20 de abril de 2021

La Liga de la Justicia de Zack Snyder: 5ª parte - Todos los caballos del rey

En agosto del año pasado, cuando este montaje era ya una realidad tan inevitable, contundente y abrumadora como la propia estupidez humana, Zack Snyder le contestaba esto en Twitter a un crítico de Forbes que, después de ver el tráiler, había comentado que parecía la misma película con muchas escenas eliminadas y tomas alternativas de escenas existentes:

"Dijiste que disfrutaste del montaje cinematográfico de La Liga de la Justicia como disfrutas de tus dibujos animados de los sábados por la mañana... Pues esto está hecho para adultos, así que no estás en el grupo demográfico". 

Os dejo esa frase para que la tengáis presente mientras leéis esta entrada. La madurez de cuanto acontece os dejará patitiesos.

En el cementerio, Barry y Victor agarran unas palas y se arremangan para exhumar el cadáver de Superman, cuyo cuerpo, como luego veremos, está incorrupto y probablemente ni siquiera huela un poco a pocho.

Ya sabemos que a Snyder le gusta llenar sus películas de simbolismos y referencias religiosas, así que supongo que los kryptonianos gozan de incorruptibilidad cadavérica, como los santos de las estampitas. Esto quiere decir que sus restos mortales no padecen los estragos de la descomposición tras la muerte, sino que se conservan eternamente bellos, apolíneos, radiantes...

Cadáver kryptoniano de El hombre de acero (2013).

¡IAAAAAAAAH! ¡APARTAD DE MÍ ESA MOMIA NAUSEABUNDA!

De acuerdo, el cadáver no está intacto porque Superman sea kryptoniano, sino porque es Henry Cavill. Ahí tenéis mi explicación.

Mientras los novatos le dan a la pala, Arthur y Diana espera junto a una furgoneta y le dan a la lengua, que es menos productivo, pero ayuda a rellenar esas riquísimas cuatro horas de metraje.

"Una amazona trabajando con un atlante", dice Diana como si fuera lo más extraño del mundo. Si por trabajar se refiere a gandulear, sí, es una extraña elección de palabras.

"Medio atlante", aclara Arthur, que tampoco es que se pirre por su pueblo. 

Pero esta misión macabra no es lo único que estos dos tienen en común. Aunque atlantes y amazonas llevan sin hablarse desde los tiempos de Ramsés XI (en los que, curiosamente, proliferaron los ladrones de tumbas), ambos comparten el mismo dicho: "Zapatero remendón, suela vieja y almidón".

Debería haber apuntado la cita en lugar de inventármela.

Gracias a la baja saturación de la imagen, no sé si Diana tiene la mano derecha apoyada en su rodilla o está tocando un piano invisible.

Junto a la tumba, Barry pregunta a Victor si cree que Wonder Woman podría interesarse por un yogurín como él. En esta película se utiliza la palabra yogurín, que quede constancia de eso.

Victor, que quizá solo tenga bujías y cables entre las piernas y no esté tan interesado como antes en confraternizar con el sexo opuesto, le contesta que la amazona tiene más de cinco mil años, así que para ella "cualquiera es un yogurín".

También os digo yo que cualquier persona que llegue a esa edad, sea o no una amazona, o bien está aburrida ya del sexo y le traen sin cuidado esos menesteres, o bien se ha apartado de las prácticas sexuales convencionales y ha caído en las depravaciones más sórdidas que puedan ocurrírseos. "¿Sirope de arce y hormigas rojas de fuego? Unta, unta, no te cortes".

"Esto me da escalofríos".

En la Batcueva, Alfred está apagando con el extintor un pequeño incendio que se ha producido en el transporte de tropas.

"¿Ha habido suerte?", le pregunta Bruce, que está cambiándole la correa de distribución al Batmóvil (no tengo ni idea de qué está haciendo; no sé nada de coches y mucho menos de coches con cañones en el capó)

"Si por suerte entiende que haya alguna posibilidad de que esto vaya a volar hoy, entonces no, no la ha habido", le responde Alfred.

Me apena comunicaros que, a pesar de que Cyborg ya dijo en el capítulo anterior que conseguir que la nave volase era pan comido, la subtrama del transporte de tropas sigue dando coletazos. Este guion pedía a gritos unos cuantos tachones en rotulador rojo. Todos.

"Vamos a llevar el cadáver a la nave kryptoniana", le explica Bruce a Alfred, con tono casual. "Es básicamente un ordenador orgánico. Puede hablar directamente con la Caja Madre".

Burda exposición, no me esperaba menos.

Alfred se sincera con su jefe y le dice que está anteponiendo los remordimientos a la razón.

"Ni todos los caballos ni todos los hombres del rey...", comienza a decir.

¡Ah, ese poema me lo sé!: "Ni todos los caballos ni todos los hombres del rey pudieron a Humpty recomponer". ¿Me he ganado un Sugus? ¿Puede ser de limón? Los de limón son mis favoritos.

"Alfred, por una vez me estoy dejando llevar por la fe, no por la razón", le dice Bruce.

"Si no puede con el toro que embiste, no le enseñe una capa roja", replica Alfred.

Caray, parece que hoy es el día de los refranes. Por favor, compartid vuestros favoritos en los comentarios, no os cortéis. Seguro que son todos perfectamente aplicables.

"Y le pusieron pezones al traje de Batman, no bromeo. Uno a cada lado. Voy a señalarlos".

En los Laboratorios S.T.A.R., un hombre vestido con un equipo de protección le dice a Silas Stone que la cuarentena ha terminado. Las personas a las que secuestraron los parademonios y las instalaciones están limpias de estreptococos, gorrinococos y gérmenes patógenos alienígenas, así que es libre de marcharse.

Si no habéis visto la película, esto de la cuarentena os pillará de nuevas. Es por mi culpa. Pasé olímpicamente de esta subtrama cuando recapitulé la cuarta parte. No obstante, apuesto a que ninguno de vosotros la echó de menos. No me arrepiento en absoluto de mi decisión. Nadie quiere oír hablar de virus ni de cuarentenas en 2021. Bastante tenemos con lo del hombre murciélago.

Silas se va a trabajar sin pasar antes por casa para ducharse y cambiarse de ropa. En cuarentena volvía yo a ponerle por guarro.

"He llegado a consumir cada día dos gramos de cocaína, más maría y éxtasis; pero la vacuna del COVID-19 que se la ponga tu madre".

El capitán Panaka urde una estratagema.

