4 de septiembre de 2022

Jugad conmigo a 'Deathtrap Dungeon' ('Laberinto Mortal') (29)

¡Yupi! ¡La entrada anterior ha batido un récord! ¡El récord de la participación más baja! ¡Olé, olé!

El número de votos en Twitter se ha mantenido más o menos constante, pero, en los cuatro meses que dura ya esta aventura, nunca había habido tan pocos comentarios en una entrada. Creo que solo habría conseguido una abstención mayor si el barón Sukumvit hubiera pedido voluntarios para limpiar el cuarto de baño de los orcos.

No tengo ni idea de qué ha podido pasar. No sé si os habéis hartado ya de deambular por el Laberinto, si ese ha sido el efecto de una conjunción planetaria que ha pasado inadvertida a los astrólogos, o si hay un asesino en serie que está desollando uno a uno a todos los que os tomáis la molestia de escribir en el blog. Las causas son lo de menos, porque lo importante es que estas entradas solo son posibles y tienen sentido si participáis. VOSOTROS sois los HÉROES, al fin y al cabo. Lo dice la contraportada.

Quizá vaya siendo hora de interrumpir la función. La decisión, como de costumbre, está en vuestras manos.

Con un pie en los escalones que conducen a la trampilla, os detenéis para reflexionar sobre vuestras opciones. La decisión no es fácil y...

"¡Ya está!".

Vaya, sí que sois rápidos.

No he vuelto a leer vuestras aportaciones desde que contesté a los comentarios de la entrada anterior, pero supongo que a la mayoría os parece más prudente lanzar un ataque sorpresa y recular si la violencia resulta innecesaria que dar tiempo a dos o más potenciales enemigos a que preparen un recibimiento que asegure el mantenimiento de la alta tasa de mortalidad del Laberinto. Aquí abajo estáis muy expuestos, y cualquiera que abra la trampilla podría aprovechar para arrojaros un cubo de aceite hirviendo o ensartaros la tráquea con una lanza. A los escritores de librojuegos se les ocurre cada barrabasada...

¡Un momento! ¿Qué es eso que tenéis en la mano? ¡¿Es uno de los doblones?! ¡No me digáis que habéis decidido qué hacer a cara o cruz!

Guardáis el doblón en el morral y respiráis hondo, sin admitir nada.

"Allá vamos", os decís.

Armados con espada y escudo, subís corriendo por los escalones y levantáis de golpe la trampilla, que suena con estruendo al voltearse contra el suelo. De un brinco os plantáis en el piso superior, iluminado por lámparas de aceite.

"¡Sorpresa, mamonazos!", gritáis.

Pero no veis ni un alma delante de vosotros.

"Vaya chasco", decís. "Aquí no hay nadie".

No exactamente. Si me hacéis el favor de girar un poco a vuestra derecha... Vuestra otra derecha... Eso es, ahí los tenéis.

A un par de metros, dos soldados goblins, canijos y feúchos (al menos para los cánones humanos), os miran estupefactos desde sendos taburetes colocados en los lados opuestos de una mesa. Les habéis pillado jugando a las cartas y suponéis que la partida es la razón por la que estaban discutiendo. Cada uno sostiene cinco cartas entre las manos, pero observáis que ambos intentan esconder algunas cartas más debajo del casco o entre los pliegues de su ropa harapienta. El resto de la baraja está sobre la mesa, entre dos montoncitos de dientes que deben de utilizar como fichas para hacer sus apuesta. Uno de los goblins lleva un sable herrumbroso colgado del cinto; el otro tiene una lanza astillada apoyada en la pared, a su espalda.

Podrían haber sido los goblins de Dungeons & Dragons o del HeroQuest, pero son estos.

"Ejem. ¿Sorpresa?", decís, poco convencidos.

Uno de los goblins resopla y arroja irritado sus cartas sobre la mesa.

"¡Díxenche que non era momento de xogar!", grita a su compañero.

"¡A min non me botes a culpa! ¡Es ti o que trouxo as cartas!", replica el segundo goblin, no menos alterado.

"Claro, a culpa sempre é miña. ¿De quen ía ser se non? ¡Túa nunca, desde logo!".

"¡Camanduleiro!".

"¡Zalapastrán!".

"¡Mexeriqueiro!".

Aunque algunas palabras os resultan familiares, otras os son por completo desconocidas, por lo que os es imposible entender todo lo que dicen. Sin embargo, hay elementos del lenguaje que son universales, y la inflexión y tono empleados os recuerdan a los de la clase de diálogo, pródigo en palabras malsonantes, que suele entablarse entre carreteros cuando se produce un accidente y los ánimos se caldean.

