1 de enero de 2021

Reseñas de películas: diciembre 2020


¡Feliz año 2021!

Cumplida esta convención social, pasemos a lo relevante. En esta entrada tenéis las reseñas de las películas que he visto en diciembre de 2020, sin incluir una que ya reseñé en junio: Los bárbaros. Para ir al día con lo que veo, recordad que podéis seguirme en Twitter y Letterboxd.

Cuento de Navidad de Dickens (1951) ★★★★

Un viejo avaro que dice mucho "¡Paparruchas!" recibe la visita de tres espíritus en la víspera de Navidad (probablemente alucinaciones provocadas por una indigestión) y estos le muestran imágenes de su pasado, presente y futuro, y le enseñan a ser mejor persona.

Si pensáis que por estar en blanco y negro, esta es la primera adaptación al cine del popular cuento de Charles Dickens, estáis equivocados. Porque es la decimotercera. De hecho, la primera adaptación, un corto de algo menos de cinco minutos, se remonta al tempranísimo 1901. Incluso si solo contamos los largometrajes, la versión dirigida por Brian Desmond-Hurst es la quinta película de la lista. Que a principios de los cincuenta ya viniera precedida de una cifra de iteraciones como esa le hace a uno escuchar con cierta perspectiva (y una ceja enarcada) frases como "Ahora todo son remakes y adaptaciones" o "El cine anda escaso de ideas".

En cualquier caso, y aunque ninguna película de Cuento de Navidad superará nunca la de los Teleñecos, esta es una de las mejores adaptaciones del relato de Dickens. La ambientación es magistral, el actor Alastair Sim lo borda como Ebenezer Scrooge, y la historia consigue lo que se propone: imbuirte de unos valores morales decimonónicos que no pasan de moda y meterte el espíritu navideño por el gaznate.

Si un médium contactase con el fantasma de Dickens y le pusiera esta película, estoy convencido de que la aprobaría.

Navidades negras (1974) ★★★

En Navidad, un loco de atar acosa por teléfono a las chicas de una fraternidad, gimiendo desde el otro lado de la línea y diciéndoles groserías que no superaron la censura en su distribución europea. La situación escala rápidamente y una de las chicas se convierte en su primera víctima mortal. Luego los crímenes se suceden, pero ya sin prisas.

Este "protoslasher" empieza y acaba de forma muy similar a cualquier película de Viernes 13 que se tome más o menos en serio a sí misma, haciendo uso de herramientas y elementos que, con el tiempo, se convertirían en los tópicos más manidos del género del que es germinal. Por desgracia, entre medias tiene una parte más pausada en la que plantea incógnitas que nunca llegan a resolverse y desarrolla personajes que nunca terminan de importarte. Aunque es más un thriller psicológico que un verdadero slasher, el problema radica en que como thriller es un filme fallido, ya que no retribuye el esfuerzo que hace el espectador en resolver el misterio, y como slasher resulta poco entretenido.

Aun así, supongo que debemos estarle agradecidos por lo influyente que fue para las películas que acabaron desencadenando el fenómeno de explotación tal y como lo conocemos hoy día. Además, salen Margot Kidder y John Saxon para que puedas decir: "¡Eh, esa es Lois Lane!" y "¡Anda!, ¿no hacía ese también de poli en Pesadilla en Elm Street?".

LEGO Star Wars: Especial felices fiestas (2020) ★★★

Mientras sus amigos realizan los preparativos para celebrar el Día de la Vida, Rey visita un templo jedi con la intención de aprender cómo ser una mejor maestra para Finn. Allí encuentra un antiguo artefacto que le permite viajar a través del tiempo y del espacio. Cuando su camino se cruza con el del Emperador y Darth Vader, se lía.

Esta simpática película infantil revive con sentido del humor algunos momentos clásicos de Star Wars y es más coherente que el 55% de las películas la saga, pero ofrece poco o ningún valor añadido para el público que no tenga menos de ocho años. Funciona como entretenimiento ligero para pasar el rato y ya está. 