Barry, disfrazado de soldado de las Fuerzas Aéreas (con boina opción B) y gracias una identidad falsa introducida por Cyborg en el sistema, pasa el control de seguridad de los Laboratorios S.T.A.R. conduciendo un camión militar que a saber de dónde porras han sacado. De este modo, la Liga cuela el ataúd de Superman como si fueran fresones de estraperlo.

Curiosamente, en la versión de Joss Whedon, la principal razón por la que consiguen pasar el control es porque el guardia no se molesta en comprobar los datos que aparecen en pantalla. Esto quizá pase desapercibido para el espectador medio sin una compulsión enfermiza por los detalles nimios, pero, en aquel montaje, al jaquear el sistema e introducir la identidad falsa de Barry, Cyborg, el maestro absoluto de los unos y ceros, al que ningún firewall puede detener, al que ninguna encriptación puede desafiar y que nos tiene a todos a su merced, pone como año de nacimiento 2010. Dado que la película transcurre en 2017, Barry tendría que tener entre seis y siete años. Inconcebible.

En el Snyder Cut, no obstante, ese error está corregido. Me consuela que Snyder y su equipo reparasen en ese gazapo. Puestos a arreglar algo, mejor que sea eso y no fruslerías como la lógica narrativa o la empatía que generan los personajes.

Tremenda ocasión desaprovechada para ponerle bigote postizo y un nombre gracioso.

Una vez dentro de las instalaciones, Cyborg jaquea nuevamente los sistemas y activa el código rojo de riesgo de contaminación galopante. Una voz pregrabada da la orden de evacuar el edificio y el personal se pone en movimiento.

Silas, por alguna razón, no se fía. La expresión "por alguna razón" es mi mantra.

"El sensor detecta un microbio de origen alienígena", le dice Ryan Choi, tras hacer una consulta rápida en el ordenador.

"¿Un microbio de origen alienígena?", repite Silas. "Eso no tiene ningún sentido. Será una falsa alarma".

Pues no sé yo qué decir, ¿eh? Llevan más de un año investigando una nave kryptoniana que a saber dónde habrá estado y recientemente varios miembros del personal han mantenido contacto estrecho con turistas de Apokolips. No descartaría yo, así por las buenas, que se haya podido colar algún bichejo microscópico.

Desconfiando aún de la alarma, Silas se queda atrás para comprobar la información personalmente. Resulta que el director del laboratorio no solo es un experto en xenociencia, sino también en ciberseguridad, porque cinco segundos delante del ordenador es todo lo que necesita para confirmar que han jaqueado el sistema. Es más de lo que tardo yo a veces en recordar dónde guardé un documento. 

Silas llama por radio al puesto de mando para advertir de la falsa alarma, pero, en ese preciso instante, entran su hijo y sus superamigos con la Caja Madre y el ataúd de Superman en una carretilla, como si hubiesen ido de compras a la funeraria Nuestra Señora de las Angustias. Él ya había utilizado la caja para recauchutar a Victor, así que no necesita que nadie le explique lo que se proponen, y decide servirles de tapadera para que jueguen a gusto a ser Frankenstein.

Cyborg da las gracias a su padre con un ligero asentimiento de cabeza. Supongo que eso es todo lo que un padre puede esperar de su hijo cuando su hijo es una máquina viviente con la inteligencia afectiva de un Tamagotchi.

"Seguridad, me temo que esto es peor de lo que pensaba. ¡Son quinquis!".

El grupo entra en la nave kryptoniana, cuyos pasillos tienen peor aspecto que nunca en 4:3 y parecen el decorado de una teleserie de ciencia ficción de los años sesenta. Desde luego no es la clase de escenario que me esperaría de una superproducción de 370 millones de dólares.

La inteligencia artificial de la nave (que es más artificial que inteligencia) muestra a los visitantes los últimos modelitos de supertraje para la temporada primavera-verano, por si les interesa comprar alguno antes de marcharse. He oído que acaban de sacar un traje negro con motivos plateados que te hace tipín y es ideal para zurrar a invasores alienígenas.

Tras un breve paseo, el servicio improvisado de pompas fúnebres llega hasta la cámara de génesis. Por si lo habéis olvidado, ese es el lugar en el que Lex Luthor sumergió al general Zod en Trina Tropical para crear al monstruoso zopenco conocido como Juicio Final.

"Lo siento, prefiero los modelos con los calzoncillos por fuera de pantalón".

En su piso, Lois Lane se despierta en mitad de la noche y toca el lado de la cama que solía ocupar Clark, ahora frío y vacío. Nada deja más hueco en la vida de una mujer (ni en un colchón de 200x160 cm) que un hombretón de metro ochenta y cinco de altura que consume seis mil calorías diarias.

Lois se sienta al borde de la cama, mira con anhelo una foto que se hicieron Clark y ella en tiempos mejores, y después de autocompadecerse durante lo que me parece cerca de mes y medio, abre el cajón de la mesita de noche. En él guarda, entre otras cosas, su tarjeta de identificación del Daily Planet. Con gesto decidido, Lois coge la tarjeta y se levanta de la cama. En ese momento, vemos que debajo de la tarjeta había... ¡un test de embarazo!

Seré sincero. Reconozco que esto no me lo esperaba. La primera vez que vi esta escena me quedé en plan: "Espera, espera, espera. ¿He visto lo que visto?". Y, como no daba crédito, tuve que rebobinar para asegurarme de que era real y no una veleidad del subconsciente. Incluso ahora, habiendo pasado varias veces por este momento para fijarme en los detalles más insignificantes, me sigue dejando perplejo.

¿Qué narices hace Lois guardando un test de embarazo en la mesita de noche? ¡Debería tenerlo en el cuarto de baño! No soy ningún experto, pero sé que para utilizar estos test hay que hacer pis sobre una tira. Y al menos hasta donde tengo constancia, eso suele hacerse en el cuarto de baño, no en el dormitorio. Además, la mesita de noche no es el lugar apropiado para tener esos chismes. La lámpara que hay sobre la mesita es una fuente de calor y podría afectar a la efectividad del test. Semejante descuido es incomprensible.

Quizá influida por la conversación con el Detective Marciano/Martha Kent, Lois decide seguir adelante con su vida. Esta mañana visitará por última vez el monumento de Superman y luego volverá a la rutina. La libertad de prensa es el pilar fundamental de las sociedades democráticas, y el mundo necesita reporteros que cubran las hazañas de estos héroes modernos (obviando, eso sí, cualquier mención a la responsabilidad civil y criminal que debería imputárseles por el absoluto desprecio que demuestran hacia la propiedad y la vida ajenas).

