Por suerte para vosotros, el Castillo Grayskull tiene las mejores conexiones para viajar a través del espacio-tiempo de toda Eternia. Comprad vuestro billete ahora y conseguiréis un descuento del quince por ciento en próximos viajes".

Mientras Cringer y Orko se preparan para atravesar el Corredor del Tiempo, la Hechicera encomienda a Man-At-Arms la difícil tarea de construir un doble de He-Man para engañar a Skeletor y ganar algo de tiempo. Y es que, si algo nos ha demostrado la experiencia, es que el plan de crear un doble de He-Man siempre funciona. ¿Os acordáis de Faker, el robot espía de Skeletor? La última vez que lo vimos estaba cayendo por un abismo. Siempre funciona.

La Hechicera, guardiana del Castillo Grayskull, todo el día viendo culebrones de Man-E-Faces en el Espejo Místico.

En las profundidades de la selva Banshee, Skeletor encierra a Adam en la Cueva de Cambro. Y no solo lo encadena a la pared, sino que para asegurarse de que no pueda escapar ni aunque le envíen una tarta de lima, también activa unos barrotes-láser en la entrada, capaces de desintegrar lo que sea que entre en contacto con ellos. Por lo demás, la cueva parece una de tantas, así que debe de ser famosa por otro motivo o nadie se hubiera molestado en ponerle un nombre. Puede que sea donde los chavales van a darse el lote sin tener que soportar comentarios heterófobos.

A sabiendas de que, por mucho que le tiendan una emboscada, el líder heroico aún puede hacer press de banca con una montaña o reventarles la piñata de un parpadeo, Beast Man pregunta a su amo qué piensa hacer cuando llegue He-Man a repartir justicia.

Para demostrar al brutal siervo lo seguro que está de su éxito, Skeletor apunta su bastón de cabeza de carnero hacia un árbol y le dispara un haz mágico que lo convierte en piedra. No me queda claro si esto es algo que ha podido hacer siempre, o se trata de alguna fuerza mística que solo se activa cada cien años durante el solsticio de verano. Voy a decir que lo segundo, porque esa clase de poder habría sido muy útil en episodios anteriores.

Con todo, y a pesar de lo peliagudo de la situación, Adam parece estar bastante a gusto consigo mismo, y se repantiga en el suelo con una sensualidad natural y enloquecedora con la que solo podría rivalizar David Hasselhoff posando desnudo con dos cachorros de bulldog.

-Vale, chicos, me daré la vuelta si tanta vergüenza os da. Pero no tardéis mucho.

Tras atravesar el Corredor del Tiempo, Cringer y Orko llegan a la Eternia del pasado, una jungla prehistórica de vegetación retorcida y habitada por extrañas y terribles criaturas como, ay, la liebre del pantano. Lo siento, amigos, me temo que esta no es la Pre-Eternia de los minicómics, con sus hombres serpiente, su Bionatops, su Tyrantisaurus Rex y todo lo que mola más que la vida.

Pese a no tener ninguna pista sobre el paradero de la Espada del Poder, la duración del episodio es de veinte minutos, así que nuestro heroico dúo no tarda en dar con ella. Sé que me quejo por cualquier motivo, pero tengo que poner un límite cuando se trata de ahorrar tiempo. Tampoco es cuestión de llevar la lógica hasta el punto de matar a los niños de aburrimiento.

El único problema que afronta ahora este par de alivios cómicos es que un gigantesco troglodita ha encontrado la espada primero y la está utilizando para tallar una rama, creando quizá una suerte de estimulador anal rudimentario. El troglodita también ha encontrado un gorro de Orko y lo lleva con elegancia sobre su enorme cabeza, dándole un aspecto cómico, inocente y la mar de estúpido.

Esta cara me representa.

Orko se acerca al troglodita y, recordando los consejos de de Man-At-Arms, le pide la espada con "educación y cortesía", porque si hay algún momento ideal para poner en práctica las lecciones morales de la serie..., desde luego no este este. Lo próximo será aplicar el consejo de intentarlo sin importar cuantas veces fracases a una relación tóxica.

Cuando el acercamiento cordial fracasa, el mago de la corte utiliza un hechizo para agrandar el sombrero del gigante hasta taparle por completo la cabeza. Cringer aprovecha esta distracción para recoger la Espada del Poder, y los dos amigos huyen a toda mecha, emprendiendo el camino de vuelta al Corredor del Tiempo.

Perseguidos por bestias y monstruos de todos los colores y tamaños, Cringer y Orko consiguen cruzar el portal y regresar a su propio tiempo.