Lo curioso es que, a su manera, devuelve al mainstream el infame Holiday Special de 1978, cuya existencia George Lucas intentó encubrir por todos los medios. Lucas fracasó y nadie que haya visto este especial televisivo podría jamás olvidarlo. Ahora que tenemos otro motivo para recordarlo, espero que las nuevas y más jóvenes generaciones de fans lo descubran para que el trauma se expanda más que el propio universo expandido de la saga.

Matar a Santa (2020) ★★★

Un niño rico al que Santa Claus ha traído carbón por Navidad contrata a un sicario para que lo mate.

La premisa no falla en llamar la atención, pero más allá de su originalidad, lo que realmente sorprende de la película es la sobriedad de su ejecución, que tiene mucho más de thriller o drama de acción que de comedia familiar para las fiestas. Humor tiene (tan negro, eso sí, como el carbón que Santa Claus deja a los niños que se han portado mal), pero ese humor no le viene de chascarrillos y cuchufletas, sino de lo irreal que es la historia que cuenta y lo rematadamente en serio que se la toma, convirtiendo una idea loquísima en una fábula anticapitalista con escenas dignas de un wéstern crepuscular.

Tenemos, por un lado, a un Santa Claus desencantado con la humanidad que se ve forzado a trabajar como contratista del ejército estadounidense para mantener a flote su negocio, y, por otro lado, a un asesino despiadado que va a por él, no solo para cumplir el encargo de un crío consentido, sino también para vengarse del "Gordo" por haberle decepcionado en el pasado. Estos personajes podrían haber salido de una cinta de los hermanos Coen, y ver a Mel Gibson y Walter Goggins interpretarlos sin tomárselos a guasa es una auténtica fantasía. El primero, que hace ya tiempo que no levanta cabeza como actor, está particularmente redondo en el papel (no va con segundas).

Dicho todo lo anterior, por alguna razón, esta es una de esas historias cuyas piezas, al menos en mi cabeza, encajarían mejor en formato cómic. Quizá se deba a que en las viñetas es más fácil tragar con propuestas tan surrealistas como esta.

La Navidad de Ángela (2017) ★★★½

Una niña asiste con su familia a misa en la víspera de Navidad y "sustrae" al niño Jesús del Belén para que no pase frío.

Este cortometraje animado está basado en el relato Angela and the Baby Jesus, del ganador del premio Pulitzer Frank McCourt, cuya infancia estuvo marcada por la pobreza y la tragedia.

La película, al igual que el cuento, narra una entrañable historia de la niñez de la madre de McCourt, y aunque no es ajena al sufrimiento que padeció su familia, todo lo que sucede en ella es tan cuco y reconfortante que jamás podría recomendársela a un diabético. También tiene una escena inocentemente sacrílega con la que me parto de risa, lo cual la hace incluso más disfrutable.

El deseo de Navidad de Ángela (2020) ★★★½

Ángela se ha propuesto reunir a toda su familia por Navidad. Para conseguirlo, tendrá que encontrar la manera de traer a su padre de vuelta desde Australia. Debería ser fácil, ¿no? Al fin y al cabo, de Irlanda a Australia solo hay cuatro páginas en el atlas.

Dejando a un lado lo cutre (pero económicamente razonable) que me parece que el estudio de animación reutilice modelos del corto anterior, este nuevo episodio de la infancia de Ángela no solo es tan bonito, optimista e inocente como su predecesor, sino que a sus creadores no les tiembla el pulso a la hora de subir las apuestas de la manipulación sentimental.

Os advierto que la deshidratación ocular es un riesgo real entre la población adulta más sensible.

El taller de Santa Claus (1932) ★★★

En el polo norte, los elfos fabrican juguetes en la víspera de Navidad.