¿Podría ser Fuerza Mayor la peor marca posible para un test de embarazo?

Aquaman saca el cuerpo incorrupto de Superman del ataúd y lo sumerge con solemnidad en la piscina de Trina Tropical. Me hace mucha gracia que sea precisamente AQUAman quien se ocupe de meter al muerto en el agua. Puedo imaginarme cada línea de la conversación que han mantenido fuera de cámara pocos minutos antes.

"¿Quién va a coger el cadáver y meterlo en la bañera?", pregunta Aquaman.

Los demás se quedan mirando al atlante en silencio unos segundos. Luego intercambian miradas entre ellos, visiblemente incómodos. Batman asiente para el grupo, y todos vuelven a mirar a Aquaman.

"¿No vas a hacerlo tú?", pregunta Batman, vacilante.

"¿Y por qué debería hacerlo yo?", replica el atlante, mosqueado.

El grupo vuelve a intercambiar miradas en silencio. Batman toma de nuevo la palabra.

"Bueno, eres Aquaman", dice. "La palabra agua está en tu nombre".

"¿Qué? ¡Eso es una estupidez! Además, este mejunje naranja ni siquiera es agua".

"Es líquido. El mismo medio".

Aquaman refunfuña.

"Racistas".

"'Únete a la Liga de la Justicia', decían. 'Verás mundo', decían".

Cyborg conecta su USB particular a los sistemas de la nave y descubre que, por culpa de Luthor, ya no queda suficiente fluzo para despertar a la Caja Madre. Menos mal que tienen aquí a la persona indicada para solucionarlo.

"¿Un electricista?", os preguntaréis, si no estáis prestando atención.

No, Flash.

El velocista dice que, si coge suficiente carrerilla, puede generar un chispazo lo bastante electrizante como para poner la Caja Madre en marcha y rumbo a Río. Eso sí, por alguna razón, tiene que hacerlo en el instante exacto en el que la caja toque la superficie del Trina Tropical.

Si, cuando Flash entra en la Fuerza de la Velocidad, para él todo se mueve incluso más requetedespacio que el diez por ciento de la película, ¿qué motivo hay para que no intente esta parida una ves tras otra, hasta que esté completamente seguro de que puede tocar la caja en el momento oportuno? Ninguno. Sin embargo, todos deciden ignorar esa posibilidad y tomárselo como si solo tuvieran una oportunidad para lograrlo, dándole así un dramatismo injustificado a la escena.

Una vez todo está listo, la nave advierte a Cyborg que activar la caja tiene más peligro que cien gremlins cantando bajo la lluvia. Esto suena más divertido que inquietante, así que Batman dice que seguirán adelante.

"Desaconsejo firmemente la activación", dice la nave. "Esta acción es irreversible". La nave hace una pausa para mostrar a Cyborg un anuncio de apuestas y le hace esperar diez segundos para poder saltarlo. "Desaconsejo firmemente la activación. Esta acción es irreversible", repite la nave.

Comienza la cuenta atrás.

5... 4...

A Aquaman no le gusta un pelo de bigote de pez bagre la cantinela y cambia de idea.

"Tenemos que abortar", dice. E instantáneamente se gana la antipatía de las asociaciones provida de todo el mundo.

Batman insiste en que tienen que tirar pa'lante, y Wonder Woman no se pronuncia, porque, como mujer, no tiene derecho a voto.

3... 2...

Menos mal que tengo los nervios de acero y sé sobrellevar la tensión.

A falta de un segundo para activar la caja, a Cyborg le sale el mensaje "Función MS-DOS no válida", y, de golpe, tiene una visión de un futuro apocalíptico en el que la Tierra ha caído bajo el temible yugo de Darkseid y su ejército de polillas humanoides. De lo único que depende que esta pesadilla digital se haga realidad es de si Warner vuelve a darle las riendas del universo de DC a Snyder, .

Estas son las imágenes que ve Cyborg en rápida sucesión:

  • Darkseid, flanqueado por DeSaad y la Abuela Bondad, se sienta pensativo en un trono de piedra, imitando a Arnold Schwarzenegger al final de la película Conan el bárbaro, pero con menor éxito de crítica y público.
  • Bajo un cielo nocturno, con flamantes naves de Apokolips sobrevolando sus cabezas, Hipólita y las amazonas asisten a un funeral. La finada es Wonder Woman, a la que están cocinando en una pira con dos monedas cubriéndole los ojos, para que así, cuando su alma llegue a la orilla del río Aqueronte, podrá pagarse un refresco en la máquina de vending y aún le sobrará otra para el billete de ferri al Hades. De mitología sé un rato.
  • En Atlantis, Darkseid le hace tres ombligos nuevos a Aquaman con su propio tridente y asesina a otro atlante que pasaba por allí con sus rayos omega-3, ricos en muerte y destrucción.
  • En un pasillo derruido, Superman, de rodillas, sostiene el esqueleto humeante de Lois Lane en sus brazos (no hay ninguna pelirroja más delgada y caliente que ella en este momento) y llora desconsolado para ver si al menos le dan un premio Razzie por su penosa interpretación. Darkseid posa una mano sobre su hombro y utiliza la Ecuación de la Antivida para someterlo a su voluntad en este instante de flaqueza. O eso supongo. Nadie explica nada.
  • Tras la caída de Warner Bros., Zack Snyder saca un nuevo montaje de cuarenta y ocho horas de su película, titulado La Liga de la Justicia de Zack Snyder por Zack Snyder para Zack Snyder, en formato 9:18, con tonos sepias y marca de agua de su careto sonriente, en la que todos los personajes son en realidad el Detective Marciano.
  • Superman, claramente malvado pese a la ausencia de perilla, flota sobre las ruinas del Salón de la Justicia. En su mano, sostiene la capucha de Batman. Entre los cascotes, a modo de huevo de pascua macabro, yace el cadáver de Kilowog, uno de los green lanterns más conocidos y feos. 

No veo razón alguna para detener esta resurrección.

"Hmmm... No sé si acaba de convencerme este retrete al aire libre. Echo en falta la intimidad".

Está mal decirlo, pero huele a chuletón de Ávila.

Morir con los brazos en cruz es de poochies.

Había oído que el periodismo quema, pero esto es una exageración.

Mostrar el Salón de la Justicia en ruinas cuando no lo hemos visto nunca ni sabemos lo que representa causa en mí la misma impresión que una pintada obscena en la pared de un Carrefour.