"Eeeeh... Disculpad", decís, tímidamente.

Los goblins no os hacen ni puñetero caso.

"¡Caguiñas!".

"¡Palabreiro!".

"¡EH! ¡VOSOTROS!", gritáis, golpeando vuestro escudo con la espada para reclamar su atención.

Los goblins se callan y clavan en vosotros sus ojos amarillentos. Parecen más confundidos que molestos por vuestra interrupción.

"Perdonad, pero... ¿vais a pelear conmigo o puedo largarme?", decís. "Estoy participando en la Prueba de los Campeones y me gustaría terminarla antes de que me entre cargo de conciencia por toda la muerte y destrucción que estoy provocando".

Los goblins, más calmados, se miran el uno al otro.

"Matámola, ¿non?".

"Será o máis prudente. Xa sabes como se pon o barón cando escorremos o vulto".

"¿Logo seguimos xogando?".

"Paréceme ben".

Los goblins se levantan apresuradamente, toman sus armas y cargan contra vosotros, ágiles como comadrejas.

"¡Aaah! ¡Vamos a palmaaar!", gritáis, aunque no venga al caso.

Desviáis un espadazo con el escudo y retrocedéis antes de que la lanza del segundo rival os saque un ojo.

No parece que ninguno de vuestros enemigos vaya a quedarse haciendo aspavientos en segundo plano mientras separáis el calabazón del lomo a su compañero. Los goblins no son las criaturas más espabiladas de Titán (ni las más limpias tampoco), pero saben que tienen más oportunidades de despacharos si os atacan a la vez. Las reglas de las pelis de kung-fu no funcionan aquí. De hecho, este combate se rige por reglas especiales. Ian Livingstone lo explica con una claridad y concisión envidiables, tan solo superadas por la traducción de la edición de Altea Junior:

"Ambos duendes te atacan por separado en cada Asalto, pero tú debes decidir con cuál de los dos quieres vértelas. Así que ataca al duende que hayas elegido como si se tratara de una batalla normal. Contra el otro, tira los dados para determinar tu Fuerza de Ataque de la forma habitual, pero aunque tu Fuerza de Ataque sea superior, no consigues herirle. Apúntalo sólo como si te hubieras defendido de sus golpes. Claro que si su Fuerza de Ataque es superior, él sí que te causa heridas, tal como es habitual".

No es que esa desventaja suponga un problema en este escenario. Vuestros rivales son simples goblins (o duendes, según la traducción española), difícilmente clasificables como la élite de las fuerzas del mal. Por debajo de ellos solo están los kobolds, los limos y las ratas que infestan el sótano de las posadas en los tutoriales de los juegos de rol.

Estos dos goblins en concreto tienen 5 puntos de Destreza y, respectivamente, 4 y 5 puntos de Resistencia. Frente a vuestros 12 puntos de Destreza (sobre 13) y 16 de Resistencia (sobre 18), no tienen nada que hacer. Pensad en las probabilidades de que algo salga mal. Incluso si yo sacase dos unos, ellos necesitarían al menos un diez para acertaros un golpe.

En otras palabras: es improbable que os hagan daño, y altamente improbable que perdáis. Las matemáticas os favorecen.

La verdad es que este párrafo tendría más gracia si ahora os dijese que os han dado una buena tunda, pero me he prometido ser sincero con los dados, y el combate se ha desarrollado sin incidencias.

Después de adecentaros un poco, arrastráis los cuerpos de los goblins hasta la trampilla y los arrojáis al sótano. No les habéis tomado el pulso ni comprobado si aún respiran, así que quizá solo estén inconscientes. Aunque la vida de una aventurera está llena de amenazas y peligros, no disfrutáis ejerciendo la violencia y mucho menos matando. Estáis por encima de eso.

Por cierto, ¿no vais a tirar también las cabezas? Lo digo por dejar el cuarto un poco más limpio.

Os restregáis las manos en el pantalón para quitaros los restos de sangre e inspeccionáis la habitación.

Aparte de la mesa y los taburetes, el único mueble es una alacena de madera. No tiene ninguna etiqueta que diga "TAZAS" o "PLATOS", así que no sabréis lo que contiene hasta que la abráis, si es que eso es lo que queréis hacer.