Dejando a un lado mi pasión por la animación clásica, sin duda lo que más disfruto de estos viejos cortos de Disney es lo absurdos que son. En ellos, todo es posible, desde la pintura a cuadros para los tableros de ajedrez hasta que los pequeños ayudantes de Santa Claus canten con voces de tenor. 

Pero, por favor, no prestéis atención a las representaciones étnicas. Eran otros tiempos.

La pequeña cerillera (2006) ★★★★

En una fría y dura noche de invierno, una niña intenta vender cerillas sin éxito. Cuando la gente se retira a sus hogares, ella misma se refugia en el calor de los fósforos para no morir congelada. Le sale mal.

Al contrario que las adaptaciones dulcificadas de otros cuentos pergeñadas por Disney, esta historia es fiel de principio a final al popular cuento de Hans Christian Andersen, que, como buen escritor decimonónico que fue, no sabía cómo dar lecciones morales a los niños sin traumatizarlos. Por lo tanto, si tienes un corazón tan manipulable como el mío, a este corto le basta un minuto para reblandecértelo y convertirlo en masilla. 

Los dibujos son preciosos; la animación, magnífica; y la pieza musical de Alexander Borodin, un acompañamiento ideal para esta pequeña obra de arte.

Una Navidad con Mickey (1983) ★★★½

¿El tío Gilito protagoniza esta adaptación del Cuento de Navidad de Charles Dickens y es el nombre de Mickey el que figura en el título? Ratón enchufado...

A pesar de que no dura más de treinta minutos, este corto logra tocar todos los puntos clave del relato original y a la vez mantiene el humor característico del estudio. Sin embargo, las escenas que faltan (entre otras, la infancia de Scrooge en el internado, la cena navideña de su sobrino y el latrocinio post mortem) restan credibilidad al cambio a mejor persona que sufre Scrooge tras la visita de los tres espíritus. No es tan repentino e injustificado como el salto de Anakin al Lado Oscuro en La venganza de los sith, pero le ronda.

Lo anterior hace que esta sea una de las pocas adaptaciones del famoso cuento navideño que no logra tocarme la patata. Ni siquiera el monísimo pequeño Tim deseando feliz Navidad a todos consigue arrancarme una lagrimilla de emoción.

Eso no quita para que sea una excelente introducción al relato para los niños con déficit de atención, y tampoco hay duda de que el encanto de los personajes juega a su favor; pero hay adaptaciones infantiles que funcionan mejor.

Por lo demás, ¿soy al único que le parece arbitraria la elección de Pepito Grillo, el gigante de Mickey y las habichuelas mágicas, y Pete Pata Palo como los tres espíritus? ¿O de Goofy como Marley, el difunto socio de Scrooge, que robaba a las viudas y estafaba a los pobres, todo en el mismo día?

El árbol de Navidad de Pluto (1952) ★★★½

Mickey trae un abeto a casa para decorarlo por Navidad, sin saber que en él viven dos traviesos inquilinos: Chip y Chop. Su perro Pluto intentará desahuciarlos.

No sé cuántos años habrán pasado desde la última vez que vi este corto, quizá cerca de treinta; pero el tiempo no había borrado la imagen de la cara ensanchada de Chop cuando se refleja en una de las bolas que adornan el árbol ni el gag en el que se disfraza de vela de Santa Claus.

Si la palabra "memorabilidad" viniese en el diccionario, este corto la garantizaría. Es un clásico.

Elf (2003) ★★★

Un hombre criado por los elfos del Polo Norte descubre que es humano y viaja a Nueva York para conocer a su verdadero padre, que no es la clase de persona que él esperaba.

Creo que el arte, para ser arte, debe emocionar. Y esta película me provoca una fuerte emoción de vergüenza ajena, así que debe de ser puro arte. Viéndola, me siento estúpido y culpable. Pero, he aquí lo curioso, es un bochorno que, de alguna forma, disfruto. Supongo que tengo que achacárselo a Will Ferrell y su peculiar sentido del humor. Aunque me cueste reconocerlo, este año he desarrollado una relación tóxica con su estilo de comedia. Lo considero un placer masoquista, como el que siente (imagino) quien se somete a una dominatriz para que le golpeé las nalgas con un remo.