Termina la cuenta atrás y Flash se pega el carrerón de su vida, echando más rayos que una lámpara de plasma. Corre, corre, corre y... llega tarde. Sin embargo, de tan rápido que va, regresa ligeramente atrás en el tiempo y consigue pegarle una toba a la Caja Madre en el momento justo.

¿Es viajar en el tiempo un recurso barato? No lo creo. Las adaptaciones de cómics de superhéroes pueden tomarse esas licencias. El problema es justificar luego que un poder que básicamente sirve para solucionar cualquier problema no se utilice siempre que la situación se tuerce; pero en el contexto de esta historia, está bien utilizado. De hecho, este es uno de los mayores aciertos narrativos del montaje. Está muy bien plantado para explicar lo que sucederá durante el clímax de la película.

Dicho esto, ¿sabéis lo que hecho en falta? Otra referencia visual a La creación de Adán. Obviamente no lo digo en serio, pero tenéis que reconocer que, aunque habría sido de un pretencioso subido, al menos en esta escena la referencia tendría cierto sentido (Flash da literalmente vida a Superman a través de la caja), mientras que en la cuarta parte, que es en la que Snyder decidió "homenajear" el famoso fresco de Miguel Ángel, no solo es de una petulancia supina, sino gratuito.

Por otro lado, me gustaría saber cómo se sienten todos esos fans que decían que la resurrección del montaje cinematográfico estaba traída por los pelos. Me refiero a los que tenían la firme convicción de que el códice de crecimiento kryptoniano tendría un papel relevante en el regreso de Superman, porque, según decían, el empleo espontáneo de la Caja Madre, por sí solo, era demasiado tonto e indigno del genio de Zack Snyder. Tararí que te vi. Salvo por el tema del retroceso temporal, la escena es exactamente la misma en ambos montajes: le aplican un cachirulo mágico a modo de desfibrilador a Superman y punto. No era necesario más.

Flash podría haber tocado la caja desde el bordillo, sí. Pero dando una voltereta en el aire mola mucho más, ¡dónde va a parar!

"El futuro ha arraigado en el presente", anuncia la nave.

Para quien no sea un cinéfilo con carné, esta es una frase de la película Excalibur. Sin embargo, si estáis viendo La Liga de la Justicia doblada al castellano, raro será que os caigáis en la cuenta, porque el traductor no estaba al tanto de esta referencia y su traducción no coincide con la que se hizo en la década de los ochenta, cuando el filme de John Boorman se tradujo para su distribución en España. Esto no pretende ser una crítica al traductor. La intertextualidad es importante, pero nadie es omnisciente. Además, ¿en qué cabeza cabe que en una ridícula cinta de superhéroes se cite una frase de una película de culto y sacada además de un contexto tan turbio?

Si no habéis visto Excalibur o no recordáis cada línea de diálogo, os cuento de qué va el tema: al principio de la película, Uther Pendragon, bajo la apariencia del conde Cornwall, se cuela en el castillo del conde y viola a su joven esposa Igraine delante de su hija pequeña, que acaba de ver en sueños la muerte de su verdadero padre. "El futuro se ha sembrado en el presente" es la frase que pronuncia Merlín después de que se derrame la crema pastelera, haciendo referencia al próximo nacimiento de Arturo.

Una cita muy apropiada, como veis.

Sobre el actor que interpretó a Merlín os recomiendo este artículo.

La Caja Madre se activa, produce un estallido de luz y sale disparada hacia el cielo propulsada por un chorro de Trina Tropical que atraviesa el techo de la nave kryptoniana como si fuera papel de aluminio. ¡Bip-bip!

Recordando que existe una fuerza llamada gravedad, la caja cae con gran estruendo sobre uno de los coches del aparcamiento, espachurrando el techo del vehículo y reventando todos sus cristales. Silas y el resto del personal del laboratorio (que están ahí esperando, supongo, a que el riesgo de contaminación se pase solo) se quedan patitiesos ante este nuevo giro de los acontecimientos.

Puede que, al ver la película, os preguntaseis por qué no se teletransporta Steppenwolf inmediatamente hasta la Caja Madre. ¿Es que tenía cosas mejores que hacer?

Hay una buena explicación para ese aparente agujero de guion, pero me temo que no la encontraréis en este montaje. En una escena eliminada que Zack Snyder ha compartido en exclusiva con los editores de este blog en atención a nuestra gran dedicación (y que, lamentablemente, no podremos compartir con vosotros porque me la estoy inventando), Steppenwolf percibe que la Caja Madre se ha activado. Sin embargo, la señal le pilla justo cuando está en el cuarto de baño, sentado en el inodoro y cagando más que un hipopótamo con colitis. Para colmo de males, cuando acaba de hacer caca y va a limpiarse el cerete, se da cuenta de que se le ha acabado el papel higiénico. Es una escena cargada de tensión, muy bien realizada, y en la que todos podemos simpatizar con el villano.

Silas se acerca discretamente al vehículo accidentado y se va quitando la chaqueta para birlar la caja con disimulo. Solo se olvida de silbar una alegre tonadilla para rematar su representación. Estoy convencido de que, de todas las personas que hay ahora mismo en el aparcamiento, ninguna prestará atención al cubo de Rubik mutante que ha caído del cielo y que no hace más que emitir luces y sonidos. A los militares y científicos no les interesan estas bagatelas.

El verdadero drama es que al propietario del coche solo le quedaba un plazo para terminar de pagarlo.

En la calle, Lois, que iba ya camino de rehacer su vida, distingue a Superman flotando sobre el laboratorio, a unos cien metros sobre el suelo. A pesar de la distancia, vemos que del traje con el que lo enterraron y que llevaba cuando lo sumergieron en la charca kryptoniana, solo quedan ahora los pantalones. No me preguntéis por qué ha perdido la chaqueta, la camisa, los zapatos e incluso los calcetines de rayas de colorines. Las resurrecciones tienen ese punto sexi.

Superman desciende hasta el monumento erigido en su honor por las empresas de construcción de Metrópolis (¿cómo no hacerlo después de que Zod y él dejarán media ciudad en ruinas y les garantizasen un flujo constante de trabajo para los próximos cien años?) y camina entre los restos destrozados de su propia estatua. 

El pobre está más despistado que un burro en un andamio, pero ¿cómo os sentiríais vosotros si lo último que recordaseis fuese una lanza perforándoos el esófago y lo siguiente que vierais fuera una estatua hecha a vuestra imagen decapitada y desmembrada? No mola nada.

