9 de junio de 2020

La saga de 'Viernes 13' al completo (3ª parte)


Estas semanas se han pasado volando y, casi sin darnos cuenta, hemos llegado al final de este largo repaso de la saga Viernes 13. Si habéis intentado seguirme el ritmo y ver todas las películas, espero que no se os hayan atragantado y que hayáis disfrutado de la experiencia tanto como yo. O más, si cabe, porque me gusta mucho Viernes 13, pero me gustan todavía más las hamburguesas y jamás se me ocurriría comerme doce seguidas. ¿O sí?

En esta entrada, toca sesión de rarezas. Cualquier atisbo de continuidad entre capítulos es ya agua pasada y cada película encuentra una forma diferente de traer de vuelta a la gallina de los huevos de oro.

La gallina de los huevos es Jason Voorhes, por si no lo habíais pillado. El asesino de la máscara de hockey. El del machete.

¿Habéis leído siquiera las dos entradas anteriores?


Viernes 13: El final. Jason se va al infierno (1993)



Sinopsis: Después de volar a Jason Voorhees por los aires, reventándolo como estiércol con un petardo, creían que lo habían destruido para siempre. Pero se equivocaban. El auténtico Jason es un parásito demoníaco que sobrevive poseyendo otros cuerpos, más inmortal que nunca. Solo alguien que comparta la sangre de su familia puede eliminarlo de la faz de la tierra y mandarlo de una vez por todas al infierno.

Eeeeh... ¿QUÉ?

Originalidad: A un ritmo de casi una secuela por año y después del fiasco de la gira en "Nueva York" (comillas malintencionadas), se agradece que se tomaran un descanso de cuatro años antes de pergeñar la enésima secuela de Viernes 13. Ahí olía ya a rancio y hacía falta ventilar.

¿Le vino bien a la saga? Algunos dirán que no, de ningún modo. Otros que sí. En cualquier caso, es innegable que Jason se va al infierno supuso un soplo de aire fresco para la saga, porque lo único que tiene esta cinta en común con las anteriores es la presencia de Jason Voorhees, y hasta eso es discutible más allá del nombre. Por lo demás, no se parece en nada a los capítulos anteriores. De hecho, en la versión original, el título de la película ni siquiera incluye el nombre Viernes 13, ya que Paramount se lo había reservado en el acuerdo alcanzado con New Line.

La película comienza con una chica espectacular llegando a una de esas casas solitarias de Crystal Lake y metiéndose en la ducha. Esta predisposición inmediata al nudismo atrae la atención de Jason, que, naturalmente, sobrevivió de alguna manera a su visita a Manhattan y ha regresado a su hogar para seguir matando campistas imprudentes. Pero la chica es en realidad una agente del FBI y lo conduce hasta una emboscada. ¿Cómo puede Jason saber instintivamente que ha llegado una mujer al campamento y no enterarse de que un grupo de asalto armado hasta los dientes ha establecido un perímetro con focos enormes en su jardín? No es relevante. El caso es que a Jason lo cosen a balazos y lo acaban reventando con un mortero.

El forense encargado de examinar los restos del finado no puede evitar picar entre horas y le pega un bocado al corazón malformado y elefantiásico del asesino, aún palpitante. Esto provoca que unas lucecillas rojas abandonen los pedazos del cadáver y penetren en el cuerpo del forense, convirtiéndolo en el recipiente del espíritu maligno de Jason (luego, por alguna razón, ese espíritu maligno es una marioneta de gusano-rata que va de boca en boca, como un herpes). A partir de ese momento, Jason irá matando y poseyendo cuerpos mientras busca a su hermana Diana, a la que nunca se mencionó en las ocho películas anteriores, para usarla como huésped permanente y renacer con su forma habitual, máscara de hockey incluida.

¿Quién se atreverá a interponerse en su camino? ¿Tommy Jarvis? ¿Tina Shepard? No, Steven Freeman, un tipo corriente con cara de contable, que resulta ser el exnovio de la hija de la hermana de Jason, Jessica, quien además recientemente ha tenido una bebita. Con una familia tan numerosa, a Jason le sobran huéspedes entre los que elegir. Ayudándoles a su manera está también el cazarrecompensas Creighton Duke, que tiene una cuenta pendiente con Jason que jamás conoceremos.

Igual que en los viejos tiempos, ¿verdad?

Por desgracia, la originalidad parecer ser el principal problema que muchos fans tienen con esta entrega. Y puedo entender el motivo: si hubieran reemplazado el nombre de Jason Voorhees por otro cualquiera en el guion (por ejemplo, Jacinto Valbuena), habría sido en una cinta de terror completamente ajena a la saga.

Sin embargo, creo que ahí está precisamente la clave para disfrutar de ella: en verla como un slasher diferente y no tratar de encorsetarlo en una fórmula agotada. ¿Se pasaron de rosca e hicieron una cinta de Viernes 13 irreconocible como tal? Quizá. Pero os aseguro que después de tragarme nueve películas tan parecidas unas a otras, agradezco este paréntesis.

Además, este no es uno de esos casos en los que uno puede aplicar el dicho de que "si no está roto, no lo arregles". ¿Por qué creéis que Paramount se deshizo de los derechos?, ¿por qué se estaba forrando y quería compartir su dicha económica? ¡Ja!

Alguno añadirá, frustrado, que Jason se va al infierno no respeta la mitología de la saga. Bien, os contaré un secreto: la mitología de la saga es una mierda frita. Esto no es El señor de los anillos ni Star Wars. Ni siquiera es El señor de las bestias. La única razón por la que Viernes 13 funciona es porque Jason es un hombre del saco con una imagen icónica. Todo lo que lo rodea puede parecernos curioso, pero es irrelevante.

Hasta ahí, mis comentarios sobre la originalidad de esta cinta dentro de la saga. Es curioso, no obstante, que algunos años antes, concretamente en 1987, se estrenase una pequeña película de la que nadie suele hablar, titulada The Hidden y producida también por New Line Cinema, que trata sobre un parásito que posee cuerpos humanos y los convierte en asesinos violentos. El argumento me quiere sonar de algo, ¿y a vosotros?

Adam Marcus, que prácticamente acababa de salir de la escuela de cine cuando le contrataron para dirigir Jason se va al infierno, ha reconocido en entrevistas que los argumentos de ambas películas son similares, pero niega que hubiera visto The Hidden antes. Sin embargo, teniendo en cuenta que a Dean Lorey le tocó rehacer un borrador de guion espantoso en cuatro días para presentárselo al estudio, no sé si estoy tan dispuesto a creer en las coincidencias.

Puntuación: 9/10

Esa misma reacción me provocan a mí los filtros azules.

Sangre: En 1990, la MPAA cambió su sistema de calificación por edades y sustituyó la "X" por el "NC-17". En teoría, la restricción era la misma, pero en la práctica resultaba menos inconveniente, ya que la gente no asociaba la nueva calificación con pornografía. Aun así, no había película de Viernes 13 que no luchase por una "R" para no perder al público adolescente, y esta no iba a ser diferente.

Lo que sí es diferente es que, con el cambio de década, la asociación se volvió un poco menos pejiguera y más permisiva, de modo que los niveles de gore vuelven a ser elevados y disfrutables.

El enfoque además ha cambiado. Ya no se presta tanta atención a cada muerte individual, sino que la violencia es más general y arbitraria. Incluso es difícil llevar la cuenta de asesinatos, porque a veces palman varias personas de golpe en cuestión de segundos, y otras veces no está claro si alguien ha espichado o se ha quedado a un tris de hacerlo. A mí, haciendo recuento, me salen veinticuatro cadáveres frescos contando al propio Jason, pero podría equivocarme. Aprendí a sumar con Lacasitos.

Por otro lado, como la parte del terror se la toman bastante en serio, los asesinatos ya no tienen tanta chispa como en algunos de los capítulos anteriores; pero esa menor creatividad en el método la compensan con efectos especiales escabrosos y galones de sangre falsa.

Si ver a Jason reventando en pedazos en el prólogo no es muestra suficiente de lo altas que están las apuestas, el forense mordiendo su repugnante y negro corazón nos debería dejar claro que no se van a cortar con lo grotesco.

Los asesinatos tampoco se quedan atrás. El ayudante del forense, que es la primera víctima de la cinta, Jason le atraviesa el cogote con una sonda al tiempo que espachurra su cara contra la rejilla de la mesa de autopsias hasta convertirla en carne para hamburguesas (esa sí que es una auténtica Jason Burger, no como esas imitaciones que venden en la cafetería Joey B's).