Vuestras vías de salida son dos puertas: una lleva en dirección norte y otra en dirección oeste. Ambas están cerradas. Lo lógico sería abrirlas y asomaros para ver qué hay al otro lado antes de decidir cuál de ellas preferís cruzar, pero esa no es una opción que vayáis a encontrar en este o ningún otro librojuego de la colección. De todos modos, seguramente solo sean más pasillos.

¿Qué queréis hacer?

  1. Abrir la alacena: El mueble ejerce una fuerza irresistible sobre vosotros. Necesitáis saber qué guarda en su interior. Dentro podría esconderse un valioso tesoro o un millar de escolopendras apretujadas, pero solo hay una forma de salir de dudas.
  2. Abrir la puerta del oeste: ¿Estáis seguros? ¿Y por qué no la del norte?
  3. Abrir la puerta del norte: ¿Estáis seguros? ¿Y por qué no la del oeste?

Tenéis hasta el jueves 8 a las 12:00 CEST para votar. En Twitter podéis hacerlo aquí.

45 comentarios

  1. No hemos entrado para dejar una alacena por abrir. Sea que haya un instant kill, un objeto supernecesario o nada, hay que abrirlo. Lo hemos hecho con los duendes, no lo vamos a hacer con un objeto inanimado.

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    1. Llamémosles goblins. A mí duende me suena simpático y no quiero sentirme mal.

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  2. Abramos la alacena. Igual dentro hay algún cacharro que nos indique qué dirección tomar. O igual solo hay facturas viejas del último VHS alquilado por el Barón. Sea como sea, lo que encontremos irá derechito a Todocolección.

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  3. Pues qué decir sobre el nivel de participación, yo seguirér aquí llueve, truene o relampaguee (con el condicionante de que dicha metereología no corte la conexión a los Internetes), mientras haya entradas. Pero si somos víctimas de la inconstancia del resto de la mente colmena y su cada vez más reducida capacidad de mantenerse en una tarea (de lo que culparé a los Internetes y sus apuestas por lo breve y olvidable), pues ni modo. No reprocharé si el Señor Borcha decide invertir su valioso tiempo en pastos más verdes y productivos si estas entradas dejan de producir los réditos que hagan merecer la pena el trabajo de producirlas.

    Pero en lo que se decide nuestro destino en los ámbitos del meta-juego, continuemos con la toma de decisiones, como si confiácemos plenamente en que lograremos superar todas las pruebas de Laberinto Mortal, hacernos un hueco en los anales (je, je) de la historia de Titán y que nuestro personaje será representado por una actriz decente en la adaptación cinematográfica.

    Que en este caso, es una decisión sin chiste y que dudo mucho que alguien difiera. Por la alacena. Aunque las posibilidades de que haya un objeto imprescindible dentro son casi nulas, no es esa la ambición que nos mueve. Como buen aventurero, simplemente hay que arramblar con todo, es la ley (creo).

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  4. Por mi parte, siendo este mi libro de Fighting Fantasy favorito, seguiré por aquí mientras consideres que el esfuerzo te merece la pena. A mí me está pareciendo una experiencia estupenda, ya que me sirve para recordarlo (hace muchooooss años que no lo releía) y me encanta como los diferentes componentes de la mente colmena aportan otros puntos de vista diferentes al mío propio.

    Volviendo a las descacharrantes hazañas de la aventurera más pizpireta de Titán, evidentemente, después de derrotar al enemigo y despejar la estancia, viene la fase de looteo. Así que vamos, a abrir esa alacena, que el mazmorreo no se hace solo, hay que hacerlo.

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    1. Muchas gracias. Me alegro de que estés disfrutando.

      A mí mañana deberían llegarme los dos librojuegos nuevos de la colección, a ver qué tal están.

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  5. Voto por abrir la alacena. Sólo porque no sea un cofre del tesoro no implica que no haya dentro un... bueno, eso, un tesoro.

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  6. Voto por abrir la alacena. Quizá encontremos algunos ajos tiernos y entonces podremos volver a por los rebollones.

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  7. Espero que las entradas de este libro juego solo terminen por nuestra incompetencia en la toma de decisiones y no por baja participación, dicho eso voy por dejar la alacena cerrada, había dos goblins avariciosos que de haber algo de valor ya lo abrían tomado, entonces a tomar directo la puerta del norte porque las aves vuelan al sur en invierno y ningun ave nos va a decir que hacer

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    1. Yo pensé que esto acabaría antes, pero es evidente que sobrevaloré vuestra incompetencia.

