26 de enero de 2019

Supaidāman, el Spider-Man japonés

Han pasado cerca de 40 años desde que la serie de Spider-Man producida por Toei terminó de emitirse en televisión. Durante su emisión, desde mayo de 1978 hasta marzo de 1979, coincidió con la serie estadounidense sobre la que ya escribí hace algún tiempo, y ambas comparten lo que para mí representa el pilar esencial de las producciones de superhéroes de aquella época: el cutrerío desvergonzado.

Sin embargo, pese a que los presupuestos y medios con los que contaban americanos y japoneses no eran muy diferentes (según las fuentes más fiables que he consultado, ambas series se rodaron con las vueltas del pan), la producción de Toei supera con creces a la de la CBS en entretenimiento. Y esto se debe a lo absurda y extravagante que es.

Mientras que los estadounidenses decidieron dar a la serie del arácnido un enfoque de serie policíaca, el Spider-Man japonés ignora todos los elementos periféricos del más reconocible superhéroe de Marvel, abraza el género tokusatsu y se aferra a él como una garrapata ávida de acción y extravagancia.

Ya podéis olvidaros del origen clásico que visteis en los cómics de Stan Lee y Steve Dikto, de los amigos y supervillanos con los que el Trepamuros comparte aventuras y desventuras en los tebeos, y del universo tan inmenso en el que todos ellos conviven, porque la serie japonesa tiene mucho más en común con Bioman o los Power Rangers que con las historietas de Marvel.

Dicho esto, si la serie ha llegado a conocerse más allá de las fronteras de Japón, ha sido sobre todo como meme de internet y son pocos los que se han molestado en ver esta serie y disfrutarla como el glorioso disparate que es. Por eso, como me da lástima que el Spider-Man japonés haya quedado en poco más que una chiste desprovisto de contexto, quiero dedicarle esta entrada y dároslo a conocer recapitulando el primer episodio de la serie.


¡Es la hora de la venganza! ¡Derrota a la Cruz de Hierro!



Si no sabéis nada de la versión adulterada de Spider-Man que la Toei concibió para llevar al superhéroe americano al público japonés, incluso este primer episodio puede resultaros confuso, así que voy a intentar ahorraros parte de esa confusión con una de mis clarificadoras explicaciones.

En una cueva de Japón hay una araña que habla telepáticamente con un ovni. Este ovni viene a la Tierra para ayudar al último superviviente del planeta Araña a combatir contra unos malvados invasores alienígenas liderados por el Profesor Monstruo. Además, el ovni se transforma en un robot gigante llamado Leopardon.

Puede que eso no haya aclarado nada.

Dejadme que lo intente de nuevo.

En una cueva de Japón hay un fulano llamado Garia que a veces es un araña y a veces un señor mayor japonés disfrazado de legionario romano. Garia viene del planeta Araña y ha permanecido prisionero durante siglos. Pero de esto nos enteraremos mucho después, ya que, de momento, solo nos muestran primerísimos planos de la mirada intensa del señor alternados con los de una araña que cuelga del techo cual horripilante lámpara de ocho brazos.

"Ven, Marveller", dice Garia.

Relámpagos y truenos multiplican el dramatismo de la inexplicable escena, pese a que el instituto meteorológico no predijo que fuera a haber tormenta dentro de ninguna cueva.

¿Sabéis qué?, quizá esta serie sea un paso demasiado grande para los fans del Trepamuros y todos deberíamos haber seguido leyendo aquellos inocentes y maravillosos tebeos de Marvel. ¿Recordáis aquella vez que Spider-Man derrotó al Hombre de Arena con una aspiradora? Ay, los buenos viejos tiempos...

Arañas. Es imposible quererlas, pero hay que aprender a tolerarlas.

Garia no solo está comunicándose con el ovni para guiarlo hasta la Tierra, sino que también está utilizando el segundo número que contrató con la operadora de telepatía estelar para llamar simultáneamente a otra persona a la que se dirige como "hermano mío".

Ese hermano suyo, según descubriremos luego, es Takuya Yamashiro, el Peter Parker oriental, y realmente no es el hermano de Garia ni se han visto en su puñetera vida. No pretendáis entender a los habitantes del planeta Araña; son extraterrestres y sus costumbres nos resultan desconocidas, aunque hablen en japonés con subtítulos.