Para haber cumplido ochenta y tres años, se le ve en plena forma.

Con excepción de Batman, que está buscando un taxi, el resto del Supergrupo se planta en el monumento en un santiamén. Hasta se toman la molestia de colocarse todos en línea para salir bien en las fotos promocionales.

Wonder Woman y Flash contemplan a Superman con alivio e incluso admiración, contentos de tener de vuelta al héroe cuyo desprecio por la vida de desconocidos ha resuelto la sobrepoblación de los núcleos urbanos. "Ha vuelto", dice la amazona, que se las arregla sola para hacer los comentarios más innecesarios.

En cambio, Aquaman y Cyborg, que se han leído el guion, miran al tochísimo Lázaro extraterrestre con recelo.

Hacen bien en desconfiar, porque los supersentidos del kryptoniano están mal sintonizados y, entre que ve a todo quisque con rayos-X y no es capaz de centrarse en lo que le dicen por culpa de la sinfonía de ruidos que tamborilea en sus tímpanos, no reconoce a nadie. Su primer instinto, de hecho, es volverse hacia los cuatro recién llegados con cara de querer incrustarles la rabadilla en el ombligo. De toda la gama de emociones con las que podría haberse enfocado esta escena (miedo, desorientación, ansiedad...), no tenía ninguna duda de que Snyder escogería la menos apropiada para el personaje. Gracias por tanto.

Quedaos completamente quietos. Su visión se basa en el movimiento.

El sistema de autodefensa de Cyborg percibe a Superman como una amenaza (una amenaza para la autoestima de cualquier hombre adulto que se mire al espejo y se compare con él) y le dispara a máxima potencia. No me sorprende. Su sistema reaccionó igual la última vez que le salió un aviso de actualización de Windows 10.

El hombre de acero esquiva el rayo protodescuajeringante y, ahora con razón, se mosquea. A partir de este momento, su cara de pocos amigos alterna entre la mala gaita gallega y la mueca de asco que pone uno cuando está cruzando el campo en coche y de repente le llega un tufo hediondo a estiércol.

Sin decir ni mu, Superman contraataca disparando rayos caloríficos a mansalva. Con lo malo que es para las lentillas...

Cyborg bloquea la andanada abrasadora con un escudo muy apañado que se saca de la manga y que le da un +2 a la clase de armadura. Los rayos caloríficos se desvían y, ¡BOOM!, ¡BOOM!, un par de coches patrulla acaban en llamas. ¡Hurra! ¡Daños colaterales!

"¡Está confundido!", exclama Wonder Woman. "¡No sabe quién es!".

Las peores líneas de diálogo siempre para ti, guapa.

¿Un superhéroe destruyendo propiedad pública? ¡No me lo puedo creer!

Superman, que fue campeón de harrijasotzea en el País Vasco, levanta el cabezón de la estatua por encima de su cabeza y, ¡PUMBA! se lo arroja al grupo. Wonder Woman parte el pedrolo de un espadazo y le dice a Aquaman que tienen que contenerlo. El contador de obviedades sigue subiendo.

Aquaman da un salto de rana olímpica con el tridente en ristre para perforarle el epigastrio al hombre de acero y, en contraprestación, recibe un puñetazo que lo devuelve sin sellos a Islandia. Le van a resonar las costillas como castañuelas durante una semana.

Wonder Woman se lanza al ataquerrr con similar éxito. Superman no discrimina por razón de sexo y le suelta un castañazo que manda a la amazona a encerar baldosas con el pandero. Su firme y redondo pandero.

En medio de esta jarana, Cyborg consigue acertarle un disparo a su inesperado rival en ese rayador de queso que tiene por torso. Pero el rayo protodescuajeringante ni siquiera le riza el vello pectoral. Al kryptoniano no le gusta que intenten depilarle el pecho al láser (él prefiere ir al natural), y pone cara de haberse comido un perrito caliente en mal estado. Henry Cavill es un dechado de registros.

Con música de circo y efectos de sonido de dibujos animados, la escena sería hilarante.

La Mujer Maravilla aprovecha que el hombretón está distraído con pensamientos destructivos y le echa el lazo. Literalmente, no metafóricamente (aunque ¿quién pudiera cazarlo, eh, chicas? O chicos).

A pesar de la fuerza sobrehumana de la amazona, Superman se mantiene firme, inamovible como una montaña, y tira de ella hacia él, reduciendo distancias. Wonder Woman clava los tacones en el suelo y resiste el tirón a duras penas, pero no se rinde fácilmente e intenta hacer entrar en razón a su antiguo aliado por la vía del diálogo. Tiene de margen hasta que la tenga lo bastante cerca como para arrearle otro revés sacudecerebelos.

"Kal-El, el último hijo de Krypton", le dice. "Recuerda quién eres. Dime quién eres".

Quizá en un momento en el que la agresividad ambiental no estuviera por las nubes, el Lazo de la Verdad podría haberse abierto paso entre la ofuscación que nubla el juicio del hombre de acero, pero ese momento no es ahora. Menuda resolución tibia sería esa. Lo que queremos ver son tortas como panes.

Superman pega un buen tirón al látigo y Wonder Woman sale volando hacia él. Un grito se congela en su garganta cuando el hombre de acero la atrapa al vuelo y la sostiene en alto por la correa de la que cuelga su escudo, con el puño clavado entre la barbilla y el cuello de la amazona. No estoy cómodo con esa imagen. El superabusador prepara el otro puño para ponerle el ojo como un buñuelo, pero Aquaman y Cyborg atacan a la vez para impedirlo. ¡Todos a una!

Excelente ejercicio para tonificar piernas y glúteos. No es que ella lo necesite.

Flash, que hasta ahora no había movido un dedo, echa a correr a supervelocidad y se acerca a Superman por la espalda con intención imprecisa (no tengo muy claro cuáles son sus posibilidades, aparte de pegarle un pósit que diga "Dame una colleja"). Aunque ningún ser humano sería capaz de ver a Flash en movimiento cuando ha echado a correr, el hombre de acero no es un ser humano y lo mira de reojo y gira poco a poco la cabeza hacia él. La cara del velocista es un poema.

Superman se quita de encima a Wonder Woman, Aquaman y Cyborg como quien espanta moscas, y, moviéndose más rápido que una bala (pero a cámara lenta, por supuesto), empieza a repartir leches a diestro y siniestro para pararle los pies a Flash.