El mejor ejemplo de lo macabros que llegan a ser los asesinatos lo encontramos curiosamente en una de las escasas concesiones del guion a la saga. Jason (aún en el cuerpo del forense) se carga a una campista que está dale que te pego con su novio y escoge un método que desde luego no es apto para estómagos sensibles: mientras ella está sentada a horcajadas sobre el chico, cabalgando felizmente hacia el orgasmo, Jason la clava un poste por la espalda y tira del arma improvisada hacia arriba para partir a la muchacha en dos, separando el tronco desde el ombligo hasta el hombro, como dos tiras de regaliz que se hubieran quedado pegadas. No se ve cómo sucede, pero te muestran lo suficiente para que imagines que eso es lo que pasa. Y en la versión sin cortes ni siquiera hace falta imaginarse nada. No la busquéis si sois unos blandengues.

Otra de mis escenas favoritas es cuando Josh, un policía al que Jason ha poseído, le pasa el parásito a otra persona, y su cuerpo empieza a descomponerse y derretirse como si fuera la Bruja Mala del Oeste en una versión de El mago de Oz dirigida por David Cronenberg.

Pero, de entre toda esa truculencia, reconozco que nada me da tanta dentera como el momento en el que Jason le rompe el brazo al chaval que trabaja en la cafetería, y el hueso partido (probablemente el radio, aunque no descarto que fuera el cúbito) sale a saludar. Iiiiig.

Por lo demás, el muestrario de causas violentas de muerte es variado: apuñalamientos, empotramientos, empalamientos, estrujamientos y muchos otros "mientos" atroces que harán las delicias de cualquier fan del terror más sanguinolento.

Puntuación: 8/10

Es como el regreso de Frank en Hellraiser, pero a la inversa.

Sustos: Más que una película de sobresaltos (que alguno tiene, otra cosa es que a estas alturas funcionen, porque ya estamos curados de espanto), esta es una película de ambiente malsano. En este sentido, el horror que maneja la cinta es visceral, sucio y viscoso, de la clase que produce mal rollo en lugar de tensión. Y a mí esto me funciona mucho mejor que los típicos sustos baratos.

Por mencionar un par de ejemplos: la transmisión del parásito demoníaco de un cuerpo a otro siempre da asquete, y la escena en la que Jason ata desnudo a un policía a una mesa y lo afeita antes de poseerlo es la mar de desagradable (aunque, en función de los gustos de cada uno, a lo mejor debería referirme a ella como erotizante en el apartado siguiente).

Puntuación: 7/10

-Dame un besito, guapa. ¡Muac, muac!

Sexo: La primera escena de desnudo la tenemos según empieza la película, cuando la agente Marcus, del FBI, se despelota para meterse en la ducha. Se trata de una buena costumbre para evitar que se moje la ropa, pero no es tan buena costumbre para mantener alejado a Jason Voorhees.

Como curiosidad, la actriz que interpreta a la agente en esta secuencia introductoria es Julie Michaels, a la que quizá recordéis por su debut en De profesión: duro, donde interpretaba a la rubia explosiva que le hacía un estriptis a Patrick Swayze, o como la novia de uno de los traficantes de metanfetamina de Le llaman Bodhi, donde, completamente desnuda, le daba una buena tunda a Keanu Reeves. Michaels es más especialista que actriz, y lleva trabajando como doble y coordinadora de escenas de acción desde los noventa. Fue, por ejemplo, doble de Pamela Anderson en varios episodios de Los vigilantes de la playa y recientemente ha participado en series como Jane the Virgin. Cuando hizo este pequeño papel en Jason se va al infierno acababa de empezar su carrera, pero una mujer que es capaz de que no se le caiga la toalla ni siquiera cuando corre por el bosque con un asesino detrás o salta por encima de un coche para ponerse a cubierto es una mujer con talento.

El resto de desnudos quedan cubiertos por el trío de ingenuos campistas a los que Steven lleva al viejo campamento de Crystal Lake. Después de un baño nocturno en ropa interior, los tres corren hasta la hoguera para entrar en calor y, con mucho sentido común y ninguna vergüenza, se quitan la ropa empapada. Después de eso, la pareja del grupo (el chico y una de las chicas) entran en la tienda para hacer el amor mientras su amiga espera fuera a que Jason la utilice para desentumecer los músculos de su huésped. A la pareja que entra en la tienda tampoco le va mucho mejor (vid. apartado "Sangre").

Puntuación: 6/10


Jason Voorhees: Jason se dedica a poseer cuerpos ajenos durante buena parte de la película, de modo que solo lo vemos al natural en el prólogo y en el clímax. Ese breve tiempo basta, sin embargo, para que nos demos cuenta de que, desde que viajó a Nueva York, Jason ha descuidado su dieta y su rutina de ejercicios al aire libre. No diré que está gordo, pero su cintura es tan ancha como sus hombros y la cabeza se le ha hinchado hasta tal punto que su cara bulbosa parece estar fagocitando la máscara de hockey. Quizá para compensar este declive físico, se ha dejado crecer los cuatro pelos que tiene, lo que, lejos de mejorar su apariencia, le da el aspecto de un escroto mutante ambulante. Nunca antes ha necesitado tanto un asesor de imagen.

En su versión demoníaca, Jason es una marioneta pequeña y adorable, con cabeza de rata de Sumatra, torso fornido y cola de gusano. Es como una versión diminuta de aquel demonio colosal que salía al final de La puerta. Es más, ¿quién me dice que no es su retoño? La mascota que todo niño querría tener en casa.

Por lo demás, este Jason, interpretado una vez más por Kane Hodder, se comporta como de costumbre, salvo porque gruñe cuando le hacen pupa. En particular, cuando lo fusilan al principio de la cinta, justo antes de volarlo en pedazos con el mortero, sus gruñidos son prácticamente indistinguibles de los efectos de sonido de un videojuego de lucha de 16 bits.

Además, por primera vez en la saga, cuando posee otros cuerpos, se comunica con palabras y no exclusivamente con violencia física, aunque tampoco es que diga nada interesante. Siempre se expreso mejor con instrumentos afilados.

Puntuación: 6/10

Le llamaré Bulboso.

Miscelánea: A la vista de que en el letrero de la vieja casa de los Voorhees pone "VOORHES" (sí, con una sola "e"), no sé cuánto apego tendrían Adam Marcus y Dean Lorey por la saga de Viernes 13; pero al menos les gustaba el cine de terror, porque no dudaron en encasquetar guiños a otras películas del género sin rodeos ni sutilezas.

En la casa de los Voorhees, por ejemplo, vemos el cajón de una de las historias de la antología Creepshow en el sótano y el propio Steven encuentra y hojea un libro forrado con piel humana y escrito con sangre (quinta edición) que los fans de Evil Dead reconocerán inmediatamente como el Necronomicon Ex-Mortis, ¡el Libro de los Muertos!

¿Es Jason un deadite o sencillamente a Pamela Voorhees le gustaba leer sumerio antiguo en sus ratos libres?

Pero el momento más ambicioso en lo que a crossovers se refiere llega al final del todo, en los últimos segundos de película. Después de que Steven y Jessica abatan a Jason clavándole en el pecho una daga kandariana (otra conexión con la saga Evil Dead), unas manos gigantes de gomaespuma arrastran al asesino al infierno y lo único que queda de él como recuerdo es una máscara de hockey rota y polvorienta. E incluso esto desaparece cuando un familiar guante de cuero con cuchillas metálicas brota de la tierra cual hojas de boniato y se lleva la máscara consigo.

Con este tremebundo epílogo, New Line pretendía dar pie a una secuela que enfrentaría a los reyes del slasher de los ochenta: Jason Voorhees y Freddy Krueger. El combate a muerte entre celebridades asesinas definitivo. En aquel momento, nadie pensaba en términos de universos cinematográficos, y el epílogo de Jason se va al infierno fue para mí el equivalente de lo que la escena postcréditos de Los Vengadores ha sido para generaciones más jóvenes que la mía (las que no convivieron con los dinosaurios, quiero decir).

Por desgracia, tendrían que pasar diez años para que el público viera a esos dos titanes del género enfrentados. Y antes de eso, Jason surcaría el frío del espacio.

Uno, dos, Freddy viene por ti...

VALORACIÓN FINAL: ★★★½


Jason X (2001)



Sinopsis: En el futuro cercano, Jason Voorhees ha sido capturado. Sin embargo, debido a sus extraordinarias capacidades autoregenerativas, no encuentran forma de ejecutarlo para que pague por sus crímenes, ¡y lo han intentado todo! Dispararlo, gasearlo, ahorcarlo... Incluso le obligaron a verse todas sus películas de corrido.

