26 de marzo de 2019

Teseo y el Minotauro

La mitología griega es como los cómics de superhéroes. Puedes tener tu héroe griego favorito, pero es raro que puedas leerte una de sus aventuras y enterarte perfectamente de qué va la vaina si nos ha leído sus aventuras anteriores o incluso aventuras de otros héroes distintos.

Aunque las adaptaciones de los mitos griegos nacidas de la cultura pop podrían ser los New 52 de la mitología griega, el verdadero entusiasta de esos mitos, el auténtico fan, preferirá arremangarse y atacar el núcleo duro de la mitología griega en toda su extensión y complejidad.

En el caso del mito más famoso de cuantos rodean al héroe Teseo, tenemos que remontarnos a los doce trabajos de Hércules (o Heracles, si tomáis yogur griego) para conocer el origen del Minotauro.


Toro salvaje: El origen del Minotauro


La versión resumida de lo que conté hace casi cinco años en esta entrada es que el Minotauro era el vástago de Pasífae, esposa del rey Minos, y de un toro bravucón al que Poseidón envió a armar la marimorena en Creta como castigo contra Minos.

Puesta de opiáceos hasta las cejas, Pasífae dio a luz un bebé sano y normal.

O casi normal, porque tenía cabeza y rabo de ternero y pesaba veinte kilos.

La reina le llamó "¡¡¡YYYAAAAARGH!!!", probablemente inspirada por el estado de su suelo pélvico.


Ya repuesta del parto, Pasífae cambió el nombre del bebé por Minotauros, el "toro de Minos", quizá para que su esposo lo reconociera como propio en lugar de arrojarlo por un acantilado.

Ya fuera porque Minos se compadeció del Minotauro al ver que tenía sus mismos cuernos, o porque temía desatar de nuevo la cólera de Poseidón (capaz era de mandar a un león del Atlas para preñar a su esposa), el rey toleró la presencia en palacio de aquella bestia neonata que había dejado la vagina de su mujer como el canal de Panamá.

Además, es evidente que Minos no tenía intención alguna de discutir con Pasífae. Ella era hija de Helios, el dios sol, y en anteriores ocasiones ya había castigado las repetidas infidelidades de su esposo hechizándolo para que eyaculase serpientes, escorpiones y ciempiés cuando se acostaba con otra mujer. Sí, era mejor tener la fiesta en paz.

Pasífae decidió criar ella misma al Minotauro, y lo hizo con todo el amor y dulzura que solo una madre es capaz de desprender. El único límite que puso fue que se negó en redondo a darle el pecho. Eso, dijo, que lo hicieran las vacas, que ella no iba a clases de spinning cinco días a la semana ni había eliminado los fritos de su dieta para luego acabar con las tetas como uvas pasas.

-¡Tú no mami!

Con el tiempo, el Minotauro dejó de ser un ternero adorable y se convirtió en un morlaco devorador de carne humana. A la vista del terror que sembraba a su paso, Minos encargó a Dédalo que construyese un laberinto para mantenerlo encerrado, al menos hasta que se le pasase la edad del pavo.

"Le llamaré... ¡el Laberinto!", dijo Dédalo orgulloso.

Dédalo no era bueno poniendo nombres, pero era el artesano más famoso de la época. El hombre se había refugiado en Creta tras huir de Atenas, donde la justicia le buscaba por haber despeñado a su sobrino desde la Acrópolis en un ataque de envidia cochina (el sobrino inventó una sierra, él un atizador de cera para la chimenea). Pero Dédalo guardaba un secreto. Aunque Minos no lo sabía, fue el artesano quien ayudó a Pasífae a satisfacer su repentino apetito sexual con el toro de Poseidón. Para ello se valió de una de sus más brillantes invenciones: una vaca de madera hueca y cubierta con piel de vaca. Sencillo y efectivo. No hacía falta saber gran cosa de ingeniería para que te considerasen un genio en aquella época.

Cuando el Minotauro preguntaba a su madre cómo se conocieron papá y ella, Pasífae le contestaba que en un crucero.

