15 de junio de 2015

Kung Fury


Si me dieran un céntimo por cada uno de vosotros que me ha pedido que escriba una crítica de la película Kung Fury, tendría exactamente... tres céntimos. Ni siquiera en un plano hipotético vais a sacarme de pobre, por lo que veo.

De todos modos, ya sabéis que no suelo prestar mucha atención a los fenómenos virales ni a los trending topic de mi TL. Les echo un vistazo por pura curiosidad, ignoro en la medida de lo posible los cientos de mensajes en línea hablando del tema, espero a que la gente pase página y luego a que hablen de ello en la noticias, y a otra cosa, mariposa. Rara vez se me ocurre dedicarles un artículo.

Por eso, cuando a finales de 2013 salió el espectacular y disparatado tráiler de Kung Fury, no escribí sobre él pese a todo el bombo que se le dio en internet y la ola de entusiasmo febril que provocó. Además, en aquel momento, estaba muy ocupado sacando adelante el condenado colosal especial navideño del blog. Si no escribo yo sobre Los campanilleros de Manolo Escobar, ¿quién diantre va a hacerlo?

Sin embargo, también es verdad que siento una profunda admiración por los proyectos personales de autores relativamente desconocidos, así que, si me gustan y consiguen sacarlos adelante, procuro apoyarlos, lo que implica apoquinar por el producto y después hablaros de él hasta que me mandáis a freír espárragos.

Kung Fury es esa clase de proyecto. Y algunos me vais a mandar a freír espárragos.


Sueños de neón


En 2012, el cineasta sueco David Sandberg decidió retirarse de su aburrido trabajo como realizador de anuncios de televisión y vídeos musicales, dejando atrás una vida rodeada de modelos sexys y promiscuas, para escribir el guión de una comedia de acción inspirada en las teleseries y pelis de polis y artes marciales de los ochenta, aunando en ella todo lo que hizo grande y excéntrica aquella década: radiocasetes, luces de neón, máquinas recreativas, bandanas, coches deportivos con puertas de tijera, mullets, aperturas de piernas estilo Jean-Claude Van Damme, el Power Glove, teléfonos móviles gigantescos, M.C. Hammer... Y del fruto de su esfuerzo y sacrificio personal nació Kung Fury.

Director, guionista y protagonista del filme, Sandberg puso de su bolsillo 5.000 dólares y engañó a varios amigos para rodar el falso tráiler de la película, que recibió millones de visitas en YouTube y le sirvió de trampolín para impulsar una campaña de Kickstarter con la que pretendía recaudar 200.000 dólares del ala para producir un cortometraje de treinta minutos que luego pondría a disposición del público en internet totalmente gratis y sin letra pequeña.


La campaña terminó en enero de 2014 con una recaudación de más de 630.000 dólares, guita de sobra para producir la idea original de Sandberg, pero algo lejos del millón que se había fijado como meta adicional para reescribir el guión y convertir su proyecto en un largometraje digno de la balda inferior del estante de uno de esos extintos videoclubes que muchos de vosotros ni siquiera habréis conocido (los más jóvenes imaginaos el catálogo de películas de Yomvi o Imagenio, pero con una tienda a la que hay que ir a pata y sin posibilidad de leer una crítica de cada película, solo podéis fiaros de la pinta de la carátula y de la sinopsis del reverso o de la recomendación del tendero de turno).

La premiere se celebró en el Festival de Cannes a mediados de mayo, con un Sandberg algo más que nervioso, y poco después, el pasado 28 de mayo, LaserUnicorns, su productora, colgó la película en YouTube. Hoy, transcurridas dos semanas de su estreno mundial, la gente habla de ella tanto como de Miami Vice, esto es, entre cero y nada. Excepto en las noticias de La Sexta, que hoy no tenían nada mejor que contar.

Como la mayoría de fenómenos de internet, Kung Fury no ha necesitado mucho tiempo para desaparecer del radar. Pero, mirándolo por el lado bueno, quizá su director pueda ahora embarcarse en otros proyectos gracias al revuelo ocasionado por su opera prima. ¿Quién sabe?, quizá incluso Tarantino quiera colaborar con él. O no.

Pero dejemos las predicciones para adivinos y pitonisas, y centrémonos en el presente, que es lo que me recomendó la galleta de la suerte.