La nave espacial, a la que Garia se refiere como Marveller (un guiño, supongo, a la editorial que licenció el personaje a la Toei sin haber visto un solo guion), va directa a la Tierra, pero el viejo no es el único que está al tanto de su viaje...

En una base de operaciones precariamente iluminada para que las paredes de cartulina pasen desapercibidas, el Profesor Monstruo y su lugarteniente Amazonesa observan a la Marveller en una pantalla tan cutre como el decorado que la rodea. Las imágenes les llegan desde una red de cámaras invisibles que algún esbirro previsor colocó en los lugares oportunos para permitir el avance de la trama, concretamente en la ruta que sigue la Marveller a través del espacio sideral. Imagino que el espacio ese no debe de ser muy grande, pero qué sabré yo.

Aunque cuesta saber lo que piensa el Profesor Monstruo con ese semblante avinagrado que gasta, la llegada de la nave a este confín de la galaxia parece importunarle especialmente. También os digo que no creo que haya muchas cosas capaces de sacarle una sonrisa a un tipo que se llama Profesor Monstruo y tiene media cara cubierta por chapas de metal y un monóculo tan grande como el telescopio del Astronova. Yo no saldría a la calle con esas pintas.

Ῑbiru-Rin y Sukeretō en la adaptación japonesa de Masters del Universo.

En la Tierra, las primeras personas en enterarse de la llegada del ovni son el profesor Yamashiro (astroarqueólogo y padre del futuro Spider-Man) y su hija Shinko.

Shinko, a sus dieciocho años, es mucho más aplicada que su hermano mayor Takuya, al que vemos practicando para una competición de motociclismo en la que el destino impedirá que participe. Y por "destino" me refiero a un puñado de peleles embutidos en leotardos ajustados y un dinosaurio bípedo de goma.

A Takuya le acompañan su hermano pequeño Takuji (al menos este nombre es fácil de recordar, porque suena como Takuya pero en pequeñito) y su novia Hitomi, fotógrafa freelance. Hitomi no es Peter Parker ni trabaja para el Daily Bugle, pero casi, casi.

La llamada telepática de Garia llega a la mente de Takuja y este frena la moto, mosqueado. Sin embargo, antes de que pueda preocuparse por este indicio de haber sufrido una contusión cerebral, algo aún más sorprendente acapara toda su atención: la nave Marveller entra en la atmósfera terrestre y sobrevuela la ciudad ante la atónita mirada de los viandantes, que nunca antes habían visto una nave de juguete sujetada por hilos y sobreimpresa en pantalla.

La Marveller continúa su descenso hasta que se estrella en la maqueta de la misma montaña en cuyo interior vive Garia.

¿Es un pájaro, es un avión...? No, no es Superman. Además, ya tuvimos un crossover de Spider-Man y el Hombre de Acero en 1976. Id y leerlo.

En la base secreta de los villanos, Amazonesa observa una foto promocional de la nave y confirma que se trata, efectivamente, de la Marveller.

El Profesor Monstruo dice que la nave abandonó la Tierra hace 400 años y que la única razón de que haya vuelto ahora es que Garia siga vivo y la haya llamado con su telepatía.

Aunque me chiflan estas deducciones a prueba de bomba, lo interesante es que eso implica que la Marveller estuvo en la Tierra durante la época de apogeo del Imperio español, cuando reinaba Felipe II y se decía que en España jamás se ponía el sol. Por lo tanto, no me extrañaría que el motivo por el que la Marveller abandonó el planeta fuese que su CPU calculó que había una probabilidad de 1 entre 3.720 de que en un futuro distópico los españoles gobernasen el mundo entero y prefirió no jugársela y regresar a las profundidades del cosmos.

La hija del profesor Yamashiro también ve esta foto y piensa que es un meteorito, pero voy a obviarlo porque suena demasiado estúpido y pensaréis que me lo estoy inventando.