Pese a haber encerrado a su retoño en el Laberinto, Minos seguía teniendo un problema. Creta estaba fuera de todas las rutas de reparto a domicilio de la antigua Grecia, así que mantener satisfecho el apetito del Minotauro iba a requerir medidas especiales.


Deuda de sangre: Atenas paga el pato


Minos era famoso por su sabiduría y por fundar el mayor imperio marítimo de la antigüedad. Como uno de los primeros reyes en advertir las ventajas de la talasocracia, utilizó una ingente flota para ampliar sus dominios, abriendo franquicias de Don Mino's Pizza por todo el mar Egeo.

Sin embargo, Atenas era un hueso duro de roer. La cuna de la democracia contaba con un poderoso ejército y los cretenses preferían pensar en ella como posible destino turístico en lugar de como rival en una guerra larga y costosa.

Por desgracia para los atenienses, su ciudad pasó a estar en el punto de mira de Minos después de que su hijo Androgeo participase en los juegos de las Panateneas y sufriese un ligero percance. Sustituid "ligero" por "mortal" y "percance" por "y horripilante accidente", y empezaréis a ver por dónde van los tiros.

Hay dos versiones acerca de cómo Androgeo acabó contando chistes de pies de atleta al barquero Caronte. La más común es que ganó a todos sus competidores atenienses en los juegos, y estos, verdes de envidia, lo cosieron a puñaladas. La otra es que el rey Egeo, admirado de la habilidad pugilística del príncipe cretense, lo mandó a enfrentarse al toro de Maratón y el pobre Androgeo salió peor parado que Paquirri.

Tal y como refleja la cerámica ática, los atletas griegos no tenían buen carácter.

El caso es que el rey Minos se cogió un cabreo del quince y se presentó con su flota en Atenas, dispuesto a guerrear como nunca antes había guerreado.

Pero Atenas no era como una de esas minúsculas islas con cuatro ovejas que el rey de Creta se enorgullecía de haber conquistado, y la guerra se prolongó más de lo que su paciencia soportaba. Mientras tanto, se estaba perdiendo sus obras de teatro favoritas, que solo estrenaban en Creta por conflictos con los derechos de distribución.

Así pues, Minos hizo lo que hubiera hecho cualquier niño de cinco años en su lugar: pedirle ayuda a su papá.

Esto quizá no habría afectado al curso de la guerra si no fuera porque su padre era Zeus, el rey de todos los dioses, que bajó los humos a los atenienses con hambruna, peste y un par de filósofos por metro cuadrado.


Los atenienses llamaron a la línea telefónica de ayuda del oráculo de Delfos, que les recomendó que atendieran las exigencias de Minos si querían salir con vida de esta guerra.

Teniendo en cuenta que Zeus apoyaba a Creta, yo también podría haberles dicho lo mismo sin dármelas de profeta. Nadie en su sano juicio querría seguir siendo el blanco del dios que castigó a Prometeo a que un águila se comiese su hígado cada día.

El tributo que Minos exigió a Atenas fue el envío periódico de una selección magra de siete muchachos y siete muchachas para alimentar al Minotauro. Algunos dicen que el envío se repetía cada nueve años, otros que anualmente. ¿Mi opinión? Que ni picando la carne y dejándola bien envuelta en el congelador te dura nueve años. El Minotauro podía darse con un canto en los dientes si tenía hamburguesas para un año.


El peque se va de marcha: Teseo, de cero a héroe


Teseo, príncipe de Atenas, no estaba por la labor de ver a sus vecinos y amigos ser enviados a Creta para formar parte del menú del Minotauro durante el resto de su vida, así que decidió que él mismo mataría a la criatura, ya fuera en combate o por indigestión.

No era la primera vez que Teseo se enfrentaba a un reto extraordinario. El joven era aficionado a las aventuras desde crío y tenía un currículo muy completo. Ni siquiera sus orígenes fueron sencillos.

Para empezar, Teseo no había nacido en Atenas, sino en Trecén.