'Kung Fury', the definite 80's movie experience


Dicho en pocas palabras, la película es lo mismo que el tráiler, pero multiplicado por quince. No da ni más ni menos de lo que prometía y lo que prometía es una pasada; una deslumbrante y desenfrenada mezcla de acción y comedia que homenajea y parodia el cine de acción y el estilo de los ochenta, llevando el exceso por bandera.

El argumento es delirante, incoherente y extravagante... y en ello radica gran parte de su atractivo. Después de caerle un rayo y morderle una cobra en la misma noche que pierde a su compañero, Kung Fury pasa de ser un agente de policía corriente y moliente a convertirse en el mayor experto en kung fu que ha existido. Y en algún momento se construye una casa oriental en lo alto de una azotea.

Para librar al mundo del peor criminal de la historia ―Adolf Hitler, también conocido como Kung Füher―, Kung Fury parte en un peligroso viaje en el tiempo que le lleva del Miami de 1985 a la Alemania de la Segunda Guerra Mundial pasando por la Era de los Vikingos.

Robots, ninjas, nazis, dinosaurios, vikingas, dioses nórdicos, hackers... y un policía "karateka" de voz rasposa llamado Kung Fury se dan cita en esta fiesta hilarante y radical de malas interpretaciones, efectos especiales de locura, hostias como panes, dibujos animados guayones y música electrónica que no da al espectador ni un segundo de respiro. Es una idea de olla monumental con el mejor sabor de la serie B.

Pero para qué os cuento nada, si podéis verlo con vuestros propios ojos.


Pero no todo son flores para la cinta. Conozco gente que es incapaz de entender cómo, con todo el buen cine que hay, puede haber alguien que pierda el tiempo e incluso disfrute viendo semejante esperpento.

Otros son menos remilgados y critican la cinta por ser un pastiche que exagera hasta extremos absurdos los tópicos de una década sobre la que ya debería haberse echado tierra, explotando descaradamente la nostalgia de una generación que peina ya sus primeras canas.

A mí me parece una p*** maravilla.

"Sí, eso es mi bíceps". 

Máquina recreativa asesina.

"Se acabó el juego".

Cool guys don't look at explosions...

Presentando a Triceratops como Triceracop.

Kung Führer, interpretado por uno de los miembros de The Lonely Island.

Lejos de considerarla un vergonzoso ejercicio de aprovechamiento de la eterna nostalgia ochentera, yo veo Kung Fury como una espectacular y tronchante declaración de amor al look and feel de esa década, que podrá ser mejor o peor, pero seguimos hablando de ella.

Tras todas esas escenas rodadas con pantalla verde, los chascarrillos bochornosos y las frases lapidarias forzadas, hay un trabajo de dirección honesto y encomiable. No se trata de burlarse de los años ochenta, sino de divertirse y disfrutar con ellos. Y los hay que sabemos hacerlo, y los hay que no. Yo me alegro de estar entre los primeros.

I love the Power Glove. It's so bad.

"¡Contemplad! ¡Soy yo, Thor, hijo de Odín y protector de la humanidad! Ojo a mis pectorales".

Finish them!

Katana y Barbarianna.

"Mi nombre ez Cobra. Te he eztado ezperando, Kung Fury. Zoy tu animal ezpiritual".

"El trabajo en equipo es muy importante".


El temazo con pelazo: 'True Survivor'



No hay mejor comienzo para una película que el que poco antes de su estreno, su tema principal ya sea viral en internet.

No podía ser menos porque este single no solo encajaría a la perfección en cualquier recopilatorio de música publicado bajo el título I ❤ the 80's, sino que su videoclip es igual de desmadrado e impresionante que el propio filme y, lo que es todavía mejor, cuenta con la voz e imagen de David Hasselhoff, alias Michael Knight, alias Mitch Buchannon, alias The Hoff, un mito viviente que luce en este vídeo un aspecto rejuvenecido y súper pasado de moda gracias a la magia de los filtros fotográficos y al matojo de vello pectoral de Chuck Norris que le han pegado en el cogote.



True Survivor se compuso con el actor y cantante en mente, y se nota. ¿Recordáis cuándo comentamos el The very best of David Hasselhoff? Seguro que ahora la mitad de los vídeos que colgué en esa entrada están caídos, pero esta canción hubiera sido la mejor del elenco. La letra es un tópico con patas y la melodía tira de sintetizador que da gusto; muy Kenny Loggins, en palabras del propio Hasselhoff. Pero mola.