Amazonesa no cree que Garia siga vivo, pero teme que el profesor Yamashiro encuentre la nave. ¿Por qué? Porque si la encuentra, contará con un formidable aliado con el que enfrentarse a las máquinas BEM en las que el ejército de la Cruz de Hierro ha estado trabajando durante los últimos 400 años y que, según ellos, les ayudarán a conquistar la Tierra. Supongo que eso se dedicaban los astroarqueólogos japoneses en los años setenta: a buscar tecnología alienígena benigna con la que combatir malvadas fuerzas extraterrestres.

Convencido por el irrebatible argumento de su lugarteniente, el Profesor Monstruo ordena que mate al profesor Yamashiro.

Amazonesa cambia su disfraz de esperpento espacial por una ropa más discreta (o sea, cualquier otra cosa) y guarda en su bolso un muñeco de cuerda al que llama Boukunryu.

El muñeco, que tiene cabeza de dinosaurio y cuerpo de robot, es una de las aludidas máquinas BEM, el arma definitiva de la Cruz de Hierro para invadir la Tierra. ¡Su sola imagen evoca un poder inefable que hace temblar a los hombres con una angustia infinita!

Los terrícolas estamos moderadamente preocupados.

En la escena siguiente, descubrimos que Amazonesa lleva una doble vida y, cuando no está planeando maldades vestida de dominatrix espacial, trabaja como editora del periódico al que Hitomi suele vender sus fotografías. Las facturas no se pagan solas.

En su rol de editora, Amazonesa le dice a Hitomi que saque menos fotos de su novio en moto y que se ocupe de investigar la nave espacial.

"¿Qué? ¿Esto?", pregunta Hitomi, decepcionada con el encargo.

Chica, ya sé que un ovni no es un tema tan interesante como "la pasión por  la velocidad de un corazón joven y ardiente", pero con alguna noticia hay que rellenar las páginas centrales del periódico.

Hitomi se une a la expedición que está organizando el profesor Yamashiro para encontrar la nave. Presumo que será una expedición corta, porque para encontrar la Marveller basta con caminar en dirección a la inmensa nube de polvo que sus 25.000 toneladas de metal ardiente ha levantado al estamparse en la montaña.

-¿A que mi novio está buenorro?

A falta de científicos o agentes del gobierno interesados en el ovni que se ha estrellado en Japón, Shinko invita a su hermano mayor a participar en la expedición, pero Takuya escurre el bulto con la excusa de que tiene que seguir entrenando para la competición de mañana. Su propio padre le apoya y le dice que espera que gane.

Takuya se ríe de forma exagerada, contento de haberse salido con la suya, pero entonces ve la sombra de una araña de goma en la pared y su gesto muda de la risa al desasosiego. La voz de Garia le llama de nuevo, impaciente por que la trama avance.

Esto ya le hace menos gracia, y el muchacho sale a la calle pegando alaridos y preguntando quién le habla. Pero nadie contesta.

Qué misterio. Qué tensión. Qué ganas de ver Spider-Man: Un nuevo universo.

¡Zoom dramático! ¡Zoom dramático!

Al día siguiente, mientras la expedición inicia la búsqueda de la Marveller, Takuya, acompañado de su hermano pequeño, sale de casa para dirigirse al circuito. Antes de arrancar la moto, vuelve a oír la voz de Garia, que le llama con urgencia y le dice que la hora de la venganza se acerca.

Takuya, convencido de que esto tiene algún sentido trascendental, deja tirado en la calle a su hermano pequeño, sin adultos que puedan quedarse a su cuidado, y sigue la voz hacia la montaña.

Intuyo que aquí debe de haber una lección importante acerca de la responsabilidad, pero no sabría deciros cuál es.

-¡Ahí te quedas, sucio mocoso!

En la montaña, Amazonesa localiza al grupo del profesor y saca de su bolso la colorida figura de acción que compró en los chinos.

El temible monigote BEM crece hasta alcanzar proporciones humanas, listo para entrar en acción. ¡Es Boukunryu! ¡Llorad, temblad, gritad de terror y huid de podéis, pues trae muerte y destrucción! O reíos hasta que os duelan los costados.

Amazonesa mira a la máquina BEM y asiente con la cabeza, en señal de aprobación. Yo he estado más orgulloso de mierda que he cagado, pero en la vida hay que enorgullecerse de algo y a los villanos de esta serie no se lo han puesto fácil.

