26 de enero de 2015

'La princesa prometida', de William Goldman

A ver, ¿quién no ha visto la película La princesa prometida? Mucha gente, imagino, y aunque quiero pensar que los que nacisteis entre los setenta y los ochenta guardáis buenos recuerdos de ella en algún rincón de vuestra cabeza, en la que asoman más canas de las que os gustaría reconocer, a vosotros precisamente tengo que preguntaros si recordáis haber sido unos párvulos comemocos y que un adulto os dijera, con cara de asombro, "¡¿Pero cómo no vas a haber visto El puente sobre el río Kwai?! ¡Si es un clásico!". Molesto, ¿verdad?

Pues bien, preguntar ahora a un chaval por La princesa prometida viene a ser lo mismo que eso, con la diferencia de que La princesa prometida ni siquiera es tan buena como El puente sobre el río Kwai, porque no ganó ninguna estatuilla dorada en 1987 ni cuenta con Obi-Wan Kenobi silbando una de las melodías más reconocibles de la historia del cine. Por lo tanto, no os sorprendáis cuando alguien varios años más joven que vosotros os diga que no ha visto La princesa prometida. ¿Estamos? Estamos.

La princesa prometida es una película de "amor verdadero y grandes aventuras", ambientada en una Europa renacentista de fábula, en la que la trama principal se la cuenta el detective Colombo, aquí un abuelete majete, al chaval de Aquellos maravillosos años y, ya de paso, al espectador. Ficción dentro de la ficción, pero sin que el niño al que le leen el cuento acabe tarado perdido como Bastian en La historia interminable.

Siendo una de mis películas favoritas, tengo que reconocer que todo lo que tiene de encanto le falta de chicha. Es una cinta sencilla y honesta, para reírse un poco y emocionarse otro tanto, estar entretenido hora y media, y luego irse a la cama a soñar con los angelitos (que a mi edad espero que sean los ángeles de Charlie; Kate Jackson, Farrah Fawcett y Jaclyn Smith, si no es mucho pedir).

La película está basada en la novela homónima del escritor William Goldman, también autor del guión adaptado. De hecho, Goldman es más conocido por sus aportaciones al cine que por sus novelas. Entre otros guiones, escribió los de Dos hombres y un destino y Todos los hombres del presidente, ambas películas oscarizadas y clásicos del cine. A día de hoy, con más de ochenta tacos a sus espaldas, Goldman es un carcamal, pero en los años setenta, cuando escribió La princesa prometida, era un escritor joven y ambicioso, y lucía un mostacho de policía de antivicio digno de encomio. Esa es la imagen que tenéis que tener de él cuando leáis esta novela, si es que lo hacéis. Yo he tenido ocasión de hacerlo hace poco y la he disfrutado como un crío con un juguete nuevo.

William Goldman con unos famosos colegas.

El libro comienza con una introducción de unas sesenta páginas en la que Goldman nos presenta La princesa prometida como el resumen de la novela homónima del autor S. Morgentsen, que se sirvió de las andanzas de Buttercup, Westley y compañía para hablar en tono de sátira de la monarquía florinesa. Goldman dice que este relato, que su padre le contó por primera vez estando enfermo de neumonía, encendió su pasión por la lectura y le llevó a convertirse en escritor. Sin embargo, siendo ya adulto, no consiguió trasladar su gran estima por este libro a su hijo, que no leyó más allá del primer capítulo del libro.

Para quien todavía no la sepa, y he aquí lo gracioso, la introducción de Goldman tiene de cierto lo que Mandy Patinkin de español. Ni existe el tal Morgentsen, ni encontraréis nunca una versión no compendiada de La princesa prometida. Goldman ni siquiera tiene un hijo, sino dos hijas para las que concibió los cuentos de princesas que serían el germen de la que probablemente es su novela más popular.

Este curioso artificio literario va incluso más allá de la introducción, y a lo largo del relato, Goldman interrumpe repetidas veces la narración del ficticio Morgentsen para hacer comentarios acerca de lo que está sucediendo en el cuento o decirnos que ha eliminado tal o cual parte del texto original porque le parecía un tostón.

Habrá a quien se la traiga al pairo todo lo que no sea el relato principal e incluso vea un obstáculo narrativo en la glosa de Goldman, pero es un recurso muy ingenioso y añade un estrato a la novela del que carece la película.

En ediciones posteriores del libro, Goldman va incluso más lejos y nos habla de la producción de la cinta de Rob Reiner, de sus problemas legales con los herederos de Morgentsen y de cierta rencilla con Stephen King. También incluye el comienzo de la aún inexistente secuela de La princesa prometida, titulada El bebé de Buttercup. Vamos, que es un libro con los extras de un DVD.

Con mapa de regalo.