Esta reunión de monstruos...

... me recuerda a esta otra. ¿Por qué no estaré viendo Los auténticos Cazafantasmas?

Al igual que el dúo de mascotas, Man-At-Arms también ha tenido éxito en su empresa, construyendo una réplica robótica de He-Man capaz de imitar todos sus movimientos con la única condición de que dichos movimientos ya estuvieran en el archivo de imágenes de Filmation. El poco tiempo que le ha llevado fabricar el cyborg me hace dudar sobre si ha sido capaz de construir una réplica tan buena en cuestión de horas, o si ya la tenía guardada en el armario... por ninguna razón en particular.

Sea como fuere, me sorprende que la tecnología de Eternia sea más avanzada incluso que la de series de ciencia ficción como Star Trek. Lo digo porque, mientras que el doctor McCoy necesitaba diez botones y tres diales para controlar a un descerebrado Spock en El cerebro de Spock, Man-At-Arms solo necesita siete botones para controlar todos y cada uno de los menos del doble de He-Man. Fascinante, ¿no?

El cyborg solo tiene un pequeño e insignificante defecto, y es que, con cada ligero movimiento que hace, suena como un detector de metales que hubiera encontrado el oro perdido de los nazis. Aun así representa una mejora respecto de los ojos luminosos de Faker del episodio anterior, o el color azul de su versión de plástico.

Volcanes, cascos de invisibilidad, rayos paralizantes, viajes en el tiempo, robots... ¿Hay algo que no tenga este episodio?

En la Cueva de Cambro, Adam encuentra el Pulsador™ en uno de sus bolsillos (dato curioso: no tiene bolsillos) y, como el aparato supuestamente emite un sonido que atrae a "cualquier cosa que vuela", decide utilizarlo para ver si, con un poco de suerte, Stratos, poderoso guerrero alado y, por tanto, cosa que vuela, escucha la señal y acude a rescatarlo.

Por desgracia, el primer ser vivo al que atrae el aparato es a una bandada de vampiros lobo, que son como los murciélagos normales, pero con una diminuta cabeza de lobo y muy agresivos.

Al menos los barrotes-láser les impiden entrar en la cueva y enredarse en el magnífico pelo de Adam.

Vampiros lobo, pequeñas monstruosidades histéricas y delirantes.

Stratos llega a la Cueva de Cambro poco después, atraído por el Pulsador™ y dispersa a los vampiros lobo, con los que compartirá un zumbido crónico en el oído durante el resto de su vida.

"Adam, ¿cómo puedo ayudarte?", pregunta la cosa que vuela.

El príncipe se alegra de ver a su aliado, pero sabe que es momento para charlas insustanciales. ¡Tiene que recuperar su espada antes de que empiece el concurso de bañadores!

"Busca a Duncan y dile dónde me encuentro", pide a su amigo.

"Espera un momento", contesta Stratos. "Hay un botón junto a la entrada y estoy bastante seguro de que sirve para activar y desactivar esos barrotes. ¿Por qué no lo pulso y luego te ayudo a romper esas cadenas?".

"¡Ja, ja, ja! ¡Menudo bromista! ¿Qué clase de fuga sería esa, amigo mío? ¿Dónde están ahí la emoción y el romanticismo? ¿'Pulsar un botón' dices? No, gracias. Busca a Duncan, seguro que a él se le ocurre una manera de hacer que esto sea mucho más difícil de lo que realmente es".

"Pero...".

"Duncan".

"Sigh... Volveré con él".

-Estúpido príncipe y sus estúpidas ideas. Un día de estos...

-"Pulsar el botón" dice... Ojalá Buzz-Off no estuviera de baja por estrés.

Stratos vuela hasta el palacio real y pone a Man-At-Arms al tanto de la situación.

"Ve a avisar a Teela", le ordena el gran gladiador. Porque si algo quiere dejarnos claro este episodio, es que nadie quiere tener cerca a Stratos. Y no sé a vosotros, pero a mí me parece muy feo que traten al señor de los hombres-pájaro de Avion como si fuera un simple recadero. El líder de una raza que sobrevivió a la selección natural pese a evolucionar de un cruce entre monos y pájaros merece respeto.

En cualquier caso, no vamos a volver a ver a Stratos ni a Teela en lo que queda de episodio.

El doble de He-Man se sube al asiento del conductor del Attak Trak, por aquello de que no parezca que el vehículo se conduce solo, y Man-At-Arms ordena a la IA del Attak Trak que active sus "sensores para encontrar a Skeletor", que son unos sensores muy específicos, y le ordena que trate de engañarlo.