Acto seguido, Amazonesa se cambia rápidamente de ropa para rodar la versión oriental de Barbarella.

Gorn redux y la dominatrix espacial.

Boukunryu surge de entre los árboles cual bestia prehistórica con atrofia muscular y asalta al grupo de expedicionarios.

Shinko y Hitomi, frágiles y delicadas mujeres, huyen despavoridas ante la terrible visión del lagarto, que avanza pesada y lentamente hacia el aterrorizado profesor Yamashiro.

¡Es la sublimación del terror! ¡Caos y horror se desatan a su paso! ¡No puedo mirar!

Dramatización.

Poco después, guiado por la misteriosa voz, Takuya encuentra a su padre tumbado junto al lecho del río y corre en su auxilio.

Pero es demasiado tarde, y, a pesar de la ausencia de heridas visibles, el profesor fallece en brazos de su hijo... Eso sí, antes de morir, con su último aliento le dice:

"Últimamente ha habido mucha actividad por parte de un grupo que está invadiendo la Tierra en secreto. Todavía no sé quiénes son, ¡pero tenemos que encontrarlos! ¡Takuya, haz esto por mí, por favor! Pensaba hacerlo yo mismo, pero... gñ".

Era un último aliento muy largo.

La escena sería prácticamente idéntica a la de la muerte del tío Ben, si al tío Ben lo hubiera matado un tío disfrazado de dinosaurio de goma para impedir que se entrometa en los planes de conquista de una fuerza extraterrestre.

Takuya llora desconsolado durante aproximadamente tres segundos. Luego ve las huellas que ha dejado atrás Boukunryu y supera de golpe los sentimientos de tristeza y culpabilidad que le embargan.

"¡Huellas de dinosaurio!", dice.

A mí me parecen huellas rectangulares de zapatones de robot, pero da lo mismo. Si él quiere pensar que son de dinosaurio, ¿quién soy yo para quitarle la ilusión? Dejad que el pobre lleve el luto a su manera.

Takuya apenas ha seguido las huellas un par de metros cuando le asalta una patrulla de ninders, las masillas del ejército de la Cruz de Hierro, que se cubren nariz y boca con picos de pollito postizos y visten con licra gris muy ajustada.

De izquierda a derecha: Ganso Manso, Pato Barato y Pollo Repollo. Al que apenas se ve a la derecha podría ser Gallo Zapallo.

A pesar de su porte y de su pelazo setentero, Takuya no es rival para estos saltimbanquis robóticos, que disimulan con aspavientos y volteretas inútiles su letal eficiencia para atacar cuando menos te lo esperas.

Ya sea por habilidad o casualidad, los ninders consiguen herir al chico de muerte en el cuello. Es una serie japonesa, así que nadie piensa en los niños. ¿O es que os habéis olvidado ya de Takuji? A estas horas ya lo habrán secuestrado y vendido a una mafia que utiliza mano de obra infantil para fabricar muñecos falsificados de Comando G.

Cubriéndose la herida con una mano para no desangrarse, Takuya huye hacia la montaña perseguido por el *risa contenida* destacamento de soldados de élite.

Amazonesa asoma cual suricato entre las rocas y lidera la persecución hasta una cueva, donde ve a Takuja precipitarse por un agujero con paredes de papel maché y cortinas grises que el responsable de decorado pretendía hacer pasar por piedra.

La fría dominatrix se asoma al fondo un instante e inmediatamente da al hijo del profesor por muerto, aunque un milisegundo extra le habría bastado para ver a Takuya incorporarse tan pancho.

Este vídeo no ha sido alterado.

¿Habría sido Amazonesa más meticulosa en su búsqueda de haber sabido que ese agujero da a la gruta que ha servido de hogar a Garia durante 400 años? No lo sé, pero algo podría haberse olido, porque la mitad de la Marveller sobresale aún de la montaña, con sus alerones y sus propulsores de veinte metros dándole un toque vanguardista al paisaje.

Takuya se arrastra hacia el interior de la cueva y se topa con Garia, que se presenta a sí mismo y le dice que viene del planeta Araña.