Porque, a ver, ¿qué hay que no pueda gustaros de David Hasselhoff cantando a pleno pulmón y tragando niebla artificial como un campeón junto a un Lamborghini Countach blanco? Elegid una respuesta:

    a) Nada.
    b) Nasti de plasti.
    c) Nichts!
    d) Todas las anteriores son ciertas.







El videojuego que lo parte: 'Kung Fury: Street Rage'



El mismo día que la película, salió a la venta el videojuego Kung Fury: Street Rage, cuyo título debería recordaros al famoso Streets of Rage de Sega, con el que también comparte la pasión por los mamporros.

El videojuego es un beat 'em up ramplón en el que nuestro único objetivo es partir la cara a una legión interminable de nazis hasta que se nos cansen los dedos. Krauts con máscara antigás, krauts rubios, experimentos fallidos, mechas... ningún enemigo es rival para la furia kungfuteca de Kung Fury. Solo necesitamos usar dos botones, uno para arrear a los enemigos que vienen por el lado izquierdo de la pantalla y otro para zurrar a los que vienen por el derecho, y tenemos que eliminar a tantos malos como podamos antes de quedarnos sin los tres corazones de vida. Cuantos más nazis matemos de seguido, sin fallar y sin que nos toquen, mayor será el multiplicador de puntuación y mayor nuestro récord. Es cuestión de cogerle el ritmo, pero incluso así es fácil cagarla y picarse, por lo que resulta muy adictivo. Cuando la cabeza de un nazi hace "pop" ya no hay "stop".

En cuanto al apartado visual, Street Rage imita el aspecto de los juegos de recreativa, y lo hace desde el primero hasta el último detalle, con píxeles como puños y la pantalla ligeramente combada atravesada por esas características líneas horizontales que enloquecen a los amantes de lo "retro".

La música también es la que cabría esperar de la era de los 16 bits, con dos o tres melodías distintas y muy pegadizas dando vidilla a nuestras partidas.

Lo único que le falta para apelar más a la nostalgia es ese olor a humanidad propio de los salones recreativos, y nadie lo echa de menos. Lo que sí se echa de menos es una mayor variedad de enemigos y, sobre todo, de escenarios, porque el fondo es siempre el mismo y acaba resultando monótono. Eso sí, como minijuego para matar el rato merece la pena, sobre todo costando 1,99 euros. Más dinero tiré jugando a la maquinita del Street Fighter II y no me quejaba.







Last words


A pesar de ser un sinsentido de proporciones épicas, Kung Fury no es mal cine hecho aposta, sino el homenaje definitivo al cine de acción de los años ochenta en modo directo a vídeo, una sensación audiovisual estúpida y arrolladora que brilla en su desenfreno.

"Tú mucho divertido", que diría Tapón.

12 comentarios

  1. No la he visto entera todavía, pero ahora no quiero morir sin ver esa escena en dibujos animados a lo He-Man. Y me hace pensar... todas las parodias/homenajes a los dibujos ochentosos son siempre de He-Man. ¿Por qué? Supongo que porque G.I. Joe en realidad estaba hecho en Japón, Corea y Filipinas con capital de EEUU, y en cambio Eternia era completamente "gringa" de pies a cabeza. He-Man es más Real American Hero que Duke y los suyos.

    Estoy seguro de que nadie entenderá lo que voy a decir a continuación, porque nadie a quien se lo haya contado jamás entiende lo que quiero decir, pero, a ver:
    Me choca sobremanera la mitoplastia, el "mi infancia fue mejor que la tuya", "[inserte películas, series, cómics, lo que sea] eran los de antes" y todo eso. PERO también me choca el punto de vista contrario, el de "nostálgico de mierda", "solo te gusta porque eras un niño en aquella época y no tenías ni idea" y "rose-tinted glasses". En la mente de ninguno de estos dos grupos parece existir la idea de que a alguien le pueda gustar algo del pasado sin haber crecido en la época, o de que uno pueda ser mayor y verle los fallos garrafales a las cosas que le gustaban y aún así seguirlas disfrutando. Odio eso, a muerte. Lo odio con todas mis fuerzas. Y desgraciadamente no hay quien lo pare...