Dando prioridad al espectáculo sobre el buen gusto (lo cual podría describir cualquiera de las decisiones creativas que ha tomado Zack Snyder en su vida), cada puñetazo fallido pulveriza uno de los monolitos levantados en memoria de las víctimas de la invasión kryptoniana. La gente ama a Superman, ¿verdad que sí?

Las salchichas no reaccionan así.

Tras recibir un "suave" empujoncito, Flash se estampa contra uno de los monolitos y acaba despatarrado en el suelo y medio grogui.

No sé hasta qué punto estar aturullado es excusa para comportarse como un maníaco homicida, pero Superman se eleva en el aire con los ojos encendidos y se prepara para calcinar a Flash con su visión calorífica. No podría estar en un extremo más alejado del afable gigante con capa que baja gatitos de los árboles.

El ejército llega justo a tiempo y abre fuego contra el kryptoniano. Ya os podéis imaginar lo bien que funciona eso.

Los vehículos estallan y vuelan por los aires, y Batman entra en escena. Pero no esperéis una entrada espectacular. El tipo entra caminando tranquilamente desde detrás de un coche como si llegara de haberse dado un paseo por el parque. Cuando no hay azoteas ni gárgolas siniestras a las que encaramarse, es lo que toca. Aun así, me alegro de que por fin encontrase un taxi. Si yo fuera taxista, no le dejaría subirse con esas pintas.

Según ve asomar esas familiares orejas puntiagudas, a Superman le vienen fogonazos de Batman v. Superman: el gas de kryptonita, el cogotazo con el lavabo, las malas críticas... Con el ceño todavía más fruncido que antes, encañona con la mirada al hombre murciélago.

Batman se queda clavado en el sitio con la boca abierta, mirando al hombre de acero como un atontado, sin ningún plan en la cabeza. Probablemente no había tenido una idea tan mala como esta desde que permitió que un niño acróbata le acompañara en su cruzada contra el crimen. O cuando le dijo a Alfred que abriera la puerta a aquellos testigos de Jehová.

Ojalá Batman fuera la clase de héroe que lo planea todo al detalle y siempre va varios pasos por delante. ¿Os imagináis el juego que daría eso?

Antes de que alcance a Batman, Cyborg frena a Superman propulsándose hacia él y agarrándolo con sus brazos extra, pero el kryptoniano lo aplasta contra el suelo sin miramientos y luego lo tira por ahí como si fuera un tostador viejo.

Los siguientes en cargar contra él son Aquaman y Flash, que atacan al unísono, uno por delante y otro por detrás, en busca de un ménage à trois no consentido. Superman se echa a un lado y colisionan el uno con el otro. Aplausos y risas enlatadas.

La última en probar suerte es Wonder Woman. La amazona es dura de mollera, pero, cuando se trata de intercambiar cabezazos como machos cabríos, lleva las de perder, y termina incrustada en el suelo con la cabeza como un melón maduro.

Menuda manga de inútiles. ¡Que alguien grite "Martha", por Dios!

Hijo, a cafre no te gana nadie, no.

Sin ningún fantoche al que le queden ganas ni fuerzas de interponerse en su camino, Superman se acerca volando a Batman, que ha presenciado la paliza recibida por sus compañeros con cara de necesitar un cambio de batcalzoncillo y no las tiene todas consigo.

De rayo calorífico en rayo calorífico, y perdiendo algún diente por el camino, Batman acaba empotrado contra un coche patrulla. Aun así, es una suerte que nunca salga de casa sin sus guanteletes dispersores, porque si no, ya sería murciélago frito.

Desesperado, y a punto de ser convertido en carbonilla, Batman hace un último intento por razonar con esta versión tan simpática y serena de Superman.

"Clark, no", dice. "Este mundo te necesita".

He escuchado esas líneas un par de veces y no me parece que Batman esté muy convencido, la verdad. No sabría deciros si es porque tiene los riñones triturados del costalazo y va a estar meando sangre durante una semana, o porque ahora mismo ya no le emociona tanto como antes la idea de tener pululando por ahí a un supertipo que está a un mal despertar de da rienda a sus impulsos homicidas y exterminar a la humanidad. 

Ya sé que los policías y los militares oyen cómo le llama Clark, pero me da en la nariz que no es la principal preocupación de Batman en este momento. Bastante le cuesta no echar el hígado por la boca.

Con independencia del grado de convencimiento, el argumento de que el mundo lo necesita es flojillo, y lo único que impide que Batman acabe como una castaña a la brasa es la oportuna intervención de Lois.

La reportera llama Clark a Superman a voz en grito (¿por qué no lo escriben en una pancarta para que se entere todo el mundo?) y se interpone entre ambos contendientes para evitar una desgracia.

"Clark, por favor...", le dice, con lágrimas corriendo por sus mejillas.

Nada más oírla, Superman relaja la raja y desciende al suelo para reunirse con ella. Lois lo abraza, le dice que se marchen de aquí y, sin más, se largan volando.

Ha salido todo a pedir de boca, ¿no?

-Ea, ea... Ya paso, ya paso...

Pero la fiesta aún no ha acabado. Steppenwolf se teletransporta con un tubo boom hasta el aparcamiento y, al no ver la Caja Madre, se rebota, saca unos cuantos pinchos extra (nunca hay suficientes pinchos en esa armadura) y entra en el laboratorio detrás de Silas.

En la siguiente escena, ocurre algo que no acabo de entender y que me gustaría que alguien me explicase. No albergo esperanza alguna de que alguien lo haga, porque aún no he recibido respuesta a ninguna de mis 31.971 dudas anteriores; pero por preguntar que no quede.

Al ver a Steppenwolf abriéndose paso a electrohachazos por el laboratorio, Silas cierra la puerta del cubículo dónde está el láser de electrones y, estando él aún dentro, irradia la Caja Madre. De este modo, y voluntariamente, sacrifica su vida, ya que el rayo, aparte de irradiar la Caja Madre, rebota de un lado para otro y convierte el cubículo en una trampa mortal que ni siquiera Catherine Zeta-Jones hubiera podido sortear con sus sensuales ejercicios gimnásticos. Cyborg llega a tiempo para ver morir a su padre desintegrado.

Asumamos que la visión de un gigante cornudo de otra galaxia cubierto de pinchos metálicos y reventando paredes a hachazos pone a Silas un pelín nervioso. Por lo tanto, cuando tiene que decidir entre quedarse dentro del cubículo y salir de él, tampoco es descabellado que escoja lo primero. Incluso podría haber tomado esa decisión de forma consciente, pensando tal vez que estas paredes de plexiglás barato serán más resistentes que todas las paredes de plexiglás y acero corrugado que se ha cargado ya Steppenwolf delante de sus narices, y le protegerían algunos segundos extra del coco.