A falta de opciones, los científicos de un centro secreto de investigación, oculto bajo Crystal Lake, deciden criogenizarlo para contenerlo hasta que se les ocurra cómo librarse de él. Pero la cosa se tuerce, muere gente y Jason y la doctora Rowan acaban despertando a bordo de una nave espacial en el año 2455.

Originalidad: New Line necesitaba mantener viva la marca mientras terminaba de cocerse el crossover de Freddy y Jason, y tenía claro que el camino escogido en Jason se va al infierno no había gustado a los fans. Era necesario volver a los orígenes, pero a la vez ofrecer algo nuevo. Tenían que renovar a Jason sin cambiarlo. Así que lo mandaron al espacio.

Otras películas de terror lo habían hecho antes: Hellraiser, LeprechaunCrittersLa tostadora valiente...

Sin embargo, este no es el espacio sideral sin más, sino ¡el espacio del futuro! En el año 2455, la Tierra es un erial y los únicos que ponen el pie en ella son expedicionarios en busca de artefactos antiguos o estudiantes en viaje de estudios. La humanidad ha conquistado el espacio y ha colonizado otro planeta (llamado, en un alarde de originalidad, Tierra II), la ciencia médica ha evolucionado enormemente gracias a la nanotecnología, y la moda es más sexi que nunca. En algún momento no muy lejano, los hombres incluso superaron el Conflicto de Microsoft, en el que se fustigaban con sus propias extremidades amputadas.

El contexto es risible, pero permite hacer cosas inesperadas y sorprender al espectador sin las limitaciones que tiene un campamento de verano.

Otra novedad que propone este capítulo respecto de los anteriores es que cambia el género de terror por el de acción, con tiroteos, peleas y explosiones. Tan pronto un grupo de mercenarios da caza a Jason por pasillos iluminados con luces fluorescentes, como una androide chalada le arrea patadas con volteretas imposibles. Y ha mucho, mucho ruido porque, en el espacio, cualquiera puede oírte.

Además, al cambiar un género por otro, los personajes dejan de ser meras vacas de camino al matadero y empiezan a cumplir una función diferente dentro de la historia. Terminen o no siendo víctimas de Jason, al menos tienen opción de sobrevivir (luego descubrimos que sobrevivir se les da bastante mal, pero esa es otra cuestión).

Por último, también es una película graciosa sin llegar a ser una comedia. No ridiculiza el género, pero juega con él para contribuir al entretenimiento y la diversión.

Puntuación: 8/10


Sangre: Esta es la primera película de Viernes 13 que vi en el cine y recuerdo que salía de la sala pensando que no había mejores muertes en toda la saga. No puedo decir que hoy mantenga esa opinión, pero desde luego está en el podio. ¿Cómo no va a estarlo si una de las primeras víctimas de Jason es David Cronenberg, al que el asesino ensarta con una pértiga para capturar animales? Si cepillarse a uno de los grandes directores del género de terror de nuestra época no os parece un gran comienzo, no sé que hacéis leyendo esta entrada.

El plato fuerte, sin embargo, llega un poco después, cuando Jason despierta en el futuro y la doctora Adrianne descubre demasiado tarde que su espécimen está en plena forma. Aunque la mujer intenta debatirse y pedir ayuda, nada ni nadie impide que Jason sumerja su cabeza en nitrógeno líquido y, una vez congelada, la estampe contra la mesa, poniendo la prístina superficie perdida de sorbete de sesos.

Otro gran momento es en el que Jason se enfrenta a un mercenario que pretendía derrotarlo en combate cuerpo a cuerpo y, de un solo tortazo, lo arroja por encima de una barandilla, defenestrándolo sobre un enorme taladro en el que el cuerpo queda empalado y gira y gira en un lento y grotesco descenso. No sé qué narices pinta un taladro gigante en la nave ni por qué apunta al techo, pero me alegro de que ese chisme estuviera ahí.

El resto de muertes nos ofrecen un poco de todo: degüellos, descuartizamientos, electrocuciones, desnucamientos... y una rotura de columna al más puro estilo Bane.

También hay algunos asesinatos que ocurren fuera de cámara, pero cuando enseñan los cadáveres procuran que la imagen o el efecto que provocan en los personajes merezca la pena.

Además, Jason X da con la manera perfecta de mantener un número elevado de muertes a la vez que procura que el espectador se quede con la impresión de que ha visto asesinatos creativos. ¿Cómo lo consigue? Introduciendo carne de cañón en la forma de guardias y mercenarios a lo que Jason pueda ventilarse rapidito y sin refinamientos.

Por otro lado, tampoco podemos culpar de todo a la misma persona o monstruo asesino del pasado. También los hay que mueren por causas ajenas a Jason (aunque no totalmente ajenas, porque nadie habría espichado si él no estuviera rondando por ahí): Kinsa estrella la lanzadera contra la nave cuando intenta huir, por estúpida e histérica; Waylander pretende llevarse por delante a Jason con una explosión y solo consigue matarse a sí mismo; la desacomplejada Janessa es succionada a través de una rejilla metálica, convirtiéndose en sashimi espacial; y el sargento Brodski se sacrifica para acabar con Jason en un portentoso y bochornoso instante que quedará para siempre impreso en mi retina.

El propio Jason también recibe lo suyo, y cuando la androide Kay-Em 14 pelea con él por primera vez, antes de que el asesino se actualice y pase a la versión 2.0, lo revienta a tiros. Ahí va un brazo, allá una pierna, despídete de un buen cacho de tronco y di adiós a la cabeza

Por ponerle un "pero" a este apartado, los efectos digitales cantan La traviata, y cada vez que se utilizan, la calidad se resiente. Por suerte, pese a ser una película del 2000, no abusan de las imágenes computerizadas y hay más maquillaje y efectos especiales tradicionales que otra cosa.

Puntuación: 8/10


Sustos: No creo que esta película tenga mucha intención de asustar. Es más bien como el videojuego Doom, que utiliza monstruos horripilantes para desafiar al jugador, pero no pretende que este se cague de miedo cada vez que uno se cruza en su camino.

Aquí Jason sigue siendo una amenaza tangible, pero ya no inspira terror. Es sencillamente un antagonista de pocas palabras al que se le da bien matar y que da trabajo a un gran número de personas: policías, forenses, operadores de funerarias, sepultureros...

Además, ya le hemos cogido demasiado cariño como para que recriminarle su costumbre de aparecer sin avisar. Ni siquiera sería él mismo si llamase a las puertas antes de entrar.

Puntuación: 2/10

-Hmmm... No recuerdo haber colocado un retrato de un psicópata con máscara de hockey en mi mesa.

Sexo: Espero que el mundo de la moda tome nota y que, antes de llegar al año 2455, se imponga entre las mujeres el uso de vestidos como los de esta película. No por mí, claro, sino por los animales y el medioambiente. No hace falta fabricar tanta ropa. Hombros descubiertos, ombligos al aire, escotes que llegan hasta la cintura... Incluso a riesgo de no todos seamos tan guapos como las juventudes del futuro, que parecen sacadas de una revista de moda, apoyo al 100% la iniciativa.

También estoy a favor de la cota de malla de Mithril que le ponen a la doctora Rowan para cubrir su cuerpo desnudo mientras la reaniman en el laboratorio. Es mucho más elegante que esa batas de hospital que dejan el culo al aire.

Para demostrar que los androides también pueden ser sexis, Kay-Em deja al descubierto sus perfectos pechos sintéticos para que Tsunaron, su programador, pruebe con ella unos nuevos pezones imantados que la androide le ha pedido para parecer más humana.

En cuanto a las escenas de cama, hay un par de estudiantes que están a mil y no pueden parar de magrearse ni siquiera cuando están delante del cuerpo congelado de Jason ("Seguro que la tiene como un mamut", llega a decir la chica). La doctora Adrianne los echa del laboratorio para que se desfoguen mientras ella continúa la autopsia en solitario, y su actividad sexual posterior es implícita, pero lo bastante intensa como para despertar al asesino de su siesta de cuatro siglos.

Pero antes de que se líe parda, aún hay tiempo para más erotismo inocente. Janessa, otra de las estudiantes, visita al profesor Lowe en su camarote, para "hablar de su examen" y, como es muy aplicada, después de vestirse de cuero, sentarse a horcajadas sobre Lowe y pellizcarle un pezón con pinzas para cubitos de hielo, la chica aprueba el examen. La escena anota puntos extra de perversión por el camisón violeta de encaje y con lacitos que lleva Lowe mientras se lo montan.