La cuestión es: si el Attak Trak es un vehículo inteligente y no necesita piloto, ¿qué falta hacía construir una réplica funcional de He-Man? ¡Un muñeco hinchable habría funcionado igual de bien! Además, puedes comprar uno en cualquier sex shop de Eternia.

Attak Trak, vehículo todoterreno con espectacular sistema de tracción que podría o no parecer una furgoneta familiar.

Mientras Skeletor y Beastman persiguen al señuelo en un prototipo del Doom Buster (ni idea de cómo se llamaba esta nave en español), Man-At-Arms, Orko y Cringer viajan hasta la Cueva de Cambro para rescatar a Adam y devolverle su espada.

"¡Buen trabajo!", les felicita el príncipe.

Sin embargo, en lugar de actuar con lógica y sentido común, esto es, acercarse a la entrada de la cueva y pasarle la espada entre los barrotes-láser (recordad que lo de pulsar el botón ya lo hemos descartado), Man-At-Arms arroja el arma desde diez metros de distancia con la fuerza de una lombriz reumática, de tal forma que la Espada del Poder se clava justo delante de esta celda improvisada, fuera del alcance de Adam.

-¡Vamos, hombre, no me jo...!

Adam se estira todo lo que la cadena le permite, intentado alcanzar su espada sin éxito.

Orko, cansado de esta absurda pantomima, entra en acción y, alargando su cuerpo como si fuera un Extendar chicloso, pasa con la espada entre los barrotes-láser para devolvérsela a su legítimo propietario.

Fiel a la tradición, Adam levanta en alto su espada mágica y grita:

"¡Corcho! Pinturas rupestres. Ahora entiendo por qué es famosa esta cueva".

Y después se transforma en He-Man.


Sin apartar la mirada ni un segundo del espectáculo pirotécnico que se monta cada vez que se invoca el Poder de Grayskull, Cringer comenta que la parte de la transformación en la que Adam pierde su ropa "es la que más me gusta", lo que demuestra que esta serie era tan revolucionaria en su época que hasta el tigre había salido del armario.

La parte que viene a continuación, sin embargo, le da "mucho miedo", porque le convierte en Tigre de Combate, un poderoso felino cuya identidad sexual es opuesta a la de Cringer. ¿Os imagináis el trastorno?


Con el Poder de Grayskull recorriendo sus venas como una inyección de esteroides, He-Man rompe las cadenas que lo retienen como si fueran de mantequilla y, con un portentoso puñetazo, ¡BAM!, derriba una sección del muro de piedra y sale de la cueva.

"Tengo una deuda que saldar con Skeletor", dice en un tono de amenaza más apropiado para el antihéroe de una película de los setenta que para el protagonista de una serie infantil.

Mientras tanto, Skeletor, que ignora la que se le viene encima, por fin ha conseguido derribar el Attak Trak.

El Señor de las Fuerzas del Mal se acerca al vehículo accidentado para regodearse de la derrota de su rival cara a cara.

¿O debería decir... "calavera a máscara de silicona de quita y pon"?






-¡Me cagüen...!

Descubierto el engaño, Skeletor y Beastman se disponen a regresar a la cueva cuando He-Man y su pequeña tropa de guerreros heroicos les salen al paso.

"No te molestes, Skeletor", le dice He-Man.

"¡He-Man!", exclama el sorprendido Skeletor.

Y antes de que se diluya el factor sorpresa, He-Man respira hondo y manda volando por los aires a sus enemigos con un supersoplido.

Skeletor pierde su tubo paralizador y el poderoso líder heroico, cuyo alter ego ya ha probado antes los efectos del aparato, lo manda a la estratosfera de un puntapié.

Mientras tanto, Orko remoja a Beast Man con una sustancia blanquecina más densa y pegajosa que el agua, y Man-At-Arms lo captura en una jaula desplegable, prometiéndole que pasará una temporada en la prisión-mina.

¿"Prisión-mina"? Eso suena a trabajos forzados. ¡Bien por los guerreros heroicos! Ya era hora de que sacarán algún provecho de su cruzada por la justicia.

Así acaban todas las fiestas en Eternia.

Optimista pese a los reiterados fracasos, Skeletor se pone uno de los Cascos de la Invisibilidad™ y contraataca, derribando a He-Man de un puñetazo y riéndose de él. A falta de dos minutos para que acabe el episodio, hay que dejar que disfrute.