Además, pese a esas sensaciones encontradas, hay muchos aspectos de la película que valoro de forma positiva. Para empezar, soy un apasionado de los cuentos y de la Navidad, y esta historia es propia de un cuento navideño: simple, entrañable y absurda. Ni tiene sentido ni pretende tenerlo, y celebra lo que es.

Los créditos y los monigotes animados también me encandilan. Con ellos Favreau homenajea al clásico navideño Rudolph, el reno de la nariz roja, que no he tenido aún ocasión de ver, pero que lleva reponiéndose anualmente en la televisión estadounidense desde 1964.

En cuanto al reparto, no sé quién fue el responsable de contratar a Zooey Deschanel, pero cuenta con mi reconocimiento. Ver a la pixie girl por antonomasia disfrazada de elfo es una fantasía hecha realidad. No diré qué clase de fantasía.

También fue un acierto escoger a James Caan para hacer de émulo de Scrooge. El actor tiene pinta de estar pasando tanta vergüenza como yo durante toda la película, y no hay escena en la que no parezca estar pensando: "¿Qué he hecho con mi carrera? ¡Yo trabajé en El padrino!". Su sonrisa incómoda me representa.

El veterano Edward Asner, un habitual en el papel de Papá Noel, cumple lo que se espera del mítico personaje, pero a la vez da la impresión de estar de vuelta de todo y haberse pasado por allí a recoger su cheque. Cuando dice aquello de "Empiezo a ser viejo para este trabajo", es tan convincente que me pone la piel de gallina.

¿Y cómo no querer a Mary Steenburgen, que tiene las narices de cantar a viva voz pese a que suena como un gato al que le han pisado la cola, o a Peter Dinklage, que le da una tunda a Will Ferrell por confundirlo con un elfo?

Honestamente, no hay salvación para los que nos gusta Elf. Solo nos queda comer espaguetis con sirope de arce y morir de colesterol.

Cuentos de Navidad (1984) ★★★★

¿Puedo cansarme de ver adaptaciones del Cuento de Navidad de Dickens? Parece que no. Además, esta es una de mis favoritas y, según el día, puede gustarme incluso más que la de los Teleñecos.

No solo es entretenida y tremendamente fiel al relato, sino convincente. A pesar de ser una producción para la CBS, el acabado es superior al que uno suele esperar de un telefilme, sobre todo de los ochenta. Parte del mérito lo tiene que rodaran en exteriores, porque cuando uno compara los escenarios reales de esta película con los decorados de estudio de otras adaptaciones televisivas menores, no hay color. Solo el campanario de juguete da el cante.

La evolución del personaje de Ebenezer Scrooge, encarnado por George C. Scott (el famoso general Patton), también es de las más creíbles que he visto hasta la fecha, tanto por el tiempo que le dedican, como por el excelente trabajo del veterano actor, cuya fachada de viejo avaro ves quebrarse poco a poco hasta que se convierte en el fan número uno de la Navidad.

El resto del reparto está repleto de rostros conocidos: David Warner, Susannah York, Roger Rees, Lucy Gutteridge... Al principio se me hace raro ver a Warner interpretando a Cratchit (porque, en mi cabeza, el actor es primero Control Central y luego quizá Maldad); pero la impresión se me pasa enseguida y no me tiro toda la película pensando en que está tramando algo para deshacerse de su jefe.

Como particularidad frente a otras adaptaciones, las escenas dedicadas a la subtrama del sobrino de Scrooge resuenan especialmente conmigo, y cuando llega su desenlace, reconozco que goteo hasta que se me limpia toda la porquería de los ojos.