Por último, para entretener a Jason, Tsunaron y Kay-Em generan una simulación holográfica de Crystal Lake en la que dos campistas muy pizpiretas ofrecen a Jason cerveza, hierba y relaciones prematrimoniales; no necesariamente por ese orden. Dando la callada por respuesta, las chicas se quedan en toples y se meten sonrientes y expectantes en sus sacos de dormir. Jason, que ya tiene experiencia en esta clase de encuentros, sacude un saco con el otro hasta que acaba la simulación.

Puntuación: 7/10

Como la vida misma.

Jason Voorhees: Una vez más, tenemos dos versiones de Jason en la película. La primera es el Jason habitual de Kane Hodder, que, dentro de su habitual deformidad, ha recuperado los rasgos más humanos de la tercera parte (al menos vuelve a tener orejas) e incluso le ha crecido una pelusilla dispersa por toda la cabeza que le hace parecer menos calvo. La máscara de hockey es más angulosa que en otros capítulos y se ve amarilleada y raspada por el uso, aunque, curiosamente, aún mantiene la característica grieta del hachazo que recibió en la tercera parte. ¡Ni que no hubiera llevado otras máscaras desde entonces!

En cuanto a la ropa, Jason lleva una camisa vieja de color azul grisáceo, un pantalón a juego y una camisa de fuerza marrón, recuerdo del centro secreto de investigación, que ha reventado y utiliza desde su violenta fuga como si fuera una chaqueta hecha jirones.

Aunque es un look que le va que ni pintado para estrenar el milenio, no es tan alucinante como el del denominado Uber-Jason, al que nos presentaban como "el mal actualizado" en el material promocional y que no tiene nada que ver con la plataforma de transporte Uber. Efectivamente, después de que Kay-Em lo reviente a balazos, Jason pasa por el taller y, gracias a la nanotecnología del futuro, se convierte en el asesino indestructible definitivo, con la misma mala leche de siempre, ojos de Sauron y el cuerpo recubierto de acero cromado. En este futuro lejano, tus posibilidades de supervivencia son de una entre un millón.

Puntuación: 8/10

Ahora solo ve pantallas azules de error. De ahí la mala leche.

Miscelánea: Cuando uno de los personajes que recuerdas con más cariño de todas estas películas se llama Demon, asumes que el desarrollo de personajes no es el punto fuerte de la saga. Jason X no viene a marcar la diferencia, pero al menos tiene un par de secundarios inolvidables.

Lisa Ryder (Beka Valentine en Andromeda, aquella serie de Kevin Sorbo) interpreta a Kay-Em 14, una androide leal, inteligente y una pizca vanidosa que, gracias al poder del amor, se actualiza a sí misma y pasa de ser una auxiliar solícita a una máquina fendom de combate capaz de darle a Jason una solfa de leches como nunca le habían dado. Y aunque la actriz no sea capaz de disparar balas de fogueo sin poner cara de estar comiendo limones, su pelea con el asesino de Crystal Lake es uno de los momentos más miríficos y a la vez ridículos de la cinta. Por razones obvias, no hay otro personaje como ella en toda la saga.

Ya solo nos quedan 435 años para poder pedir a Amazon una como esta.

Por su parte, Peter Mensah (el emisario que se va al hoyo al grito de "¡Esto es Esparta!" en la hiperhormonada 300 y el doctore Enomao en Spartacus) interpreta al sargento Brodski, el hombre a cargo de la seguridad de la nave. Brodski se define a sí mismo como "perro viejo" y es el epítome de tipo duro con formación militar. Sin embargo, se aleja del estereotipo de militronche cabronazo tan habitual en estos filmes para alzarse como un auténtico héroe. Pese a su ruda apariencia, es un soldado de principios, con gran sentido del honor e incluso del humor. El momento en el que Jason lo atraviesa con un pincho a través de una pared y le dice "Con un solo pinchazo no vas a acabar con este perro viejo", para recibir acto seguido un segundo pinchazo y añadir "Sí, ahora sí" es hilarante. ¡Y encima sobrevive al encuentro!

Incluso después de que Jason liquide a su equipo de mercenarios y le perfore el páncreas y el intestino delgado, Brodski no se desmorona y, previo paso por la enfermería, lucha hasta el final al lado de los supervivientes. Finalmente, cuando todo parece perdido, sacrifica su vida en un último acto de valentía abrazando a Uber-Jason en el espacio, como Superman a Lois Lane en la película de Chris Donner, para arrastrarlo hasta la órbita de la Tierra 2 y, con la entrada en la atmósfera terrestre, convertirlo en un plateado meteoro de mala leche incandescente.

Espero que en Tierra II erigieran una estatua gigante de ébano en su honor.

VALORACIÓN FINAL: ★★★½

PD: ¿Hay alguien en el mundo que se refiera a esta película como "Jason 10" y no como "Jason Equis"? Se supone que la "X" del título es un diez romano, pero jamás he oído a nadie decir "Jason 10". Esta ignorancia consciente colectiva es fascinante.


Freddy contra Jason (2003)



Sinopsis: Freddy Krueger, el demonio del sueño, está en horas bajas desde que los jóvenes de Springwood no tiene ni pajolera idea de quién es. Para salir del anonimato y así recuperar sus poderes, ha pergeñado un diabólico plan: engatusar a Jason bajo la apariencia de su madre para que se presente en el número 1438 de Elm Street y apiole a unos cuantos chavales. De este modo, quizá vuelvan a correr rumores sobre el hombre del saco que descuajaba a pipiolos en sueños. Con lo que Freddy no contaba es que cuando Jason hace "chop" ya no hay "stop" y el asesino de Crystal Lake no está dispuesto a cederle ni una sola víctima. Tendrá que meterlo en vereda.

Originalidad: La historia en sí es más una historia de Pesadilla en Elm Street que de Viernes 13. No se puede decir que un personaje salga más tiempo en pantalla que el otro ni que uno se lleve toda la gloria mientras su colega espera en el banquillo; pero Freddy es quien lleva la voz cantante y el impulsor de la trama por incomparecencia intelectual de su rival. El hecho mismo de que Freddy hable y Jason no diga ni mu inclina la balanza del protagonismo irremediablemente a favor del hijo predilecto de Wes Craven. Jason es la herramienta de la que el infanticida de Elm Street se sirve para volver a hacerse con el cotarro en Springwood, y cuando esta relación se va a pique, pasa a convertirse en el paladín involuntario de los adolescentes a los que Freddy intenta cargarse. Por lo tanto, no solo Jason está en un segundo plano, sino que en ningún momento llega a ser el antagonista del filme, lo que supone una importante deriva respecto de todos los capítulos que hemos visto hasta ahora y el que queda por ver.

No obstante, el guion está bien planteado y consigue incorporar todos los elementos propios de Viernes 13 a la trama, desde asesinatos atroces a sexo banal pasando por los consabidos porros. Incluso regresamos al campamento original de Crystal Lake, que sirve de cuadrilátero para el esperado gran combate entre estos dos pesos pesados del terror adolescente.

De esta manera, da a los aficionados a Viernes 13 lo que esperan ver al tiempo que consigue evitar la sensación de estar ante otro capítulo más de la saga. Fusiona dos universos de terror en una nueva realidad que es la mejor de todas las realidades posible,s y esto es algo difícil de conseguir y que no suele valorarse.

Por otro lado, se nota el año en el que está rodada. Los actores más jóvenes tienen cara de haber salido de alguna serie de Disney Channel, y la cinematografía, respaldada por un presupuesto generoso, no tiene nada que ver con la de las entregas de los ochenta, ni siquiera con la de la única película de los noventa. En general, la calidad de la producción es superior a la del resto de la saga, incluida Jason X, que también tenía un aspecto diferente pero aún se codeaba alegremente con el cine de serie B. Eso sí, podría haberme pasado sin el uso flagrante y descomedido de filtros de color. Que el mundo de pesadilla en el que Freddy acecha a sus víctimas sea de color pimiento morrón tiene un pase, pero el filtro azul de las escenas nocturnas me repatea.

Puntuación: 8/10

Lets get ready to rumble!

Sangre:
Diez años después de Parque Jurásico, no había nada que los efectos especiales no permitieran hacer. Además, como ya dejó patente Jason X, la MPAA de los 2000 no era tan pejiguera como la de los ochenta, de modo que el estudio tenía más manga ancha y no tenía necesidad de devolver la cinta al montador para que la recortase hasta conseguir la calificación deseada. Esto significa que, a pesar de compartir la calificación R con sus predecesoras, la casquería está muy presente.