Su abuelo Piteo, hijo del rey de Trecén, emborrachó a Egeo una noche que estaba de visita, y lo metió en la cama con su hija Etra. A la mañana siguiente, Egeo no se acordaba de nada y ella estaba embarazada. Piteo se no la lió por capricho. Sabía que Egeo tenía problemas para engendrar descendencia y que el oráculo le había dicho que "no desatara el cuello del odre hasta que llegara a Atenas", lo que podía traducirse como que no mojase el churro hasta que volviera con su esposa. Piteo dedujo que el siguiente disparo del rey Egeo no sería de fogueo y pensó que no le vendría mal un nieto con derecho al trono ateniense.

Piteo, satisfecho.

Egeo pidió a Etra que criase al niño en secreto y ocultó su espada y sus sandalias debajo de una roca para que Teseo las recogiera cuando llegara a la edad adulta y así algún día pudiera demostrarle su identidad. No me imagino a nadie levantando pedruscos al azar y exclamando "¡Arrea! ¡Con estos objetos podría hacerme pasar por el hijo del rey Egeo!", sobre todo porque nadie dice "arrea"; pero, ¿no habría sido más fácil preguntar directamente a la madre?

Sea como fuere, en su infancia, Teseo demostró un valor mayor que el de cualquier niño.

Cuando tenía solo siete años, el chico mató a hachazos a un león. O eso pensó él. En realidad, se trataba del abrigo de Heracles, que este se había confeccionado no hacía mucho con la piel del león de Nemea. El abrigo se había caído del perchero mientras Heracles cenaba con Piteo, y el crío lo confundió con un león de verdad porque era muy lerdo o tenía mucha imaginación. En cualquier caso, la intención es lo que cuenta.

Heracles, indignado, se marcha con su malogrado abrigo.

Al llegar a la edad apropiada, Teseo recogió su mugrienta herencia (recordemos: una espada y unas sandalias que llevaban años debajo de una roca) y se dirigió a Atenas por el camino más largo y difícil de cuantos podía escoger. ¿Imprudente? Tal vez, pero el joven no quería ser menos imbécil que el resto de héroes de la época a los que tanto admiraba.

De camino a Atenas, Teseo repartió estopa allá donde fue y, después de acabar con la legión de malvados que aterrorizaba aquellas tierras, recibió el carné oficial de héroe. Sin ánimo de entrar en detalle, a continuación os listó sus logros de este viaje:

  1. Mató a un asaltador al que apodaban el Macero con su propia maza.
  2. Mató al Doblapinos, un asesino que, en un alarde de creatividad, doblaba pinos para matar a sus víctimas, aplicándole su propia medicina. Luego Teseo encontró a la hija del criminal escondida en una mata de espárragos salvajes y le hizo el amor dulcemente mientras sonaba I've Found Someone, de Barry White.
  3. Mató a Fea, una cerda salvaje que hacía compañía a una señora mayor. La anciana vio cómo Teseo hacía jamones con su mascota y se llevó un disgusto.
  4. Arrojó al bandido Escirón por un acantilado y se asomó a tiempo de ver cómo una tortuga gigante lo engullía con avidez.
  5. Desnucó al rey Cerión con un Spinning Pile Driver, técnica de lucha libre que había aprendido de un turista ruso.
  6. Mató a un antepasado lejano de Annie Wilkes, apodado el Martilleador, con su propio martillo. Después Teseo apremió el paso porque tenía la impresión de que empezaba a repetirse.

El Macero también luchó contra el invencible Iron Man.

Cuando Teseo llegó a Atenas, no recibió el cálido recibimiento que esperaba.

Su padre Egeo se había casado con la sacerdotisa Medea y tenido un hijo con ella. Medea no estaba por la labor de ver perjudicada su posición ni la de su hijo, no después de todas las perrerías que ya había sufrido viajando con Jason y los argonautas; por eso, antes de que Teseo revelará su identidad a Egeo (supongo que ella se enteró de quién era porque se lo contó el portero), acusó al joven de conspirar contra el trono.

Para desmentir estas paparruchas (fake news que le llaman algunos) y ganarse el favor del rey, Teseo decidió entonces enfrentarse al toro de Creta, padre del Minotauro, que andaba suelto por Maratón desde que Heracles superó el séptimo de sus trabajos. Por suerte, el joven héroe había ganado muchos puntos de experiencia con los combates aleatorios en el mapa general e iba sobrado de fuerza para someter al toro, que acabó convertido en estofado o en un sacrificio para el dios Apolo.