Es mucho asumir, pero no sería la primera explicación birriosa que me trago viendo esta película.

Lo que no consigo comprender, y le he dado ya tantas vueltas que he tenido que bajar a la farmacia a por Biodramina, es cómo sabía Silas exactamente lo que iba a sucederle. Y saberlo lo sabe, porque, cuando activa el láser, se queda mirando a su hijo con cara de resignación y tristeza mientras los rayos de electrones lo convierten en fosfatina. Hasta el momento, solo habíamos visto el láser en acción una vez y no se puso a rebotar por todo el cubículo como una pelota de goma en una caja de caucho. ¿Cómo porras sabía Silas que, al disparar contra la Caja Madre, el rayo se comportaría de esa manera? ¿No debería haber alucinado en colores y gritado socorro? ¿Cómo podía formar parte eso de sus planes? ¿Ha escrito él el guion?

Otro padre que muere víctima de un guionista incompetente.

Con Cyborg fuera de juego, Steppenwolf agarra la última caja que le quedaba para completar la colección y se pira, pero no sin antes decir la frase que había estado ensayando diez minutos delante del espejo:

"Así comienza el final". Guiño, guiño.

Me gustaría ser igual de optimista que él, pero aún me queda una hora de película por repasar. Meter la cabeza en el horno y ponerlo a 250º me parece una alternativa indolora en comparación. 

Mientras Cyborg examina el cubículo en el que ha muerto su padre para ver si encuentra algún cachito lo bastante grande para enterrarlo, el resto del grupo discute sobre si fue buena idea revivir a Superman. Batman y Wonder Woman creen que sí porque, al final, reconoció a Lois. Aquaman cree que no, porque no todo el mundo puede estar de acuerdo. Flash pregunta dónde está Steppenwolf. 

"Ha vuelto a su base, para reunir las tres cajas", responde Wonder Woman.

"Y no sabemos dónde está su base ni cuánto tiempo tenemos", dice Aquaman.

"Horas", contesta Batman con seguridad. "Si se sincronizan, se forma la Unidad. Si no llegamos a tiempo de impedirlo, el planeta morirá".

Punto uno: ¿Cómo sabe Batman cuántas horas tardan las cajas en sincronizarse? Punto 2: ¿Por qué necesita recordar a los demás lo que está en juego? Punto 3: ¿Podemos acabar ya con este capítulo para que pueda irme a llorar debajo de la ducha?

A Cyborg hay algo que no le cuadra y enseguida se da cuenta de que su padre no quería destruir la Caja Madre, sino sobrecalentar su núcleo para que fuera "lo más caliente de la Tierra" (sin contar a Ryan Choi en el baile de graduación)

"Tu padre se ha sacrificado para marcar esa caja", dice Batman, que las caza al vuelo. "Iremos a mi laboratorio para escanear la Tierra en busca de anomalías térmicas".

"P-perdona, ¿tienes un satélite?", le pregunta Flash.

"Tengo seis".

Nada como hacer chistecitos para conmemorar el sacrificio de un ser amado.

¿Demasiado pronto?

Fin de los veinte minutos más largos de mi vida.

Salvo que consiga dominar los viajes en el tiempo, la siguiente entrada la publicaré dentro de dos o tres semanas. Sed pacientes.

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21 comentarios

  1. Solo puedo entender este "enfoque adulto" así: los héroes altruistas no existen en este mundo, eso son cuentos de hadas. La gente, a la que tiene algo de poder se vuelve gilipollas, egoista y se cree superior.

    Que no digo yo que el mundo no sea bastante así, pero joder con el amigo Zack... que visión mas deprimente del mundo.

    Este hombre esta totalmente ido de olla (casi nivel Bosé) y sus seguidores no se que fuman, la verdad xD

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    1. No creo que esa sea la intención de Snyder, pero desde luego es una lectura muy acertada de estos "superhéroes" que ha llevado a la pantalla.

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  2. Solo los gusanos kryptonianos se comen los cadáveres kryptonianos, siguiente pregunta.

    Mi refrán favorito: "Más vale pájaro en mano que patada en los cojones". Bueno, todos los refranes mejoran terminando con "patada en los cojones"

    Barry y Víctor han desenterrado el cuerpo, Batman es rico y por lo tanto nunca trabaja, no sé por qué, pero si lo hace Diana alguien diría que sería machista, por lo tanto solo queda Khal Drogo para poner a Clark en remojo.

    Flash después de correr suda, i no quiere sudar más de lo necesario, por eso dice que si no sale bien a la primera pasa de volverlo a intentar, pero es diálogo queda fuera del montaje por alguna extraña razón.

    Reconozco que la resurrección de Superman no está mal, aunque echo de menos los hot dogs voladores, con perritos calientes flotando por doquier todo es mejor.

    Silas puede coger la caja madre caída del cielo que todo el mundo debería estar mirando por qué antes ha dicho "¡Mira, un mono de tres cabezas!", incomprensiblemente la frase también ha quedado fuera del montaje.

    Debajo la caja madre hay una etiqueta que pone "Peligro! (logo de una calavera) No irradiar con láser bajo riesgo de rebotes desafortunados!", esa toma de la parte inferior de la caja tampoco sale en el montaje de Zack.

    Punto uno: Está en el guion. Punto 2: Está en el guion. Punto 3: La respuesta también deberia estar en alguna parte del guion.

    ¡¿Dos o tres semanas?! Pero... Pero... ¡Es injusto, que me devuelvan el dinero!

    Pasamos al top 3:
    * Tras la caída de Warner Bros., Zack Snyder saca un nuevo montaje de cuarenta y ocho horas de su película, titulado La Liga de la Justicia de Zack Snyder por Zack Snyder para Zack Snyder, en formato 9:18, con tonos sepias y marca de agua de su careto sonriente, en la que todos los personajes son en realidad el Detective Marciano.

    * "¿Sirope de arce y hormigas rojas de fuego? Unta, unta, no te cortes".

    * Wonder Woman y Flash contemplan a Superman con alivio e incluso admiración, contentos de tener de vuelta al héroe cuyo desprecio por la vida de desconocidos ha resuelto la sobrepoblación de los núcleos urbanos. "Ha vuelto", dice la amazona, que se las arregla sola para hacer los comentarios más innecesarios.