Aunque malherido, el chico se abalanza sobre el extraño ermitaño, creyéndolo responsable de la muerte de su padre.

La venganza, como habréis notado, es un tema central en esta obra cumbre de la ficción televisiva. Y no me avergüenza decir que ni siquiera grandes clásicos literarios como El conde de Montecristo o Moby Dick están a la altura de Supaidāman a la hora de provocar sensaciones en el público. Son sensaciones de bochorno y risa nerviosa, pero el grado de emoción es lo que cuenta.

Están locos esos romanos.

Antes de que Garia saque a Takuja de su error y le explique que los que mataron a su padre han sido otros alienígenas, el chico se derrumba a causa de la pérdida de sangre.

El anciano se da cuenta de que "su hermano" está al borde de la muerte y le inyecta una porquería negra a la que se refiere como el Extracto de Araña para salvarle la vida.

Takuya grita de dolor y tiene una visión muy intensa de la araña a la que vimos al comienzo del episodio; pero su sufrimiento apenas dura un instante y, tras la cortinilla que da paso a la publicidad, nuestro héroe se levanta curado y con fuerzas renovadas, sin saber aún que el poder de la gente-araña corre ahora por sus venas.

Maravillosa cortinilla. No puedo esperar a ver el Spider-Móvil japonés en acción.

Garia le dice que solo él en todo el universo ha escuchado sus mensajes telepáticos y que, por tanto, solo a él puede ofrecerle su amistad. A mí me parece que está un poco cogido por los pelos, pero, en pro de la brevedad, aceptaré pulpo como animal de compañía.

Garia explica a Takuya que el ejército de la Cruz de Hierro invadió el planeta Araña y acabó con todos sus habitantes. Él fue el único superviviente y persiguió al Profesor Monstruo hasta la Tierra para vengarse, pero cayó en una trampa y acabó atrapado en esta cueva con un montón de arañas venenosas. Aun así, ignoró la ironía, resistió y sobrevivió. Durante 400 años. Imagino que se alimentó de las propias arañas que lo acompañaban. No sé si cuenta como canibalismo.

"¿Cuatrocientos años?", pregunta Takuya, al que solo parece sorprenderle esa parte de la historia.

Pero lleva razón en chinarse con ese detalle. Si la Marveller se fue de la Tierra hace 400 años y precisamente los malos han tardado ese tiempo en disponer de medios para llevar a cabo su plan de conquista, esto quiere decir que, o bien se han alineado los astros para que la llegada de la nave coincidiera con el fin del proceso de desarrollo de las máquinas BEM, o bien Garia ha estado arrugando el ombligo durante buena parte de esos cuatro siglos. ¿O es que el buen señor estaba esperando a que le ofrecieran un plan de llamadas a larga distancia gratuitas para traer de vuelta su nave?

Garia le dice a Takuya que ahora tiene el poder de Spider-Man y que cuenta con él para que le libere de la carga que arrastra desde hace cuatro siglos y realice su venganza. Aquella lección de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad ya apestaba a naftalina en la década de 1970.

Después el viejo se pone muy pocho, se cae al suelo y se transforma en una araña. Es lógico.

-Cuatrocientos años tocándome el nardo. Estoy cansado. Ya sé, me convertiré en araña.

Días después (supongo), encontramos a Takuya de vuelta en casa, tirado en la cama sin hacer nada de provecho. Hikikomori le llaman. Jóvenes que sucumben a la presión social y prefieren permanecer aislados en sus casas a enfrentarse a la vida. Un problema que sufren miles de familias japonesas y para el que no existe una solución clara. Qué comentario tan sutil acerca de una realidad tan triste. No me esperaba menos de una serie de héroes en leotardos.

Shinko, preocupada, comenta que el carácter de su hermano mayor ha cambiado desde que murió el profesor Yamashiro. ¿Qué esperaba?, ¿que estuviera descojonándose por ahí con la moto después de que a su padre lo matase un adefesio de hojalata con una máscara de lagartija?

Garia, en su repulsiva forma arácnida, aparece colgando del techo de la habitación de Takuja y le dice que deje de haraganear y se convierta de una puñetera vez en Spider-Man para acabar con la Cruz de Hierro.