Por otro lado, y aunque se trate de un crossover, la película es consciente de la importancia que dan los fans de Viernes 13 al número de víctimas y a la inventiva con la que se les da matarile.

Jason manda al otro barrio a dieciocho jóvenes incautos, diecisiete más que Freddy, que con un solo muerto en su haber sin duda sacó la paja más corta en el reparto de víctimas. Contando los sueños, en la escena que le sirve de introducción, Jason incluso suma un cuerpo más a su montón, el de una campista descocada a la que clava en un árbol con su machete y que, en lugar de espichar sin más, adopta los rostros de distintos campistas para decir que merecen que los maten.

El primer muerto de verdad llega poco después de que conozcamos a Lori y sus amigas, Gibb y Kia (interpretada por Kelly Rowland, una de las Destiny's Child). El novio de Gibb, Trey, es un imbécil despreciable que trata a la chica como si fuera basura, así que todos sacamos el champán cuando Jason se lo ventila con una brutalidad y creatividad dignas de sus mejores tiempos. Después de que la pareja le dé al asunto, y mientras ella está duchándose, Jason acuchilla al tipo con su machete en la cama, atravesándolo de lado a lado una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez... hasta que los órganos se desparraman por el agujero que abre en el colchón. No satisfecho con eso, y para rematarlo, pliega de golpe la cama, tronchando a Trey por la mitad. Rara vez tiene la nuca el placer de conocer a los pies.

Los siguientes asesinatos son una pintoresca sucesión de decapitaciones, dislocaciones vertebrales, empalamientos, aplastamientos y electrocuciones. Jasonadas al ritmo del heavy metal del siglo XXI.

Merece la pena destacar el momento que eleva de golpe el contador de muertes, una fiesta que celebran los chicos del instituto en un maizal y que Jason interrumpe machete en mano. En condiciones normales, ver al gigantón de la máscara de hockey repartiendo mandobles entre un puñado de figurantes no me parecería especialmente llamativo, pero cuando lo hace ENVUELTO EN LLAMAS, ya estamos hablando en otro idioma; un idioma que me gusta y entiendo, no como el francés o el alemán.

¿Y Freddy qué? Es el cerebro de la operación y, por culpa de la celeridad con la que Jason despacha al personal, apenas sí se come un rosco. Atormenta a Kia en sueños, pero no llega a matarla, solo la repugna alterando las imágenes de una revista para mostrar imágenes macabras de operaciones de estética y, desde una de las fotos, le introduce las cuchillas en los orificios nasales y le arranca de cuajo la napia. Aunque suena horrible, la agresión no produce efectos fuera del sueño, porque en ese momento Freddy aún no ha recuperado todo su poder. Además, los efectos digitales son un canteo. Deberían haber usado una prótesis rellena de sangre y mocos de pega.

Marc, el mejor amigo de Will, es la única víctima mortal del demonio del jersey navideño. El villano lo visita en sueños adoptando la forma de su hermano, que supuestamente se suicidó cortándose las venas en la bañera, pero en realidad fue asesinado por Freddy. Marc encuentra al doppelgänger precisamente como encontraron a su hermano el día que murió: en la bañera y con las venas cortadas, pero más parlanchín de los que se espera de un cadáver. La sangre de la bañera rebosa hasta formar un charco en el suelo del baño y, cuando el espeso líquido llega hasta Marc, unos zarcillos de sangre coagulada emergen del charco y se le clavan en los pies para mantenerlo amarrado al suelo. Eso es nuevo. Luego Freddy le prende fuego para dejar un mensaje al resto del grupo ("Freddy ha vuelto") y, por último, lo remata cruzándole la cara con sus cuchillas patentadas. No es la mejor obra de Freddy, pero es original y además el listón estaba muy alto.

En cuanto al encarnizado duelo final, que ya en su día superó cualquier expectativa que tuviera antes de entrar al cine a ver la película, me alegra decir que todavía aguanta el tipo. Freddy y Jason no se tienen ningún cariño y ni siquiera se molestan en fingir deferencia profesional, así que cuando les toca pelear, lo hacen con saña, destrozándose el uno al otro a machetazos, cuchilladas y golpes de una contundencia letal. La sangre salpica la pantalla, unas cuchillas se hunden en unos ojos acuosos, un brazo es amputado y un torso es perforado de lado a lado con ese mismo brazo. Es difícil superar eso.

Puntuación: 8/10

De aquí a contorsionista en el Cirque du Soleil hay un paso: la resurrección.

Sustos:
 Al igual que Jason X, esta es más una película de acción que de terror, con más espectáculo y pirotecnia que miedo y escalofríos.

Las escenas en las que más se juega con elementos propios del horror son las que se desarrollan en el mundo de los sueños. Y aunque el equipo que está tras las cámaras no aprovecha todo lo que debería la libertad inherente a este mundo de fantasía, las secuencias oníricas son bienvenidas.

Mi pesadilla favorita es la que padece Lori cuando se queda sobada en la comisaría, porque, al menos durante unos segundos, consigue meterte en su atmósfera siniestra y sobrenatural. Son especialmente espeluznantes las fotos de los carteles de niños perdidos, que cobran vida para seguir a Lori con la mirada cuando pasa por delante, y también la niña sin ojos que la avisa de que Freddy viene de camino. Yo anoche soñé que me quedaba dormido en el autobús y se me pasaba mi parada. Es increíble lo que hace la imaginación de uno, porque rara vez cojo el autobús.

La banda sonora de Graeme Revell es correcta y sabe apelar a la nostalgia con los temas originales de Charles Bernstein y Harry Manfredini; pero, por concesión al género de acción, también suenan canciones perpetradas por bandas como Slipknot, Sepultura y Type O Negative, grupos de hombretones melenudos que visten siempre de negro y que, cada vez que pasan por el control de aeropuerto, tienen que desprenderse de tres kilos de metal en anillos, piercings y cadenas. Quizá en 2003 sus pintas y gritos guturales asustasen a algún padre carca, pero sus canciones no me inspiran la clase de inquietud cagona que espero de una película de miedo.

Puntuación: 4/10

¿Qué padre no querría ver a su hijo actor como víctima de un pederasta homicida?

Sexo: Los pocos desnudos de la película parecen estar ahí más por compromiso con los concupiscentes principios sobre los que se erigió la saga de Viernes 13 que por necesidades del guion.

En el sueño en el que Freddy se presenta sin invitación para reclutar a Jason, hay una inocente campista que se despelota n el embarcadero de Crystal Lake y, ¡cómo no!, se baña desnuda en el lago. Luego, cuando la chica se huele que el asesino del machete la acecha, huye corriendo hacia el bosque con la camisa desabotonada y las tetas de silicona despendoladas.

Poco después, Gibb, interpretada por Katharine Isabelle, tiene una escena de cama en la que solo se le ve la espalda mientras cabalga a su novio, y luego se mete en la ducha, donde la cámara capta sus voluptuosas formas con un discreto plano cenital.

No es gran cosa, la verdad, pero se compensa con la presencia de Monica Keena, que es un cóctel explosivo de dulzura y sensualidad, una mujer con carita de ángel y una delantera impresionante que el equipo de vestuario se preocupó de realzar en cada plano con sujetadores push-up, camisetas ajustadas y una blusa tan apretada que corta la respiración. Eso sí, como buen representante del estereotipo virginal que es, lo único que enseña es escote.

Puntuación: 6/10

Los botones de su blusa soportan más tensión que el espectador.

Jason Voorhees: Incluso en una época en la que no había el fanatismo tóxico que hay ahora (o quizá solo pasaba más desapercibido, porque no existían tantos medios para darle voz), recuerdo que hubo bastante controversia cuando se anunció que el especialista canadiense Ken Kirzinger interpretaría a Jason. El propio Kane Hodder mostró públicamente su descontento, porque creía haberse ganado el derecho a interpretar a Jason durante el resto de su carrera. Desde luego es mejor papel que el que hizo ese mismo año de guardaespaldas en Daredevil (sin acreditar) o de matón de una pizzería en un episodio de Embrujadas (igualmente sin acreditar).

La cuestión es: ¿Por qué no le dieron a Hodder el papel de Jason si había actuado en las cuatro películas anteriores, aún tenía edad para hacer por sí mismo la mayoría de escenas de riesgo y, además, era el favorito de los fans? Pues básicamente por una cuestión de altura. Robert Englund mide 1,78 metros, y Hodder, poco más de 1,80. El director, Ronnie Yu, quería que Jason se viera mayúsculo al lado de Freddy, esto es, compensar sus carencias mentales y la ausencia de poderes demoníacos con pura musculatura y envergadura física, de forma que los contendientes parecieran igualados cuando llegara el momento de que se partieran la cara. Kirzinger, con sus cerca de dos metros, podría haber sido pívot en la NBL, así que cumplía ese requisito. Además, según las declaraciones del director de casting en el documental Crystal Lake Memories, Yu decía que el Jason de Hodder parecía de dibujos animados. Si eso es cierto, no sé qué clase de dibujos animados vería por aquella época Ronnie Yu, pero probablemente no fueran Las supernenas.