En cuanto a la trama en sí, La princesa prometida nos cuenta el romance de Buttercup, la hermosa, pero no muy espabilada hija de una pareja de granjeros, y Westley, un mozo de labranza especialmente instruido. Después de descubrir lo mucho que se aman y decirse frases como "si tu amor fuera un grano de arena, el mío sería un universo de playas" (¿alguien tiene un antiácido, por favor?), Westley decide partir a América para probar fortuna. Por desgracia, su barco es abordado por el temible pirata Roberts, que nunca deja supervivientes, y Buttercup, traicionada por su hermosura, pronto se ve forzada a contraer nupcias con el príncipe Humperdinck, cuyo único amor es la caza.

Antes de la boda, el mejor espadachín del mundo, un gigante turco y un siciliano ladino secuestran a la prometida por encargo de los enemigos de Florin para iniciar una guerra. La única esperanza para Buttercup parece ser el misterioso hombre enmascarado que va tras ellos.

Esta portada me dice Danielle Steel a gritos.

La historia, que no su desarrollo, es simple como el mecanismo de un botijo, un relato de aventuras precedible incluso en sus giros rocambolescos. Pero te atrapa de principio a fin gracias a su carácter atemporal y al agudo sentido del humor de Goldman, que demuestra una capacidad para crear citas instantáneas con cada diálogo. Pure comedy gold, que dirían los ingleses.

Sin embargo, aunque toda la novela está escrita en un tono desenfadado, no por ello deja de tener momentos terribles que uno no esperaría encontrar en un cuento para niños (o al menos no en un cuento actual, porque los de los siglos XVIII y XIX todos sabemos que eran instrumentos de tortura psicológica infantil). Es más, el libro tiene dos finales: el "bueno", edulcorado para que padres y abuelos se lo cuenten a los peques de la casa; y el "menos bueno", con un cliffhanger que enfrenta a los protagonistas a un panorama muy crudo.

En palabras de Goldman: "[...] de verdad creo que el amor es lo mejor del mundo, después de los caramelos para la tos. Ahora bien, también debo decir, por enésima vez, que la vida no es justa. Sólo es más justa que la muerte".

Jamás olvidaré LA MÁQUINA.

Los personajes son la sal de la novela, tanto los héroes como los villanos. Todos ellos están llenos de vida y, al rato de conocerlos, parece que siempre hayan estado contigo. El perfecto Westley, el vehemente Iñigo, el gentil Fezzik, el sádico conde Rugen... Incluso a Buttercup se le coge cariño por su honestidad y valentía, a pesar de tener la cabeza llena de serrín (digamos una cosa de Buttercup: llamó a su caballo "Caballo").

Por manido que suene, de todo el plantel mi favorito es Iñigo Montoya, el maestro espadachín, un español itinerante que ha consagrado su vida a la esgrima para poder vengarse del hombre de seis dedos que mató a su padre. La historia de amor de Buttercup y Westley es diez veces mejor que la de DiCaprio y Winslet en Titanic (no recuerdo que Jack luchase contra roedores de aspecto gigantesco para salvar a Rose), pero donde esté una buena historia de venganza que se quite todo lo demás.

Os sorprendería ver cuántas camisetas meten la pata con esta cita.

¿Es la novela mejor que la película? Sí y no. Ambas cuentan la misma historia, pero en un medio diferente, y como ocurre la mayoría de veces, cuando uno ha leído el libro y luego ve la película no puede evitar sentir una pequeña decepción a ver las partes que se han perdido, especialmente en este caso los flashbacks sobre el pasado de Iñigo y Fezzik, que añaden mayor profundidad a estos dos personajes.

De todos modos, lo importante es que, a diferencia de lo que ocurre con otras adaptaciones menos afortunadas (como la trilogía de El hobbit), el tono del libro se respeta. Esto tiene sentido porque el propio Goldman escribió el guión y además Rob Reiner, director y productor, apreciaba lo bastante la novela como para no trastear con ella.

El libro, no obstante, es algo más complejo que la película, y sobre todo menos condescendiente con el lector, ya que incide más en el hecho de que no todas las historias pueden tener un final feliz, aunque esta lo tenga y el amor pueda con todo. Si suena un poco ñoño, es porque lo es.

Ahora bien, el mayor aliciente del libro, y donde radica su mayor diferencia con el filme, son los comentarios del propio Goldman. Su inmersión en el texto va más allá del mero recurso estilístico, y, por razones obvias, esto es algo que no se podía trasladar al celuloide.

Dicho lo anterior, sólo me queda recomendaros con total confianza y sin interés económico alguno que leáis La princesa prometida. Si disfrutasteis de su adaptación cinematográfica, os debería entusiasmar,y si no, ¿quién es tan tonto de hacerle ascos a una buena novela de aventuras?