¿Y cómo se convierte uno en Spider-Man?, os preguntaréis. Pues con el Spider-Brazalete, un discreto artilugio que Takuja lleva en su muñeca izquierda y en el que aparentemente aún no había reparado.

-Ya decía yo que me pesaba el brazo.

El Spider-Brazalete no solo le sirve para llamar a la Marveller si alguna vez está en apuros, sino que además esconde en su interior el Spider-Protector, que es como llaman aquí a las mallas rojiazules de Spider-Man.

Saliendo de su estupor, Takuja se levanta y presiona los extremos del brazalete. En ese instante, el traje de Spider-Man sale propulsado con efecto bumerán y cae delante de él. Y cuando digo "delante", quiero decir "delante", como si alguien hubiera colgado el traje en un tendedero invisible y nuestro protagonista quisiera esconderse detrás de él.

La cremallera es lo que le da el toque alienígena.

Takuja, entusiasmado, hace algunas poses ridículas, pero cuando oye acercarse a sus hermanos, decide esconderse. Yo tampoco querría que mi familia me viese con esas pintas.

Garia le sugiere que trepe al techo, porque es bien sabido que los humanos no vemos nada por encima de la línea de nuestros propios ojos.

Takuja acepta la sugerencia y trepa por la pared. Por suerte, el campo de visión de Shinko y Takuji es tan limitado como los efectos especiales de los que hace gala la serie.

¡Es invisible!

Garia confirma que Takuja se ha convertido plenamente en Spider-Man (el disfraz es todo lo que necesitaba para ser un superhéroe) y le anima a que corra a cobrarse su ansiada venganza contra el Profesor Monstruo y el ejército de la Cruz de Hierro.

Está muy bien que Garia dé por cumplido su papel de mentor tan rápido, porque en el episodio 2 lo rocían con Raid® y palma.

Spider-Man sale a la terraza y utiliza el brazalete multiuso para lanzar una finísima pero resistente y adherente telaraña a un poste eléctrico. Con su recién adquirida agilidad arácnida, se balancea hasta el poste.

¡El asombroso Spider-Man entra en acción!

Tiene la elegancia y gracilidad de la mona Chita.

La primera salida de Takuja como vengador coincide con la llegada de su novia Hitomi, que corre a contarle a Shinko que el profesor Fujita, el célebre físico nuclear, ha sido secuestrado.

Gracias a su sentido arácnido (representado por el dibujo de una telaraña en el cielo), Spider-Man detecta dónde está cometiéndose la fechoría en cuestión y, sin perder ni un instante, se balancea y trepa por tooooda la ciudad y medio bosque hasta llegar a su destino. ¡Es el poder del auténtico hombre-araña, capaz de ir veinte veces más despacio que un ser humano normal!

Total, que con la tontería de probar sus poderes arácnidos y amortizar el Jugo de Araña, Takuja se tira cuatro horas largas de paseo y no los quince minutos que podría haber tardado cogiendo la moto.

-Y ahora treparé con mucho cuidado este edificio que podría rodear caminando en la mitad de tiempo.

Sin prisa pero sin pausa, Spider-Man llega finalmente a lo alto de una presa en la que la Cruz de Hierro ha instalado una base militar secreta. Supongo que la consideran secreta porque no hay ningún cartel señalizando su localización, aunque sea perfectamente visible para cualquiera que pase cerca o mire hacia la presa desde cualquier puntos en un radio de 10 kilómetros.

Tras deshacerse de algunos niners que hacían guardia sin mucho entusiasmo, Spider-Man se cuela en el interior de la base por la puerta principal. Allí encuentra rápidamente al físico nuclear, al que Amazonesa está intentando convencer para que se convierta en un "científico malvado" (transcripción literal) y fabrique un arma para la Cruz de Hierro.

Spider-Man se planta delante de sus enemigos y les hace algunas poses extravagantes al tiempo que se anuncia a sí mismo como "¡Spiderman, el emisario del infierno!".