Por suerte, los fans de Viernes 13 somos pocos y perezosos, así que no nos veréis usando en Twitter el hashtag #ReleaseTheInexistentHodderCut.

Lo gracioso de toda esta historia es que Kane Hodder sí que sale en la película, aunque probablemente la mayoría de los que participaron en ella, incluido el director, ni se dieron cuenta. En una de las escenas del hospital psiquiátrico, hay un televisor al fondo en el que están emitiendo La matanza de Texas III. Casualmente, el Cara de Cuero que aparece en pantalla en la escena que se está reproduciendo en ese momento es Hodder, que hizo de doble de Mihailoff en esta película. ¡Chúpate esa, Ronnie Yu!

Por lo demás, este Jason no desentona al lado de otras versiones del personaje: tiene los ojillos uno más caído que el otro, como en la segunda parte; la piel áspera y grisácea, como en la sexta ; y algunos pelillos largos en el cogote, como en la novena. La máscara de hockey está de una pieza, pero amarilleada y rayada por el uso, y la única concesión de Jason a la moda por el cambio de década es un chambergo raído que debió de comprar en un outlet.

Aparte de la inmensa altura, la otra nota diferenciadora de esta versión de Jason es que los ojos se le ven con claridad la mayor parte del tiempo, en lugar de ser agujeros negros insondables ocultos bajo las sombras de la máscara. Su mirada es además tristona, de perro pachón, e inspira cierta lástima, supongo que con la intención de que Lori no parezca una retrasada suicida cuando empatiza con él.

En cuanto a su presencia física, y pese a su intimidante estatura, le falta ese aura de ira contenida que le daba tanta presencia en los capítulos anteriores. Es más tu vecino y amigo Jason que ese psicópata rabioso que vive junto al lago. En cambio, su capacidad para soportar el dolor y sobrevivir a heridas mortales está en lo más alto de la escala, y hace falta mucho más que un zarpazo de un demonio del sueño (o veinte, ya puestos) para acabar con él.

Por primera vez en la saga, y solo cuando a la trama le conviene, Jason tiene pavor al agua; en teoría, porque se ahogó en el lago cuando era un niño, aunque desde entonces ha pasado más tiempo bajo la superficie que en tierra firme. No acaba de convencerme, pero supongo que tiene algún sentido.

Puntuación: 7/10

Qué mirada tan tierna y adorable. Apenas parece que quiera descuartizarte y colocar tu cadáver como ofrenda en el altar de su difunta madre.

VALORACIÓN FINAL: ★★★★


Viernes 13 (2009)



Sinopsis: Cinco chavales imbéciles llegan al bosque Crystal Lake en busca de una plantación secreta de marihuana y se topan con Jason Voorhees. La excursión no sale bien. Un mes y medio después, mientras un motero sexi busca a su hermana (una de las desafortunadas chicas del grupo anterior), un segundo grupo de chavales más imbéciles todavía se instala en una casa junto al lago para pasar el fin de semana. ¿Qué hará Jason con ellos? ¿Presentarse con un postre y darles la bienvenida a la comunidad tal vez?

Originalidad: La cosa, de John Carpenter; La mosca, de David Cronenberg; y La invasión de los ultracuerpos, de Philip Kaufman, son tres clásicos ejemplos de buenas películas de terror que, a su vez, son buenos remakes. Innovan más allá de la evolución de la técnica cinematográfica y aportan algo diferente, provocando impresiones nuevas en el espectador. Viernes 13, de Marcus Nispel, es un ejemplo de cómo aprovechar el tirón que estaban teniendo otros remakes de cine de terror setentero y ochentero (empezando por La matanza de Texas, del propio Nispel) para relanzar una marca, y no deja de ser un mero refrito de los tres primeros capítulos de Viernes 13 con un pellizco del cuarto.

No diré que la cinta no innova en absolutamente nada, porque al menos cambia lo suficiente a Jason para que, aun siendo el mismo matarife silencioso que ha sido siempre, dé más canguelo del que ha dado nunca en casi treinta años de historia. Pero el caso es que no innova en nada relevante. Es más bien una actualización de los clásicos, sin viajes por el espacio ni posesiones demoníacas.

Dicho esto, la falta de originalidad no es necesariamente un problema. Lo es para mí ahora, que me he chupado una maratón de doce películas casi idénticas para acabar en el mismo sitio donde empecé; pero para el espectador casual no debería serlo.

Aunque suele ser difícil comprender el motivo tras un remake, con este, como decía, no hay ningún misterio: querían que la marca Viernes 13 volviera a traer dinero a espuertas y producir una nueva serie de interminables secuelas. Y, desde ese punto de vista, reconozco que Nispel y su equipo hicieron un trabajo pistonudo recontando los orígenes de Jason, porque, con la nada desdeñable cifra de 91 millones de dólares en el mercado mundial, la película se convirtió en la más taquillera de la saga después de Freddy contra Jason.

Lo que no tengo tan claro es a dónde pretendían llevar al personaje después de esta incursión desprovista de originalidad, porque, o bien repetían una vez más la fórmula hasta agotarla, o bien se soltaban la melena y hacían algo que no encajase con el tono más serio y realista de este remake. Eso sí, por ahora, podemos respirar tranquilos, porque, con el lío de derechos que se traen entre manos Sean S. Cunningham y Victor Miller, no parece que la secuela vaya a ver la luz pronto. Deberían darle una máscara de hockey y un machete a cada uno y dejar que la violencia resuelva sus conflictos legales.

Dicho todo lo anterior, es innegable que el remake de Nispel es una buena película de Viernes 13, de la misma forma que un pizza tonno de Dr. Oetker es una buena pizza de atún congelada. Utiliza todos y cada uno de los elementos que los fans han aprendido a apreciar de la saga y, además, es lo bastante moderna y está lo suficientemente bien realizada como para que luzca mejor que una cinta rodada treinta años antes con una treintava parte del presupuesto. Qué inesperado, ¿verdad?

Lo que me joroba es que no molestasen en actualizar también la actitud de los chavales, que el guion ha convertido en caricaturas de los típicos personajes que uno encuentra en el cine de terror adolescente: Trent es un capullo hasta cotas improbables, Lawrence y Chewie son unos juerguistas y unos fumetas, y las rubias... son muy rubias. El único personaje con el que puedes llegar a empatizar (si es que tienes el día sensible y has perdido recientemente a tu hermana después de haberla dejado al cuidado de tu madre enferma de cáncer) es Clay, que llega a Crystal Lake buscando a su hermana perdida y parece un ser humano normal.

En cualquier caso, y aunque sea más de lo mismo, supongo que si queréis ver es una versión de Viernes 13 que a día de hoy podáis tomaros en serio como aficionados al cine de terror y no simplemente como fans de Jason con síndrome de Estocolmo, esta es la película que más se acerca a ese planteamiento.

Puntuación: 1/10

-¿Puede ayudarme, por favor? Estoy buscando la originalidad de esta película.

Sangre: Puede que este remake no tenga los asesinatos más originales ni divertidos, porque se toma a sí mismo demasiado en serio como para hacer esa clase de concesiones al humor y quiere provocar miedo; pero en truculencia no la gana ninguna. De hecho, merece la pena que repasemos todas y cada una de ellas.

No os preocupéis. Ya estoy yendo al médico para que me quite estas costumbres de la cabeza.

La primera muerte que vemos, ya en los propios créditos iniciales, es la de Pamela Voorhees, y quizá no sea el mejor comienzo posible. Alice decapita a la mujer en un recapitulación en blanco y negro del clímax de la Viernes 13 original, y la señora Voorhees ni siquiera alza sus puños extrañamente masculinos con rabia cuando el machete separa su cabeza del cuerpo. Por suerte, acabamos de empezar.

Los siguientes en morir son los buscadores de la maría perdida, que caen uno a uno en el prólogo de veinte minutos que precede a la más pausada carnicería del grueso del filme. El primero en caer es Wade, que se va a dar un pirulo por el bosque en plena noche y se cruza con un Jason insomne protegiendo su territorio. El momento en que lo mata no llega a verse, porque el bosque está muy oscuro, pero sabemos que, aparte de asesinarlo de un machetazo, le corta una oreja. Y lo sabemos porque luego su compañero Richie la encuentra tirada entre las plantas de marihuana, colgando aún de los auriculares que llevaba su amigo.

