15 de mayo de 2024

'Holly', de Stephen King (2023)

Hace un par de semanas, terminé de leerme Holly, la última novela de Stephen King. La última que ha publicado, quiero decir. Aunque el escritor de Maine va camino de los ochenta y probablemente tenga la columna vertebral como un arco catenario, mantiene una mente lúcida y escribe a ritmo de taquicardia supraventricular, así que es probable que, para cuando tú termines de leer esta frase, ya haya publicado cuatro libros más.

No obstante, al menos en el momento en el que yo escribo estas líneas, puedo decir con satisfacción que me he leído todas las novelas de Stephen King. No incluyo antologías, relatos ni listas de la compra. Además, he hecho trampa al hacer las cuentas, porque aún tengo pendiente buena parte la saga de la Torre Oscura, que tengo intención de retomar desde el principio y leerme entera del tirón (de todos modos, gracias a la falta de tacto de King a la hora de destriparte sus propias historias, ya sé cómo acaba esta epopeya fantástica, así que su lectura es un mero trámite).

Pero me estoy yendo por las ramas. Vamos al lío.

Como dice el librero que hay en mí, Holly te gustará si te gustó la trilogía de Bill Hodges y le tienes cariño al personaje de Holly Gibney. ¿Necesitas haber leído esa trilogía antes? No, pero, si le das más importancia al destino que al viaje, deberías saber que te va a destripar aspectos importantes del argumento. Y lo mismo se puede decir de El visitante y La sangre manda. Así que, ale, ya tienes deberes.

De toda esa ristra de libros, los más parecidos a este son Mr. Mercedes y Quien pierde paga. Las tres son novelas policíacas al uso y tienen en común que no intervienen elementos sobrenaturales y que, como lector, tienes poco misterio que resolver. Esto no quiere decir que King no sepa mantener el suspense por medio de otros mecanismos, y, en el caso concreto de Holly, el último tercio tiene más tensión que un tédax cortando el cable rojo.

Aunque ya son seis veces las que Holly Gibney ha aparecido en la obra de King, esta es la primera novela en la que es la protagonista absoluta. Algunos lectores la adoran por sus rarezas y otros desearían que le cayera la Estación Espacial Internacional encima probablemente por el mismo motivo, pero de lo que no hay duda es de que su creador está encantado con ella. En sus propias palabras, le robó el corazón. Claramente, también le robó el protagonismo a Bill Hodges en su trilogía, pero ese es un crimen por el que nunca será juzgada.

A King siempre se le ha dado bien crear personajes complejos y multidimensionales, y Holly Gibney no es diferente. Aparte de coleccionar traumas pasados como quien colecciona sellos, la mujer sufre un trastorno obsesivo compulsivo y es más tímida que una novicia en el ginecólogo. Aun así, dirige una agencia de investigación privada, que es como si un daltónico decidiera trabajar de controlador de tráfico aéreo. En esta novela, King la somete a nuevos desafíos, tanto personales como profesionales, y el desarrollo que tiene a lo largo de esta y las anteriores historias es testimonio de la excelencia del autor en su oficio. Que quieras leer más sobre Holly o estés deseando que King la jubile ya es otra cuestión.

Los capítulos alternan entre la investigación de Holly para averiguar qué ha sido de una chica desaparecida, la cual tiene lugar en el verano de 2021, y los asesinatos en serie cometidos por un matrimonio de profesores semiretirados y octogenarios desde 2012 hasta el "presente", donde ambas líneas temporales convergen para desembocar en el esperado clímax.

A los puntos de vista de Holly y de los asesinos se suma el de Barbara Robinson, la hermana pequeña de Jerome en la trilogía de Bill Hodges, que tiene su propia subtrama sobre poesía. Seamos honestos: King incluiría referencias al arte de la escritura incluso en el manual de instrucciones de una freidora. Jerome también tiene un pequeño papel en la historia, pero, por suerte, es secundario. Y en ningún momento imita al negro zumbón (no sé en qué estaba pensando King cuando creó al personaje en Mr. Mercedes; pero probablemente fuera en algo parecido a los primeros anuncios de Cola-Cao).

El año escogido por King para ubicar la novela no es gratuito ni le ha salido gratis. La historia se desarrolla durante la pandemia de COVID-19, por lo que hay menciones constantes a mascarillas, vacunas y saluditos con el codo. La situación sirve de excusa para justificar lo que habitualmente calificaríamos de conveniencias argumentales, y, por tanto, es relevante para el relato. Sin embargo, eso no ha sido obstáculo para que muchos lectores hayan acusado a King de dar sermones o, como él mismo dice, de pontificar sobre el tema.

A nadie le sorprende que los negacionistas y los trumpistas se ofendan por salir caracterizados como idiotas irresponsables a los que no confiarías el cuidado de un helecho de plástico; pero, aunque las razones de estas personas para vapulear la novela carezcan de valor desde el punto de vista crítico (en el sentido de crítica literaria), lo cierto es que este factor juega en contra de la obra. Y si no lo hace hoy, lo hará en un futuro próximo.

Toda obra de ficción, en mayor o menor medida, es hija de su tiempo. Y el problema de esta novela es que es muy, pero que muy requetehija de su tiempo. La pandemia puso al mundo entero en una situación tan excepcional y extraña que, incluso ahora, a pesar de que solo han pasado dos años desde que las mascarillas dejaron de ser obligatorias en muchos países, sigue sonando irreal. Por lo tanto, si a nosotros mismos, la generación del coronavirus, nos chirría leer sobre comportamientos que hemos experimentado de primera mano o hemos visto en las noticias, ¿cómo de extravagantes les parecerán a los lectores que no hayan vivido esa experiencia ni, con suerte, padezcan otra parecida? En esos casos, la disonancia con la ficción será inevitable.

Dicho esto, Holly funciona perfectamente como novela de suspense y también como novela de terror. Lo que hace la pareja de vejestorios académicos con sus víctimas no es agradable ni apto para lectores de estómago sensible, y aunque los toques de humor negro pueden ayudar a digerir mejor ciertas escenas, para algunos el mal trago será inevitable. A estos les recomiendo tener a mano yogures con probióticos. 

King sigue al pie del cañón.

Valoración: ★★★★

4 comentarios

  1. King sigue en forma a pesar de todo. Es una buena historia aunque haya momentos como has dicho de pontificar acerca de cosas secundarias a la historia.
    Es notable que un escritor conocido por décadas como dedicado a un género (lo sobrenatural) haya sabido cambiar, lo haga bien y su público lo haya aceptado.

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    1. Escribe sobre sus neuras. Lo sobrenatural ha sido generalmente la sal y pimienta de sus obras, pero hay más condimentos. Y sabe jugar con ellos.

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  2. Me ha gustado mucho, y eso que tengo pendiente leer algo de Stephen King, lo cual me sorprende hasta a mí

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    1. Por aclarar, ¿quieres decir que: a) no has leído nada de Stephen King, y te ha gustado la reseña, o b) has leído esta novela y te ha gustado, pero es de lo poco o lo único que has leído de Stephen King?

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