Aquello del "amistoso vecino Spider-Man" sonaba demasiado ñoño. Este es un Spider-Man amenazador y salvaje, que podría morder a sus enemigos, disolver sus órganos internos con jugos digestivos y succionarlos como si fueran sopa de miso.

-Mefisto os manda recuerdos.

Takuya anuncia que es la hora de la venganza y completa su numerito de poses ridículas trepando sin ton ni son por las paredes y techo del cuarto.

Aunque lo normal sería que le pegasen un tiro ahí mismo, la confusión que el espectáculo provoca en sus enemigos es suficiente para que le dé tiempo a rescatar al profesor Fujita delante de sus narices.

Spider-Man lanza una telaraña a la puerta para impedir que los persigan y, una vez fuera de la base, apremia al físico para que se aleje de allí mientras él se queda atrás y retrasa a sus posibles perseguidores.

Un batallón de niners sale a su encuentro y comienza la batalla.

No me gusta juzgar el trabajo ajeno cuando parece evidente que se ha creado bajo el efecto de potentes sustancias psicotrópicas, pero os aseguro que no había visto tantas volteretas sin propósito en mi vida.

La mayoría de arañas tejen una telaraña para cazar a sus presas. Spider-Man les hace dar volteretas.

Viendo que los niners son incapaces de competir en número de piruetas absurdas con su rival, Amazonesa recurre de nuevo a Boukunryu, que esta vez crece hasta alcanzar el tamaño de un coloso. ¡He aquí el verdadero poder de las máquinas BEM!, lo de matar ancianos del susto solo era un extra.

Pese a la diferencia de tamaño, Spider-Man no se amedrenta y lanza una de sus telarañas contra el monstruo.

Sin embargo, este intento de frenarlo es inútil, y nuestro héroe solo consigue provocar a la criatura para que arrojé una de sus preciadas figuras de acción de Spider-Man contra una pared de roca.

¡Oh, no! ¡Era una edición limitada!

Esta secuencia de dos segundos podría ser la cúspide de las series de superhéroes.

Spider-Man está contra las cuerdas y no le queda más remedio que utilizar el mando incorporado a su brazalete para llamar a la Marveller. Pero no penséis que aquí pasa como en aquel episodio de Star Trek en el que el doctor McCoy era capaz de manejar todas las funciones de Spock con un mando que tenía diez botones y tres diales. Esta es una serie muy seria y científica, y en el Spider-Brazalete caben tantos botones y diales como para pilotar un Boeing 737.

La nave abandona su hangar improvisado en la montaña y vuela hasta el lugar donde se está desarrollando la descompensada batalla.

De la Marveller sale entonces despedido un descapotable volador con quelíceros que es lo más maravilloso que jamás han contemplado mis ojos desde ayer. En su lateral, las palabras "Spider Machine GP-7" aparecen grabadas en perfecto inglés. ¿No es una casualidad tremenda que los caracteres romanos coincidan con los caracteres que utilizan los habitantes del planeta Araña en su lengua escrita pese a que los arañianos hablen en japonés?

En cuanto el bólido volador aterriza, Spider-Man se monta en él de un salto (no es que nuestro héroe sea más chulo que un ocho, es que el GP-7 no tiene puertas), despega a velocidad supersónica y dispara una andanada de misiles contra la máquina BEM en pleno vuelo.

Según parece, el Extracto de Araña también otorga el poder de pilotar vehículos alienígenas con armamento avanzado.

Parece un juguete del Happy Meal.

Aunque el impacto de los misiles no provoca grandes daños a Boukunryu, da a Spider-Man la oportunidad que  necesitaba para regresar a la Marveller, donde activa la transformación de la nave en el robot gigante Leopardon.

¿Por qué se llama Leopardon el robot de Spider-Man y no, por ejemplo, Spider-Robo? Pues no lo sé, pero a estas alturas estoy muy lejos de querer hacerme ese tipo de preguntas. Tan lejos como de Torremocha al planeta Araña.

En cualquier caso, si os fascina el Super Sentai tanto como a mí, o al menos habéis disfrutado de su spin-off americano (los Mighty Morphin Power Rangers), deberíais saber que Supaidāman fue la primera serie que utilizó los robots gigantes, introduciéndolos en el género tokusatsu con la fiereza de un consolador de proporciones descomunales, así que la humanidad está en deuda con ella.