Mientras Richie corre de vuelta al lugar donde han acampado intentando no cagarse encima, Jason visita a su novia, Amanda, recién fornicada, y la saca a rastras de la tienda de campaña. El desesperado Richie la encuentra pegando alaridos dentro del saco de dormir, que Jason ha colgado de una cuerda sobre la hoguera para cocinarla a fuego lento. Cuando el chaval intenta rescatarla (comprensiblemente prefiere a la chica en su punto y no muy hecha), pisa una trampa para osos que le hace trizas la pierna, desgarrando la carne y dejando asomar el hueso. Hasta a mí me duele verlo y el solo recuerdo de la escena provoca que me chirríen los dientes. Jason, que nunca deja un trabajo a medias, remata a Richie de un machetazo en el cráneo. Y es un machetazo de primera, que vemos bien clavado en esa cabeza.

Ignorando la elevada tasa de mortandad entre sus amistades más cercanas, Mike y Whitney encuentran el campamento abandonado de Crystal Lake. El lugar solo podría tener un aspecto más siniestro con calaveras colgando del letrero de la entrada, así que lógicamente no se les ocurre otra cosa que merodear por las viejas cabañas Después de descubrir el altar que Jason ha dedicado a su madre (cabeza podrida incluida), la pareja intenta escapar, pero ya es tarde. El asesino ya está de vuelta, bajo ellos. A Mike lo apuñala en el pie y las piernas repetidas veces, atravesando las tablas del suelo con el machete, y luego lo arrastra bajo tierra, donde imaginamos que le enseña su colección de fotos de aves campestres o lo remata con extrema crueldad.

Whitney, que tampoco le tenía tanto cariño a su novio o no tanto como a su propio pellejo, toma las de Villadiego; pero, por mucho que corra, nunca será la campeona regional de atletismo de Crystal Lake. Jason la alcanza enseguida y presumiblemente la mata de un machetazo fuera de cámara, cerrando este brutal prólogo y pasando a la pantalla de título. Pero no contéis esta muerte. Luego descubrimos que la chica sigue viva y Jason la ha secuestrado como recuerdo porque se da un aire a su madre de joven.

A un paleto local que intenta venderle marihuana a Clay justo después de decirle dónde puede encontrarla (el maestro de las ventas) le llega la hora del degollamiento cuando Jason decide cambiar el saco que utiliza para cubrir su deforme careto por la clásica máscara de hockey.

Los siguientes en la cola de víctimas son Nolan y Chelsea. Al primero le atraviesa la cabeza de un certero flechazo desde la orilla mientras está conduciendo una lancha motora, y a ella, que estaba haciendo esquí acuático en toples y ya se ha llevado un buen golpe en el frontispicio con la lancha, le clava el machete en la coronilla cuando está escondida bajo el embarcadero. Esta muerte tiene un ligero toque de humor negro, ya que Jason, una vez le ha clavado el machete a la chica, tira de ella hacia arriba hasta que el cráneo topa con las tablas para liberar la hoja de la cabeza, consiguiendo, de paso, que le veamos las tetas una última vez antes de que su cadáver regrese al agua.

Chewie (el oriental porrero y borracho, no el wookie amigo de Han Solo) no deja de hacer el idiota hasta que Jason lo acorrala en el cobertizo de la casa junto al lago en la que los chavales se han instalado y le perfora el cuello con un destornillador. Como el ensañamiento forma parte de la diversión, Jason ahonda en la carne muy, pero que muy lentamente, hasta que el muchacho se ahoga con su propia sangre. Estoy bastante seguro de que las traqueotomías no se hacen así, pero apruebo el método.

Lawrence, la cuota negra de la película, adopta la prudente decisión de salir por patas cuando se cruza con Jason y consigue zafarse de él con bastante soltura. Pero Jason también es campeón de tiro con hacha, y aunque los afroamericanos corren que se las pelan, no son más rápidos que un hacha voladora. Lawrence sobrevive al acero incrustado en su espalda lo suficiente para pedir socorro a gritos y hacer de cebo; sin embargo, el resto del grupo no cae en la trampa y Jason lo remata estampándolo contra el suelo, de modo que el filo del hacha atraviesa el cuerpo hasta asomar por el esternón. Precioso.

Dentro de la casa, y como castigo por rondar sola por las habitaciones mientras los demás chavales permanecen juntos en el salón, Jason cuelga a Bree de una cornamenta de venado, mejorando la decoración de la cabaña en un 23%.

El jefe de policía llega poco después y, nada más llamar a la puerta, Jason cae a su espalda desde el tejado con perversas intenciones. Antes de que el jefe de policía le diga "Buenas noches, caballero, ¿cómo es que se deja usted caer por aquí a estas horas?", Jason le clava un atizador de chimenea en el ojo. La punta, con el ojo ensartado, atraviesa el cráneo y la puerta contrachapada de roble, dando un susto de muerte a los inquilinos.

Trent, que se ha ganado a pulso todo lo malo que pueda pasarle con su actitud egoísta e intolerante, intenta huir de allí haciendo autoestop, pero la desconfianza y la indecisión se coordinan con el machete de Jason para jugarle una mala pasada, y el muy capullo acaba ensartado en la parte posterior del mismo coche-grúa que había conseguido detener.

Clay, su hermana Whitney y la virginal Jenna son ahora los últimos supervivientes. Por desgracia, según las reglas, solo puede haber una Última Chica™, así que Jenna se va a pastar cuando Jason le clava su machete por la espalda.

En cuanto a Clay y Whitney, no podemos confirmar si mueren tras el predecible susto final, pero catorce asesinatos es una buena cifra para cualquier slasher con este nivel de calidad.

La única queja que tengo en relación con las muertes es que la película es muy oscura. Y no me refiero al tono, sino a que es literalmente oscura, como un gato negro embadurnado de brea en el fondo de un pozo. Algunos de los asesinatos que ocurren de noche se ven regular, y no me habría importado sacrificar la atmósfera lóbrega y tenebrosa a cambio de que se vieran mejor. Aun así, la violencia es uno de los puntos fuertes de la cinta. Un consejo: nunca digáis que la violencia es el punto fuerte de algo en público.

Puntuación: 8/10

Le doy un 10 en precisión.

Sustos: ¿Son los sobresaltos más efectivos en este remake que en la larga cadena de películas rodadas veinte y hasta treinta años antes? Por descontado. Los cortes y movimientos de cámara están medidos con precisión, los ruidos repentinos suenan más potentes que nunca, y, ¡atentos a la novedad!, no hay ningún gato que salte por sorpresa desde un rincón cuando menos te lo esperas. Es verdad que hay un perro que hace precisamente eso, pero lo voy a considerar un paso en la dirección adecuada. Me gustan más los perros que los gatos.

La ambientación también está muy lograda. Daniel Pearl, que hizo su debut como director de fotografía en La matanza de Texas original y participó también en su remake de 2003, sabe de sobra dónde poner las focos para sacar lo mejor de cada plano, y la diferencia de calidad se nota incluso comparando esta cinta con Freddy contra Jason.

Es verdad que no puedo garantizar que vayáis a pasar miedo viendo esta película, y yo desde luego no lo pasé ni la primera ni la segunda vez que la vi ni parece que lo vaya a pasar nunca (cosa que no tendría problema en reconocer, porque mi virilidad proviene de mi enooorme... capacidad para pasar de todo), pero esta es la única parte de la saga que, incluso hoy mismo, aguanta el tipo como representante de su género. No me produce escalofríos ni me genera la clase de inquietud cobarde que me lleva a encender todas las luces de la casa cada vez que voy de una habitación a otra; pero, si la veo por la noche y con el volumen alto, al menos tiene alguna posibilidad de conseguir que pegue un respingo en el sofá y me tire encima el Cola-Cao o lo que sea que esté bebiendo. Me parece suficiente para disfrutarla.

Puntuación: 8/10

Quedarse quieto detrás de alguien que no te ha visto debería estar prohibido, salvo para oler a la gente el pelo en el metro.

Sexo: Al igual que ocurre con la casquería, el despelote también apunta alto. ¿Por qué no iba a hacerlo si puede permitírselo? ¿Porque lo que se llevaba en los ochenta no necesariamente debería seguir llevándose en los 2000, decís? ¿Porque el cine de terror adolescente debería cambiar de forma acorde con los tiempos? Sí, eso serían buenos argumentos. Qué suerte que nadie los escuchase.