12 comentarios

  1. Decirte que me ha encantado leer esta entrada, estoy totalmente de acuerdo contigo (como mola pelotear eh).
    Y decir también qur la película es una de mis favoritas, el libro lo leí después y me encanto, y que El puente sobre el río Kwai no tiene a una estrella del Smackdown ni a Billy Cristal, no diré más...

    Bueno sí, que yo soy uno de los descendientes de S. Morgensten. Si queréis hacer un donativo a una pobre familia que no ha visto un Florín por los derechos de esta obra, escribid a "El Tipo de la brocha escucha" y dejad el donativo en su cuenta. Gracias

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    2. Además de todo eso ¿Se puede comparar unos silbiditos con la magistral guitarra de Mark Knopler? Película redonda y el libro, en mi opinión, aún mejor; tiene más profundidad. Y supongo que haberlo leído después de la película ayuda, lo leí todo con la BSO en mi cabeza y acordándome todo el rato de Jenny :-)_

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  2. Didáctica reseña, ¿si me lo leo en su formato electrónico perderá la frescura?
    Totalmente de acuerdo de ser un título atemporal, mira que he visto la película durante muuuuuchos años y sigue tan fresca y graciosa como siempre.
    La pelis de Conan de Arnold no han corrido la misma suerte (y de Red Sonja ya ni hablamos).

    Saludos sr Brocha.

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  3. Gran reseña. Me leí el libro muchos años después de ver la película y me encantó más que la misma (la cual me sigue gustando). Como comentas, los flashback sobre las historias de Feezik e Íñigo añaden eso que le falta a la película y que muchos se preguntan.
    El diseño diferente de la mazmorra en el libro (sí, sé que no lo comentas, pero solo digo ésto, sin más spoilers) también sorprende.

    Pero en la película tenemos cosas como a un milagrero diciendo que haría falta un milagro para que los héroes consigan su propósito, a un cura/obispo hablando de "el madimodio" y otras cosas más.

    Doctor Müller, creo yo que el libro no perderá si lo lees en formato ebook, ya que lo que importa es más el texto que alguna fotillo que venga (y que otros libros tambien incluyen, dicho sea de paso)

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  4. Recuerdo haber visto esta película de pequeño pero tan solo me viene a la memoria la parte de Iñigo Montoya. Todo lo demás esta borroso. Eso si, el libro me ha llamado bastante la atención. Nunca llegue a pensar que fuera mas complejo de lo que aparentaba. Muchas gracias, me has animado a querer leerla (cuando acabe con la Torre Oscura, claro).

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  5. Los estudios de Hollywood tendrían que pedir a los autores de los libros que todavía están que hiceran ellos los guiones adaptados, por eso la película es tan buena.

    Una de las mejores partes es el realismo del final y que no siempre hay finales felices.

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  6. No he visto la película, pero sí hice un esfuerzo por leerme el libro porque, aunque no es de mi género predilecto, era el favorito de una persona importante. No pude con él, no me enganchó nada y me aburría. Lo dejé a mitad (U^_^)

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  7. Una de las pocas ocasiones en las que me parece que la película es superior al libro... donde se me hace todo un poco pesado.
    Pero claro, el libro me lo leí después de 15 años de visionados y visionados de una de mis películas más mitificadas. Y no está mal, pero claro, tenía mucha nostalgia infantil a la que enfrentarse.

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  8. Frankew: Ay, aduladorcillo... Recibo la pelota y marco un triple.

    Doctor Müller: Mientras el formato electrónico respete la letra cursiva de los comentarios de Goldman, tu lectura debería ir sobre ruedas.

    Discrepo respecto de las películas de Conan. La primera sigue pareciéndome muy buena. A partir de la segunda... ninguna lo fue nunca.

    Victor: No he hablado de la mazmorra precisamente para dejar alguna sorpresa para los que lean ahora el libro, aunque en ese punto creo que Goldman se excede creando expectativas. Al final el Zoo de la Muerte tampoco es para tanto.

    JoakinMr: Yo no he conseguido pasar de la primera parte de la saga de la Torre Oscura, pero tengo intención de hacerlo. Quizá si le incorporase una banda sonora apropiada...

    Anonimatus: ¡Amén, hermano!

    Jerometa: Buuuuu. Me parece bien. La vida es demasiado corta para perder el tiempo leyendo una novela con la que no conectas. Pero no lo digas muy alto, que me asustas a los potenciales lectores.

    eter: El libro desde luego está escrito de una manera muy peculiar, y si no te gusta el humor del autor, o te importunan los constantes desvíos en la trama, comprendo que prefieras la película.

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    1. Excelentísimo sr Brocha, no quise decir que la película de Conan el bárbaro fuera mala, solo que ha envejecido mal, y que hoy día te la encuentras por casualidad en Paramount Chanel y te das cuenta de lo mala que era la industria de Hollywood con los clásicos del cómic en los 80.

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  9. Detecto un guiño a Abercrombie?? Genial!!

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