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  8. Paso de la alacena. Nunca nadie ha guardado nada interesante ahí y si en este libro hay un objeto imprescindible le echaré la culpa de nuestro fracaso al autor. Dicho eso tiro para el norte, porque el oeste lo asocio con la izquierda y la izquierda con ir para atrás.

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    1. Esa forma de pensar la tienes por jugar a videjuegos de plataformas de 8 y 16 bits.

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  9. No le tenía mucha fe al escudo de Schrodinger y sin embargo parece que nos salvó de un buen tajo. Revisar los cuerpos en busca de señales de vida hablaría bien de nosotros, el problema gordo es que no sabemos qué cabeza pertenece a qué cuerpo.
    Respecto a la alacena, la abrimos practicamente sin pensar.
    Y por si sirve de algo, las entradas las sigo leyendo aunque no siempre comente, sería una pena que termine la aventura sin enterarnos de qué forma horrible somos liquidados.

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    1. Las entradas se leen MUUUCHO más de lo que se comentan. Pero mucho, mucho más. Lo que pasa es que el número de lecturas me deja frío. A mí lo que me da calorcito son los comentarios.

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  10. ¡Abramos la alacena! 🤭 Yo soy de las que cotillea el mueblecito del cuarto de baño de las casas a las que voy, no me quedar sin husmear un poco habiendo la posibilidad 😂

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  11. Respecto a la participación supongo que los que faltan deben estar de vacaciones en las Seishelles (o como se escriba) disfrutando del bono que nos hemos ganado llegando hasta este punto de las aventura. Supongo que todos lo habéis recibido, no?

    Yo pienso seguir leyendo y participando mientras el Sr.Brocha conserve los ánimos. Estoy disfrutando tanto como el año pasado.

    En cuanto a la decisión... Supongo que nuestro lema es algo así como "No una puerta sin abrir, ni una piedra sin levantar, ni un espadazo sin recibir..."

    Abramos la alacena!

    Y si no... Al Norte, que es gerundio.

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    1. Creo que ha habido una pequeña confusión. No era bono, sino abono.

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  12. Yo seguiré aquí hasta el final de la aventura, no se si algunos se desanimaron porque dijiste que el ritmo de las entradas iba a ser semanal a partir de ahora aunque acabase Agosto, pero prefiero pensar que es porque aun hay gente de vacas.

    Voto por abrir la alacena, no creo que los goblins estuviesen jugando a cartas teniendo una amenaza inmediata y mortal aguardándoles en la alacena, como mas peligro puedo haber uno o varios frascos con líquidos de aspecto sospechoso que luego podemos decidir tomar o no.

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    1. Mis intentos de clonarme han fracasado, así que este ritmo semanal es todo lo que puedo permitirme en este momento.

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  13. En mi caso no he comentado en la última entrada porque no se me ocurría algo medianamente ocurrente para mencionar. No sé, supongo que el calor me tiene el cerebro al ralentí o simplemente que voy corto de ingenio. En cualquier caso, sería una pena que estas entradas acabaran por la desgana y la falta de motivación, en lugar de por una elección equivocada que resuelte en una muerte vergonzosa. Ánimo Sr Brocha, aunque entendería perfectamente que cambiaran tus intereses a la hora de escribir sobre otra cosa, faltaría más.
    Pues nuestro TOC nos impide dejar algo por inspeccionar, abrir, saquear, etc. Tenemos la necesidad de completar el 100% de secretos de la mazmorra, así que voto por abrir la alacena no sea que nos vayamos a dejar algún objeto mágico vital como un plato inmune a la suciedad o una taza que siempre está llena de té.
    ¿Es gallego eso que hablan los goblins?

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    1. Si los goblins no hablan gallego, los gallegos hablan goblin. O ambos idiomas se parecen lo suficiente para dar esa impresión.

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  14. Si quieres me creo varias cuentas falsas y escribo varios comentarios. No, que luego sentiría que estoy haciendo algo deshonesto, y bueno, también sería demasiado trabajo para mí, pero principalmente lo primero.

    La alacena tiene una puerta, ergo, se tiene que abrir. ¿Puede haber una trampa mortal en una alacena? Podría, pero sería muy feo, una trampa no mortal ya me parecería feo.

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    1. Por cierto, que hubiera pasado si hubiésemos llamado educadamente a la puerta?

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  15. Yo también desearía continuar nuestras desventuras hasta el fin, pero siempre respetando los ánimos de nuestro anfitrión y siendo sus invitados, no sus gorrones. Qué la línea entre ambos a veces es muy fina.
    Voto por posponer una semana la difícil decisión de elegir entre dos caminos que parecen exactamente iguales y dedicarnos a saquear la alacena. Quién sabe, igual dentro de tan singular mueble encontramos el mítico Cuchillo de Acero Inoxidable™.