Durante el banquete celebrado en honor a esta hazaña, Medea, enfadada, echó matarratas en una copa y le dijo a Teseo que se la sirviera al rey; pero Egeo reconoció la espada que llevaba el joven y, de la emoción de descubrir a su hijo, tiró la copa. Cuando el veneno cayó al suelo y vio los símbolos de calaveras con tibias cruzadas que emanaban del líquido efervescente, el plan de Medea quedó al descubierto y el rey la expulsó junto a su retoño del reino.

Medea, expulsada de Atenas.

Egeo proclamó a Teseo heredero legítimo del trono y le regaló una camiseta en la que ponía "TESEO IS NUMERO UNO".

El nuevo príncipe tenía gran carisma y todo el pueblo lo quería. Sabiendo cómo se las gastaba el chaval, a ver quién decía lo contrario.


Viaje al fondo del mar: ¿Hijo de Poseidón?


El tercer año en el que se sorteaba a qué catorce afortunados atenienses les tocaba viajar a Creta con todos los gastos pagados, Teseo se prestó voluntario. No es que el sueño de su vida fuera ser devorado por un monstruo semihumano, sino que planeaba dar muerte al Minotauro tras un épico combate y pasar a la historia.

En señal de la infausta misión, el barco en el que Teseo partió llevaba las velas negras. Su padre Egeo le dijo que, si la misión resultaba un éxito, debía izar velas blancas a su regreso.

"Pero acuérdate, eh, no me vayas a dar un disgusto", dijo Egeo.

"Que sí papá, no seas plasta", dijo Teseo.

¿Cómo iba a olvidarse de algo tan importante? Imposible, claro.


Según otra versión, Minos solía viajar hasta Atenas para hacer el pedido en persona y, en esta ocasión, eligió al príncipe Teseo entre los siete muchachos. Nada como tocar las narices al rey Egeo para alegrarle el día.

"¡No acordamos eso!", protestó Egeo.

"Quizá piensa usted que se le ha engañado", sugirió Minos  con la voz de Constantino Romero.

"No", dijo Egeo a regañadientes.

"Bien, sería una lástima que tuviera que dejar una guarnición aquí", dijo Minos.

"Este trato es cada vez peor", gruñó Egeo cuando el rey de Creta ya no podía oírle.

-¿Tengo cara de estar abierto a negociaciones?

Durante el viaje a Creta, Teseo evitó las discusiones hasta que vio a Minos meter mano a una de las muchachas que iba a servir de piscolabis para el Minotauro y, concienciado con la lucha feminista, le soltó cuatro palabras.

"¡Aléjate de ella, perro!", le gritó.

Minos le dijo que con qué derecho reprendía un simple mortal al hijo de Zeus, y Teseo le contestó que él también era un semidiós y que su padre era el dios Poseidón; ya sabéis, aquel tipo del tridente al que los romanos llamaban Neptuno.

No era un farol. Según esta versión, Poseidón se había trajinado a Etra mientras hacía unas libaciones en una isla en honor del chófer de su abuelo, y de esta unión nació Teseo. Aunque habría que hacer encaje de bolillos para que el derecho de Teseo a ocupar el trono de Atenas tuviera algún sentido en ese contexto, para eso están los estudiosos, que sugieren que Etra era una máquina sexual y participó en un trío con Egeo y Poseidón. Para que luego digan que la mitología griega es aburrida.

Siglos más tarde, Poseidón también intentaría hacer un trío con Aquaman y Mera, pero el atlante se negó, con el consiguiente cabreo del dios de los mares.

"Por la boca muere el pez", dijo Minos y se quitó un anillo y lo arrojó al mar, desafiando a Teseo a que lo recuperase para demostrar que era hijo de Poseidón.

Teseo debería haber contestado que no tenía nada que demostrar, y Minos se habría quedado con cara de atontado y sin anillo; pero los héroes nunca actúan guiados por el sentido común, así que el muchacho dio un salto con triple tirabuzón y se hundió en las aguas del Mediterráneo.