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    1. Bueno, a un comentario más o menos larguirucho hay que contestar medianamente bien :P
      En mi opinión, el problema no es ni la infancia, ni las épocas ni las opiniones, el problema es que Internet es ahora un sitio de comentarios y páginas sociales, no de chats y foros. Es decir, la gente ya no quiere hablar sobre sus opiniones, sólo exponerlas y hacer un retrato de lo que piensan, casi nadie busca que se lo discutan, y casi nadie discute las cosas como se debería, despacico, con calma y cabeza, porque twitter, por ejemplo, tampoco es el medio más ideal para establecer un debate. No hay espacio ni da tiempo.

      En cuanto a lo otro que has dicho, yo soy de principios de los noventa, y para mí esta estética retro de los ochenta es en realidad la de las pelis que ya estaban ahí cuando yo empecé a ver películas. Eso de los neones, los gráficos vectoriales y el mundillo hacker, las tortugas ninja y las recreativas son cosas que he visto, pero que me pillan de refilón. Me despiertan un misticismo que me mola porque siempre lo he visto como el mundo de los "niños grandes", y por eso me hacen gracia cosas como esta o el Far Cry 3 Blood Dragon.

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  2. Lo que más gracia me hizo fue la parte de Hackerman cuando los guionistas de los 80 pensaban que los ordenadores eran mágicos y que podían hacer cualquier cosa.

    Creo que la película habría sido incluso mejor si the Hoff hubiera hecho un cameo, ya que había hecho el videoclip no habría costado mucho.

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  3. The Hoff ya hace un cameo hacia el final. Otra cosa, el juego es graris en Android, eso sí, te obliga a tragarte un vídeo anuncio de vez en cuando.

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  4. Pensaba que ibas a hablar de Jurassic World aunque por otro lado, me sorprende que no hubieras hablado aun de King Fury. A mi me ha encantado. No eh pillado todas las referencias (nací en el 89) pero en lineas generales, me ha parecido un despiporre divertido y muy disfrutable. Nada mas que añadir, excepto que al principio no tenia ni pensado verla. Ya había visto el trailer y me gusto pero la pereza a veces es muy buena compañía. Al final, mi hermano me dijo de verla en la tele y bueno, el resto es ya historia.

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  5. Otra mierda de juego de tr... oh wait!

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  6. Pues sí, a día de hoy ya no se habla de Kung Fury, pero eso no quita que se pueda volver a ver. Los subtítulos hacen perderse un par de juegos de palabras que sí existen en inglés, pero bueno, se los pierde el que lo pinga sin audio, claro.

    Grande The Hoff en ese tema musical, y cómo engancha, el jodío (el tema, claro).

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  7. - ¿Qué año es?
    - Es la era de los Vikingos
    - Eso explica los laser-raptores

    Sí. Es una p*** maravilla xD

    Se tarda más en leer tu reseña que ver el video!

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  8. Maravilla friki. Lo del triceracop casi me vuelve completamente loco. Por cierto el anónimo anti juego de tronos es cojonuten!

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  9. Eh! esos tópicos de mediados y finales de los 80's...aquello de que al final TODOS los "buenos" se ríen es un clasicazo.
    Excelente reseña. Ya sé el posible motivo por el que no reseñastes GOT...aparte de darle variedad y frescura a tu excelente blog, ahora sí se han puesto las cosas interesantes,aunque hay un evento bastante cruel y que me llenó de rabia(más que la boda roja) y tiene que ver con una pira de madera y fuego.
    Los filtros y efectos de video degradado(o cintas con muchas puestas) muy buenos, el detalle del comercialote de teléfono, los guiños a comerciales estilo cartuchos de nes y la animación del estilo caricaturesco de aquella época(sin mucha definición y fondos poco detallados).
    Aunque no contiene la mayoría de tópicos que pudieran relacionarse a los 80`s, es entretenida y te hace recordar viejos tiempos.

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  10. Rufus T. Firefly17/6/15 20:46

    Me he divertido bastante con la película, aunque eche en falta un enfrentamiento épico final entre Kung Fury y Hitler, quizas para la secuela, si la sacan algun dia XD

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  11. Me ha gustado la pelicula y mas la review, eso si, me gustan mas las reviews de juego de tronos (aunque vayas un poco atrasado jeje)

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