Pero aunque a He-Man no le da la sesera para soplar en círculo y sentarse a ver contra que árbol o roca se parte Skeletor en dos, sí es lo bastante espabilado para pedir a Orko que le preste su túnica. Para no herir sensibilidades de los niños, el pequeño mago se esconde detrás de unos arbustos antes de quitarse la ropa.

Cuando Skeletor vuelve a atacar, He-Man aprovecha para colarle la túnica de Orko por la cabeza, revelando así su posición. Haciéndose una idea precisa de dónde está su coco, el líder heroico le quita el Casco de la Invisibilidad™ y lo aplasta con sus manos desnudas como si fuera una vulgar lata de refresco.

El rayo desaparecedor de diamante, Un acto de desaparición... Los dibujantes de Filmation eran unos zánganos.

Lejos de rendirse, Skeletor apunta a He-Man con su bastón para convertirlo en una estatua de piedra. Una estatua con la que decorar el patio de la Montaña de la Serpiente. Una estatua a la que admirar con la puesta de sol, cuando las últimas luces del día bañen sus músculos cincelados en mármol. Una estatua fabulosa... Ejem. Pero nuestro héroe siempre va un paso por delante de su rival y, durante el forcejeo, ya había aprovechado para meterle el Pulsador™ en el cinturón.

Los vampiros lobo atacan a Skeletor, y aquel al que llaman Señor de las Fuerzas del Mal, Lord de la Destrucción,  Usurpador de las Tinieblas, Demonio Extraeterniano, Verdugo de Planetas, etc. huye chillando como una loca y con el rabo entre las piernas.

-¡Socorro! ¡Tengo uno en el pelo!

Contra todo pronóstico, la moraleja del episodio no es que el camino más fácil no siempre es el correcto, ni tampoco que está mal mentir sobre los problemas.

Según Man-At-Arms, la lección que hemos aprendido hoy es que ser lo bastante fuerte como para apagar un volcán está bien, pero lo que de verdad lo peta es utilizar la inteligencia. De hecho, lo ideal es ser lo bastante inteligente para dejar de ver esta serie antes de que afecte a tus neuronas.

Pero yo no puedo. Es demasiado tarde para mí. ¡Salvaos vosotros! ¡Huid ahora que aún estáis a tiempo!

Nos vemos en el próximo, ¿no?

8 comentarios

  1. Que risas con la aparición de Skeletor, ahí solo faltaba el "TATATATATAAAAAAAN"! ¡Se echaban de menos las entradas de He-Man!

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  2. Jajajaja como me he reído, buenisimo

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  3. Estas entradas son un lujazo. No lo dejes nunca, por favor.

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  4. Buaaah, ni te imaginas cómo echaba en falta las entradas de He-Man. Sabía que hacia mucho tiempo que no posteabas nuevas recapitulaciones, pero, ¿¿¿tanto??? ¡Si hasta para Mermelade Boy no te haces tan de rogar! Quizá tengamos que proponer que se establezca un día anual de He-Man para obligarte a postear xD

    En fin, confío en no tener que esperar otros dos años más para mi siguiente ración de los Masters del Universo. Es lo que tenemos en común tus lectores y los adictos a la coca: somos insaciables.

    Por cierto, me ha parecido leer tres erratas en el texto:
    - "para eventos privados con reserva precia" --> supongo que sería "reserva previa"
    - "sin tener que soportar comentarios hererófobos" --> debería ser "comentarios heterófobos"
    - "que no parezca que el vehículo se conduce," --> entiendo que debería acabar en "conduce solo,"

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    1. La parte positiva es que los episodios que me tocarían ahora no los he visto un millón de veces, así que de verdad me apetece revisitarlos y resumirlos.

      Mil gracias por identificar las erratas. Me lo leo todo varias veces, pero las muy puñeteras se vuelven invisibles para mí hasta que ha pasado un buen tiempo.

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  5. Al ver las imágenes me he dado cuenta de lo incómodo que debe ser el trono de Skeletor, igual sólo quiere conquistar el Castillo Grayskull para quedarse con el de la Hechicera, de aspecto más cómodo y con Espejovisión.

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  6. Como todos los artículos dedicados a He-man, me deja la misma sensación que un drogadicto después de meterse lo que él dice que va a ser su última chute: "No necesito esta mierda en mi vida", pero tiempo me falta para leerlo de cabo a rabo y descojonarme entero con que alguien le preste tanta atención a esta serie que seguramente me jodió la infancia. Enorme como siempre.

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  7. Si sigo vivo para cuando lo publiques entonces sí, nos vemos en el próximo.

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