Leopardon ignora las explosiones y chispas que provocan los ataques de Boukunryu (por el bien del intérprete espero que el disfraz de robot fuera ignífugo) y derrota a la máquina BEM con la Espada Vigor.

Si bien es cierto que Leopardon cuenta con más ataques en su arsenal (por ejemplo, puede imitar el "¡Puños fuera!" de Mazinger Z y lanzar el bumerán que lleva pegado en la frente), su Espada Vigor es tan ridículamente poderosa que recurrir a cualquier otra técnica se convierte en una frustrante pérdida de tiempo para el espectador. Ningún monstruo de la semana resiste el poder de la Espada Vigor, ni siquiera el propio Profesor Monstruo en el desenlace de la serie.

Uy, ¿spoilers?

Si os quedáis con ganas de Leopardon, lo encontraréis en la novela Ready Player One y en el cómic Spider-Verse y su reciente secuela Spider-Geddon.

Y así termina esta batalla y comienza la guerra entre Spider-Man y la Cruz de Hierro, que acabaría cuarenta episodios después.

¿Recomendaría esta serie? Sin duda. Aunque sigue la clásica fórmula del Super Sentai y no se corta en reciclar tomas, en pequeñas dosis es maravillosa, un delirio multicolor con un montaje espástico y un dramatismo exacerbado que no deja lugar al aburrimiento. Pero si vuestro tiempo es limitado y solo sentís curiosidad, basta con que veáis los dos primeros episodios.

10 comentarios

  1. Motos, peinados setenteros y espíritu rebelde, Takuya debió ir al mismo instituto que Koji Kabuto y otros héroes del anime de esa época.

    Me ha hecho gracia ver a Amazonesa como editora del periódico en lugar de ser villana a tiempo completo pero de alguna forma habría que financiar el sueldo de los esbirros y sus facturas médicas y el presupuesto para fabricar los monstruos.

    Supongo que en un principio Toei iba a usar a Leopardon para otra serie pero cuando consiguieron la licencia de Spiderman decidieron cancelarla y reciclaron el traje sin molestarse en modificarlo.

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  2. Peaso de post, Mr. Brush. Necesitaba reírme así.

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  3. Admito que no he visto la serie y con lo que has escrito me hace querer verla pero temo odiarla por sus excentricidades gimnasticas y narrativa.😁
    Como siempre es genial leerte. Saludos desde tierras lejanas.

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  4. ¿Y alguna vez mencionan en cual rama de la ciencia el tal Sr.Monstruo es profesor?

    Como,en Música,Cocina,Costura...etc.

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  5. Anonimatus: No sé yo, eh. El robot tiene algunos motivos arácnidos. Pocos y podrían haberse añadido tarde, pero los tiene.

    Hombre-Garrapata: Me alegra oírlo.

    José Correa: Prueba con el segundo episodio. Son unos 25 minutos. También es un placer leer vuestros comentarios.

    CucarachaEnojada: Es doctor en mecánica monstruosa.

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  6. De tus posts más recientes este es mi favorito. No me he leído los de He-Man, pero es que los Masters me dan toda la pereza.

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  7. Maravilloso, Tipo de la Brocha. Hacía bastante tiempo que no leía una de tus míticas reseñas de algo y de nuevo, he vuelto a disfrutar como nunca.

    Sobre la serie, pues un producto de su tiempo y del país de donde procedía. La adaptación estadounidense era algo mas "fiel", pero se ve que los japoneses les daba lo mismo. Allí tampoco es que los superheroes sean muy populares. Y en surrealismo, gana por goleada, lo cual es mejor.

    En fin, que he disfrutado mucho y espero con ganas tu regreso anual a los infiernos por San Valentín. Seguro que lo pasaremos en grande!!!

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    1. Muchas gracias. Espero estar a la altura de las expectativas. ¡Qué presión!*

      *Ninguna, en realidad.

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  8. De los mejores post que has escrito ultimamente! Eso no quiere decir que los últimos posts sean malos, todo lo contrario, este es simplemente superior. Tengo ganas de leer la reseña del segundo capitulo!

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