A este remake le van los actores con cuerpos de revista y, de entre todas las películas de la saga, esta es la que muestra los actos sexuales de forma más directa. No es ni mucho menos como enchufar el Pornhub, y los desnudos se acercan más bien a los que veríamos en una película como American Pie o Viaje de pirados (solo que con un asesino al acecho y ahorrando en bombillas), pero tampoco te da con la puerta en las narices cada vez que una pareja se separa del resto del grupo para "irse a la cama". Aunque no veamos lo que el acto en sí implica desde un punto de vista anatómico, las escenas de sexo están ahí para disfrute de cualquier espectador con las hormonas descarriadas.

Concretamente, hay dos escenas de sexo en la película: una casi al principio, durante el prólogo, y otra acercándonos ya al tercer acto. A Richie y Amanda les gusta la postura del perrito, mientras que Trent y Bree prefieren una empoderada cabalgada amazónica. Curiosamente, a Amanda le corta el rollo que alguien pueda estar mirándoles, mientras que Bree graba todo con una cámara de vídeo conectada al televisor. En la variedad está el gusto.

Aparte de eso, Chelsea hace esquí acuático casi en bolingas, y Bree alimenta la libido de Chewie y Lawrence hasta el empacho con un sensual meneo de caderas al ritmo de I Like It, I Love It.

Después de este espectáculo, Lawrence decide masturbarse con las fotografías de una revista de deportes de invierno. No sé si habrá alguien que quisiera ver eso, pero me alegro de que Clay y Jenna le interrumpan antes de que empiece.

Puntuación: 8/10

Ese sí que es un poderoso giro de cintura y no el de los muñecos de los Masters del Universo.

Jason Voorhees: Jason luce dos looks diferentes en esta película y ninguno tiene nada de zombi ni de monstruo de Frankenstein futurista. Más bien parece una versión de Don Limpio que hubiera renunciado al mundo de los productos de limpieza para vivir en paz y soledad en el bosque, completamente aislado de la civilización y sus lujos, hasta volverse un psicópata homicida.

El actor que interpreta a Jason en esta ocasión es Derek Mears, tan alto como Kirzinger, pero más robusto, con tal anchura de espalda que podrías colgar en ella tus pósteres favoritos de la saga. Este es el Jason más bestial e imponente de todos.

La primera vez que vemos a Jason, lleva un saco cubriéndole la cabeza, pero no colocado de cualquier manera como en la segunda parte, sino bien enrollado y ajustado a su rostro, como si fuera un pasamontañas con una sola apertura para el ojo. La cabeza debe de cocérsele ahí dentro, y no quiero imaginarme las dificultades respiratorias que sufrirá el pobre, así que no me extraña que busque un sustituto menos impeditivo y se haga con la máscara de hockey, agujereada de fábrica para la correcta ventilación del cutis.

Sin embargo, la mayor diferencia de este Jason con los anteriores no tiene que ver con su indumentaria, ni siquiera con la insuperable planta de Derek Mears, sino con su renovada actitud homicida. Si hay un Jason con el que jamás querrías cruzarte, es este. A Mears le habían hecho bullying por su aspecto cuando era pequeño, así que en cierta medida se identificaba con el personaje, y trajo esa rabia reprimida al papel. Su Jason no tiene carisma, no te hace reír ni vas a animarlo cuando llegue el momento de apuntar una nueva víctima en la lista.

Este Jason es un experto en la lucha de guerrillas; excepcional con el machete, el hacha, sus propias manos; un ser que está entrenado para ignorar el dolor, las condiciones climatológicas, vivir de lo que da la tierra, comer cosas que harían vomitar a una cabra. Su misión es eliminar a los intrusos. ¡Matar, punto! Matar o morir. Y Jason es el mejor.

Puntuación: 9/10

Me recuerda a otro personaje de ficción cuyo nombre de pila también empezaba por "J" y se apellidaba Rambo.

VALORACIÓN FINAL: ★★★

9 comentarios

  1. Inesperado giro. Siendo las cuatro entregas mas locas de la saga, son las que mejores puntuaciones han recibido por tu parte. Supongo que a estas alturas, cualquier idea, por absurda que sea, es bienvenida.

    Jason X siempre pensé que era la película con la premisa mas loca, pero Jason va al infierno me ha dejado alucinado. Gusanajos demoníacos y posesiones a tutiplen. En fin, es lo que tiene hacer sagas tan largas. Al fin, se te ocurre lo mas raro para mantenerlas frescas.

    En cuanto a Freddy contra Jason, es como lo que hicieron con Alien vs Predator: juntar dos iconos del cine de terror, mantener los elementos clave de cada uno y darle al publico el enfrentamiento que tanto deseaban ver. con todo, no parece ser tan mala por lo que comentas. Siempre la habían pintado de peli de terror malucha.

    Por cierto, mentí en uno de mis comentarios previos, si que vi una peli de esta saga, el remake. Lo pillé una noche por la Seta 3 ya algo avanzada y la vi por el gusto de tragarme un slasher. No me gustó demasiado. De nuevo, no es un genero que me apasione.

    Y bueno, pues gracias por este repaso a toda la saga. Has escrito tres artículos interesantes y divertidos. Te atreverías con otra? Se me ocurren algunas bastantes chuscas como Hellraiser, Puppet Master o Los chicos del maíz, pero a lo mejor ya pondrías tu salud mental demasiado en riesgo.

    PD: Me vi este fin de semana Underwater. No es prodigiosa, pero está bien. Me hubiera gustado ver un poco mas a los bichos y que las muertes fueran un poquito mas truculenta, pero la ambientación submarina está muy chula. Y Kristen Stewart lo hace muy bien. Lejisimos de la crepusculoca que vi hace ya diez años.

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    1. Fe de erratas: El remake lo vi en la Sexta 3, no en la Seta 3. Para no crear confusión.

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  2. Ha merecido la pena la espera solo por ver que las que mejor valoro no han sido las más apedreadas. Genial como siempre TDLB

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  3. Viernes 13,Parte 13,debió ocurrir en 2013.
    Así que jamás consideraré una nueva secuela de la saga como digna.

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  4. Puede que sea porque fue la primera que ví, pero la de Freddy contra Jason es una de las que más he disfrutado. Siempre había oido que la criticaban por no dar miedo pero no me parece que sea peor que el resto.

    El remake me ha gustado más de lo que esperaba pero coincido en que se pasan de oscuro.

    Por lo demás, me lo he pasado bien haciendo la maratón junto con estas entradas. Espero que no deje secuelas graves.

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  5. JoakinMar: He pensado en abordar alguna otra saga, pero que sea más corta para no terminar de fundirme el cerebro.

    Me alegro de que Underwater te resultase entretenida, sin ser, como dices, una genialidad.

    JCandela: Muchas gracias. Supongo que algunas de las últimas películas se juzgaron más desde el recuerdo que otra cosa. La perspectiva es importante, y en esta saga hay más morralla mirando hacia atrás que hacia delante.

    CucarachaEnojada: Una gran oportunidad desaprovechada.

    Alvaro: Ooooh, las secuelas son gravísimas. Ya nunca podrás mirar igual una máscara de hockey y... Eso es todo, realmente.

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  6. A mucha gente no le gustará la redifinición de Jason como parásito demoníaco pero encaja de fábula con la teoría de que su madre era una bruja, en especial la presencia del Necronomicón.

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  7. Se me olvidó mencionarlo, deberías probar Terrordrome, un fangame que es un megacrossover de diferentes slashers.

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  8. Master del universo, Mermelade boy, Juego de tronos y ahora la saga de viernes 13.
    El sujeto muestra un interes creciente por los visionados cada vez mas truculentos, lo que indica una creciente perdida de moralidad y falta de respeto por las convenciones sociales
    Diagnostico: afasia moral y posiblemente falta de fosforo en su dieta.
    Tratamiento; Una dieta rica en pescado deberia volverle normal. Si eso no funciona, el visionado de Bamby o Dumbo en ciclo bucle continuo durante 14 horas al dia tambien es aconsejable.
    Si esto no da resultados como terapia de choque debera ver todos los episodios de "Verano azul" de una sentada mientras se le administran electrosocks cada 23 minutos.
    Recomendaciones: Mantenganle alejado del alcohol y que no use ropa interior muy ceñida Y por el amor de dios ¡¡Que no se acerque a una caja de lapices de colores!! nadie sabe lo que podria hacer con ellos.
    Ahora en serio. Muchas gracias por su esfuerzo y por las risas que gracias a el podemos disfrutar.

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