Por suerte, Teseo podía aguantar diez minutos sin respirar y, gracias a la ayuda de unos amables delfines, llegó al palacio de Poseidón en un santiamén. Aunque el dios no estaba en casa porque había salido a dar de comer al kraken, su esposa Anfitrite recibió al muchacho y le regaló un manto púrpura, una corona de oro y una chapa del cangrejo Sebastián, para que pudiera probar su ascendencia divina. Presumiblemente también le ayudó a encontrar el anillo de Minos.

Cuando Teseo regresó vestido como un monarca, oliendo a atún fresco y con el anillo en su poder, Minos no tuvo más remedio que cerrar la bocaza y reconocer la ascendencia divina del joven, teóricamente su primo. No obstante, el hecho de que fueran familia es irrelevante. Vista la afición de los dioses por montárselo con mortales, todos en Grecia debían de ser parientes entre sí.


Dentro del Laberinto: Teseo vs. el Minotauro


Ya en Creta, llegó el momento decisivo de afrontar el Laberinto.

"El Laberinto...", murmuró Teseo para sí. "No parece tan difícil".

Pero aunque David Bowie no estuviera allí para fastidiarle y tentarle a partes iguales con sus pantalones de montar superajustados, salir con vida del Laberinto del Minotauro era más complicado que aprenderse la genealogía completa del panteón de dioses olímpicos. Lo que ocurre es que Teseo, al igual que la mayoría de héroes que le precedieron, era por naturaleza optimista, o sea una persona poco informada y necia.

Recordemos que la película Dentro del Laberinto también tenía una especie de Minotauro. "Especie" es la palabra clave.

Por suerte, Ariadna, una de las hijas de Minos, se enamoró de él a primera vista (era miope) y decidió ayudarle. A cambio, Teseo le prometió que, tras matar al Minotauro, la llevaría con él a Atenas para convertirla en su esposa.

Pero Ariadna solo era  una cría que no sabía ni papa de laberintos ni monstruos homicidas, así que pidió consejo a Dédalo, que, como ya sabemos, era un hombre que no tenía muy claras sus afiliaciones.

El inventor le explicó que, dejando a un lado la minucia de la bestia antropófaga que vivía en el Laberinto, el verdadero reto del lugar era encontrar la salida una vez te habías adentrado en él. Por tanto, le recomendó que su noviete atase una madeja de hilo a la entrada y la fuese soltando para luego poder seguirla en el camino de regreso. Le habría dicho que consultase los mapas con las señales de "Usted está aquí", pero aún no los habían instalado porque había habido un retraso con el pedido.

"¿Y no bastaría con que fuese dejando migas de pan?", preguntó Ariadna.

"¿Migas de pan?", replicó Dédalo ofendido. "¡Qué falta de sofisticación! ¡Ni que fuéramos bárbaros germanos!".

Según algunas versiones menos conocidas, la ayuda de la que se sirvió Teseo no fue una madeja de hilo, sino una corona a pilas que había fabricado Hefesto y que brillaba en la oscuridad. Sin embargo, esto es muy poco realista, porque todos sabemos que las pilas no se inventaron hasta la Edad Media.

Reacción de Teseo al ver el arma definitiva que aseguraría su victoria sobre el Minotauro.

Por increíbles peligros e innumerables fatigas se abrió camino Teseo hasta llegar al centro del Laberinto, donde le aguardaba el Minotauro.

"Eres una auténtica belleza", dijo el joven héroe al ver el rostro bovino del monstruo.

Y le dio muerte con su espada.

En la industria de la ficción literaria, esto es lo que se conoce como un churro de clímax.

GROWL.

Teseo rebobinó el hilo hasta la salida y escapó con Ariadna y el resto de atenienses invitados a la merendola hasta el puerto, donde se subieron a bordo de su velero y huyeron.