Dicho lo anterior, y como esta es la tercera adaptación del cuento dickensiano que veo este mes, tengo que lanzar esta pregunta: ¿POR QUÉ NARICES TIENE CRATCHIT TANTOS HIJOS? Imagino que sus creencias religiosas le impiden usar métodos anticonceptivos que no sean naturales, pero, por todo lo que es sagrado, ¿por qué no se lo piensa dos veces antes de meterla? Con tantas bocas que alimentar, debería ser más responsable. Y no me extraña que el pequeño Tim naciera tullido; a partir del quinto hijo, el milagro de la vida se convierte en una ruleta rusa.

Por cierto, si en algún momento os preguntáis de qué os suena el Espíritu de las Navidades Pasadas, probablemente estéis pensando en Donald Pleasence. La actriz que hace de ese espíritu es su hija. Es lo que tiene la genética.

El hombre que inventó la Navidad (2017) ★★½

Tras el fracaso de su última novela, Charles Dickens necesita un éxito para remontar su carrera, de modo que se propone escribir una historia navideña y autopublicarla a tiempo para las fiestas. Sin embargo, solo faltan seis semanas para Navidad, y con otro niño en camino y sus padres de visita en casa, no consigue concentrarse.

Me gustan las obras de ficción que tratan sobre la escritura y los vínculos entre autor y obra. Por lo tanto, para mí hay un atractivo innegable en la premisa de esta película, que no solo promete mostrarnos a Dickens interactuando con los personajes de Cuento de Navidad a medida que los crea, sino también cómo ese proceso creativo afecta a su vida personal.

Desafortunadamente, este es uno de esos casos en los que la idea supera con creces a su ejecución.

Por un lado, es improbable que la película satisfaga al espectador interesado en los aspectos históricos, ya que tiene más de cuento de hadas que de biopic e ignora flagrantemente las partes agridulces de la historia (sin ir más lejos, pese a su popularidad, el relato no reportó a Dickens los beneficios que esperaba). Por otro lado, y pese a ese enfoque ficcionalizado, la película carece de la fuerza icónica y emocional necesarias para competir con el propio relato cuya gestación pretende contarnos. Aunque Dan Stevens pone toda la carne en el asador y dota a la interpretación del célebre escritor de un entusiasmo frenético, el guion priva a su esfuerzo de valía. Ver al autor interrogando a sus personajes, incluso acosado por estos, es divertido al principio, pero los paralelismos entre su vida y su obra están demasiado forzados, y la novedad se diluye enseguida. Al final, no pasa de ser un recurso curioso para contarnos el viaje del protagonista.

Del título de la película me esperaba al menos que esta se hiciese eco de la influencia que tuvo este clásico literario en la forma de celebrar la Navidad, o al menos que presentase un reflejo de la situación social que llevó a Dickens a plasmar por escrito su discurso moralizante; pero la película no trata de eso. El texto sobreimpreso que precede a los títulos de crédito finales dice que, tras la publicación de Cuento de Navidad, la beneficencia se disparó de la noche a la mañana, eso es todo. Ni siquiera vemos los infames hospicios y cárceles a los que el avaro Scrooge se negaba a donar dinero.

Debería haber visto Santa Claus conquista a los marcianos.

Madriguera (2020) ★★★★

Una conejita intenta hacerse la madriguera de sus sueños. A medida que cava, se topa con los hogares de otros animales ¡y todos son mejores que el suyo! Avergonzada, sigue cavando.

Los dibujos y el estilo de animación de este corto me maravillan, y me planteo incluso imprimirme el póster y enmarcarlo de lo bonito que es. El trazo deslavazado y el color a acuarela dan una sensación de dibujo a mano y recuerdan a las ilustraciones de los típicos cuentos infantiles protagonizados por animalitos del bosque (Perico el conejo travieso y El viento en los sauces son las referencias más evidentes), aunque también me parece notar cierta influencia de la animación japonesa de los setenta y ochenta (a la cabeza me vienen series como Jackie y Nuca y La aldea del Arce).

Los personajes son graciosos y expresivos, y la historia, divertida y tierna. Seis minutos de puro deleite animado con un mensaje para aquellos a los que les cuesta pedir ayuda.