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    1. Menudo giro. Al final resulta que todo tenía una explicación lógica.

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  3. Mi refrán favorito es: Cuando las barbas de tu vecino veas remojar test de embarazo FuerzaMayor te puede ayudar

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  4. Vamos a ver, recuerdo, a pesar de mis esfuerzos por olvidarla, la película "El hombre de acero" Recuerdo la convulsión en la fuerza que sentí, como si miles de almas se apagaran de repente... espera eso es otra cosa.

    Ese kryptoniano será quién quiera ser, pero no era Superman.

    Superman es un ser con un nivel de poder capacitante para ser un Zeus contemporáneo, teniendo a la gente acongojada con sus rayos y beneficiándose jovencitas lustrosas en forma de toro o no.

    Pero no, Superman, que, como nosotros, está bendecido con el don de distinguir entre el bien y el mal sin que Kevin nos cuente qué está bien y qué no, decide seguir el camino del bien a cualquier precio, incluso en los difíciles años de la adolescencia. Es decir, decide ser santo antes que dios.

    A eso lo llaman ser infantil. Vale.

    A ser un abusador egocéntrico con desprecio infinito por la vida (y propiedad) ajena lo llaman adulto. No. Adulto no, ser despreciable sin moral sí.

    Tanto Superman como Batman buscan el bien, y saben cómo el fin no justifica los medios ni las víctimas colaterales, o te conviertes en el mal en sí mismo. Pueden moler a palos a los malos, pero no los matan, siquiera los lesionan de forma irreversible, algún moratón, algún pelo chamuscado y ya. Y los entregan a la justicia de los hombres.

    Aunque conculquen la ley arrogándose el papel de policías, ni juzgan, ni ejecutan.

    Estos "héroes adultos" fuera del Club A, ese en el cual la violencia, las ráfagas de kalasnikov, los helicópteros explotando, jamás matan a ningún malo, siquiera los lisian, no son héroes. Son villanos con todas las letras.

    Sólo cínicos amargados pueden simpatizar con estos "héroes adultos"

    Después de ver "El hombre de Acero" que no es Superman, leí tu crítica, por lo que antes de ver "Batman vs Superman" me leí tu crítica, por lo cual no he visto esa película. Ahora me leo tu crítica a esta nueva entrega de despropósitos "adultos" y evidentemente ahorraré unas horas de mi vida para ver más propaganda del mal.

    Sí, nos intentan convencer de cómo es razonable aniquilar a miles de inocentes para combatir el mal, de cómo es razonable cometer delitos porque yo decido que hago el bien (me pregunto si el cyborg resentido habría trucado el cajero si la señora no hubiese sido afroamericana), de cómo el cumplir la ley, proteger al inocente y evitar muertes innecesarias, siquiera de los hombres malos, es anticuado y no lo moderno y adulto.

    Al final hacernos renunciar a ese don de distinguir entre el bien y el mal.

    No hay peores malos que aquellos que creen hacer el bien, las peores monstruosidades cometidas en los últimos 5000 años las han cometido gente convencida de hacer el bien.

    Han matado a Superman, y no con kriptonita precisamente.

    Saludos

    PD: El Club A, por si alguien no lo pilla, lo fundaron Hannibal, Templeton, M.A. y Murdock

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    1. Suscribo tu opinión sobre Superman. Esa visión tan contraria a lo que representa el personaje en la mayoría de interpretaciones del mismo es lo que más me echa para atrás de esta serie de películas.

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  5. Graciaspor la entrdada! propongo juego: a todos los refranes sustituirle la segunda parte por "patada en los cojones"

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  6. Me he reido con esta publicación, ¡más incoherencias! ¡más!
    Lo del sistema de autodefensa de Cyborg... o sea, ¿como eso decida que su prima del pueblo es mala la revienta igual sin poder evitarlo?
    Me recuerda a las cucarachas que se les activa las patas para correr si detectan peligro aunque no lo ordenen conscientemente a sus patas.
    Yo simplemente le doy gracias a que no se acabara conviertiendo en Dr Manhatan el padre de Cyborg cuando vi esa escena.
    En fin, sigue la formula: baja saturacion + camara lenta + referencias gratuitas a la biblia + poses guay = madurez

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  7. ¿O sea, debo entender que la nave vio Excalibur? Supongo que debemos estar agradecidos de que no se le ocurriera meter una frase de Aterriza como Puedas o de Torrente.

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    1. Es que TODO el mundo debería ver Excalibur, sobre todo si es de fuera.

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  8. Soy consciente de todo lo que dices pero sabiendo a lo que voy, ni defiendo a Snyder ni puedo decir que no la he disfrutado de principio a fin como el pasatiempo ("filmed by Snyder" entiéndase como ridículamente grandilocuente) que es. Deseando leer el resto. No nos hagas esperar mucho, porfa. ;)

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    1. Y eso está bien, pasa con cualquier creación intelectual. Lo importante es la autoconsciencia.

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  9. Ni me he dado cuenta de que habías publicado entrada nueva. Mira que reviso el blog todos los días para ver la siguiente reseña, pero ayer ni miré y has sacado otra. Debería tener una alarma o algo para cuando publiques.

    En cuanto a la peli, pues lo mismo de siempre. Aquí llegamos a la parte mas interesante, pero viéndolo ahora, con mas reposo, pues sigue con todas las incoherencias de siempre. Ya es que ni me voy a molestar en aportar algo porque todo lo señalas tu, y esto lo digo como un halago, ojo.

    De hecho, yo querría que se hiciera un nuevo Snyder Cut al que le incluyesen tu narración. Le vendría perfecto, mucho mas disfrutable. A donde hay que llamar a Warner para que se haga realidad? O mejor montamos una campaña por Twitter nosotros mismos. "ReleaseTheBrochezCut", listo.

    En fin, a la espera de la conclusión, no, tardes lo que tardes.

    PD: Por aportar algo, el pechamen de Cavill es hipnótico. No puedo dejar de pensar en él.

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    1. Yo tengo las notificaciones de twitter activadas. Que siempre avisa cuando las sube. Por si ayuda :)

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    2. Y en mi perfil de Twitter siempre tengo fijado el tuit de la última entrada que haya publicado. ;)

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    3. Gracias por vuestras indicaciones. Así estaré mas atento.

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  10. Contribuyo con mi refrán:
    Aunque la mierdipelícula se vista de snydercut de seda, mierdipelicula se queda...

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