Regreso al futuro: Teseo vuelve a casa


En la travesía de regreso, pararon en la isla de Naxos para llenar el depósito y Teseo abandonó allí a Ariadna. Dioniso, dios de la fertilidad y el vino, la quería como esposa y, según parece, la diosa Atenea se le había aparecido a Teseo en sueños y le había recomendado que no tocase las narices a Dioniso. Dicho esto, sospecho que cuando Teseo empezó a conocer a la muchacha de verdad y descubrió que no le gustaba la serie Hércules: Sus viajes legendarios y que ni siquiera compartía su afición por recorrer Grecia matando monstruos y supervillanos, llegó a la conclusión de que no estaban hechos el uno para el otro.

Lo importante es que Ariadna salió ganando con el cambio, porque Dioniso fue un buen esposo. Dicen que incluso le fue fiel... para los estándares divinos.

Resuelto este asunto, Teseo llegó a las costas de Atenas. ¿Y a que no sabéis a quién se le olvidó izar las velas blancas?

Sí, me temo que el joven héroe estaba tan entretenido ensayando pasos de baile tras su breve visita a Delos (otra parada en el viaje que no merece la pena relatar) que se olvidó de aquel pequeño detalle.

Al creer muerto a su hijo, Egeo se arrojó al mar. Es por este motivo que el mar recibió el nombre de Egeo.

"¿Por qué lo llaman así?", preguntaría un turista a otro algunos años más tarde.

"Por un viejo borracho que se cayó intentando saltar de un balcón a otro".

Pero no hay mal que por bien no venga. Teseo fue coronado rey de Atenas el mismo día que se celebró el funeral de su padre y, con los dracmas que se había ahorrado en ceremonias, contrató a un equipo de publicistas para que contasen sus hazañas.

Muchas guerras y enemistades tuvo que desentramar. Honor y temor cubrieron su nombre...

Pero esa es otra historia.

Teseo Rey, de John Milius.

Fin.

Si queréis proponer otros mitos o leyendas para futuros artículos, ¡no os metáis vuestras propuestas por el culo! Compartidlas en los comentarios y las valoraré con mi agente.

9 comentarios

  1. Los griegos si que se esmeraban en darle historia a sus pornos.
    Porno con categoría propia de épica divina.
    La mitología griega me ha gustado siempre pero en su forma resumida o como tu artículo. Nada de cosas densas.
    Saludos.

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  2. Si tenemos en cuenta que Minos, hijo de Zeus, era el tío de Pasífae, hija de Helios, medio hermano de Minos, supongo que esta no quería tener un hijo deforme o tonto y que por eso se tiró al toro. O pudiera ser que Minos era realmente el padre del Minotauro y se inventó el cuento de que su esposa era zoofílica y que los dioses le amenazaron para criarlo y así quedar bien.

    No sabía lo de las otras aventuras de Teseo o que tuviera una madrastra mucho más tolerante que Hera y que le apoyase para reclamar su linaje.

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  3. CLAP, CLAP, CLAP.

    Eso son aplausos. Más posts como este, por favor.

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  4. José Correa: La mitología griega es densa y esta entrada, aun habiendo resumido muchos aspectos, es buena prueba de ello.

    Anonimatus: Todo es un lío, pero la madrastra, Medea, era mala, como en los cuentos de Disney. Desde la perspectiva de Teseo, claro. Ella solo luchaba por lo que era suyo.

    Cachopo: Muchas gracias. ¿Alguna propuesta?

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  5. Eres un crack, grandiosa forma de contar este mito.

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  6. Maravillosa entrada. Creo que el mito de Orfeo tiene mucho potencial; y saliendo de los mitos, las biografías de figuras como Alejandro Magno o Pitágoras son minas de oro, además de que aportarían un poco más a la gran variedad temática del blog.

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  7. Manu, The Java Real Machine: Para, para, que me sonrojo.

    Psychoneurosis: Orfeo, ¿eh? ¡Me gusta la idea! De los temas históricos me cuesta más escribir por mi mayor desconocimiento, pero lo de Alejandro Magno no sería descabellado. ¡Gracias por las propuestas!

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  8. Me parece notar ciertas desviaciones del mito en tu artículo. Son enriquecedoras.

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  9. Me ha parecido muy entretenido, he aprendido y todo!!!
    Gracias

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