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    1. A lo mejor sí que encontráis ese cuchillo. Siempre estoy tentado de robaros ideas.

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  16. Pues resulta que sé hablar goblin. Tendré que actualizar el currículum. Como turista que va a sus dominios a interrumpir sus actividades habituales para continuar con nuestros fines lúdicos echo de menos que no nos hayan llamado "fodechinchos". ¡Espero que no hayamos dejado nuestro transporte en la rampa del puerto sin haber consultado antes las mareas!

    Por supuesto que abrimos la alacena. Quizá haya una vajilla o una figura clave de Sargadelos. Si no unos chorizos o un lacón de provisiones también vienen bien. De ser las escolopendras tampoco serán mucho peores que el traidor de Olorcillos y su familia.

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    1. Espero que las partes en idioma goblin estén bien escritas. "Fodechinchos" habría sido un insulto muy apropiado. Imaginemos que es lo que os dijeron antes de su defunción prematura.

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    2. Estupendamente escritas. Ya quisiera ese nivel algún expresidente de la Xunta goblin.

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  17. Mataría diez kobolds solo por leer la emoción de abrir una alacena vacía y sucia, cuyo único peligro es pillar salmonelosis o tétanos. Mi voto, claramente va para abrir la alacena. Nervios, emoción, salvajismo contenido... y quizás una decepción al ver que solo hay un pocillo descascarillado y un tenedor con cabellos rojos y rizados enrollados en él.

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    1. ¿Lo del tenedor son espaguetis con albóndigas?

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    2. No, hombre! Es pelo de sirena despistada con poco sentido común.

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  18. Tengo que incluir lo de la batería de cocina sí o sí. Con voz de Shang Tsung te digo: ¡Tu idea es mía!

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  19. Me paso rápidamente para comentar un par de cosas (y mantener la participación):

    -Yo quiero abrir la alacena, suena a típico sitio aburrido donde un viejo escondería dinero.

    -Cerdito Malva se enfadó porque no lo tuviste en cuenta en la última votación y sospecha que no ha sido la primera vez xD Así que dijo que votaría él por su cuenta a partir de ahora (a ver si es verdad, aunque hoy en particular no creo que pase).

    - ¡Hoy nos casamos! Así que de paso os lo cuento 😊


    Espero que no muramos por la decisión de hoy, qué recuerdo tan agridulce sería.

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    1. ¡Enhorabuena, no todos los días se gana un Cerdito Malva para toda la vida! La pareja que mazmorrea unida, permanecerá unida, eso lo saben aqui, en Allansia y en todo Titán.

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    2. ¡Pero qué notición, Atrahm! ¡Enhorabuena! Os deseo que seáis muy felices y que elijáis muchas aventuras juntos. Eso sí, no me responsabilizo de contar mal los votos, ni siquiera los matrimoniales.

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    3. Enhorabuena, pareja!
      Hombre, la decisión de la alacena no parece a priori tan peligrosa como la de casarse...
      Mucha felicidad a los dos.

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    4. Aninimo le fantastique9 de septiembre de 2022, 15:56

      Felicidades aunque sea con retraso, espero que su decisión de casarse sea motivo de alegría y satisfacción y que su nueva vida sea mucho más próspera y larga que la que, me temo, le espera a nuestro avatar.

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  20. Aninimo le fantastique8 de septiembre de 2022, 11:52

    Saludos Sir brocha y demás miembros de la mente enjambre.
    Lamento lo de la baja participación aunque puedes pensar que no hay nada mas importante que participar en esta aventura siempre hay esa molesta cosa llamada vida cotidiana que nos tiene bastante ocupados, en mi caso esa vida cotidiana es un pesado inspector fiscal que comenta no sé qué de los impuestos atrasados..
    En fin centrémonos, voto por abrir la alacena. Un vigilante aunque sea un goblin consume recursos así que si encima hay dos vigilantes quiere decir que cerca debe haber algo valioso. También puede ser que estemos en el cuarto de descanso de la guardia, en cuyo caso solo encontraremos vasos y platos esportillados con la efigie del barón pintada en su base, pero quién sabe? Quizá tengamos suerte y dentro encontremos como mínimo alguna provisión extra.

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    1. La buena noticia es que escribir comentarios en este blog está libre de impuestos.

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