Soul (2020) ★★★★

El mismo día en que parece que por fin el sueño de su vida se hará realidad, un profesor de música sufre un accidente que separa el alma de su cuerpo. Para regresar al mundo de los vivos, se aliará con un alma nueva que no quiere ir a la Tierra.

Mi principal temor con esta película, desde que vi el primer avance hará cosa de un año, es que fuera básicamente igual que Inside Out, pero protagonizada por almas en lugar de emociones. Sin embargo, y aunque es incuestionable que ambas historias tienen elementos en común, no tratan los mismos temas ni hacen el viaje de la misma forma. De hecho, Soul es tan diferente de todo lo que me esperaba de ella que me ha mantenido intrigado hasta el último momento. Es raro que una obra de ficción consiga despistarme mucho tiempo, pero en este caso no solo no he sido capaz de precisar por dónde iba a llevarme la trama, sino que ni siquiera he tenido claro cuál era su mensaje principal hasta darme prácticamente de bruces con el desenlace.

Soul habla de la vida más que ninguna otra película de Pixar y lo hace con una madurez envidiable, y aunque su clímax no llega al punto de arrancarme la lagrimilla, tiene mucho sentimiento y más lecciones vitales que un libro de autoayuda. El humor tampoco falta y es el único aspecto en el que se hacen concesiones al público infantil.

En el campo de lo artístico, y obviando la apabullante calidad técnica de la película (la cual hemos aprendido a esperar de Pixar), para mí lo más meritorio es que su estilo consiga distanciarse de los trabajos anteriores del estudio y luzca diferente a cualquier otra producción de animación digital reciente. La iluminación y el grado de detalle de los escenarios son de ensueño, y los diseños de los personajes tienen una personalidad única, tanto los seres etéreos y bidimensionales que administran el llamado "Más Atrás", como las personas de carne y hueso, con esos rasgos casi feístas que recuerdan a las caricaturas de un artista callejero. Solo las almas, cabezonas y adorables, parecen un producto pensado desde el punto de vista de la mercadotecnia (la de Joe es clavada al muñeco de nieve de Frozen, solo que sin nariz).

En cuanto a la música, para mí el jazz es lo que suena de fondo en las películas de Woody Allen, y no es un género que sepa apreciar; pero seguro que a sus aficionados les enamora la banda sonora.

Una vez más, Pixar está a la altura de su nombre.

12 comentarios

  1. Originalmente, la Reina de Blancanieves iba a ser el Fantasma de las Navidades Futuras en lugar de Pete Patapalo, creo recordar. No estoy seguro de si eso te parece mejor o peor.

    Feliz año 2021.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Quizá no sea tanto el personaje que interpreta al espíritu, como que hable, cuando lo habitual es que sea una figura espectral.

      Eliminar
  2. Buenas recomendaciones, la de matar a santa ni sabia que existía

    ResponderEliminar
  3. Merry Christmas you filthy animal!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Espero que hayas pillado la referencia, no recordaba tus gustos navideños, yo vi Elf con mis hijas y para ellas fue genial, comer pasta con chuches era un sueño para ellas (que no pienso ayudar a que se haga realidad)
      Offtopic: ¿ves tu dirección de correo que aparece en tu perfil? te mande un diseño para la vista en miniatura de tu web, era una combinación del escudo del capitan america con una brocha

      Eliminar
    2. Pues reconozco que miro poco el email y cuando lo hago suele estar anegado de correo basura (no necesariamente spam, aunque como si lo fuese), así que se me puede haber pasado. ¡Lo miraré! ¡Muchas gracias por tener el detalle!

      Eliminar
  4. No aprecio suficiente la Navidad como para ver películas sobre el tema, y las pocas películas que no son de Navidad tampoco las he visto. Tanto cuesta ver películas que yo si he visto? Que falta de mimo hacía tu decimo-octavo o decimo-noveno lector más fiel...

    ResponderEliminar